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Nacionales - 04-05-2022 / 10:05
UN EXPEDIENTE DERIVADO DE LAS FOTOCOPIAS DE LOS CUADERNOS

Cristina, ex funcionarios y empresarios fueron sobreseídos en una causa disparatada

Cristina, ex funcionarios y empresarios fueron sobreseídos en una causa disparatada
Con la presunción --pero sin pruebas-- de que se podían haber pagado coimas, el ya fallecido juez Claudio Bonadio había procesado a la expresidenta, exfuncionarios y un centenar de empresarios simplemente porque habían participado de la construcción de rutas. Ahora el juez Julián Ercolini cerró el caso y sobreseyó a los acusados.
El juez Julián Ercolini se vio obligado a cerrar otra de las causas truchas iniciadas de manera insólita por Claudio Bonadio, quien dedujo que en todas las obras que se hicieron entre 2003 y 2015 hubo coimas y por lo tanto procesó a empresarios y funcionarios considerando que, de acuerdo a la modalidad que se vislumbró en las fotocopias de los cuadernos del chofer Oscar Centeno, existió cohecho y cartelización. La base de la acusación no fueron hechos concretos sino un listado de obras de Vialidad Nacional.
 
La Cámara Federal revocó aquellos procesamientos entre otras cosas porque había empresarios que dijeron que nunca pagaron nada o que ni siquiera estaban a cargo de las empresas en la época de cada obra. Por lo tanto, la Cámara deshizo el estropicio de Bonadio y dictó una falta de mérito, es decir que se debía seguir investigando. Como Ercolini no consiguió nuevas pruebas, ahora terminó sobreseyendo a unos cien empresarios y a los funcionarios involucrados, empezando por Cristina Fernández, Julio De Vido y otros integrantes del gobierno de CFK.
 
Se cae así otra causa trucha usada como ariete político de un sector del macrismo poco o nada interesado en la verdad y sí en provocar un daño a través de la acumulación de relatos de escasa credibilidad.
 

 
Cristina Fernández fue sobreseída en un tramo de la causa "cuadernos"
 
Argumentaron que "no fue posible a pesar de la profusa investigación llevada a cabo, establecer la responsabilidad de los imputados en los hechos".
 
El juez federal Julián Ercolini sobreseyó a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, a exfuncionarios de su gobierno y a un centenar de empresarios en una parte de la investigación por supuesta "cartelización" de la obra pública vial, abierta como derivación del llamado caso "cuadernos".
 
En una resolución de 98 carillas, el juez de primera instancia consideró que "no fue posible a pesar de la profusa investigación llevada a cabo, establecer la responsabilidad de los imputados en los hechos" que se investigaron en esta parte del caso, vinculados a algunos supuestos pagos ilegales mencionados por el financista "arrepentido", Ernesto Clarens.
 
Ercolini sobreseyó en esta parte del caso a la Vicepresidenta, al exministro de Planificación Federal Julio De Vido, al exsecretario de Obra Pública José López y a Clarens, además de un centenar de empresarios de la construcción, entre los cuales están Juan Chediak, Aldo Roggio, Eduardo Eurnekian, Cristóbal López y Fabián De Sousa.
 
Esta investigación se abrió como un derivado de la causa central por los cuadernos del remisero Oscar Centeno, que ya fue enviada a juicio y está en etapa de preparación ante el Tribunal Oral Federal 7. El TOF7 también prepara para el juicio la otra parte de la causa por "cartelización" de la obra pública en la que sí hay procesamientos confirmados.
 
"Llegado el momento de resolver en autos, y dado que se ha agotado la etapa investigativa, al menos con relación a los imputados en los hechos desarrollados en este acápite, ante la ausencia de medidas pendientes de producción; es que habré dictar el sobreseimiento", agregó Ercolini.
 
En el caso de los empresarios, fueron vinculados «sustancialmente» como "propietarios, autoridades o empleados de determinadas empresas cuyo único lazo con la causa, es su mención en algunos de los listados emitidos por los organismos oficiales (de la DNV o la Secretaría de Energía), mas las empresas no fueron mencionadas en listados, ni anexos; ni por testigos, ni arrepentidos", puntualizó.
 
Las nuevas pruebas incorporadas al caso al profundizarse la pesquisa por orden de la Cámara Federal porteña, que había dictado la falta de mérito, "no arrojaron luz respecto a la intervención de los nombrados en los acontecimientos mencionados". En la misma resolución, Ercolini procesó al imputado Gustavo Dalla Tea, de la empresa CPC, por presunto "cohecho activo".
 
 
La causa madre... de todas las mentiras
 
Hace menos de un mes, a partir de la revelación de los famosos cuadernos sobre los cuales se montó la ya famosa causa por supuesta corrupción contra Cristina Fernández y otros exfuncionarios de su gobierno, diario Hoy llamaba la atención sobre la función de ese expediente como ariete político de un sector (el macrismo) poco o nada interesado en la verdad y sí en provocar un daño a través de la acumulación de relatos de variable verosimilitud.
 
