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Nacionales - 17-12-2021 / 10:12
PANORAMA EMPRESARIO SEMANAL

La letra chica con el FMI que no cierra y el guiño yanqui que no llega

La letra chica con el FMI que no cierra y el guiño yanqui que no llega
Hubo avances técnicos e intercambio de planillas de todo tipo, pero las fuentes de la delegación y del FMI coincidieron en que para destrabar dos discusiones clave hacía falta un llamado “de arriba”. Esto es, del Tesoro. Y ese llamado nunca llegó.
Por una perversa paradoja del destino, las herméticas negociaciones de la semana pasada entre el Fondo Monetario y la delegación que fletó Martín Guzmán a Washington transcurrieron en el imponente salón "Eva Perón" de la embajada argentina en esa capital.
 
Aunque los seis técnicos que volaron al crudo invierno boreal bromeaban entre sí con la suerte que les traería la jefa espiritual del movimiento, lo que discutían es la letra chica del segundo Acuerdo de Facilidades Extendidas que suscribirá una gestión justicialista, con el único antecedente del de Domingo Cavallo y Roque Fernández en 1992.
 
Un peculiar homenaje para la abanderada de los humildes, que murió cuando su marido todavía se resistía a asociarse al organismo gracias al cual Estados Unidos proyectaría a lo financiero su hegemonía militar-tecnológica de la posguerra.
 
Los enviados argentinos apuraron con la estadounidense Julie Kozack y el venezolano Luis Cubeddu algunos detalles de la carta de intención y el memorándum de entendimiento que Alberto Fernández aspiraba a tener cerrados antes de las Fiestas y que ahora sueña para después del éxodo washingtoniano de fin de año.
 
Hubo avances técnicos e intercambio de planillas de todo tipo, pero las fuentes de la delegación y del FMI coincidieron en que para destrabar dos discusiones clave hacía falta un llamado "de arriba". Esto es, del Tesoro. Y ese llamado nunca llegó.
 
Los dos temas a destrabar son el déficit que el Fondo está dispuesto a tolerar para las cuentas públicas en 2022 y 2023 (3,3% del PBI en los últimos borradores) y las fuentes de financiamiento de ese déficit. Es una inecuación compleja para Guzmán porque se da en tableros simultáneos: uno con el propio Fondo y otro con el kirchnerismo dentro del Frente de Todos. Y las dos fuerzas tironean en sentidos contrarios.
 

 
El silencio incómodo del Tesoro no solo inquietó al jefe del Palacio de Hacienda, quien dialoga allí con valiosas terminales gracias a su mentor Joe Stiglitz, ganador del premio Nobel en 2001 junto a George Akerlof, marido de la actual secretaria Janet Yellen.
 
También apuntó todas las miradas hacia Gustavo Beliz, principal adalid de los intereses estadounidenses en el gabinete de Fernández. Aunque se jacta puertas adentro de su llegada al consejero de seguridad nacional de Joe Biden, Jake Sullivan, de quien se autopercibe homólogo, sus fotos juntos no alcanzaron para lubricar el último tramo de la negociación.
 
Hubo un gesto de claro alineamiento para intentar que ese guiño del accionista mayoritario del FMI llegara a tiempo, con la misión todavía allá: la participación en la Cumbre por la Democracia que convocó Biden para criticar a Rusia y China, excluyendo a aliados de la Argentina como Bolivia y con invitados como el fallido Juan Guaidó, por Venezuela, en lugar de Nicolás Maduro. Pero fue una mueca demasiado ambigua para el Tío Sam, porque Fernández aclaró en su discurso que "la democracia no se exporta ni se impone con sanciones o por la fuerza". Una sutileza diplomática que -según se jactaron más tarde amigos del Presidente- agradecieron tanto desde La Paz como desde Beijing.
 
 
La quimera del no-ajuste
  
La discusión sobre el déficit marcó ayer el debate sobre el Presupuesto en Diputados y promete hacerlo también en el Senado. Pese al esfuerzo retórico del oficialismo por defender el proyecto, es imposible mostrarle al FMI una reducción del gasto sin afectar las partidas sociales. Esto es, sin que el ajuste afecte "a los que menos tienen", como reza el slogan.
 
Se ve nítidamente en la partida del plan Potenciar Trabajo, en la cual el Estado invertirá $226.000 millones en 2021 según el crédito vigente en el sistema de Presupuesto Abierto. Es decir, según la asignación de recursos de este año incluyendo las modificaciones hasta la fecha. Para 2022, el proyecto oficial fija un monto de $243.000 millones, apenas un 7,5% más nominal. Deflactado por la inflación promedio del mismo proyecto, eso implica una caída real del 20%.
 
Con las políticas alimentarias nacionales pasa parecido. El crédito vigente para 2021 es de $246.500 millones y el presupuestado para 2022 es de $296.000 millones, lo que implica un recorte en términos reales del 10,7%. En Economía aclaran que esas partidas después se pueden modificar, como pasó este año, y que por eso la comparación tiene que ser entre créditos iniciales y no entre devengados y proyectados. Claro que una cosa es retocar una partida del Presupuesto con mayoría en ambas cámaras y sin estrictas revisiones trimestrales del FMI y otra cosa será hacerlo el año entrante.
 
En materia de subsidios a la energía, además de la herida todavía abierta entre segmentadores y congeladores, aparece otra tensión entre el objetivo de reducir el gasto y el de bajar la inflación. Solo un tarifazo de magnitud permitiría cumplir con la meta prevista de rebaja de subsidios sin afectar a la mitad más pobre, y eso va a empujar invariablemente el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Un indicador que le dio un respiro al Gobierno con la caída de un punto en noviembre, de 3,5% a 2,5% mensual, pero que augura nuevos dolores a caballo de los récords que volvió a marcar esta semana en el mundo entero.
 
Para hacer más digerible el ajuste que exige el Fondo también hay trampitas como la que detectó la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) en su último informe de ejecución presupuestaria. Si bien el gasto total creció en noviembre un inédito 40% en términos reales, supuestamente a caballo de lo que la oposición denominó el "plan platita", buena parte de ese incremento responde a las transferencias de capital a organismos como AYSA, IEASA (la ex ENARSA) o el Fondo Fiduciario PROCREAR, que van a mantener esos fondos en caja y que el año que viene no los van a destinar a obras sino a "crédito intra-sector público". Es decir, a prestarle al Tesoro para que el Banco Central reduzca la emisión de pesos, como quiere el FMI.
 
 
Malos y peores
  
El método de instituciones como el FMI para deslindar antiguas responsabilidades es simple: cambia a sus funcionarios. Es lo que explica que ninguno de los jerarcas de la era Lagarde subsista hoy en puestos clave del staff. Por eso causa tanta incertidumbre en Economía que en 10 días asuma como jefe para América del ultraortodoxo Ilan Goldfajn, quien presidió el Banco Central de Brasil con Michel Temer, beneficiario del golpe institucional contra Dilma Rousseff.
 
Nacido en Israel, Goldfajn se doctoró en el MIT bajo la tutela de Rudi Dornbusch, igual que su antecesor en el cargo, el mexicano-argentino Alejandro Werner. No se sabe si piensa que "con estos tipos no se puede negociar", como dijo Werner del Frente de Todos un mes atrás. "Hay que ver si quiere razonar todo el acuerdo de vuelta y lo endurece más o si lo mira por arriba pero esquiva la responsabilidad de lo que se firme", dijo a este diario uno de los negociadores.
 
En el Gobierno admiten que la correlación de fuerzas puede empeorar en cualquier revisión trimestral de las que haya en los próximos años. "Si te van a salvar de una corrida, ahí sí pueden exigir mucho más. Pero sigue valiendo la pena ganar tiempo, aun cuando sea patear el abismo del default a 3 o 4 años. Porque si crecemos fuerte en ese tiempo, la renegociación que venga después va a ser mejor", apuntó otro de los encargados de la letra chica.
 
No es lo que creen los economistas Alfredo Serrano, Mariana Dondo y Guillermo Oglietti, del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG), una institución que difícilmente podría tacharse de opositora, al punto que acaba de editar un libro ("Evo, operación rescate") prologado por el mismísimo Alberto Fernández. Serrano, Dondo y Oglietti trazaron en un non-paper reservado ocho escenarios de repago a futuro de la deuda que dejó como herencia Mauricio Macri, en función del plazo, gracia, tasa y sobretasa que se fijen en el acuerdo que el Gobierno quiere cerrar este verano.
 
Concluyeron que "nada de lo que se logre acordar será bueno" y que "entre lo malo, lo menos malo es aquello que el FMI no suele negociar, pero que Argentina está en la obligación de plantearlo como excepcional".
 
Los escenarios con resultados "menos peores" son solo dos, "en los que se plantea que el FMI asuma su responsabilidad, tanto por el exceso de préstamo concedido como por haber permitido que se haya fugado gran parte del dinero prestado".
 
En el primero, el Fondo condona más de la cuarta parte de la deuda. En el segundo, solo cobra un 15% de los capitales que se repatrien, como sugirió Cristina Fernández el viernes pasado. En ese escenario -más que optimista- la deuda termina de cubrirse en 2053, veintidós años más de lo que está dispuesto a conceder el organismo.
 
Por Alejandro Bercovich
 
Fuente: BAE Negocios
 

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17-08-2022 / 10:08
La semana pasada Elisa Carrió sorprendió a todos al abrir fuego contra sus compinches de la alianza con fuertes críticas contra Rogelio Frigerio, Cristian Ritondo, Emilio Monzó, Facundo Manes y Gerardo Morales, dichos que le valieron un enfrentamiento público con Patricia Bullrich y María Eugenia Vidal.
 
Ahora se sumaron nuevas críticas hacia el accionar del ex ministro de Seguridad de Vidal, Cristian Ritondo pero esta vez no vinieron desde el interior de la fuerza política sino que desde la Justicia. Cabe destacar que Ritondo es uno de los nombres que suena fuerte para pelear por una posible candidatura en la provincia de Buenos Aires contra Diego Santilli.
 
En ese sentido la jueza federal Sandra Arroyo Salgado, ex esposa del fiscal Alberto Nisman, prendió el ventilador y vinculó a dirigentes del PRO con el narcotráfico, denunciando un posible vínculo entre asesores y gente de confianza del ex ministro Cristian Ritondo y sectores del narcotráfico bonaerense.
 
En diálogo con el canal ultra macrista LN+, la magistrada manifestó que en el marco de una causa "investigó, avanzó, llegó a la detención y al procesamiento con prisión preventiva de funcionarios provinciales que debían investigar al narcotráfico pero que eran socios del narcotráfico", comenzó su relato.
 
Fue en ese momento en el que fue recusada por "dos letrados con aceitados contactos políticos, uno de ellos había sido funcionario del ministerio de Seguridad durante la gestión de la gobernadora María Eugenia Vidal", aseguró Arroyo Salgado y añadió: "Los abogados que tiene este fiscal provincial uno de ellos fue jefe de Gabinete del señor (Cristian) Ritondo durante su gestión en el ministerio de Seguridad, el otro de los letrados fue asesor de (Emilio) Monzo". Y el periodista macrista que la entrevistaba empezó a incomodarse.
 
A pesar de esto "el presidente de la Cámara de San Martín me mantiene, pero van a Casación y Mariano Borinsky, en un pronunciamiento inédito declara la nulidad de la resolución de la Cámara de Casación", expuso la jueza. En ese plano cabe recordar que Borinsky es uno de los jueces señalados por visitar asiduamente la Quinta de Olivos mientras Mauricio Macri era presidente.
 
"Fui apartada de esa investigación, a los seis meses soy apartada de otra investigación en la que venía a cargo hacía tres años", aseveró y agregó que también fue apuntada por otro "asesor de Seguridad de Ritondo, el doctor Marcelo Rochetti quien me recusa en una causa de lavado de activos contra un representante de fútbol". Hasta allí llegó el relato de la jueza que fue interrumpida intempestivamente por el periodista de La Nación+, José del Río, quien un tanto nervioso cortó la entrevista y finalizó el segmento. La que seguro festeja estas cosas es Lilita Carrió.
 
La Opinión Popular

17-08-2022 / 09:08
La CGT, la CTA de los Trabajadores (CTAT) y los movimientos sociales más cercanos al Gobierno marcharán desde el Obelisco al Congreso contra la especulación financiera y los formadores de precios. En vísperas de la movilización, después de muchas idas y vueltas, y de diferencias internas, el triunvirato de conducción cegetista -que integran Héctor Daer (Sanidad), Carlos Acuña (Estacioneros) y Pablo Moyano (Camioneros)-- alineó las consignas en torno a la convocatoria en un extenso documento conjunto que será leído durante la movilización.
 
