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Nacionales - 30-11-2021 / 09:11
SI ALGO LE FALTABA ES QUE APAREZCA ELISA CARRIÓ

Juntos, ¿pero hasta cuándo?: una nueva amenaza interna sacude a la alianza opositora

Juntos, ¿pero hasta cuándo?: una nueva amenaza interna sacude a la alianza opositora
La batalla será dura, ahora con un condimento externo que intenta condicionar las decisiones de otros partidos dentro de la alianza. Los radicales no se meten en el PRO. Los amarillos no intervienen en las decisiones de la UCR. Lilita, está en todos lados con su código de conducta propio.
Si algo le faltaba a Juntos es que aparezca Elisa Carrió. Y lo que hizo Lilita es meterse en una pelea entre radicales, para respaldar a su amigo Mario Negri y de paso, sacarse el gusto de emprenderla contra uno de sus eternos enemigos: el Coti Nosiglia. Carrió festejó los 20 años de su partido y dejó mensajes. "Sepan lo que eligen en la presidencia de los bloques. Yo no me fui de un partido que tenía corruptos para venir a hablar con los hijos privilegiados de esos corruptos, que manejaron Medicina o la Franja de Ciencias Económicas con la mayor corrupción que se conoce en la historia", sentenció brutalmente frente a los absortos concurrentes.
 
La frase fue contundente, pero en lo que todos entendieron fue dirigido a Lousteau espetó también: "No se puede ser amigo de Coti toda la vida". La líder de la Coalición Cívica ya había adelantado en la semana que no era indefectible que siguiese en Juntos y que esto dependía de ciertas condiciones. "Claro su partido está ordenado, son cinco y todos siguen la dictadura de Carrió, ahora viene a meterse al radicalismo de donde se fue, quiere manipular la interna y apuesta en base a sus amistades, porque Lila piensa en ella y su grupo de amigos, esos son los buenos, los demás son los malos", dice un dirigente radical.
 
Incluso dentro del PRO no ven bien la amenaza de Carrió: "No podés meterte en la interna de otro partido y condicionar tu permanencia en la alianza en base a esa interna, es un apriete en términos que no nos conviene manejar. ¿Y si Yaco le dobla al brazo a Negri y se queda con el bloque, qué? ¿Se va? Y si se va, ¿nos saca votos? Carrió no tiene votos, tiene poder de daño es el único motivo por el que se la mantuvo adentro todo este tiempo", dice un dirigente amarillo.
 
En su alocución de aniversario, tampoco se privó de agarrársela con funcionarios larretistas, especialmente con quien el jefe de Gobierno puso como responsable de la campaña: Fernando Starface. "No la cuidó a María Eugenia (Vidal) en la campaña, la forzó demasiado, le armaba seis eventos por día, la desgastó sin orden, innecesariamente", le dedicó a uno de los alfiles de Horacio Rodríguez Larreta.
 
Carrió va a ser protagonista de esta etapa de definiciones por venir. No por su potencia electoral, tampoco por sus dotes estratégicas ni la capacidad de gestión, sino por el miedo que genera que se desmarque, que se salga de Juntos y empiece a tirar desde afuera. "Es un buscapié, nunca sabes para donde va hasta que te golpea, es muy peligrosa", graficó otro hombre del PRO que preferiría que la líder de la Coalición, ni siquiera note su presencia.
 
La batalla será dura, ahora con un condimento externo que intenta condicionar las decisiones de otros partidos dentro de la alianza. Los radicales no se meten en el PRO. Los amarillos no intervienen en las decisiones de la UCR. Lilita, está en todos lados con su código de conducta propio.
 
La Opinión Popular
 

 
Declaraciones de Carrió provocan enojo en la UCR y tensan la interna de Juntos por el Cambio
 
El diputado radical Emiliano Yacobitti calificó de "muy desafortunados" los dichos de la fundadora de la Coalición Cívica, en los que apuntó contra referentes de la UCR con vistas a la elección de los presidentes de los bloques parlamentarios.
 
El diputado Emiliano Yacobitti (UCR-CABA) consideró este lunes que "actitudes como las de (Elisa) Carrió atentan contra la unidad y el crecimiento de Juntos por el Cambio", y calificó de "muy desafortunados" los dichos de la fundadora de la Coalición Cívica referidos al radicalismo en el marco de la disputa por los cargos partidarios.
 
"Me cayeron mal las declaraciones de Carrió", dijo el diputado, quien consideró que la líder de la Coalición Cívica tiene que opinar sobre su partido y no sobre la UCR. "Espero que esto no rompa Juntos por el Cambio (JxC), pero no voy a permitir que se hable mal de personas honestas", sostuvo Yacobitti en declaraciones para la radio online FutuRock.
 
La socia chaqueña de JxC volvió a meterse el sábado en la interna radical, pidió "caras decentes" al frente de los bloques parlamentarios de la alianza y reafirmó su apoyo a la continuidad del cordobés Mario Negri como presidente del interbloque parlamentario de la alianza opositora en la Cámara de Diputados.
 
"Sepan lo que eligen en la presidencia de los bloques. Yo no me fui de un partido (por la UCR) que tenía corruptos para venir a hablar con los hijos privilegiados de esos corruptos, que manejaron Medicina o la Franja (Morada) de Ciencias Económicas con la mayor corrupción que se conoce en la historia", fue la frase más explosiva de Carrió, pronunciada el sábado en el marco de los festejos por los 20 años de la Coalición Cívica, que tuvo lugar en un club de polo de Open Door, partido de Luján.
 
Yacobitti, en tanto, ratificó su intención de "disputar" los cargos de conducción en los bloques y además planteó algunas críticas sobre "cómo funciona el bloque en la cámara de diputados".
 
El referente de la UCR porteña admitió ayer que buscará arrebatarle la jefatura del bloque radical a Negri, en coincidencia con la intención del senador Martín Lousteau de competir por la presidencia del partido, como trampolín para una eventual candidatura presidencial o como paso previo para postularse por la jefatura de Gobierno porteño.
 
"No puede ser que sea un club de amigos donde gana el que está hace más tiempo", dijo y amplió: "La presidencia del interbloque la tienen que decidir todos los diputados".
 
El diputado porteño destacó que lograron la "incorporación de figuras radicales" a lo largo y ancho del país en las últimas elecciones legislativas, por lo tanto eso demuestra que "hay una demanda de la sociedad por una renovación de la política". "Para nosotros porotear es un error, las cámaras tienen que funcionar de una forma horizontal para favorecer lo que votó la gente que es la ampliación y la renovación". En este sentido, Yacobitti consideró que la unidad de JxC es "esencial" para poder generar "una alternativa" al oficialismo en las elecciones presidenciales del 2023.
 
Para finalizar, el diputado se refirió a las elecciones legislativas en la Ciudad e indicó que los resultados no lo dejaron "con gusto a poco". "Se generaron nuevas figuras, no comparto con los que dicen que es un mal resultado", concluyó.
 
Fuente: Tiempo Argentino
 

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23-01-2022 / 10:01
Quien lanzó la propuesta de una manifestación popular de rechazo a la actual Corte Suprema de Justicia fue un juez: Juan Ramos Padilla. Irritados, algunos de sus colegas plantearon una denuncia contra él, partiendo de la idea de que su condición de miembro del Poder Judicial lo inhabilita para denunciar al Supremo Tribunal.
 
Como siempre, el grupo Clarín se hizo rápidamente eco de la denuncia, a la que utilizó, según su conocido modus operandi para ensuciar la figura del juez sobre la base de mentiras y sumarle a ese falso legajo, nada menos que su condición de padre de otro juez, Alejo Ramos Padilla.
 
Este último, por si no le alcanzara con ser su hijo para quedar en la mira, fue, además quien tuvo a su cargo la investigación del caso D'Alessio, acaso hasta hoy la más poderosa prueba de la existencia de una coordinación delincuencial entre jueces, agentes de inteligencia y medios de comunicación.
 
Tal vez el llamado escándalo de la "gestapro" macrista pueda llegar a compartir esa condición esclarecedora. Lo acusan a Ramos Padilla (padre) de atacar a "la institución Corte Suprema": en realidad, la marcha se organiza para defender a esa institución del escarnio al que la llevaron y en el que la mantienen sus actuales miembros.
 
La marcha se prepara a defender a la Corte Suprema como máxima referencia del sistema judicial propio de la Constitución Nacional, absolutamente quebrado en términos institucionales y gravemente desvalorizado a los ojos del pueblo (el 50% de sus actuales miembros fue nombrado a dedo por el presidente Macri, quien ante el repudio generalizado a esa imposición tomó la decisión de abrir el proceso de elección en el Senado que impone la carta magna).
 
El hecho es que habrá el 1ero de febrero en los tribunales de Buenos Aires una marcha para repudiar la acción de la Corte Suprema, como punto central del grave deterioro de la prestación del servicio de justicia por el Estado argentino.
 
No se trata, hay que insistir, solamente de la utilización del poder judicial para perseguir a dirigentes y militantes políticos, sindicales y sociales, lo cual está quedando ampliamente demostrado en el caso de la reunión de los ministros de Vidal con parte de la conducción de la agencia de inteligencia nacional y con empresarios, a quienes se adiestraba en el arte de inventar denuncias judiciales contra dirigentes (sindicales en este caso).
 
La Corte -y gran parte del poder judicial tiene la mirada negativa de una amplia mayoría de nuestra población. No se trata de que los jueces que participaron en las denuncias de las que se habla  en el patético video sean el poder judicial pero sí, claramente, de que también es el poder judicial. Entre ellos está Conte Grand, procurador general en la provincia de Buenos Aires.
 
¿Qué es, entonces, lo inconstitucional? ¿Criticar sus prácticas injustas y corruptas o reclamar su juicio, castigo y desalojo de uno de los tres poderes que conforman al estado nacional? 
 

23-01-2022 / 10:01
El presidente Alberto Fernández transita la áspera segunda parte de su mandato. Para revalidarse en 2023 necesitará cambiar, romper inercias, conducir a su coalición y al país. "Momento bisagra", "relanzamiento" se exigen en su torno.
 
La pandemia cambió al mundo, acentuó desigualdades preexistentes. Las restricciones a libertades, incluso las imprescindibles, resienten la vida cotidiana de la gente común, agobian. La incertidumbre y el miedo se palpan cotidianamente.
 
El Gobierno venció en la polémica con los antivacunas a los que Juntos por el Cambio (JpC) acompañó o lideró un largo trecho. Fueron logros la distribución de las vacunas, el encastre con los sistemas provinciales de Salud. Los cambiemitas y la prensa dominante le siguen restando méritos al oficialismo nacional. Carecen de sensatez y de argumentos.
 
La temporada de vacaciones es exitosa. El revival se nota asimismo en pueblos y ciudades no turísticas de todo el país, en los centros comerciales de localidades conurbanas.
 
En simultáneo impresiona la cantidad de contagios, notables a ojo con mirada costumbrista. La gente no parece estar dispuesta a recluirse de nuevo. Sí a testearse, a aislarse por pocos días... un nuevo éxito de la concientización. Con buena labor, en la Casa Rosada y en Salud, confían en que los contagios toquen techo y bajen. Ojalá que esto pronto suceda, cantaría Litto Nebbia.
 
En La Rosada, en Olivos, en Economía proyectan-diseñan o fantasean (con el tiempo se discernirá) una agenda de gestión intensa en este trimestre, con resultados tangibles.
 
El optimismo de la voluntad espera que el acuerdo con el Fondo (alguno que contenga años sin pagos) se concrete antes de la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso. Que cada vez son más ordinarias, en cualquier acepción de la palabra...
 

22-01-2022 / 09:01
La teoría de que la "Gestapo antisindical" y la reunión en el Banco Provincia donde se planificaba el armado de causas contra dirigentes gremiales no tuvo nada que ver con el gobierno de María Eugenia Vidal ni con el de Mauricio Macri empieza caerse a pedazos. También se desmorona la teoría de que nadie de los presentes supo jamás que allí había directivos de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI).
 
Un informe que entregó la exSide al juez Ernesto Kreplak muestra que en fechas muy cercanas al encuentro o significativas para la investigación dos exfuncionarios del gabinete bonaerense que estaban en la mesa visitaron el organismo y lo hicieron más de una decena de veces. Se trata del exministro de Trabajo, Marcelo Villegas, y el exsubsecretario de Justicia, Adrián Grassi, pero también pasó por ahí otro de los presentes en la filmación, el intendente de La Plata, Julio Garro.
 
A ellos se suman dos nombres que hasta ahora no habían aparecido en la trama, pero que por la temática de la persecución de aquel entonces cobran relevancia: el exministro de Justicia de la provincia, Gustavo Ferrari, y el exministro de Trabajo de la Nación, Jorge Triaca.
 
La interventora de la AFI, Cristina Caamaño, entregó los datos en respuesta a un pedido del juez Kreplak, que investiga la reunión en el Bapro y armado de causas truchas, en particular contra el dirigente de la Uocra, Juan Pablo "Pata" Medina, que es mencionado explícitamente. El encuentro fue el 15 de junio de 2017.
 
La filmación fue hallada en la central de inteligencia en diciembre último y fue lo que dio pie a la causa judicial, donde quedaron imputados todos los presentes en ese evento que revela la existencia de una Mesa Judicial Macrista. La pesquisa se extendió también a la exgobernadora Vidal.
 
Los datos, que surgen del libro de ingresos a la central de inteligencia, desmorona la defensa de la exmandataria bonaerense Vidal y la compromete en la causa junto al expresidente Macri.
 
La Opinión Popular
 

22-01-2022 / 08:01
El mismo día que el presidente electo de Chile, Gabriel Boric, anunció un gabinete de centroizquierda con mayoría de mujeres, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, reclamó públicamente al Fondo Monetario por las exigencias que planteó a la Argentina y se conoció una nueva encuesta en Brasil que da ganador a Lula con mucha diferencia sobre Jair Bolsonaro.
 
La crítica pública de López Obrador al FMI por su actitud cerrada con Argentina es un síntoma muy fuerte de que esta negociación se ubicó en el centro de atención latinoamericano. Los gobiernos de la región visualizan claramente --como lo puntualizó el presidente mexicano-- que el préstamo fue político, para "ayudar al presidente anterior en las elecciones" y que otorgarlo fue una gran equivocación desde el punto de vista técnico. Con ese antecedente, agregó "ahora no pueden plantear exigencias que empobrezcan más a los argentinos".
 
El panorama regional tiende a cambiar de color, desplazando a una derecha que parecía que había llegado para quedarse. A los gobiernos de Argentina, Chile, México, Perú, Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, El Salvador y Honduras, se les sumaría en octubre el Brasil de Lula. Y hasta el centroizquierdista Gustavo Petro podría ganar las elecciones de este año en Colombia.
 
La negociación argentina con el Fondo llegó a un punto donde tiene que dar un salto y convertirse en una cuestión de interés internacional. El debate sobrepasa las conversaciones del ministro Martín Guzmán con los técnicos del Fondo. Está en cuestión si la función del dinero público que administran los gobiernos es atender las necesidades políticas de los gobiernos de derecha.
 
El Fondo Monetario maneja fondos públicos. Si el gobierno denunció en la negociación que el crédito transgredió las reglamentaciones argentinas y del Fondo, está obligado a hacer una presentación ante la Justicia contra el ex presidente Mauricio Macri. Y si el Fondo reconoce -como ya lo hizo-- que el crédito fue un "error" y que "no se tomaron todos los recaudos", tendrían que denunciar ante la justicia al ex presidente Donald Trump y al representante norteamericano en el FMI de ese entonces, David Lipton, por "malversación de fondos públicos".
 
El Fondo tiene que estar atento también al nuevo color político que presenta la región. El préstamo a la Argentina de Macri es un escándalo en las finanzas internacionales. Allí fueron estafados el pueblo argentino y el de los países que conforman el Fondo. No es una negociación más, como las que tiene el Fondo con otros deudores. En este caso, la cifra es escandalosa, el acuerdo de pagos es absurdo y la situación política en la que se otorgó es muy obvia.
 

21-01-2022 / 08:01
Como nunca hasta ahora, en la soledad de su aislamiento preventivo en Olivos, Alberto Fernández coquetea con la alternativa de demorar el pago del próximo vencimiento con el Fondo Monetario para intentar forzar un vuelco en el último tramo de la negociación. Es una cuota de capital que vence el viernes próximo por U$S 725 millones y una de intereses por otros U$S 141 millones que debería cubrirse el martes siguiente, primer día de febrero.
 
La discusión hierve en la mesa chica presidencial y al interior del equipo económico, donde algunos roles cambiaron con el giro del calendario. A 50 días de los vencimientos de marzo, para los cuales las reservas netas del Banco Central ya no alcanzan, en los tres campamentos del oficialismo coinciden en que las tratativas están empantanadas por el endurecimiento del Fondo.
 
Aunque la situación puede variar en cuestión de horas, las condiciones que exige Washington para refinanciar la brutal deuda que dejó como herencia Mauricio Macri son inaceptables para el Frente de Todos.
 
El sapo más difícil de tragar para el oficialismo no es el sendero de ajuste fiscal que exige el staff del FMI -una reducción del déficit del 1% del PBI anual en vez del 0,7% que propone el Ministerio de Economía- sino el mecanismo de "enforcement" (aplicación) de las condiciones que se vayan a fijar en el Acuerdo de Facilidades Extendidas (EFF) a diez años.
 
Lo que funcionarios del Tesoro estadounidense le reconfirmaron a Martín Guzmán en diciembre es que las revisiones trimestrales del eventual acuerdo serían estrictamente técnicas y vinculantes, lo cual implica que cada desembolso para cubrir cada cuota de la deuda que dejó Macri estaría condicionado al cumplimiento de las metas del trimestre anterior. La evaluación de ese cumplimiento, además, estaría 100% en manos del staff, sin salvaguarda política alguna ni intervención formal del Directorio.
 
La pregunta que se hace ahora el establishment es si, ante el endurecimiento de las contrapartes, el Gobierno está recalculando su rumbo hacia una posición más defensiva, si solo tensa la cuerda para negociar mejor o si se prepara para afrontar las consecuencias económicas de un impago al FMI, que -más allá del terrorismo mediático- no están del todo claras.
 

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