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Nacionales - 29-04-2022 / 10:04
DEFENDIÓ EL RUMBO ECONÓMICO DE SU GOBIERNO

Alberto ratificó la decisión que los salarios recompongan lo perdido en los cuatro años anteriores

Alberto ratificó la decisión que los salarios recompongan lo perdido en los cuatro años anteriores
La necesidad de mejorar el salario real o de al menos evitar su deterioro no es solamente política o moral, sino que también es una condición necesaria para que se sostengan en los próximos meses los números positivos de consumo y ventas y también de la inversión privada y de mejora del empleo.
El presidente Alberto Fernández defendió el rumbo económico de la Argentina frente a los empresarios de que asistieron a la Asamblea Anual de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), en Buenos Aires. Destacó la recuperación de la economía y el empleo a niveles previos a la pandemia, y llamó a trabajar para combatir la suba de precios para que el crecimiento "no se convierta en ganancia de algunos pocos y pérdida de muchos".

Y sostuvo que el Gobierno se ha "impuesto el deber de que los salarios recompongan lo perdido en los cuatro años anteriores", al tiempo que subrayó que esto "no es una tarea fácil de hacer, pero estamos decididos, queremos que los salarios estén por encima de la inflación". "Les propongo que sigamos trabajando como hasta ahora, porque los resultados están a la vista: el crecimiento es muy grande, la recuperación del empleo es real, el consumo crece", afirmó.
 

 
Alberto: shock de "optimisimo" económico ante cumbre de pymes
 
Mensaje de apoyo a Martín Guzmán ante empresarios: "Les propongo que sigamos trabajando como hasta ahora, porque los resultados están a la vista, el crecimiento es muy grande, la recuperación del empleo es real, el consumo crece". Reivindicó números de recuperación de la economía.
 
Por Ezequiel Rudman
 
Alberto Fernández destacó ayer la recuperación de la economía y el empleo a niveles previos a la pandemia, así como la importancia de las pymes en esta expansión, y llamó a trabajar para combatir la suba de precios para que el crecimiento "no se convierta en ganancia de algunos pocos y pérdida de muchos".
 
"Les propongo que sigamos trabajando como hasta ahora, porque los resultados están a la vista, el crecimiento es muy grande, la recuperación del empleo es real, el consumo crece", dijo Fernández al disertar en la en la Asamblea Anual de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), en Parque Norte. Un mensaje que los empresarios decodificaron como un respaldo a la gestión de Martín Guzmán en medio de la ofensiva de La Cámpora, vía Andrés "Cuervo" Larroque, para desplazar al ministro de Economía de su cargo.
 
En referencia a la inflación, el mandatario dijo: "Tenemos que combatir ese tercer eslabón, tenemos que trabajar todos para que no se convierta en ganancia de algunos pocos y pérdida de muchos". Y recordó que la Argentina enfrentó la pandemia "en situaciones desventajosas, con una economía en decadencia y súper endeudada", y que en ese sentido "debemos estar muy orgullosos de todo lo que hicimos".
 
Además dijo que durante la pandemia el Gobierno se ocupó "de tratar de preservar la mayor cantidad de vidas" pero también "de que cada empresa no se cayera", y destacó que hoy hay "más de 60 mil empleados más que los que existían" antes del coronavirus. Asimismo, el Presidente afirmó que las pymes son "un gran motorizador de la economía", que generan "80% del empleo en la Argentina".
 
En este contexto, sostuvo que el Gobierno se ha "impuesto el deber de que los salarios recompongan lo perdido en los cuatro años anteriores", al tiempo que subrayó que esto "no es una tarea fácil de hacer, pero estamos decididos, queremos que los salarios estén por encima de la inflación".
 
En el encuentro el titular de CAME, Alfredo González, y el secretario de la Pequeña y Mediana Empresa, Guillermo Merediz, firmaron un acuerdo para la promoción y el fortalecimiento de los Centros Comerciales a Cielo Abierto (CCA) de todo el país. A partir del acuerdo, el Ministerio de Desarrollo Productivo otorgará fondos para solventar el gerenciamiento de los CCA, aportes no reembolsables (ANR) para aplicar a mejoras de los centros, y tasa de financiamiento subsidiada para reforma edilicia y acceso a la conectividad y tecnología.
 
Además del respaldo presidencial a Guzmán, también la potavoz presidencial Gabriela Cerruti rechazó las críticas del secretario general de La Cámpora, Andrés "Cuervo" Larroque, y afirmó que son "opiniones", ante lo cual señaló que el Gobierno está "concentrado en un momento de crecimiento inédito". "Son opiniones. Las tomamos como opiniones y no comentamos opiniones", sostuvo la funcionaria en su conferencia de prensa habitual donde destacó que la Argentina vive "un momento de crecimiento inédito, tal vez el más alto de Latinoamérica".
 
"El Gobierno está concentrado en sostener el crecimiento y que sea con redistribución en un momento en el que después de la pandemia y por la guerra hay un shock con respecto a la redistribución en el mundo, que se está volviendo cada vez más injusto. Ése es el eje de la política hoy del Gobierno, en eso estamos concentrados y en eso estamos trabajando", remarcó. Y agregó: "El Gobierno está abocado a la gestión, al trabajo en sostener una economía que está creciendo".
 
Larroque, ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense y allegado al diputado nacional Máximo Kirchner, había cuestionado la labor del ministro de Economía, Martín Guzmán, a quien tildó de ser poco representativo y de no haber sido votado por la sociedad. "No podemos ser rehén de alguien que no tiene representatividad", disparó el "Cuervo", en una andanada mediática para horadar al titular del Palacio de Hacienda.
 
Se trata de un nuevo capítulo de una interna que había bajado la tensión, pero que parece no tener fin. El kirchnerismo más duro busca avanzar sobre la figura de Guzmán, a quien le cuestionan los pormenores del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
 
Fuente: Ámbito  
 

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23-05-2022 / 11:05
El Censo era una oportunidad de bajar un cambio y aceptar que está bueno. Que solamente a un trastornado se le ocurriría cuestionarlo de base. Saber qué cantidad somos, de qué manera estamos repartidos según distritos representados de cuál modo; precisar bajo qué condiciones se vive; indagar sobre acceso a servicios básicos, etc.
 
Hay comprobaciones censales desde antes de Cristo (primera dinastía egipcia), se efectúan en todo el mundo y, con diferentes modalidades, países como Francia redujeron de diez a cinco años el período entre un relevamiento y otro. Naturalmente, habría lugar para señalamientos negativos en torno de cantidad y calidad de preguntas que pudieron faltar. Pero, sólo a desencajados y alborotadores de baja fusta se les prendería la lamparita de impugnar la herramienta en sí.
 
Hasta el Censo cayó bajo la grieta promovida por los odiadores seriales. Las cosas que se vieron y escucharon en la agenda publicada son de un nivel a prueba de todo estómago e (in)sensatez. Una minoría insignificante de gente que no fue censada se transformó, mediáticamente, en la demostración de que se acabó en desastre.
 
Referentes comunicacionales se preguntaron "cuánta plata nos salió esto". Y otros, que al cabo son los mismos, llamaron a comprender que el Censo fue para sumar otro día sin laburar. ¿Qué clase de ignorantes pueden formular asertos de este tipo? ¿Cómo es posible que haya lugar para decir barbaridades como ésas con total arbitrariedad, sin temor a la sanción social?
 
¿Hasta dónde puede llegar el extravío de quienes necesitan retroalimentar el odio como motor de sus intereses políticos? ¿O acaso el odio es un elemento constitutivo de la política frente al que, ya, cuando se desata con impunidad no parece haber barreras efectivas?
 

23-05-2022 / 10:05
22-05-2022 / 10:05
El 28 de octubre de 2009 la entonces presidenta Cristina Fernández presentó su proyecto de "Ley de democratización de la representación política, la transparencia y la equidad electoral". Su característica más destacada era la implementación de primarias abiertas, simultáneas y obligatorias para que cada partido o frente político dirimiera sus candidaturas. El objetivo era "ordenar" (eufemismo para acotar, disminuir) la oferta electoral. El Senado sancionó la iniciativa, que había pasado con cambios por la cámara de Diputados, el 2 de diciembre, 35 días más tarde.
 
La oposición protestó: el trámite había sido demasiado rápido para una reforma electoral (un tratamiento express) y, por la gravedad del asunto, no era deseable que se hiciera sin acuerdo opositor. Tenían razón las dos veces. Seis elecciones más tarde los efectos y defectos colaterales del sistema son evidentes. El sector político que impulsó las PASO intentó evitarlas a toda costa y cuando tuvo que usarla, provincia de Buenos Aires en 2015, salió mal. Por otra parte, quienes se resistieron en un primer momento, supieron aprovecharlas mucho mejor y construir sobre ellas buenos resultados.
 
Pero los problemas van mucho más allá de eso. En principio: el objetivo con el que fueron diseñadas las primarias no se cumplió. Al contrario, desde que se implementaron por primera vez, en 2011, hasta 2019, la cantidad de partidos que participó de las elecciones en todo el país aumentó de 443 a 642, según advirtió el politólogo especializado en la materia Facundo Cruz en la última entrega de su excelente newsletter La gente vota. La distancia entre que la PASO anticipa el resultado y este se concreta, más de dos meses después, ha sido sustrato para escenarios de alta volatilidad política y económica.
 
Por desgracia, en lugar de adoptar ahora una actitud constructiva que permita discutir la mejor solución a los problemas de origen y de implementación de la normativa vigente para perfeccionar el sistema electoral, la oposición de derecha comete ahora el mismo error y, apoyada en una mayoría contingente, avanza con una reforma a los empujones. En este caso es todavía más grave, porque ni siquiera existe aún un proyecto. Hay cerca de una docena dando vueltas, que difieren en aspectos clave.
 

22-05-2022 / 09:05
La Argentina es un país muy extenso con baja densidad media de población distribuida de modo dispar, con gran concentración en centros urbanos. Cuenta con un desarrollo industrial considerable, mano de obra y profesionales calificados pero todo eso no alcanza para el crecimiento sustentable y prolongado.
 
Es exportador de productos agropecuarios que le reditúan ingresos en divisas pero "el campo" no emplea tanta mano de obra como la industria. Está alejada de los grandes centros de poder, hace décadas que no tiene conflictos bélicos con países limítrofes. Padece las crisis del capitalismo mundial que usualmente se tradujeron en dificultades económicas y zozobras institucionales. Así pasó en 1890, 1930 y 2008, por aludir a algunos casos.
 
Durante el mandato del presidente Alberto Fernández viene sufriendo dos crisis globales, que castigan a todo el planeta: pandemia y guerra en Ucrania. Las catástrofes duelen más por acá porque se asientan en el legado macrista: industricidio, economía tembleque, deuda externa record. Las desigualdades entre clases y regiones se acentuaron. Creció la concentración de la riqueza. Los padecimientos en pandemia se repartieron potenciando asimetrías preexistentes.
 
La derecha argentina es extrema como sus parientes en otras latitudes. Sus líderes reniegan de la identidad propia, la esconden: se definen como "republicanos o liberales". Los refutan sus desempeños cuando gobernaron. Partidarios de un capitalismo sin frenos, promueven bajas de impuestos y reducción de derechos laborales. Elisa Carrió, esta semana, propuso disminuir algunas indemnizaciones por despido causado y reducir la cantidad de empresas en las que debe haber delegados de personal. No es la economía, giles, es la puja de poder entre clases.
 
La clase trabajadora argentina es demandante, se moviliza con agilidad, reivindica derechos. La praxis marida mal con el capitalismo soñado por la derecha que cuestiona a los "populistas". "Populistas" definió toscamente el economista Javier González Fraga son los que "se creen con derecho" a consumir, a disponer de bienes típicos (no lujosos) de la etapa.
 
Según las visiones ultraliberales la democracia es el factor que agrega irracionalidad a la gestión del sistema (capitalista). La tentación populista resulta de un electorado que no es capaz de darse por satisfecho con lo que le proporcionan los mecanismos del mercado. La consideran una patología inherente al sistema democrático en el cual la mayoría utiliza su poder numérico en favor de medidas que parecen beneficiarla en el corto plazo pero que terminarían comprometiendo el mecanismo de la economía capitalista, presentado a su vez como la supuesta base de todo el progreso social.
 
Para los defensores de esta corriente, el nudo a desatar radica en cómo limitar la democracia para proteger el mercado sin poner en riesgo la legitimidad del orden social. Las catástrofes acontecidas desde 2020 repartieron mal poder, riquezas, esperanzas, perspectivas futuras. La puja política en la Argentina refleja esa disparidad en un trance difícil y desafiante para las fuerzas nacional-populares. 
 

21-05-2022 / 11:05
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