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Nacionales - 16-05-2022 / 11:05
LA FUERZA DE LA MANIPULACIÓN

La derecha busca producir confusión para imponer el modelo neoliberal

La derecha busca producir confusión para imponer el modelo neoliberal
Los deseos contradictorios en la vida social tienen una explicación menos filosófica. Entre otras cosas muestran la fuerza de la manipulación. El éxito de una de las estrategias que despliega el establishment que se expresa a través de los medios de comunicación. El bombardeo de mensajes para producir confusión.
Los deseos contradictorios son parte de la condición humana. Anhelar cosas que pueden ser incompatibles es algo que suele suceder en todos los frentes de la vida, en el amor, la vocación, incluso en asuntos más cotidianos. Los deseos contradictorios en la vida social tienen una explicación menos filosófica. Entre otras cosas muestran la fuerza de la manipulación. El éxito de una de las estrategias que despliega el establishment que se expresa a través de los medios de comunicación. El bombardeo de mensajes para producir confusión.
 
La confusión es un objetivo y no una consecuencia no deseada. No es un daño colateral de la guerra comunicacional de la argentina conservadora. La confusión, como la de un boxeador que acaba de recibir un golpe en la mandíbula, es el estado social necesario para introducir ciertas políticas. Que la población esté grogui es un componente necesario. Se trata de generar una creencia que permita colar el ajuste en forma de engaño. El ajuste neoliberal se pasea en un baile de máscaras donde nadie sabe lo que realmente se esconde detrás del antifaz.
 

 
La consultora Zuban Córdoba y Asociados difundió esta semana su encuesta nacional del mes de mayo. El sondeo de 2000 casos, realizado de manera online, se hizo entre el 25 y el 27 de abril. Más allá de la distancia necesaria que hay que tomar con cualquier tipo de muestreo de opinión pública, el trabajo arrojó resultados que pueden palparse en cualquier esquina de barrio, en la mesa de un bar.
 
Al ser consultados sobre "qué debería hacer el próximo gobierno con el gasto público", el 70,3% de los encuestados  contestó que sería necesario "ajustarlo".
 
La respuesta casi unánime  podría llevar a la conclusión -errada- de que la sociedad argentina, una de las que tiene mayor tradición igualitaria en América Latina, produjo un giro conservador en su interior, en sus valores, y que la batalla cultural ha sido ganada por la derecha de forma definitiva. No es así.
 
Otra de las preguntas del sondeo fue: "¿El próximo gobierno debería aumentar o reducir el presupuesto educativo?". El 82% se expresó a favor del incremento. La misma consulta se hizo sobre la partida destinada a ciencia y tecnología y el 86% sostuvo que debía acrecentarse. Respecto del sistema de salud, el 77% opinó a favor de fortalecer las obras sociales sindicales y el sistema público.
 
En los subsidios energéticos hubo un empate, la mitad estuvo a favor de preservarlos y la otra mitad pidió eliminarlos. Un resultado similar obtuvo la pregunta sobre la privatización de Aerolíneas Argentinas.
 
Los números dejan claro que el consenso social argentino respecto de la educación pública, la salud pública sigue intacto. (Podrían agregarse las jubilaciones, aunque no estaban en la encuesta). Son pilares que tienen un respaldo que ronda el 80% de la población.
 
Las preguntas entonces son: ¿por qué un 70 por ciento quiere ajustar el gasto público? ¿Por qué no asocia el gasto público justamente con la educación, la salud, las jubilaciones? En el presupuesto del Estado Nacional, la seguridad social representa cerca del 57% de la inversión. No hay forma de ajustar el gasto público sin meter la mano en las jubilaciones. El FMI lo sabe y la derecha también.
 
La confusión es el arma de la derecha contra ese consenso social civilizatorio, de tradición igualitaria, que diferencia a la Argentina de casi todos los países de América Latina. Se expresa en el personaje de la empelada pública interpretado por Antonio Gasalla, que no hacía más que tomar mate y esperar que pase su horario. Es la idea falsa de que el Estado gasta fortunas en una burocracia que se dedica a mirar pasar la vida por la ventana.
 
Incluso en la Ciudad de Buenos Aires, gobernada por la derecha hace 14 años, más del 50% de los empleados públicos son docentes. Se dedican a enseñar y a defender la educación pública que Horacio Rodríguez Larreta esmerila y el 80% de los ciudadanos cree que hay que fortalecer.
 
Ante ese consenso social que la argentina conservadora no ha podido torcer, a pesar de las matanzas del siglo XX, la confusión es el Plan B. Se trata de generar una creencia que permita colar el ajuste en forma de engaño. El ajuste se pasea en un baile de máscaras donde nadie sabe lo que realmente se esconde detrás del antifaz.
 
Este juego explica parcialmente la imposibilidad que luego tiene la derecha local para estabilizar su "modelo", suponiendo que se lo pueda definir así. El baile de disfraces continúa.  
 
Por: Demián Verduga
 
Fuente: Tiempo Argentino 
 

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27-03-2026 / 19:03
24-03-2026 / 13:03
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24-03-2026 / 12:03
Mientras la mayor parte de los argentinos dormían, en la madrugada del miércoles 24 de marzo de 1976, me desperté sobresaltado por los golpes en la puerta de mi casa. El "Chueco", un viejo compañero de militancia, me vino a comunicar que las Fuerzas Armadas habían derrocado al gobierno constitucional del peronismo.
 
Me vestí apresuradamente, me cambié el peinado, me afeite los bigotes y salí inmediatamente a alertar a otros compañeros. La primera casa a la que llegué, la de Rodolfo "Rody" Vittar, no existía más. Horas antes un comando paramilitar había llegado para detenerlo, y como no lo encontró, instaló explosivos y voló la vivienda hasta los cimientos.
 
La represión en Córdoba fue muy dura, igual que en muchos otros lugares del país. Este proceso desembocó en una sangrienta y larga noche de males, que dejó como saldo miles desaparecidos, una guerra perdida a manos de Gran Bretaña y un país económicamente quebrado, entre otras cosas.
 
Por eso, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, en este nuevo aniversario del golpe militar genocida, quiero recordar y rendir un recóndito homenaje a tres queridos compañeros y amigos, asesinados ese siniestro 24 de marzo.

Ellos son: Víctor Lorenzo, Concejal en Córdoba Capital por la Juventud Revolucionaria Peronista, quien fuera ejecutado, el día del golpe, de un tiro en la cabeza en la cárcel local; don Luis Carnevale, Senador Nacional por la misma provincia, secuestrado y desaparecido ese mismo día; y el mayor Bernardo Alberte, ex Delegado Personal de Juan Perón, quien fuera arrojado a través de la ventana de su departamento, en un sexto piso, por una patrulla militar, la madrugada del siniestro Golpe de Estado.

Hay muertes, que por ser las primeras, son todo un símbolo. Los militares asesinos los eligieron primero porque eran peronistas. Y no se lo perdonaron. Pero, a pesar de las cárceles y los fusilamientos, de los compañeros muertos y los desaparecidos, nunca fuimos vencidos. Continuamos invariablemente las luchas que emprendieron Eva y Juan Perón.

Compañeros Víctor Lorenzo, Luis Carnevale y Bernardo Alberte, Presentes. Hasta la victoria, siempre.

Por Blas García para La Opinión Popular 

24-03-2026 / 12:03
El 24 de marzo de 1976 una sublevación cívico-militar derrocó a la presidenta constitucional, María Estela Martínez, instalando una dictadura de tipo permanente autodenominada "Proceso de Reorganización Nacional", gobernada por una Junta Militar integrada por tres jerarcas militares, uno por cada fuerza. La junta designó como presidente de facto a Jorge Rafael Videla.
 
El gobierno militar suprimió los derechos civiles de los ciudadanos y las libertades públicas, anuló las garantías constitucionales, suspendió la actividad política, vedó los derechos de los trabajadores, intervino los sindicatos y la CGT, prohibió las huelgas, disolvió el Congreso y los partidos políticos, y destituyó la Corte Suprema de Justicia.

 
La dictadura impuso el terrorismo de Estado como método sistemático, un régimen de represión ilegal, violencia indiscriminada, persecuciones, tortura sistematizada y desaparición forzada de personas, en el que se violaron masivamente los derechos humanos y se produjeron, en un verdadero genocidio, decenas de miles de desaparecidos.

 
Pero la dictadura no se instaló sólo para torturar y matar gente, sino para posibilitar una transferencia masiva de riquezas hacia los núcleos más concentrados de la economía, quienes se apropiaron además de buena parte de los negocios públicos. Durante el proceso militar, por ejemplo, el grupo Macri pasó de tener 7 a 47 empresas, mostrando que el golpe no fue solo accionar de fuerzas represivas. Y los empresarios que mandaban en 1976, siguen mandando.

 
Para imponer un régimen alejado de los intereses nacionales y populares, el golpe militar fue ejecutado en contra del Pueblo y del peronismo en su conjunto, institucional, política e individualmente. Pensado en función del molde agro exportador de fines del siglo XIX que, dados los cambios internacionales, derivó en el programa pro financiero y desindustrializador, el modelo neoliberal. Hoy Javier Milei y Victoria Villaruel expresan muchos de esos ideales de Videla y Martínez de Hoz, pero también de los grandes empresarios, eternos dueños del país.

 
El Terrorismo de Estado produjo miles de desaparecidos. Hubo 30.000 luchadores sociales barridos por la represión, de todos los sectores políticos populares y revolucionarios. La inmensa mayoría de las víctimas fueron jóvenes, la inmensa mayoría fueron cuadros y militantes de la clase trabajadora, la inmensa mayoría fueron peronistas.


El Proceso puso fin al "Estado de Bienestar" fundado por Juan Perón y al Proyecto Nacional y Popular concebido por el justicialismo desde la década del 40, dejando en lamentable estado la convivencia democrática, la economía, la sociedad y las instituciones, abriendo profundas grietas que recién después de más de cuatro décadas empiezan a ser curadas.


A 50 años de aquel infausto 24 de marzo, en el contexto de un gobierno anarco capitalista que niega, justifica o exalta los crímenes cometidos por las fuerzas represivas, convocamos a mantener viva la memoria del Pueblo en apoyo a la continuidad de la búsqueda de memoria, verdad y justicia por los crímenes de lesa humanidad cometidos y en defensa de los Derechos Constitucionales, los Derechos Humanos y las Libertades individuales de ayer, de hoy y de siempre.


Carlos Morales para La Opinión Popular 

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