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“Esta gloriosa Revolución Libertadora se hizo para que, en este bendito país, el hijo del barrendero muera barrendero”. Almirante Arturo Rial.
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Nacionales - 23-05-2022 / 11:05
¿NI UN CENSO LES SACA EL ODIO?

La grieta que promueven los odiadores seriales llegó al censo

La grieta que promueven los odiadores seriales llegó al censo
El relevamiento de la población era una oportunidad de bajar un cambio. Sólo a desencajados y alborotadores de baja fusta se les prendería la lamparita de impugnar la herramienta en sí. ¿Quiénes ganan en la lógica del escandalismo antipolítica?
El Censo era una oportunidad de bajar un cambio y aceptar que está bueno. Que solamente a un trastornado se le ocurriría cuestionarlo de base. Saber qué cantidad somos, de qué manera estamos repartidos según distritos representados de cuál modo; precisar bajo qué condiciones se vive; indagar sobre acceso a servicios básicos, etc.
 
Hay comprobaciones censales desde antes de Cristo (primera dinastía egipcia), se efectúan en todo el mundo y, con diferentes modalidades, países como Francia redujeron de diez a cinco años el período entre un relevamiento y otro. Naturalmente, habría lugar para señalamientos negativos en torno de cantidad y calidad de preguntas que pudieron faltar. Pero, sólo a desencajados y alborotadores de baja fusta se les prendería la lamparita de impugnar la herramienta en sí.
 
Hasta el Censo cayó bajo la grieta promovida por los odiadores seriales. Las cosas que se vieron y escucharon en la agenda publicada son de un nivel a prueba de todo estómago e (in)sensatez. Una minoría insignificante de gente que no fue censada se transformó, mediáticamente, en la demostración de que se acabó en desastre.
 
Referentes comunicacionales se preguntaron "cuánta plata nos salió esto". Y otros, que al cabo son los mismos, llamaron a comprender que el Censo fue para sumar otro día sin laburar. ¿Qué clase de ignorantes pueden formular asertos de este tipo? ¿Cómo es posible que haya lugar para decir barbaridades como ésas con total arbitrariedad, sin temor a la sanción social?
 
¿Hasta dónde puede llegar el extravío de quienes necesitan retroalimentar el odio como motor de sus intereses políticos? ¿O acaso el odio es un elemento constitutivo de la política frente al que, ya, cuando se desata con impunidad no parece haber barreras efectivas?
 

 
¿Ni un censo les saca el odio?

¿Hasta dónde puede llegar el extravío de quienes necesitan retroalimentar el odio como motor de sus intereses políticos? ¿O acaso el odio es un elemento constitutivo de la política frente al que, ya, cuando se desata con impunidad no parece haber barreras efectivas?
 
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Esos interrogantes podrían venir a cuento de numerosas manifestaciones y episodios que llevan rato largo, y que no hacen más que acentuarse.
 
Un engendro que supimos conseguir acaba de declararse orgulloso como rubio de ojos celestes y portador de pene, para avisar que, de llegar a Presidente, liquidará de un saque al "Ministerio de la Mujer".
 
Y otra figurita mediática, del espacio cambiemita que tarde o temprano terminaría por unificarse con el "libertario", dijo que, si ganan las elecciones, a la provincia de Buenos Aires (a su conurbano) debe entrarse con metralleta y listo. Dijo "metra", para ser textuales y como para dejar claro que es una chica de armas tomar que maneja terminología popu o fierita. Por supuesto, lo aseveró ante el asentimiento o atenta complicidad de sus interlocutores.
 
El Censo era una oportunidad de bajar un cambio y aceptar que está bueno. Que solamente a un trastornado se le ocurriría cuestionarlo de base.
 
Saber qué cantidad somos, de qué manera estamos repartidos según distritos representados de cuál modo; precisar bajo qué condiciones se vive; indagar sobre acceso a servicios básicos y acerca de pueblos originarios, afrodescendientes y diversidades. Etcétera.
 
