La Opinión Popular
                  09:56  |  Jueves 07 de Julio de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
"El peronismo es un encuadramiento de las fuerzas populares vertebrado en torno a la clase trabajadora" John William Cooke
Recomendar Imprimir
Nacionales - 23-05-2022 / 11:05
¿NI UN CENSO LES SACA EL ODIO?

La grieta que promueven los odiadores seriales llegó al censo

La grieta que promueven los odiadores seriales llegó al censo
El relevamiento de la población era una oportunidad de bajar un cambio. Sólo a desencajados y alborotadores de baja fusta se les prendería la lamparita de impugnar la herramienta en sí. ¿Quiénes ganan en la lógica del escandalismo antipolítica?
El Censo era una oportunidad de bajar un cambio y aceptar que está bueno. Que solamente a un trastornado se le ocurriría cuestionarlo de base. Saber qué cantidad somos, de qué manera estamos repartidos según distritos representados de cuál modo; precisar bajo qué condiciones se vive; indagar sobre acceso a servicios básicos, etc.
 
Hay comprobaciones censales desde antes de Cristo (primera dinastía egipcia), se efectúan en todo el mundo y, con diferentes modalidades, países como Francia redujeron de diez a cinco años el período entre un relevamiento y otro. Naturalmente, habría lugar para señalamientos negativos en torno de cantidad y calidad de preguntas que pudieron faltar. Pero, sólo a desencajados y alborotadores de baja fusta se les prendería la lamparita de impugnar la herramienta en sí.
 
Hasta el Censo cayó bajo la grieta promovida por los odiadores seriales. Las cosas que se vieron y escucharon en la agenda publicada son de un nivel a prueba de todo estómago e (in)sensatez. Una minoría insignificante de gente que no fue censada se transformó, mediáticamente, en la demostración de que se acabó en desastre.
 
Referentes comunicacionales se preguntaron "cuánta plata nos salió esto". Y otros, que al cabo son los mismos, llamaron a comprender que el Censo fue para sumar otro día sin laburar. ¿Qué clase de ignorantes pueden formular asertos de este tipo? ¿Cómo es posible que haya lugar para decir barbaridades como ésas con total arbitrariedad, sin temor a la sanción social?
 
¿Hasta dónde puede llegar el extravío de quienes necesitan retroalimentar el odio como motor de sus intereses políticos? ¿O acaso el odio es un elemento constitutivo de la política frente al que, ya, cuando se desata con impunidad no parece haber barreras efectivas?
 

 
¿Ni un censo les saca el odio?

¿Hasta dónde puede llegar el extravío de quienes necesitan retroalimentar el odio como motor de sus intereses políticos? ¿O acaso el odio es un elemento constitutivo de la política frente al que, ya, cuando se desata con impunidad no parece haber barreras efectivas?
 
·         Los reveladores datos que arrojó el resultado provisorio del Censo
·         El lobby estadounidense para bloquear la producción de energía nuclear argentina
 
Esos interrogantes podrían venir a cuento de numerosas manifestaciones y episodios que llevan rato largo, y que no hacen más que acentuarse.
 
Un engendro que supimos conseguir acaba de declararse orgulloso como rubio de ojos celestes y portador de pene, para avisar que, de llegar a Presidente, liquidará de un saque al "Ministerio de la Mujer".
 
Y otra figurita mediática, del espacio cambiemita que tarde o temprano terminaría por unificarse con el "libertario", dijo que, si ganan las elecciones, a la provincia de Buenos Aires (a su conurbano) debe entrarse con metralleta y listo. Dijo "metra", para ser textuales y como para dejar claro que es una chica de armas tomar que maneja terminología popu o fierita. Por supuesto, lo aseveró ante el asentimiento o atenta complicidad de sus interlocutores.
 
El Censo era una oportunidad de bajar un cambio y aceptar que está bueno. Que solamente a un trastornado se le ocurriría cuestionarlo de base.
 
