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Nacionales - 19-12-2021 / 08:12
EL BLOQUEO DEL PRESUPUESTO 2022 ENTORPECE LA NEGOCIACIÓN CON EL FMI Y BUSCA DESESTABILIZAR AL GOBIERNO

La oposición judicial y política abusa de su poder y no le importa las consecuencias de sus medidas

La oposición judicial y política abusa de su poder y no le importa las consecuencias de sus medidas
El verdadero objetivo de Juntos por el Cambio con su inédito bloqueo del Presupuesto 2022 fue entorpecer la negociación con el FMI, en una maniobra que busca desestabilizar al Gobierno al postergar o impedir la renegociación del insólito crédito de 45 mil millones que pidió Macri. El intento de golpe blando copia la operación realizada por Cavallo contra Alfonsín.
Bienvenidos a la nueva anormalidad política. ¿Tan nueva, dirá usted? Jamás ciento por ciento porque las calamidades suelen enraizarse en el pasado cercano. La ingobernabilidad y la parálisis institucional que germinan peligrosamente se asientan en las crisis que padecemos pero, ojo, pegaron un salto cualitativo. Hacia abajo, hacia un posible abismo tal vez.
 
El rechazo del Presupuesto 2022 en la Cámara de Diputados y la sentencia de la Corte Suprema sobre el Consejo de la Magistratura concuerdan, "hacen sistema". Las oposiciones judicial y política abusan de su poder, se ne fregan de las consecuencias de sus medidas.
 
El Estado se debilita, lo que es festejado como un triunfo contra el contingente Gobierno presidido por Alberto Fernández. Craso error o, para ser más precisos, perversa voluntad. La Corte se encamina a empardarle a la menemista en la competencia para ser la peor desde 1983. Los cuatro machirulos alfa van por más. La Corte legisla y legisla pésimo. Los cortesanos disfrutan por haberle propinado un revés al gobierno. Funcionarios vitalicios, con retribuciones exorbitantes, dispensados por mano propia de pagar impuestos, encaminados hacia una jubilación fastuosa.
 
Dejar sin Presupuesto a un gobierno configura mala praxis. Reconoce un solo antecedente desde 1983, aplicado por el "Grupo A" versus la ex presidenta Cristina Fernández. La Ley de Leyes es imprescindible. La buena fe y la costumbre democrática aconsejan dejar esa herramienta en manos del Ejecutivo. La prórroga por decreto del Presupuesto anterior, imprescindible pero menos seria que cualquier Ley de Leyes actual, genera desorden administrativo, ralentiza la gestión. Se damnifica a la ciudadanía en pleno.
 
Los Presupuestos de Mauricio Macri fueron dibujos incumplidos. Nunca presentó un plan económico como el que le exige a Alberto Fernández. El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) no pasó por el Congreso. La oposición no resiste un archivo, pide lo que no hizo. Competir en dureza es la jugada única para la principal oposición. Diferenciarse dialogando, mostrarse institucionalistas parece perdedor, piantavotos. A más gritos, mejor rating.
 
La agresividad macrista podría motivar nuevos proyectos de ley: reformas laborales, supresión de la indemnización por despido. Llamar a movilizarse en defensa del Presupuesto o del Consejo de la Magistratura es inviable: están fuera del radar de la gente común. Pero un ataque a conquistas populares o laborales tiene que enfrentarse en la calle. La participación ciudadana estará en agenda el año que viene.
 

LA NUEVA ANORMALIDAD POLÍTICA
 
Las acciones desestabilizadoras de la Corte Suprema y de la oposición
 
Bienvenidos a la nueva anormalidad política. ¿Tan nueva, dirá usted? Jamás ciento por ciento porque las calamidades suelen enraizarse en el pasado cercano. La ingobernabilidad y la parálisis institucional que germinan peligrosamente se asientan en las crisis que padecemos pero, ojo, pegaron un salto cualitativo. Hacia abajo, hacia un posible abismo tal vez. 
 
El rechazo del Presupuesto 2022 en la Cámara de Diputados y la sentencia de la Corte Suprema sobre el Consejo de la Magistratura concuerdan, "hacen sistema". Las oposiciones judicial y política abusan de su poder, se ne fregan de las consecuencias de sus medidas.
 