Naturalmente, habría lugar para señalamientos negativos en torno de cantidad y calidad de preguntas que pudieron faltar. Pero, para subrayar, sólo a desencajados y alborotadores de baja fusta se les prendería la lamparita de impugnar la herramienta en sí.
 
Hay comprobaciones censales desde antes de Cristo (primera dinastía egipcia), se efectúan en todo el mundo y, con diferentes modalidades, países como Francia redujeron de diez a cinco años el período entre un relevamiento y otro.
 
No. Tampoco pudo ser. Hasta el Censo cayó bajo la grieta promovida por los odiadores seriales.
 
Las cosas que se vieron y escucharon en la agenda publicada son de un nivel a prueba de todo estómago e (in)sensatez.
 
Una minoría insignificante de gente que no fue censada se transformó, mediáticamente, en la demostración de que se acabó en desastre.
 
Referentes comunicacionales, o algo de eso, se preguntaron "cuánta plata nos salió esto", o esta pavada. Y otros, que al cabo son los mismos, llamaron a comprender que el Censo fue para sumar otro día sin laburar (la lista de atrocidades no se agota allí, por cierto).
 
¿Qué clase de ignorantes pueden formular asertos de este tipo?
 
¿O la pregunta será cómo es posible que haya lugar para decir barbaridades como ésas con total arbitrariedad, sin temor a la sanción social o, peor, con la certeza de que se puede ser avalado desde amplios sectores?
 
El odio es un componente de la naturaleza humana, claro; pero, cuando en política se lo estimula en reemplazo de administrarlo, el huevo de la serpiente queda o puede quedar a la vuelta de la esquina.
 
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La televisión argentina, por ejemplo, es la más zafada del mundo.
 
No hay otra que entregue tanto material de polémicas, exabruptos, gritos, referencias sexuales, calenturas verosímiles o inventadas, además de provocaciones de toda índole.  Algunas son muy divertidas y otras muy berretas.
 
Pedro Saborido y Diego Capusotto alcanzaron una cima inigualable en la mostranza burlona de ese circo, que Bendita refleja todas las noches con un magnífico trabajo de conducción, edición y sentido de equipo, riéndose de un medio al cual sintetizan con la capacidad de tomárselo mucho más en joda que en serio.
 
Los noventa menemistas inauguraron ese tiempo del zarpe, que se profundizó en casi todos los productos de entretenimiento general de la televisión abierta. Pero habían quedado relativamente "a salvo" los noticieros (al margen de haberse transformado en magazines, donde pueden dar lo mismo bataholas barriales de menor cuantía, e incluso chismografía farandulesca, que un hecho social o institucional de magnitud).
 
Y los programas políticos --siempre dicho en modo genérico-- también habían eludido esa lógica espectacularista a ultranza, que no debe confundirse con lo imprescindible de tener dinamismo, de introducir más y mejores elementos de atracción visual, de saber jugar con el humor.
 
Nada de engañarse: la televisión es show, como lo son las redes sociales. Y de lo contrario, no es. No son. Pero de ahí a que den igual unos analistas más o menos serios que cualquier impresentable que ve luz y sube, convocado por el minuto a minuto de la trifulca y del insulto a como venga, hay mucha diferencia.
 
Hoy, o hace bastante y con las excepciones que correspondan, el escandalismo abarca todo.
 
Y cuando decimos "todo", casi a la cabeza están decisiones editoriales, figuras conductoras y una mayoría de paneles e invitados que conforman lo que "antes" estaba relegado a productos susceptibles de existir para eso. Para escandalizar.
 
Ahora, esa norma comprende al modo en que se entiende la política.
 
La oposición cambiemita, sin ir más lejos, tiene una señal televisiva propia (en términos accionarios, que jamás desmintieron como se debe desde que Esmeralda Mitre les pasó la factura).
 
Y tiene otra tan militante como ésa, en lo corporativo notablemente más grande; y un chiquitín menos obscena, pongámosle, siquiera para no pasar el papelón de que un Alfredo Casero los deje en orsay. Entre las dos señales, cierra una dupla comunicacional de violencia permanente, de agresión desorbitada, de ni tan sólo guardar formas de alguna elevación intelectual o periodística.
 
Asimismo, hay medios y programas oficialistas ingresados a la imagen de mostrarse pluralistas a través de excitar falsos debates, concluidos  en ir a una tanda para calmar ánimos que, justamente, son los que quisieron provocar.
 
El negocio es ése del escándalo y es un ingrediente secundario que el encendido de la tele siga cayéndose.
 
Es de una gran pereza intelectual el reposo de decir que los pibes, o las franjas juveniles extendidas, ya no ven tele, ni escuchan radio, ni leen nada de nada que no sea correspondiente a sus pertenencias de tribus urbanas.
 
Y es igualmente de confort analítico resaltar que los programas políticos, y las publicaciones de ese tenor, los ven, escuchan o consumen cuatro gatos locos. Cuantitativamente sería correcto decir eso porque, en efecto, el rating y los parámetros técnicos revelan que "lo político" mide y se lee casi nada.
 
Pero no es así la forma de calcularlo en cuanto a su impacto y penetración social. En cuanto a cómo se construye el "sentido común" en su acepción de simplista, de vacío, de frases arrebatadas por la bronca.
 
No se trata de que tal o cual programa, o diario, o portal de noticias o de información política, miden poco. O un poco más, o un poco menos, que respecto de sí o del resto.
 
Se trata de que esos vectores alimentan a las redes, y las redes a ellos; de que las plataformas y los vehículos digitales expresan lo que el protagonismo mediático estipula bajo el caldo de cultivo social, con el rechazo a "la política" como factor determinante y creciente, inmensamente más allá de la pasión enfermiza de los medios por si el medidómetro de tal o cual programa, o invitado, o declaración, o provocación, da un punto o unos likes para arriba o para abajo.
 
¿Y quiénes ganan en esta lógica del escandalismo antipolítica que, sin perder de vista las excepciones, jamás se ocupa de las andanzas de los conglomerados empresariales que fugan las divisas, que forman los precios, que viven un momento de esplendor por los commodities agropecuarios y que aun así llaman a la defensa de la Patria y de la producción?
 
Debería ser la respuesta política más fácil de cuantas haya en los últimos tiempos.
 
Mientras tanto, el Gobierno y el Frente de Todos se caracterizan por persistir en una interna donde no hay vencedores posibles que no sean el enemigo.
 
Por Eduardo Aliverti
 
Fuente: Página12
 
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22-01-2026 / 10:01
Realidad paralela del Loco Milei: la actividad económica volvió a caer en noviembre y confirma el enfriamiento, un mes después de la victoria electoral. El desplome lo evitaron las actividades vinculadas a la timba financiera y los sectores extractivistas de la minería y el agro que crecieron. La industria por su parte cayó un 8,2%. Mientras en Davos, Milei dice hacer grande a Argentina, la realidad es otra: la precarización crece y ya se destruyeron 222.000 puestos de trabajo formales desde su asunción. Sin pena ni gloria, recurrió al autobombo de que su gestión es maravillosa con cifras infladas y logros dibujados.
 
En tanto el mundo se desbarranca y Donald Trump daba una perorata sobre el poder de su país y "ojo con los que no lo respetan", Milei entró con su carpetita de apego y se puso a hablar de vacas volando. Ñañaña, Maquiavelo ha muerto y ñañañasocialismo malo, cuando todavía resonaban las palabras insultantes del yanqui exigiéndole a Europa "un pedazo de hielo", que viene a ser Groenlandia, "a cambio de toda la ayuda nuestra que han recibido".
 
La mayoría de los argentinos lo ha votado y por lo tanto hay que respetarlo como presidente. Pero hay que ser lelo para no darse cuenta del público al que está hablando. Está al frente de un país que no recibe ni el vuelto de inversión extranjera y se pone a dar clase elemental de economía conservadora a empresarios que invierten.
 
Mientras Trump se encargó de apretar a medio planeta para que inviertan en Estados Unidos y dio cifras truchas y dijo "maravilloso" y "fantástico" ochocientas veces, el personaje que los argentinos tienen de presidente no habló de Argentina ni de la conveniencia de invertir en este país ni nada, cero Argentina, pero eso sí, una clase de primer año elemental de economía liberal. Puro chamuyo.
 
