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Internacionales - 23-06-2022 / 08:06
23 DE JUNIO DE 1942

Los nazis realizan la primera ejecución de judíos en las cámaras de gas de Auschwitz II

Los nazis realizan la primera ejecución de judíos en las cámaras de gas de Auschwitz II
Selección de prisioneros húngaros en la rampa de Auschwitz II-Birkenau. La columna de la izquierda iba directamente a la cámara de gas.
El campo de concentración de Auschwitz fue un complejo formado por diversos campos de concentración y exterminio de la Alemania nazi situado en los territorios polacos ocupados durante la Segunda Guerra Mundial. El exterminio a gran escala comenzó el 23 de junio de 1942 como resultado de la aceleración de la "solución final" tratada en la Conferencia de Wannsee.
 
La mayoría de los prisioneros llegaba al campo en tren, con frecuencia después de un terrible viaje en vagones de carga que duraba varios días, durante el que no se les facilitaba comida ni agua. Algunas veces, al llegar el tren, los prisioneros eran pasados directamente a las cámaras de gas. En otras ocasiones, los nazis seleccionaban prisioneros para ser enviados a campos de trabajo o para realizar experimentación médica.
 
En Auschwitz llegaron a estar internadas un total de 1,3 millones de personas, de las cuales fueron asesinados 1,1 millones, el 90% de ellos, judíos. Murieron también unos 70.000 prisioneros políticos polacos, más de 20.000 gitanos, 10.000 prisioneros de guerra soviéticos, 200 republicanos españoles, además de cientos de testigos de Jehová y decenas de los internados a causa de la homosexualidad.
 
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Primera ejecución de judíos en las cámaras de gas de Auschwitz II  
Plano de la cámara de gas y crematorio II de Auschwitz Birkenau.

El campo de concentración de Auschwitz fue un complejo formado por diversos campos de concentración y exterminio de la Alemania nazi situado en los territorios polacos ocupados durante la Segunda Guerra Mundial. Comprendía Auschwitz I -el campo original-, Auschwitz II-Birkenau -de concentración y exterminio-, Auschwitz III-Monowitz -campo de trabajo para la IG Farben- y 45 campos satélite más.
 
Auschwitz II (Birkenau) es el campo que la mayor parte de la gente conoce como Auschwitz. Allí se encerró a cientos de miles de judíos y allí también se ejecutó a más de un millón de deportados y decenas de miles de gitanos.
 
El campo está ubicado en Birkenau, a unos 3 km de Auschwitz I. La construcción se inició en 1941 como parte de la Endlösung (solución final). El campo tenía una extensión de 2,5 km por 2 km y estaba dividido en varias secciones, cada una de ellas separada en campos.
 
Los campos, al igual que el complejo entero, estaban cercados y rodeados de alambre de púas y cercas electrificadas (algunos prisioneros utilizaron las cercas electrificadas para suicidarse). El campo albergó hasta 100.000 prisioneros en un momento dado.
 
El objetivo principal del campo no era el mantener prisioneros como fuerza laboral (como era el caso de Auschwitz I y III), sino su exterminio. Para cumplir con este objetivo, se equipó el campo con 4 crematorios con cámaras de gas. Cada cámara de gas podía recibir hasta 2500 prisioneros por turno.
 
El exterminio a gran escala comenzó en la primavera de 1942 como resultado de la aceleración de la solución final tratada en la Conferencia de Wannsee.
 
La mayoría de los prisioneros llegaba al campo en tren, con frecuencia después de un terrible viaje en vagones de carga que duraba varios días, durante el que no se les facilitaba comida ni agua.
 
A partir de 1944 se extendió la vía del tren para que entrara directamente al campo. Algunas veces, al llegar el tren, los prisioneros eran pasados directamente a las cámaras de gas.
 
En otras ocasiones, los nazis seleccionaban prisioneros, frecuentemente bajo la supervisión del SS Hauptsturmführer Dr. Josef Mengele, para ser enviados a campos de trabajo o para realizar experimentación médica.
 
En general los niños, los ancianos y los enfermos eran enviados directamente a las cámaras de gas, las cuales eran coordinadas por el SS Hauptscharführer Otto Moll.
 
Hoy en día se calcula que en Auschwitz llegaron a estar internadas un total de 1,3 millones de personas, de las cuales murieron 1,1 millones, el 90% de ellos, en torno a un millón, judíos.
 
