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"El peronismo es un encuadramiento de las fuerzas populares vertebrado en torno a la clase trabajadora" John William Cooke
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Nacionales - 27-06-2022 / 12:06
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

Cristina Kirchner vs el Movimiento Evita: el plan para acabar con los planes

Cristina Kirchner vs el Movimiento Evita: el plan para acabar con los planes
Cristina Fernández de Kirchner responsabiliza de manera directa a Emilio Pérsico y Fernando “el Chino” Navarro, plana mayor del Movimiento Evita, por el anuncio inconsulto de primarias abiertas en 2023 para todos los cargos en el Frente de Todos que hizo el presidente Alberto Fernández en noviembre pasado.
Cristina Fernández de Kirchner responsabiliza de manera directa a Emilio Pérsico y Fernando "el Chino" Navarro, plana mayor del Movimiento Evita, por el anuncio inconsulto de primarias abiertas en 2023 para todos los cargos en el Frente de Todos que hizo el presidente Alberto Fernández en noviembre pasado.
 
Fue en un acto en Plaza de Mayo al que el kirchnerismo acudió convocado para apoyar al gobierno tras la derrota en las elecciones de medio término y se volvió aturdido por la novedad, que de un tirón y sin anestesia despojaba a la vicepresidenta de su potestad, en tanto accionista mayoritaria de la coalición, para trazar el rumbo estratégico.
 
Allí, en ese momento y con ese acto y a causa de esa decisión, se terminó de romper un vínculo que ya mostraba fisuras a partir del pobrísimo resultado obtenido por el oficialismo en las urnas.
 
Este lunes, en la coda del largo discurso que dio ante un plenario de delegados de la CTA, CFK aceptó el desafío. Su propuesta de revisar el rol de los movimientos sociales y la estructura del sistema de seguridad social en general responde a motivos ideológicos y electorales, queda claro, pero sobre todo es un movimiento táctico pensado en función de la interna peronista, que llegará a su definición, a mediados del año que viene, revuelta en el mejor de los casos.
 
Prudente, Fernández de Kirchner quiere evitar sorpresas. En una misma jugada le hace un guiño a los sectores medios, congrega a su alrededor a gobernadores e intendentes, históricamente en conflicto con las "orgas" sociales, e intenta limitar un financiamiento millonario que sale de las arcas del Estado y, anticipa, terminará alimentando una campaña en su contra.
 

 
Hay un punto donde son incompatibles las dos posiciones. Los dirigentes sociales creen que en el estadío actual del capitalismo existen niveles de exclusión estructurales que son irreversibles y que a quienes quedan en ese circuito, que llaman Economía Popular (trabajadores informales, precarizados, en negro, changarines, domésticos o a cargo de tareas de cuidado) el Estado sólo puede aspirar a garantizarles la subsistencia que el mercado les negó.
 
Según esta misma lectura, la complejidad de las carencias y la lejanía que tiene esa cotidianeidad con las agencias y la infraestructura pública hacen necesaria su intermediación, aunque a ellos no lo plantean en esos términos porque se perciben como el emergente político de esa comunidad organizada, parte en interesada en lugar de intercesores de una relación ajena.
 
La vicepresidenta, por su parte, se resiste a resignarse a esa situación. No lo enuncia como una opinión personal sino con el peso de una sentencia política: "El peronismo es laburo, trabajo. No es depender de un dirigente barrial para que me dé el alta o la baja", dijo el lunes. Lo que no dijo, pero está ahí, apenas por debajo de la superficie de su discurso, es que la mayoría de la sociedad argentina, particularmente aunque no sólo los sectores medios y medios bajos que se han acercado y alejado del peronismo pendularmente durante la última década, rechaza ese modelo.
 
Cada vez que un dirigente kirchnerista recuerda ante un micrófono el caudal de votos que tuvo el Movimiento Evita cuando jugó por afuera debe leerse como un recordatorio sobre la falta de consenso que reúnen sus propuestas electorales, incluso dentro de sus propias filas.
 
Por el contrario, otro tipo de políticas públicas sí tiene un atractivo para los votantes argentinos, comprobado no en la teoría sino en la práctica en dos ocasiones. La Asignación Universal por Hijo entró en vigencia, por decisión de Fernández de Kirchner, en octubre de 2009, meses después de una estrepitosa derrota en las urnas. El programa alcanzó a tres millones y medio de niños y niñas.
 
Dos años más tarde arrasó en la elección presidencial. En 2016, durante su primer año de mandato, Mauricio Macri decidió ampliar la prestación para incluir a más de un millón de nuevos beneficiarios, y eso redundó en un contundente triunfo oficialista un año más tarde en los comicios legislativos. Aumentar el número de los planes sociales no te ayuda a ganar elecciones, aseguran en el Instituto Patria. Consagrar nuevos derechos sí.
 
De ahí el renovado impulso que tomó, después del discurso de CFK, la iniciativa para transformar todos los programas focalizados que existen hoy en día en uno de cobertura universal bajo el nombre de salario básico. La lógica es que hoy en el país está garantizada una cobertura a todos los menores de 18 años a través de la AUH y a todos los mayores de 65 gracias a las moratorias previsionales y la PUAM, pero resulta necesario dar un soporte a los adultos que están afuera del mercado laboral formal y trabajan por sueldos de subsistencia o menos.
 
Alcanzaría a siete millones de beneficiarios con un desembolso mensual que se acerque a la canasta básica alimenticia individual, que hoy está en unos 13 mil pesos. Esto debería reducir al mínimo la indigencia en el corto plazo y en el mediano impactaría de forma positiva en el mercado interno.
 
El costo aproximado del programa sería de dos puntos del PBI, aunque la mitad o más de esos recursos ya se destinan a ayuda social a través del Potenciar Trabajo (casi 1,4 millones de beneficiarios), la Tarjeta Alimentar (4 millones) y las becas Progresar  (2,5 millones). Otra parte quedará saldada por el beneficio fiscal que resulte de inyectar esta asignación en los bolsillos; quedará para más adelante la idea de digitalizar el desembolso a través de una billetera virtual para que se reduzca al mínimo la cantidad de ese dinero que sale del circuito en blanco rápidamente.
 
Resta también el debate de cómo financiar lo que falta. Desde el kirchnerismo proponen asignar partidas que se ahorren con la segmentación de los subsidios a la energía pero eso va en contra del acuerdo firmado con el FMI, que a esta altura del partido es casi un jarrón chino.
 
No es una idea novedosa. En Alaska existe desde 1983 una renta básica que una vez por año reparte entre todos los habitantes de ese estado norteamericano una fracción de los beneficios obtenidos por un fondo de inversión financiado por la explotación petrolera. Otros países tuvieron iniciativas similares o programas piloto desde la década de 1970, aunque con más frecuencia en los últimos años.
 
Los estudios que se hicieron sobre estas experiencias concluyeron que existen efectos positivos comprobables de los programas de transferencia de ingresos universal, entre ellos una reducción marcada de la pobreza, la erradicación de la inseguridad alimentaria e incluso un efecto positivo en el mercado laboral, porque permite que los beneficiarios dediquen menos tiempo a hacer trabajos de subsistencia y tienen mayor libertad para formarse y buscar empleos de mejor calidad.
 
La llegada del coronavirus hizo que casi un centenar de países del mundo implementaran desembolsos directos para paliar los efectos destructivos de la pandemia en el mercado laboral, especialmente entre quienes pertenecen al sector informal. Uno de los primeros que planteó la necesidad de hacerlos permanentes fue el papa Francisco en una carta a los Movimientos Populares para las pascuas del 2020, cuando nadie imaginaba la dimensión que tomaría la emergencia, en la que escribió que "tal vez sea tiempo de pensar en un salario universal que reconozca y dignifique las nobles e insustituibles tareas que realizan (...) los vendedores ambulantes, los recicladores, los feriantes, los pequeños agricultores, los constructores, los costureros, los que realizan distintas tareas de cuidado, (...) trabajadores informales, independientes o de la economía popular".
 
De esa época son, también, las primeras lecturas de CFK sobre el tema, al que llegó gracias al expresidente del Centro Internacional de Estudios de la Seguridad Social, el abogado Miguel Fernández Pastor, que le recomendó la lectura de los libros del inglés William Beveridge, el padre del Estado de bienestar británico de posguerra, que elaboró a mediados del siglo pasado una serie de informes en los que ya estudiaba el potencial de una cobertura social universal. Por ese entonces, el propio presidente estaba de acuerdo y llegó a reconocer, en una entrevista con El Destape radio, que evaluaba implementar un programa con esa premisa. "El IFE permitió descubrir que millones de argentinos están fuera del sistema. Esto está mal, hay que hacer algo. Si yo descubro esto y me hago el estúpido soy un hipócrita y yo no sé vivir con la hipocresía", dijo.
 
Sin embargo, en la Casa Rosada, por ahora no creen conveniente avanzar en ese sentido. No consideran conveniente el esfuerzo fiscal y se preocupan por los nubarrones que pueda traer tanto en la relación con el FMI como en las expectativas del mercado. En el kirchnerismo avisan que si el presidente no adopta la medida pronto, la impulsarán desde el Congreso de la Nación, como ya hicieron con otras iniciativas que fueron resistidas por el gabinete, desde el aporte extraordinario de las grandes fortunas hasta la suba del mínimo no imponible de ganancias o el fondo para pagar la deuda con divisas evadidas al fisco. Resignados, en el gobierno sólo esperan que el lanzamiento formal del proyecto sea después del martes, cuando el ministro Martín Guzmán debe pasar una prueba de fuego a la hora de renovar vencimientos por 270 mil millones de pesos.
 
Por Nicolás Lantos
 
Fuente: El Destape
 

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12-08-2022 / 11:08
Lo que obliga al Frente de Todos a replantear su marco de alianzas global es la fragilidad de la economía. El plan que empieza a desplegar Sergio Massa incluye ingredientes de un plan de ajuste (tope al gasto, suba de tasas de interés, aumento de tarifas para reducir subsidios y concesiones al capital para que invierta) pero procura excluir una devaluación brusca, que es por lo que más presiona el mercado. Por eso empezó a intentar reducir el déficit también por el lado de la recaudación.
 
Carlos Castagneto firmó la resolución de la AFIP que crea un pago a cuenta extraordinario del Impuesto a las Ganancias para captar parte de los beneficios extraordinarios percibidos por algunas de las principales empresas del país a partir de la crisis global. Son las 2.000 compañías que más facturan, que adelantarán en total unos 200 mil millones de pesos que recién iban a pagar en 2023.
 
El fisco, sin embargo, se perdió de recaudar un monto semejante por no haber prorrogado un artículo del impuesto a las Ganancias introducido en 2017 que permitía ajustar los balances por inflación pero aplicar ese ajuste (que reduce el pago del impuesto) en tres cuotas anuales en vez de una. Massa discutió con Guzmán sobre este tema cuando naufragó en el Congreso el proyecto de Presupuesto, donde intentó colar esa prórroga que Economía había olvidado.
 
El resultado, según datos que circulan entre tributaristas top de la City, es que entre quienes más redujeron su liquidación de Ganancias de 2021 frente al ejercicio anterior hay varios bancos. Entre ellos el Galicia, el ICBC y el Patagonia. El mismo sector de la economía que esta semana se benefició con el reperfilamiento de la deuda en pesos con bonos duales, que los cubren de la inflación y de la devaluación.
 
Massa también evalúa una nueva concesión para que los agroexportadores liquiden los granos que guardan en sus silos. Como el "dólar soja" no los tienta, les va a ofrecer un upgrade: que accedan al dólar ahorro por un 40% de lo que vendan, en vez del 30%. Será cuando finalmente pueda sentarse a negociar con la Mesa de Enlace. Además, les reclamó a los grandes acopiadores que se apuren: en su equipo estiman que tienen almacenados granos por cerca U$S 3.000 millones con "precio a fijar".
 

