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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 06-07-2022 / 09:07
RETENCIÓN DE MERCADERÍA Y AUMENTOS DESMEDIDOS

Especulación: subas groseras con la excusa del blue, aunque no sean importados

Especulación: subas groseras con la excusa del blue, aunque no sean importados
El cambio en Economía inflamó un escenario de precios que ya venía más que caliente. Con la excusa del aumento del dólar blue, aunque ayer bajó 8 pesos, se remarca a niveles superiores a esa suba aun en los productos que no tienen componente importado. La trepada del dólar ilegal y los titulares de los grandes medios porteños dieron la pauta de la tirria con que recibieron los representantes del gran poder económico a Silvina Batakis, la flamante ministra de Economía.
El cambio en Economía inflamó un escenario de precios que ya venía más que caliente. Con la excusa del aumento del dólar blue, aunque ayer bajó 8 pesos, se remarca a niveles superiores a esa suba aun en los productos que no tienen componente importado. La trepada del dólar ilegal y los titulares de los grandes medios porteños dieron la pauta de la tirria con que recibieron los representantes del gran poder económico a Silvina Batakis, la flamante ministra de Economía.
 
Algunos de sus voceros admitieron que la reemplazante de Martín Guzmán "no cayó bien" en los "mercados" porque su perfil es "demasiado heterodoxo", y lo que esperaban era una figura cercana a la ortodoxia neoliberal ya que los desequilibrios que hay que corregir en la economía argentina requieren de neoliberalismo. Dicho en criollo: los que manejan las grandes empresas, las finanzas, el complejo agroexportador y las corporaciones mediáticas, es decir el poder real, querían a alguno de sus gerentes al frente de Economía.
 
Todos saben que el llamado "dólar blue" es un negocio marginal en cuanto a los montos que moviliza, hasta los economistas y charlistas televisivos más fanáticos del libre mercado lo admiten en voz baja. Sin embargo esas transacciones furtivas con "arbolitos" callejeros y sucuchos con escritorios gastados sin vista a la calle reciben una atención de la prensa desmesurada. Todos los medios de la Capital Federal amplifican hasta el paroxismo todo movimiento ascendente del billete verde contagiando ansiedad incluso a quienes en su vida vieron un dólar. Como vivimos en una economía bimonetaria un leve estornudo se convierte, rápidamente, en epidemia y toda la actividad económica termina contagiada por el frenesí alcista de los precios. Es el juego de los "mercados", un eufemismo utilizado por la prensa de la derecha para no señalar por su nombre a los ricos y poderosos.
 
Batakis tuvo expresiones que no cayeron bien entre los hombres de negocios. Habló de "algunas modificaciones" en el acuerdo con el FMI; dijo que "el dólar está en niveles competitivos" con lo cual desestimó las demandas devaluatorias de los exportadores; sostuvo que "los salarios no son la causa de la inflación" y que el objetivo de su gestión será "no solo recuperar lo perdido sino también ganar poder adquisitivo" de los salarios. Tantas herejías juntas no podían pasar sin una reacción que se notara, para dejar constancia de que el camino no va a ser fácil.
 
El sólido respaldo que recibió Batakis en el conjunto del Frente de Todos es el mejor activo para encarar la cuesta. El presidente y la vice, los gobernadores, los referentes políticos de más peso sumaron sus expresiones de confianza hacia la nueva funcionaria. El encuentro de Alberto y Cristina parece consolidar una apuesta a la unidad que aporta oxígeno al gobierno y lo ayuda a transitar el último tramo de su gestión con mejores perspectivas con vistas a octubre de 2023. Y esto también enoja al arco económico, político y mediático de la derecha que anunció que jugará el resto del partido siguiendo al pie de la letra la estrategia del senador Luis Juez: "no los vamos a dejar gobernar". La pulseada está en marcha.
 
La Opinión Popular
 

 
RETENCIÓN DE MERCADERÍA Y AUMENTOS DESMEDIDOS
 
La especulación no tiene precio: subas groseras con la excusa del blue, aunque no sean importados
 
Corrida, restricciones para importar y crisis política paralizaron decisiones de compra, venta e inversión, a pesar del buen envión que se veía en el consumo.
 
"Estamos como ayer --por el lunes--. No tenemos referencia clara de nada. El que tiene mercadería en este momento es probable que no la esté vendiendo porque no se sabe cómo la va a reponer, si tiene un componente importado, menos todavía. Lo mismo por la imposibilidad de vender con tarjeta de crédito en esta circunstancia. Así que la situación todavía está muy difusa. Están exacerbadas las actitudes de cobertura. Alguno se cubre con subas del 15 por ciento, otros con el 30 por ciento o con el 40 por ciento, depende de qué rubro se trate. Muchos comercios no reciben mercadería o si la reciben, no tiene precio, queda abierto hasta el momento del pago, o contra pago efectivo", describe Salvador Femenía, dirigente de CAME (Confederación Argentina de la Mediana Empresa), la situación actual. Su relato es coincidente con el de otros empresarios y dirigentes pyme. "Se esperan señales claras, medidas que puedan mostrar hacia dónde vamos. Hay que tener en cuenta que ya la semana pasada fue muy complicada, antes de la renuncia de Guzmán", observa.  
 