El Estado se debilita, lo que es festejado como un triunfo contra el contingente Gobierno presidido por Alberto Fernández. Craso error o, para ser más precisos, perversa voluntad.
 
La Corte se encamina a empardarle a la menemista en la competencia para ser la peor desde 1983. Los cuatro machirulos alfa van por más.
 
Espóiler avisando para no ser traidor: esta columna propone que una sentencia debe analizarse considerando el contexto histórico. Este punto de vista discrepa con quienes hablan en abstracto, como si se tratara de un ejercicio teórico en una facultad de Derecho escandinava.
 
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Según pasan los años: 
  
El Consejo de la Magistratura ("el Consejo" o "el CM" en adelante) nació flojo, hijo de la reforma constitucional de 1994 y de su núcleo político: el canje entre la reelección del entonces presidente Carlos Menem y contrapartidas institucionales a favor de la UCR representada por el fallecido presidente Raúl Alfonsín.
 
Un bocatto di cardenale para el líder peronista, mastiquines para el radicalismo, expresado en jerga de quincho. Se difirió a leyes ulteriores la composición del Consejo, la quinta rueda del carro legislada de apuro. Había que cerrar el paquete rápido. Cualquier regulación por una norma inferior a la Carta Magna sería débil, derogable por otra norma ulterior. Sobre todo porque la redacción constitucional es berreta, confusa, abierta a interpretaciones varias.
 
Demoraron bastante para instrumentarlo. En 2006 durante el mandato de Néstor Kirchner se modificó la integración del Consejo. Esa ley, que estuvo en vigencia 15 años, fue derogada esta semana. La inconstitucionalidad admitida por la Corte es una "cuestión de puro derecho": no requiere pruebas adicionales, audiencias y demás.
 
Según los cortesanos, unánimes en ese punto, la ley era flagrantemente inconstitucional. A simple vista, pongalé. La sentencia hibernó varias temporadas, sin motivos doctrinarios, con la mayoría convencida. El expediente durmió en el Tribunal durante un lustro que contuvo en su interior la totalidad de la presidencia de Mauricio Macri.
 
Los cortesanos le ahorraron adrede a Macri el recorte numérico de los representantes del pueblo en el Consejo. Preservaron la primacía política de ese oficialismo. En los fundamentos, los jueces no se toman la molestia de explicar a la sociedad por qué cajonearon tanto el veredicto. No hay justificación legal ni honesta intelectualmente para la demora.
 
Sus Señorías miraron tranquis como se sucedían nombramientos o remociones a su ver nulos. Ahora deciden restaurar una norma anterior, derogada hace quince años. La Corte legisla y legisla pésimo. La división de poderes te la debo, el barón de Montesquieu se revolvería en su tumba.
 
Las irregularidades añejadas durante añares conservan validez, estipulan los magistrados. Ordenan a los otros poderes estatales que en seis meses dicten una nueva ley regulando al CM. Doble vara: para nosotros tiempos vaticanos, para los demás términos incumplibles. Apliquemos al derecho los consejos del economista John Kenneth Galbraith y de nuestros historiadores revisionistas: si usted, tras razonar, no entiende algo es porque le están mintiendo.
 
Sin tomar en cuenta la mala fe y el afán de acrecentar poder son incomprensibles la pereza cortesana, la suspensión de su competencia durante el macrismo, la premura para apretar al Congreso. Ricardo Lorenzetti se diferenció en este último aspecto de sus tres pares, un detalle que no limpia su CV pero justifica una mención. La abogada Graciana Peñafort sugiere esa mirada en un hilo de tuits digno de recomendación.
 
Como frutilla del postre, el tribunal se auto adjudica la presidencia del Consejo. Horacio Rosatti reincide en autoelegirse, una costumbre que menoscaba la esencia del voto en una República. La Constitución del 94 no le concede esa jerarquía a la Corte, en su letra escrita. En su espíritu, ni ahí. La cabeza de dos "kioscos" con presupuestos suculentos para un solo organismo... too much.
 
La concentración de poder es chocante, anti republicana de nuevo. La acumulación de cargos también. La Corte no da abasto con los expedientes que gerencia, rechaza miles de demandas sin fundamento alguno para sacarse laburo de encima (flagrante vulneración al estado de Derecho)... no es sensato ni funcional recargar la agenda cortesana.
 
El CM residual ingresa en un limbo que duraría un semestre, se subraya el potencial. Nadie sabe qué puede hacer y qué le está vedado en ese lapso. La perplejidad invade a los integrantes del organismo, las nulidades acechan a sus eventuales movidas.
 
Los cortesanos disfrutan por haberle propinado un revés al gobierno. Funcionarios vitalicios, con retribuciones exorbitantes, dispensados por mano propia de pagar impuestos, encaminados hacia una jubilación fastuosa. Los vítores de las otras oposiciones satisfarán sus egos y motivarán pavoneos, con distintos estilos y unidad en la acción.
 
La sentencia no es la peor de esta integración que quiso aplicar el 2x1 a los represores terroristas de Estado. Pero este cronista cree que el engendro diseñado, en particular la resurrección tardía de una ley derogada, constituye una novedad nefasta, sin precedentes. Quizá se equivoque, acepta comentarios en este diario o en la casilla de e-mail que cierra esta columna.
 
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Un castigo para los administrados: 
  
Dejar sin Presupuesto a un gobierno configura mala praxis. Reconoce un solo antecedente desde 1983, aplicado por el "Grupo A" versus la expresidenta Cristina Kirchner.
 
La Ley de Leyes es imprescindible, única. La buena fe y la costumbre democrática aconsejan dejar esa herramienta en manos del Ejecutivo. La prórroga por decreto del Presupuesto anterior, imprescindible pero menos seria que cualquier Ley de Leyes actual, genera desorden administrativo, ralentiza la gestión. Se damnifica a los administrados, la ciudadanía en pleno.
 
La oposición responsabiliza al diputado Máximo Kirchner por haber dinamitado los puentes. La hipótesis es inverosímil, cotejada con discursos cambiemitas en el recinto o a través de los medios. Una postergación habría postergado el desenlace sin rectificarlo.
 
Competir en dureza es la jugada única para la principal oposición. Diferenciarse dialogando, mostrar reflejos institucionalistas parece perdedor, piantavotos. A más gritos, mejor rating.
 
Cuesta comprender la fragmentación de Juntos por el Cambio tras su victoria electoral. La avidez por cargos parlamentarios y por la presidencia de la UCR la explican en parte. Sirven más la bulimia de poder, las ganas de engullir la cena a la hora del almuerzo.
 
Los edificios llamados monobloques son grandes, albergan gente de trabajo, la sal de la tierra. Minga de parangón con los monobloques parlamentarios, confesión implícita de impotencia.
 
El del diputado Ricardo López Murphy se llama "Republicanos Unidos" con humor involuntario. La división de bloques en el Congreso entretuvo al Gobierno que debería moderar el optimismo. Los cambiemitas saben que su fuerza finca en la unidad, aliciente que se proyecta hasta las elecciones de 2023. La caterva de bloques trasunta falta de conducción pero no impacta en el comportamiento de los dirigentes. La oposición cerril es su común denominador principal, tal vez único.
 
La uniformidad opositora no dispensa de responsabilidades al Frente de Todos (FdT). La real politik existe, sus cuadros deberán operar con más pericia, negociar mejor y construir mayor poder. En los primeros dos años el bloque de la Cámara Baja consiguió aprobar muchas propuestas presidenciales y algunas propias, progresivas. El devenir se insinúa barroso, deberán redoblarse esfuerzos e ingenio.
 
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Lo que pasa y lo que viene: 
  
Los Presupuestos de Macri fueron dibujos incumplidos con saña tenaz. Nunca presentó un plan económico como el que le exige a Alberto Fernández. El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) no pasó por el Congreso. La oposición no resiste un archivo, pide lo que no hizo.
 
Sin legitimación ética pero ensoberbecida aspira a hacer ley la Reforma al Impuesto a los Bienes Personales. Indeseable baja de tributos al patrimonio que explica bien el colega David Cufré en su panorama económico de ayer. Suena difícil que se arme mayoría, cabe esperar que se despeguen terceros bloques. Pero, si se consumara esa ofensiva, el presidente tendría que apelar al veto, instrumento legal válido a su alcance.
 
La agresividad cambiemita podría motivar nuevos proyectos de ley: reformas laborales, supresión de la indemnización por despido. Llamar a movilizarse en defensa del Presupuesto o del CM es inviable: están fuera del radar de la gente común. Pero un ataque a conquistas populares o laborales tiene que enfrentarse en la calle. La participación ciudadana estará en agenda el año que viene.

En simultáneo se nota la reactivación económica, heterogénea como todo en esta época. Se avecina una temporada veraniega récord que disfrutarán millones de argentinos incluidos trabajadores o personas de clase media. De todas maneras la economía y la sociedad argentinas se estratifican en napas diferenciadas, desiguales incluso dentro de la clase trabajadora.

 
Alberto Fernández tiene dos años para cumplir las promesas de campaña de 2019. La mala fe opositora, la arrogancia irresponsable de la Corte, integran el inventario. Contra ellos, es imprescindible recuperar el consenso popular. Más allá de las trapisondas opositoras no es imaginable ganar una elección presidencial con los actuales indicadores de empleo, inflación, distribución del ingreso. El bienestar y la búsqueda de la igualdad, inscriptos en el ADN del peronismo, deben concretarse y percibirse.
 
El Gobierno tiene que adecuarse a la batalla campal desestabilizadora que proponen el establishment y la oposición, privilegiando la eficacia a la retórica sin resultados. Ciertos funcionarios o legisladores funcionan mal: destinando excesivas energías a despotricar contra la oposición sin avanzar en serio, meter un golcito, forzar por lo menos un córner. En Casa Rosada y zonas aledañas disfrutan sus intervenciones, por ahí en exceso.
 
El desafío para el oficialismo es imponerse con armas lícitas a la oposición sin conformarse con apenas criticarla. Queda tiempo para afrontarlo si se internaliza, se construye poder, se emprenden reformas audaces para satisfacer necesidades que son derechos.
 
Por Mario Wainfeld
 
Fuente: pagina12.com.ar
 

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26-01-2022 / 10:01
¡María Eugenia Vidal está hasta las manos! En busca de reconstruir la trama de la mesa judicial, sus protagonistas y el armado de causas contra sindicalistas, el juez Ernesto Kreplak le pidió a la gobernación de la provincia de Buenos Aires y a los ministerios de Justicia, Trabajo e Infraestructura locales que entreguen correos electrónicos y agendas de 2017 (en papel o digitales) de la exgobernadora de Vidal, el exsubsecretario de Justicia, Adrián Grassi, y los exministros Marcelo Villegas y Roberto Gigante.
 
La medida se suma a los entrecruzamientos de llamadas ya ordenados sobre las mismas personas y el resto de los presentes en la reunión del Banco Provincia el 15 de junio de 2017 --donde Villegas dijo que deseaba tener una "Gestapo" para "terminar con los gremios"-- además de sus visitas a la Casa Rosada, la Quinta de Olivos y la Agencia Federal de Inteligencia (AFI).  La fiscalía, además, rechazó este martes un intento de llevar la causa a Comodoro Py.
 
La Justicia investiga el espionaje ilegal de la mafia macrista y la "denominada mesa judicial". Y apunta contra los que fueran los máximos responsables del gobierno provincial de Vidal. Han espiado ilegalmente con la estructura mencionada, a centenares de opositores al entonces gobierno de la Provincia de Buenos Aires, mediante la recolección de información ilegal que luego era entregada a medios periodísticos afines.
 
Dichas maniobras tenían el objeto de realizar campañas mediáticas y nutrir de información a fiscales y jueces para alentar persecuciones judiciales, también manifiestamente ilegales. Estas afirmaciones se respaldaron con material probatorio, el cuál la fiscalía entendió que era suficiente para iniciar la investigación correspondiente. Esperemos que ahora jueces y fiscales se muestren decididos a llegar al fondo de estas "cloacas" de modo que toda esta mafia quede expuesta a la luz y puedan ser eliminadas.
 
La Opinión Popular
 

26-01-2022 / 09:01
Mientras la negociación con el Fondo Monetario Internacional está pasando por su momento más álgido, se espera que el final de la feria judicial traiga novedades en la causa que investiga a Mauricio Macri y a figuras de primera línea de su gobierno por irregularidades al suscribir el crédito por más de 50 mil millones de dólares con ese organismo y por negligencia en el uso que se le dio a esas divisas.
 
El expresidente norteamericano entre 1797 y 1801, John Adams, lo dijo con sinceridad brutal: "hay dos formas de conquistar y esclavizar una nación; una es con la espada, la otra es con la deuda". Ya no se conquista a los países subdesarrollados con bombardeos o invasiones militares, salvo que tengan gobiernos demasiado irritantes para el eje Washington-Londres-Bruselas, que es lo mismo que decir Occidente, OTAN, sistema financiero global (FMI-Banco Mundial), etcétera.
 
Argentina vuelve a probar esa amarga medicina, como cada vez que un gobierno de derecha la cargó de deudas, muchas fraudulentas, obedeciendo al manual del sometimiento. Y otra vez es un gobierno popular el que debe pagar. Es un mecanismo tan perverso como brutal.
 
Hay poderosos sectores internos que apoyan y se benefician con el desastre, aquí y en todo el mundo: las elites económicas y su prensa insidiosa. Son los socios locales del capital extranjero, los que apoyan o ejecutan las políticas antinacionales. Son los que provocan corridas al dólar, atacan en las bolsas, juegan al "riesgo país"... Estrategias para disciplinar a la clase política y a buena parte del electorado.
 
La hoja de ruta neoliberal del FMI es la de siempre, la misma que detonó a los gobiernos de Raúl Alfonsín y Fernando De la Rúa: bajar el déficit fiscal, es decir la inversión pública, en forma dramática aunque todavía estemos en plena pandemia; devaluar la moneda para acercarla al dólar ilegal (que mueve volúmenes insignificantes en el "mercado paralelo"), archivar la obra pública con todo lo que ello implica. El FMI tampoco cede en ampliar los plazos de pago ni en bajar la sobretasa abusiva de interés.
 
Si la UCR apoya estas medidas estará olvidando lo que le sucedió a Alfonsín y a De la Rúa. ¿Tanta amnesia -y acatamiento- le exige la sociedad con la derecha macrista endeudadora? La pulseada entre el FMI y el gobierno, que insiste en su voluntad de llegar a un acuerdo pero sin resignar crecimiento, consume tiempo y se acercan horas decisivas porque este viernes vence un pago de 731 millones de dólares. El manual para someter al país sin necesidad de una intervención militar, como explicaba Adams, está en plena ejecución. No hace falta la espada porque está la deuda.
 
En estas horas se define si Argentina vuelve al redil colonial del sistema financiero diseñado por EEUU y secundado por Europa, las potencias neocoloniales, o se atreve a transitar un camino de soberanía, que no será fácil pero que no someterá al país a la humillación de tener que rendir cuentas al FMI y a recibir órdenes de cómo debe invertir el Estado. Eso significará menos educación, salud, obra pública y bienestar, y más pobreza, desigualdad, atraso y dependencia. No es teoría, es pura práctica. Ya lo sufrimos antes; y no solo los argentinos sino una multitud de países.
 
En esta catástrofe nos metió el macrismo, y ahora sus dirigentes pretenden lavarse las manos como Pilatos. En realidad, si tuviéramos la suficiente voluntad política y determinación, deberíamos obligar a pagar a quienes generaron la deuda: Macri y sus amigos. Sería de estricta justicia.
 
La Opinión Popular
 

25-01-2022 / 08:01
Claro y contundente mensaje de Alberto Fernández al Fondo Monetario. El presidente afirmó ayer que el FMI debe contemplar el "derecho a crecer como nosotros queremos crecer" en las negociaciones que la Argentina lleva adelante con el organismo multilateral para acordar un nuevo programa de financiamiento de la brutal deuda de alrededor de US$ 45.000 millones contraída durante el gobierno de Mauricio Macri.
 
Las cosas por su nombre: las palabras del jefe del Estado cobran fuerza debido a que el viernes se produce el primer vencimiento del corriente año con el FMI, por 731 millones de dólares. El Presidente, al participar ayer de un acto de lanzamiento del plan de vacunación para la vuelta a clases, en el partido bonaerense de Morón, dijo que "cuando los ajustes llegaron, nuestro pueblo padeció".
 
