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Nacionales - 29-11-2021 / 10:11
EL COLMO DEL CINISMO

El endeudador serial Macri dijo que hay que honrar las deudas

El endeudador serial Macri dijo que hay que honrar las deudas
Mauricio Macri pidió "honrar las deudas" y "respetar las instituciones". En un hilo de Twitter que es una oda al cinismo, el ex presidente se manifestó sobre la negociación que lleva adelante del gobierno nacional con los organismos internacionales de crédito.
Mauricio Macri pidió "honrar las deudas" y "respetar las instituciones". En un hilo de Twitter que es una oda al cinismo, el ex presidente se manifestó sobre la negociación que lleva adelante del gobierno nacional con los organismos internacionales de crédito.
 
Lo dijo al hablar sobre la negociación del gobierno con el FMI por la deuda que generó su propio gobierno. "Tenemos que honrar nuestras deudas, respetar las instituciones", dijo el expresidente. Y las redes sociales le recordaron sus compromisos impagos y cómo hipotecó el país. ¿Y si empieza él por pagar toda la que le debe al Estado?
 
Macri intentó coincidir con Cristina Fernández en cuanto a la necesidad de cumplir con las obligaciones financieras. El sábado, la vicepresidenta pidió a la oposición macrista que se haga cargo de la deuda con el FMI que contrajo el último gobierno neoliberal.
 
Macri, el empresario que mantiene con el Estado hace 20 años una deuda impaga del Correo Argentino, la empresa familiar; el que cuando fue presidente intentó autocondonerse. Macri, que como mandatario tomó el préstamo más grande de la historia del FMI y que terminó en fuga de capitales.
 
Macri, que pisoteó las instituciones al crear una Mesa Judicial, el que usó el aparato del Estado para espiar sus propios familiares y los de las víctimas del ARA San Juan, en otros abusos y mal uso del poder, habló también de respetar las instituciones. Más caradura no se consigue.
 
La Opinión Popular
 

 
Mauricio Macri, tras la carta de Cristina Kirchner: "Tenemos que honrar nuestras deudas"
 
El ex presidente Mauricio Macri pidió al país "respetar" sus deudas e instituciones y "liderar con el ejemplo", luego de la carta de la vicepresidenta Cristina Kirchner publicada el sábado, en la que pide que la oposición "se haga cargo" de haber acordado el crédito con el FMI.
 
"Para que la Argentina se desarrolle económicamente tenemos que generar confianza. Tenemos que honrar nuestras deudas, respetar las instituciones. Liderar con el ejemplo", afirmó Macri desde su cuenta de Twitter, ante la convocatoria del presidente Alberto Fernández a la oposición para alcanzar una postura común sobre la deuda con el FMI.
 
En un siguiente mensaje, el referente del PRO citó un discurso que dio la dirigente Elisa Carrió el sábado con motivo de la celebración del vigésimo aniversario de la Coalición Cívica: "Sin un nuevo contrato moral vamos al 'Que se vayan todos'".
 
"No podemos vivir en una comunidad deshonesta. No podemos vivir en la mentira. Esas fueron las palabras de 'Lilita' ayer en el 20 aniversario de la Coalición Cívica", citó Macri, quien agregó que Carrió advirtió que "sin confianza no hay desarrollo ni prosperidad".
 
El expresidente, que contrajo una deuda con el FMI por 57.000 millones de dólares en 2018, señaló que esos conceptos de Carrió "hoy son más necesarios que nunca".
 
 
La carta de Cristina Kirchner
  
Con la carta del sábado y los mensajes de Macri, tanto la vicepresidenta como el ex mandatario coincidieron en la necesidad de cumplir con el pago de la deuda a pesar de las dificultades económicas que atraviesa el país, en parte, debido al crédito con el FMI. Sin embargo, Cristina hizo énfasis en que Juntos por el Cambio debe tomar la responsabilidad por el acuerdo y en la crisis que generó.
 
En un texto publicado en su blog, Kirchner aclaró que la decisión sobre la renegociación con el FMI: "La lapicera no la tiene Cristina... siempre la tuvo, la tiene y la tendrá el Presidente de la Nación", remarcó.
 
En el documento cuestionó la actitud de los opositores que no quieren hablar sobre la deuda con el FMI "hasta que Cristina no opine": "¿En serio que los mismos y las mismas que recorrieron el país y los canales de televisión recitando el mantra 'hay que quitarle la mayoría a Cristina en el Senado para que el Congreso no sea una escribanía del gobierno', ahora quieren que 'Cristina defina si el acuerdo con el FMI está bien o está mal'?", sostuvo.
 
"¿En serio que los mismos y las mismas que trajeron de vuelta el FMI a la Argentina, reiniciando el ciclo trágico de endeudamiento que Néstor Kirchner había clausurado en el año 2005, hoy no se hagan cargo de nada?", planteó al remarcar que fue su esposo quien decidió saldar por completo la deuda con el FMI en ese momento, terminando el vínculo con el organismo.
 
Insistiendo en su reclamo de que Juntos por el Cambio se haga "cargo" de haber tomado el mayor crédito de la historia del FMI, aclaró que "nadie está hablando de desconocer deudas". "Creo que el kirchnerismo tiene un atributo histórico que es el de haber pagado las deudas que generaron otros gobiernos. Basta recordar una vez más la cancelación de la deuda con el FMI llevada a cabo por Néstor Kirchner, así como también la reestructuración de deuda llevada a cabo en 2005 y en 2010 con acreedores privados, con la quita más grande de capital e intereses de la que se tenga memoria", detalló.
 
Fuente: BAE Negocios
 

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El naufragio de la ley de propiedad privada dejó al descubierto la incompetencia política oficialista, las internas feroces en la Casa Rosada y un estruendoso choque contra el límite de sus propios aliados, en medio de una profunda crisis económica y un acelerado desencanto de la sociedad y de sus propios votantes. Un escenario agravado luego de que la cuestión Malvinas alrededor de la selección de fútbol generara un clima nacionalista que colisionó de frente contra el cipayismo libertario y expuso su escaso arraigo popular.
 
El bochornoso traspié de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en el Senado representa el síntoma terminal de un oficialismo cegado por el dogmatismo y desprovisto de oficio político. Lo que el Ejecutivo pretendía vender como un triunfo terminó convertido en un cascarón vaciado: acorralada por la falta de apoyo de los bloques dialoguistas, la Casa Rosada debió capitular y retirar apresuradamente los capítulos centrales de extranjerización de tierras y la flexibilización de la Ley de Manejo del Fuego. El dictamen final fue aprobado desflecado y reducido a menos de un tercio de sus ambiciones originales, dejando al desnudo que las mayorías parlamentarias no se edifican con bravuconadas de redes sociales ni con intervenciones torpes como las del senador Joaquín Benegas Lynch, cuyos insultos a los senadores aliados terminaron de dinamitar los puentes de negociación.
 
Fiel a su matriz refractaria a la autocrítica, la reacción de la conducción libertaria ante semejante derrumbe consistió en desatar una inmediata cacería interna de chivos expiatorios. En lugar de asumir los errores de cálculo de la gestión, la Casa Rosada liderada por Javier y Karina Milei optó por aislar y "freezar" al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, amagando con congelar el resto de sus proyectos en carpeta tras convertirlo en un yunque político. Al mismo tiempo, el enojo oficialista apuntó directamente contra Patricia Bullrich, a quien responsabilizan por fallar en la contabilidad de los votos y perder el control de la sesión. Este pase de facturas expone un gabinete frágil y fracturado, donde los propios arquitectos del programa gubernamental son arrojados a los leones ante la primera turbulencia institucional.
 
 
En última instancia, la mutilación de este proyecto emblemático expone el techo del modelo libertario: una administración que chocó de frente contra el límite de sus aliados e incapaz de sostener consensos duraderos. La incapacidad para articular mayorías y la constante tendencia a refugiarse en la intransigencia demuestran que el dogmatismo autoritario se vuelve impotente ante la dinámica republicana. Con Sturzenegger desautorizado y Bullrich golpeada políticamente, el gobierno ingresa en una peligrosa fase de insularidad y parálisis parlamentaria, donde la falta de muñeca política condena al oficialismo a multiplicar derrotas mientras la gestión cotidiana se consume entre internas feroces e improvisación.
 
De la redacción de La Opinión Popular

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