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Nacionales - 02-05-2022 / 12:05
LA MESA JUDICIAL, LA DERECHA POLÍTICA Y LOS GRANDES MEDIOS PORTEÑOS BUSCAN MARCAR LA CANCHA EN PLENA EFERVESCENCIA PREELECTORAL

Retorno del berretín macrista por las causas fabricadas y la persecución a peronistas

Retorno del berretín macrista por las causas fabricadas y la persecución a peronistas
El triunfo de Ricardo Gil Lavedra como nuevo presidente hasta fue festejado en un tuit de Mauricio Macri. "Confío en que impulsarán una mejor justicia para todos los argentinos", escribió, y repitió el mensaje para las nuevas consejeras de la Magistratura que asumen su sello político.
Pocas veces la elección de autoridades del Colegio de Abogados de la Capital Federal debe haber tenido tanta amplificación como la de la semana pasada. El triunfo de Ricardo Gil Lavedra como nuevo presidente hasta fue festejado en un tuit de Mauricio Macri. "Confío en que impulsarán una mejor justicia para todos los argentinos", escribió, y repitió el mensaje para las nuevas consejeras de la Magistratura que asumen su sello político.
 
El manejo del sistema judicial fue una obsesión para el macrismo --para atacar y para blindarse-- y he aquí la muestra de que no dejó de serlo. Lo que se configura en la entidad que nuclea a las/los miles de abogadas/os que litigan en territorio porteño parece la foto de un revival de la era de la las causas fabricadas y la persecución a opositores: actores del mundo del espionaje, operadores, ex funcionarios del macrismo con protagonismo judicial y poderosos estudios, todos asociados.
 
Una concatenación de hechos recientes que incluyen un "refuerzo" de la Corte Suprema al tribunal oral que tiene el juicio de los "cuadernos", el nuevo Consejo de la Magistratura, las tropelías de la justicia de Horacio Rodríguez Larreta y las andanzas de Gerardo Morales, vuelven a mostrar a un sector judicial, la derecha política y los medios afines en actitud de marcar la cancha y disciplinar a los tribunales en plena efervescencia preelectoral.
 

TRAS LA VICTORIA DE GIL LAVEDRA EN EL COLEGIO DE ABOGADOS DE LA CAPITAL FEDERAL
 
El revival de la era macrista de las causas fabricadas
 
El encargado de tomar lista el martes pasado a los empleados porteños que iban a votar al Colegio de Abogados era Juan Sebastián De Stéfano, el exdirector de Asuntos Jurídicos de Asuntos Jurídicos de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), procesado horas más tarde por espionaje y por el armado de causas contra sindicalistas por el juez Ernesto Kreplak en la causa de la Gestapo antinsindical.
 
Su presencia fue todo un símbolo. Fueron a votar unos 19.000 matriculados y el radical Gil Lavedra le ganó por poco margen a la lista que lideraba la entidad desde hace 16 años, que llevaba como candidato a Jorge Rizzo. Hoy De Stéfano es director, gracias a Rodríguez Larreta, de Subtes de Buenos Aires.
 
El presidente entrante además de haber sido camarista del Juicio a las Juntas y ministro de Justicia, fue el estratega contratado en forma externa por la AFIP de Cambiemos para la causa que llevó a la cárcel por dos años a los accionistas del Grupo Indalo, Cristóbal López y Fabián de Sousa presionados para quitarles sus medios de comunicación (C5N, Radio10, entre otros), y finalmente absueltos
 
El organismo tiene 2000 abogados/as propios, pero lo fueron a buscar a él, con jugosos honorarios. Lo acompañaban en su lista exfuncionarios de Juntos por el Cambio, como el exjefe de gabinete de Germán Garavano en Justicia e incluso de la mesa judicial, como el exsecretario Legal y Técnico Pablo Clusellas. También estaban el vicerrector de la UBA, Juan Pablo Más Vélez y el exfiscal Luis Cevasco, abogado del policía Luis Chocobar. 
 
Macri mencionó en el tuit a Patricia Trotta, una larretista presentada en campaña como muestra de que tenían candidatos peronistas. Elogió al Poder Judicial y a la Asociación de Magistrados, todo lo que el gobierno nacional cuestiona. Macri, con causas abiertas, los necesita de su lado.
 
Algo que no le perdonan a la gestión de Gente de Derecho, es haberse sumado como querellante a la causa del espionaje de Cambiemos a partir de que se constató, entre muchas cosas, que eran escuchadas ilegalmente las conversaciones entre abogados/as y clientes en el penal de Ezeiza, algunas de ellas incluso difundidas por los medios.
 
Rizzo, de hecho, cree que el objetivo de la nueva gestión abogadil será desistir en ese expediente, el mismo donde la Cámara Federal dijo que el espionaje a dirigentes propios y ajenos, a organizaciones, sindicatos, periodistas, curas y exfuncionarios y empresarios privados de la libertad, era un asunto de agentes cuentapropistas.
  
No es menor que el jueves último el juez Kreplak haya procesado por espionaje y prevaricato a los exfuncionarios bonaerenses Marcelo Villegas (exministro de Trabajo), Adrián Grassi (exsubsecretario de Justicia), al senador Juan Pablo Allan y al actual intendente de La Plata, Julio Garro, además de los exespías DeStéfano, al exjefe operacional de inteligencia Diego Dalmau Pereyra y al exjefe de gabinete de la AFI, Darío Biorci. 
 
Su resolución jaquea cualquier teoría de inteligencia ilegal de cuentapropiestas y deja claro que el próximo paso apunta a la responsabilidad de la exgobernadora con aspiraciones presidenciales María Eugenia Vidal, la vieja cúpula de la AFI, con Gustavo Arribas a la cabeza, y el propio Macri. El caso de la Gestapo antinsidical es el único sobre espionaje macrista que está fuera de Comodoro Py, pero es una pelea que crecerá ahora y que explica el entramado judicial en ciernes.
 
El gobierno de Macri erigió parte de su estrategia judicial con otro Colegio de Abogados, el de la Ciudad de Buenos Aires (o "de la calle Montevideo") conocido por su apoyo a los golpes de Estado. Se ocupó de dar letra y hacer denuncias para forzar renuncias en la justicia, como la de la exProcuradora Alejandra Gils Carbó. 
 
También presentó demandas como la que dio lugar al fallo de la Corte que en diciembre último declaró la inconstitucionalidad de la composición del Consejo de la Magistratura de 13 miembros, que había sido fruto de una reforma impulsada por Cristina Kirchner pese a que había funcionado así durante 15 años. El tribunal cajoneó el expediente seis años y después puso el famoso plazo de 120 días: como no se logró una nueva ley, el Consejo --que elige y sanciona jueces y juezas-- funciona con una ley derogada.
 
En la sede de ese Colegio de Abogados fue donde el expresidente dijo que si los jueces no actuaban como ellos querían pondrían "otros". El apoyo de esa entidad sigue intacto. Por eso el desembarco en Colegio de Capital Federal, de mucha mayor envergadura y con gran injerencia en otras estructuras, como el propio Consejo (donde tienen representantes) multiplica el poder de Juntos por el Cambio en terreno judical.
 
 
El papel de la Corte
 
El mismo día de la victoria de de Gil Lavedra, los portales y diarios afines a la oposición difundían que la Corte Suprema había resuelto ayudar al Tribunal Oral Federal 7 con contratos de secretarios para que se haga el juicio del caso de los "cuadernos", elevado por Claudio Bonadio antes de su muerte. Todos repetían que era un "refuerzo". Acentuaban que está acusada Cristina Kirchner, aunque los imputados son más de 50, mayoría empresarios. 
 
Pareció una respuesta a la decisión del oficialismo en el Senado de reflotar y agitar proyectos de reforma del máximo tribunal que proponen su ampliación (con esquemas de 9, 15 y 16 miembros). El eufemismo del "refuerzo" es un elocuente mensaje para apurar una de las pocas causas que le quedan abiertas a la vicepresidenta, a quien le han cerrado a la mayoría por inexistencia de delito o groseros armados, aunque algunas están apeladas. El tribunal que tuvo el caso Memorándum, también con la vicepresidenta acusada, se cansó de pedir "refuerzos", que la Corte nunca le dio.
 
Pero hay más, porque el mensaje supremo llega justo tras episodios que pusieron en primer plano la endeblez del expediente de los cuadernos: la presentación del empresario Armando Loson de un peritaje privado sobre esos cuadernos supuestamente escritos por Oscar Centeno, sobre los que nunca se hizo una pericia oficial. El peritaje caligráfico que entregó Loson mostró 1600 alteraciones del texto original, 1373 sobre escritos, 195 correcciones con liquid paper y 55 enmiendas, además de que habría escrito más de una persona. Hay una nueva causa por esto. 
 
A la vez, Centeno declaró en una investigación por corrupción que tramita en España contra la empresa Isolux, una de las implicadas por "cuadernos", aliada de los Macri en el negocio de los parques eólicos (causa que sigue abierta). El chofer declaró que no vio a los empresarios, que la plata de coimas no se contó delante suyo y que él estaba en el auto. Un fiasco para los fiscales españoles.
 
Tal como quedó elevado a juicio, el expediente de los cuadernos Gloria se basa en las supuestas anotaciones de Centeno y las declaraciones de 40 empresarios como "arrepentidos" (para no quedar presos). El fallecido fiscal Jorge Di Lello cuestionó cierta vez ese método en la causa.
 
Semanas atrás lo hizo la fiscala Paloma Ochoa que pidió la indagatoria del exministro de Justicia Garavano por el uso de esa figura desde el gobierno para darle beneficios económicos insólitos a Alejandro Vandenbroele para que acusara a Amado Boudou en el caso Ciccone.
 
Aunque es otra causa, echa luz sobre cómo se distorsionó el recurso del "imputado colaborador". Resultado: el juez Julián Ercolini le sacó después de eso la instrucción de la pesquisa.
 
Lo que dice un arrepentido/a debe cotejarse con pruebas fruto de investigación criminal. Bonadio entregó pocas en su momento. En el caso de CFK, nada concreto. La doble vara en los expedientes sobre coimas y cartelización en la obra pública --que bien merecen investigaciones responsables-- quedó clara en la causa sobre la licitación del Paseo del Bajo a favor de Iecsa, ligada al macrismo, donde el jefe de gobierno porteño, Rodríguez Larreta, ni siquiera fue indagado pese al pedido de tres fiscales distintos.
 
Un detalle del Tribunal 7, que recibió el respaldo/mensaje supremo es que todavía tiene entre sus integrantes a Germán Castelli, uno de los jueces designadas a dedo, por traslado, durante el gobierno de Macri, cómo método para copar tribunales.
 
 
Detalles
 
La llegada de Rosatti al Consejo de la Magistratura suma poder a la Corte. La primera movida del organismo con su presencia fue excluir por unanimidad al juez de Mendoza Walter Bento del concurso para un cargo en la Sala III de la Cámara de Casación Penal Federal por estar procesado. 
 
Casación es el máximo tribunal penal, el mismo que integran Gustavo Hornos y Mariano Borinsky, con pedidos de remoción por sus visitas a Macri cuando debía decidir casos claves de su interés, pero sobre los que el organismo no avanzó. Tampoco lo hizo sobre Juan Gemignani, denunciado por violencia de género. Gran ocasión de debate para el nuevo Consejo, cuya nueva dinámica está por verse.
 
En el concurso para Casación hay 95 inscriptos, entre ellos está el conocido Pablo Bertuzzi, otro trasladado por el macrismo que sigue en la Cámara Federal. Y hay un nombre que no pasó inadvertido: el de Liliana Snopek, prima de María Eugenia Tulia Snopek, esposa del gobernador de Jujuy Gerardo Morales. Es una de las juezas del tribunal que impuso la última condena contra Milagro Sala, a tres años y seis meses de prisión, en la causa de los "huevazos" después de 12 años.
 
La cuestión de la justicia jujeña, ámbito de extremo interés de Morales, punto de partida de los abusos judiciales/políticos en todo el país desde 2016, recobró presencia esta semana cuando el gobernador pactó con el peronismo local encarnado en Rubén Rivarola el impuso del juicio político a tres integrantes del Superior tribunal local que él mismo había armado al comienzo de su gestión pero que ya no le "serviría" para sus planes políticos (presidenciales o como gobernador) como informó Página/12.
 
 
Justicia a la porteña
 
La Ciudad de Buenos Aires tiene sus tribunales y competencias. El Ministerio Público Fiscal responde directo a Rodríguez Larreta. La estrategia de disciplinamiento desde el gobierno es denunciar a los jueces que toman decisiones que no les gustan, como el macrismo.
 
A Andrés Gallardo (un denunciado frecuente) lo recusaron y le hicieron una denuncia penal después que suspendió el sistema de reconocimiento facial de prófugos en una causa impulsada por varias reconocidas organizaciones que alertan sobre la violación de derechos y el posible uso para hacer seguimientos a granel hasta del presidente de la Nación. 
 
"Las denuncias penales en este contexto afectan la garantía de independencia", advirtió un comunicado de 20 jueces. No es novedad, el punto es que el macrismo/larretismo vive de jactarse de respetar la independencia de poderes.
 
Otra estrategia que gana relieve es que la justicia porteña busca quedarse con investigaciones que son de interés para el gobierno nacional y hasta incluyen delitos federales. ¿Por qué la justicia porteña se queda, pese a planteos de incompetencia, con la causa de los incidentes en el Congreso? ¿Por qué maneja la de los afiches agraviantes contra CFK? 
 
El Centro de Estudios Legales y Sociales advirtió que "hay tres personas que están presas hace más de 45 días por los hechos ocurridos durante la protesta del 10 de marzo en el Congreso contra el acuerdo contra el FMI" por "hechos menores" y con el artilugio de la figura de "asociación ilícita" para justificar la criminalización de la protesta y a las organizaciones sociales, justamente uno de los pilares con los que Juntos por el Cambio ya hace campaña.
 
Por Irina Hauser
 
Fuente: Página12
 

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03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
La Opinión Popular
 

31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

30-01-2026 / 09:01
Se ve que Javier "Nerón" Milei suelta la mosca solamente a las piñas: fondos tardíos para el sur que ya se chamuscó como chorizo en la parrilla. Con incendios forestales activos en distintas zonas de la Patagonia y tras reiterados reclamos de gobernadores y dirigentes opositores, el irresponsable Milei, que al igual que el emperador Nerón se dedicó a cantar mientras se incendiaba su país, finalmente destrabó fondos para el sistema de Bomberos Voluntarios y confirmó que declarará la Emergencia Ígnea mediante un DNU. 50 días y 230 mil hectáreas quemadas después.
 
Desde los primeros días de enero la Patagonia arde por los incendios forestales; después de que el fuego arrasara -hasta ahora- más de 230 mil hectáreas; después de la pérdida irrecuperable en parques nacionales, que son patrimonio de la humanidad, y con la población en serio riesgo de perder lo poco que les queda, Milei evaluó hacer algo. La decisión llega luego de semanas marcadas por cuestionamientos sobre la ausencia total en la respuesta estatal nacional frente a una crisis ambiental que ya afectó miles de hectáreas, provocó evacuaciones y generó pérdidas materiales y económicas en distintas localidades del sur argentino.
 
La medida quedó formalizada a través de la resolución 91/2026 publicada en el Boletín Oficial y firmada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, que autoriza un desembolso de 100.810.319.998 pesos destinados a organizaciones de bomberos voluntarios en todo el país. A ello se suman transferencias por 7.754.639.995 pesos para entidades provinciales de segundo grado y un monto equivalente para programas de capacitación y fortalecimiento operativo.
 
Los recursos estarán dirigidos a la compra de equipamiento, vehículos, herramientas, vestimenta ignífuga, insumos técnicos y materiales necesarios para enfrentar incendios forestales, una demanda histórica de los cuarteles voluntarios que, en muchos casos, operan con equipamiento limitado y dependen de aportes locales para sostener su funcionamiento cotidiano.
 
En paralelo, el Gobierno libertario confirmó que declarará la Emergencia Ígnea a través de un DNU, evitando así el paso por el Congreso. El argumento oficial sostiene que se trata de un mecanismo para acelerar la asistencia y evitar demoras administrativas, aunque desde distintos sectores políticos remarcaron que la declaración fue exigida por los gobernadores patagónicos días atrás y que el Ejecutivo resistía avanzar en esa dirección hasta que el costo político se volvió evidente e insostenible.
 
La tensión se profundizó cuando mandatarios provinciales del sur reclamaron públicamente una ley específica contra incendios mientras el anarco capitalista participaba de actividades de fiesta y joda en Mar del Plata, situación que fue interpretada por la oposición como una señal de desconexión total frente a la emergencia. Recién después de esa presión se anunció el plan denominado oficialmente "histórica lucha contra el fuego", que incluye la ampliación presupuestaria y la activación de herramientas administrativas para coordinar recursos federales. Esos recursos, sin embargo, no son suficientes y llegan tarde. El daño causado, según argumentan distintas agrupaciones ambientales y los propios pobladores, ya es irreparable.
 
El episodio vuelve a abrir el debate sobre la capacidad de reacción de Milei frente a emergencias ambientales y el rol del Estado en la prevención y combate de incendios forestales, especialmente en regiones donde cada temporada seca incrementa el riesgo de desastres. Para los bomberos y brigadistas, el financiamiento llega en un momento crítico y permitirá mejorar condiciones operativas, aunque queda la discusión política sobre por qué la respuesta oficial demoró tanto mientras el fuego avanzaba.
 
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