En ese marco, el jefe de Estado pidió recordar "lo que fue el 2001, y el ajuste más cercano, que hizo desaparecer el Ministerio de Trabajo, Salud y Ciencia y Tecnología", en alusión a lo ocurrido en 2018 durante la desastrosa gestión de Macri.
 
Argentina enfrenta el primer vencimiento de intereses del año, por 731 millones de dólares, mientras que en 2021 realizó dos pagos de capital por 1.900 millones de dólares cada uno, de una deuda total de 45.000 millones que contrajo la anterior administración macrista con el FMI.
 
El gobierno argentino intenta alcanzar un acuerdo con el FMI antes del próximo vencimiento de capital, previsto para marzo por un monto superior a los US$ 2.000 millones, y busca destrabar por estas horas las negociaciones con los principales socios de organismo.
 
La semana pasada, el ministro de Economía, Martín Guzmán, dijo que las diferencias con el FMI tienen que ver con velocidad en la que la Argentina llegaría en el tiempo a eliminar el déficit fiscal, ya que el país prioriza el crecimiento y la demanda.
 
"La diferencia que tenemos con el FMI es la velocidad de consolidación fiscal y las combinaciones entre gastos e ingresos. No queremos penalizar la demanda cuando la economía se está recuperando", dijo Guzmán en una entrevista con el diario francés Le Figaro.
 
Guzmán precisó que Argentina "redujo fuertemente el déficit primario del 6,4% del PIB en 2020 al 3% en 2021; una reducción de 3,5 puntos en un año con un crecimiento del 10%. Si continuáramos en la trayectoria pronosticada por el FMI, se socavaría el crecimiento y el éxito del programa de apoyo".
 
Entonces, lo que "Argentina ahora quiere más tiempo para pagar y quiere llegar a un acuerdo, que es necesario para ambas partes. La economía va mejor, pero necesitamos más tiempo para pagar", concluyó Guzmán.
 
La Opinión Popular
 

25-01-2022 / 07:01
Las olas de contagios y la falta de dólares le pusieron zancadillas esporádicas a la industria. Y, sin embargo, con todo, el 2021 fue un muy buen año para el sector, que terminó en un nivel de crecimiento destacado a nivel mundial: fue, debajo de China, el país que mayores mejoras logró respecto al 2019 prepandémico en el ámbito fabril.
 
En diciembre hubo un nuevo mes de crecimiento de 0,3% respecto a los niveles de noviembre. Y el año terminó con niveles por encima de los diciembres de 2018, el 2019 y el 2020. El crecimiento del año no fue solo por arrastre estadístico, sino que además, respecto a noviembre del año pasado también hubo una mejora abultada, de 7,6%.
 
El último trimestre del 2021 terminó con una nueva mejora promedio de 1,2% respecto al trimestre previo. Eso pese a que ese último período había empezado con el pie izquierdo, con una contracción de 5%, según los datos oficiales del Indec. Entre noviembre y diciembre logró recuperar casi todo lo perdido en ese mes, en el que complicó la falta de dólares en la economía.
 
El BCRA buscó frenar la salida de divisas con restricciones a los pagos de importaciones, lo que tuvo consecuencias positivas en lo cambiario, con una fuerte recuperación del superávit comercial, pero negativas en la economía real, con una interrupción abrupta de la reactivación. Ese fue uno de los traspiés del 2021. El otro, el más grande, fue por la segunda ola de contagios, que generó una contracción mensual de 8,3% en mayo, de la que se salió rápido, con un crecimiento de 12,1% en junio.
 
Para lo que viene, ambos factores pueden ponerle un freno a la recuperación. Tanto la pandemia por los aislamientos obligados que genera entre los operarios, más lo cambiario por su efecto en los costos productivos cada vez que hay un alza del precio del dólar, más el impacto que genera la devaluación algo más acelerada que el atraso del 2021 sobre el consumo de los hogares que tironea a la producción.
 
El Centro de Estudios para la Producción (CEP XXI) publicó sus datos de producción industrial de diciembre. Se trata del IPI-Cammesa, que se realiza partir de una reponderación de los datos de consumo eléctrico de las fábricas. El indicador permite adelantar con cierta precisión los números que publicará más adelante el Indec, que hasta ahora solo mostró datos de noviembre. Si el 0,3% que arrojó el IPI-Cammesa se corrobora en los datos oficiales, habrá terminado el año pasado con una mejora de 16% respecto a la totalidad del 2020 y de 7% contra el 2019.
 
Además destacaron que el sector automotriz tuvo un desempeño destacable en el 2021, que traccionó al total de la industria: "El notable desempeño en el sector automotriz es una variable relevante para explicar por qué la recuperación del conjunto de la industria manufacturera argentina fue de los más aceleradas del mundo en 2021 (creció 6,4% contra 2019 si tomamos enero-noviembre y 7% si tomamos el dato adelantado de diciembre), por detrás de China, pero por encima de los países de la región, los de Europa Occidental, India, Japón y Estados Unidos"
 
La Opinión Popular
 

24-01-2022 / 12:01
La diputada María Eugenia Vidal acaba de proveer un material de análisis muy rico, difundió un hilo de tweets sobre el endeudamiento argentino. Un análisis detallado de ese material permite espiar un poco en su pensamiento pero es, además, un indicio fuerte sobre el esquema neoliberal dominante en la dirigencia del PRO.
 
Vidal difundió un hilo de cinco tweets. En el primero de ellos, la ex gobernadora sostuvo: "El 80 por ciento del préstamo contraído por el fondo se usó para pagar deudas en dólares, tomada por gobiernos anteriores, otro 13 por ciento para pagar deuda en pesos. La tasa fue la mitad de la del mercado en ese momento". Vidal ofreció como demostración de esa información un cuadro donde se detalla la cantidad de dólares del préstamo del Fondo que fueron destinados a cancelar letras o distintos bonos emitidos por el Estado argentino.
 
La primera curiosidad es que la información que brinda el cuadro es insuficiente. Para demostrar que el crédito fue utilizado para pagar deudas contraídas antes del 2015, debería incluir la fecha de emisión de los bonos y las letras cancelados. Sin embargo, ese dato no está. Parece que está pero no está.
 
Ella, ¿se dará cuenta de la trampa o simplemente colgó algo que le pasaron? Mientras se devela el misterio, conviene hacer un breve recordatorio. ¿No se produjo en abril de 2018 una estampida, en la que tenedores de miles de millones de letras en pesos empezaron a reclamar dólares? ¿No generó eso un desequilibrio que fue, al fin y al cabo, el que provocó una inestabilidad tremenda del tipo de cambio? ¿No fue ese fenómeno el que provocó que el Gobierno recurriera al Fondo, más allá de qué parte del crédito usara para satisfacer la demanda de dólares y cual para cancelar viejas deudas?
 
Entonces, aquí hay dos rasgos de la mirada económica de Vidal, que se asesora con algunos de los principales economistas de su partido. Uno: el material documental no es preciso. No alcanza para saber si su conclusión es correcta o no. Dos: el relato histórico omite elementos centrales para explicar lo que pasó. En ese sesgo hay, claro, un interés: si el problema fue la vieja deuda y no la crisis de confianza, la culpa es de quienes contrajeron la primera y no de quienes generaron la segunda. O sea: la culpa es del otro.
 
Pero ese primer tweet tiene otro detalle, porque da por sentado que utilizar el crédito del fondo para cancelar una deuda en dólares era una política criteriosa o, al menos, inevitable. "Se usó para pagar deudas", dice. ¿Estuvo bien eso? ¿Por qué estuvo bien? En su revisión difundida en diciembre, el propio Fondo Monetario sostuvo que ese crédito fue concedido para que la Argentina defendiera sus reservas.
 
Esto es, el Gobierno podría haber hecho lo que hizo unos meses después: limitar el retiro de dólares, reperfilar vencimientos, defender así las reservas y la moneda, y tal vez volver después más robusto al mercado de capitales. Al no hacerlo, habiendo alternativas obvias, dilapidó el dinero. La afirmación de Vidal es toda una posición en ese debate: ella parece estar de acuerdo con la manera en que se utilizó el dinero del Fondo, algo que el mismo Fondo cuestionó. ¿Lo está? ¿Lo habrá pensado al menos?
 

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