La Opinión Popular
                  03:21  |  Lunes 24 de Enero de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“En política no hay que reír ni llorar, sólo comprender”, Baruch Spinoza. "La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva", José Saramago.
Recomendar Imprimir
Sociedad e Interés General - 30-11-2021 / 07:11
NACE EL 30 DE NOVIEMBRE DE 1778

Andresito Artigas, un líder popular invisibilizado

Andresito Artigas, un líder popular invisibilizado
Andrés Guazurarí o Andrés Guaçurarý y Artigas, conocido como Comandante Andresito.
 
El 30 de noviembre de 1778, en Santo Tomé, nace Andrés Guazurarí o Andrés Guaçurarý y Artigas, conocido como Comandante Andresito. Fue un militar y caudillo argentino, uno de los primeros caudillos federales de las Provincias Unidas del Río de la Plata en la Historia Argentina.
 
De origen indígena, gobernó entre 1811 y 1821 la Provincia Grande de las Misiones, de la cual la actual provincia argentina homónima es solo un remanente. Fue uno de los más fieles colaboradores del general de la Banda Oriental (actual Uruguay) José Gervasio Artigas, quien lo adoptó como hijo; permitiéndole firmar como Andrés Artigas.
 
Andresito era indio, era rebelde, era federal, creía y practicaba la igualdad entre los hombres, desdeñó del poder unitario y centralista de Buenos Aires y obligó a la elite correntina a prestarle obediencia, demasiados argumentos como para condenarlo al ostracismo historiográfico.
 
La Opinión Popular

 
30 DE NOVIEMBRE
 
Andrés Guacurarí, Andresito, el líder popular invisibilizado
 
El 30 de noviembre es feriado en la provincia de Misiones, ya que se celebra el natalicio de Andrés Guacurarí y Artigas, más conocido como Andresito, el máximo prócer provincial y una de las figuras menos conocidas del pasado revolucionario.
 
Al igual que con otros personajes de nuestra historia, basta recorrer los principales acontecimientos de su vida pública, para tener las certezas sobre los motivos que llevaron a su invisibilización en términos historiográficos.
 
Andrés nació, presumiblemente, en 1778 en San Borja, actual República del Brasil y, por entonces, uno de los pueblos integrantes de la gobernación de las Misiones. A pocos kilómetros de allí y con unos meses de diferencia, había nacido el gran prócer José de San Martín.
 
Claro, sus orígenes coincidieron en el tiempo y el espacio, pero no así en su extracción social. Andrés fue un indio guaraní, a lo sumo, pudo haber sido un mestizo, mientras que San Martín fue hijo de un funcionario y militar español que gobernaba en Yapeyú, otro de los pueblos misioneros.
 
Al igual que miles de sus hermanos guaraníes, Andrés debió emigrar hacia otras zonas rioplatenses en procura de trabajo y oportunidades. Así arribó a la Banda Oriental, en donde conoció, en un momento aún indeterminado, a José Artigas, quién lo adoptó como hijo y le permitió usar su apellido. A partir de allí, Andrés pasó a llamarse Andrés Guacurarí y Artigas, además de acceder a un nivel educativo muy superior al de sus hermanos guaraníes, ya que Andrés hablaba y escribía en tres idiomas, guaraní, castellano y portugués.
 
El estallido revolucionario de 1810 encontró a Andrés junto a su padre adoptivo, quién prontamente se transformaría en el líder del pueblo oriental y en el ideólogo de una de las principales líneas políticas de la época: el federalismo.
 
Gracias a la cercanía entre el territorio que, por entonces, ocupaba Misiones (la provincia alcanzaba hasta más allá de la actual ciudad de Concordia, sobre la costa del Uruguay) y la Banda Oriental, es que el ideario artiguista se extendió rápidamente entre los guaraníes.
 
Ello se debe a las coincidencias existentes entre los principios ideológicos del federalismo y ciertos patrones culturales propios de los guaraníes, en especial en cuanto al valor que tiene la autonomía y la imbricación entre el principio de la soberanía de los pueblos y la forma de organización social y política adoptada desde siglos atrás por los pueblos originarios de la región.
 
En ese contexto de fuertes coincidencias ideológicas entre las masas guaraníes y el ideario federal, es que emerge la figura de Andrés Guacurarí como referente y líder del pueblo en armas.
 
En 1815, será reconocido como comandante general de las Misiones, para dar inicio a una de las páginas más extraordinarias de la lucha revolucionaria. Aquella página fue protagonizada por el pueblo originario guaraní, que se movilizó en masa para recuperar su espacio territorial usurpado por los paraguayos y los luso-brasileños, pero también para impulsar en todo el ámbito del litoral los principios igualitarios, democráticos y autonómicos que fueron su razón de ser histórico.
 
Durante cuatro años, el ejército misionero liderado por Guacurarí sostendrá numerosas campañas militares. En la primera de ellas, contra las fuerzas paraguayas, Andrés recuperó la posesión sobre los pueblos ubicados en la margen derecha del río Paraná.
 
El 11 de septiembre de 1815, frente al poblado de Candelaria, Andresito dictó la intimación al jefe paraguayo, José Isasi, en donde expuso que: "El derecho es el ídolo y objeto de los hombres libres por quien se ven empapados en su propia sangre, me ha obligado, solicitando ellos nuestra protección, a molestar a usted el que se venga con nosotros o deje ese departamento al goce de sus derechos".
 
De todas formas, el principal enemigo de los guaraníes fueron los luso-brasileños, seculares rivales desde los tiempos de los Bandeirantes. En esta oportunidad, la situación se tornaba más grave, debido a la connivencia del poder central del Directorio de Buenos Aires con el enemigo, a quién dieron vía libre para operar sobre Misiones y la Banda Oriental.
 
Ello obligó al ejército guaraní a constituirse en la reserva estratégica de Artigas, tomando parte de las operaciones con suerte dispar, hasta la captura de Andrés en 1819.
 
En su lucha contra los portugueses, Andresito cumplió un rol muy similar al que desempeñó Martín de Güemes en la frontera norte del país, y si hoy la Argentina tiene estas fronteras, se debe tanto el sacrificio de los gauchos salteños como a las lanzas guaraníes.
 
Entonces ¿por qué Güemes es considerado, con justa razón, como el referente de la Gendarmería Nacional y Andresito un simple desconocido de nuestra historia? La respuesta habría que buscarla en sus orígenes sociales, uno, era blanco y hacendado, el otro, un indio desprovisto de recursos materiales.
 
Finalmente, hay que destacar la participación que tuvieron los guaraníes en el marco de la guerra civil durante la década de 1810. Allí, en forma decidida, las tropas de Andrés actuaron como una fuerza militar al servicio del ideario federal, principios que no sólo sostuvieron en Misiones, sino que extendieron por toda la región.
 
Entre agosto de 1818 y marzo de 1819, Andresito actuará como comandante general de Corrientes en un hecho de profundo sentido político, revolucionario y simbólico. Era la primera -y será la única vez- en nuestra historia, que un "indio" gobernaba entre blancos.
 
Las relaciones entre la aristocracia local y el nuevo gobernante no fueron nada cordiales. Guacurarí impuso los principios fundamentales del federalismo artiguista: todos los hombres somos iguales. Entre otras medidas, decretó la liberación de todos los guaraníes esclavizados en las haciendas correntinas, y avanzó sobre la esclavitud negra, a la que concedió la libertad a cambio de que se sumaran a su ejército.
 
A medida que iba liberando indios, retuvo igual cantidad de niños y de jóvenes, hijos de los hacendados que utilizaban a los guaraníes como sirvientes. Luego de una semana de tenerlos en cautiverio, el comandante general llamó a las madres para devolverles a sus hijos, no sin antes hacerles el siguiente comentario: "Pueden llevarse ahora a sus hijos, pero recuerden, en adelante, que las madres indias también tienen corazón".
 
Luego de este repaso, resultan evidentes los motivos de su invisibilización como prócer revolucionario. Era indio, era rebelde, creía y practicaba la igualdad entre los hombres, desdeñó del poder central de Buenos Aires y obligó a la elite correntina a prestarle obediencia, demasiados argumentos como para condenarlo al ostracismo historiográfico.
 
Fuente: Télam

Agreganos como amigo a Facebook
23-01-2022 / 09:01
23-01-2022 / 09:01
 
El copamiento del cuartel de La Tablada es un intento de ocupación de los cuarteles del Regimiento de Infantería Mecanizado 3 General Belgrano del Ejército Argentino en La Tablada, provincia de Buenos Aires, el 23 y 24 de enero de 1989 por parte de miembros del Movimiento Todos por la Patria (MTP). Resultaron muertos 32 guerrilleros, 9 militares y 2 policías.
 
Al momento de realizarse el ataque en la conducción del MTP se encontraban, además de Enrique Gorriarán Merlo, otros que como él habían militado en el Ejercito Revolucionario del Pueblo ERP pero que habían estado en la cárcel hasta el retorno de la democracia a la Argentina en diciembre de 1983, como Francisco Provenzano, Roberto Felicetti Carlos Samojedny, que participaron en La Tablada.
 
Por otra parte, en diciembre de 1987 habían abandonado el MTP algunas personalidades notorias de la dirección como Rubén Dri y Manuel Gaggero, quienes habían participado allí desde el primer momento, así como grupos importantes de militantes, sobre todo en Buenos Aires, Gran Buenos Aires y Córdoba, disconformes con el rumbo abiertamente vanguardista y el cariz conspirativo que tomaba el MTP, y con la presencia cada vez más determinante de la figura de Gorriarán Merlo.
 
El 23 de enero de 1989, durante el gobierno de Raúl AlfonsínGorriarán Merlo (ex jefe del grupo guerrillero ERP) lideró un grupo armado de integrantes del MTP que atacó y ocupó parcialmente el Regimiento de Infantería Mecanizado 3 con asiento en La Tablada.
 
El MTP, que desde el primer momento presentó la toma como el intento de impedir un supuesto golpe de Estado planeado por el entonces candidato a presidente Carlos Saúl Menem y el coronel Mohamed Alí Seineldín, al iniciarse el ataque arrojó en las cercanías del cuartel volantes atribuibles a un supuesto comando llamado «Nuevo Ejército Argentino» que pretendía derrocar al presidente Alfonsín.
 
Desde el primer momento, los militares conocían que el ataque era realizado por elementos de la izquierda e, incluso, inteligencia conocía previamente que un movimiento rebelde iba a atacar a alguna unidad militar del área metropolitana y que por eso el entonces titular del Ejército Argentino, teniente general Francisco Gassino, dispuso reforzar la infantería.
 
Inmediatamente después del copamiento, efectivos policiales de la Provincia de Buenos Aires, rodearon el cuartel a modo de primera línea de emergencia para repeler a los guerrilleros hecho que confundió a la población ya que se pensó que la Policía era la que atacaba las instalaciones militares, dado que no se tenía conocimiento del grupo.
 
Finalmente, efectivos pertenecientes al Ejército consiguieron la recuperación del cuartel, tras ser auxiliados y apoyados por la Policía de la Provincia de Buenos Aires, sin aceptar las tres solicitudes de rendición de los guerrilleros y atacando con fósforo blanco, arma prohibida por las Naciones Unidas. Además, se habrían realizado ejecuciones extrajudiciales, tortura y desaparición de guerrilleros.
 
La Opinión Popular 

 

23-01-2022 / 09:01
23-01-2022 / 09:01
23-01-2022 / 09:01
 
Juan Perón fue construyendo apoyo y poder popular mediante las políticas sociales, laborales y previsionales que desarrolló como funcionario de Pedro Ramírez y de Edelmiro Farrell, durante el gobierno de la Revolución Nacional que se instaló en junio de 1943.
 
El 23 de enero de 1945, mediante el Decreto N° 1440, la Secretaría de Trabajo y Previsión -con rango ministerial- a cargo del coronel Perón proclama el derecho de los trabajadores a gozar de un período de vacaciones pagas.
 
Los trabajadores argentinos comenzaron a disponer de una serie de días consecutivos de vacaciones pagas mediante un programa de acceso al turismo social. Una multitud de trabajadores empezó a descubrir un país hasta entonces muy poco conocido.
 
Aquella primera década peronista (interrumpida por el golpe oligárquico de 1955) fue el escenario de cambios sociales sin precedentes en el país. Gracias al incremento del salario real y al desarrollo de la industria, amplios sectores de la población comenzaron a participar en espacios y prácticas de consumo que les habían estado negados desde siempre.
 
Los trabajadores colmaron tiendas y ciudades turísticas, obtuvieron viviendas y las dotaron de confort, y mejoraron su alimentación y su vestimenta. El surgimiento de ese consumidor obrero fue una fuerza social que no sólo modeló una nueva cultura comercial y turística, sino que transformó relaciones e identidades colectivas y redefinió el rol de un nuevo Estado de bienestar con nuevos derechos. 
 
Desde sus inicios, este proceso generó el rechazo de las clases sociales altas y resistencias del conservadurismo político gorila. El 19 de septiembre de 1945, sectores medios y altos realizan la "Marcha de la Constitución y la Libertad", que reunió 200.000 personas. Y estaba al frente el embajador yanqui Spruille Braden quien apoyó abiertamente a la Unión Democrática: la alianza de conservadores, radicales, socialistas y comunistas que enfrentó a Perón en los comicios de 1946.
 
Perón aprovechó esa postura del embajador yanqui para defender las conquistas sociales logradas, planteando una opción nacional y popular frente al capitalismo foráneo y las élites locales serviles. "Braden o Perón" no sólo fue un eslogan de campaña, sino también una proclama de principios de los tiempos fundacionales del peronismo.

 Propaganda macrista: De Goebbels a Durán Barba
Por Blas García  

 
NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar