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Nacionales - 19-05-2022 / 11:05
EL SINDICALISMO SE ESFUERZA POR ACERCAR POSICIONES

Armarían la mesa chica del Frente de Todos para contener la interna de Cristina y Alberto

Armarían la mesa chica del Frente de Todos para contener la interna de Cristina y Alberto
En el Frente de Todos avanza la idea de crear una mesa chica para contener la interna entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner. La propuesta de institucionalizar el frente oficialista, con el estilo del Frente Amplio de Uruguay, había surgido de Sergio Massa pero quedó en el freezer por el enfrentamiento interno.
En el Frente de Todos avanza la idea de crear una mesa chica para contener la interna entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner. La propuesta de institucionalizar el frente oficialista, con el estilo del Frente Amplio de Uruguay, había surgido de Sergio Massa pero quedó en el freezer por el enfrentamiento interno.
 
Por su parte, la CGT intenta ofrecer gestos concretos para que el Frente de Todos se encamine a la unidad de cara a 2023, bajo la tensión inflacionaria que arrasa salarios y poder adquisitivo. Y van desde la convocatoria de la Uocra para realizar este viernes un acto en respaldo al Presidente y un operativo clamor por la unidad oficialista como también a guiños de otros gremialistas que no conforman el sector alineado al Jefe de Estado.
 
En las últimas semanas se intentó reflotar la iniciativa para evitar la ruptura y que el Gobierno no naufrague. El tema se habló en las dos reuniones que mantuvieron Máximo Kirchner, Eduardo "Wado" de Pedro, Juan Zabaleta y Gabriel Katopodis. En el medio Cristina ninguneó a Alberto en público y el presidente la cruzó desde Europa. Pero los guiños entre ambos sectores se acumularon en la última semana.
 
El viernes pasado Máximo Kirchner agradeció al presidente por "acompañar" la actualización del salario mínimo. El lunes Gabriel Katopodis pidió que Cristina participe de las decisiones del presidente. Ese mismo día "Wado" de Pedro compartió un acto a los abrazos con Martín Guzmán y Gustavo Melella, el único gobernador que se prendió al clamor por la reelección de Alberto.
 
Y Guzmán, se reunió con el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti y el mismo día dijo que se avanzará con el salario universal, un pedido de los movimientos sociales y del kirchnerismo, y con el impuesto a la renta inesperada, otra iniciativa del sector de la vicepresidenta. Se trata de dos fuertes señales de Guzmán y el albertismo a Cristina.
 
Pese a las desaveniencias que se hacen públicas a diario, en la coalición de gobierno hablan de crear una mesa chica con dos representantes del albertismo, dos del kirchnerismo y dos del massismo para consensuar las decisiones del Gobierno. Asimismo, se habla de una mesa más grande con un representante por partido, como sucede en la Mesa Nacional de Juntos por el Cambio.
 
La Opinión Popular
 

 
EN LA CGT PIDEN QUE EL PRESIDENTE Y LA VICE DISCUTAN A PUERTAS CERRADAS
 
El sindicalismo se esfuerza por acercar posiciones dentro del Frente de Todos
 
Por Luis Autalan
 
La CGT intenta ofrecer gestos concretos para que el Frente de Todos (FDT) se encamine a la unidad de cara a 2023, bajo la tensión inflacionaria que arrasa salarios y poder adquisitivo. Las muestras sindicales van desde la convocatoria de la Uocra para realizar este viernes un acto en respaldo al presidente Alberto Fernández y un operativo clamor por la unidad oficialista como también a guiños de otros gremialistas que no conforman el sector alineado al Jefe de Estado.
 
La Uocra ya envió invitaciones a funcionarios, dirigentes políticos y sindicales para el encuentro que tendrá lugar en su predio de la localidad bonaerense de Esteban Echeverría. Allí esperan que Alberto Fernández cierre la convocatoria ante 20.000 trabajadores y trabajadoras de la construcción.
 
No es casual que la organización sindical convocante sea la Uocra. El Presidente le confió en su momento a su líder sindical, Gerardo Martínez, la articulación de los esquemas con las organizaciones de desocupados, para que los planes sociales se vayan transformando en puestos de labor. Incluso en pleno terremoto pos PASO, fue en la Uocra donde ministros nacionales disertaron en lo que la CGT consideró "el relanzamiento del oficialismo".
 
Por estas horas Martínez, luego de cerrar su paritaria, disparó hacia el kirchnerismo que no necesita "asesoramiento político" para abrochar convenios y que sería preferible que las diferencias entre Alberto y Cristina se resuelvan a "puertas cerradas".
 
En superficie también, el triunviro cegetista Pablo Moyano no dudó el realzar la labor del titular de Economía, Martín Guzmán, blanco preferido del kirchnerismo, al considerar que a ese funcionario le toca "negociar con el FMI y con la insensibilidad del empresariado argentino" que, remarcó, mantiene ganancias apreciables. Moyano, expresó por Futurock que la CGT trabaja para consolidar al FdT, pero llegado el caso habrá "unas PASO muy fuertes" para definir los candidatos en 2023.
 
Fuente: BAE Negocios
 

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El naufragio de la ley de propiedad privada dejó al descubierto la incompetencia política oficialista, las internas feroces en la Casa Rosada y un estruendoso choque contra el límite de sus propios aliados, en medio de una profunda crisis económica y un acelerado desencanto de la sociedad y de sus propios votantes. Un escenario agravado luego de que la cuestión Malvinas alrededor de la selección de fútbol generara un clima nacionalista que colisionó de frente contra el cipayismo libertario y expuso su escaso arraigo popular.
 
El bochornoso traspié de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en el Senado representa el síntoma terminal de un oficialismo cegado por el dogmatismo y desprovisto de oficio político. Lo que el Ejecutivo pretendía vender como un triunfo terminó convertido en un cascarón vaciado: acorralada por la falta de apoyo de los bloques dialoguistas, la Casa Rosada debió capitular y retirar apresuradamente los capítulos centrales de extranjerización de tierras y la flexibilización de la Ley de Manejo del Fuego. El dictamen final fue aprobado desflecado y reducido a menos de un tercio de sus ambiciones originales, dejando al desnudo que las mayorías parlamentarias no se edifican con bravuconadas de redes sociales ni con intervenciones torpes como las del senador Joaquín Benegas Lynch, cuyos insultos a los senadores aliados terminaron de dinamitar los puentes de negociación.
 
Fiel a su matriz refractaria a la autocrítica, la reacción de la conducción libertaria ante semejante derrumbe consistió en desatar una inmediata cacería interna de chivos expiatorios. En lugar de asumir los errores de cálculo de la gestión, la Casa Rosada liderada por Javier y Karina Milei optó por aislar y "freezar" al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, amagando con congelar el resto de sus proyectos en carpeta tras convertirlo en un yunque político. Al mismo tiempo, el enojo oficialista apuntó directamente contra Patricia Bullrich, a quien responsabilizan por fallar en la contabilidad de los votos y perder el control de la sesión. Este pase de facturas expone un gabinete frágil y fracturado, donde los propios arquitectos del programa gubernamental son arrojados a los leones ante la primera turbulencia institucional.
 
 
En última instancia, la mutilación de este proyecto emblemático expone el techo del modelo libertario: una administración que chocó de frente contra el límite de sus aliados e incapaz de sostener consensos duraderos. La incapacidad para articular mayorías y la constante tendencia a refugiarse en la intransigencia demuestran que el dogmatismo autoritario se vuelve impotente ante la dinámica republicana. Con Sturzenegger desautorizado y Bullrich golpeada políticamente, el gobierno ingresa en una peligrosa fase de insularidad y parálisis parlamentaria, donde la falta de muñeca política condena al oficialismo a multiplicar derrotas mientras la gestión cotidiana se consume entre internas feroces e improvisación.
 
De la redacción de La Opinión Popular

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