Saber qué cantidad somos, de qué manera estamos repartidos según distritos representados de cuál modo; precisar bajo qué condiciones se vive; indagar sobre acceso a servicios básicos y acerca de pueblos originarios, afrodescendientes y diversidades. Etcétera.
 
Naturalmente, habría lugar para señalamientos negativos en torno de cantidad y calidad de preguntas que pudieron faltar. Pero, para subrayar, sólo a desencajados y alborotadores de baja fusta se les prendería la lamparita de impugnar la herramienta en sí.
 
Hay comprobaciones censales desde antes de Cristo (primera dinastía egipcia), se efectúan en todo el mundo y, con diferentes modalidades, países como Francia redujeron de diez a cinco años el período entre un relevamiento y otro.
 
No. Tampoco pudo ser. Hasta el Censo cayó bajo la grieta promovida por los odiadores seriales.
 
Las cosas que se vieron y escucharon en la agenda publicada son de un nivel a prueba de todo estómago e (in)sensatez.
 
Una minoría insignificante de gente que no fue censada se transformó, mediáticamente, en la demostración de que se acabó en desastre.
 
Referentes comunicacionales, o algo de eso, se preguntaron "cuánta plata nos salió esto", o esta pavada. Y otros, que al cabo son los mismos, llamaron a comprender que el Censo fue para sumar otro día sin laburar (la lista de atrocidades no se agota allí, por cierto).
 
¿Qué clase de ignorantes pueden formular asertos de este tipo?
 
¿O la pregunta será cómo es posible que haya lugar para decir barbaridades como ésas con total arbitrariedad, sin temor a la sanción social o, peor, con la certeza de que se puede ser avalado desde amplios sectores?
 
El odio es un componente de la naturaleza humana, claro; pero, cuando en política se lo estimula en reemplazo de administrarlo, el huevo de la serpiente queda o puede quedar a la vuelta de la esquina.
 
·         Caso Nisman: sin pruebas sobre el asesinato, la acusación va por el premio consuelo
 
La televisión argentina, por ejemplo, es la más zafada del mundo.
 
No hay otra que entregue tanto material de polémicas, exabruptos, gritos, referencias sexuales, calenturas verosímiles o inventadas, además de provocaciones de toda índole.  Algunas son muy divertidas y otras muy berretas.
 
Pedro Saborido y Diego Capusotto alcanzaron una cima inigualable en la mostranza burlona de ese circo, que Bendita refleja todas las noches con un magnífico trabajo de conducción, edición y sentido de equipo, riéndose de un medio al cual sintetizan con la capacidad de tomárselo mucho más en joda que en serio.
 
Los noventa menemistas inauguraron ese tiempo del zarpe, que se profundizó en casi todos los productos de entretenimiento general de la televisión abierta. Pero habían quedado relativamente "a salvo" los noticieros (al margen de haberse transformado en magazines, donde pueden dar lo mismo bataholas barriales de menor cuantía, e incluso chismografía farandulesca, que un hecho social o institucional de magnitud).
 
Y los programas políticos --siempre dicho en modo genérico-- también habían eludido esa lógica espectacularista a ultranza, que no debe confundirse con lo imprescindible de tener dinamismo, de introducir más y mejores elementos de atracción visual, de saber jugar con el humor.
 
Nada de engañarse: la televisión es show, como lo son las redes sociales. Y de lo contrario, no es. No son. Pero de ahí a que den igual unos analistas más o menos serios que cualquier impresentable que ve luz y sube, convocado por el minuto a minuto de la trifulca y del insulto a como venga, hay mucha diferencia.
 
Hoy, o hace bastante y con las excepciones que correspondan, el escandalismo abarca todo.
 
Y cuando decimos "todo", casi a la cabeza están decisiones editoriales, figuras conductoras y una mayoría de paneles e invitados que conforman lo que "antes" estaba relegado a productos susceptibles de existir para eso. Para escandalizar.
 
Ahora, esa norma comprende al modo en que se entiende la política.
 
La oposición cambiemita, sin ir más lejos, tiene una señal televisiva propia (en términos accionarios, que jamás desmintieron como se debe desde que Esmeralda Mitre les pasó la factura).
 
Y tiene otra tan militante como ésa, en lo corporativo notablemente más grande; y un chiquitín menos obscena, pongámosle, siquiera para no pasar el papelón de que un Alfredo Casero los deje en orsay. Entre las dos señales, cierra una dupla comunicacional de violencia permanente, de agresión desorbitada, de ni tan sólo guardar formas de alguna elevación intelectual o periodística.
 
Asimismo, hay medios y programas oficialistas ingresados a la imagen de mostrarse pluralistas a través de excitar falsos debates, concluidos  en ir a una tanda para calmar ánimos que, justamente, son los que quisieron provocar.
 
El negocio es ése del escándalo y es un ingrediente secundario que el encendido de la tele siga cayéndose.
 
Es de una gran pereza intelectual el reposo de decir que los pibes, o las franjas juveniles extendidas, ya no ven tele, ni escuchan radio, ni leen nada de nada que no sea correspondiente a sus pertenencias de tribus urbanas.
 
Y es igualmente de confort analítico resaltar que los programas políticos, y las publicaciones de ese tenor, los ven, escuchan o consumen cuatro gatos locos. Cuantitativamente sería correcto decir eso porque, en efecto, el rating y los parámetros técnicos revelan que "lo político" mide y se lee casi nada.
 
Pero no es así la forma de calcularlo en cuanto a su impacto y penetración social. En cuanto a cómo se construye el "sentido común" en su acepción de simplista, de vacío, de frases arrebatadas por la bronca.
 
No se trata de que tal o cual programa, o diario, o portal de noticias o de información política, miden poco. O un poco más, o un poco menos, que respecto de sí o del resto.
 
Se trata de que esos vectores alimentan a las redes, y las redes a ellos; de que las plataformas y los vehículos digitales expresan lo que el protagonismo mediático estipula bajo el caldo de cultivo social, con el rechazo a "la política" como factor determinante y creciente, inmensamente más allá de la pasión enfermiza de los medios por si el medidómetro de tal o cual programa, o invitado, o declaración, o provocación, da un punto o unos likes para arriba o para abajo.
 
¿Y quiénes ganan en esta lógica del escandalismo antipolítica que, sin perder de vista las excepciones, jamás se ocupa de las andanzas de los conglomerados empresariales que fugan las divisas, que forman los precios, que viven un momento de esplendor por los commodities agropecuarios y que aun así llaman a la defensa de la Patria y de la producción?
 
Debería ser la respuesta política más fácil de cuantas haya en los últimos tiempos.
 
Mientras tanto, el Gobierno y el Frente de Todos se caracterizan por persistir en una interna donde no hay vencedores posibles que no sean el enemigo.
 
Por Eduardo Aliverti
 
Fuente: Página12
 
Seguí leyendo
 
·         Cómo fue la jugada para aumentar las tarifas
·         Viruela del mono: el Ministerio de Salud detectó un caso sospechoso en CABA
·         La Justicia aceptó tramitar un amparo colectivo para anular el acuerdo de Macri con el FMI
 
 

Agreganos como amigo a Facebook
07-07-2022 / 09:07
07-07-2022 / 09:07
Tras la visita de Alberto Fernández a Milagro Sala, el gobierno del radical Gerardo Morales desató en represalia una nueva ofensiva contra los movimientos sociales de Jujuy. En la madrugada de ayer, en una investigación inventada de oficio por un fiscal muy ligado al gobernador, la policía allanó violentamente las casas de once dirigentes y cinco comedores, merenderos y sedes de diferentes organizaciones.
 
En la madrugada, la policía del autoritario Morales comenzó a patear puertas y revolver las casas de por lo menos once dirigentes sociales Jujuy y cinco domicilios de comedores, merenderos, cooperativas y sedes de organizaciones con órdenes de allanamiento del fiscal Diego Funes, quien decidió abrir una investigación de oficio, justo después de la visita de Alberto a Milagro Sala.
 
"Asociación ilícita", es la absurda imputación para todo el mundo. Esa figura legal, que fue creada a inicios del siglo XX para perseguir a las organizaciones de trabajadores, es completamente arbitraria y se usa para criminalizar la protesta social. La norma permite mantener presas a las personas a las que no se les puede probar otro hecho y en la mayoría de los casos se utiliza cuando no hay acciones concretas de las cuales acusar a quienes se persigue. Lógicamente, luego todo se cae en el debate oral al final del proceso.
 
La excusa, que encaja y aprovecha el contexto de debate por el manejo de los planes sociales, agita acusaciones por supuestas presiones sobre el reparto de esos beneficios y la asistencia a movilizaciones. La Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, a cargo de Horacio Pietragalla, repudió "el agravamiento de la persecución política y judicial a organizaciones sociales". Desde la provincia, abogados/as y referentes reclaman la intervención del Poder Judicial provincial, totalmente carente de independencia y adicto al radical Morales.
 
La Opinión Popular
 

06-07-2022 / 10:07
En plan presidencial, Horacio Rodríguez Larreta aprovechó la interna en el Gobierno para subirse de candidato en 2023. Salió a atacar al Ejecutivo por los cambios en Economía y ante la posibilidad de un mayor entendimiento entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner. El jefe del gobierno porteño, tras una serie de párrafos duros contra el oficialismo, dijo que sueña con "ser parte de la solución a los problemas que arrastramos hace décadas".
 
Larreta viene trabajando en su sueño presidencial desde hace años. Pero, en las críticas que vertió al Gobierno por la situación económica, esta vez dejó filtrar explícitamente que ya está lanzado como candidato, sin vuelta atrás. Fue, probablemente, un mensaje a varias bandas: entre ellas, a otros dirigentes del PRO como Bullrich o Mauricio Macri, quien no termina de definir si competirá o no.
 
Larreta, no obstante, no fue el único que eligió el contexto del cambio de ministro de Economía para posicionarse. Lo primereó Bullrich, quien hizo una lectura propia del sector de Macri del cambio de Gabinete: sostuvo que había sido un "golpe" de la vicepresidenta y aseguró que "aún puede avanzar más porque busca el poder absoluto".
 
Unas horas antes, se le adelantó su adversaria Patricia Bullrich, quien destacó que la posición de Juntos por el Cambio debe ser no ayudar en nada, no aprobarles ninguna ley, bloquear todo lo que se pueda bloquear: "No equivocarnos, no querer entrar a salvar a un Gobierno que no quiere ser salvado porque quiere seguir en este rumbo. Tenemos que ser la reserva política del país. Y si nos toca gobernar, vamos a tener que ser muy claros con la sociedad".
 
Dijo que no hay que "caer en la tentación" de aprobar alguna ley que proponga el oficialismo. "No tenemos que darle ninguna herramienta", se sinceró la bolsonarista Bullrich. Cuanto peor, mejor: el peligroso camino que parece haber tomado el macrismo de cara al 2023.
 
La Opinión Popular
 

06-07-2022 / 09:07
El cambio en Economía inflamó un escenario de precios que ya venía más que caliente. Con la excusa del aumento del dólar blue, aunque ayer bajó 8 pesos, se remarca a niveles superiores a esa suba aun en los productos que no tienen componente importado. La trepada del dólar ilegal y los titulares de los grandes medios porteños dieron la pauta de la tirria con que recibieron los representantes del gran poder económico a Silvina Batakis, la flamante ministra de Economía.
 
Algunos de sus voceros admitieron que la reemplazante de Martín Guzmán "no cayó bien" en los "mercados" porque su perfil es "demasiado heterodoxo", y lo que esperaban era una figura cercana a la ortodoxia neoliberal ya que los desequilibrios que hay que corregir en la economía argentina requieren de neoliberalismo. Dicho en criollo: los que manejan las grandes empresas, las finanzas, el complejo agroexportador y las corporaciones mediáticas, es decir el poder real, querían a alguno de sus gerentes al frente de Economía.
 
Todos saben que el llamado "dólar blue" es un negocio marginal en cuanto a los montos que moviliza, hasta los economistas y charlistas televisivos más fanáticos del libre mercado lo admiten en voz baja. Sin embargo esas transacciones furtivas con "arbolitos" callejeros y sucuchos con escritorios gastados sin vista a la calle reciben una atención de la prensa desmesurada. Todos los medios de la Capital Federal amplifican hasta el paroxismo todo movimiento ascendente del billete verde contagiando ansiedad incluso a quienes en su vida vieron un dólar. Como vivimos en una economía bimonetaria un leve estornudo se convierte, rápidamente, en epidemia y toda la actividad económica termina contagiada por el frenesí alcista de los precios. Es el juego de los "mercados", un eufemismo utilizado por la prensa de la derecha para no señalar por su nombre a los ricos y poderosos.
 
Batakis tuvo expresiones que no cayeron bien entre los hombres de negocios. Habló de "algunas modificaciones" en el acuerdo con el FMI; dijo que "el dólar está en niveles competitivos" con lo cual desestimó las demandas devaluatorias de los exportadores; sostuvo que "los salarios no son la causa de la inflación" y que el objetivo de su gestión será "no solo recuperar lo perdido sino también ganar poder adquisitivo" de los salarios. Tantas herejías juntas no podían pasar sin una reacción que se notara, para dejar constancia de que el camino no va a ser fácil.
 
El sólido respaldo que recibió Batakis en el conjunto del Frente de Todos es el mejor activo para encarar la cuesta. El presidente y la vice, los gobernadores, los referentes políticos de más peso sumaron sus expresiones de confianza hacia la nueva funcionaria. El encuentro de Alberto y Cristina parece consolidar una apuesta a la unidad que aporta oxígeno al gobierno y lo ayuda a transitar el último tramo de su gestión con mejores perspectivas con vistas a octubre de 2023. Y esto también enoja al arco económico, político y mediático de la derecha que anunció que jugará el resto del partido siguiendo al pie de la letra la estrategia del senador Luis Juez: "no los vamos a dejar gobernar". La pulseada está en marcha.
 
La Opinión Popular
 

05-07-2022 / 10:07
Pensar que Luis Brandoni en algún momento se mostró como un actor progresista, que defendía los derechos humanos y estaba dentro del campo nacional y popular. Con el tiempo acentuó el rasgo derechista conservador hasta convertirse en un acabado ejemplo del antiperonismo gorila más rancio. "Yo tengo la esperanza, es lo único en lo que tengo depositadas mis esperanzas, y mis ganas de seguir viviendo, qué van a perder y que van a desaparecer", dijo refiriéndose al peronismo.
 
En la entrevista en el canal ultra macrista LN+, Brandoni no solo mostró un odio visceral al peronismo sino que utilizó una frase con connotaciones que recuerdan a la dictadura militar, lo peor de la historia argentina. Así llegó al punto de decir que la razón de su vida es esperar que el movimiento fundado por Juan Perón desaparezca, utilizando la peor figura posible para expresarlo.
 
A partir de esas sorprendentes declaraciones las redes se hicieron eco de los dichos de Luis Brandoni, algunos con la preocupación lógica de qué sucederá con su existencia de no cumplirse el pronóstico de extinción del peronismo, y otros para expresar su disconformidad con la utilización de un término tan doloroso para la historia Argentina como es "desaparición".
 
Pero el peronismo no va a desaparecer porque lo desee el gorila de Brandoni. El peronismo podrá desaparecer cuando deje de expresar reivindicaciones nacionales y populares y otro movimiento lo releve con ventaja, o cuando él mismo evolucione hacia algún nuevo tipo de movimiemto que lo supere, sin negarlo sino integrándolo en una nueva síntesis. No desaparecerá por la ambición de gorilas trasnochados ni por decisión propia porque no es un puñado de ideas y mitos decolorándose, sino una misión, un frente de la nacionalidad estructurado en torno a su clase trabajadora y cargado con la potencialidad de la transformación social.
 
La Opinión Popular

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar