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Sociedad e Interés General - 07-05-2022 / 08:05
EL 7 DE MAYO DE 1883 NACE EN PARANÁ

El paranaense Evaristo Carriego, el primer poeta del barrio porteño

El paranaense Evaristo Carriego, el primer poeta del barrio porteño
Evaristo Carriego nació en Paraná, Entre Ríos, el 07 de mayo de 1883, y se educó en Buenos Aires. Desde joven vivió el clima de las tertulias literarias porteñas, en las cuales gravitaban Rubén Darío y Almafuerte.
 
Escribió en diversas publicaciones de la época, como "La Protesta", "Papel y tinta", "Ideas", "Caras y caretas" y otras. Allí dio a conocer también sus poesías y cuentos breves, que pintaban la vida del suburbio. Su único libro de versos editado en vida, Misas herejesapareció en 1908.
 
Adquirió fama con los poemas La costurerita que dio el mal paso, El alma del suburbio, La viejecita, Residuo de fábrica, Los perros del barrio, y los que se agrupan bajo el subtítulo de Intimas, que le dieron gran popularidad.
 
Dejó una obra de teatro, Los que pasan, estrenada en el teatro Nacional poco después de su desaparición. En 1927, vieron la luz sus cuentos, en un tomo titulado Flor de arrabal. El resto de su obra poética fue publicado como Poemas póstumosJorge Luis Borges, que fue su gran admirador, trazó un penetrante ensayo sobre su vida y obra.
 
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Biografía
 
Evaristo Carriego nació en Paraná. Provincia de Entre Ríos, el 7 de mayo de 1883, su familia era de largo arraigo en Entre Ríos descendientes del sevillano Hernán Mejía de Mirabal (El Bravo), uno de los fundadores de la ciudad "El Barco" hoy llamada Santiago del Estero.
 
Su abuelo, que Carriego recuerda en un relato, Recuerdo de mi tiempo, fue guerrero y legislador de orgullosa trayectoria: "Cuando la legislación del Paraná resolvió levantarle a Justo José de Urquiza una estatua en vida, el único diputado que protesto fue el doctor Carriego, en oración hermosa aunque inútil..." (Jorge Luis Borges, Evaristo Carriego. Buenos Aires, 1930).
 
Durante su niñez, se traslada junto a su familia al barrio porteño de Palermo (barrio de compadritos). (Honduras entre Bulnes y Mario Bravo). La suya es, desde entonces, una existencia lineal, sin exabruptos, sin hitos memorables. Vivió de ciertos cariños íntimos, del amor de una muchacha muerta, de los amigos seguros. Visitó redacciones y revistas, anarquistas algunas -anarquizantes, como se autoadjetivaría Carriego en un relato-, como La Protesta.
 
Allí conoce a Juan Más y Pi, quien, junto con Marcelo del Mazo, será un amigo cercano y comprensivo. Son años de discusiones sobre las ideas importadas y la literatura que se está haciendo: "...el centro aquel tan curioso -dice Más y Pi-, que se constituía en la redacción de La Protesta, que era entonces, un diario anarquista simple de ideas, donde se hacía más literatura que acracia, y donde el encanto de una bella frase valía más que todas las aseveraciones de Kropotkin o de Jean Grave".

Carriego vivió en este Buenos Aires con la seguridad de ser poeta y la urgencia del reconocimiento: "Imponía sus versos en el café -dice Jorge Luis Borges en la obra citada-, ladeaba la conversación a temas vecinos de los versificados por él.
 
Participó, con sus urgencias, del ambiente literario de la primera década del siglo XX, frecuentó los cafés famosos, se desveló hasta la madrugada en las reuniones de escritores, pero se iba alejando lentamente, como volviendo hacia un centro único de interés: "En vez de amplificar más cada día su campo de observación -añade Jorge Luis Borges-, Carriego parecía complacerse en reducirlo. Me basta con el corazón de una muchacha que sufre, dijo cierto día en el ardor de una discusión".
 
Su vida se constituyó así como su poesía, con elementos primarios y simples y fue vida breve: muere el poeta, a los 29 años, el 13 de octubre de 1912, tísico.
 
Publica su primer libro de poemas, Misas herejes, en 1908. Comienza su vida poética con inevitables influencias que se delatan ya desde el título: ecos del satanismo de moda, de raíz baudelairiana, en esa reducción ad absurdum del misticismo por la paradoja, misas y herejes.
 
Casi todo es herencia y retórica de escuela en este libro, dividido en 5 secciones, de clara tendencia modernista. Luego vienen El alma del suburbio y La canción del barrio en la cual operan todos los arquetipos que constituirán su mitología personal y porteña tanguera, donde de destacan los guapos, los cafés, el barrio, etc. Todos ellos publicados póstumamente. Una calle de la ciudad de Buenos Aires en el barrio de Palermo lleva su nombre en su homenaje.[1]
 
 
Su obra poética
 
Misas herejes (1908)
La fonda
La bandera celeste
Vida del General Lamadrid
Vida y muerte en Aragón
La muerte del cisne
Tu secreto
 
Cuentos
 
Flor de arrabal (1927)
 
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