Lemlich sufrió golpes, contusiones con el resultado de seis costillas rotas; y se la detuvo un total de diecisiete veces.
 
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Internacionales - 23-11-2021 / 07:11
23 DE NOVIEMBRE DE 1909

Comienza la épica huelga en las fábricas de camisas en Nueva York

Comienza la épica huelga en las fábricas de camisas en Nueva York
Clara Lemlich lidera la huelga de Nueva York, la huelga de trabajadores más grande de mujeres estadounidenses en ese momento, para mejorar los salarios, las condiciones laborales y las horas de trabajo de 20.000 mujeres que trabajan en las fábricas.
 
En 1900 más de la mitad de la población de Nueva York estaba constituida por inmigrantes. Los trabajadores textiles, sobre todo mujeres y niñas, que confeccionaban camisas, blusas y otras prendas eran casi en su totalidad inmigrantes de Europa, de origen judío en muchos casos. Vivían hacinados en los barrios de inmigrantes y muchos trabajaban por un salario bajo en terribles condiciones de trabajo.
 
La huelga de las camiseras de Nueva York de 1909 o Levantamiento de las 20.000 fue una huelga laboral en la que participaron principalmente mujeres inmigrantes de origen europeo y familia judía que trabajan en la Nueva York en las fábricas textiles de camisas.
 
Fue la mayor huelga de mujeres hasta la fecha en la historia de Estados Unidos y fue liderada por Clara Lemlich, de origen ruso, y apoyado por la Liga Nacional de Sindicatos de Mujeres de América (National Women's Trade Union League of America -NWTUL). La huelga comenzó el 23 de noviembre de 1909. Lemlich sufrió golpes, contusiones con el resultado de seis costillas rotas; y se la detuvo un total de diecisiete veces.
 
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Desde el principio, las jóvenes en huelga fueron víctimas de una fuerte oposición y represión a sus demandas: desde los fabricantes, la represión política -represión policial y de los tribunales de justicia-.
 
Las empresas Triangle y Leiserson contrataron matones y prostitutas para acosas y perjudicar a los huelguistas, a menudo con ayuda de policías que luego detuvieron a los huelguistas por cargos inventados.
 
En la corte suprema, los huelguistas se enfrentaron a magistrados hostiles que reprochaban a las mujeres jóvenes su mal comportamiento (un dijo a una mujer. "Usted está en huelga contra Dios y la naturaleza"), los sindicalistas y huelguistas fueron multados, y, en algunos casos, condenados por distintos delitos.
 
En febrero de 1910, la NWTUL acordó con los dueños de algunas fábricas la mejora en los salarios, mejores condiciones laborales y reducción de la jornada laboral. La huelga general fue suspendida el 15 de febrero de 1910 aunque algunas protestas continuaron.
 
Un año más tarde tuvo lugar el incendio en la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York, que puso en evidencia pública las terribles condiciones de trabajo de las mujeres inmigrantes.
 
El éxito de la huelga laboral marcó un hito importante para el movimiento obrero estadounidense, especialmente para los sindicatos de la industria del vestido. Fue una de las primeras grandes revueltas exitosa de las trabajadoras en la historia estadounidense. Además, Clara Lemlich se convirtió en una estrella mediática ya que en tres novelas publicadas poco después de la huelga apareció como su nombre como gran protagonista.
 
Aunque no fue una victoria completa, el levantamiento de las bluseras logró avances concretos significativos. Muchas empresas firmaron acuerdos de mejoras: una semana laboral de cincuenta y dos horas, vacaciones pagadas al año, no discriminación contra los afiliados del sindicato, suministro de instrumentos y materiales de trabajo por las empresas de manera gratuita, división equitativa del trabajo durante las temporadas bajas, la negociación de los salarios con los empleados. En el final de la huelga el 85 por ciento de todos los fabricantes de camisas de Nueva York se había unido al acuerdo con la WTULF.
 
Menos tangible pero muy importante, la huelga laboral de las trabajadoras camiseras de 1909 convenció a los veteranos sindicalistas conservadores de la necesidad de aceptar a las mujeres y sus reivindicaciones en píe de igualdad como activistas sindicales. Las propias mujeres jóvenes descubrieron su propio valor a través de los sucesos y luchas ideológicas de 1909 a 1910. Muchas de ellas recordaban la sublevación de las 20.000 como gran suceso formativo en su posterior vida adulta.
 
Fuente: Wikipedia

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Comienza la épica huelga en las fábricas de camisas en Nueva York
Mujeres trabajadoras durante la huelga de las 20.000 camiseras de 1909 en Nueva York.
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En 1900 más de la mitad de la población de Nueva York estaba constituida por inmigrantes. Los trabajadores textiles, sobre todo mujeres y niñas.
30-11-2021 / 18:11
30-11-2021 / 08:11
La aplastante victoria de Xiomara Castro en las elecciones presidenciales de Honduras pone un broche de oro a un mes políticamente excepcional de Nuestra América. Queda aún pendiente el balotaje chileno, pero el triunfo de la candidata de LIBRE tiene un relieve y una trascendencia que excede con creces el ámbito centroamericano y se proyecta a escala continental.
 
