La Opinión Popular
                  03:45  |  Domingo 23 de Agosto de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná

Por
“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
Recomendar Imprimir
Nacionales - 02-07-2022 / 11:07
LO QUE DEJÓ EXPUESTO LA VISITA DE ALBERTO FERNÁNDEZ

¿Por qué Gerardo Morales se ensaña con Milagro Sala?

¿Por qué Gerardo Morales se ensaña con Milagro Sala?
El discurso "moderado" del gobernador Morales a nivel nacional contrasta con la imposición de una Corte, jueces y fiscales adictos para encarcelar a Milagro Sala y, con acusaciones falsas, demonizarla para que la sociedad consienta la transgresión de los principios más elementales de la democracia.
Aunque Milagro Sala fuera el diablo en persona, como la pinta el gobernador jujeño, tampoco hubiera sido excusa legítima para imponer una Corte, jueces y fiscales adictos y corromper testigos supuestamente con el único objetivo de perseguirla, encarcelarla en forma irregular y con acusaciones falsas, demonizarla y martirizarla.
 
En esa escena que involucra al Partido Radical, un partido que se asume como guardián de la República y las instituciones democráticas, está incubado el argumento de las dictaduras para justificarse, así como el respaldo que siempre tuvieron desde un sector de la sociedad.
 
La reacción airada de Gerardo Morales por la visita de Alberto Fernández a la prisionera, la carta donde ironizó sobre el reclamo de cárcel común para los que violaron los derechos humanos, la presencia patética frente a la clínica de un grupito de cinco o seis personas que se autodesignaba como "víctimas de Milagro Sala" y la irrupción destemplada de una agente penitenciaria en el cuarto donde la prisionera se repone de su trombosis, para decirle que deberá estar presa hasta 2024 por la causa del "robo de las bombachas", describen el escenario que protagonizan el gobernador republicano y la dirigente social "terrorista".
 
Por encima de los colores políticos, en esa escena, el terrorista es el gobernador que la orquestó para contrarrestar el efecto que pudiera tener la visita solidaria del Presidente. Hay ciertos ecos, resplandores y reflejos de la forma cómo reaccionaba la dictadura cuando la acusaban los organismos de derechos humanos internacionales.
 
Pasa lo mismo con la estructura de la justificación con la que busca la complicidad de los ciudadanos: "Era la única forma de recuperar la paz y poder gobernar". Una clase media enojada por los cortes de ruta de los movimientos sociales que se referenciaban en Milagro Sala quiere creer esos argumentos y respalda al gobernador, aún cuando sabe que transgredió los principios más elementales de un país democrático.
 
La decisión "oportuna" del juez, la violencia de la agente penitenciaria y el grupito mandado para protestar resultan tan bizarros, tan propios de un tiranuelo, que demuestran que, en vez de ocultarlo, el gobernador incluso se jacta de lo que hizo, porque un sector de la sociedad jujeña lo aplaude, fue su carta más fuerte en las elecciones.
 
La justificación también trae reminiscencias de los argumentos de la dictadura: "para defender a las instituciones, las rompemos", o "el golpe es para defender la democracia" o "tuvimos que invadir la Corte y designar jueces propios porque era la única forma de detenerla". Hay un retintín, un regusto familiar a dictadura no tan lejano.
 

 
Tiene sentido que esta situación de persecución a una dirigente social y a la organización que dirige (la Túpac Amaru), y con esos argumentos, despida esas emanaciones. Y también la tiene el respaldo, casi complicidad, que consigue en una parte de la sociedad jujeña, porque en sus primeros años la dictadura tuvo un respaldo similar en cuanto a la complicidad de usurpar las instituciones para disciplinar y poner en caja a la protesta social.
 
Ese voto de respaldo sabe que Morales intrusó con dos de sus diputados a la Corte provincial, sabe que digitó jueces y fiscales y que compró y presionó a testigos. Paradójicamente, es un voto que a nivel nacional es convocado por el discurso de lo opuesto. Lo que revela esa supuesta ambigüedad es que si se trata de alguien propio, puede hacer lo que le dé la gana: cortar rutas con La Rural, manipular a la Justicia y mentir.
 
Porque la otra pata de esa estrategia es la mentira al estilo de las falsas noticias o fake news. No puede justificar ante la sociedad el atropello a la Justicia sólo para meter presa a una dirigente popular. Para explicarlo y que lo acepten, necesita demonizar a su víctima, convertirla en el enemigo público, un criminal peligroso.
 
Cuando reaccionó para criticar la visita de Alberto Fernández a Milagro Sala, Morales mintió, dijo que era responsable de "muertes", de "acciones terroristas", "de cientos de víctimas que sufrieron la violación de sus derechos humanos".
 
Pero ella no está presa por asesinato, ni por acciones terroristas. Y le abrieron trece causas. Ni los represores de la dictadura tienen tantas. Si fuera responsable por alguno de esos delitos graves, estaría presa por esa causa. Pero la causa que un juez sacó de la manga para hostilizar aún más a Milagro Sala cuando se estaba reponiendo de una trombosis venosa profunda fue por el robo de unas bombachas supuestamente tras una pelea entre dos feriantes. Y Milagro ni siquiera estaba en el lugar. Le dijeron que habían sacado mal las cuentas y por eso tenía que cumplir dos años más de condena.
 
Cumple condena porque fue acusada de desviar dinero destinado a la construcción. Con el dinero que le asignaron, la organización de Milagro Sala construyó más casas de las que hubiera construido una empresa privada. No existe forma de que después de construir barrios como los de Alto Comedero, con cuatro mil viviendas, quedara nada para desviar. Solamente podía ser condenada por un tribunal adscripto al gobernador.
 
Ningún gobierno en la historia de Jujuy construyó más casas que la Túpac Amaru y Milagro Sala. Pudo hacerlo porque al mismo tiempo organizó cooperativas de trabajo para la construcción y fábricas de bloques, además de escuelas, salas de salud y gimnasios y piletas de natación en los barrios que construyó. Pero el tribunal local,  la Casación provincial y la Suprema Corte de Jujuy la condenaron a trece años por ser "jefa de una asociación ilícita" que se dedicaba a estafar al Estado. El procurador interino, Eduardo Casal, obviamente se sumó a la campaña y ahora deberá resolver la Corte Suprema nacional.
 
Resulta claro que esas obras le confirieron una poderosa convocatoria popular y la convirtieron en un referente de poder importante en Jujuy. Por esa razón el gobernador radical necesitaba destruirla. Si hubiera hecho la mitad de lo que hizo y se hubiera apropiado del dinero, no hubiera sido tan peligrosa para el gobernador radical.
 
Gerardo Morales estuvo el jueves con intendentes radicales de la provincia de Buenos Aires. Junto con Facundo Manes, son los radicales que disputan dentro de Juntos para el Cambio por la candidatura presidencial para el 2023. El gobernador ensaya un discurso moderado, que trata de posicionar al radicalismo frente a Mauricio Macri.
 
En simultáneo, el hombre que habla contra la grieta y los extremos, trae detrás de sí la imagen de Milagro Sala presa y humillada sólo por haber sido una dirigente social con gran poder de convocatoria. Es el moderado que pudo arrasar con el Poder Judicial de su provincia para encarcelar, mortificar y atormentar en forma cruel y persistente a la figura que representa la voz de los excluidos; es el ciudadano civilizado que no tiene piedad con los que ponen en peligro la estabilidad de un sistema injusto que se molesta por las protestas y no escucha los reclamos.
 
El combo del hombre moderado que habla sumado a los hechos autoritarios que lo preceden es más peligroso que el gritón desaforado de los libertarios. Aunque después se arrepintió, la sociedad de a pie que respaldó a las dictaduras y el orden de los cementerios, la que se regodeó con el prejuicio que genera odio y crueldad hacia quienes piensan diferente, constituye la piedra más pesada para arrastrar en el camino a una convivencia democrática en paz. Esa piedra está muy reflejada en la abyecta persecución contra Milagro Sala.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

Agreganos como amigo a Facebook
20-08-2026 / 10:08
17-08-2026 / 10:08
15-08-2026 / 09:08
09-08-2026 / 17:08
08-08-2026 / 09:08
El naufragio de la ley de propiedad privada dejó al descubierto la incompetencia política oficialista, las internas feroces en la Casa Rosada y un estruendoso choque contra el límite de sus propios aliados, en medio de una profunda crisis económica y un acelerado desencanto de la sociedad y de sus propios votantes. Un escenario agravado luego de que la cuestión Malvinas alrededor de la selección de fútbol generara un clima nacionalista que colisionó de frente contra el cipayismo libertario y expuso su escaso arraigo popular.
 
El bochornoso traspié de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en el Senado representa el síntoma terminal de un oficialismo cegado por el dogmatismo y desprovisto de oficio político. Lo que el Ejecutivo pretendía vender como un triunfo terminó convertido en un cascarón vaciado: acorralada por la falta de apoyo de los bloques dialoguistas, la Casa Rosada debió capitular y retirar apresuradamente los capítulos centrales de extranjerización de tierras y la flexibilización de la Ley de Manejo del Fuego. El dictamen final fue aprobado desflecado y reducido a menos de un tercio de sus ambiciones originales, dejando al desnudo que las mayorías parlamentarias no se edifican con bravuconadas de redes sociales ni con intervenciones torpes como las del senador Joaquín Benegas Lynch, cuyos insultos a los senadores aliados terminaron de dinamitar los puentes de negociación.
 
Fiel a su matriz refractaria a la autocrítica, la reacción de la conducción libertaria ante semejante derrumbe consistió en desatar una inmediata cacería interna de chivos expiatorios. En lugar de asumir los errores de cálculo de la gestión, la Casa Rosada liderada por Javier y Karina Milei optó por aislar y "freezar" al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, amagando con congelar el resto de sus proyectos en carpeta tras convertirlo en un yunque político. Al mismo tiempo, el enojo oficialista apuntó directamente contra Patricia Bullrich, a quien responsabilizan por fallar en la contabilidad de los votos y perder el control de la sesión. Este pase de facturas expone un gabinete frágil y fracturado, donde los propios arquitectos del programa gubernamental son arrojados a los leones ante la primera turbulencia institucional.
 
 
En última instancia, la mutilación de este proyecto emblemático expone el techo del modelo libertario: una administración que chocó de frente contra el límite de sus aliados e incapaz de sostener consensos duraderos. La incapacidad para articular mayorías y la constante tendencia a refugiarse en la intransigencia demuestran que el dogmatismo autoritario se vuelve impotente ante la dinámica republicana. Con Sturzenegger desautorizado y Bullrich golpeada políticamente, el gobierno ingresa en una peligrosa fase de insularidad y parálisis parlamentaria, donde la falta de muñeca política condena al oficialismo a multiplicar derrotas mientras la gestión cotidiana se consume entre internas feroces e improvisación.
 
De la redacción de La Opinión Popular

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar