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Nacionales - 09-01-2022 / 11:01
JUNTOS POR EL CAMBIO O JUNTOS PARA ESPIAR

Entre los videos de Macri, el espionaje ilegal y el debate por la deuda, Morales y Larreta aceleran la pelea del 2023

Entre los videos de Macri, el espionaje ilegal y el debate por la deuda, Morales y Larreta aceleran la pelea del 2023
El debate en torno a la posición de JxC frente al acuerdo con el FMI le permitió a Morales diferenciarse de Rodríguez Larreta y dos veces dejarlo fuera de juego: cuando la ciudad de Buenos Aires fue el único distrito que quedó al margen de la reunión en Casa Rosada, y al día siguiente cuando el alcalde tuvo que comprometerse a asistir al Congreso a escuchar la posición oficial sobre el tema, cuando en primer lugar se había negado.
Todavía no pasó medio año desde el cierre de listas previo a las PASO, cuando los análisis políticos coincidían en ensalzar el triunfo de Horacio Rodríguez Larreta en la interna opositora y proyectarlo como favorito de cara al 2023. En el interín, las dos vueltas electorales premiaron a los candidatos que él había puesto a dedo en los principales distritos y gracias a ese aporte la oposición concretó una rotunda e inesperada victoria.
 
Sin embargo, el alcalde porteño se imaginaba a esta altura en un lugar diferente. Él, que había dedicado una vida a construir, con paciencia de orfebre y billetera dispendiosa, una imagen de extrema moderación que difumine sus contornos de ejecutor implacable, en pocas semanas se radicalizó hasta la intransigencia. Los escándalos del espionaje y la extorsión macrista empiezan a salpicar cerca de sus botamangas.
 
Y para colmo de males le surgió un rival. De la decena de dirigentes que se auto perciben como precandidatos presidenciales entre las filas de Juntos por el Cambio, el gobernador de Jujuy Gerardo Morales, ratificado en vísperas de Navidad como presidente de la UCR, supo aprovechar ese impulso para instalarse como un contrapunto interno del jefe de gobierno de la Ciudad y como alternativa para las próximas elecciones.
 
El debate en torno a la posición de JxC frente al acuerdo con el FMI le permitió a Morales diferenciarse de Rodríguez Larreta y dos veces dejarlo fuera de juego: cuando la ciudad de Buenos Aires fue el único distrito que quedó al margen de la reunión en Casa Rosada, y al día siguiente cuando el alcalde tuvo que comprometerse a asistir al Congreso a escuchar la posición oficial sobre el tema, cuando en primer lugar se había negado.
 
La reunión entre el oficialismo y la oposición finalmente no se llevará a cabo este lunes, como plantearon en Juntos. Oficialmente, se pospuso porque Sergio Massa es contacto estrecho de su esposa, Malena Galmarini, que el viernes dio positivo de Covid, y como tal debe permanecer aislado. En realidad, en el gobierno cayó pésimamente mal que los opositores quisieran decidir los términos del encuentro.
 
"Quieren poner condiciones cuando fueron ellos los que se endeudaron", remarcan en la presidencia de la cámara de Diputados. Fernández le pidió a Massa que se encargara de gestionar el cara a cara entre el ministro de Economía, Martín Guzmán, y los líderes de la oposición. El encuentro finalmente se llevará a cabo a comienzos de la otra semana; lo acordó el tigrense con Morales tras un llamado telefónico el viernes a última hora.
 
Es curioso: los radicales y Rodríguez Larreta decidieron no asistir a una instancia institucional y pública donde el presidente y el ministro de Economía exponían y respondían sobre la situación ante los gobernadores, responsables de administrar presupuestos, por considerarla "una reunión política". A cambio, se reunirán en privado con ellos dos, Massa y Máximo Kirchner. Exactamente lo que uno definiría como "una reunión política".
 

 
Este nuevo Morales intenta mostrarse como una opción "moderada" y "racional", aunque mantiene presa a Milagro Sala y su provincia ha sido un laboratorio de represión de la protesta social mediante un esquema de persecución judicial que nada tiene que envidiarle a lo que sucede en la metrópoli. Apunta a ocupar el lugar de un interlocutor posible aunque severo con el gobierno, en contraste a las posiciones más duras del PRO.
 
Tiene varios motivos para elegir esa estrategia. En primer lugar, sus responsabilidades como gobernador y la necesidad de mostrar una buena gestión para llegar competitivo al 2023 con un presupuesto infinitamente menor que el de su adversario interno lo obligan a negociar con la Casa Rosada. Las consecuencias de un default u otra crisis también complicarían su tarea en el pago chico y, con ello, sus perspectivas electorales.
 
En segundo lugar, cree que el acuerdo con el FMI no traerá un alivio a la economía y que tanto el peronismo como el macrismo serán visto como responsables de eso por la sociedad. Allí ve una oportunidad de captar votos desencantados con las dos opciones. Si finalmente las negociaciones fracasan y él acompañó la posición oficial, no tendrá que pagar el costo político que le toque a los que pusieron palos en la rueda.
 
Por último, aprovechó una oportunidad inesperada para hacer un enroque. La radicalización de Rodríguez Larreta, incapaz o inapetente de contener a las corrientes más intransigentes del PRO, le permitió correrse al centro, donde por definición hay más espacio para crecer que en las puntas. Después de toda una vida de ser un duro, Morales termina corriendo por el medio a un moderado de laboratorio fuera de su hábitat natural.
 
No es nada personal. Los dos se llevaban bien e incluso, cuando no veía un sendero claro hacia el 23, el jujeño se imaginaba como un buen compañero de fórmula del alcalde. Ya no, ahora sus anhelos llegan más alto. También tenían planeado viajar juntos a Glasgow, para participar de la COP26 a principios de noviembre. El vuelo finalmente no se llevó a cabo, sin explicaciones al respecto.
 
No queda claro en qué momento ni la razón que produjo el quiebre, pero el jueves 4 de noviembre, dos días antes de que, según estaba planeado, el alcalde y el gobernador viajaran juntos al otoño escocés, Morales recibió en Jujuy a Patricia Bullrich, a la que agasajó en un acto donde ella postuló al radical como "uno de los presidenciables de Juntos por el Cambio". El divorcio estaba consumado.
 
Después de asegurarse la conducción de la UCR y dejar pasar las fiestas, Morales decidió jugar fuerte y obtuvo dividendos. Con la jugada del miércoles se estableció como el interlocutor de la oposición ante el gobierno, lugar que desde diciembre de 2019 ocupaba Rodríguez Larreta. La continuidad de las gestiones con Massa, otro que tenía línea directa con el jefe de gobierno, dan cuenta de ese cambio.
 
El jueves, en el primer zoom de la nueva mesa nacional de Juntos por el Cambio, terminó por imponer su criterio para que se lleve a cabo el encuentro con Guzmán, aunque Bullrich, Rodríguez Larreta y, en silencio, Mauricio Macri, estaban en contra. En Jujuy celebraron que era la primera vez en dos años que de esa reunión sale fortalecida la propuesta más moderada y no la más dura. A confesión de parte, relevo de pruebas.
 
Hasta aquí, el análisis político, pero este panorama, y cualquier otro, estaría incompleto sin detenerse en un aspecto que escapa a ese ámbito pero lo afecta de una forma que hasta ahora sólo alcanzamos a vislumbrar. Las evidencias son cada vez más contundentes: existió, durante el gobierno anterior, de un mecanismo de espionaje sistemático, con vértice en la Casa Rosada, que alcanzaba a propios y ajenos.
 
Una certeza: los principales dirigentes de la oposición fueron espiados y en muchos casos existe material, fruto de ese trabajo de inteligencia ilegal, que ellos prefieren, por el motivo que sea, que no salga a la luz. Una sospecha: el propio Macri, que nunca fue víctima de estos "cuentapropistas" que llegaron a investigar hasta a su propia familia, está en posesión de ese material y lo utiliza para influir en decisiones políticas de ese espacio.
 
A la luz de las novedades, por ejemplo, cobra otro cariz la decisión de María Eugenia Vidal de no desdoblar los comicios bonaerenses en 2019, o no disputarle a Macri la candidatura presidencial cuando todo el círculo rojo se lo pedía. ¿Qué otras decisiones se torcieron a través de métodos mafiosos? ¿Cuántos opositores cambiaron sus votos para leyes clave? ¿Qué pasa con periodistas y empresarios? ¿Qué pasa con los jueces?
 
No es posible exagerar la gravedad de los hechos ni el riesgo que puede entrañar este mecanismo de extorsión, si efectivamente existe (y es difícil creer que no sea así), para la democracia argentina. Vidal dijo que un mafioso nunca puede ser víctima. Necesariamente debe saber que es mentira porque, en ese video grabado en la sede del Banco Provincia, ella quedó expuesta, ante los ojos del mundo, como las dos cosas.
 
Por Nicolás Lantos
 
Fuente: El Destape
 

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28-03-2026 / 07:03
La historia, caprichosa pero justa, suele poner las cosas en su lugar. El reciente fallo de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, que rechaza de plano la demanda de los fondos buitres contra la República Argentina por la recuperación de YPF, no es solo un alivio para las cuentas públicas; es la partida de nacimiento de una verdad que el relato libertario intentó asfixiar: la soberanía nacional no fue un error, sino el acierto estratégico más importante del siglo XXI.


Este veredicto no constituye únicamente una victoria jurídica, sino que representa una reivindicación política total para Axel Kicillof. En 2012, el entonces ministro de Economía comprendió que un país sin el control de su propia energía es un país sin destino. El tiempo, ese juez implacable, terminó por darle la razón: hoy, Vaca Muerta no es una entelequia, sino una realidad que bate récords de producción y sostiene el andamiaje de una Argentina que, de otro modo, estaría de rodillas.

 
En este escenario, es imperativo apelar a la memoria y desenmascarar el cinismo. El hoy presidente no fue un observador neutral en esta disputa; fue un militante activo y un lobbista desfachatado del bando buitre. Javier Milei, el mismo hombre que ahora intenta "caranchear" miserablemente un triunfo judicial ajeno, construyó su carrera mediática descalificando sistemáticamente la recuperación de YPF como un "robo" y un "atropello a la propiedad privada". Su alineamiento con el capital especulativo fue tan obsceno que llegó a proponer la creación de un humillante "Impuesto Kicillof": una tasa destinada a esquilmar al pueblo argentino para pagarle a los fondos buitres una deuda que, hoy lo sabemos, era ilegítima. Como bien señaló el gobernador bonaerense ante la contundencia del fallo: "Es lamentable que el presidente de la Nación haya defendido a los fondos buitres en lugar de defender los intereses del país".

 
La contundencia de la sentencia dictada en Nueva York se traduce en una victoria multidimensional. En el plano fiscal, la Argentina logra un alivio monumental al evitar el desembolso de una cifra astronómica fabricada por la voracidad especuladora. En lo estratégico, el fallo ratifica la legalidad internacional de la expropiación, blindando la soberanía sobre nuestros recursos naturales. Finalmente, en el terreno político, el veredicto desmantela el relato de la "mala praxis" esgrimido por Milei, validando la solvencia técnica y el coraje de una defensa que priorizó el patrimonio nacional por sobre los dictados de los mercados financieros internacionales.


De la redacción de La Opinión Popular
27-03-2026 / 19:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 12:03
Mientras la mayor parte de los argentinos dormían, en la madrugada del miércoles 24 de marzo de 1976, me desperté sobresaltado por los golpes en la puerta de mi casa. El "Chueco", un viejo compañero de militancia, me vino a comunicar que las Fuerzas Armadas habían derrocado al gobierno constitucional del peronismo.
 
Me vestí apresuradamente, me cambié el peinado, me afeite los bigotes y salí inmediatamente a alertar a otros compañeros. La primera casa a la que llegué, la de Rodolfo "Rody" Vittar, no existía más. Horas antes un comando paramilitar había llegado para detenerlo, y como no lo encontró, instaló explosivos y voló la vivienda hasta los cimientos.
 
La represión en Córdoba fue muy dura, igual que en muchos otros lugares del país. Este proceso desembocó en una sangrienta y larga noche de males, que dejó como saldo miles desaparecidos, una guerra perdida a manos de Gran Bretaña y un país económicamente quebrado, entre otras cosas.
 
Por eso, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, en este nuevo aniversario del golpe militar genocida, quiero recordar y rendir un recóndito homenaje a tres queridos compañeros y amigos, asesinados ese siniestro 24 de marzo.

Ellos son: Víctor Lorenzo, Concejal en Córdoba Capital por la Juventud Revolucionaria Peronista, quien fuera ejecutado, el día del golpe, de un tiro en la cabeza en la cárcel local; don Luis Carnevale, Senador Nacional por la misma provincia, secuestrado y desaparecido ese mismo día; y el mayor Bernardo Alberte, ex Delegado Personal de Juan Perón, quien fuera arrojado a través de la ventana de su departamento, en un sexto piso, por una patrulla militar, la madrugada del siniestro Golpe de Estado.

Hay muertes, que por ser las primeras, son todo un símbolo. Los militares asesinos los eligieron primero porque eran peronistas. Y no se lo perdonaron. Pero, a pesar de las cárceles y los fusilamientos, de los compañeros muertos y los desaparecidos, nunca fuimos vencidos. Continuamos invariablemente las luchas que emprendieron Eva y Juan Perón.

Compañeros Víctor Lorenzo, Luis Carnevale y Bernardo Alberte, Presentes. Hasta la victoria, siempre.

Por Blas García para La Opinión Popular 

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