12-08-2022 / 10:08
Crecen las dudas sobre la imparcialidad del tribunal que lleva adelante el juicio por la Obra Pública en Santa Cruz. Además de la fotos publicadas, que muestran que el fiscal y el presidente del tribunal comparten equipo de fútbol y partidos en la quinta de Mauricio Macri, el propio Rodrigo Giménez Uriburu y Jorge Gorini se reunieron con la entonces ministra de Seguridad, la polémica Patricia Bullrich.
 
Los jueces del Tribunal Oral número 2, Gorini y Giménez Uriburu, encargados de juzgar en la causa por la obra pública de Santa Cruz, recibieron en 2018 a Bullrich, en una grave irregularidad si se tiene en cuenta que además de ser una entonces funcionaria de la Nación era también denunciante en el caso. El encuentro entre Bullrich y Giménez Uriburu quedó marcada en el Registro Único de Audiencias en la fecha del 23 de agosto de 2018. En ese momento,  los jueces ya tenían a su cargo el juicio oral contra Cristina.
 
El motivo que alegaron para justificar la reunión fue "tratar proyectos de ley para la lucha contra el narcotráfico os (SIC) que incumplen su función dentro de las fuerzas". El encuentro es una prueba más para aportar en el pedido de recusación contra los magistrados realizado por la vicepresidenta. En tanto que la reunión entre la entonces ministra de Seguridad y Gorini fue también el 23 de agosto, aunque mantuvieron encuentros previos -en 2017- para supuestamente debatir temas acerca de la "corrupción en las fuerzas de seguridad".
 
El abogado de Cristina, Carlos Beraldi, pidió la recusación de Gorini. El lunes, había hecho lo propio con Giménez Uriburu por las fotos donde se lo veía en la Quinta Los Abrojos de Macri. La recusación fue formalmente presentada este lunes. Los abogados de Cristina, Carlos Beraldi y Ary Llernovoy, reclamaron que esos dos funcionarios se aparten del juicio y que se declare nulo todo lo hecho por ambos en el caso, ante la pérdida de objetividad e imparcialidad a raíz de una relación de amistad y la difusión de fotografías de un equipo de fútbol que ambos integran. Luciani y Giménez Uriburu llevaban a cabo sus actividades sociales y futbolísticas no en cualquier lugar, sino nada más ni nada menos que en la Quinta Los Abrojos, la cual como es de dominio público es de propiedad de Mauricio Macri.
 
La Opinión Popular
 

11-08-2022 / 11:08
11-08-2022 / 10:08
Se terminó la tregua. Con denuncias de corrupción y negociados contra miembros de Juntos por el Cambio, la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, se sumó al discurso que venía ensayando Mauricio Macri y cuestionó a los dirigentes que, desde su perspectiva, podrían alcanzar acuerdos con Sergio Massa o el peronismo. En duros términos le respondieron desde Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich hasta Gerardo Morales y otros radicales. Sólo su partido salió a defenderla. Con un sospechoso silencia, Macri quedó expuesto y aislado por las denuncias explosivas que hizo Lilita.
 
En un raid mediático por TN, LN+ y el programa de Lanata en Mitre, Lilita embistió contra Rogelio Frigerio, Emilio Monzó, Gerardo Morales y Cristian Ritondo. Con acusaciones de tono personal y privado, a grandes rasgos los vinculó a los cuatro con Sergio Massa y lo acusó de buscar un acuerdo con el "panperonismo". La propia Carrió dejó pegado a Macri al decir que había hablado con él de estos temas y al elogiarlo en soledad entre tanta balacera: "El único sincero es Mauricio Macri", le dijo a Lanata.
 
