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Nacionales - 01-05-2022 / 19:05
LE SALIÓ EL TIRO POR LA CULATA, A LLORAR A LA IGLESIA

La Justicia rechazó el amparo presentado por Luis Juez por el Consejo de la Magistratura

La Justicia rechazó el amparo presentado por Luis Juez por el Consejo de la Magistratura
Después de quedarse afuera del organismo que nombra y remueve jueces por la jugada política de dividir el bloque oficialista, el senador Luis Juez fue a quejarse a la Justicia que terminó desestimando su pedido por improcedente.
El Juzgado en lo Contencioso Administrativo Federal Nº9, a cargo de Pablo Cayssials, rechazó este sábado el recurso de amparo que había presentado el senador de Juntos por el Cambio Luis Juez tras haberse quedado afuera de la nueva composición del Consejo de la Magistratura a partir de la ruptura del bloque oficialista del Frente de Todos.
 
Juez fue acompañado en su reclamo por el senador del PRO Humberto Schiavoni, en el que pedían a la Justicia que tomara las "medidas pertinentes" para que ambos pudieran asumir como representantes del Senado en el Consejo y que se decretara la "nulidad absoluta" de las designaciones de Martín Doñate y Guillermo Snopek, algo que fue desestimado en el fallo.
 
El amparo de Juez y Schiavoni fue presentado al día siguiente de que los senadores del Frente de Todos José Mayans y Juliana Di Tullio informaran que ya no serían un único bloque en el Senado.
 

 
RECHAZARON EL AMPARO PARA QUE MARTÍN DOÑATE NO INTEGRE EL CONSEJO 
 
Magistratura: la justicia no se rió con el chiste cordobés de Luis Juez
 
El juez Cayssials rechazó el amparo presentado por el senador Luis Juez y su par Humberto Schiavoni, que reclamaban que el juez designara directamente al senador opositor en el Consejo. Los motivos por los que el juez no convalidó la insólita pretensión.

 
Por Raúl Kollmann
 
El juez Pablo Cayssials rechazó el amparo presentado por el senador Luis Juez y su par Humberto Schiavoni, que no sólo pedían la nulidad de la designación de Martín Doñate en el Consejo de la Magistratura sino que reclamaban que el juez procediera directamente a designar a Juez como titular en el Consejo y a Schiavoni como suplente. 
 
Cayssials, en esencia, sostiene que la cuestión no es judiciable y que los jueces no se pueden meter en decisiones que toma otro poder, en este caso el Legislativo, a partir de lo resuelto por Cristina Fernández de Kirchner: la segunda minoría pasó a ser Unidad Ciudadana y por lo tanto correspondía designar a Doñate en el Consejo.
 
 
Pablo Tonelli, el antecedente que condena a Luis Juez
 
El fallo de Cayssials era cantado porque, como lo dice en su texto de 35 páginas, existen varios antecedentes que excluyen la intervención judicial en designaciones del Legislativo. 
 
El más notorio, fue la maniobra con la que el macrismo se quedó con un lugar en el Consejo designando a Pablo Tonelli. Dice el magistrado que la UCR, el PRO y sus satélites lo hicieron simplemente presentando "un acuerdo parlamentario "y esto bastó para que se considerase válido como bloque de la mayoría por el Congreso y, posteriormente, fuera ratificado por la Justicia en lo Contencioso Administrativa Federal". En esta cuestión y también otras, el juez admitió los argumentos del fiscal Fabián Canda y de la directora de Jurídicos del Senado, Graciana Peñafort.
 
Uno de los planteos que demolió el pedido de Juez, es que el reglamento del Senado -como marcó Peñafort- sólo pone un límite a la constitución de bloques y es que sean dos o más senadores los que lo constituyen. Tampoco establece la existencia de un plazo para armar un bloque, de manera que no hubo violación alguna a ese reglamento. 
 
El otro punto clave, es que Juez sostiene que las designaciones debían hacerse al momento del vencimiento del plazo establecido por la Corte Suprema, el 15 de abril, pero no hay vínculo de ningún tipo entre esa fecha y una obligación de designar. De hecho, estaba la posibilidad de que la Cámara de Diputados terminara de sancionar una nueva ley, que ya había sido aprobada por el Senado, con una nueva conformación del Consejo. Y ello llevaba a que hubiera que cambiar todo. 
 
 
La política no es judiciable
 
Igualmente, tanto el fiscal como el juez se inclinaron más por el argumento de que la cuestión no es judiciable. "Los poderes políticos deben gozar de una zona propia que esté exenta del control jurisdiccional, la cual es necesaria para que cada poder ejerza la función que le es propia y no sea sustituido por otro poder", cita Cayssials.
 
Todo hace pensar que a Juez no le iría mejor en la Cámara en lo Contencioso Administrativa y que correspondería que el autodesignado presidente del Consejo, Horacio Rosatti, le tome juramento a Doñate y, tarde o temprano también a la diputada Roxana Reyes.
 
Todo lo referido al Consejo deja como saldo dos cuestiones:
 

  1. La increíble ofensiva de la justicia, alineada con el macrismo, ahora con la Corte Suprema y Horacio Rosatti como punta de lanza. Convirtió en vigente una ley que había sido derogada, le puso un plazo al Congreso y Rosatti se benefició designándose presidente mediante un fallo dictado por él mismo. 
 
  1. Que cuando hay falta de acuerdo entre los políticos, corren de inmediato a que la controversia la solucione un juez, un terreno en el que Cambiemos se siente más que cómodo. A veces -como en el caso de Luis Juez- es tan grotesco que no puede ganar ni de local en la cancha judicial. Pero eso no cambia la tendencia general: las causas contra el macrismo se demoran y entierran en Comodoro Py, en las que van contra el peronismo designan nuevos secretarios para ver si pueden enderezar la catastrófica investigación. 
 
Fuente: Página12
 

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23-05-2022 / 11:05
El Censo era una oportunidad de bajar un cambio y aceptar que está bueno. Que solamente a un trastornado se le ocurriría cuestionarlo de base. Saber qué cantidad somos, de qué manera estamos repartidos según distritos representados de cuál modo; precisar bajo qué condiciones se vive; indagar sobre acceso a servicios básicos, etc.
 
Hay comprobaciones censales desde antes de Cristo (primera dinastía egipcia), se efectúan en todo el mundo y, con diferentes modalidades, países como Francia redujeron de diez a cinco años el período entre un relevamiento y otro. Naturalmente, habría lugar para señalamientos negativos en torno de cantidad y calidad de preguntas que pudieron faltar. Pero, sólo a desencajados y alborotadores de baja fusta se les prendería la lamparita de impugnar la herramienta en sí.
 
Hasta el Censo cayó bajo la grieta promovida por los odiadores seriales. Las cosas que se vieron y escucharon en la agenda publicada son de un nivel a prueba de todo estómago e (in)sensatez. Una minoría insignificante de gente que no fue censada se transformó, mediáticamente, en la demostración de que se acabó en desastre.
 
Referentes comunicacionales se preguntaron "cuánta plata nos salió esto". Y otros, que al cabo son los mismos, llamaron a comprender que el Censo fue para sumar otro día sin laburar. ¿Qué clase de ignorantes pueden formular asertos de este tipo? ¿Cómo es posible que haya lugar para decir barbaridades como ésas con total arbitrariedad, sin temor a la sanción social?
 
¿Hasta dónde puede llegar el extravío de quienes necesitan retroalimentar el odio como motor de sus intereses políticos? ¿O acaso el odio es un elemento constitutivo de la política frente al que, ya, cuando se desata con impunidad no parece haber barreras efectivas?
 

23-05-2022 / 10:05
22-05-2022 / 10:05
El 28 de octubre de 2009 la entonces presidenta Cristina Fernández presentó su proyecto de "Ley de democratización de la representación política, la transparencia y la equidad electoral". Su característica más destacada era la implementación de primarias abiertas, simultáneas y obligatorias para que cada partido o frente político dirimiera sus candidaturas. El objetivo era "ordenar" (eufemismo para acotar, disminuir) la oferta electoral. El Senado sancionó la iniciativa, que había pasado con cambios por la cámara de Diputados, el 2 de diciembre, 35 días más tarde.
 
La oposición protestó: el trámite había sido demasiado rápido para una reforma electoral (un tratamiento express) y, por la gravedad del asunto, no era deseable que se hiciera sin acuerdo opositor. Tenían razón las dos veces. Seis elecciones más tarde los efectos y defectos colaterales del sistema son evidentes. El sector político que impulsó las PASO intentó evitarlas a toda costa y cuando tuvo que usarla, provincia de Buenos Aires en 2015, salió mal. Por otra parte, quienes se resistieron en un primer momento, supieron aprovecharlas mucho mejor y construir sobre ellas buenos resultados.
 
Pero los problemas van mucho más allá de eso. En principio: el objetivo con el que fueron diseñadas las primarias no se cumplió. Al contrario, desde que se implementaron por primera vez, en 2011, hasta 2019, la cantidad de partidos que participó de las elecciones en todo el país aumentó de 443 a 642, según advirtió el politólogo especializado en la materia Facundo Cruz en la última entrega de su excelente newsletter La gente vota. La distancia entre que la PASO anticipa el resultado y este se concreta, más de dos meses después, ha sido sustrato para escenarios de alta volatilidad política y económica.
 
Por desgracia, en lugar de adoptar ahora una actitud constructiva que permita discutir la mejor solución a los problemas de origen y de implementación de la normativa vigente para perfeccionar el sistema electoral, la oposición de derecha comete ahora el mismo error y, apoyada en una mayoría contingente, avanza con una reforma a los empujones. En este caso es todavía más grave, porque ni siquiera existe aún un proyecto. Hay cerca de una docena dando vueltas, que difieren en aspectos clave.
 

22-05-2022 / 09:05
La Argentina es un país muy extenso con baja densidad media de población distribuida de modo dispar, con gran concentración en centros urbanos. Cuenta con un desarrollo industrial considerable, mano de obra y profesionales calificados pero todo eso no alcanza para el crecimiento sustentable y prolongado.
 
Es exportador de productos agropecuarios que le reditúan ingresos en divisas pero "el campo" no emplea tanta mano de obra como la industria. Está alejada de los grandes centros de poder, hace décadas que no tiene conflictos bélicos con países limítrofes. Padece las crisis del capitalismo mundial que usualmente se tradujeron en dificultades económicas y zozobras institucionales. Así pasó en 1890, 1930 y 2008, por aludir a algunos casos.
 
Durante el mandato del presidente Alberto Fernández viene sufriendo dos crisis globales, que castigan a todo el planeta: pandemia y guerra en Ucrania. Las catástrofes duelen más por acá porque se asientan en el legado macrista: industricidio, economía tembleque, deuda externa record. Las desigualdades entre clases y regiones se acentuaron. Creció la concentración de la riqueza. Los padecimientos en pandemia se repartieron potenciando asimetrías preexistentes.
 
La derecha argentina es extrema como sus parientes en otras latitudes. Sus líderes reniegan de la identidad propia, la esconden: se definen como "republicanos o liberales". Los refutan sus desempeños cuando gobernaron. Partidarios de un capitalismo sin frenos, promueven bajas de impuestos y reducción de derechos laborales. Elisa Carrió, esta semana, propuso disminuir algunas indemnizaciones por despido causado y reducir la cantidad de empresas en las que debe haber delegados de personal. No es la economía, giles, es la puja de poder entre clases.
 
La clase trabajadora argentina es demandante, se moviliza con agilidad, reivindica derechos. La praxis marida mal con el capitalismo soñado por la derecha que cuestiona a los "populistas". "Populistas" definió toscamente el economista Javier González Fraga son los que "se creen con derecho" a consumir, a disponer de bienes típicos (no lujosos) de la etapa.
 
Según las visiones ultraliberales la democracia es el factor que agrega irracionalidad a la gestión del sistema (capitalista). La tentación populista resulta de un electorado que no es capaz de darse por satisfecho con lo que le proporcionan los mecanismos del mercado. La consideran una patología inherente al sistema democrático en el cual la mayoría utiliza su poder numérico en favor de medidas que parecen beneficiarla en el corto plazo pero que terminarían comprometiendo el mecanismo de la economía capitalista, presentado a su vez como la supuesta base de todo el progreso social.
 
Para los defensores de esta corriente, el nudo a desatar radica en cómo limitar la democracia para proteger el mercado sin poner en riesgo la legitimidad del orden social. Las catástrofes acontecidas desde 2020 repartieron mal poder, riquezas, esperanzas, perspectivas futuras. La puja política en la Argentina refleja esa disparidad en un trance difícil y desafiante para las fuerzas nacional-populares. 
 

21-05-2022 / 11:05
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