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                  04:15  |  Lunes 24 de Enero de 2013  |  Entre Ríos
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“En política no hay que reír ni llorar, sólo comprender”, Baruch Spinoza. "La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva", José Saramago.
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Entre Ríos - 13-01-2022 / 20:01
OPINIÓN

Héctor María Maya: Primero está la Patria

Héctor María Maya: Primero está la Patria
Héctor María Maya. Exdiputado nacional por Entre Ríos, entre 1983 y 1987, y exsenador nacional por Entre Ríos, entre 1995 y 2001.
 
La racional reflexión del gobernador Gerardo Morales sobre la reunión con el Gobierno por el FMI: "Nosotros contrajimos la deuda, tenemos que ir", mueve a hacer revisionismo histórico sobre el comportamiento de los dirigentes políticos y sindicales. Quienes accedimos al Congreso en 1983, protagonizamos comportamientos preñados de la mística de la época.
 
A la par que el presidente Alfonsín iniciaba la negociación de la voluminosa deuda heredada de la dictadura, nosotros tratamos la cuestión como opositores en el bloque de diputados del PJ, consagrando la propuesta de Diego Guelar sobre la teoría de la corresponsabilidad, que se basaba en el razonamiento, que el FMI había prestado en forma irresponsable al gobierno militar y eso conducía a que se considerara una corresponsabilidad en la dramática situación. Casi idéntica situación que ahora el FMI y Macri.
 
En un largo debate en el bloque, José Luis Manzano cerró la reunión con la máxima peronista: "Muchachos, ahora y siempre, Primero La Patria".
 
Ahí definimos colaborar con el Gobierno radical de Alfonsín en la negociación, porque era hacerlo con el país. Se acercaban las reuniones con el Club de París y con el FMI, y los que integrábamos la Comisión de Presupuesto, Diego Guelar, Jorge Matzkin y quien escribe, junto a los radicales Raúl Baglini, Jesús Rodríguez y Osvaldo Camissar, formamos un equipo consolidado, con el objetivo de ayudar a reducir lo que consideramos una deuda injusta. Esa era la unidad en honor a "Primero La Patria". 
 
 
Al inicio del año '84 fuimos invitados a Olivos a planificar y aportar ideas. Concurrimos a la reunión con Alfonsín, Mario Brodersohn y Bernardo Grinspun, además del dirigente sindical de los "25", el taxista Roberto García.
 
El Presidente reclamó la ayuda de todos los sectores, no solo políticos, también el sindical. Quizá sea bueno recordar el diálogo del Presidente con García: "Mire Roberto, le pido que hable con los muchachos, porque en este tema ambiciono todos juntos, nadie fuera del corral", recibiendo la respuesta del dirigente sindical: "Presidente, todos estamos adentro del corral para ayudar", finalizando el diálogo con un silencio que fue acompañado por una sonrisa de Alfonsín, quien cerró con reclamo: "Roberto, le pido el esfuerzo porque usted sabe, para algunos no hay alambrado alto y eso perjudicaría la negociación".
 
En la primera reunión, el pampeano Jorge Matzkin fue muy claro: "Presidente, para nosotros la deuda no es un tema de partidos, es bastante mas amplio y condicionante de la calidad de vida del pueblo y de nuestra vocación de ser poder, por eso estamos aquí con nuestra identidad peronista muy firme".
 
Esta definición pone nuevamente a la vista los comportamientos de hoy, donde la "nueva política" deja a un costado al pueblo y al país. Nunca perdimos ideales ni concedimos excepciones, éramos observadores y apoyamos todo lo que resultaba beneficioso.
 
Una y otra vez nos reunimos, mas allá de los diferentes bloques políticos, viendo la mejor forma de negociar para el país, y ello se trasladó tanto a Paris como a Washington en su debido tiempo.
 
La deuda era acompañada por una tasa, más Libor que estaba por las nubes y una acción conjunta permitió negociar con quitas importantes.
 
La gestión Brodersohn- Alfonsín y el acompañamiento político y gremial fueron exitosos en la medida de lo posible. Esa era la mística y el escenario de disputa.
 
Se hacía oposición con la mejor idea y no con la mayor artillería de daño posible. No se puede omitir en este mismo análisis lo acontecido en el levantamiento Carapintada, donde el peronismo y el gobierno radical eran un solo espacio en defensa de la democracia.
 
El balcón de la Casa Rosada con Cafiero, Luder, Manzano y muchos más junto al Presidente Alfonsín era la muestra de la mística, reflejada en una foto de unidad política sin intereses personales ni partidarios.
 
Corresponde recordar la diferencia de comportamientos en la pandemia, donde la oposición priorizó lo electoral, dejando de lado la acción en común. La única verdad es la realidad, de los millones de argentinos vacunados y así defendiéndose de los estragos de la enfermedad.
 
Este revisionismo sirve para verificar qué lejos estamos de aquel ideal de "Primero La Patria".
 