Según cifras de Franciszek Piper,14 el grupo mayoritario de judíos trasladados al campo corresponde a los procedentes de las deportaciones de 1944 desde Hungría (438 000). Le siguen Polonia (300 000), Francia (69 114), Holanda (60 085), Grecia (55 000), Checoslovaquia (46 099), Eslovaquia (26 661), Bélgica (24 906), Alemania y Austria (23 000), Yugoslavia (10 000), e Italia (7 422).
 
En Auschwitz murieron también unos 70 000 prisioneros políticos polacos, más de 20 000 gitanos, 10 000 prisioneros de guerra soviéticos, entorno a 1 200 republicanos españoles, además de cientos de testigos de Jehová y decenas de los internados a causa de la homosexualidad.
 
Fuente: Wikipedia

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Los nazis realizan la primera ejecución de judíos en las cámaras de gas de Auschwitz II
Un grupo de niños, entre los prisioneros del campo.
Los nazis realizan la primera ejecución de judíos en las cámaras de gas de Auschwitz II
Las prisioneras se desplazan por el campo de concentración. Algunas se toman del brazo. Están desabrigadas y se percibe el frío. Las despojaron hasta del pelo. En los ojos, las miradas perdidas.
07-01-2026 / 09:01
El Cartel de los Soles es una truchada. El propio Departamento de Justicia de EE.UU. reconoció en los hechos que no existe el "Cartel de los Soles", la organización "narcoterrorista" que supuestamente encabezaba Nicolás Maduro. No fue ni contra el narcotráfico ni por la democracia: Donald Trump atacó Venezuela por el petróleo. Se cayó la principal excusa del gobierno yanqui para bombardear Venezuela y secuestrar a su presidente. El giro del Departamento de Justicia yanqui desnuda que el verdadero objetivo del ataque imperialista y el secuestro del presidente venezolano siempre fue el petróleo, no la falsa guerra contra las drogas. El papelón alcanza al alcahuete Javier "el Loco" Milei, que también declaró como terrorista al ficticio cartel para complacer a Trump.
 
El tan cacareado Cártel de los Soles resultó ser inexistente. Desde 2020 los Estados Unidos lo utilizó para acusar al presidente constitucional de Venezuela, Maduro, de ser el cabecilla. El creador de esta fábula fue el propio Trump en tiempos de su primer gobierno y la recuperó el año pasado para continuar con su asedio al celoso custodio de la mayor reserva petrolífera del planeta. Sin embargo, el lunes por la noche, esa fábula se desmoronó cuando se conoció que el Departamento de Justicia de Estados Unidos, había reescrito la acusación contra Maduro y dejó de considerar a este cártel como una organización real. La impunidad del poderoso.
 
Este cambió poco le importó a Milei que decidió mantener a los Soles en el Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento. Tal vez lo hizo a la espera de que la mentira se convierta en verdad. Lo cierto es que seguir con esta fábula entre los delitos que se le endilgan a Maduro, iba a resultar contraproducente para la estrategia de la fiscalía. Sobre todo, porque el proceso judicial ya tiene un vicio de legalidad de origen: se inició porque antes se invadió y atacó un país extranjero, Venezuela, y se secuestró a su presidente, Maduro.
 
Según trascendió, ahora la acusación de la fiscalía contra Maduro se limita a responsabilizarlo de conducción de un supuesto "sistema clientelar" y desarrollar una "cultura de corrupción" que se nutrió de dinero del narcotráfico.
 
Una vez que Trump comenzó su segundo mandato, resucitó al Cártel de los Soles y la acusación contra Maduro del año 2020. En julio pasado, el Departamento del Tesoro copió textual esa acusación para incorporar al cártel como organización terrorista. Cuatro meses más tarde, el secretario de Estado y uno de los principales asesores en seguridad, Marco Rubio, hizo lo mismo. El relato para la campaña mediática contra Venezuela cerraba perfecto y era casi calcado a otras experiencias norteamericanas con países de Latino América, como fue el caso Panamá en 1989. O la farsa de las inexistentes armas de destrucción masiva en Irak, que justificaron su invasión.
 
Con franqueza imperial, Trump se encargó de despejar cualquier duda sobre las verdaderas motivaciones de la agresión. En una conferencia de prensa afirmó sin tapujos que su intención era "administrar" Venezuela para "recuperar" su petróleo, como si ese recurso natural perteneciera a Estados Unidos y no al pueblo venezolano. La frase, brutal en su sinceridad, pulverizó de un solo golpe el andamiaje discursivo con el que durante años se intentó justificar el hostigamiento contra los gobiernos bolivarianos.
 
