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Nacionales - 09-01-2022 / 11:01
JUNTOS POR EL CAMBIO O JUNTOS PARA ESPIAR

Entre los videos de Macri, el espionaje ilegal y el debate por la deuda, Morales y Larreta aceleran la pelea del 2023

Entre los videos de Macri, el espionaje ilegal y el debate por la deuda, Morales y Larreta aceleran la pelea del 2023
El debate en torno a la posición de JxC frente al acuerdo con el FMI le permitió a Morales diferenciarse de Rodríguez Larreta y dos veces dejarlo fuera de juego: cuando la ciudad de Buenos Aires fue el único distrito que quedó al margen de la reunión en Casa Rosada, y al día siguiente cuando el alcalde tuvo que comprometerse a asistir al Congreso a escuchar la posición oficial sobre el tema, cuando en primer lugar se había negado.
Todavía no pasó medio año desde el cierre de listas previo a las PASO, cuando los análisis políticos coincidían en ensalzar el triunfo de Horacio Rodríguez Larreta en la interna opositora y proyectarlo como favorito de cara al 2023. En el interín, las dos vueltas electorales premiaron a los candidatos que él había puesto a dedo en los principales distritos y gracias a ese aporte la oposición concretó una rotunda e inesperada victoria.
 
Sin embargo, el alcalde porteño se imaginaba a esta altura en un lugar diferente. Él, que había dedicado una vida a construir, con paciencia de orfebre y billetera dispendiosa, una imagen de extrema moderación que difumine sus contornos de ejecutor implacable, en pocas semanas se radicalizó hasta la intransigencia. Los escándalos del espionaje y la extorsión macrista empiezan a salpicar cerca de sus botamangas.
 
Y para colmo de males le surgió un rival. De la decena de dirigentes que se auto perciben como precandidatos presidenciales entre las filas de Juntos por el Cambio, el gobernador de Jujuy Gerardo Morales, ratificado en vísperas de Navidad como presidente de la UCR, supo aprovechar ese impulso para instalarse como un contrapunto interno del jefe de gobierno de la Ciudad y como alternativa para las próximas elecciones.
 
El debate en torno a la posición de JxC frente al acuerdo con el FMI le permitió a Morales diferenciarse de Rodríguez Larreta y dos veces dejarlo fuera de juego: cuando la ciudad de Buenos Aires fue el único distrito que quedó al margen de la reunión en Casa Rosada, y al día siguiente cuando el alcalde tuvo que comprometerse a asistir al Congreso a escuchar la posición oficial sobre el tema, cuando en primer lugar se había negado.
 
La reunión entre el oficialismo y la oposición finalmente no se llevará a cabo este lunes, como plantearon en Juntos. Oficialmente, se pospuso porque Sergio Massa es contacto estrecho de su esposa, Malena Galmarini, que el viernes dio positivo de Covid, y como tal debe permanecer aislado. En realidad, en el gobierno cayó pésimamente mal que los opositores quisieran decidir los términos del encuentro.
 
"Quieren poner condiciones cuando fueron ellos los que se endeudaron", remarcan en la presidencia de la cámara de Diputados. Fernández le pidió a Massa que se encargara de gestionar el cara a cara entre el ministro de Economía, Martín Guzmán, y los líderes de la oposición. El encuentro finalmente se llevará a cabo a comienzos de la otra semana; lo acordó el tigrense con Morales tras un llamado telefónico el viernes a última hora.
 
Es curioso: los radicales y Rodríguez Larreta decidieron no asistir a una instancia institucional y pública donde el presidente y el ministro de Economía exponían y respondían sobre la situación ante los gobernadores, responsables de administrar presupuestos, por considerarla "una reunión política". A cambio, se reunirán en privado con ellos dos, Massa y Máximo Kirchner. Exactamente lo que uno definiría como "una reunión política".
 

 
Este nuevo Morales intenta mostrarse como una opción "moderada" y "racional", aunque mantiene presa a Milagro Sala y su provincia ha sido un laboratorio de represión de la protesta social mediante un esquema de persecución judicial que nada tiene que envidiarle a lo que sucede en la metrópoli. Apunta a ocupar el lugar de un interlocutor posible aunque severo con el gobierno, en contraste a las posiciones más duras del PRO.
 
Tiene varios motivos para elegir esa estrategia. En primer lugar, sus responsabilidades como gobernador y la necesidad de mostrar una buena gestión para llegar competitivo al 2023 con un presupuesto infinitamente menor que el de su adversario interno lo obligan a negociar con la Casa Rosada. Las consecuencias de un default u otra crisis también complicarían su tarea en el pago chico y, con ello, sus perspectivas electorales.
 
En segundo lugar, cree que el acuerdo con el FMI no traerá un alivio a la economía y que tanto el peronismo como el macrismo serán visto como responsables de eso por la sociedad. Allí ve una oportunidad de captar votos desencantados con las dos opciones. Si finalmente las negociaciones fracasan y él acompañó la posición oficial, no tendrá que pagar el costo político que le toque a los que pusieron palos en la rueda.
 
Por último, aprovechó una oportunidad inesperada para hacer un enroque. La radicalización de Rodríguez Larreta, incapaz o inapetente de contener a las corrientes más intransigentes del PRO, le permitió correrse al centro, donde por definición hay más espacio para crecer que en las puntas. Después de toda una vida de ser un duro, Morales termina corriendo por el medio a un moderado de laboratorio fuera de su hábitat natural.
 
No es nada personal. Los dos se llevaban bien e incluso, cuando no veía un sendero claro hacia el 23, el jujeño se imaginaba como un buen compañero de fórmula del alcalde. Ya no, ahora sus anhelos llegan más alto. También tenían planeado viajar juntos a Glasgow, para participar de la COP26 a principios de noviembre. El vuelo finalmente no se llevó a cabo, sin explicaciones al respecto.
 
No queda claro en qué momento ni la razón que produjo el quiebre, pero el jueves 4 de noviembre, dos días antes de que, según estaba planeado, el alcalde y el gobernador viajaran juntos al otoño escocés, Morales recibió en Jujuy a Patricia Bullrich, a la que agasajó en un acto donde ella postuló al radical como "uno de los presidenciables de Juntos por el Cambio". El divorcio estaba consumado.
 
Después de asegurarse la conducción de la UCR y dejar pasar las fiestas, Morales decidió jugar fuerte y obtuvo dividendos. Con la jugada del miércoles se estableció como el interlocutor de la oposición ante el gobierno, lugar que desde diciembre de 2019 ocupaba Rodríguez Larreta. La continuidad de las gestiones con Massa, otro que tenía línea directa con el jefe de gobierno, dan cuenta de ese cambio.
 
El jueves, en el primer zoom de la nueva mesa nacional de Juntos por el Cambio, terminó por imponer su criterio para que se lleve a cabo el encuentro con Guzmán, aunque Bullrich, Rodríguez Larreta y, en silencio, Mauricio Macri, estaban en contra. En Jujuy celebraron que era la primera vez en dos años que de esa reunión sale fortalecida la propuesta más moderada y no la más dura. A confesión de parte, relevo de pruebas.
 
Hasta aquí, el análisis político, pero este panorama, y cualquier otro, estaría incompleto sin detenerse en un aspecto que escapa a ese ámbito pero lo afecta de una forma que hasta ahora sólo alcanzamos a vislumbrar. Las evidencias son cada vez más contundentes: existió, durante el gobierno anterior, de un mecanismo de espionaje sistemático, con vértice en la Casa Rosada, que alcanzaba a propios y ajenos.
 
Una certeza: los principales dirigentes de la oposición fueron espiados y en muchos casos existe material, fruto de ese trabajo de inteligencia ilegal, que ellos prefieren, por el motivo que sea, que no salga a la luz. Una sospecha: el propio Macri, que nunca fue víctima de estos "cuentapropistas" que llegaron a investigar hasta a su propia familia, está en posesión de ese material y lo utiliza para influir en decisiones políticas de ese espacio.
 
A la luz de las novedades, por ejemplo, cobra otro cariz la decisión de María Eugenia Vidal de no desdoblar los comicios bonaerenses en 2019, o no disputarle a Macri la candidatura presidencial cuando todo el círculo rojo se lo pedía. ¿Qué otras decisiones se torcieron a través de métodos mafiosos? ¿Cuántos opositores cambiaron sus votos para leyes clave? ¿Qué pasa con periodistas y empresarios? ¿Qué pasa con los jueces?
 
No es posible exagerar la gravedad de los hechos ni el riesgo que puede entrañar este mecanismo de extorsión, si efectivamente existe (y es difícil creer que no sea así), para la democracia argentina. Vidal dijo que un mafioso nunca puede ser víctima. Necesariamente debe saber que es mentira porque, en ese video grabado en la sede del Banco Provincia, ella quedó expuesta, ante los ojos del mundo, como las dos cosas.
 
Por Nicolás Lantos
 
Fuente: El Destape
 

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06-02-2026 / 09:02
Con un comunicado insólito el gobierno autoritario de Javier "el Loco" Milei anunció la creación de una cuenta de X que será la Oficina de Respuesta Oficial que tendrá como objetivo "desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas y dejar en evidencia las operaciones de los medios y la casta política". Asociaciones como Adepa (que agrupa a más de 180 empresas periodísticas) y Fopea (que nuclea a cientos de periodistas) expresaron su rechazo. El Gobierno anarco capitalista se autopercibe como dueño de la verdad y busca atacar la libertad de expresión con fondos públicos para imponer sus dogmas y su relato libertario.
 
"La Oficina de Respuesta Oficial fue creada para desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas", anunció el Gobierno al crear esta página que funcionará como el oscuro "Ministerio de la Verdad" que Orwell anunció en su novela de ciencia ficción "1984". Del odio periodístico a la patrulla digital: el cipayo Milei copia a Trump y crea quilombo anti-fake news.
 
Este esfuerzo por esclarecer lo verdadero en la era de la posverdad que representa este gobierno, seguramente destruirá la mentira de la inflación. Milei dijo que no cambiará el método para establecer la medición de este flagelo. O sea, reconoció que es necesario cambiar el sistema que usó hasta ahora porque no arrojó resultados reales. La Oficina de Respuesta Oficial deberá aclarar porqué si reconoce que el Indec mintió cada mes, igual anunció que seguirá mintiendo hasta que desaparezca la inflación sobre la cual está mintiendo.
 
Hay falsedades concretas por todos lados. Que la Oficina de Respuesta Oficial desmienta entonces a su inventor. En un canal de cable, la "psiquiatra pediátrica" Lilia Lemoine diagnosticó al chico autista Ian Moche como un chico sin autismo que simulaba su condición. El pibe recorrió los medios de comunicación para defender los derechos de la discapacidad, que el Gobierno abolió. Y la "psiquiatra" Lemoine diagnosticó que eso demostraba que no era autista. Al parecer Lemoine no es pediatra ni psiquiatra y, aunque lo fuera, nunca tuvo contacto con Ian como para diagnosticarlo. Mintió la terraplanista. Pero a Ian le hizo bien defender su dignidad, porque además lo hizo de manera inteligente, a diferencia de la señora mentirosa Lemoine que cree en la Tierra plana.
 
O sea, la terraplanista estaba mintiendo con el único objetivo de hacerle daño al pibe con autismo que lucha por sus derechos, que es lo mismo que luchar por dignidad. La Justicia le dio la razón a Ian y a su madre porque obligó al gobierno que integra Lemoine a reponer los derechos de la discapacidad que intentó retirarle. O sea, la señora Lemoine, mintió para hacer daño desde un lugar de poder y contra personas especialmente vulnerables. Como si un médico se ensañara con su paciente atado a la camilla. O sea que, además de mentirosa, es cruel y poco inteligente si se tiene en cuenta que era una mentira repugnante y de patas cortas.
 
Señores de la Oficina de la Respuesta Oficial de la República Argentina, ya tienen dos grandes mentiras para desmentir: la de una inflación de mentira que le ha comido el salario y la jubilación a los argentinos y una diputada que miente para atacar a un pibe de doce años para defender las mentiras del gobierno. Pero la Oficina Tal por Cual solo desmentirá y perseguirá a la verdad. Como siempre, el ladrón se rasga las vestiduras con el discurso de la honradez y ataca con mentiras a los demás. Y el mentiroso sobreactúa el discurso de la verdad para ocultar sus mentiras.
 
En ese contexto, la "Oficina de Respuesta Oficial" no parece solo una herramienta comunicacional. Es la institucionalización de una lógica: responder siempre, atacar primero y convertir cada crítica en un enemigo. Una versión local de un libreto yanqui importado, aplicada con fanatismo y sin demasiados matices. La libertad de expresión y el derecho a la información están bajo ataque autoritario.
 
La Opinión Popular
 

05-02-2026 / 11:02
Sacar un adelanto de sueldo con el banco, tarjetear, tomar un préstamo se volvieron cosas habituales bajo el desastroso gobierno de Javier Milei. No poder pagar toda la tarjeta, refinanciar con intereses elevados o no pagar la cuota del préstamo genera mora y eso está aumentando mes a mes. El endeudamiento de los hogares argentinos entró en una zona crítica. Los últimos datos del Banco Central, analizados por el Instituto Argentina Grande, muestran un salto alarmante en la morosidad: el 11 por ciento de los créditos personales y el 9,2 por ciento de las tarjetas de crédito registran irregularidades en los pagos. Hace apenas 2 años, a fines de 2023, esos números eran muy distintos: 4,2 por ciento en préstamos personales y 1,7 por ciento en tarjetas.
 
Se trata de los niveles más altos desde que el organismo tiene registros, es decir, desde 2010. El fenómeno refleja una realidad concreta: los ingresos ya no alcanzan para cubrir gastos cotidianos como alimentos, tarifas o medicina privada. Frente a ese escenario, el desahorro y el endeudamiento dejaron de ser excepciones y pasaron a formar parte de la rutina de millones de familias. Cada vez más hogares recurren al pago mínimo de la tarjeta de crédito como estrategia para estirar el ingreso mensual. Esa práctica, que puede dar aire en el corto plazo, termina convirtiéndose en una trampa por las altas tasas de interés, que aceleran el deterioro de la capacidad de pago.
 
El problema no se limita al consumo diario. También crece la morosidad en los préstamos prendarios, generalmente destinados a la compra de autos, motos o maquinaria. En noviembre de 2025 alcanzó el 5,2 por ciento, cuando 2 años antes era del 2,7. Esto evidencia que el estrés financiero ya impacta en decisiones de mayor plazo y compromete el patrimonio familiar. El deterioro de estos indicadores expone un cuadro social cada vez más frágil. El crédito dejó de ser una herramienta para mejorar la calidad de vida y pasó a convertirse en un recurso de supervivencia que oculta la pérdida del poder adquisitivo.
 
Para muchas familias, especialmente jóvenes sin ingresos formales, el financiamiento no proviene de los bancos sino de cadenas comerciales, prestadores directos y, cada vez más, billeteras virtuales y fintech, que ofrecen créditos rápidos y de acceso inmediato. En ese terreno, la situación también es preocupante. La morosidad en compras de electrodomésticos alcanzó el 27 por ciento en julio de 2025, el valor más alto en más de 4 años. En el caso de los préstamos otorgados por fintech, el 18 por ciento presentaba incumplimientos en julio, pero estimaciones privadas indican que esa cifra ya ronda el 21 por ciento.
 
Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares confirman el deterioro de las economías domésticas. En el segundo trimestre de 2025, el 48 por ciento de los hogares no logró cubrir sus gastos y debió recurrir a ahorros, venta de bienes o endeudamiento, tanto formal como informal. La clase media aparece como uno de los sectores más afectados: el 53 por ciento de sus hogares no logra llegar a fin de mes. Según datos del Indec publicados este viernes, el 60% de los asalariados gana menos de $950.000 en el tercer trimestre del año. Es decir, que la mayoría de los trabajadores viven con ingresos por debajo de la canasta de consumos mínimos que realiza la Junta Interna de ATE Indec (el promedio del tercer trimestre del año fue $1.941.853). Esta canasta no es un ideal ni un óptimo, pero se acerca a lo que se necesita para llegar a fin de mes.
 
Mientras el Gobierno libertario insiste en mentir con indicadores de estabilidad y crecimiento, la realidad que se vive puertas adentro de los hogares argentinos es otra: deuda creciente, ingresos que no alcanzan y una morosidad que ya funciona como termómetro del deterioro económico y social. Los hogares están endeudados porque los ingresos no alcanzan. Es urgente un aumento de emergencia de salarios, jubilaciones y programas sociales.
 
La Opinión Popular
 

04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
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