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Nacionales - 17-01-2022 / 08:01
MÁS VALE TARDE QUE NUNCA

Un millón de personas se vacunaron en medio de la explosión de contagios

Un millón de personas se vacunaron en medio de la explosión de contagios
En los últimos dos meses, casi un millón de personas de más de 18 años inició su esquema de vacunación, lo que llevó la cobertura en ese rango al 95%. Los especialistas adjudican el aluvión al lanzamiento del pase sanitario en todo el país, que exige estar vacunado para acceder a viajes o diversiones, y también al temor que despierta la empinada ola de Omicron
En los últimos dos meses, casi un millón de personas de más de 18 años inició su esquema de vacunación, lo que llevó la cobertura en ese rango al 95%. Los especialistas adjudican el aluvión al lanzamiento del pase sanitario en todo el país, que exige estar vacunado para acceder a viajes o diversiones, y también al temor que despierta la empinada ola de Omicron
 
"Hoy primerizos son un montón", afirma Paola Prieto Santillán, licenciada en enfermería y vacunadora de la Municipalidad de Quilmes. Se refiere a quienes llegan por estos días a darse la primera dosis de vacuna anticovid. Habla "conmocionada", porque "el nivel de contagios de la Ómicron es terrible". En el alza de casos y en la exigencia del "pase sanitario", Paola identifica los factores importantes "que hoy empujan a la gente a vacunarse". 
 
"La motivación es multicausal", señala Gustavo Gret, infectólogo de un municipio del conurbano, como se define. El gesto es colectivo y para los expertos "habla muy bien de cómo, como país, entendemos que se trata de cuidarnos", confirma Juan Manuel Castelli, médico a cargo de la Subsecretaría de Estrategias Sanitarias del Ministerio de Salud de la Nación.
 
La estadística del Ministerio de Salud coincide al medir el fenómeno: en las últimas ocho semanas, más de 900.000 personas mayores de 18 años iniciaron su esquema de vacunación. En ese período, la semana 54 de la campaña --que terminó el 7 de enero-- fue la de mayor cantidad de esquemas iniciados en personas de 18 años o más: se aplicaron más de  2.700.000 dosis. Esto es generalizado, a nivel país.
 
El fenómeno responde a situaciones particulares y sus motivos pueden resumirse en pocas variables: una es la obligatoriedad de portar un pase sanitario. Otra refiere a "un cambio en la percepción --detalla Castelli--, veníamos de un período, en las últimas 20 semanas, de números en baja y una estabilización de los casos".
 
Esto cambió con la llegada de la variante Ómicron y su poder de contagio. Esta tercera ola "donde se mezcla Delta con Ómicron, está generando inquietud en quienes no se habían vacunado y se acercan por temor a ser alcanzados por el virus", explica Gret.
 
La importancia de completar el esquema y acceder a los refuerzos, no minimiza la prevención. "A pesar de la vacunación, que previene la internación en la UTI y los cuadros complejos, hay que seguir con los recaudos: barbijos y distancia", apunta Castelli
 

 
La liberación de los turnos de primera y segunda dosis, y del refuerzo en mayores de 60, de riesgo y personal de salud, en provincia de Buenos Aires es otro factor a considerar, plantea Gret, según observa entre sus pacientes del municipio de Ezeiza. A esta decisión Castelli la ubica dentro "del esfuerzo de cada jurisdicción por facilitar una cobertura lo más amplia posible". Y en un factor determinante, apunta.
 
Se suma, en menor medida, la exigencia por cuestiones laborales ya que, en empresas privadas y reparticiones públicas se extiende la decisión de contar con trabajadores vacunados. Estas situaciones "pueden servir para explicar el ascenso de inicios del esquema, pero se trata de cuestiones difíciles de evaluar --advierte Castelli-- ya que habría que saber en cada caso individual por qué lo hacen".
 
El funcionario admite, frente al avance generalizado de inicios del esquema en mayores de 18 años, que el "pase sanitario" es una motivación. Pero el fenómeno responde "al esfuerzo de cada jurisdicción por facilitar el acceso a la vacunación para tener una cobertura lo más amplia posible", insiste. Contar hoy "con el 95 por ciento de la población estimada con su esquema iniciado es un gran avance en la lucha contra la pandemia", sostiene.
 
 
El pase sanitario
  
El pase es nacional. Desde el primero de enero rige a nivel país. En provincia de Buenos Aires comenzó el 21 de diciembre, luego fue Salta y en Tucumán. Emiliano se aplicó la primera dosis en diciembre. Tiene 22 años y fue de vacaciones a Salta, con su novia de 19 que ya estaba vacunada. "Lo hice porque lo necesitaba, para estar más tranquilos para viajar y porque ella me lo pidió", concede el joven, vegano desde hace menos de un año, "y antivacunas", dice. "Pero no fundamentalista", aclara.
 
La decisión administrativa que porta "el pase" indica que se necesita para acciones como: viajes en grupos --egresados o jubilados--, para acceder a lugares cerrados como boliches o el shopping. Y para eventos masivos con más de mil personas. "Como este es un país federal --añade Castelli--, cada provincia luego puede agregar actividades en la medida que lo considere necesario por la situación epidemiológica que atraviesa".
 
"El pase reactivó las vacunaciones, es una gran cosa", confirma Paola. "Primerizos hay un montón y las vacaciones ayudan, sin pase no pueden tomarse un colectivo --detalla--, pero también influye el abrupto alza de casos". Se reactivó la vacunación "por miedo al contagio", sostiene. "Los números son personas y muchas no la pasan bien, o tienen miedo a que se tan letal como cuando arrancó la pandemia", evalúa la vacunadora.
 
 
Sobran los motivos
  
"Los jóvenes van por el pase, por una decisión administrativa que los afecta en su vida cotidiana. La iniciativa no te obliga, pero sin esto no podés entrar al cine ni al banco", repasa Paola. Esto motivó en la actualidad "quizá un despertar de consciencia en gente que no mostraba compromiso social ni colectivo frente a los contagios", añade.
 
Entre las personas que han perdido familiares, cuenta la vacunadora, es frecuente escuchar que los contagios vinieron de los jóvenes que inicialmente no querían vacunarse. Alguna gente "lo cursa perfecto, otros no y se contagiaron por el nieto que trabaja en el banco, o como cadete o repartidor". Hoy eso está cambiando. Cada día más jóvenes llegan a darse "su primera dosis".
 
Otras personas que no quieren vacunare se ven obligadas por los lugares donde trabajan. "Sobre todo en el sector salud, tenemos compañeros que fueron intimados ante la negativa a inmunizarse", explica Paola. Las empresas toman la recomendación del Estado para que las personas "no contagien, ni se contagien".
 
Sin embargo, para Mariela Ferrando, licenciada en kinesiología que fue vacunadora en CABA, en mucha gente que todavía no se dio la primera dosis, la cuestión ideológica no va a cambiar: "es el núcleo duro", describe. "Y por las características de esta ola --advierte--, menos van a querer vacunarse, porque creen en la inmunidad de rebaño. Esta cepa se extiende más rápido y lo toman a favor. Tengo colegas de salud en esa situación. Sí puede ocurrir que lo hagan por obligación, no por convicción".
 
"Un colega en la universidad donde doy clases --cuenta Mariela--, ya dijo que va a vacunarse, por obligación. Esa tendencia crece", sostiene. Y celebra que así "la cobertura también crece". Hoy la mayor parte de los internados por covid no tuvo su primera dosis o no tienen el esquema completo, señala Mariela, eso refuerza la tendencia a vacunarse entre quienes resistían la medida.
 
Aunque muchos no lo admitan públicamente, agrega. "Si lo pensás fríamente como empresario o si tenés muchas personas a cargo en tu trabajo, sos responsable de que estén vacunadas, sobre todo cuando el Estado te provee las vacunas ¡gratis!", subraya Paola. "Si lo pensás, lo ves. Las ART también lo ven, por eso no dan lugar a reclamos" afirma.
 
 
La primera dosis
  
"Cuando llega alguien de primera dosis, yo trato de no ir al choque y ser empática, para no perder oportunidad de vacunar, siempre priorizar eso. Algunos van enojados y les digo: bueno te animaste, diste el gran paso. Por ahí se da, y converso: ¿viste lo que hace el pase sanitario? Sirve para no quedar afuera de muchas cosas". Los que van más convencidos en general han tenido casos entre sus familiares.
 
Aunque no todos los casos de primera dosis hoy son porque cede la convicción antivacuna o "por miedo a la ola de contagios". Celene tiene 39 años y se dio su primera dosis el 2 de diciembre. La segunda hace una semana. Por cuestiones médicas no le recomendaban su aplicación. Sin embargo su recomendación es vacunarse: "la decisión es personal, pero hay que atenerse a las consecuencias y limitaciones que esto genera, para no complicarle la vida al resto, y también para cuidar la propia".
 
Con tantos cuadros asintomáticos y contactos estrechos "hoy no veo mucha diferencia con los pocos todavía no vacunados", analiza Celene. "Creo que los no vacunados pueden generar el mismo daño que los asintomáticos, si vamos al caso, pero si se contagian --agrega--, pueden tener mayor riesgo". Habla de los padecimientos al cursar la enfermedad, y de las secuelas. Un universo que todavía no ofrece reales certezas.
 
 
Bajar el riesgo país
  
El avance de la campaña garantiza hoy en Argentina amplia cobertura. "Tener el nivel de cobertura en 94,8 por ciento de la población estimada, mayor de 18 años, con su esquema iniciado --señala Castelli--, es un gran avance. Esto influye en la población total, ya que no están indicados los menores de tres años. Así, en el total país tenemos el 85,4 por ciento con primera dosis, y 73,5 por ciento con esquema avanzado, en mayores de 18 años". Los menores de 18 años comenzaron en agosto, y en octubre comenzaron los niños. "Así creció el impacto en la población total", subraya el funcionario.
 
"En la semana 54 del calendario de este plan se computan 2.706.695 dosis aplicadas, la mayor cifra en toda la campaña", afirma Castelli. "Cuando en junio llegamos a dos millones y medio pensábamos que estábamos en un techo alto. Hoy podemos ver en el conteo de cada semana epidemiológica --van de sábados a domingos--, que los registros de primera dosis fueron de 264.120 personas con 18 años y más, en la semana 54".
 
"Cuando se ven las últimas 8 semanas se observan 936.900 personas que iniciaron su esquema en ese período", puntualiza Castelli. "Esto habla del impacto de las medidas y de cómo crece la campaña, por eso llegamos a una cobertura del 95 por ciento" en la población estimada. "Que solo falte el 5 por ciento, a nivel país, es un gran dato", enfatiza.
 
El aumento es visible: en las semanas 54 y 55 de la campaña, más gente se volcó a iniciar su esquema. "El 95 por ciento en mayores de 18 años con cobertura, indica que falta llegar a 1.600.000 personas. Hace 12 semanas era más de 2 millones. Quedan muy pocas personas sin vacunar", sintetiza.
 
Por Patricia Chaina
 
Fuente: Página12
 

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23-05-2022 / 11:05
El Censo era una oportunidad de bajar un cambio y aceptar que está bueno. Que solamente a un trastornado se le ocurriría cuestionarlo de base. Saber qué cantidad somos, de qué manera estamos repartidos según distritos representados de cuál modo; precisar bajo qué condiciones se vive; indagar sobre acceso a servicios básicos, etc.
 
Hay comprobaciones censales desde antes de Cristo (primera dinastía egipcia), se efectúan en todo el mundo y, con diferentes modalidades, países como Francia redujeron de diez a cinco años el período entre un relevamiento y otro. Naturalmente, habría lugar para señalamientos negativos en torno de cantidad y calidad de preguntas que pudieron faltar. Pero, sólo a desencajados y alborotadores de baja fusta se les prendería la lamparita de impugnar la herramienta en sí.
 
Hasta el Censo cayó bajo la grieta promovida por los odiadores seriales. Las cosas que se vieron y escucharon en la agenda publicada son de un nivel a prueba de todo estómago e (in)sensatez. Una minoría insignificante de gente que no fue censada se transformó, mediáticamente, en la demostración de que se acabó en desastre.
 
Referentes comunicacionales se preguntaron "cuánta plata nos salió esto". Y otros, que al cabo son los mismos, llamaron a comprender que el Censo fue para sumar otro día sin laburar. ¿Qué clase de ignorantes pueden formular asertos de este tipo? ¿Cómo es posible que haya lugar para decir barbaridades como ésas con total arbitrariedad, sin temor a la sanción social?
 
¿Hasta dónde puede llegar el extravío de quienes necesitan retroalimentar el odio como motor de sus intereses políticos? ¿O acaso el odio es un elemento constitutivo de la política frente al que, ya, cuando se desata con impunidad no parece haber barreras efectivas?
 

23-05-2022 / 10:05
22-05-2022 / 10:05
El 28 de octubre de 2009 la entonces presidenta Cristina Fernández presentó su proyecto de "Ley de democratización de la representación política, la transparencia y la equidad electoral". Su característica más destacada era la implementación de primarias abiertas, simultáneas y obligatorias para que cada partido o frente político dirimiera sus candidaturas. El objetivo era "ordenar" (eufemismo para acotar, disminuir) la oferta electoral. El Senado sancionó la iniciativa, que había pasado con cambios por la cámara de Diputados, el 2 de diciembre, 35 días más tarde.
 
La oposición protestó: el trámite había sido demasiado rápido para una reforma electoral (un tratamiento express) y, por la gravedad del asunto, no era deseable que se hiciera sin acuerdo opositor. Tenían razón las dos veces. Seis elecciones más tarde los efectos y defectos colaterales del sistema son evidentes. El sector político que impulsó las PASO intentó evitarlas a toda costa y cuando tuvo que usarla, provincia de Buenos Aires en 2015, salió mal. Por otra parte, quienes se resistieron en un primer momento, supieron aprovecharlas mucho mejor y construir sobre ellas buenos resultados.
 
Pero los problemas van mucho más allá de eso. En principio: el objetivo con el que fueron diseñadas las primarias no se cumplió. Al contrario, desde que se implementaron por primera vez, en 2011, hasta 2019, la cantidad de partidos que participó de las elecciones en todo el país aumentó de 443 a 642, según advirtió el politólogo especializado en la materia Facundo Cruz en la última entrega de su excelente newsletter La gente vota. La distancia entre que la PASO anticipa el resultado y este se concreta, más de dos meses después, ha sido sustrato para escenarios de alta volatilidad política y económica.
 
Por desgracia, en lugar de adoptar ahora una actitud constructiva que permita discutir la mejor solución a los problemas de origen y de implementación de la normativa vigente para perfeccionar el sistema electoral, la oposición de derecha comete ahora el mismo error y, apoyada en una mayoría contingente, avanza con una reforma a los empujones. En este caso es todavía más grave, porque ni siquiera existe aún un proyecto. Hay cerca de una docena dando vueltas, que difieren en aspectos clave.
 

22-05-2022 / 09:05
La Argentina es un país muy extenso con baja densidad media de población distribuida de modo dispar, con gran concentración en centros urbanos. Cuenta con un desarrollo industrial considerable, mano de obra y profesionales calificados pero todo eso no alcanza para el crecimiento sustentable y prolongado.
 
Es exportador de productos agropecuarios que le reditúan ingresos en divisas pero "el campo" no emplea tanta mano de obra como la industria. Está alejada de los grandes centros de poder, hace décadas que no tiene conflictos bélicos con países limítrofes. Padece las crisis del capitalismo mundial que usualmente se tradujeron en dificultades económicas y zozobras institucionales. Así pasó en 1890, 1930 y 2008, por aludir a algunos casos.
 
Durante el mandato del presidente Alberto Fernández viene sufriendo dos crisis globales, que castigan a todo el planeta: pandemia y guerra en Ucrania. Las catástrofes duelen más por acá porque se asientan en el legado macrista: industricidio, economía tembleque, deuda externa record. Las desigualdades entre clases y regiones se acentuaron. Creció la concentración de la riqueza. Los padecimientos en pandemia se repartieron potenciando asimetrías preexistentes.
 
La derecha argentina es extrema como sus parientes en otras latitudes. Sus líderes reniegan de la identidad propia, la esconden: se definen como "republicanos o liberales". Los refutan sus desempeños cuando gobernaron. Partidarios de un capitalismo sin frenos, promueven bajas de impuestos y reducción de derechos laborales. Elisa Carrió, esta semana, propuso disminuir algunas indemnizaciones por despido causado y reducir la cantidad de empresas en las que debe haber delegados de personal. No es la economía, giles, es la puja de poder entre clases.
 
La clase trabajadora argentina es demandante, se moviliza con agilidad, reivindica derechos. La praxis marida mal con el capitalismo soñado por la derecha que cuestiona a los "populistas". "Populistas" definió toscamente el economista Javier González Fraga son los que "se creen con derecho" a consumir, a disponer de bienes típicos (no lujosos) de la etapa.
 
Según las visiones ultraliberales la democracia es el factor que agrega irracionalidad a la gestión del sistema (capitalista). La tentación populista resulta de un electorado que no es capaz de darse por satisfecho con lo que le proporcionan los mecanismos del mercado. La consideran una patología inherente al sistema democrático en el cual la mayoría utiliza su poder numérico en favor de medidas que parecen beneficiarla en el corto plazo pero que terminarían comprometiendo el mecanismo de la economía capitalista, presentado a su vez como la supuesta base de todo el progreso social.
 
Para los defensores de esta corriente, el nudo a desatar radica en cómo limitar la democracia para proteger el mercado sin poner en riesgo la legitimidad del orden social. Las catástrofes acontecidas desde 2020 repartieron mal poder, riquezas, esperanzas, perspectivas futuras. La puja política en la Argentina refleja esa disparidad en un trance difícil y desafiante para las fuerzas nacional-populares. 
 

21-05-2022 / 11:05
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