Quedó así al desnudo que el problema de Washington con Maduro nunca fue el supuesto "fraude" en las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, ni la acusación de ser una "dictadura", ni mucho menos la fantasía judicial del inexistente Cartel de los Soles. El verdadero conflicto es geopolítico y económico: Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo convencional del planeta y ha insistido, desde la Revolución Bolivariana, en ejercer soberanía sobre ellas. Para el imperialismo yanqui, ese pecado es imperdonable.
 
La Opinión Popular
 

07-01-2026 / 08:01
07-01-2026 / 08:01
06-01-2026 / 11:01
Si algo confirmó el ataque yanqui a Venezuela fue que Nicolás Maduro era el presidente legítimo de ese país. Terminó con la discusión de su elección y de las famosas actas. Si no fuera así, la oposición no habría presentado actas truchas y Washington no hubiera necesitado intervenir por la fuerza. Si la oposición tenía tanto respaldo como decían, el matón Donald Trump no los hubiera despreciado públicamente como hizo en la conferencia de prensa donde anunció el secuestro del mandatario venezolano y su esposa.
 
El mundo cambió, algunos dicen que no es cierto que Estados Unidos sea una potencia en decadencia. Y es al revés. Tiene que usar la fuerza para mantener su hegemonía porque su economía está en problemas y es difícil que pueda recuperarse. Pero es la primera potencia militar por lejos. La sigue Rusia y después China. Pero China y Rusia sumadas sobrepasan el poderío norteamericano, que tiene 18 bases militares fuera de su territorio, más sus aliados de la OTAN. Como las medidas económicas ya no tienen la fuerza necesaria, aplica la fuerza más importante que le queda, que es la militar.
 
Es obvio que a China y a Rusia no les gusta la intervención militar norteamericana, pero no moverán un soldado porque aceptan que América sea zona de influencia norteamericana. Si Latinoamérica es zona de influencia de Washington, es obvio que Ucrania resulta zona de influencia de Rusia y que Taiwán y sus alrededores es zona de influencia de China. Las potencias están demarcando sus zonas de influencia. Permitirán la presencia de otras economías mientras no crean que los amenaza.
 
Lo que no se resuelve por la política, se resuelve por la fuerza. Los argentinos sabemos esa máxima de la realidad. Y la lógica de la fuerza, no es progresiva porque la única forma de defenderse es tener más fuerza que el posible agresor. O sea: la regla será una nueva carrera armamentística con la proliferación de arsenales nucleares. Muy peligroso.
 
El tema principal con Venezuela no sería tanto la provisión de petróleo, porque le vende todo el que necesita y ha aclarado en repetidas oportunidades que no tienen intenciones de retacearlo. Tampoco sería el hecho de que le venda a China. El problema es que los tratos con Beijing no se realizan en dólares.
 
Y si el mundo abandona el dólar como moneda internacional, Estados Unidos sería aplastado por su enorme deuda y los problemas en sus cadenas de suministro internacionalizadas. El año próximo, por primera vez, los vencimientos de su deuda serían mayores que su enorme gasto militar. Por supuesto que la intención de máxima es tomar el control directo de las grandes reservas de petróleo venezolano.

En Argentina y en todas partes, pasa a ser más necesario que nunca que sus Fuerzas Armadas recuperen el sentido nacional que terminaron de perder durante la Guerra Fría. Es un mundo en el que prima la fuerza y las relaciones de dominación. Resignarse en este mundo es aceptar el sometimiento como ocurre con el gobierno actual. El camino para preservar los intereses propios está en fortalecerse en los organismos de integración regional y la diversificación de mercados en organismos como el de los BRICS.

La operación de comandos que secuestró a Maduro fue exitosa desde su punto de vista. Pero como Estados Unidos no puede arriesgar una invasión de infantería similar a la de Panamá el objetivo de máxima era de cambio de régimen. El secuestro de Maduro debía provocar saqueos, levantamientos de multitudes y en cascada, fracturas en las Fuerzas Armadas. La oposición de Corina Machado no podía garantizar ni un acto mínimo. La decepción de Trump fue evidente. En vez de reemplazar al régimen está obligado a negociar con él, aunque presione con la cárcel de Maduro
Trump utiliza la agresión a Venezuela para amenazar a los gobiernos de América que no se someten a EE.UU.

 

05-01-2026 / 20:01
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