Es un Davos con grandes ausencias. Faltaron los mandatarios de China, Brasil, India, Irán, Mozambique, que estuvieron representados por figuras de segunda línea y, por supuesto, ni hablar de Rusia y tampoco estuvieron la delegación de Dinamarca, ni el titular de la ONU, António Guterres.
 
Trump fue muy duro con su vecino del Norte. "Canadá existe gracias a Estados Unidos, sin nosotros no existiría". El día anterior, Mark Carney, el primer ministro de ese país, que ha sido socio histórico del pillaje de Estados Unidos en Latinoamérica y el Caribe, dio por finado el orden mundial vigente: "el fin de la grata ficción y el amanecer de una realidad brutal, en la que la geopolítica de las grandes potencias no tiene freno".
 
Argentina no es Canadá y resultó más perjudicado que beneficiado con ese ordenamiento internacional que el peronismo siempre cuestionó, justamente con los argumentos que dio el canadiense. Trump rompió la alianza histórica con Canadá y su primer ministro se adelantó a proponer la confluencia de los países que calificó de "mediano desarrollo", se supone que la Europa que Trump dejó huérfana, sin las grandes potencias.
 
Trump rompió con dos alianzas históricas de Washington como Canadá y la Unión Europea y propuso una Junta para la Paz, en principio en Gaza, para reemplazar esas bajas. Dijo que invitó a más de cincuenta gobiernos. Los primeros que se anotaron fueron Milei y Victor Orban, de Hungría, los demás lo están pensando. Claro que eso fue antes de que advirtieran que cada miembro debía aportar mil millones de dólares.
 
En medio de todo eso Milei dijo: "Debo anunciarles que Maquiavelo ha muerto", sonó a chiste marxista pero de Groucho. Una frase que desató una ola de memes y reacciones. Para los que estaban en la sala viendo dónde meterse con el nuevo reparto del mundo, el ñañañaña del hombrecito de pelo largo, sonó a cháchara hueca. Para los argentinos fue una clase de cómo se destruye la economía de un país y se empobrece a sus habitantes.
 
La Opinión Popular
 

21-01-2026 / 08:01
A pesar de la cerrada negativa oficial, la Justicia ordenó que el Gobierno de Javier "el Loco" Milei deberá poner en plena vigencia la Ley de Emergencia en Discapacidad. Si el 4 de febrero no está implementada toda la normativa aprobada por el Congreso Nacional, que hasta rechazó el veto de Milei, "comienzan a regir las multas diarias a funcionarios". Si en diez días hábiles no está implementada toda la normativa comenzaran a regir multas diarias a funcionarios como Manuel Adorni y Sandra Pettovello.
 
El Gobierno libertario había promulgado la ley, pero la había suspendido al mismo tiempo con la excusa de no tener fondos. Una mentira escandalosa. Este fallo de la Justicia le da la razón a quienes pelearon por su sanción. Milei, fiel a su política de motosierra y recorte sobre los sectores más vulnerables, la había suspendido mediante veto con la excusa de no tener fondos, dejando a miles de personas a la intemperie y a cientos de instituciones al borde del cierre. Aun así, con la movilización popular, el Congreso había rechazado el veto a la ley.
 
En plena feria judicial, el juez federal de Campana, Adrián González Charvay, hizo ejecutar una sentencia que había dictado a fines de diciembre e intimó al Poder Ejecutivo a poner la ley en funcionamiento dentro de las próximas dos semanas. En la misma resolución, además, ordenó al Ministerio de Salud y a la Agencia Nacional de Discapacidad que, en un plazo de cinco días, "informen y acrediten con la documentación correspondiente el avance de los trámites destinados al cumplimiento de la sentencia, todo ello bajo apercibimiento de sanciones". De no cumplirse, tanto el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, como la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, podrían enfrentar multas económicas y represalias judiciales.
 