La corrida cambiaria que se viene dando en las últimas semanas, junto a las nuevas normas de restricción de importaciones que emitió el Banco Central días atrás y la bomba política que significó el recambio de autoridades en el Ministerio de Economía son los componentes de un escenario muy desordenado en materia de precios, ventas y financiación comercial en el sector productivo.
 
Desde el lado de la oferta, hay casos de parálisis total de las ventas hasta remarcaciones totalmente desmedidas, "del 20, 30 o 40 por ciento", aseguran. En cambio, la demanda viene con presión adicional para conseguir mercadería que, se presume, saldrá más cara en el corto plazo.
 
La crisis permite anticipar una nueva suba de la inflación, ya que a las remarcaciones masivas se suman aumentos que ya estaban previstos, como el primer tramo de la suba tarifaria del servicio de agua que brinda Aysa, del 32 por ciento, y el incremento de alrededor del 40 por ciento en el boleto de colectivos en el AMBA. Por otro lado, hay un un nuevo aumento por parte de las prepagas del 4 por ciento y el gobierno porteño aprobó un aumento en las cuotas de los colegios privados de 15 por ciento.
 
 
"Cobertura"
 
Raul Zylbersztein, empresario marroquinero y secretario general de la CGERA, describe que "está todo parado, con incertidumbre. Los más racionales no tienen precios y los locos, ponen precios altísimos para cubrirse. Todo dependerá de cómo se acomoden las variables, y no es menor el tema de importaciones de insumos. La industria cree que luego del cimbronazo vendrá mayor demanda, por restricción de las importaciones, ya sea por trabas o por dólar. Si faltan insumos, la presión será grande. Esperamos que si haya una mirada exportadora para la industria, que se revierta la medida de Matías Kulfas y se detenga la exportación de cuero salado para exportarlo de forma industrializada, como se venía haciendo desde 1972".
 
Un empresario textil que peina canas (y por lo tanto tiene en la espalda varias crisis) responde que "hay gente que retiene stock, pero otros necesitan vender y entonces lo que hacen es subir los precios y se cubren, pero no saben hasta dónde cubrirse. Hay insumos básicos que se tienen que importar y hay un delay de 180 días para poder pagarlos. Es una lástima porque se estaba tomando gente".
 
 
Problemas
 
Rita Cosentino, presidenta de la empresa metalúrgica Taller Baigorria, explicó que "el cupo del 15 por ciento sobre lo que hemos importado en 2021 --que definió el BCRA la semana pasada para entregar las divisas-- es insuficiente. Primero que en 2021 hubo escasez de materia prima y además hubo un aumento de precios en dólares de entre el 10 y el 15 por ciento. Entre el incremento de volumen de demanda y de los precios, el cupo queda totalmente desfasado. Se suma también el tema del giro de divisas, ya que los bancos están demorando más de las habituales 48 horas en hacer las transferencias, se trata de pagos por mercadería ya embarcada, lo cual dificulta la relación con los proveedores. En el mercado interno, no hay precio cierto y los que entregan mercadería, lo hacen con remito abierto. Todo eso hace que la situación de actividad enfrente un panorama más incierto, ni hablar de proyectar inversiones".
 
Luciano Galfione, empresario y dirigente textil, señala que "estamos viviendo un momento bastante paradójico. Por un lado, estamos con mucho trabajo y buena demanda. Estamos invirtiendo, contratando gente. La industria está en crecimiento. Pero eso se contrapone con un marco de incertidumbre muy grande en la parte comercial. Todos deseamos y esperamos que esto en encauce a través del cambio de autoridades. Pero bueno, en el medio nuestro trabajo continúa y hoy el mercado está muy volátil. Es difícil hacer negocios por estos días porque no sabemos bien el tipo de cambio y cómo vamos a pagar nuestras materias primas".
 
Pedro Cascales, secretario de Carmahe (Cámara Argentina de la Máquina Herramienta), indica que "con el cambio de reglas que hizo el BCRA la semana pasada para el pago de importaciones, se frenó prácticamente toda la operatoria. Luego, la forma en que se dio la salida del ministro Guzmán generó bastante daño. Hoy, en el mercado pyme no dan precios, pocas empresas cotizan, hay miedo porque no se sabe a qué valores se puede reponer la mercadería".
 
Para Román Queiroz, de la Federación de la Industria Maderera, "el gran problema ahora es que muchos no pueden recibir insumos, primero porque algunos proveedores no tienen precio para entregar, por ende no pueden producir. Además, hay industriales que no pueden importar insumos para producir".
 
Desde la entidad Industriales Pymes Argentinos, Daniel Rosato indicó que "en el sector pyme industrial desde el día de ayer hay una retracción importante porque no hay venta de insumos, ningún proveedor quiere vender porque no sabe a qué precio hacerlo. Hay incertidumbre. Aquellos que importan más de un millón de dólares no saben qué precio van a pagar por las restricciones de la semana pasada".
 
Por Javier Lewkowicz
 
Fuentes: Página12 y La Arena
 

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04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
La Opinión Popular
 

31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

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