La noción de posverdad y una frase del jefe de campaña de Hitler, Joseph Goebbels ("una mentira repetida mil veces se convierte en verdad"), apuntalaban la descripción de una maniobra que adaptaba la realidad a las circunstancias: había cuadernos; no había cuadernos porque se habían quemado; después habían aparecido intactos, pero el tribunal no brindaba acceso a ellos; y finalmente se supo que los supuestos originales habían sido objeto no de una ni de dos, sino de cientos de enmiendas y alteraciones, algunas de las cuales introducían nombres que nada tenían que ver con el supuesto texto de origen. Al cual, repetimos, los peritos no pudieron acceder, debiendo conformarse con estudiar copias digitales.
 
Fue el empresario Armando Loson quien, en una presentación ante la Justicia, logró ser excluido de las acusaciones al demostrar que su nombre había sido añadido a posteriori. Pero el peritaje que encargó tuvo consecuencias que lo exceden largamente: se demostró que una o varias manos intervinieron el texto con intenciones difíciles de justificar, en una operación que afecta a muchas más personas y compromete la integridad de toda la denuncia.
 
La causa contra la exjefa de Estado y actual vicepresidenta por supuesta "cartelización de la obra pública", que se cayó al igual que otros expedientes en su contra, es uno de los tantos desprendimientos de esta causa madre, la de los supuestos "cuadernos de la corrupción", que ya desde su origen resulta difícil tomar en serio.
 
Allá por marzo, el abogado José Manuel Ubeira, entrevistado por este diario, decía que ese expediente era el epítome del lawfare. Ayer se conoció otro signo de la precariedad sobre la que se sostienen las acusaciones formuladas.
 
 
El Parlasur, contra el lawfare
 
El lawfare o guerra judicial no es exclusivo de la Argentina. El mes pasado, y tras casi un año de análisis de esta problemática en nuestra región, el Parlamento del Mercado Común del Sur (Parlasur) aprobó una "declaración de interés" para recomendar a los cuerpos legislativos de los países que lo integran (Brasil, Uruguay, Paraguay y la Argentina) que se cree una ­instancia de revisión de las causas que se presumen "armadas" como método para ­perseguir a opositores y otros actores considerados indeseables.
 
Fue en la misma sesión en que el exoperador judicial macrista y miembro del Parlamento, Fabián "Pepín" Rodríguez Simón, se presentó en persona y debió retirarse entre abucheos, tal como lo informó oportunamente diario Hoy.
 
La declaración propone "la revisión en casos de aplicación del derecho penal en violación de garantías constitucionales, y en situación de riesgo de pérdida de la imparcialidad por razones políticas o ideológicas". Y se trata del primer proyecto "anti-lawfare" en la región.
 
"El lawfare está escrito en los manuales de guerra. Es una combinación entre aparato ­judicial y la técnica de la guerra. Ha servido para imponer desde el Estado una política de aniquilamiento o de sometimiento de sectores de la oposición", dijo en la ocasión el ­parlamentario argentino Gastón Harispe, del Frente de Todos.
 
Fuente: Hoy en la Noticia
 

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23-05-2022 / 11:05
El Censo era una oportunidad de bajar un cambio y aceptar que está bueno. Que solamente a un trastornado se le ocurriría cuestionarlo de base. Saber qué cantidad somos, de qué manera estamos repartidos según distritos representados de cuál modo; precisar bajo qué condiciones se vive; indagar sobre acceso a servicios básicos, etc.
 
Hay comprobaciones censales desde antes de Cristo (primera dinastía egipcia), se efectúan en todo el mundo y, con diferentes modalidades, países como Francia redujeron de diez a cinco años el período entre un relevamiento y otro. Naturalmente, habría lugar para señalamientos negativos en torno de cantidad y calidad de preguntas que pudieron faltar. Pero, sólo a desencajados y alborotadores de baja fusta se les prendería la lamparita de impugnar la herramienta en sí.
 
Hasta el Censo cayó bajo la grieta promovida por los odiadores seriales. Las cosas que se vieron y escucharon en la agenda publicada son de un nivel a prueba de todo estómago e (in)sensatez. Una minoría insignificante de gente que no fue censada se transformó, mediáticamente, en la demostración de que se acabó en desastre.
 
Referentes comunicacionales se preguntaron "cuánta plata nos salió esto". Y otros, que al cabo son los mismos, llamaron a comprender que el Censo fue para sumar otro día sin laburar. ¿Qué clase de ignorantes pueden formular asertos de este tipo? ¿Cómo es posible que haya lugar para decir barbaridades como ésas con total arbitrariedad, sin temor a la sanción social?
 
¿Hasta dónde puede llegar el extravío de quienes necesitan retroalimentar el odio como motor de sus intereses políticos? ¿O acaso el odio es un elemento constitutivo de la política frente al que, ya, cuando se desata con impunidad no parece haber barreras efectivas?
 

23-05-2022 / 10:05
22-05-2022 / 10:05
El 28 de octubre de 2009 la entonces presidenta Cristina Fernández presentó su proyecto de "Ley de democratización de la representación política, la transparencia y la equidad electoral". Su característica más destacada era la implementación de primarias abiertas, simultáneas y obligatorias para que cada partido o frente político dirimiera sus candidaturas. El objetivo era "ordenar" (eufemismo para acotar, disminuir) la oferta electoral. El Senado sancionó la iniciativa, que había pasado con cambios por la cámara de Diputados, el 2 de diciembre, 35 días más tarde.
 
La oposición protestó: el trámite había sido demasiado rápido para una reforma electoral (un tratamiento express) y, por la gravedad del asunto, no era deseable que se hiciera sin acuerdo opositor. Tenían razón las dos veces. Seis elecciones más tarde los efectos y defectos colaterales del sistema son evidentes. El sector político que impulsó las PASO intentó evitarlas a toda costa y cuando tuvo que usarla, provincia de Buenos Aires en 2015, salió mal. Por otra parte, quienes se resistieron en un primer momento, supieron aprovecharlas mucho mejor y construir sobre ellas buenos resultados.
 
Pero los problemas van mucho más allá de eso. En principio: el objetivo con el que fueron diseñadas las primarias no se cumplió. Al contrario, desde que se implementaron por primera vez, en 2011, hasta 2019, la cantidad de partidos que participó de las elecciones en todo el país aumentó de 443 a 642, según advirtió el politólogo especializado en la materia Facundo Cruz en la última entrega de su excelente newsletter La gente vota. La distancia entre que la PASO anticipa el resultado y este se concreta, más de dos meses después, ha sido sustrato para escenarios de alta volatilidad política y económica.
 
Por desgracia, en lugar de adoptar ahora una actitud constructiva que permita discutir la mejor solución a los problemas de origen y de implementación de la normativa vigente para perfeccionar el sistema electoral, la oposición de derecha comete ahora el mismo error y, apoyada en una mayoría contingente, avanza con una reforma a los empujones. En este caso es todavía más grave, porque ni siquiera existe aún un proyecto. Hay cerca de una docena dando vueltas, que difieren en aspectos clave.
 

22-05-2022 / 09:05
La Argentina es un país muy extenso con baja densidad media de población distribuida de modo dispar, con gran concentración en centros urbanos. Cuenta con un desarrollo industrial considerable, mano de obra y profesionales calificados pero todo eso no alcanza para el crecimiento sustentable y prolongado.
 
Es exportador de productos agropecuarios que le reditúan ingresos en divisas pero "el campo" no emplea tanta mano de obra como la industria. Está alejada de los grandes centros de poder, hace décadas que no tiene conflictos bélicos con países limítrofes. Padece las crisis del capitalismo mundial que usualmente se tradujeron en dificultades económicas y zozobras institucionales. Así pasó en 1890, 1930 y 2008, por aludir a algunos casos.
 
Durante el mandato del presidente Alberto Fernández viene sufriendo dos crisis globales, que castigan a todo el planeta: pandemia y guerra en Ucrania. Las catástrofes duelen más por acá porque se asientan en el legado macrista: industricidio, economía tembleque, deuda externa record. Las desigualdades entre clases y regiones se acentuaron. Creció la concentración de la riqueza. Los padecimientos en pandemia se repartieron potenciando asimetrías preexistentes.
 
La derecha argentina es extrema como sus parientes en otras latitudes. Sus líderes reniegan de la identidad propia, la esconden: se definen como "republicanos o liberales". Los refutan sus desempeños cuando gobernaron. Partidarios de un capitalismo sin frenos, promueven bajas de impuestos y reducción de derechos laborales. Elisa Carrió, esta semana, propuso disminuir algunas indemnizaciones por despido causado y reducir la cantidad de empresas en las que debe haber delegados de personal. No es la economía, giles, es la puja de poder entre clases.
 
La clase trabajadora argentina es demandante, se moviliza con agilidad, reivindica derechos. La praxis marida mal con el capitalismo soñado por la derecha que cuestiona a los "populistas". "Populistas" definió toscamente el economista Javier González Fraga son los que "se creen con derecho" a consumir, a disponer de bienes típicos (no lujosos) de la etapa.
 
Según las visiones ultraliberales la democracia es el factor que agrega irracionalidad a la gestión del sistema (capitalista). La tentación populista resulta de un electorado que no es capaz de darse por satisfecho con lo que le proporcionan los mecanismos del mercado. La consideran una patología inherente al sistema democrático en el cual la mayoría utiliza su poder numérico en favor de medidas que parecen beneficiarla en el corto plazo pero que terminarían comprometiendo el mecanismo de la economía capitalista, presentado a su vez como la supuesta base de todo el progreso social.
 
Para los defensores de esta corriente, el nudo a desatar radica en cómo limitar la democracia para proteger el mercado sin poner en riesgo la legitimidad del orden social. Las catástrofes acontecidas desde 2020 repartieron mal poder, riquezas, esperanzas, perspectivas futuras. La puja política en la Argentina refleja esa disparidad en un trance difícil y desafiante para las fuerzas nacional-populares. 
 

21-05-2022 / 11:05
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