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“En política no hay que reír ni llorar, sólo comprender”, Baruch Spinoza. "La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva", José Saramago.
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Sociedad e Interés General - 19-11-2021 / 08:11
EL 19 DE NOVIEMBRE DE 1972, SE PRODUCE EL HISTÓRICO ENCUENTRO

Abrazo Perón-Balbín: En la política no hay enemigos sino adversarios

Abrazo Perón-Balbín: En la política no hay enemigos sino adversarios
El 19 de noviembre de 1972, Juan Perón y Ricardo Balbín, históricamente enfrentados, se encuentran, se abrazan y demuestran que en política no hay enemigos, sino adversarios.
 
En 1970, la Revolución Argentina que había derrocado, cuatro años atrás, al radical Arturo Illia, comenzaba a transitar el principio del fin. Sus objetivos de organizar la República en base a un catolicismo a ultranza, una economía neoliberal conservadora, sin actividad política, con escasa participación gremial y con ideas corporativas al estilo de la España franquista, se vieron jaqueados por los desaciertos económicos, la rebelión popular delCordobazo y la aparición de organizaciones armadas.
 
La ebullición y la impaciencia política se exteriorizaban en los partidos políticos tradicionales y con Juan Perón, desde Madrid, quien combatía al gobierno militar y organizaba una agrupación multipartidaria, "La Hora del Pueblo", para presionar una retirada del gobierno militar de facto.
 
El primero de abril de 1971, el general Alejandro Agustín Lanusse lanza el Gran Acuerdo Nacional (GAN) un proyecto ambicioso, y a la vez un tanto ingenuo, para reunir al arco político y decidir las reglas del juego electoral. Como un gesto de acercamiento a Perón le devuelve el cuerpo de Evita, pero el GAN tiene los días contados.
 
Lanusse convoca a elecciones para el 11 de marzo de 1973, con cláusulas proscriptivas y frases que pasaron a la historia como "Perón no viene porque no le da el cuero". Pero, el 17 de noviembre de 1972, a las once y nueve minutos de una mañana lluviosa, Perón retorna a la Patria.
 
Un 19 de noviembre de 1972, Juan Perón y Ricardo Balbín, históricamente enfrentados, se encuentran, se abrazan y demuestran que en política no hay enemigos, sino adversarios. Pusieron en marcha un proyecto nacional de unidad para que los dos grandes movimientos populares mayoritarios del país, el peronismo y el radicalismo, construyeran un modelo estable de democracia.
 
Perón falleció el 1º de julio de 1974 y con él se va la posibilidad de una salida pacífica. El país entraría en una pendiente violenta difícil de remontar. Con los años, el proyecto de unidad comenzado por Perón y Balbín fue comparado con el Pacto de la Moncloa español de 1977. Este dio resultado, al primero le faltó tiempo y líderes.
 
Por Carlos Morales

 
EL GRAN REGRESO
 
"¿Entonces, general, esta vez es el gran regreso?, le preguntó a Perón un periodista del diario francés Le Figaro.
 
"No nos anticipemos -le respondió Perón- Solo se trata por ahora de un proyecto. Todo depende de las circunstancias. Regresaré a la Argentina en el momento oportuno y ese momento no depende únicamente de mi voluntad. En una batalla hay que tener también en cuenta al adversario". Y finalizó con la siguiente frase: "à la guerre comme à la guerre".
 
Con este tradicional proverbio francés Perón quería demostrar que estaba decidido a regresar al país y enfrentar la situación difícil de reconstruir la economía, encauzar a los violentos y pacificar el país. Pero también tenía la certeza que lo podría lograr a partir de la unidad con el segundo gran movimiento popular: el radicalismo.
 
La unidad desde arriba pacificaría a la sociedad. El día anterior al regreso de Perón a la Argentina un diario estadounidense titulaba: "Una Argentina tensa espera la llegada de Perón". Una frase, una realidad.
 
Finalmente, después de interminables idas y vueltas, el 17 de noviembre de 1972, a las once y nueve minutos de una mañana lluviosa, aterrizó en el aeropuerto de Ezeiza la nave de Alitalia. Ante un operativo de seguridad montado por el gobierno que incluía a más de 30 mil efectivos de las Fuerzas Armadas, la postal de aquella jornada fue Rucci y su paraguas cubriendo al general.
 
La primera jornada en Buenos Aires la pasó en el Hotel Internacional de Ezeiza donde recibió a algunos políticos como Frondizi y Frigerio.
 
 
LOS ENEMIGOS SE ABRAZAN
 
El día 18 partió rumbo a la casa que le había comprado el partido en la calle Gaspar Campos 1065, en la localidad de Vicente López, donde la paz del barrio se vio invadida por los interminables caravanas que pasaban para saludar al general, quien salía por una de las ventanas de la casa para saludar y hablar. A últimas horas de esa larga jornada se conoce que Perón convocó a los integrantes de La Hora del Pueblo a las 19. Y...a Balbín a las 18 para mantener una conversación a solas.
 
Los históricos enemigos políticos se darían la mano. Las expectativas del día 19 fueron el encuentro Perón-Balbín. Se deslizaron miles de conjeturas y desde temprano las guardias periodísticas y el país esperaban el histórico evento. Sin embargo algo ocurrió. Balbín arribó a Gaspar Campos (por la parte de atrás y saltando un cerco) pero pasadas las 19 por lo cual debió acoplarse a los demás políticos que ya habían llegado y que se encontraban hablando con el dueño de casa.
 
Oficialmente se habló de una demora en el tránsito, otros advirtieron que el auto donde viajaba Balbín pasó a buscar a Cámpora y que tomó por otro camino con la intención de evitar el encuentro a solas de Balbín con Perón.
 
A Cámpora, aseguran, ya le habían ofrecido la candidatura a presidente y no la quería compartir con un radical.
 
Hubo un sabor a frustración. Sobre la reunión, trascendió poco. Según testigos, cuando Balbín apareció, Perón lo recibió afectuosamente y a viva voz le dijo: "Usted, doctor Balbín y yo, representamos el ochenta por ciento del país".
 
Balbín, por su parte, informó que no se trataron temas electorales, ni candidaturas y desmintió haber sido agredido, pues a la salida de Gaspar Campos un grupo de peronistas al reconocerlo había comenzado a insultarle. Balbín más que un cerco había saltado un abismo, diría años después Bittel.
 
 
UN SEGUNDO ENCUENTRO
 
Más allá de las versiones, dos días después, el 21, sorpresivamente, a las nueve de la noche y burlando las guardias periodísticas, Balbín concurre a Gaspar Campos y mantuvo, ahora sí, una larga y trascendental reunión a solas con Perón. Luego, el radical ofreció una conferencia de prensa y aseguró, entre otros conceptos: "Perón ha regresado con el propósito de pacificación y en pro de la institucionalización de la República. Fue una conversación de dos argentinos que olvidan su pasado y que hablaron de las perspectivas del futuro nacional. Con Perón estamos buscando puntos de coincidencia en beneficio del país. El general me confió que ya estaba amortizado como ser humano, y que quería dedicar sus últimos años a trabajar por el reencuentro de los argentinos".
 
Días después, en un contacto con periodistas en la puerta de Gaspar Campos, se le preguntó a Perón acerca de la posibilidad de un pacto entre el peronismo y el radicalismo. Sonriendo y guiñando un ojo respondió: "¿No le parece que esas no son cosas mías? Estoy un poco alejado de todo eso". Pero la realidad indicaba que más allá de su ironía, entre sus mas cercanos colaboradores había dicho: "Yo con Balbín voy a cualquier parte".
 
Evidentemente, ambos reconocieron la necesidad de la unidad de las fuerzas populares. "Tenemos un acuerdo con la UCR - expresó textualmente Perón a mediados de diciembre de 1972 durante un breve viaje a Paraguay- con el doctor Balbín de manera expresa. Si nosotros triunfamos los llevaremos a compartir el gobierno con nosotros. