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Nacionales - 16-01-2022 / 08:01
EL SHOW DE LA ULTRA DERECHA

Javier Milei: la vieja y gastada novedad de la anti política

Javier Milei: la vieja y gastada novedad de la anti política
La anti política se ha sacado la careta. No disimula su esencia antidemocrática. Agrupa a los halcones de la derecha ya instalada y tiene como figura fulgurante a un aventurero que hace pie en un estado de conciencia de los sectores medios de nuestra sociedad refractario a cualquier reflexión política seria.
El discurso de Javier Milei debe ser tomado en serio, más allá de los pintoresquismos con que el comediante se presenta a sí mismo. En tiempos en que se hace urgente la necesidad de una profunda reforma tributaria dirigida a la progresividad de los impuestos, que desahogue a sectores pobres y medios y convoque a una mayor solidaridad social por parte de quienes más poseen reaparece una doctrina que la historia supo superar, la de la meritocracia: el poder en manos de quienes "gracias a sus méritos" concentran en sus manos porciones inmensas y crecientes de la riqueza que la sociedad produce.
 
El individualismo más cerril, la ausencia de solidaridad y de compasión, el desprecio por las clases populares y la añoranza de regímenes políticos autoritarios se presentan como novedad política por medio del histrionismo de un personaje.
 
La anti política se ha sacado la careta. No disimula su esencia antidemocrática. Agrupa a los halcones de la derecha ya instalada y tiene como figura fulgurante a un aventurero que hace pie en un estado de conciencia de los sectores medios de nuestra sociedad refractario a cualquier reflexión política seria.
 
No se puede ser indiferente al desarrollo del fenómeno: es propio de una situación de dolor y de temor que no es exclusivamente argentino. Fenómenos análogos recorren el mundo. En nuestro país y en nuestra región existe una tradición política y social, diversa en sus orígenes y que ha alcanzado grados de organización e iniciativa muy importantes.
 
Somos la sociedad que parió a las madres y a todas las organizaciones de derechos humanos, la que emergió de la crisis del neoliberalismo de hace veinte años y reconstruyó con nuevos nombres y motivos ideales las más nobles tradiciones populares.
 
La que enfrentó el intento de disminuir las condenas a los represores y la que está dispuesta a movilizarse contra los intentos anti democráticos que se hacen cada vez más intensos. El sainete con el sorteo del sueldo de un diputado puede ser llevado entre nosotros al rincón del cambalache discepoliano, donde está la biblia junto al calefón.
 

 
En el trabajo "El político y el científico", el célebre pensador Max Weber desentrañó la cuestión de la política como una profesión. Una cuestión que solamente podía plantearse cuando el Estado y la propiedad personal de sus jefes y funcionarios había sido separado de los bienes del estado. Es el tiempo de las revoluciones burguesas que vino a terminar -por lo menos de palabra- con la confusión entre patrimonio público y patrimonio personal de los que mandan.
 
Dice Weber que en las circunstancias propias de la modernidad se puede vivir para la política o vivir de la política. Y agregaba que quien decide vivir para la política "ha de ser económicamente independiente de los ingresos que la política pueda proporcionarle...tiene que ser económicamente libre".
 
Esa es la base histórica de la existencia de lo que algunos llaman, con escaso rigor, la "clase política", un ejército de funcionarios públicos, legisladores, asesores técnicos -entre otros muchos oficios- que reciben de la política (del Estado) su fuente de sustento.
 
De no existir este sistema, solamente podrían dedicarse a la política las personas "económicamente libres", básicamente quienes viven de sus rentas. Es decir, quedaría establecido un principio clasista en la composición del aparato político de nuestras sociedades.
 
La tan denostada "clase política" es el resultado de un proceso de democratización y de inclusión de sectores no dominantes económicamente en el proceso de toma de decisiones políticas en una sociedad.
 
Un proceso, hay que decir, muy incompleto, como puede comprobarse averiguando cuántas personas del mundo popular integran nuestras listas de candidatos (las de todos los partidos).
 
Esta introducción viene a cuenta por el "caso Milei", el dirigente "ultraliberal" o "libertario" recientemente electo diputado. El hombre ha resuelto sortear sus sueldos, es decir que él no va a vivir de la política.
 
No se decidió a darle otro destino a sus dineros asignados por el estado, como podría haber sido la ayuda a determinadas instituciones dedicadas al bien público. Prefirió una de las más viejas instituciones sociales: la "lotería".
 
La previa al sorteo no careció de escribanos y garantes orgánicos de la limpieza del procedimiento. Alrededor de un millón de personas se inscribieron y -según los organizadores- más de siete millones miraron la página web de la organización.
 
Hasta aquí puede hablarse de un exitoso operativo propagandístico, que, según Milei se repetirá cada vez que el diputado reciba la autorización para el cobro de sus haberes. El operativo publicitario es impecable. Su fundamento ideológico es oprobioso.
 
"Para mí, cobrar impuestos es un acto violento. El Estado le saca a la gente por la fuerza. Yo no quiero ser financiado por el robo", declaró Milei, poco después del sorteo, según la edición web de El Cronista. 
 
Es decir, el pintoresco espectáculo del "sorteo" de una dieta de diputado se convierte en la ocasión de una provocación antidemocrática.
 
"Yo no quiero ser financiado por el robo" significa que todos los otros lo son y aceptan el hecho de serlo. Para no formar parte de lo que el ultraderechista llama "la casta", todos los diputados y todos los funcionarios públicos deberían renunciar a sus emolumentos.
 
Cuando llega la circunstancia de explicar cuáles son los ingresos que le permiten el acto de renuncia al cobro de la dieta, Milei dice que "dicta conferencias", y que éstas son muy exitosas y bien remuneradas.
 
Acá hay un problema. Porque es de imaginar que el éxito de su trabajo tiene que ver con su calidad. Y es difícil separar la calidad de un trabajo del esfuerzo y el tiempo que demandan alcanzarlo. Y el diputado de la nación no tiene "tiempo libre".
 
Es un trabajo a tiempo completo y de dedicación totalmente exclusiva. Qué pasa si la fecha de la charla coincide con una sesión de la cámara. En cualquier caso ¿no quita tiempo la preparación de una charla o una conferencia a la labor de un diputado?
 
Estamos ante la puesta en escena de un discurso clasista, absolutamente ajeno a cualquier interpretación democrática de la política. Su triunfo llevaría al regreso de la política previa a la revolución democrática y a la incorporación de los trabajadores a la política.
 
La política de los partidos "de notables", es decir de las clases poseedoras. Y al voto calificado, que estaría reservado a quienes consideran que los impuestos son una injusticia que se aplica con violencia.
 
Por Edgardo Mocca
 
Fuente: El Destape
 

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24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 12:03
Mientras la mayor parte de los argentinos dormían, en la madrugada del miércoles 24 de marzo de 1976, me desperté sobresaltado por los golpes en la puerta de mi casa. El "Chueco", un viejo compañero de militancia, me vino a comunicar que las Fuerzas Armadas habían derrocado al gobierno constitucional del peronismo.
 
Me vestí apresuradamente, me cambié el peinado, me afeite los bigotes y salí inmediatamente a alertar a otros compañeros. La primera casa a la que llegué, la de Rodolfo "Rody" Vittar, no existía más. Horas antes un comando paramilitar había llegado para detenerlo, y como no lo encontró, instaló explosivos y voló la vivienda hasta los cimientos.
 
La represión en Córdoba fue muy dura, igual que en muchos otros lugares del país. Este proceso desembocó en una sangrienta y larga noche de males, que dejó como saldo miles desaparecidos, una guerra perdida a manos de Gran Bretaña y un país económicamente quebrado, entre otras cosas.
 
Por eso, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, en este nuevo aniversario del golpe militar genocida, quiero recordar y rendir un recóndito homenaje a tres queridos compañeros y amigos, asesinados ese siniestro 24 de marzo.

Ellos son: Víctor Lorenzo, Concejal en Córdoba Capital por la Juventud Revolucionaria Peronista, quien fuera ejecutado, el día del golpe, de un tiro en la cabeza en la cárcel local; don Luis Carnevale, Senador Nacional por la misma provincia, secuestrado y desaparecido ese mismo día; y el mayor Bernardo Alberte, ex Delegado Personal de Juan Perón, quien fuera arrojado a través de la ventana de su departamento, en un sexto piso, por una patrulla militar, la madrugada del siniestro Golpe de Estado.

Hay muertes, que por ser las primeras, son todo un símbolo. Los militares asesinos los eligieron primero porque eran peronistas. Y no se lo perdonaron. Pero, a pesar de las cárceles y los fusilamientos, de los compañeros muertos y los desaparecidos, nunca fuimos vencidos. Continuamos invariablemente las luchas que emprendieron Eva y Juan Perón.

Compañeros Víctor Lorenzo, Luis Carnevale y Bernardo Alberte, Presentes. Hasta la victoria, siempre.

Por Blas García para La Opinión Popular 

24-03-2026 / 12:03
El 24 de marzo de 1976 una sublevación cívico-militar derrocó a la presidenta constitucional, María Estela Martínez, instalando una dictadura de tipo permanente autodenominada "Proceso de Reorganización Nacional", gobernada por una Junta Militar integrada por tres jerarcas militares, uno por cada fuerza. La junta designó como presidente de facto a Jorge Rafael Videla.
 
El gobierno militar suprimió los derechos civiles de los ciudadanos y las libertades públicas, anuló las garantías constitucionales, suspendió la actividad política, vedó los derechos de los trabajadores, intervino los sindicatos y la CGT, prohibió las huelgas, disolvió el Congreso y los partidos políticos, y destituyó la Corte Suprema de Justicia.

 
La dictadura impuso el terrorismo de Estado como método sistemático, un régimen de represión ilegal, violencia indiscriminada, persecuciones, tortura sistematizada y desaparición forzada de personas, en el que se violaron masivamente los derechos humanos y se produjeron, en un verdadero genocidio, decenas de miles de desaparecidos.

 
Pero la dictadura no se instaló sólo para torturar y matar gente, sino para posibilitar una transferencia masiva de riquezas hacia los núcleos más concentrados de la economía, quienes se apropiaron además de buena parte de los negocios públicos. Durante el proceso militar, por ejemplo, el grupo Macri pasó de tener 7 a 47 empresas, mostrando que el golpe no fue solo accionar de fuerzas represivas. Y los empresarios que mandaban en 1976, siguen mandando.

 
Para imponer un régimen alejado de los intereses nacionales y populares, el golpe militar fue ejecutado en contra del Pueblo y del peronismo en su conjunto, institucional, política e individualmente. Pensado en función del molde agro exportador de fines del siglo XIX que, dados los cambios internacionales, derivó en el programa pro financiero y desindustrializador, el modelo neoliberal. Hoy Javier Milei y Victoria Villaruel expresan muchos de esos ideales de Videla y Martínez de Hoz, pero también de los grandes empresarios, eternos dueños del país.

 
El Terrorismo de Estado produjo miles de desaparecidos. Hubo 30.000 luchadores sociales barridos por la represión, de todos los sectores políticos populares y revolucionarios. La inmensa mayoría de las víctimas fueron jóvenes, la inmensa mayoría fueron cuadros y militantes de la clase trabajadora, la inmensa mayoría fueron peronistas.


El Proceso puso fin al "Estado de Bienestar" fundado por Juan Perón y al Proyecto Nacional y Popular concebido por el justicialismo desde la década del 40, dejando en lamentable estado la convivencia democrática, la economía, la sociedad y las instituciones, abriendo profundas grietas que recién después de más de cuatro décadas empiezan a ser curadas.


A 50 años de aquel infausto 24 de marzo, en el contexto de un gobierno anarco capitalista que niega, justifica o exalta los crímenes cometidos por las fuerzas represivas, convocamos a mantener viva la memoria del Pueblo en apoyo a la continuidad de la búsqueda de memoria, verdad y justicia por los crímenes de lesa humanidad cometidos y en defensa de los Derechos Constitucionales, los Derechos Humanos y las Libertades individuales de ayer, de hoy y de siempre.


Carlos Morales para La Opinión Popular 

23-03-2026 / 10:03
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