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Nacionales - 03-05-2022 / 10:05
ESPIAR ERA EL MODUS OPERANDI DEL SISTEMA POLÍTICO QUE ADMINISTRABA MAURICIO MACRI

Omertá de la GestaPro: Gustavo Arribas pasó por el Congreso sin abrir la boca

Omertá de la GestaPro: Gustavo Arribas pasó por el Congreso sin abrir la boca
Gustavo Arribas asistió a la bicameral de inteligencia del Congreso pero se negó a declarar sobre las investigaciones que lo involucran con supuestas prácticas de espionaje ilegal, porque consideró que sólo tenía que dar explicaciones en la justicia. Para las próxima semana convocará a quien fuera su segunda Silvia Majdalani.
La Omertà o "ley del silencio", es una norma que rige el comportamiento de los miembros de la Mafia ante las autoridades, ya sean jueces, políticos o policías, y que les obliga a no cooperar con ellas sea cual sea la situación. El exdirector general de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) Gustavo Arribas se presentó este lunes ante la Comisión Bicameral de Inteligencia (CBI), que lo había citado para interrogarlo sobre los casos de espionaje durante el gobierno de su amigo Mauricio Macri, pero no abrió la boca. El exSeñor Cinco se retiró rápido después de dejar una nota en la que explicaba que no iba a declarar porque acumula varias investigaciones en su contra ante los tribunales federales. Después, se escabulló de la prensa para no responder preguntas.
 

SE PRESENTÓ ANTE LA COMISIÓN BICAMERAL DE INTELIGENCIA
 
Gustavo Arribas pasó por el Congreso sin abrir la boca
 
El exjefe de la AFI había sido convocado a declarar por el espionaje macrista. Solo dejó una nota para explicar por qué no declaró.
 
Por Luciana Bertoia
 
Pasado el mediodía, Arribas llegó acompañado por sus dos abogados, Andrés Coronato y Jorge Sourigues. Lo esperaban los integrantes de la Comisión Bicameral que preside el diputado Leopoldo Moreau. Fue el presidente quien le leyó a Arribas las distintas declaraciones de exagentes o exfuncionarios que lo vinculaban con distintos delitos.
 
Por ejemplo, Moreau recitó parte de la declaración del exministro de Trabajo bonaerense Marcelo Villegas en la que reconocía que participó de un encuentro en la Casa Rosada con Macri y con Arribas. Allí, fue convocado para hablar de la situación del sindicalista Juan Pablo "Pata" Medina. Poco más de un mes después, se hizo una reunión en el Banco Provincia que fue filmada por la propia AFI y en la que volvió a analizarse cómo impulsar causas contra el líder de la UOCRA de La Plata. Moreau citó un fragmento del descargo del exdirector operacional de Contrainteligencia Diego Dalmau Pereyra en el que relataba que él se ocupó de monitorear las cámaras por pedido de Arribas. La orden se la había retransmitido la subdirectora Silvia Majdalani, dijo Dalmau.
 
Además, Moreau le comentó que otro exagente -Jorge Sáez- declaró que un hombre ligado a Arribas había ofrecido 200.000 dólares a cambio de que Facundo Melo levantara una denuncia que había hecho en 2019 contra uno de los pesos pesados de la AFI macrista, Alan Ruiz. Según Sáez, el ofrecimiento llegó de boca de Marcos Barbosa, un subcomisario de la Policía de la Ciudad que oficiaba de mano derecha del entonces Señor Cinco.
 
Arribas no habló. Fue Sourigues quien explicó que no iba a declarar y que iba a dejar una nota. En ese escrito --según pudo reconstruir Página/12--, Arribas dijo que las investigaciones que lleva adelante la Bicameral se superponen con las de la justicia y que él iba a defenderse ante los tribunales. Entre otras, citó dos de las causas en las que está procesado -la del espionaje a los familiares de los tripulantes del ARA San Juan y la de las bases que la AFI instaló en provincia de Buenos Aires en lo que se conoció como "Proyecto AMBA"-- y otra en la que estuvo -la de las andanzas de los espías conocidos como Súper Mario Bros- pero fue beneficiado por la Cámara Federal. También mencionó el expediente de la llamada "Gestapo" antisindical en el que el juez Ernesto Kreplak procesó a tres hombres que dependían de él y dijo que debía profundizarse la pesquisa hacia los escalones superiores de la exSIDE.
 
Desde que estalló el escándalo de la "Gestapo", la Bicameral inició una investigación y convocó a empresarios, exfuncionarios y exintegrantes de la AFI. Fueron también dos jueces que recibieron las presiones de la exSIDE macrista, Luis Carzoglio y Gabriel Vitale. La intención es producir un dictamen que de cuenta de cómo habría operado el espionaje en la provincia de Buenos Aires, especialmente haciendo foco en la persecución de trabajadores o de sus representantes en los sindicatos.
 
Fuente: Página12
 

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23-05-2022 / 11:05
El Censo era una oportunidad de bajar un cambio y aceptar que está bueno. Que solamente a un trastornado se le ocurriría cuestionarlo de base. Saber qué cantidad somos, de qué manera estamos repartidos según distritos representados de cuál modo; precisar bajo qué condiciones se vive; indagar sobre acceso a servicios básicos, etc.
 
Hay comprobaciones censales desde antes de Cristo (primera dinastía egipcia), se efectúan en todo el mundo y, con diferentes modalidades, países como Francia redujeron de diez a cinco años el período entre un relevamiento y otro. Naturalmente, habría lugar para señalamientos negativos en torno de cantidad y calidad de preguntas que pudieron faltar. Pero, sólo a desencajados y alborotadores de baja fusta se les prendería la lamparita de impugnar la herramienta en sí.
 
Hasta el Censo cayó bajo la grieta promovida por los odiadores seriales. Las cosas que se vieron y escucharon en la agenda publicada son de un nivel a prueba de todo estómago e (in)sensatez. Una minoría insignificante de gente que no fue censada se transformó, mediáticamente, en la demostración de que se acabó en desastre.
 
Referentes comunicacionales se preguntaron "cuánta plata nos salió esto". Y otros, que al cabo son los mismos, llamaron a comprender que el Censo fue para sumar otro día sin laburar. ¿Qué clase de ignorantes pueden formular asertos de este tipo? ¿Cómo es posible que haya lugar para decir barbaridades como ésas con total arbitrariedad, sin temor a la sanción social?
 
¿Hasta dónde puede llegar el extravío de quienes necesitan retroalimentar el odio como motor de sus intereses políticos? ¿O acaso el odio es un elemento constitutivo de la política frente al que, ya, cuando se desata con impunidad no parece haber barreras efectivas?
 

23-05-2022 / 10:05
22-05-2022 / 10:05
El 28 de octubre de 2009 la entonces presidenta Cristina Fernández presentó su proyecto de "Ley de democratización de la representación política, la transparencia y la equidad electoral". Su característica más destacada era la implementación de primarias abiertas, simultáneas y obligatorias para que cada partido o frente político dirimiera sus candidaturas. El objetivo era "ordenar" (eufemismo para acotar, disminuir) la oferta electoral. El Senado sancionó la iniciativa, que había pasado con cambios por la cámara de Diputados, el 2 de diciembre, 35 días más tarde.
 
La oposición protestó: el trámite había sido demasiado rápido para una reforma electoral (un tratamiento express) y, por la gravedad del asunto, no era deseable que se hiciera sin acuerdo opositor. Tenían razón las dos veces. Seis elecciones más tarde los efectos y defectos colaterales del sistema son evidentes. El sector político que impulsó las PASO intentó evitarlas a toda costa y cuando tuvo que usarla, provincia de Buenos Aires en 2015, salió mal. Por otra parte, quienes se resistieron en un primer momento, supieron aprovecharlas mucho mejor y construir sobre ellas buenos resultados.
 
Pero los problemas van mucho más allá de eso. En principio: el objetivo con el que fueron diseñadas las primarias no se cumplió. Al contrario, desde que se implementaron por primera vez, en 2011, hasta 2019, la cantidad de partidos que participó de las elecciones en todo el país aumentó de 443 a 642, según advirtió el politólogo especializado en la materia Facundo Cruz en la última entrega de su excelente newsletter La gente vota. La distancia entre que la PASO anticipa el resultado y este se concreta, más de dos meses después, ha sido sustrato para escenarios de alta volatilidad política y económica.
 
Por desgracia, en lugar de adoptar ahora una actitud constructiva que permita discutir la mejor solución a los problemas de origen y de implementación de la normativa vigente para perfeccionar el sistema electoral, la oposición de derecha comete ahora el mismo error y, apoyada en una mayoría contingente, avanza con una reforma a los empujones. En este caso es todavía más grave, porque ni siquiera existe aún un proyecto. Hay cerca de una docena dando vueltas, que difieren en aspectos clave.
 

22-05-2022 / 09:05
La Argentina es un país muy extenso con baja densidad media de población distribuida de modo dispar, con gran concentración en centros urbanos. Cuenta con un desarrollo industrial considerable, mano de obra y profesionales calificados pero todo eso no alcanza para el crecimiento sustentable y prolongado.
 
Es exportador de productos agropecuarios que le reditúan ingresos en divisas pero "el campo" no emplea tanta mano de obra como la industria. Está alejada de los grandes centros de poder, hace décadas que no tiene conflictos bélicos con países limítrofes. Padece las crisis del capitalismo mundial que usualmente se tradujeron en dificultades económicas y zozobras institucionales. Así pasó en 1890, 1930 y 2008, por aludir a algunos casos.
 
Durante el mandato del presidente Alberto Fernández viene sufriendo dos crisis globales, que castigan a todo el planeta: pandemia y guerra en Ucrania. Las catástrofes duelen más por acá porque se asientan en el legado macrista: industricidio, economía tembleque, deuda externa record. Las desigualdades entre clases y regiones se acentuaron. Creció la concentración de la riqueza. Los padecimientos en pandemia se repartieron potenciando asimetrías preexistentes.
 
La derecha argentina es extrema como sus parientes en otras latitudes. Sus líderes reniegan de la identidad propia, la esconden: se definen como "republicanos o liberales". Los refutan sus desempeños cuando gobernaron. Partidarios de un capitalismo sin frenos, promueven bajas de impuestos y reducción de derechos laborales. Elisa Carrió, esta semana, propuso disminuir algunas indemnizaciones por despido causado y reducir la cantidad de empresas en las que debe haber delegados de personal. No es la economía, giles, es la puja de poder entre clases.
 
La clase trabajadora argentina es demandante, se moviliza con agilidad, reivindica derechos. La praxis marida mal con el capitalismo soñado por la derecha que cuestiona a los "populistas". "Populistas" definió toscamente el economista Javier González Fraga son los que "se creen con derecho" a consumir, a disponer de bienes típicos (no lujosos) de la etapa.
 
Según las visiones ultraliberales la democracia es el factor que agrega irracionalidad a la gestión del sistema (capitalista). La tentación populista resulta de un electorado que no es capaz de darse por satisfecho con lo que le proporcionan los mecanismos del mercado. La consideran una patología inherente al sistema democrático en el cual la mayoría utiliza su poder numérico en favor de medidas que parecen beneficiarla en el corto plazo pero que terminarían comprometiendo el mecanismo de la economía capitalista, presentado a su vez como la supuesta base de todo el progreso social.
 
Para los defensores de esta corriente, el nudo a desatar radica en cómo limitar la democracia para proteger el mercado sin poner en riesgo la legitimidad del orden social. Las catástrofes acontecidas desde 2020 repartieron mal poder, riquezas, esperanzas, perspectivas futuras. La puja política en la Argentina refleja esa disparidad en un trance difícil y desafiante para las fuerzas nacional-populares. 
 

21-05-2022 / 11:05
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