"La Justicia le puso un ultimátum al Gobierno: el 4 de febrero la ley tiene que estar funcionando sí o sí, al cien por ciento. Ya llevamos más de 130 días desde que está vigente y no se cumple", manifestó la actriz Lola Berthet, referente del colectivo, y exigió al Ejecutivo que ponga fin a las "dilaciones y las excusas". "Ya no se aceptan más informes técnicos, como los que venían presentando hasta ahora. Esta es una intimación final", celebró la actriz Valentina Bassi, madre de un adolescente con trastorno del espectro autista.
 
El argumento de Milei, de la "sostenibilidad fiscal" es una excusa escandalosa. Mientras recortan a quienes más lo necesitan, el Gobierno sigue garantizando ganancias a los sectores empresarios, la fuga de capitales y los negocios de las patronales del campo. Como señala el fallo, el Gobierno realizó más de 19 modificaciones presupuestarias desde diciembre de 2023, demostrando que cuando se trata de beneficiar a los ricos siempre hay fondos. Pero para la discapacidad, la motosierra.
 
Desde las organizaciones, sin embargo, ponen en duda que Milei vaya a respetar los fallos judiciales. "Va a dilatar su implementación todo lo que pueda", advierte Lorena Aguirre, abogada y referente de la Asamblea Discas en Lucha, y anticipa que están evaluando presentar amparos colectivos en cada jurisdicción del país. "Necesitamos que todos los jueces federales cumplan con sus funciones, se expidan y sancionen al Gobierno, porque no se están respetando los compromisos internacionales. Existe un principio de no regresividad y de no discriminación que está siendo tolerado", añade Aguirre y solicita una mayor participación de la dirigencia opositora.
 
La experiencia de estos meses demuestra que no hay salida individual ni respuesta estatal si no es con la organización y la movilización popular.
 
La Opinión Popular
 

20-01-2026 / 09:01
"El proyecto de reforma laboral del Ejecutivo es extremadamente regresivo y nuestra oposición es total", declaró la diputada nacional de Fuerza Patria Kelly Olmos, en relación a una de las leyes que el Gobierno tratará de impulsar en las sesiones extraordinarias de febrero. Ante esto, el peronismo prepara una serie de propuestas para presentar una reforma laboral alternativa, que amplíe los derechos de las y los trabajadores. "Nosotros queremos alimentar el debate público y mostrar que lo que el Gobierno hace no moderniza sino que, por el contrario, precariza", sostuvo Olmos.
 
Por su parte, el senador Mariano Recalde aseguró que avanzaron en varios sentidos. "Trabajamos en ocho ideas fuerza que están plasmadas en muchos y diversos proyectos ya presentados en el congreso durante años". Por su parte, Olmos destacó que: "La modernización se asienta en otras regulaciones como las que nosotros promovemos", dijo la diputada.
 
El Peronismo avanza con una propuesta laboral diferente a la del oficialismo. Apunta a promover una recomposición salarial para que los ciudadanos recuperen su poder adquisitivo. También marca que los salarios deberán ser abonados íntegramente en dinero, a diferencia de la Reforma Laboral mileísta que abre la posibilidad de otorgar pagos en especie (bienes o servicios). "Lo que hace el Gobierno en su propuesta es congelar la situación actual, que es una de mucha precariedad y falta de derechos", dijo la diputada, y afirmó que la sociedad necesita de regulaciones para que todos sus actores puedan de verdad ejercer sus derechos, porque sin regulación no hay más libertad, como pregonan los libertarios, sino que hay más injusticia y concentración de poder.
 
La propuesta peronista podría incluir una reducción de la jornada laboral, con un máximo de 7 horas por día y 42 horas semanales, en contraste con la Reforma de Milei que busca conseguir jornadas de hasta 12 horas diarias. La reforma libertaria no busca modernizar sino flexibilizar y destruir derechos de los trabajadores. Olmos sostuvo que buscan una concepción más moderna para encarar las regulaciones laborales de los argentinos. "Para nosotros una concepción moderna es la que amplía derechos", aseguró.
 
Para el peronismo, la Ley de "Modernización Laboral" con la que insiste el Gobierno comprende dos grandes mentiras. La primera es la pretendida modernización que no es tal, ya que la ley propone aumentar la jornada laboral mientras el mundo busca reducirla, no protege a los trabajadores de las nuevas plataformas, la licencia por paternidad se mantiene en 2 días, y pretende derogar normas modernas como la ley de teletrabajo y restablecer artículos que tienen un siglo de antigüedad. La segunda mentira es que creará empleo, cuando en realidad desde que asumió Milei se destruyen puestos de trabajo todos los días, y esta ley no promueve la creación de empleo sino la reducción de indemnizaciones por despido.
 
Entre las propuestas del Partido Justicialista también resaltan las licencias parentales igualitarias, con licencias por maternidad de 120 días, por paternidad de 90 días, y también por adopción, lo que distribuye de manera más equitativa las tareas de cuidado y protege las oportunidades laborales de ambas partes. También contemplan un resguardo digital, para proteger los límites de la jornada laboral al garantizar el derecho de no contestar comunicaciones fuera de horario y, de ser así, compensar con tiempo y dinero.
 
En términos generales, el peronismo apunta al fortalecimiento de la negociación colectiva, para que el empleador y los empleados puedan dialogar de forma equilibrada. Olmos afirmó que la idea es "emparejar la cancha, donde los empleadores van de un modo organizado pero los trabajadores también, porque si el trabajador va sólo el desequilibrio hace que no haya negociación sino solo la posibilidad de adherir a la imposición del empleador". El concepto que se enarbola en términos de libertad, en realidad más que libertad es prepotencia: muchos invocan la libertad sólo para ejercer la prepotencia, la unilateralidad del empleador sobre las y los trabajadores. La reforma laboral es una ley muy regresiva y, por el bien de las y los trabajadores, en el Congreso debería ser rechazada.
 
La Opinión Popular
 

19-01-2026 / 18:01
Meses antes de que Donald Trump regresara a la Casa Blanca, Javier Milei ya había jugado todas sus fichas por el magnate republicano, incluso cuando Joe Biden todavía gobernaba Estados Unidos. Hoy, con Trump cumpliendo su primer año de mandato, esa apuesta se tradujo en una subordinación personal y política cada vez más obsecuente, con consecuencias directas para la política exterior argentina y un alineamiento automático con las decisiones de Washington.
 
La sintonía entre Milei y Trump se consolidó rápidamente. El presidente argentino convirtió a Estados Unidos en su principal destino internacional, con 15 viajes en lo que va de su gestión, y definió a ese país, junto con el gobierno genocida de Israel, como socios prioritarios. En paralelo, la Argentina comenzó a votar en bloque con Estados Unidos en los organismos internacionales y a respaldar su estrategia en Medio Oriente, dejando de lado cualquier margen de autonomía diplomática.
 
Desde la Casa Blanca llegaron gestos políticos y financieros de alto impacto. Trump recibió a Milei en Washington, impulsó señales públicas de respaldo a su programa económico neoliberal y apoyó a la Argentina en las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional.
 
Además, el Tesoro yanqui desembolsó cerca de 20.000 millones de dólares para apuntalar la situación financiera del país en la antesala de las elecciones legislativas de octubre, una decisión que generó fuertes críticas internas en Estados Unidos, especialmente entre productores agropecuarios y sectores de la oposición. Ese rescate financiero no fue gratuito. Para Trump, el auxilio económico funcionó como una forma de asegurar lealtad política neocolonial en un momento en el que busca recuperar influencia del Imperio en el continente.
 
Para Milei, el respaldo tuvo un carácter vital, tanto para sostener su programa económico anarco capitalista en crisis como para reforzar su posición interna. La contracara fue una política exterior cada vez más subordinada, con gestos concretos de alineamiento estratégico y escasa distancia frente a las decisiones más agresivas de Washington.
 
En el plano económico y geopolítico, la relación también se inscribe en la disputa global entre Estados Unidos y China. Las reservas de hidrocarburos y de minerales estratégicos de la Argentina se volvieron un factor central para la Casa Blanca, que busca garantizar que esos recursos queden bajo el control de gobiernos políticamente afines. Al mismo tiempo, el éxito o fracaso del modelo económico de Milei es observado como una pieza clave para frenar la expansión de proyectos alternativos en América latina.
 
Sin embargo, no todo el impacto de esta sociedad es positivo para la Argentina. Las tarifas impuestas por Estados Unidos al acero y al aluminio afectan directamente a sectores industriales locales, y la dependencia del respaldo financiero externo deja al país expuesto a cambios bruscos en el humor político de Trump. La relación es marcadamente asimétrica: mientras Milei necesita imperiosamente el apoyo de Trump para sostener su gestión, para el presidente yanqui la alianza es útil, pero no determinante.
 
Pero el vínculo entre dos líderes de perfil confrontativo y decisiones imprevisibles deja abierto un interrogante central: qué ocurrirá cuando aparezcan los primeros desacuerdos de fondo y hasta dónde está dispuesta la Argentina a ceder autonomía para sostener una alianza que, en los hechos, favorece mucho más a la estrategia global de Estados Unidos que al desarrollo soberano del país. Este miércoles, Milei volverá a disertar en el foro internacional de Davos. Buscará mostrarse como el mejor alcahuete de Trump.
 
La Opinión Popular
 

17-01-2026 / 21:01
En una semana, los incendios se dieron la mano con la inflación sostenidos por un fenómeno de la época como la desinformación sumada al negacionismo ambiental. Inesperado en un mundo caótico, el informe sobre riesgo global para el Foro de Davos que comienza este lunes, advirtió que dos de los problemas centrales que afronta el planeta son la desinformación y el cambio climático.
 
Los incendios que asolaron sobre todo a la provincia de Chubut se produjeron 20 días después de que el vocero presidencial Manuel Adorni anunciara la intención de derogar las leyes de Tierras y la de Manejo del Fuego. La primera limitó la extranjerización de la tierra y la segunda trata de evitar los incendios intencionales de bosques nativos.
 
Durante la semana se habló mucho de los incendios y la destrucción que provocaron. El tema sumó negacionismo ambiental y desinformación como forma de manipulación política. Primero fue el intento bizarro de responsabilizar a la comunidad mapuche, lo que fue desmentido por el fiscal general de la provincia, Carlos Díaz Mayer.
 
La Constitución protege al bosque nativo, pero no habla de lo que sucede una vez que deja de existir porque lo incendian. Y allí empiezan desde proyectos mineros, turísticos, inmobiliarios o siembra de soja.
 
La Ley de Manejo del Fuego dice que a esas tierras no se les puede dar otro uso hasta 50 o 60 años después del incendio. Y con relación a la extranjerización, la ley delimita ese principio por departamento y por provincia, en cambio la Constitución habla en general de todo el país. Decir que con la Constitución alcanza, es otra forma de mentir.
 
El presidente Milei no fue a la zona de desastre para apoyar a los bomberos y acompañar a las víctimas. Colgó en sus redes una imagen como si estuviera en medio de las llamas saludando a un bombero y rodeado de pobladores que lo aplauden. No aclaró que se trataba de inteligencia artificial.
 
Milei tiene millones de seguidores en las redes que verán esa imagen y creerán que el presidente estuvo en la zona de desastre. La norma de este gobierno es abandonar las víctimas a su suerte. En Bahía Blanca hizo eso pero igual lo volvieron a votar. En Chubut también ganó a pesar del desinterés que demostró.
 
El informe sobre riesgo global de Davos 2026 señaló que el peligro de la desinformación es crítico cuando la sociedad ya no puede distinguir la ficción de lo real. Es interesante que el planteo haya sido presentado en Davos porque plantea un debate en el interior de un sector supuestamente favorecido por la desinformación.
 
Los incendios forestales demuelen el negacionismo ambiental, pero también revelan la forma como la manipulación de la información encubre la acción de priorizar el negocio sobre el cuidado ambiental, porque efectivamente se detectó que uno de los focos del incendio fue intencional.
 

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