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Nacionales - 19-11-2021 / 09:11
LUCAS GONZÁLEZ VOLVÍA DE UNA PRÁCTICA DE FÚTBOL EN BARRACAS CENTRAL CON TRES AMIGOS

Gatillo fácil: la Policía de Rodríguez Larreta asesinó a un chico de 17 años

Gatillo fácil: la Policía de Rodríguez Larreta asesinó a un chico de 17 años
Este jueves se confirmó la muerte de Lucas González, asesinado por dos balazos en la cabeza, víctima de gatillo fácil de un efectivo de la Policía de la CABA, de Horacio Rodríguez Larreta. Tenía 17 años, era futbolista y salía de entrenar en el club Barracas Central con sus amigos.
Este jueves se confirmó la muerte de Lucas González, asesinado por dos balazos en la cabeza, víctima de gatillo fácil de un efectivo de la Policía de la CABA, de Horacio Rodríguez Larreta. Tenía 17 años, era futbolista y salía de entrenar en el club Barracas Central con sus amigos.
 
Tres policías iban de civil en un auto no identificado, persiguieron a cuatro adolescentes y los balearon. Aseguraron que estaban "en actitud sospechosa". El jueves a la noche, 34 horas después, el ministro de Seguridad porteño reconoció el episodio. El jefe de Gobierno, Rodríguez Larreta prometió: "Seremos inflexibles con los policías que actúan fuera de la ley".
 
"Fue gatillo fácil", afirmó su madre frente a las versiones oficiales que trataron de instalar que había habido un tiroteo. Ante el reclamo generalizado, hasta del presidente de la Nación, la CABA reconoció el hecho y la Justicia se aprestaba a dictar las órdenes de detención de tres policías.
 
El asesinato de Lucas, a manos de policías de la CABA volvió a poner en tela de juicio el accionar de esta fuerza. Las víctimas del gatillo fácil se suman en la Capital Federal y, en la mayoría de los casos, la edad de las víctimas ronda entre los 15 y los 25 años. Desde que nació la Policía de la CABA hubo 121 casos de "gatillo fácil" en la Ciudad de Buenos Aires. 
 
La Opinión Popular
 

 
LUCAS GONZÁLEZ VOLVÍA DE UNA PRÁCTICA DE FÚTBOL EN BARRACAS CENTRAL CON TRES AMIGOS
 
Gatillo fácil: la Policía porteña asesinó a un chico de 17 años
 
Lucas González murió este jueves a sus 17 años, asesinado por agentes de la Policía de la Ciudad. Le reventaron la cabeza de dos balazos cuando volvía con tres amigos en auto del club Barracas Central, donde jugaba en las divisiones inferiores. "Fue gatillo fácil", sentenció su madre para desmentir la versión inicial de la fuerza porteña, que había instalado extraoficialmente que los cuatro chicos habían sido interceptados en "actitud sospechosa" por el oficial mayor Fabián López, el oficial José Nievas y el inspector Gabriel Isassi.
 
Los efectivos operaban de civil y en un vehículo no oficial, por lo que los chicos creyeron que les querían robar y aceleraron, según reconstruyeron sus testimonios. "Les tiraron a matar", denunció la familia de Lucas. Las evidencias dejan a la luz una pregunta clave: ¿qué hace una brigada de civil, sin identificación, disparando contra cuatro chicos que salen de jugar a la pelota?
 
 
"Le pegaron un tiro a mi amigo"
  
"Mi sobrino acaba de fallecer. Les pido ahora que respeten a la familia en este triste momento". Pasadas las 17.30 del jueves, Emanuel, tío de Lucas, comunicó la noticia a la prensa en las puertas del Hospital El Cruce de Florencio Varela. Lucas había llegado a ese centro de salud en la madrugada del jueves. Desde las 9 30 del miércoles, cuando fue baleado en el cruce de Alvarado y Perdriel, Barracas, había estado internado en el Hospital Penna.  La familia denunció maltratos de los agentes de seguridad que se encontraban en el centro de salud: les decían que Lucas era un delincuente. La versión se condice con un audio policial al que accedió Página/12: "Un herido de arma de fuego de los cacos cayó al hospital", dice un agente.
 
El oficial mayor López, el oficial Nievas y el inspector Isassi , que estaba a cargo del grupo, revistaban en la Comisaría 4D de Barracas. Los tres fueron separados de la fuerza y sumariados.
 
El jueves a la noche, Alejandro Cilleruelo, a cargo del Juzgado de Menores N°4, ordenó las detenciones de López, Nievas e Isassi, los tres de la Comisaría 4D de Barracas. El mismo juez separó a la Policía de la Ciudad de la investigación y dejó los peritajes a cargo de la Policía Federal. Secuestraron las tres armas reglamentarias, vainas servidas 9 milímetros, e investigan de cuál (o cuáles) arma salieron las balas. En esas horas, también, el ministro de Seguridad porteño, Marcelo D'Alessandro, presentó al juez un escrito en el que requirió "medidas urgentes" respecto de los tres policías para "evitar cualquier entorpecimiento de la investigación"
 
De los tres investigados, al menos uno tenía antecedentes curiosos: en 2016 Isassi formó parte de una comitiva de policías porteños llegada a Río Gallegos supuestamente en plan de paseo, pero armada con al menos una Glock, según denunció Cristina Fernández de Kirchner entonces, poco después de que apareciera violentada la puerta de la casa paterna de Néstor Kirchner.
 
Lucas vivía en Varela y el miércoles a la mañana salió con sus tres amigos hacia Barracas. Los iba a acompañar a una prueba que se realizaba en las divisiones inferiores de Barracas Central. Él, ya jugador del club, ilusionado por el posible ascenso del equipo (aunque era hincha de Defensa y Justicia), todos los días iba a entrenar en transporte público, pero este miércoles viajó en el auto de uno de sus amigos. Al salir del club, reconstruye la familia a partir del relato de los tres sobrevivientes, los amigos subieron al Volkswagen Suran y pararon para comprar un jugo. Unas cuadras después de reiniciar la marcha, los cruzó un Nisan Tiida, sin identificación oficial. A bordo iban los tres policías vestidos de civil, por lo que los chicos creyeron que eran ladrones y aceleraron.
 
"Cuando les cruzamos el vehículo para obligarlos a detener, el acompañante esgrime un arma de fuego, colisiona al chofer y ahí continúa el procedimiento", dice uno de los policías en otro audio, con el que inicialmente la Policía intentó instalar que los chicos estaban en "actitud sospechosa". El "procedimiento" fue balear el auto directamente a los vidrios.
 
El "arma de fuego" que refirieron los policías y los chicos negaron tener  era de mentira. "Empezaron las pericias y a las ocho horas encontraron un arma de plástico", relató Emanuel, que denunció que el objeto fue plantado por la fuerza policial. El padre del chico que manejaba, en tanto, contó que, minutos después de la balacera (el auto tenía cuatro balazos), su hijo lo llamó para contarle lo ocurrido. "Papi, me quisieron robar y le pegaron un tiro a mi amigo", dijo, aún creyendo que se trataba de un asalto.
 
Los tres amigos buscaron a otros policías para pedir ayuda: los efectivos los detuvieron. Mientras Lucas luchaba por su vida y López, Nievas e Isassi aún estaban libres, sus tres amigos estaban en el Instituto Inchausti. Recién a las 9.30 del jueves, 24 horas después de la balacera, los liberaron en el marco de una causa caratulada como "averiguación de ilícito". "Que no haya ningún Lucas más. No lo va a haber porque nosotros nos vamos a encargar de esclarecer todas las cosas. No le tenemos miedo a nadie", aseguró Mario, el padre de Lucas, ya entrada la noche del jueves.
 
 
"Fue gatillo fácil"
  
"Desde el primer momento nos pusimos a disposición de la Justicia", dijo el ministro de Justicia y Seguridad porteño, Marcelo D'alessandro, en una conferencia de prensa a las 19.30 del jueves, 34 horas después de ocurridos los hechos. Fue la primera voz oficial que se expresó. El miércoles, ningún representante del GCBA negó la versión instalada por la fuerza policial. Mientras el ministro hablaba, en su cuenta de Twitter, una de sus últimas publicaciones celebraba el quinto aniversario de la creación de la Policía de la Ciudad, cuyo festejo -luego suspendido- iba a realizarse anoche en el Teatro Colón.
 
"Fue una mala actuación de personal policial", indicó a su turno el jefe de la Policía porteña, Gabriel Berard, esgrimiendo la versión de las ovejas negras. "Seremos inflexibles con los policías que actúen fuera de la ley", reafirmó en su cuenta de Twitter el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta.
 
"Basta de gatillo fácil. Ni un pibe menos", respondía al mismo tiempo uno de los carteles que se levantaban frente a la Comisaría 4D vallada. Allí, amigos, familiares, vecinos y compañeros del club pedían justicia por Lucas. La noticia del fallecimiento del chico los había encontrado en Vélez Sarsfield e Iriarte, donde inició la concentración, el lugar en que los tres policías comenzaron a perseguir a los chicos.
 
"Te miran mal cuando caminás, te quieren parar, te piden documento por la forma en que te vestís. Con uniforme o sin uniforme te miran mal por tener una visera", decía un compañero de Lucas de Barracas Central, sobre el operar cotidiano de la policía en la zona sur de la Ciudad. En la conferencia de prensa, al ser consultado por el modus operandi de los tres agentes, el propio D'alessandro confirmó que era una brigada que operaba de civil y sin identificación. "Muchas veces hacen tareas de prevención", arguyó, sin explayarse.
 
También en Varela, frente al Hospital, desde temprano en la mañana se juntaron vecinos y familiares del joven. "Queremos Justicia para Lucas, asesinado por esta maldita Policía. Basta Argentina. Démonos cuenta que esto no tiene que pasar más. Se tiene que acabar", sostuvo Emanuel al dar la noticia del fallecimiento de su sobrino. Horas antes, temprano en la mañana, cuando la versión de la Policía aún corría como cierta, la voz entrecortada de Cinthia, la madre de Lucas, había sentenciado: "Fue gatillo fácil". "La Policía sabe muy bien lo que hizo y yo no voy a parar, les juro que no voy a parar hasta que esto salga a la luz", añadió.
 
Por Santiago Brunetto
 
Fuente: Página12
 

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31-03-2026 / 16:03
29-03-2026 / 15:03
La gestión de Javier Milei atraviesa un momento muy complejo, atrapada en una tenaza que combina corrupción sistémica y degradación económica. La narrativa de austeridad se ha quebrado frente a pruebas judiciales contundentes: por un lado, el Caso $LIBRA, donde el peritaje técnico confirma un esquema de promoción de estafas piramidales que involucra directamente al Presidente y a Karina Milei por presuntos cobros millonarios; por otro, el escándalo de Manuel Adorni, cuya utilización de vuelos privados y un crecimiento patrimonial injustificado -que incluye mansiones y gastos de lujo- lo colocan como el nuevo emblema de los privilegios que el Gobierno prometió desterrar.

Sin embargo, el factor que transforma estos escándalos en un veneno letal para el oficialismo es el contexto de asfixia social. La paciencia popular, que hasta hace poco funcionaba como un cheque en blanco, se está agotando ante una realidad incontrastable marcada por la pobreza récord Con indicadores que ya superan el 55%, el ajuste ha dejado de caer sobre la política para ensañarse con la clase media y los sectores vulnerables; la inflación persistente, la cual, a pesar del discurso oficial, el costo de vida -especialmente en alimentos y servicios públicos- sigue demoliendo el poder adquisitivo de los salarios. A esto se le suma la crisis de expectativas: El contraste entre el "no hay plata" para comedores escolares y el despliegue de recursos en el entorno de Adorni ha roto el vínculo de confianza con su base electoral.


En definitiva, la caída en las encuestas no es solo producto de los tribunales; es el resultado de un modelo que pide sacrificios extremos a la población mientras sus máximos referentes se ven cercados por causas de corrupción que huelen a vieja política. La "libertad" parece haberse convertido, para el círculo íntimo del poder, en la libertad de gozar de privilegios mientras el resto del país cae en la indigencia.


De la redacción de La Opinión Popular

28-03-2026 / 07:03
La historia, caprichosa pero justa, suele poner las cosas en su lugar. El reciente fallo de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, que rechaza de plano la demanda de los fondos buitres contra la República Argentina por la recuperación de YPF, no es solo un alivio para las cuentas públicas; es la partida de nacimiento de una verdad que el relato libertario intentó asfixiar: la soberanía nacional no fue un error, sino el acierto estratégico más importante del siglo XXI.


Este veredicto no constituye únicamente una victoria jurídica, sino que representa una reivindicación política total para Axel Kicillof. En 2012, el entonces ministro de Economía comprendió que un país sin el control de su propia energía es un país sin destino. El tiempo, ese juez implacable, terminó por darle la razón: hoy, Vaca Muerta no es una entelequia, sino una realidad que bate récords de producción y sostiene el andamiaje de una Argentina que, de otro modo, estaría de rodillas.

 
En este escenario, es imperativo apelar a la memoria y desenmascarar el cinismo. El hoy presidente no fue un observador neutral en esta disputa; fue un militante activo y un lobbista desfachatado del bando buitre. Javier Milei, el mismo hombre que ahora intenta "caranchear" miserablemente un triunfo judicial ajeno, construyó su carrera mediática descalificando sistemáticamente la recuperación de YPF como un "robo" y un "atropello a la propiedad privada". Su alineamiento con el capital especulativo fue tan obsceno que llegó a proponer la creación de un humillante "Impuesto Kicillof": una tasa destinada a esquilmar al pueblo argentino para pagarle a los fondos buitres una deuda que, hoy lo sabemos, era ilegítima. Como bien señaló el gobernador bonaerense ante la contundencia del fallo: "Es lamentable que el presidente de la Nación haya defendido a los fondos buitres en lugar de defender los intereses del país".

 
La contundencia de la sentencia dictada en Nueva York se traduce en una victoria multidimensional. En el plano fiscal, la Argentina logra un alivio monumental al evitar el desembolso de una cifra astronómica fabricada por la voracidad especuladora. En lo estratégico, el fallo ratifica la legalidad internacional de la expropiación, blindando la soberanía sobre nuestros recursos naturales. Finalmente, en el terreno político, el veredicto desmantela el relato de la "mala praxis" esgrimido por Milei, validando la solvencia técnica y el coraje de una defensa que priorizó el patrimonio nacional por sobre los dictados de los mercados financieros internacionales.


De la redacción de La Opinión Popular
27-03-2026 / 19:03
24-03-2026 / 13:03
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