Sobre la base de estas premisas, el publicista ecuatoriano Jaime Durán Barba renovó el discurso de la derecha argentina que, hasta ese momento, trataba con poca suerte de convencer con sus propuestas reales que espantaban al público. Desde una fuerza popular, la idea de promover un discurso artificial resulta inaceptable. Desde la derecha conservadora, lo que resulta inaceptable son sus propuestas reales por elitistas y discriminatorias, lo cual, achica el blanco de impacto.
 
Las fuerzas populares mantuvieron sus programas y la vieja idea de un diálogo racional, más explicativo y por lo tanto más abarcador. Entre esos dos discursos, el conservador quedaba siempre en desventaja y debía recurrir a los golpes militares. Pero el discurso del macrismo logró remover prejuicios silenciados y convertirlos en una especie de catarsis liberadora con su carga de violencia. El discurso explicativo, racional, fue derrotado por el discurso de odio, emotivo.
 
La criminalización del adversario es un discurso que cierra cualquier apertura o que la presenta como una traición. El que escucha al otro es un traidor. Si el otro es un narco que amenaza la vida de nuestros hijos, todo es válido para combatirlo, incluso la mentira, la persecución fiscal, el espionaje, la represión violenta, la persecución judicial.
 
El macrismo usó argumentos falsos que promueven una reacción instintiva, primaria, para defenderse de una amenaza. No se puede escuchar a alguien que nos amenaza. El diálogo no existe, está cerrado y esa, que es una consecuencia del discurso, pasa a convertirse en un elemento distintivo: no escuchar, responder a los gritos, con violencia. La jactancia de ser democráticos es utilizada para no serlo. Así era el discurso de los viejos dictadores que daban golpes antidemocráticos con la excusa de defender la democracia.
 
 
'/> El discurso del odio de Macri obstruye cualquier posibilidad de diálogo democrático / La Opinión Popular
La Opinión Popular
                  03:32  |  Domingo 29 de Marzo de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná

Por
“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
Recomendar Imprimir
Nacionales - 25-12-2021 / 10:12
BUSCA LA ANIQUILACIÓN DEL ADVERSARIO POLÍTICO

El discurso del odio de Macri obstruye cualquier posibilidad de diálogo democrático

El discurso del odio de Macri obstruye cualquier posibilidad de diálogo democrático
El macrismo usó argumentos falsos que promueven una reacción instintiva, primaria, para defenderse de una amenaza. No se puede escuchar a alguien que nos amenaza. El diálogo no existe, está cerrado y esa, que es una consecuencia del discurso, pasa a convertirse en un elemento distintivo: no escuchar, responder a los gritos, con violencia.
El discurso de odio macrista deforma el proceso histórico de un país porque busca la aniquilación del adversario, a quien presenta como una amenaza. Cuando el macrismo mantiene esa nefasta actitud, el funcionamiento democrático apenas se sostiene, como lo muestra la decisión de dejar sin Presupuesto al país. Difícil que una oposición formateada de esa manera aprobara el Presupuesto enviado por el gobierno.
 
Presentar las protestas mapuches como ofensiva guerrillera, las campañas histéricas contra la vacuna Sputnik porque es rusa, la calificación de feminazi al activismo feminista, las admoniciones apocalípticas contra el matrimonio igualitario, el discurso antivacuna "libertario" y las estrategias difamatorias contra el adversario político son discursos de odio que han vuelto a impregnar a un sector de la sociedad influido por el macrismo, pero que también se expande hacia todos los ámbitos e impide cualquier forma de diálogo.
 
Según Violeta Demonte, de la Universidad de Madrid "los actos verbales de odio son dispersivos, contagiosos y emocionalmente efectivos; y suelen ser deshumanizadores: el 'otro' pasa a ser una cosa. Son también rimbombantes y aglutinan a los afines."
 
Sobre la base de estas premisas, el publicista ecuatoriano Jaime Durán Barba renovó el discurso de la derecha argentina que, hasta ese momento, trataba con poca suerte de convencer con sus propuestas reales que espantaban al público. Desde una fuerza popular, la idea de promover un discurso artificial resulta inaceptable. Desde la derecha conservadora, lo que resulta inaceptable son sus propuestas reales por elitistas y discriminatorias, lo cual, achica el blanco de impacto.
 
Las fuerzas populares mantuvieron sus programas y la vieja idea de un diálogo racional, más explicativo y por lo tanto más abarcador. Entre esos dos discursos, el conservador quedaba siempre en desventaja y debía recurrir a los golpes militares. Pero el discurso del macrismo logró remover prejuicios silenciados y convertirlos en una especie de catarsis liberadora con su carga de violencia. El discurso explicativo, racional, fue derrotado por el discurso de odio, emotivo.
 
La criminalización del adversario es un discurso que cierra cualquier apertura o que la presenta como una traición. El que escucha al otro es un traidor. Si el otro es un narco que amenaza la vida de nuestros hijos, todo es válido para combatirlo, incluso la mentira, la persecución fiscal, el espionaje, la represión violenta, la persecución judicial.
 
El macrismo usó argumentos falsos que promueven una reacción instintiva, primaria, para defenderse de una amenaza. No se puede escuchar a alguien que nos amenaza. El diálogo no existe, está cerrado y esa, que es una consecuencia del discurso, pasa a convertirse en un elemento distintivo: no escuchar, responder a los gritos, con violencia. La jactancia de ser democráticos es utilizada para no serlo. Así era el discurso de los viejos dictadores que daban golpes antidemocráticos con la excusa de defender la democracia.
 
 

 
UN DESAFÍO AL FUNCIONAMIENTO DEMOCRÁTICO
 
Por qué Mauricio Macri obtura cualquier diálogo: El discurso del odio
 
Estas frases forman parte del discurso de odio: "La AUH se va a ir por la canaleta de la droga", "las jóvenes pobres tienen hijos para cobrar la AUH y no trabajar", "los desocupados no quieren trabajar, son planeros" , "con la ESI (educación sexual integral) promueven la homosexualidad", "los pobres lo son, porque no tienen mérito para ser ricos" , " los mapuches han recibido instrucción militar en el exterior, en el IRA o con las FARC de Colombia. Y hay dos kurdos entre ellos".
 
El discurso tiene una carga de odio como cuando Elisa Carrió dijo que el peronismo y el kirchnerismo eran una asociación ilícita: "Tenemos que reemplazar a la asociación ilícita con la República. No queremos que nuestros hijos sean narcotraficantes ni coimeros".
 
La estrategia básica de la campaña de Macri en 2015 se basó en acusar sin pruebas a Aníbal Fernández de ser jefe del narcotráfico y responsable del asesinato mafioso de tres personas. El cuento chino contra el candidato peronista se basaba en que era bigotudo y había un narco, que nunca apareció, al que apodaban "La morsa". El discurso explicativo, racional, fue derrotado por el discurso de odio, emotivo, contagioso, cosificador del otro y con gran capacidad aglutinante de los afines, como señala la académica española.
 
 
La criminalización del otro
 
Si el mapuche es guerrillero, guerra sucia; a un Hitler feminazi, leña; el gay es un "pervertido", hay que eliminarlo; como el desocupado es un vago planista, merece cagarse de hambre; igual que las pobres porque se embarazan por la asignación, y los adversarios políticos son todos ladrones, delincuentes comunes, hay que aniquilarlos de cualquier forma.
 
Los discursos de los legisladores macristas durante el debate en Diputados, cuando rechazaron el Presupuesto, tenían esos elementos. Personajes como Patricia Bullrich o Fernando Iglesias construyen sus argumentos como herramienta para patotas de linchadores. La jactancia de ser democráticos es utilizada para no serlo. Así era el discurso de los viejos dictadores que daban golpes antidemocráticos con la excusa de defender la democracia.
 
 
El papel de los medios
  
La responsabilidad por la difusión y amplificación de estas ideas elementales, primarias, recae en la militancia muy bien pagada de periodistas y comunicadores. La brutalidad de ese discurso tiene el gancho que busca el comunicador con su público: impacta, convoca, enfurece. Son comunicadores que no tienen otro bagaje intelectual. Esconden ese vacío en la frase ofendida o indignada y se convierten en candidatos porque son buenos transmisores del discurso de odio.
 
La actual senadora por Santa Fe, Carolina Losada, era uno de esos comunicadores. Su pensamiento se cristalizó en estos mensajes de twitt: "Confirmado: somos los hamsters de los rusos. Voluntarios obligatorios... ¡Gracias por cuidarnos tanto Ginés, Alberto!" Este personaje es vicepresidenta del Senado y en seis meses se infectó dos veces con coronavirus por su rechazo a la vacuna.
 
Sobre la construcción del discurso de odio, la catedrática Violeta Damonte plantea la necesidad de reflexionar "sobre la disposición cognitiva a aceptar como mejores, y dar el rol de explicación, a las generalizaciones más simples, si se corresponden con nuestros estereotipos y nuestros sesgos; la influencia de los grupos sociales con los que se convive; la tendencia a no fundar nuestras generalizaciones en pruebas y en datos; la disposición a autoengañarnos si esto ratifica una creencia y la persistencia del odio en nuevos lugares de culto como son ciertos medios de comunicación y las redes sociales ".
 
 
Los antecedentes históricos
 
La eficacia de Durán Barba al renovar el discurso de la derecha no fue solamente por su arquitectura sino porque también hay muchos antecedentes en el país. Existe una tendencia en los sectores dominantes a asumir este discurso en la historia argentina. La primera experiencia exitosa fue cuando los rebeldes federales fueron calificados de asesinos y bandoleros para justificar la "guerra de policía" y exterminio con masacres y degüellos masivos y ejecuciones sin juicio.
 
El golpe contra Hipólito Irigoyen se preparó con la misma receta: una campaña mediática demoledora, encabezada por el diario Crítica, que lo presentaba como inepto y ladrón, lo que llevó a civiles golpistas a saquear su domicilio. Pero el antecedente más fuerte fue la prédica violenta contra el primer peronismo y Perón. Decían y lo creían, que Perón tenía anteojos especiales para ver desnudas a las mujeres y difundían fotos burdamente falseadas para demostrarlo.
 
Apenas refinados, el lawfare y las fakenews de la actualidad tienen esos antepasados nefastos en la historia del país.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

Agreganos como amigo a Facebook
28-03-2026 / 07:03
La historia, caprichosa pero justa, suele poner las cosas en su lugar. El reciente fallo de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, que rechaza de plano la demanda de los fondos buitres contra la República Argentina por la recuperación de YPF, no es solo un alivio para las cuentas públicas; es la partida de nacimiento de una verdad que el relato libertario intentó asfixiar: la soberanía nacional no fue un error, sino el acierto estratégico más importante del siglo XXI.


Este veredicto no constituye únicamente una victoria jurídica, sino que representa una reivindicación política total para Axel Kicillof. En 2012, el entonces ministro de Economía comprendió que un país sin el control de su propia energía es un país sin destino. El tiempo, ese juez implacable, terminó por darle la razón: hoy, Vaca Muerta no es una entelequia, sino una realidad que bate récords de producción y sostiene el andamiaje de una Argentina que, de otro modo, estaría de rodillas.

 
En este escenario, es imperativo apelar a la memoria y desenmascarar el cinismo. El hoy presidente no fue un observador neutral en esta disputa; fue un militante activo y un lobbista desfachatado del bando buitre. Javier Milei, el mismo hombre que ahora intenta "caranchear" miserablemente un triunfo judicial ajeno, construyó su carrera mediática descalificando sistemáticamente la recuperación de YPF como un "robo" y un "atropello a la propiedad privada". Su alineamiento con el capital especulativo fue tan obsceno que llegó a proponer la creación de un humillante "Impuesto Kicillof": una tasa destinada a esquilmar al pueblo argentino para pagarle a los fondos buitres una deuda que, hoy lo sabemos, era ilegítima. Como bien señaló el gobernador bonaerense ante la contundencia del fallo: "Es lamentable que el presidente de la Nación haya defendido a los fondos buitres en lugar de defender los intereses del país".

 
La contundencia de la sentencia dictada en Nueva York se traduce en una victoria multidimensional. En el plano fiscal, la Argentina logra un alivio monumental al evitar el desembolso de una cifra astronómica fabricada por la voracidad especuladora. En lo estratégico, el fallo ratifica la legalidad internacional de la expropiación, blindando la soberanía sobre nuestros recursos naturales. Finalmente, en el terreno político, el veredicto desmantela el relato de la "mala praxis" esgrimido por Milei, validando la solvencia técnica y el coraje de una defensa que priorizó el patrimonio nacional por sobre los dictados de los mercados financieros internacionales.


De la redacción de La Opinión Popular
27-03-2026 / 19:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 12:03
Mientras la mayor parte de los argentinos dormían, en la madrugada del miércoles 24 de marzo de 1976, me desperté sobresaltado por los golpes en la puerta de mi casa. El "Chueco", un viejo compañero de militancia, me vino a comunicar que las Fuerzas Armadas habían derrocado al gobierno constitucional del peronismo.
 
Me vestí apresuradamente, me cambié el peinado, me afeite los bigotes y salí inmediatamente a alertar a otros compañeros. La primera casa a la que llegué, la de Rodolfo "Rody" Vittar, no existía más. Horas antes un comando paramilitar había llegado para detenerlo, y como no lo encontró, instaló explosivos y voló la vivienda hasta los cimientos.
 
La represión en Córdoba fue muy dura, igual que en muchos otros lugares del país. Este proceso desembocó en una sangrienta y larga noche de males, que dejó como saldo miles desaparecidos, una guerra perdida a manos de Gran Bretaña y un país económicamente quebrado, entre otras cosas.
 
Por eso, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, en este nuevo aniversario del golpe militar genocida, quiero recordar y rendir un recóndito homenaje a tres queridos compañeros y amigos, asesinados ese siniestro 24 de marzo.

Ellos son: Víctor Lorenzo, Concejal en Córdoba Capital por la Juventud Revolucionaria Peronista, quien fuera ejecutado, el día del golpe, de un tiro en la cabeza en la cárcel local; don Luis Carnevale, Senador Nacional por la misma provincia, secuestrado y desaparecido ese mismo día; y el mayor Bernardo Alberte, ex Delegado Personal de Juan Perón, quien fuera arrojado a través de la ventana de su departamento, en un sexto piso, por una patrulla militar, la madrugada del siniestro Golpe de Estado.

Hay muertes, que por ser las primeras, son todo un símbolo. Los militares asesinos los eligieron primero porque eran peronistas. Y no se lo perdonaron. Pero, a pesar de las cárceles y los fusilamientos, de los compañeros muertos y los desaparecidos, nunca fuimos vencidos. Continuamos invariablemente las luchas que emprendieron Eva y Juan Perón.

Compañeros Víctor Lorenzo, Luis Carnevale y Bernardo Alberte, Presentes. Hasta la victoria, siempre.

Por Blas García para La Opinión Popular 

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar