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“En política no hay que reír ni llorar, sólo comprender”, Baruch Spinoza. "La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva", José Saramago.
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Nacionales - 12-12-2021 / 09:12

El gobierno debería prestarle más atención a un peronismo para el campo argentino

El gobierno debería prestarle más atención a un peronismo para el campo argentino
Lo que resulta indudable es que el peronismo no puede resignarse a ser la suma táctica de la Tercera Sección Electoral y el Norte empobrecido, y que debe elaborar una visión del desarrollo que incluya al campo e interpele a su sociedad.
Lo que los porteños que no podemos distinguir una planta de soja de una de maíz llamamos simplemente "el campo" constituye en realidad una trama socioeconómica tan heterogénea como densa, que incluye desde los puertos de las multinacionales sobre el Paraná y las grandes propiedades tradicionales a los nuevos pools de siembra, junto a los negocios de venta de maquinaria agrícola, los sindicatos vinculados, las oficinas de los profesionales y, adquiriendo cada día más centralidad, las empresas prestadoras de servicios, en donde se desempeña una creciente población de clase media de ingenieros agrónomos, veterinarios, mecánicos, pilotos de aviones fumigadores, transportistas...
 
El campo son los grandes terratenientes pero también los medianos y pequeños propietarios, surgidos con la partición hereditaria establecida en el Código Civil de Vélez Sarsfield y las leyes de congelamiento de los arrendamientos impulsadas por Perón en los años 40. El campo actual es también el resultado de un proceso de medio siglo, que comenzó con la "revolución verde" de los 60 y continuó con la introducción de la siembra directa en los 90.
 
Felipe Solá habrá cometido muchos errores en su vida política, pero Argentina le debe eterno agradecimiento por la temprana decisión de autorizar los transgénicos. En conjunto con la reducción del costo de la tecnología posibilitada por la convertibilidad, la siembra directa produjo un salto de productividad que se terminaría de consolidar una década después, cuando la demanda asiática impulsaría hacia arriba los precios de los commodities.
 
Esta transformación silenciosa desplazó el régimen de creación de riqueza rural, que tradicionalmente giraba alrededor de la tierra, a la tecnología, que hoy es no sólo la mediación que habilita los cambios productivos sino el principal vector de acumulación capitalista.
 
Insisto con este punto, desarrollado en profundidad por las investigadoras Carla Grass y Valeria Hernández (1), que me parece crucial: la creación de riqueza pasa menos por la tierra (que se hereda o se compra) que por la tecnología (que hay que saber aplicar profesionalmente, sufre de obsolescencia y por lo tanto hay que renovar, reinvirtiendo).
 
Las ciudades medianas son las protagonistas de esta extraordinaria transformación de la ruralidad. Todavía hablamos de Olavarría, Junín o Venado Tuerto como "pueblos", cuando en realidad podemos estar haciendo referencia a una ciudad de 100 mil habitantes con una concesionaria Toyota, locales multimarca que ofrecen los mismos jeans Jazmín Chebar que en los shoppings porteños y un PIB per cápita equivalente al de Recoleta o Madrid.
 
En la ciudad cordobesa de Villa María, que combina la prosperidad del campo con el influjo cultural de su universidad, no hay villas. Repito: en Villa María no hay villas. Asimismo, el chacarero de alpargatas y boina recién bajado del tractor tal vez disponga de: dos camionetas de 50 mil dólares, una sembradora de precisión que compró en Expoagro a 600 mil dólares, una casa en Sunchales que comparte con su mujer y un departamento en Rosario, frente al río.
 
Un peronismo con proyecto nacional no puede desentenderse del campo ni resignarse a perder sus votos. Al "peronismo pampeano" el gobierno debería prestarle más atención, atendiendo a sus particularidades de tradición y origen.
 
Por José Natanson
 

 
El mercado ya se ha enterado. Veamos si no el mapa de las sucursales de Cardón, una marca de ropa a mi gusto demasiado proclive al marrón y la gamuza pero que sintetiza este nuevo imaginario rural-urbano, y que funciona como una muestra de la prosperidad de los "pueblos del interior". La distribución de sus locales es una cartografía precisa de la zona núcleo; sus precios, un indicador de su prosperidad: camisa de lino Parera 15.400 pesos, piloto Río Grande 23.980 pesos, saco Biela ¡53.990 pesos!
 
Los datos son estimativos, porque justamente una de las características del nuevo campo es que no queda del todo claro dónde empieza y dónde termina, pero se calcula que explica alrededor del 10% del PIB, otro tanto de la recaudación tributaria, 20% del empleo (si se incluye empleo directo e indirecto) y el 70% de los ingresos de divisas (2).
 
Cualitativamente, el campo es el sector más dinámico de la economía argentina y uno de los pocos sectores verdaderamente competitivos a nivel global; el único, por otra parte, que genera temor en los países desarrollados. En Serotonina, la novela en la que Michel Houellebecq describe la frustración de las clases rurales de la Francia profunda, un agricultor anticipa sus temores ante un posible acuerdo Mercosur-Unión Europea.
 
-Las exportaciones agrícolas de Argentina se disparaban literalmente desde hacía unos años, en todos los sectores, y no se habían acabado, los expertos estimaban que Argentina, con una población de cuarenta y cuatro millones de habitantes, podría a largo plazo alimentar a seiscientos millones de hombres, y el nuevo gobierno lo había entendido bien, con su política de devaluación del peso, estos cabrones literalmente iban a inundar Europa con sus productos, además no tenían ninguna legislación restrictiva sobre los transgénicos, estaba claro que estábamos en problemas.
 
-Su carne es deliciosa -objeté en un tono conciliador.
 
-Si sólo fuera la carne -respondió, cada vez más sombrío-: los cereales, la soja, el girasol, el azúcar, el maní, el conjunto de las producciones frutícolas, carne por supuesto e incluso leche: en todos estos sectores Argentina podría hacerle un gran daño a Europa, y eso en un breve lapso de tiempo.
 
 
Elogio del cordobecismo
 
Los clásicos límites entre lo rural y lo urbano se difuminaron y hoy el campo se articula cada vez más con las finanzas, la industria y los medios de comunicación, como quedó demostrado durante el conflicto entre el kirchnerismo y los productores rurales de 2008. Dotado de una novedosa conciencia para sí, el campo se transformó, a partir de esa disputa fundacional, en una fuerza sociocultural que funcionó como el eje de sucesivas coaliciones anti-kirchneristas, ganadoras de 5 de las últimas 7 elecciones nacionales. Por eso me parece que vale la pena tratar de entenderlo.
 
El campo retomaba así una larga tradición de reclamos contra el Estado. Como reconstruye Roy Hora, tan lejos como en el verano de 1911-1912 el campo produjo su primera rebelión fiscal articulada, en este caso en rechazo a un incremento del impuesto rural en la provincia de Buenos Aires.
 
Al igual que durante el conflicto del 2008, los productores se sentían protagonistas del gran momento que atravesaba la economía argentina, la de mayor crecimiento del mundo en el contexto de la "primera globalización", y rechazaban los aumentos impositivos.
 
Para complejizar una historia que jamás es lineal, Hora recuerda que la rebelión desafiaba al Partido Conservador, en ese entonces en el poder, y que de hecho el campo apoyó la candidatura de Hipólito Yrigoyen, cuya lista a diputados en la provincia de Buenos Aires estuvo encabezada por... un terrateniente (Leonardo Pereyra Iraola).
 
Volvamos al presente. El campo supo traducir su peso económico en potencia política, y detrás de ello está el hecho de que ya no se autopercibe, ni es percibido por buena parte de la sociedad, como un resabio conservador, oligárquico y rentista, como en el pasado.
 
Hoy es visto como un sujeto dinámico y competitivo, generador de divisas genuinas y adaptado a las exigencias del capitalismo globalizado. Importa poco si el campo es realmente así, lo central es que se ve de esta forma y que un sector importante de Argentina coincide con esta mirada.
 
Y que esta ética protestante de espíritu capitalista sintoniza casi naturalmente con ciertos tópicos del discurso opositor: el progreso concebido como modernización, el emprendedorismo como antítesis de la dependencia estatal y una inserción en el mundo que no cuestiona el rol subordinado en la división internacional del trabajo.
 
Como ya señalamos, el mapa del voto al macrismo coincide matemáticamente con el mapa del monocultivo, lo que no le impidió al peronismo conservar -y a veces recuperar- estos territorios, a punto tal que las provincias de la zona núcleo -Córdoba, Santa Fe, San Luis, La Pampa- están bajo el dominio de gobernadores peronistas.
 
A este "peronismo pampeano" el gobierno debería prestarle más atención, atendiendo a sus particularidades de tradición y origen. Detengámonos por un momento en el más exitoso de todos, el cordobecismo de Jose Manuel de la Sota y Juan Schiaretti.
 
Como sostiene el historiador cordobés César Tcach (3), el peronismo provincial nació a partir de la convergencia de dos sectores: Acción Católica, que a partir de la fuerte tradición cordobesa proponía una nueva cara social para la Iglesia como camino para evitar el avance del comunismo, y un conjunto variopinto de caudillos y caudillejos del viejo conservadurismo, que aportaron el know how de los fiscales, las campañas y los votos, lo que hoy llamaríamos el aparato.
 
El conservadurismo originario del peronismo cordobés era tal que el 14 de julio de 1949 el diputado provincial Novillo Sarabia justificó la negativa de su bloque a prestar homenaje a la Revolución Francesa alegando en su discurso que prefería... la Edad Media.
 
Este conservadurismo primigenio, construido en buena medida como contrapunto al progresismo del radicalismo sabattinista y alentado por un primer Perón más pragmático de lo que muchos quieren aceptar, derivó en el flexible peronismo pro-mercado de De la Sota-Schiaretti.
 
Para el politólogo Federico Zapata (4), la clave del éxito del cordobecismo es haber logrado sintonizar con lo que denomina la "democracia de los farmers", esa corriente de piamonteses, lombardos y friulianos que poblaron Córdoba desde comienzos del siglo XX (también Santa Fe, San Luis, La Pampa).
 
No eran, sostiene Zapata, inmigrantes, sino colonos, es decir personas que dejaban una sociedad preexistente para construir en conjunto una nueva, dotados por lo tanto de un propósito colectivo y una voluntad de cambio (el ideal del colono es transformar el medio al que llega, mientras que la aspiración del inmigrante es superar el shock cultural y asimilarse).
 
La tesis de esta nota es que un peronismo con proyecto nacional no puede desentenderse del campo ni resignarse a perder sus votos.
 
Movidos por un agresivo espíritu emprendedor, una fuerte compulsión por el trabajo y una vocación casi calvinista por el ahorro (y su contraparte, la inversión), los colonos crearon cooperativas, empresas y asociaciones, un entramado de "capitalismo desde abajo" al que el Estado cordobés tuvo la inteligencia de adaptarse: el radicalismo de Eduardo Angeloz-Ramón Mestre y el peronismo de De la Sota-Schiaretti tienen en común la atenuación del componente popular (anti-alfonsinista el primero, anti-kirchnerista el segundo) y un espíritu neoliberal no beligerante.
 
Con matices y diferencias, transformaciones similares experimentaron otros peronismos provinciales, como el de San Luis, bajo el liderazgo modernizante de los Rodríguez Saá; el de La Pampa, con Carlos Verna, y el de Santa Fe: luego de años de dominio peronista bajo la conducción de una dupla al estilo cordobés, la que integraban Carlos Reutemann y Jorge Obeid, el peronismo santafesino sufrió una derrota histórica con el Partido Socialista que los candidatos identificados con el kirchnerismo (Agustín Rossi y Rafael Bielsa) no lograron revertir, hasta que otro dirigente de perfil moderado y sensible a los intereses del campo, Omar Perotti, consiguió recuperar la gobernación.
 
 
Es la hidrovía, estúpido
 
La tesis de esta nota es que un peronismo con proyecto nacional no puede desentenderse del campo ni resignarse a perder sus votos. Martín Rodríguez viene insistiendo desde hace años en la necesidad de "desconurbanizar" el peronismo, que no puede limitarse a ser el partido del AMBA.
 
Agregaría que el tema es "desconurbanizar" hacia dónde, y que un camino posible es hacia la nueva ruralidad. Esto es así por motivos pragmáticos (el 33 por ciento de la última elección) pero también por razones más profundas.
 
El peronismo, la fuerza que en sus tres ciclos largos (Perón, Menem, Kirchner) logró situar a Argentina en el centro de los procesos de modernización del capitalismo, no puede desvincularse de los sectores más dinámicos de la economía: sin caer en el absurdo macrista, que apenas llegó al poder implementó el combo, único en el mundo, de devaluación y baja de retenciones, a tal punto que el propio FMI terminó pidiéndole que las restablezca, el peronismo debería ofrecerle al campo un programa que, en lugar de criticar su intrínseco egoísmo, lo interpele en el marco de una visión más amplia.
 
Esta "desafección estratégica" del peronismo se refleja en cuestiones bien concretas. Por ejemplo, ¿cuál es el enfoque del gobierno sobre la cadena del maní, que produjo 1.150 millones de dólares en la campaña del 2020, de los cuales el 90 por ciento se exportaron, y se convirtió en la economía regional más importante del país, superando a la vitivinicultura (el 80 por ciento del maní que se consume en Europa es argentino)?
 
Sabemos lo que propone el macrismo: retirar al Estado, liberar las fuerzas productivas, desregular y flexibilizar la legislación laboral. ¿Sabemos qué propone el peronismo? ¿Cuál es la "mirada peronista" sobre los nudos de infraestructura, los embotellamientos de camiones en los puertos, el drama de los caminos rurales?
 
¿Cómo puede ser que, sabiendo que expiraba el plazo de concesión, el peronismo haya llegado al gobierno sin un proyecto de Estado sobre la hidrovía, por donde pasan las exportaciones que generan el 80 por ciento de las divisas del país? ¿Cómo puede ser que el Ministerio de Medio Ambiente festeje el prohibicionismo a la cría de salmones en Tierra del Fuego, una provincia que es una aspiradora de dólares, mientras que el Ministerio de Desarrollo Productivo lo lamenta?
 
Por supuesto que hay políticas públicas para muchos de estos temas. El Estado es grande y arrastra miles de déficits, pero no es cierto que "no hace nada". En particular Matías Kulfas viene desplegando un interesante trabajo desde el Ministerio de Desarrollo Productivo; por momentos parece el único funcionario realmente preocupado por conseguir dólares. Sin embargo falta algo más.
 
Es materia discutible si la prosperidad del período 2003-2011 fue consecuencia de una política económica virtuosa o el mero resultado de un contexto internacional favorable, pero lo cierto es que desde hace al menos una década que Argentina perdió la brújula del desarrollo.
 
Quizás porque es cordobés, Zapata elabora una propuesta interesante, a la que llama "biodesarrollismo". Podrá ser esa, u otra, pero lo que resulta indudable es que el peronismo no puede resignarse a ser la suma táctica de la Tercera Sección Electoral y el Norte empobrecido, y que debe elaborar una visión del desarrollo que incluya al campo e interpele a su sociedad.
 
1. Radiografía del nuevo campo argentino. Del terrateniente al empresario transnacional, Siglo XXI, Buenos Aires, 2016.
 
2. http://agro.unc.edu.ar/~economia/wp-content/uploads/2018/03/El-campo-argentino-en-n%C3%BAmeros-2017.pdf
 
3. https://historiasocialargentinaunlp.com.ar/wp-content/uploads/2018/04/cesar-tcach.pdf
 
4. https://panamarevista.com/la-democracia-de-los-farmers/
 
Fuente: Le Monde
 

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26-01-2022 / 10:01
¡María Eugenia Vidal está hasta las manos! En busca de reconstruir la trama de la mesa judicial, sus protagonistas y el armado de causas contra sindicalistas, el juez Ernesto Kreplak le pidió a la gobernación de la provincia de Buenos Aires y a los ministerios de Justicia, Trabajo e Infraestructura locales que entreguen correos electrónicos y agendas de 2017 (en papel o digitales) de la exgobernadora de Vidal, el exsubsecretario de Justicia, Adrián Grassi, y los exministros Marcelo Villegas y Roberto Gigante.
 
La medida se suma a los entrecruzamientos de llamadas ya ordenados sobre las mismas personas y el resto de los presentes en la reunión del Banco Provincia el 15 de junio de 2017 --donde Villegas dijo que deseaba tener una "Gestapo" para "terminar con los gremios"-- además de sus visitas a la Casa Rosada, la Quinta de Olivos y la Agencia Federal de Inteligencia (AFI).  La fiscalía, además, rechazó este martes un intento de llevar la causa a Comodoro Py.
 
La Justicia investiga el espionaje ilegal de la mafia macrista y la "denominada mesa judicial". Y apunta contra los que fueran los máximos responsables del gobierno provincial de Vidal. Han espiado ilegalmente con la estructura mencionada, a centenares de opositores al entonces gobierno de la Provincia de Buenos Aires, mediante la recolección de información ilegal que luego era entregada a medios periodísticos afines.
 
Dichas maniobras tenían el objeto de realizar campañas mediáticas y nutrir de información a fiscales y jueces para alentar persecuciones judiciales, también manifiestamente ilegales. Estas afirmaciones se respaldaron con material probatorio, el cuál la fiscalía entendió que era suficiente para iniciar la investigación correspondiente. Esperemos que ahora jueces y fiscales se muestren decididos a llegar al fondo de estas "cloacas" de modo que toda esta mafia quede expuesta a la luz y puedan ser eliminadas.
 
La Opinión Popular
 

26-01-2022 / 09:01
Mientras la negociación con el Fondo Monetario Internacional está pasando por su momento más álgido, se espera que el final de la feria judicial traiga novedades en la causa que investiga a Mauricio Macri y a figuras de primera línea de su gobierno por irregularidades al suscribir el crédito por más de 50 mil millones de dólares con ese organismo y por negligencia en el uso que se le dio a esas divisas.
 
El expresidente norteamericano entre 1797 y 1801, John Adams, lo dijo con sinceridad brutal: "hay dos formas de conquistar y esclavizar una nación; una es con la espada, la otra es con la deuda". Ya no se conquista a los países subdesarrollados con bombardeos o invasiones militares, salvo que tengan gobiernos demasiado irritantes para el eje Washington-Londres-Bruselas, que es lo mismo que decir Occidente, OTAN, sistema financiero global (FMI-Banco Mundial), etcétera.
 
Argentina vuelve a probar esa amarga medicina, como cada vez que un gobierno de derecha la cargó de deudas, muchas fraudulentas, obedeciendo al manual del sometimiento. Y otra vez es un gobierno popular el que debe pagar. Es un mecanismo tan perverso como brutal.
 
Hay poderosos sectores internos que apoyan y se benefician con el desastre, aquí y en todo el mundo: las elites económicas y su prensa insidiosa. Son los socios locales del capital extranjero, los que apoyan o ejecutan las políticas antinacionales. Son los que provocan corridas al dólar, atacan en las bolsas, juegan al "riesgo país"... Estrategias para disciplinar a la clase política y a buena parte del electorado.
 
La hoja de ruta neoliberal del FMI es la de siempre, la misma que detonó a los gobiernos de Raúl Alfonsín y Fernando De la Rúa: bajar el déficit fiscal, es decir la inversión pública, en forma dramática aunque todavía estemos en plena pandemia; devaluar la moneda para acercarla al dólar ilegal (que mueve volúmenes insignificantes en el "mercado paralelo"), archivar la obra pública con todo lo que ello implica. El FMI tampoco cede en ampliar los plazos de pago ni en bajar la sobretasa abusiva de interés.
 
Si la UCR apoya estas medidas estará olvidando lo que le sucedió a Alfonsín y a De la Rúa. ¿Tanta amnesia -y acatamiento- le exige la sociedad con la derecha macrista endeudadora? La pulseada entre el FMI y el gobierno, que insiste en su voluntad de llegar a un acuerdo pero sin resignar crecimiento, consume tiempo y se acercan horas decisivas porque este viernes vence un pago de 731 millones de dólares. El manual para someter al país sin necesidad de una intervención militar, como explicaba Adams, está en plena ejecución. No hace falta la espada porque está la deuda.
 
En estas horas se define si Argentina vuelve al redil colonial del sistema financiero diseñado por EEUU y secundado por Europa, las potencias neocoloniales, o se atreve a transitar un camino de soberanía, que no será fácil pero que no someterá al país a la humillación de tener que rendir cuentas al FMI y a recibir órdenes de cómo debe invertir el Estado. Eso significará menos educación, salud, obra pública y bienestar, y más pobreza, desigualdad, atraso y dependencia. No es teoría, es pura práctica. Ya lo sufrimos antes; y no solo los argentinos sino una multitud de países.
 
En esta catástrofe nos metió el macrismo, y ahora sus dirigentes pretenden lavarse las manos como Pilatos. En realidad, si tuviéramos la suficiente voluntad política y determinación, deberíamos obligar a pagar a quienes generaron la deuda: Macri y sus amigos. Sería de estricta justicia.
 
La Opinión Popular
 

25-01-2022 / 08:01
Claro y contundente mensaje de Alberto Fernández al Fondo Monetario. El presidente afirmó ayer que el FMI debe contemplar el "derecho a crecer como nosotros queremos crecer" en las negociaciones que la Argentina lleva adelante con el organismo multilateral para acordar un nuevo programa de financiamiento de la brutal deuda de alrededor de US$ 45.000 millones contraída durante el gobierno de Mauricio Macri.
 
Las cosas por su nombre: las palabras del jefe del Estado cobran fuerza debido a que el viernes se produce el primer vencimiento del corriente año con el FMI, por 731 millones de dólares. El Presidente, al participar ayer de un acto de lanzamiento del plan de vacunación para la vuelta a clases, en el partido bonaerense de Morón, dijo que "cuando los ajustes llegaron, nuestro pueblo padeció".
 
En ese marco, el jefe de Estado pidió recordar "lo que fue el 2001, y el ajuste más cercano, que hizo desaparecer el Ministerio de Trabajo, Salud y Ciencia y Tecnología", en alusión a lo ocurrido en 2018 durante la desastrosa gestión de Macri.
 
Argentina enfrenta el primer vencimiento de intereses del año, por 731 millones de dólares, mientras que en 2021 realizó dos pagos de capital por 1.900 millones de dólares cada uno, de una deuda total de 45.000 millones que contrajo la anterior administración macrista con el FMI.
 
El gobierno argentino intenta alcanzar un acuerdo con el FMI antes del próximo vencimiento de capital, previsto para marzo por un monto superior a los US$ 2.000 millones, y busca destrabar por estas horas las negociaciones con los principales socios de organismo.
 
La semana pasada, el ministro de Economía, Martín Guzmán, dijo que las diferencias con el FMI tienen que ver con velocidad en la que la Argentina llegaría en el tiempo a eliminar el déficit fiscal, ya que el país prioriza el crecimiento y la demanda.
 
"La diferencia que tenemos con el FMI es la velocidad de consolidación fiscal y las combinaciones entre gastos e ingresos. No queremos penalizar la demanda cuando la economía se está recuperando", dijo Guzmán en una entrevista con el diario francés Le Figaro.
 
Guzmán precisó que Argentina "redujo fuertemente el déficit primario del 6,4% del PIB en 2020 al 3% en 2021; una reducción de 3,5 puntos en un año con un crecimiento del 10%. Si continuáramos en la trayectoria pronosticada por el FMI, se socavaría el crecimiento y el éxito del programa de apoyo".
 
Entonces, lo que "Argentina ahora quiere más tiempo para pagar y quiere llegar a un acuerdo, que es necesario para ambas partes. La economía va mejor, pero necesitamos más tiempo para pagar", concluyó Guzmán.
 
La Opinión Popular
 

25-01-2022 / 07:01
Las olas de contagios y la falta de dólares le pusieron zancadillas esporádicas a la industria. Y, sin embargo, con todo, el 2021 fue un muy buen año para el sector, que terminó en un nivel de crecimiento destacado a nivel mundial: fue, debajo de China, el país que mayores mejoras logró respecto al 2019 prepandémico en el ámbito fabril.
 
En diciembre hubo un nuevo mes de crecimiento de 0,3% respecto a los niveles de noviembre. Y el año terminó con niveles por encima de los diciembres de 2018, el 2019 y el 2020. El crecimiento del año no fue solo por arrastre estadístico, sino que además, respecto a noviembre del año pasado también hubo una mejora abultada, de 7,6%.
 
El último trimestre del 2021 terminó con una nueva mejora promedio de 1,2% respecto al trimestre previo. Eso pese a que ese último período había empezado con el pie izquierdo, con una contracción de 5%, según los datos oficiales del Indec. Entre noviembre y diciembre logró recuperar casi todo lo perdido en ese mes, en el que complicó la falta de dólares en la economía.
 
El BCRA buscó frenar la salida de divisas con restricciones a los pagos de importaciones, lo que tuvo consecuencias positivas en lo cambiario, con una fuerte recuperación del superávit comercial, pero negativas en la economía real, con una interrupción abrupta de la reactivación. Ese fue uno de los traspiés del 2021. El otro, el más grande, fue por la segunda ola de contagios, que generó una contracción mensual de 8,3% en mayo, de la que se salió rápido, con un crecimiento de 12,1% en junio.
 
Para lo que viene, ambos factores pueden ponerle un freno a la recuperación. Tanto la pandemia por los aislamientos obligados que genera entre los operarios, más lo cambiario por su efecto en los costos productivos cada vez que hay un alza del precio del dólar, más el impacto que genera la devaluación algo más acelerada que el atraso del 2021 sobre el consumo de los hogares que tironea a la producción.
 
El Centro de Estudios para la Producción (CEP XXI) publicó sus datos de producción industrial de diciembre. Se trata del IPI-Cammesa, que se realiza partir de una reponderación de los datos de consumo eléctrico de las fábricas. El indicador permite adelantar con cierta precisión los números que publicará más adelante el Indec, que hasta ahora solo mostró datos de noviembre. Si el 0,3% que arrojó el IPI-Cammesa se corrobora en los datos oficiales, habrá terminado el año pasado con una mejora de 16% respecto a la totalidad del 2020 y de 7% contra el 2019.
 
Además destacaron que el sector automotriz tuvo un desempeño destacable en el 2021, que traccionó al total de la industria: "El notable desempeño en el sector automotriz es una variable relevante para explicar por qué la recuperación del conjunto de la industria manufacturera argentina fue de los más aceleradas del mundo en 2021 (creció 6,4% contra 2019 si tomamos enero-noviembre y 7% si tomamos el dato adelantado de diciembre), por detrás de China, pero por encima de los países de la región, los de Europa Occidental, India, Japón y Estados Unidos"
 
La Opinión Popular
 

24-01-2022 / 12:01
La diputada María Eugenia Vidal acaba de proveer un material de análisis muy rico, difundió un hilo de tweets sobre el endeudamiento argentino. Un análisis detallado de ese material permite espiar un poco en su pensamiento pero es, además, un indicio fuerte sobre el esquema neoliberal dominante en la dirigencia del PRO.
 
Vidal difundió un hilo de cinco tweets. En el primero de ellos, la ex gobernadora sostuvo: "El 80 por ciento del préstamo contraído por el fondo se usó para pagar deudas en dólares, tomada por gobiernos anteriores, otro 13 por ciento para pagar deuda en pesos. La tasa fue la mitad de la del mercado en ese momento". Vidal ofreció como demostración de esa información un cuadro donde se detalla la cantidad de dólares del préstamo del Fondo que fueron destinados a cancelar letras o distintos bonos emitidos por el Estado argentino.
 
La primera curiosidad es que la información que brinda el cuadro es insuficiente. Para demostrar que el crédito fue utilizado para pagar deudas contraídas antes del 2015, debería incluir la fecha de emisión de los bonos y las letras cancelados. Sin embargo, ese dato no está. Parece que está pero no está.
 
Ella, ¿se dará cuenta de la trampa o simplemente colgó algo que le pasaron? Mientras se devela el misterio, conviene hacer un breve recordatorio. ¿No se produjo en abril de 2018 una estampida, en la que tenedores de miles de millones de letras en pesos empezaron a reclamar dólares? ¿No generó eso un desequilibrio que fue, al fin y al cabo, el que provocó una inestabilidad tremenda del tipo de cambio? ¿No fue ese fenómeno el que provocó que el Gobierno recurriera al Fondo, más allá de qué parte del crédito usara para satisfacer la demanda de dólares y cual para cancelar viejas deudas?
 
Entonces, aquí hay dos rasgos de la mirada económica de Vidal, que se asesora con algunos de los principales economistas de su partido. Uno: el material documental no es preciso. No alcanza para saber si su conclusión es correcta o no. Dos: el relato histórico omite elementos centrales para explicar lo que pasó. En ese sesgo hay, claro, un interés: si el problema fue la vieja deuda y no la crisis de confianza, la culpa es de quienes contrajeron la primera y no de quienes generaron la segunda. O sea: la culpa es del otro.
 
Pero ese primer tweet tiene otro detalle, porque da por sentado que utilizar el crédito del fondo para cancelar una deuda en dólares era una política criteriosa o, al menos, inevitable. "Se usó para pagar deudas", dice. ¿Estuvo bien eso? ¿Por qué estuvo bien? En su revisión difundida en diciembre, el propio Fondo Monetario sostuvo que ese crédito fue concedido para que la Argentina defendiera sus reservas.
 
Esto es, el Gobierno podría haber hecho lo que hizo unos meses después: limitar el retiro de dólares, reperfilar vencimientos, defender así las reservas y la moneda, y tal vez volver después más robusto al mercado de capitales. Al no hacerlo, habiendo alternativas obvias, dilapidó el dinero. La afirmación de Vidal es toda una posición en ese debate: ella parece estar de acuerdo con la manera en que se utilizó el dinero del Fondo, algo que el mismo Fondo cuestionó. ¿Lo está? ¿Lo habrá pensado al menos?
 

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