En el mismo se apunta a "la irresponsabilidad económica de los grandes formadores de precios que remarcan el valor de los productos esenciales para mejorar sus márgenes de ganancia" y la "especulación financiera que busca una devaluación que sólo favorece a los grupos económicos concentrados y empobrece a la gran mayoría de los argentinos".
 
Una consigna que ya habían lanzado con fuerza las agrupamiento internos de la CGT como la Corriente Federal de Trabajadores (CFT) que encabeza el bancario Sergio Palazzo y el moyanista Frente Sindical para el Modelo Nacional (Fresimona), y la propia CTAT que conduce Hugo Yasky. En tanto, las organizaciones territoriales y sindicatos de izquierda marcharán a Plaza de Mayo con su propio pliego de reclamos al gobierno nacional.
 
Los triunviros de la CGT definieron las paritarias como herramienta para la recuperación salarial, aunque por separado tampoco le cerraron la puerta a un aumento de emergencia a través de una suma fija. La izquierda se movilizará a Plaza de Mayo con reclamos propios al Gobierno.



16-08-2022 / 11:08
La exdiputada nacional y principal referente de la Coalición Cívica posteó este domingo por la tarde sugestivos tuits, en ellos se hacen referencia a su enfrentamiento durante la semana con dirigentes de la alianza opositora Juntos por el Cambio. Elisa "Lilita" Carrió, volvió a recalentar este domingo la interna al advertir sobre la "imbecilidad" de quienes no entienden que "lo que causa escándalo es la verdad" y, parafraseando a Jesús, dijo que vino a "traer fuego y división a este mundo".
 
La fractura de Juntos por el Cambio es inminente. Cada palabra, el mínimo gesto de una referente enciende la interna. Las declaraciones de Carrió tensaron la cuerda desatando numerosas críticas por parte de sus compañeros de espacio. Entre ellos, el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, quien este fin de semana cruzó a la líder de la Coalición Cívica a través de una serie de mensajes privados, que terminaron filtrándose a la prensa.
 
"Hola, Lilita. Vos no sos más decente que yo. Vivo en la casa de mi mujer, te invito a que los dos demostremos lo que tenemos y cómo lo hicimos", desafía Morales en los primeros mensajes enviados a Carrió. Enseguida, el mandatario jujeño enumera a todas las empresas mineras que operan en su provincia y destaca que, desde que asumió en su cargo, "transparentó el padrón minero, que está colgado en la página web".
 
"¿Por qué no hablás del Paseo del Bajo y de los negocios de la Ciudad? ¿Por qué no hablás del tema del Correo de Macri? ¿O de cómo manejaron durante nuestra gestión el crédito tomado con el FMI y cómo se fugaron las divisas y quiénes se hicieron ricos?", continuó el líder radical, apuntando sus flechas contra la gestión de Horacio Rodríguez Larreta en Buenos Aires y las causas de Macri. Los mensajes de Morales concluyen con una afirmación lapidaria: "Es bastante unilateral tu mirada sobre la honestidad y sabés que esa actitud tuya no es honesta".
 
Si existe un fuerte destrato entre los principales líderes de la alianza política, obviamente la unidad y el futuro JXC no están para nada granizados. La sociedad, pérdida entre tantas discusiones vanas y griterío político para la tribuna, se pregunta: ¿Cómo confiar en la unidad y futuro de un espacio, que supuestamente presume tener programas de gobierno, si los máximos referentes se entretienen criticándose en duros términos el uno al otro?
 
La Opinión Popular
 

16-08-2022 / 10:08
Doble vara. La mentira sobre las visitas del juez Sebastián Casanello a la quinta de Olivos en tiempos de la presidencia de Cristina Fernández ocupó meses de batifondo en los medios de confusión más grandes del país y de declaraciones de republicanismo ofendido en la entonces oposición de derecha. En cambio, la verdad del fiscal Diego Luciani y los jueces Rodrigo Giménez Uriburu y Mariano Llorens jugando al fútbol en la quinta Los Abrojos, propiedad de Mauricio Macri, es tomada por esos mismos grandes medios porteños y el macrismo como de absoluta normalidad, a pesar de que todos ellos forman parte de los tribunales que participan de la parodia de juzgamiento a la actual vicepresidenta. Por su parte el otro fiscal, Sergio Mola, registra ingresos comprobados a la Casa Rosada y a la AFI, cuando ya tenía esta causa en sus manos.
 
Aún con las constancias fotográficas que prueban estas escandalosas anomalías que, ipso facto, debería determinar excusaciones y apartamientos, los mismos fiscales y jueces recusados por la defensa de Cristina, se justificaron a sí mismos y anunciaron que continuarán al frente de una causa armada trucha, como tantas otras, para hostigar, desprestigiar, proscribir y sacar del juego político a CFK.

Hasta con peritos truchos que cometieron falso testimonio intentaron inculparla. Pero el desarrollo de las audiencias de la causa sobre la obra pública en Santa Cruz no logró aportar elementos probatorios que justifiquen la persecución penal. Al contrario, mostraron que, tal como lo destacó una auditoría de la propia Vialidad Nacional bajo el macrismo, no hubo irregularidades pasibles de pena, y menos para la entonces Presidenta de la Nación. 

Qué diferente son las cosas cuando la misma Justicia federal debe investigar a Macri por hechos que lo vinculan mucho más estrechamente y con pruebas, sin embargo, siempre encuentran la vía exculpatoria. El ejemplo del espionaje a los familiares de los muertos en el submarino ARA San Juan, habla por sí solo.
 
El grotesco acting de los fiscales que se vio por estos días procura reemplazar con gestos y ademanes ampulosos aquella ausencia de pruebas. Asombrosamente, y cuando todo el Poder Judicial regresó a la presencialidad luego de la pandemia, este juicio, en particular, sigue realizándose en la virtualidad. Es evidente que, en forma presencial y ante los acusados y el público, hubiera sido mucho más arduo para los fiscales armar la puesta en escena que han realizado.
 
Esta persecución contra Cristina no es diferente a la que sufrió Lula da Silva en Brasil o Rafael Correa en Ecuador. El mensaje es el mismo en todos los casos, y los destinatarios no son únicamente estos líderes sino toda la clase política. El "lawfare", es decir la guerra con los tribunales y los grandes medios, se propone aleccionar a quienes pretendan desafiar al gran poder económico. La idea es muy clara: hay límites que no deben transgredirse porque la represalia no tendrá piedad; el aparato judicial y el mediático, brazos armados del poder económico, perseguirá, con fiscales y jueces corrompidos, a quienes lo desafíen desde la política.
 
La Opinión Popular
 

15-08-2022 / 16:08
Los diferentes sectores del Frente de Todos (FdT) coinciden en que la llegada de Sergio Massa al Palacio de Hacienda implicó un "cambio de aire" para la coalición, cuya dirigencia se muestra enfocada en la gestión de las prioridades económicas mientras deja en un segundo plano el debate interno, al tiempo que observa cómo escalan las peleas en Juntos por el Cambio.
 
El espíritu que reina en el FdT es diferente al de los últimos días de julio, y esa recuperación de la expectativa llevó a más de uno en los pasillos de la Casa Rosada a recordar cuándo, casi en soledad, el gobernador puntano Alberto Rodríguez Saá comenzó en 2018 a decir "hay 2019".
 
Se trató de un eslogan que luego se fue extendiendo hasta convertirse en un lema electoral, pero que en un primer momento debió enfrentar el escepticismo de la mayoría de los dirigentes del PJ que planteaba que la reelección de Mauricio Macri, entonces presidente, era casi un hecho.
 
"La tregua en las internas y que no se haya roto el Frente nos permite seguir trabajando en las políticas públicas que necesita la gente en lo inmediato", señalan desde el entorno del flamante ministro de Economía
 
Al igual que en ese tiempo, en las últimas semanas el FdT comenzó a recuperar la confianza en que a pesar de la suba de precios y de los problemas económicos podrá ser competitivo en las presidenciales de 2023 y que, incluso, es posible ganar las elecciones: los nubarrones pesimistas, de ese modo, comenzaron a alejarse de la Casa Rosada.
 
Con vistas al 2023, los distintos espacios de la coalición diseñaron estrategias complementarias que no confluyen en un candidato presidenciable determinado, pero sí en un punto en común: la prioridad pasa por la gestión, para que las potenciales mejoras en los números de la macroeconomía se transformen lo antes posible en datos verificables por la gente. De este modo, controlar la inflación y acumular reservas son dos objetivos impostergables.
 

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