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Internacionales - 19-11-2021 / 08:11
19 DE NOVIEMBRE DE 1909

En Nicaragua, José Santos Zelaya manda a ejecutar a 500 mercenarios yanquis invasores

En Nicaragua, José Santos Zelaya manda a ejecutar a 500 mercenarios yanquis invasores
José Santos Zelaya.
 
El gobierno liberal nicaragüense de José Santos Zelaya mantuvo tensas relaciones con Estados Unidos después de que este país otorgara el canal a Panamá y no a Nicaragua, lo que llevó a éste a dar ayuda a los opositores conservadores en Nicaragua.
 
En 1907, buques de guerra estadounidenses ocuparon diversos puertos de Nicaragua. La situación llegó al punto de plantearse conflicto entre los liberales nicaragüenses por un lado, y los conservadores y Estados Unidos por otro (que los financiaba junto al presidente de Guatemala, Manuel Estrada Cabrera).
 
En 1909, unos 500 mercenarios norteamericanos que operaban en Nicaragua fueron capturados y ejecutados, el 19 de noviembre de 1909, por el gobierno de Zelaya, lo que sirvió para que Estados Unidos considerase la acción como una provocación para la guerra, y el derrocamiento ilegal de Zelaya por medio del secretario de Estado de Estados Unidos, Philander Chase Knox.
 
A principios de diciembre, infantes de marina estadounidenses ocuparon diversos puntos de la costa caribeña nicaragüense. El 17 de diciembre de 1909 Zelaya se vio obligado a dimitir, exiliándose en México.
 
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José Santos Zelaya López fue un militar y político nicaragüense que ejerció como Presidente de Nicaragua desde 1893 hasta 1909. Era miembro del Partido Liberal vinculado con la política progresista y realizó importantes reformas públicas en el campo de la educación y las infraestructuras, y se le reconoce como el constructor del Estado nicaragüense actual.
 
Su gestión gubernamental provocó gran desarrollo en Nicaragua. Modernizó al Estado introduciendo modernas leyes, creó nuevas instituciones, promulgó códigos, reglamentos, introdujo el Habeas Corpus. El General Zelaya convirtió a Nicaragua en la más próspera y rica nación de Centroamérica. Instauró la educación gratuita y obligatoria, construyó escuelas, trajo de correos, vapores, el ferrocarril, telégrafos, carreteras, entre muchos avances más.
 
Era partidario de la creación de unos Estados Unidos de América Central, lo que le llevó a apoyar a otros partidos liberales de distintos países centroamericanos que pudieran defender el mismo proyecto, y a promover diversas conferencias unionistas centroamericanos, especialmente las cumbres presidenciales celebradas en Corinto y el Pacto de Corinto, las cuales dejaron aislado al gobierno guatemaltaco dirigido entonces por el licenciado Manuel Estrada Cabrera.
 
Estrada Cabrera era aliado incondicional de los Estados Unidos, ya que abrigaba la esperanza de que este país lo ayudara en contra de un posible ataque militar de Inglaterra, que podría producirse en cualquier momento debido a que Guatemala tenía fuertes deudas con los bancos británicos.
 
La administración de Zelaya mantuvo tensas relaciones y desacuerdos con Estados Unidos después de que este país otorgara el canal a Panamá y no a Nicaragua, lo que llevó a éste a dar ayuda a los opositores conservadores de Zelaya en Nicaragua.
 
Por esa misma razón, se convirtió en fuerte aliado del régimen de Porfirio Díaz, en México. En 1907, buques de guerra estadounidenses ocuparon diversos puertos de Nicaragua. La situación llegó al punto de existir un conflicto interno entre los liberales nicaragüenses por un lado, y los conservadores y Estados Unidos por otro (que los financiaba junto al presidente de Guatemala, Manuel Estrada Cabrera).
 
En 1909 algunos mercenarios norteamericanos fueron capturados y ejecutados por el gobierno de Zelaya, lo que sirvió para que Estados Unidos considerase la acción como una provocación para la guerra, y derrocamiento ilegal de Zelaya por medio de la Nota Knox, del secretario de Estado de Estados Unidos, Philander Chase Knox.
 
A principios de diciembre, infantes de marina estadounidenses ocuparon diversos puntos de la costa caribeña nicaragüense. El 17 de diciembre de 1909 Zelaya se vio obligado a dimitir, exiliándose en México.
 
Fuente: Wikipedia

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30-11-2021 / 18:11
30-11-2021 / 08:11
La aplastante victoria de Xiomara Castro en las elecciones presidenciales de Honduras pone un broche de oro a un mes políticamente excepcional de Nuestra América. Queda aún pendiente el balotaje chileno, pero el triunfo de la candidata de LIBRE tiene un relieve y una trascendencia que excede con creces el ámbito centroamericano y se proyecta a escala continental.
 
Su hazaña fue el premio a doce duros años de militancia en los cuales ella y su marido, el derrocado ex presidente Manuel "Mel" Zelaya, militaron incansablemente para construir una alternativa a las marionetas que Washington se las ingenió para imponer en Honduras luego de la destitución de Zelaya, el 28 de Junio de 2009.
 
Este fue el primer "golpe blando o institucional" que el gobierno de Estados Unidos puso en práctica en la región y, tal vez, la partida de nacimiento del Lawfare como práctica destituyente y de persecución política. Desde entonces se utiliza para proscribir -o por lo menos obstaculizar- la presencia de líderes populares en Latinoamérica.
 
En 2012 la víctima fue Fernando Lugo en Paraguay y en 2016 Dilma Rousseff. Muchos otros son víctimas de esa nefasta invención norteamericana: Lula, Evo, Correa, Cristina, Glas, Rivadeneira, Patiño, etc., y la lista no es exhaustiva. No fue casual que en ambos países -Paraguay y Brasil- y en esos precisos momentos la embajadora de Estados Unidos fuese la misma: Liliana Ayalde.
 
¿El pecado de Zelaya? Pretender consultar a la ciudadanía si quería o no que se convocara a una asamblea constitucional. Lo que siguió fue una tenaz resistencia de Zelaya y Xiomara, luego el exilio y después una implacable persecución, mientras el país se convertía en un páramo sumido en la pobreza y la violencia.
 
Washington impuso, mediante elecciones fraudulentas a dos peones: Porfirio Lobo Sosa y Juan Orlando Hernández, el hipercorrupto -según la Justicia de Estados Unidos y la opinión de las segundas líneas del Departamento de Estado- pese a lo cual Barack Obama, Donald Trump y Joe Biden siguieron admitiéndolo como uno de los líderes democráticos de la región.
 
Más de una treintena de muertos en protestas populares jalonaron la re-elección de Hernández a la presidencia en 2017. Parece que Almagro no se enteró; tampoco lo hicieron sus amos en Washington. Pero Xiomara no aflojó en su lucha. Así las cosas hoy adquiere el mérito histórico de haber barrido con un aluvión de votos a la mafia política enquistada en Honduras con la bendición de la Casa Blanca.
 
Y lo hizo en las elecciones con la mayor tasa de participación de la historia hondureña (unos tres millones y medio de votantes) que la convirtieron en la presidenta más votada de su país y, además, en la que atrajo a las urnas al voto juvenil. Su arrollador avance liquidó también el arcaico bipartidismo liberal-conservador y puso fin a uno de los narcogobiernos más descarados de Latinoamérica y el Caribe, sostenido contra viento y marea por sucesivos presidentes yanquis.
 
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28-11-2021 / 09:11
28-11-2021 / 08:11
27-11-2021 / 08:11
 
Uno de los eventos más trágicos de la Guerra de los Diez Años, la primera guerra de independencia cubana contra las fuerzas realistas españolas, fue el fusilamiento de los ocho estudiantes de medicina, lo que ocurrió durante el gobierno del General Blas Villate y de la Hera, Conde de Valmaseda.
 
Los ocho estudiantes fueron arrestados en su aula universitaria el 25 de Noviembre de 1871, por el propio Gobernador español de La Habana, acusados falsamente de haber arañado la tumba de un periodista español. Al día siguiente, bajo las órdenes del Segundo Cabo, General Crespo, por encontrarse ausente Valmaseda, los estudiantes fueron procesados en juicio sumarísimo.
 
El fallo de este juicio no fue aceptado por los voluntarios españoles amotinados frente al edificio de la cárcel donde se celebrara el juicio. Los estudiantes fueron procesados seguidamente una segunda vez, donde fueron condenados a muerte.
 
Valmaseda, que había regresado a La Habana, no revocó el fallo ni lo conmutó por pena inferior. Los 8 estudiantes fusilados fueron sorteados, mientras que el resto recibió distintas condenas: 11 fueron condenados a seis años de prisión, 20 a cuatro, y 4 de ellos a seis meses de reclusión. Los 8 estudiantes fueron ejecutados el 27 de Noviembre de 1871, dos días después de su arresto.
 
Aunque España trató de apartar este suceso de la Guerra de los Diez Años que en ese momento estaba desarrollándose con toda fuerza en Cuba, estaba claro que este fusilamiento pretendía aterrorizar a la población cubana dando un escarmiento ejemplar, para frenar el sentimiento independentista de los cubanos, aunque el resultado fue lo contrario.
 
Tanto el abominable crimen, como el inconcebible proceso judicial que lo precedió, contribuyeron a reforzar estos sentimientos independentistas. La fecha de Noviembre 27 se celebra en Cuba como día de Duelo Nacional.
 
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