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Nacionales - 04-05-2022 / 09:05
LA CÁMPORA AHORA ATACA DIRECTAMENTE AL PRESIDENTE

Alberto salió al cruce del Cuervo Larroque y aseguró que el gobierno es del pueblo

Alberto salió al cruce del Cuervo Larroque y aseguró que el gobierno es del pueblo
Se recalentó la interna del Frente de Todos. Las nuevas críticas del secretario general de La Cámpora, Andrés Larroque, no solo impactaron en el equipo económico sino en el propio Presidente. “Adulteró el contrato electoral de 2019, nosotros lo convocamos y ganamos las elecciones con los votos de Cristina”, aseguró. La respuesta llegó de Alberto Fernández: “nadie es dueño del gobierno, el gobierno es del pueblo”.
Andrés "Cuervo" Larroque, ministro de Desarrollo Social de Axel Kicillof y dirigente de La Cámpora, atacó directamente a Alberto Fernández. "Si el Gobierno es nuestro... Nosotros constituimos esta fuerza política, lo convocamos a Alberto y ganamos las elecciones. La intención de voto mayoritaria es a Cristina", afirmó con soberbia.
 
Larroque volvió a cuestionar al ministro de Economía y su equipo: "Sin ningún tipo de dudas, el que fuerza la ruptura permanentemente con operaciones de desgaste sobre la figura de Cristina Kirchner y sobre el sector que ella representa es Alberto, sin ningún tipo de dudas. Acá los que están construyendo la derrota son Guzmán, Kulfas y Moroni". "El gobierno es mío, mío, mío", dice Larroque pero las elecciones se pierden por culpa de los otros.
 
Frente a esto, Alberto Fernández respondió a las críticas del camporismo diciendo: "Yo no soy el dueño del gobierno, nadie lo es" y "El pueblo quiere que trabajemos juntos y cumplamos con las palabras empeñadas". Estuvo acompañado por Wado De Pedro, Ministro de Interior y dirigente de La Cámpora, quien hizo un discurso marcando su apoyo -a diferencia de su compañero Larroque-: "Venimos a ratificar la palabra del Presidente, que cuando asumió dijo que este iba a ser un gobierno federal. Eso le da la posibilidad concreta a cada argentino de tener trabajo en cada rincón de nuestro hermoso país".

¿El Presidente está condenado a llevar adelante un gobierno con funcionarios camporistas de primeras, segundas y terceras líneas que abiertamente desafían su autoridad y se niegan a acatar órdenes de sus superiores? La interna del Gobierno está orillando el desborde, incluso para los parámetros del peronismo. No se entiende a qué están jugando estos muchachos de La Cámpora. ¿Están desestabilizando al Gobierno?

El caso del área de Energía es el más emblemático. Hace más de un año y medio que el ministro de Economía, Martín Guzmán, con aval del Presidente, intenta aplicar un escalonamiento en los subsidios aplicados a las tarifas y no consigue hacerlo. No porque la oposición haya hecho lo suyo oponiéndose, sino porque el subsecretario de Energía Eléctrica no está de acuerdo.
 
Un gobierno en el cual los supuestos aliados critican abiertamente y piden renuncias en público. "A Guzmán no lo votó nadie... la unidad no puede ser una trampa, una emboscada al sector que representa Cristina". "Hay gente que vino sin nada y quiere imponer todo a todos", fueron algunas de las definiciones de Larroque, a quien tampoco nadie voto nunca y no tiene más méritos en su haber que una amistad con Máximo, el hijo de la vicepresidente

Estas críticas y respuestas vienen después de semanas donde el cristinismo hizo todo lo posible por bajar la tensión interna del Frente de Todos y mostrar gestos de unidad, como actos compartidos entre funcionarios que responden a Alberto y a Cristina juntos, y a puesta en marcha de una mesa del Frente de Todos en Provincia de Buenos Aires por iniciativa de Máximo Kirchner.  
¿Wado de Pedro es el policía bueno, Larroque el malo que expresa la línea dura de Cristina y Máximo va y viene? 


La Opinión Popular

 
La interna oficialista recrudece y este martes sumó un nuevo capítulo. El lunes parecía que las aguas se habían calmado cuando el Presidente Alberto Fernández se mostró con dirigentes cristinistas y con el propio Sergio Massa en Casa Rosada.
 
Sin embargo, la paz duró poco porque el martes por la mañana el secretario general de La Cámpora y ministro bonaerense, Andrés "Cuervo" Larroque, volvió a la carga y ya no solo cuestionó al equipo económico del mandatario, sino al propio Fernández al decir que "el Presidente adulteró el contrato electoral con el que llegó al gobierno en 2019". Además, Larroque infirió que el gobierno "pertenece" al kirchnerismo al explicar que "nosotros constituimos esta fuerza política, lo convocamos a Alberto y ganamos las elecciones. La intención de voto mayoritaria es a Cristina".
 
Horas más tarde, el Presidente le respondió al ministro bonaerense durante el discurso que dio en La Pampa. Allí, Fernández señaló que "nadie es dueño del gobierno, el gobierno es del pueblo, nosotros solo representamos a ese pueblo y estoy seguro que ese pueblo quiere que trabajemos juntos, que nos integremos y que cumplamos con las palabras empeñadas".
 
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"Creo que se adulteró el contrato electoral. Si bien Alberto (Fernández) expresa una mirada moderada, él no llegó a la Presidencia a través de esa mirada", dijo Larroque y remarcó que en la campaña electoral "los planteos" de Fernández "habían sido otros" y "tenían más que ver con el acuerdo y con la mirada que siempre sostuvimos nosotros y centralmente Cristina (Kirchner)".
 
Sin embargo, agregó que "luego eso se adulteró". El mensaje que la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, escribió en sus redes horas después, fue leído en esa clave. "Se puede ser legítimo y legal de origen y no de gestión", afirmó en medio de un posteo que realizó tras reunirse con Pilar del Rio, periodista y esposa de José Saramago.
 
 
En Casa Rosada
 
En Balcarce 50 las declaraciones de Larroque cayeron por sorpresa, sobre todo porque  habían interpretado que el acto del lunes, donde estuvieron en el escenario Fernández, Massa y la titular del Pami y dirigente de La Cámpora, Luana Volnovichhabía significado un mensaje de unidad.
 
Desde el entorno más cercano al Presidente calificaron en diálogo con Página12 las palabras de Fernández en respuesta a Larroque como "obvias", e insistieron en que no van a responder.  
  
"Nuestra tarea es seguir gestionando", consignaron. Consideraron que los funcionarios de la Cámpora que hacen ese tipo de declaraciones "están locos", y que "a esta altura es muy difícil" que Fernández y la vicepresidenta se llamen para intentar solucionar los problemas. Larroque, en cambio, había asegurado en declaraciones con Urbana Play que "todavía existe la posibilidad de hablar de un 'nosotros". "Si todos cambian la actitud y la lógica, se puede corregir el rumbo", dijo.
 
El ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, fue el único que salió públicamente y de forma directa a defender al mandatario: "Al Presidente no lo van a apretar con declaraciones estúpidas", dijo. "Acusar al Presidente de operaciones mediáticas es de una brutalidad enorme y es no conocer al Presidente. El Presidente no busca agraviar", sumó.
 
En ese sentido, respondió a las declaraciones de Larroque sobre que el entorno presidencial es "un entorno de pillos" que "bolsillean al Presidente", y en las que puntualizó que "Alberto es el que fuerza la ruptura permanentemente con operaciones de desgaste sobre la figura de Cristina y sobre el sector que ella representa". Reforzando lo que horas antes había dicho el mandatario, Aníbal Fernández subrayó en C5N que "el Gobierno es del pueblo, de los que nos votaron y de los que no. El Gobierno no es de La Cámpora". 
  
 
Por sorpresa
 
Aunque desde el Gobierno aseguran que las declaraciones de Larroque los tomaron por sorpresa, no es la primera vez que el dirigente de La Cámpora lanza críticas a la gestión de Fernández. Ya lo había hecho en reiteradas ocasiones, pero nunca de forma directa al Presidente, sino generalmente enfocadas en el ministro de Economía, Martín Guzmán.
 
El presidente del PJ bonaerense y líder de La Cámpora, Máximo Kirchner, también había cuestionado al ministro cuando en el plenario sindical que se llevó a cabo el sábado en Baradero dijo: "¿Cómo que nuestro ministro de Economía, Martín Guzmán, dice que él hace su trabajo pero que no se mete en disputas de poder? ¿Y entonces qué vamos a hacer?".
 
Las críticas del kirchnerismo a la gestión del Presidente se dan centralmente por cuestionamientos al manejo económico. Este martes Larroque lo dijo de forma explícita: "Hoy prima una perspectiva que motorizan (Martín) Guzmán, (Matías) Kulfas y (Claudio) Moroni que tiene que ver con una política económica que busca un modelo de carácter sesgadamente productivo, porque no se fomentan todas las actividades, y eso se complementa con una pérdida del poder adquisitivo, con salarios bajos".
 
Y agregó "nosotros creemos que esa no es la solución". Moroni, días atrás, había señalado que "el mejor salario es el que se puede pagar". En esa ocasión fue el exdiputado Héctor Recalde el que salió a responder: "No comparto esa idea. El mejor salario es el que supera largo el costo de vida".
 
Durante su discurso en La Pampa, el Presidente habló de este tema. Dijo que "estamos en el camino correcto. La economía y el empleo crecen. El trabajo ahora es distribuir adecuadamente ese crecimiento. Todos nuestros ministros tienen que trabajar para que el bolsillo de los argentinos se llene de plata, para que distribuyamos mejor los recursos que generamos. Les aseguro que vamos a poder hacerlo porque este no es mi gobierno, es el gobierno de ustedes". En esa línea, este miércoles a las 7.30 se llevará a cabo una reunión de gabinete que fue convocada por Manzur, por orden del Presidente.
  
 
El acto en La Pampa
 
Sobre el escenario en La Pampa, en el que estuvo acompañado por el ministro del Interior y también referente de La Cámpora, Eduardo "Wado" de Pedro, Fernández puntualizó que "los problemas no los resuelve el mercado, los resuelve el Estado. Si se quieren quejar de mi peronismo quéjense, pero estoy orgulloso de ser peronista y de creer que el Estado debe estar cubriendo las necesidades". El ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, también se sumó a la defensa del Presidente y remarcó que "este es un gobierno que habla por los hechos, que está más preocupado en hacer que en decir".
 
El acto puso también en escena otro punto de conflicto: el Presidente anunció que laudará en contra de la posición de Mendoza en la obra Portezuelo del Viento, haciendo lugar al estudio ambiental de ese proyecto hidroeléctrico.
 
La senadora mendocina Anabel Fernández Sagasti, muy cercana a la vicepresidenta, salió al cruce del anuncio: "Más allá del respeto que merece la investidura presidencial no comparto la decisión de Alberto Fernández si es que hace referencia a nuevos estudios y no cuestiones pendientes que deba presentar el gobierno de Mendoza. Se está privilegiando una postura caprichosa y demagoga como la de La Pampa", acusó.
 
Un capítulo que genera expectativa en esta interna a cielo abierto tendrá lugar el viernes. Sucede que mientras el Presidente esté en Ushuaia, en el extremo sur del país, la vicepresidenta estará en el norte, en Chaco, donde recibirá el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Nacional del Chaco Austral y dará la ponencia "Estado, Poder y Sociedad: la insatisfacción democrática". "Cristina no habla si no tiene algo importante para decir", es todo lo que adelantan desde el entorno de la expresidenta.
 
Por Melisa Molina
 
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Fuente: Página12
 

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23-05-2022 / 11:05
El Censo era una oportunidad de bajar un cambio y aceptar que está bueno. Que solamente a un trastornado se le ocurriría cuestionarlo de base. Saber qué cantidad somos, de qué manera estamos repartidos según distritos representados de cuál modo; precisar bajo qué condiciones se vive; indagar sobre acceso a servicios básicos, etc.
 
Hay comprobaciones censales desde antes de Cristo (primera dinastía egipcia), se efectúan en todo el mundo y, con diferentes modalidades, países como Francia redujeron de diez a cinco años el período entre un relevamiento y otro. Naturalmente, habría lugar para señalamientos negativos en torno de cantidad y calidad de preguntas que pudieron faltar. Pero, sólo a desencajados y alborotadores de baja fusta se les prendería la lamparita de impugnar la herramienta en sí.
 
Hasta el Censo cayó bajo la grieta promovida por los odiadores seriales. Las cosas que se vieron y escucharon en la agenda publicada son de un nivel a prueba de todo estómago e (in)sensatez. Una minoría insignificante de gente que no fue censada se transformó, mediáticamente, en la demostración de que se acabó en desastre.
 
Referentes comunicacionales se preguntaron "cuánta plata nos salió esto". Y otros, que al cabo son los mismos, llamaron a comprender que el Censo fue para sumar otro día sin laburar. ¿Qué clase de ignorantes pueden formular asertos de este tipo? ¿Cómo es posible que haya lugar para decir barbaridades como ésas con total arbitrariedad, sin temor a la sanción social?
 
¿Hasta dónde puede llegar el extravío de quienes necesitan retroalimentar el odio como motor de sus intereses políticos? ¿O acaso el odio es un elemento constitutivo de la política frente al que, ya, cuando se desata con impunidad no parece haber barreras efectivas?
 

23-05-2022 / 10:05
22-05-2022 / 10:05
El 28 de octubre de 2009 la entonces presidenta Cristina Fernández presentó su proyecto de "Ley de democratización de la representación política, la transparencia y la equidad electoral". Su característica más destacada era la implementación de primarias abiertas, simultáneas y obligatorias para que cada partido o frente político dirimiera sus candidaturas. El objetivo era "ordenar" (eufemismo para acotar, disminuir) la oferta electoral. El Senado sancionó la iniciativa, que había pasado con cambios por la cámara de Diputados, el 2 de diciembre, 35 días más tarde.
 
La oposición protestó: el trámite había sido demasiado rápido para una reforma electoral (un tratamiento express) y, por la gravedad del asunto, no era deseable que se hiciera sin acuerdo opositor. Tenían razón las dos veces. Seis elecciones más tarde los efectos y defectos colaterales del sistema son evidentes. El sector político que impulsó las PASO intentó evitarlas a toda costa y cuando tuvo que usarla, provincia de Buenos Aires en 2015, salió mal. Por otra parte, quienes se resistieron en un primer momento, supieron aprovecharlas mucho mejor y construir sobre ellas buenos resultados.
 
Pero los problemas van mucho más allá de eso. En principio: el objetivo con el que fueron diseñadas las primarias no se cumplió. Al contrario, desde que se implementaron por primera vez, en 2011, hasta 2019, la cantidad de partidos que participó de las elecciones en todo el país aumentó de 443 a 642, según advirtió el politólogo especializado en la materia Facundo Cruz en la última entrega de su excelente newsletter La gente vota. La distancia entre que la PASO anticipa el resultado y este se concreta, más de dos meses después, ha sido sustrato para escenarios de alta volatilidad política y económica.
 
Por desgracia, en lugar de adoptar ahora una actitud constructiva que permita discutir la mejor solución a los problemas de origen y de implementación de la normativa vigente para perfeccionar el sistema electoral, la oposición de derecha comete ahora el mismo error y, apoyada en una mayoría contingente, avanza con una reforma a los empujones. En este caso es todavía más grave, porque ni siquiera existe aún un proyecto. Hay cerca de una docena dando vueltas, que difieren en aspectos clave.
 

22-05-2022 / 09:05
La Argentina es un país muy extenso con baja densidad media de población distribuida de modo dispar, con gran concentración en centros urbanos. Cuenta con un desarrollo industrial considerable, mano de obra y profesionales calificados pero todo eso no alcanza para el crecimiento sustentable y prolongado.
 
Es exportador de productos agropecuarios que le reditúan ingresos en divisas pero "el campo" no emplea tanta mano de obra como la industria. Está alejada de los grandes centros de poder, hace décadas que no tiene conflictos bélicos con países limítrofes. Padece las crisis del capitalismo mundial que usualmente se tradujeron en dificultades económicas y zozobras institucionales. Así pasó en 1890, 1930 y 2008, por aludir a algunos casos.
 
Durante el mandato del presidente Alberto Fernández viene sufriendo dos crisis globales, que castigan a todo el planeta: pandemia y guerra en Ucrania. Las catástrofes duelen más por acá porque se asientan en el legado macrista: industricidio, economía tembleque, deuda externa record. Las desigualdades entre clases y regiones se acentuaron. Creció la concentración de la riqueza. Los padecimientos en pandemia se repartieron potenciando asimetrías preexistentes.
 
La derecha argentina es extrema como sus parientes en otras latitudes. Sus líderes reniegan de la identidad propia, la esconden: se definen como "republicanos o liberales". Los refutan sus desempeños cuando gobernaron. Partidarios de un capitalismo sin frenos, promueven bajas de impuestos y reducción de derechos laborales. Elisa Carrió, esta semana, propuso disminuir algunas indemnizaciones por despido causado y reducir la cantidad de empresas en las que debe haber delegados de personal. No es la economía, giles, es la puja de poder entre clases.
 
La clase trabajadora argentina es demandante, se moviliza con agilidad, reivindica derechos. La praxis marida mal con el capitalismo soñado por la derecha que cuestiona a los "populistas". "Populistas" definió toscamente el economista Javier González Fraga son los que "se creen con derecho" a consumir, a disponer de bienes típicos (no lujosos) de la etapa.
 
Según las visiones ultraliberales la democracia es el factor que agrega irracionalidad a la gestión del sistema (capitalista). La tentación populista resulta de un electorado que no es capaz de darse por satisfecho con lo que le proporcionan los mecanismos del mercado. La consideran una patología inherente al sistema democrático en el cual la mayoría utiliza su poder numérico en favor de medidas que parecen beneficiarla en el corto plazo pero que terminarían comprometiendo el mecanismo de la economía capitalista, presentado a su vez como la supuesta base de todo el progreso social.
 
Para los defensores de esta corriente, el nudo a desatar radica en cómo limitar la democracia para proteger el mercado sin poner en riesgo la legitimidad del orden social. Las catástrofes acontecidas desde 2020 repartieron mal poder, riquezas, esperanzas, perspectivas futuras. La puja política en la Argentina refleja esa disparidad en un trance difícil y desafiante para las fuerzas nacional-populares. 
 

21-05-2022 / 11:05
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