Quizás sirva para analizar comportamientos y todos corregir errores, para dejar en el pasado esta crueldad opositora, donde en plena negociación con el FMI y siendo necesaria imagen de unidad nacional, se rechaza el Presupuesto, no se concurre al diálogo y más aún, despreciando la vida, se denuncia al Presidente por envenenamiento poblacional, por solo mencionar algunas alternativas que en nada ayudan al pueblo y al país.
 
Diría que arriman argumentos, a los inflexibles del FMI, en medio de la negociación. Nadie puede dar consejos, ni tirar la primera piedra, pero sería bueno que la disputa política transite por caminos más racionales y útiles para el pueblo. Con el daño y la perversidad solo se logran resultados negativos.
 
Es hora de cambiar y reducir el escenario de confrontación y ampliar el de consensos.
 
Quizás muchos nos equivocamos, pero cuando con nitidez se observa que de un lado está la Argentina y del otro el ahogo de la rueda sin fin del interés compuesto y la dominación por endeudamiento, no pueden consentirse comportamientos cipayos "con impío desdén" y es hora que todos recapacitemos porque hoy y siempre, Primero La Patria.
 
(*) Exdiputado nacional por Entre Ríos, entre 1983 y 1987, y exsenador nacional por Entre Ríos,  entre 1995 y 2001.
 
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23-01-2022 / 22:01
El gobierno de Gustavo Bordet anunció una medida sanitaria preventiva, el Pase Sanitario, que permitirá el ingreso a ciertas actividades recreativas, como eventos masivos, fiestas en locales bailables y viajes, únicamente a personas con esquema de vacunación completa. El Pase Sanitario no obliga a vacunarse, solo impide entrar en determinados lugares si alguien no está vacunado. Esta decisión generó polémica, con voces a favor y en contra. Macristas gurkas, que responden a Mauricio Macri y Patricia Bullrich; y libertarios que siguen a Javier Milei, afirman que el Pase es una medida discriminatoria, autoritaria y violenta.
 
El Gobierno viene en debatiendo con antivacunas a los que sectores de Juntos por el Cambio acompañaron o lideraron un largo trecho. Pero, además de la oposición política, hay quienes quieren evitar ser inmunizados contra la covid-19 -sin presentar problemas de salud ni ser avalados por un médico- solo por no confiar en las vacunas por creencias personales o religiosas. Estas creencias están apoyadas en desinformación como la que difunde las organizaciones antivacunas.
 
No existe el "derecho" a enfermar a los otros. No existe el derecho a obligar a los demás ciudadanos a ser sujetos pasivos involuntarios de la ingesta de bebidas, humo de cigarrillo o alimentos nocivos, y no puede tampoco aceptarse una supuesta obligación de ser sujetos pasivos involuntarios de la introducción compulsiva de agentes nocivos en las vías respiratorias, ni puede reconocerse a nadie el "derecho" unilateral de contagiar y enfermar a los demás.
 
El Pase Sanitario es una medida preventiva y un incentivo para que los ciudadanos se vacunen, principalmente los más jóvenes. Hay que entender que cuando uno no se vacuna puede afectar a otros. Y no existen derechos absolutos en la Constitución: el derecho a la autonomía de la voluntad tiene limitaciones y una de ellas es cuando se pone en riesgo a un tercero. La libertad, como genérica e imprecisamente invocan los antivacunas, no es un derecho absoluto ni se encuentra por encima del derecho a la vida que implica el derecho a la salud.
 
No prosperan los amparos legales de los antivacunas contra la implementación del Pase Sanitario porque la medida no es inconstitucional. El Covid genera infecciones y contagios y está probado que las vacunas disminuyen su gravedad. Cuando las personas no se vacunan -y tienen libertad de no vacunarse- pueden transmitir el virus y eso puede colapsar el sistema de salud. Ese es el problema. Si la gente decide no vacunarse colapsará el sistema de salud y las terapias intensivas. Lo cual (vacunarse o no) deja de ser una cuestión personal (de libertad individual). No vale ese principio porque afecta a la salud pública. El bien jurídico en juego, no es la libertad individual sino la salud pública. Desde ese punto de vista no es inconstitucional.
 
La restricción de derechos no es irrazonable. No se obliga a vacunar ni se impone el encierro de personas. El Pase Sanitario no impide el desplazamiento, sino que impide la entrada a determinados lugares y actividades de mayor riesgo epidemiológico y sanitario. Así como hay libertad de no vacunarse, hay que respetar la libertad de que no lo acepten en un lugar cerrado y muchas personas, sino está vacunado.
 
El juez federal de Paraná, Leandro Ríos, ante el pedido de una ciudadana sobre la inconstitucionalidad del pase sanitario, rechazó el planteo por no violar la normativa vigente. Los antivacunas son torpes cuando recurren al artículo 19 de la Constitución, que sostiene que toda aquella conducta que no afecte a terceros queda exenta de la voluntad de los magistrados. Siempre que "no afecte a terceros". Y este tema sí perjudica a terceros, porque afecta a la salud de los demás. Es improbable que algún juez les dé la razón y las chances que la Corte Suprema lo declare inconstitucional parecen hoy nulas.
 
La Opinión Popular
 

22-01-2022 / 11:01
22-01-2022 / 11:01
21-01-2022 / 18:01
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