El ex presidente quedó atrapado luego de que los principales dirigentes de Juntos por el Cambio salieran a repudiar de manera inédita, con nombre y apellido, a Carrió. Incluso algunos sugirieron por lo bajo que era el momento ideal para terminar de una vez con la alianza con la fundadora de la Coalición Cívica. Macri quedó atado a las palabras de Lilita. El ex presidente dijo el martes que no era momento para tibios, un adjetivo que en el PRO suele asociarse a los dirigentes del "ala moderada".
 
Macri no hizo ninguna declaración pública hasta la noche de este miércoles y trató de desligarse con un off con Clarín con el que sólo confirmó que está condicionado para hablar de Carrió. Como eso no fue suficiente, a la tarde mandó a Fernando de Andreis a publicar un hilo de Twitter en el que insinuó una crítica light a los dichos de Carrió, aunque en realidad validó sus acusaciones: "También creemos que hay que ser incansables en la defensa de la república y las instituciones. Cuidar que JxC no se contamine con relaciones poco claras con el autodenominado panperonismo", dijo De Andreis. Casi un calco de lo que acusa Carrió.
 
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10-08-2022 / 10:08
Elisa "Lilita" Carrió volvió a provocar con sus declaraciones el enojo de varios dirigentes relevantes en Juntos por el Cambio, y la respuesta de la titular de Pro, Patricia Bullrich, marcándole la cancha: "Basta, Carrió. Se tiene que terminar la impunidad de la palabra". La presidenta de la Coalición Cívica había exigido fijar "reglas de decencia" hacia el 2023. "Hacia delante, Juntos por el Cambio tiene que tener reglas decentes, tiene que estar conformada por decentes. No puede haber más negocios", había apuntado Carrió, posicionándose como el "rescate moral" de la coalición.
 
"Macri y yo somos los líderes de Juntos por el Cambio, del Pro y la Coalición Cívica, que fuimos los que armamos. Y está el líder del radicalismo (Gerardo Morales), que es el presidente del partido. Cada uno es líder de su espacio", había dicho en su arranque "Lilita", en dialogó en LN+. Frase que Patricia Bullrich entendió como uno más de los "ninguneos de Carrió", explican entre los halcones del Pro. De hecho ya en abril, la ex diputada había expresado lo mismo: "Hay un conflicto que es muy claro: Patricia se presentaba como la sustituta de Macri y hoy Macri es candidato. El líder indiscutido del PRO es Macri como la de la Coalición Cívica soy yo", sostuvo.
 
En esta vuelta, Carrió avisó antes de disparar: "Estaba como atragantada de no poder decir algunas cosas en el nombre de la unidad". Y la ex diputada cargó acto seguido contra los "peronistas" de Juntos por el Cambio: el presidente del bloque de diputados de Pro, Cristián Ritondo, el actual legislador y exministro del Interior Rogelio Frigerio, y el ex presidente de la Cámara de Diputados durante el gobierno de Mauricio Macri, Emilio Monzó.
 
"Hay sociedad con el massismo en Juntos por el Cambio. El exministro de Seguridad bonaerense, Cristián Ritondo, y el que era ministro de Justicia, de negocios con el massismo, Gustavo Ferrari. Hay personas clave de Juntos por el Cambio que hacen negocio", arrancó. "(Frigerio) me puso un amante en una lista, y dije 'Me bajo de la lista de Capital si no me sacan a la amante de Frigerio', que estaba incluso como su testaferro", denunció.
 
A través de un hilo de Twitter, Bullrich respondió a las declaraciones de Carrió: "Como presidenta del PRO no puedo ver con buenos ojos el espectáculo degradante de Elisa Carrió, al golpear a dirigentes de Juntos por el Cambio objetando sus conductas éticas", escribió. "No aceptaré el insulto a nuestros dirigentes, ni a otros que conforman nuestra coalición. No vale todo. No vale eso de que 'porque es Carrió nadie la enfrenta'", sumó la exministra de Seguridad en una contra que viene de larga data. ¿Se rompe Juntos por el Cambio?
 
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