Su hazaña fue el premio a doce duros años de militancia en los cuales ella y su marido, el derrocado ex presidente Manuel "Mel" Zelaya, militaron incansablemente para construir una alternativa a las marionetas que Washington se las ingenió para imponer en Honduras luego de la destitución de Zelaya, el 28 de Junio de 2009.
 
Este fue el primer "golpe blando o institucional" que el gobierno de Estados Unidos puso en práctica en la región y, tal vez, la partida de nacimiento del Lawfare como práctica destituyente y de persecución política. Desde entonces se utiliza para proscribir -o por lo menos obstaculizar- la presencia de líderes populares en Latinoamérica.
 
En 2012 la víctima fue Fernando Lugo en Paraguay y en 2016 Dilma Rousseff. Muchos otros son víctimas de esa nefasta invención norteamericana: Lula, Evo, Correa, Cristina, Glas, Rivadeneira, Patiño, etc., y la lista no es exhaustiva. No fue casual que en ambos países -Paraguay y Brasil- y en esos precisos momentos la embajadora de Estados Unidos fuese la misma: Liliana Ayalde.
 
¿El pecado de Zelaya? Pretender consultar a la ciudadanía si quería o no que se convocara a una asamblea constitucional. Lo que siguió fue una tenaz resistencia de Zelaya y Xiomara, luego el exilio y después una implacable persecución, mientras el país se convertía en un páramo sumido en la pobreza y la violencia.
 
Washington impuso, mediante elecciones fraudulentas a dos peones: Porfirio Lobo Sosa y Juan Orlando Hernández, el hipercorrupto -según la Justicia de Estados Unidos y la opinión de las segundas líneas del Departamento de Estado- pese a lo cual Barack Obama, Donald Trump y Joe Biden siguieron admitiéndolo como uno de los líderes democráticos de la región.
 
Más de una treintena de muertos en protestas populares jalonaron la re-elección de Hernández a la presidencia en 2017. Parece que Almagro no se enteró; tampoco lo hicieron sus amos en Washington. Pero Xiomara no aflojó en su lucha. Así las cosas hoy adquiere el mérito histórico de haber barrido con un aluvión de votos a la mafia política enquistada en Honduras con la bendición de la Casa Blanca.
 
Y lo hizo en las elecciones con la mayor tasa de participación de la historia hondureña (unos tres millones y medio de votantes) que la convirtieron en la presidenta más votada de su país y, además, en la que atrajo a las urnas al voto juvenil. Su arrollador avance liquidó también el arcaico bipartidismo liberal-conservador y puso fin a uno de los narcogobiernos más descarados de Latinoamérica y el Caribe, sostenido contra viento y marea por sucesivos presidentes yanquis.
 
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28-11-2021 / 09:11
28-11-2021 / 08:11
27-11-2021 / 08:11
 
Uno de los eventos más trágicos de la Guerra de los Diez Años, la primera guerra de independencia cubana contra las fuerzas realistas españolas, fue el fusilamiento de los ocho estudiantes de medicina, lo que ocurrió durante el gobierno del General Blas Villate y de la Hera, Conde de Valmaseda.
 
Los ocho estudiantes fueron arrestados en su aula universitaria el 25 de Noviembre de 1871, por el propio Gobernador español de La Habana, acusados falsamente de haber arañado la tumba de un periodista español. Al día siguiente, bajo las órdenes del Segundo Cabo, General Crespo, por encontrarse ausente Valmaseda, los estudiantes fueron procesados en juicio sumarísimo.
 
El fallo de este juicio no fue aceptado por los voluntarios españoles amotinados frente al edificio de la cárcel donde se celebrara el juicio. Los estudiantes fueron procesados seguidamente una segunda vez, donde fueron condenados a muerte.
 
Valmaseda, que había regresado a La Habana, no revocó el fallo ni lo conmutó por pena inferior. Los 8 estudiantes fusilados fueron sorteados, mientras que el resto recibió distintas condenas: 11 fueron condenados a seis años de prisión, 20 a cuatro, y 4 de ellos a seis meses de reclusión. Los 8 estudiantes fueron ejecutados el 27 de Noviembre de 1871, dos días después de su arresto.
 
Aunque España trató de apartar este suceso de la Guerra de los Diez Años que en ese momento estaba desarrollándose con toda fuerza en Cuba, estaba claro que este fusilamiento pretendía aterrorizar a la población cubana dando un escarmiento ejemplar, para frenar el sentimiento independentista de los cubanos, aunque el resultado fue lo contrario.
 
Tanto el abominable crimen, como el inconcebible proceso judicial que lo precedió, contribuyeron a reforzar estos sentimientos independentistas. La fecha de Noviembre 27 se celebra en Cuba como día de Duelo Nacional.
 
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