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"El peronismo es un encuadramiento de las fuerzas populares vertebrado en torno a la clase trabajadora" John William Cooke
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Entre Ríos - 03-07-2022 / 21:07
PANORAMA POLÍTICO PROVINCIAL

¿Se desdoblarán los comicios, con la elección provincial separada de la nacional?

¿Se desdoblarán los comicios, con la elección provincial separada de la nacional?
A menos de un año del cierre de listas para la renovación de autoridades provinciales, municipales, y legisladores nacionales y locales, el oficialismo y la oposición debaten sobre cuál es el mejor formato para competir con chances en 2023. A un año de la renovación total de autoridades, la fecha de la elección es incierta y sobre esto Gustavo Bordet no dice una sola palabra.
A menos de un año del cierre de listas para la renovación de autoridades provinciales, municipales, y legisladores nacionales y locales, el oficialismo y la oposición debaten sobre cuál es el mejor formato para competir con chances en 2023. A un año de la renovación total de autoridades, la fecha de la elección es incierta y sobre esto Gustavo Bordet no dice una sola palabra. En la Casa Gris sostienen oficialmente que el asunto no es una prioridad, teniendo en cuenta las coyunturas de gestión. Sí es un tema de conversación en la dirigencia de todos los colores. ¿El oficialismo reiterará la estrategia de 2019, desdoblará y convocará a los entrerrianos a las urnas en junio de 2023? La dirigencia está expectante, como cada cuatro años, todo se pone en juego y no es lo mismo armar una campaña para junio que para octubre. En plan de comicios, hasta una semana cuenta.
 
Sectores del PJ consideran que la provincia debe separar las elecciones nacionales de todos los cargos públicos electivos de Entre Ríos. Tener una elección propia, donde se discutan proyectos de seguridad, salud, educación e infraestructura, un proyecto de provincia, más cuando habrá candidatos, como Rogelio Frigerio, que no son entrerrianos, sino que se postulan con sometimientos porteños. Al celebrarse comicios en fechas distintas a las de la Nación no se opacan las de la Provincia y los candidatos a gobernador no quedan escondidos detrás de una lista sábana.
 
¿Adelantar las elecciones sólo beneficia al oficialismo provincial? Para el macrismo entrerriano, en estrictos términos electorales, el anticipo no sería necesariamente una mala noticia. Por supuesto que habrá reparos, pero el desdoblamiento le convendría al porteño Frigerio porque, al separarse la elección provincial, Juntos por Entre Ríos evitaría que la fuerte interna nacional interfiera. El adelantamiento liberaría a Frigerio de tener que definirse en el PRO por precandidatos presidenciales como: Macri, Larreta y Bullrich, lo que provocaría divisiones en sus propias filas. Si Frigerio se define por ellos también perdería el apoyo de muchos radicales, que apuestan a que la UCR luche la interna nacional, sea con Facundo Manes o Gerardo Morales. Además, la candidatura presidencial de Javier Milei no estaría en la boleta donde se elegirá al próximo gobernador entrerriano, evitando que le reste votos. ¿El desdoblamiento entonces, es conveniente para todos?

El porteño Frigerio ya se adjudica un triunfo provincial inexorable. En plan de almorzarse la cena, los macristas avisan que el peronismo "ya perdió" las elecciones y que tienen el gobierno provincial al alcance de la mano, si no dividen a Juntos. En el PJ consideran que es un derrotismo incompatible con el peronismo dar por perdidas las elecciones 2023. Calculan que, si los seguidores de Milei consiguen un candidato provincial y agolpan 10% del electorado, sobran chances de continuar en el Gobierno.
 
Una encuesta en off, que circula "de boca en boca" en la Casa Gris, genera confianza en el oficialismo. Sostienen quienes la difunden que esta revela que dentro de las preferencias electorales para la gobernación el candidato de Bordet duplica en intención de voto a Frigerio, sin discriminar siquiera si se trata de Laura Stratta, Enrique Cresto, Adán Bahl u otras opciones. El Gobernador tiene una imagen positiva del 60%, por lejos mejor que todos los otros políticos de la provincia. Es cierto que no será candidato a gobernador, pero una campaña centrada en él es el objetivo. Allí es donde apuntan la estrategia electoral que se están trabajando.
 
Por su parte, Entre Ríos Cambia, el espacio radical que en la interna de JxC enfrenta a Frigerio, resolvió este sábado que Pedro Galimberti sea su precandidato a gobernador. El diputado nacional camina el interior provincial, encolumnando a intendentes radicales y realizando actos. La tensión crece entre los socios opositores. No se aproxima ni mínimamente al conflicto desatado entre Macri y Larreta, ni a los desencuentros permanentes entre el PRO y el radical Morales, pero las ratificaciones de unidad ya no se escuchan en Entre Ríos. Y falta un año: es mucho.
 
El columnista de Pagina Política, Pablo Bizai, insospechado de peronismo, sostiene que el desdoblamiento electoral siempre ha sido un instrumento de los gobernadores para especular con el escenario más favorable a su fuerza política. Analiza que, desde la recuperación democrática de 1983, hubo en Entre Ríos tres elecciones provinciales separadas por completo de las nacionales: en 2003, 2007 y 2019. En todas ganó el peronismo. Siempre que se desdobló, ganó el peronismo. ¿Será también así en 2023?
 
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¿Se desdoblarán los comicios, con la elección provincial separada de la nacional?
 
Cristina lo logró, Guzmán se fue y el gobierno de Alberto cruje
 
Harto de los cascotazos y los palos en la rueda K, Martín Guzmán pegó el portazo y dejó al país sin ministro de Economía en medio de una situación de incertidumbre. En menos de un mes renunciaron los dos hombres fuertes de Alberto en el Gabinete. Por estas horas se redefine el equilibrio de fuerzas en el Frente de Todos y el rumbo del país por, al menos, el próximo año y medio.
 
El renunciante ministro de Economía consiguió en sus más de 30 meses al frente de la cartera renegociar la deuda pública en moneda extranjera con los bonistas y el Fondo Monetario Internacional (FMI), mientras que entre los problemas pendientes quedó un proceso inflacionario que se complejizó por factores externos y la efectiva implementación de la segmentación de tarifas de gas y electricidad, entre otras cuestiones.
 
En agosto de 2020, Guzmán anunció un acuerdo de reestructuración de la deuda emitida bajo legislación internacional "inclusivo y sostenible", que implicó para la Argentina una carga menor de deuda por US$ 42.500 millones durante los primeros cinco años. Un mes después, se informó la reestructuración de alrededor de 99% de la deuda pública bajo la ley argentina por un monto de US$ 41.715 millones y, a la vez, pudo pesificar unos US$ 687 millones, como resultado del período temprano de aceptación de la oferta de canje.
 
Y, en marzo pasado, se alcanzó un acuerdo con el staff del Fondo Monetario Internacional (FMI), aprobado por el Congreso de la Nación, para refinanciar la deuda récord de aproximadamente USD 45.000 millones que tomó la administración del ex presidente Mauricio Macri. En ese período, en una gestión signada por la pandemia, para minimizar sus consecuencias entre los más desfavorecidos, se implementaron el programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) y el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE).
 
La decisión ya estaba tomada, Guzmán sabía que más allá de sus aciertos y equivocaciones su presencia en el Gobierno estaba resultando un problema político cada vez más grande para un Presidente que día de por medio debía salir a defenderlo del constante ataque K. Su continuidad era inviable, solo restaba encontrar el momento adecuado y el ahora exministro de Economía aprovechó la relativa calma de los últimos días para abandonar el barco.
 
Su renuncia no fue indeclinable, pero el Presidente que pocos días antes lo había defendido por última vez, se la aceptó sin muchas dilaciones y se reunió con sus colaboradores más directos para elegir el camino a seguir. El desafío para Alberto Fernández será encontrar un nombre capaz de traer algo de tranquilidad a los mercados y al sector privado, pero que no genere rechazo automático K. Algo muy difícil de lograr porque lo que es bueno para los primeros es malo para los segundos y viceversa.
 
Más allá de la persona que elija para reemplazar al vapuleado Guzmán, Alberto se enfrenta a una encrucijada con varios caminos posibles: ungir a un K puro para descomprimir la interna, lo que equivaldría a cederle la banda a Cristina; buscar dentro de su propia tropa, opción que lo dejaría más aislado dentro del Frente o elegir a alguien capaz de tender puentes con otros sectores del amplísimo FdT y sus potenciales aliados.
 
En el antecedente más cercano, la renuncia de Kulfas, el Presidente fue por la última opción y eligió a Daniel Scioli, lo que sugiere que podría volver a transitar esa vía.
 

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Palos K en la rueda
 
Guzmán fue el principal blanco, junto con el propio Alberto, de las críticas K desde que se desató la interna en la alianza de gobierno. Con regularidad inglesa los principales voceros de Cristina, cuando no la propia vice, le dedicaron cuestionamientos diarios con el claro objetivo de esmerilar su imagen y provocar su renuncia.
 
Solo en la última semana el secretario general de La Cámpora, Andrés "Cuervo" Larroque, vaya uno a saber con qué autoridad, anunció el agotamiento de "la etapa moderada" a la que relacionó directamente con las políticas que impulsa Guzmán. Y Cristina aprovechó uno de los actos en los que se conmemoró un nuevo aniversario de la muerte de Perón para considerar que el todavía ministro de Economía estaba más cerca de las ideas de Carlos Melconian (amigo y exfuncionario de Macri) que de las de ella.
 
Los más cercanos el exministro de Economía aseguran que ninguna de esas declaraciones mellaban su espíritu. Que después de recibir palos durante más de un año ya tenía el cuero duro. Que lo que en realidad lo molestaba y volvía inviable su gestión, eran las constantes trabas que encontraba para desarrollar su tarea.
 
En ese punto tiene responsabilidad directa el Presidente que siempre respaldó públicamente a su ministro de Economía pero nunca se animó a desplazar a los funcionarios que se dedicaron a poner palos en cada una de las ruedas que pretendía hacer girar Guzmán.
 
El área de Energía es un caso emblemático. Desde el día en que asumió, el discípulo de Stiglitz pretendió aplicar un sistema escalonado de tarifas que permitiera reducir el enorme gasto en subsidios y reorientarlo hacia las personas que realmente lo necesitan.
 
Nunca pudo hacerlo porque un funcionario de tercera línea, el subsecretario de Energía Eléctrica, el camporista Federico Basualdo, simplemente no quería. Entonces Guzmán pretendió despedir a Basualdo, el Presidente lo respaldó, Guzmán infló el pecho y anunció el desplazamiento del funcionario díscolo. Pero después La Campora salió a respaldar su hombre, Alberto se echó atrás, le corrió la escalera a su ministro y lo dejó colgado del pincel.
 
Hoy Basualdo sigue en su cargo, Economía perdió el manejo del área de Energía y la aplicación de la segmentación de tarifas sigue demorada.
 
A modo de conclusión, el paso de Guzmán por el ministerio de Economía deja un interrogante respecto a las posibilidades reales que tendrá su sucesor de llevar adelante una gestión razonable cuando las segundas y terceras líneas están plagadas de funcionarios K que no le responden al presidente, mucho menos al ministro de Economía, y que no tienen pruritos en boicotear al gobierno que integran.
  

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Salida en un momento de tranquilidad y sin aviso

Además de esperar a que hablara Cristina para renunciar, Guzmán eligió un momento de relativa calma en el siempre convulsionado contexto de la economía Argentina.
 
Con una ayuda del Banco Central logró conjurar la amenaza que representaba el mega vencimiento de deuda en pesos que operó la semana pasada. Además, en la semana previa a su renuncia el Banco Central compró más de 1300 millones de dólares para recomponer sus alicaídas reservas y los bonos acciones y títulos argentinos se recompusieron después de la severa caída que habían sufrido en semanas previas.
 
El dato estadístico más reciente marca un incremento de 82% en la recaudación en junio, que fue el vigésimo mes de crecimiento en términos reales en ese ítem. La Economía volvió a crecer en el primer trimestre y por arrastre estadístico está garantizado un crecimiento de al menos 4% este año.
 
Esos datos desentonan con el contexto de alta incertidumbre que percibe el mercado. Mucho incide en eso el ruido que mete la interna oficialista, especialmente en lo referente a las limitaciones que encuentra el ministro de Economía para llevar adelante su gestión. Quien asuma deberá lidiar con este panorama y arreglárselas para generar algo de credibilidad en un momento en el que todo parece caos.
 
Eso se traduce en problemas serios para sostener el financiamiento del programa económico a través de la colocación de bonos en pesos ajustables por inflación, cuya caída en las semanas previas puso en serias dudas la sostenibilidad no solo de los bonos -que el Banco Central salió a sostener, mediante compras que financió a fuerza de emisión monetaria- sino de la política económica.

 
Finalmente, Cristina logró imponer a Silvina Batakis como ministra de Economía luego de hablar por teléfono con Alberto, que proponía a Marco LavagnaEn la conversación que tuvieron presidente y vice en la noche del domingo, Alberto le "anunció" que el nuevo ministro sería el titular del Indec, pero Cristina le dijo que ella prefería a la hasta hoy Secretaria de Provincias del Ministerio del Interior que conduce el camporista Wado de PedroBatakis ocupó el ministerio de Economía de la provincia de Buenos Aires durante el gobierno de Daniel Scioli, pero hoy orbita en la esfera del cristinismo.
 
Su ingreso cerró los cambios, dejando de lado la reestructuración general del gobierno que pedía Sergio Massa para incorporarse como jefe de Gabinete. El líder del Frente Renovador estaba reclamando controlar el Ministerio de Economía, el Banco Central y la AFIP, entendiendo que la profundidad de la crisis obliga a enfrentarla con una conducción unificada.
 
Luego que Alberto y Cristina acordaron la designación de Batakis, Massa prefirió tomarse "un tiempo" para definir si se suma al gabinete. La resolución de la crisis de gabinete deja gusto a poco ante la profundidad de la crisis. 
La salida de Guzmán agudizará los conflictos electorales de Juntos por el Cambio. Temen un relanzamiento del gobierno y hay sectores que apuestan a profundizar la crisis echando más leña al fuego. 
Los golpes de mercado continuaran, la suba del dólar ilegal buscará marcarle la cancha a la nueva ministra de Economía.


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El radicalismo entrerriano ya tiene el precandidato que enfrentará al porteño Frigerio
 
Entre Ríos Cambia, el espacio que en la interna de JxC enfrenta al porteño Rogelio Frigerio, resolvió este sábado que el diputado nacional Pedro Galimberti será el precandidato a gobernador del espacio. Durante la asamblea provincial que se reunió en Villaguay, el intendente de Crespo, Darío Schneider, propuso que sea el  ex intendente de Chajarí quien encabece la oferta electoral de 2023.
 
Por su parte, el senador nacional porteño Martín Lousteau participó de un acto en la ciudad de La Paz, donde habló sobre la supuesta importancia del radicalismo dentro de Juntos por el Cambio y proclamó al actual diputado nacional, el macrista porteño Rogelio Frigerio, como pre candidato a gobernador de Entre Ríos.
 
La interna cambietista volverá entonces a tener a Frigerio y Galimberti como contrincantes. Como ocurrió en 2021, la decisión se adoptó de manera consensuada. Lo que hizo Schneider fue comunicarla a la militancia boina blanca que protagonizaba su primer plenario provincial en muchos meses. Se impuso así el criterio de que era necesario avanzar con esta definición a fin de ordenar el armado provincial del espacio para la pelea interna.
 
A veces el enemigo interno actúa inconscientemente, porque acordar el método para elegir a sus candidatos es la verdadera encrucijada que tienen los integrantes de la alianza Juntos. La pelea vendrá por la lista de autoridades provinciales, municipales, y legisladores nacionales y locales.
 
Ponerse de acuerdo es el desafío, porque según lo que resuelvan pueden fortalecerse como opción de gobierno o bien debilitarse. Y hasta fracturarse. Por eso hay quienes consideran que una interna no ordena nada. Es decir, lo central es cerrar un acuerdo político respecto de quiénes deben ser los candidatos para 2023, sin llegar a las urnas.
 
Lo que de por sí sería problemático para la coalición opositora, más que nada porque una interna deja heridos y los heridos, muchas veces, no acompañan al ganador. No quedan ganas de respaldar a quienes se enfrentaron en una interna. Por pragmatismo sería más conveniente el consenso, se evitan los roces, los enfrentamientos, los resentimientos, y así se juega en unidad, directamente en la final.
 
El conflicto interno está latente en el frente opositor, se percibe la desconfianza entre sus principales actores; hasta alguno que otro piensa seriamente que no llegarán todos juntos a la final, que habrá deserciones en el camino por desacuerdos. En ese marco, la unidad política, electoral y programática es el gran reto que enfrenta Juntos por el Cambio. La manera en que lo sortee anticipará los márgenes de un posible éxito en los comicios del año que viene.
 
Tanto el porteño Frigerio como el entrerriano Galimberti, intentaban dar muestras que estaban trabajando en conjunto y que habrían dejado las diferencias atrás. Por debajo de ellos, sin embargo, hay una parte de la dirigencia cambietista que intenta acomodarse como puede a las nuevas circunstancias y otra que deliberadamente no quiere hacerlo.
 
Cada acción de los protagonistas y de sus entornos cercanos se mide al milímetro. Cada dirigente mira de reojo al que se sienta al lado. A esto se suman las situaciones coyunturales de la feroz interna de la alianza en el ámbito nacional, entre Macri, Larreta y Morales, que no aportan calma y el avance del tiempo (faltarían sólo 11 meses para los comicios provinciales).
 
La jugada de 2021 le aportó a Galimberti un plus para 2023. Sumó posicionamiento por encabezar la lista de la interna; por entrar en la general y hacer campaña junto a Frigerio; por desembarcar en Buenos Aires y aparecer como un nuevo rostro de la UCR entrerriana. La relación con la conducción nacional de la UCR ha sido un activo de peso en el armado electoral de los últimos años en Entre Ríos.
 
Por eso, la interna cambietista, va y vuelve como una sombra sobre todos los sectores. Aunque se intente "bajar" a la tropa un discurso de unidad, la desconfianza en los rivales y los intereses personales que se ponen en juego en 2023 obligan a los referentes más encumbrados a desactivar micro conflictos prácticamente a diario. De hecho, la unidad no sería un tema si la interna no estaría latente. La cuestión es cuán latente permanece.
 
Las líneas que habrían bajado los principales dirigentes macristas sería que deben ganar y deben ganar bien y para eso es fundamental que nadie "saque los pies del plato". Este dato tranquilizó a muchos macristas, de todas las vertientes, desde los más duros hasta los más moderados. Hay una parte de los más afines al porteño Frigerio que sostienen que no ha dado motivos para no ser el "elegido" y que no hay margen para que sea excluido como el candidato ungido.
 
Consideran, asimismo, que es clave que Frigerio sea el candidato y que tienen que estar todos los opositores en la provincia detrás de él para garantizar que todos se alineen. Además, debe haber en la fórmula un radical en segundo lugar. Consideran que si eso sucede, la unidad será posible. Si hay interna habrá heridos, y los heridos a veces tienen conductas peligrosas.
 
Otros, los radicales más duros, mencionan que Frigerio no será su postulante. Consideran que optarán por otro dirigente de su riñón. Creen que la "unidad no implica que sea Frigerio quien vaya por la gobernación". En 2021, Galimberti tomó el riesgo, en un momento en el que muchos pronosticaban que no iban a llegar ni al 10% de los votos de la interna. No sólo obtuvieron la minoría del 25% que le dio derecho a integrar la lista para las elecciones generales, sino que acumularon 32 puntos. Con esta decisión, la interna de 2023 será una virtual segunda vuelta de la de 2021.
 

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Con adversarios afuera, pero con enemigos adentro
 
La UCR entrerriana, por de pronto intenta recuperar su ascendencia como partido y estructura dentro de Juntos, donde fueron permanente furgón de cola. En común, por ahora tienen al mismo adversario: el oficialismo. Esa es la fácil. Pero son demasiados actores en Juntos, de muy diferentes vertientes políticas, de ideologías distintas, y todos con ambiciones, Van a tener que poner a prueba la humildad y, además, soportar las presiones y las maniobras del oficialismo para no estallar y dividirse.
 
En el macrismo destacan que ven consolidado a Frigerio, aunque reconocen las disidencias con la tropa radical. Entienden que la "supervivencia política" será el motor que los mantendrá unidos porque creen que si van separados, pierden. Dan por sentado que Frigerio será el candidato. Y afirman, palabras más palabras menos, que la cuestión sería "natural y no forzada".
 
En el macrismo entrerriano todos manifiestan que preferirían que la fórmula salga por acuerdo, pero si eso no se concreta hay dos posturas generales: están los que quieren internas y los que pretenden una designación de la mesa política nacional para evitar la interna. Esta última iniciativa está en etapa embrionaria.
 
Son dos alternativas que dan cuenta de que la interna no está saldada. La tan anhelada -y promocionada- unidad de Juntos por Entre Ríos parece hoy una quimera para la oposición provincial. Las heridas de la interna del año pasado entre el radicalismo y el frigerismo aún no han cicatrizado. El asunto es que para 2023 es una necesidad vital en Juntos por el Cambio. El problema puertas adentro es cómo llegar a la unidad para enfrentar al PJ como una opción fortalecida.
 
Con adversarios afuera, pero con enemigos adentro. Es la síntesis del escenario interno de Juntos por Entre Ríos. En ambos bando, macristas y radicales, todos saben quién es el adversario externo al que hay que fustigar, atacar y debilitar: el Gobierno. En ese propósito todos se muestran unidos; sin embargo, fronteras adentro conviven con el "fuego amigo", o bien con enemigos en la casa propia que atentan conscientemente o deliberadamente en contra de la unidad.
 
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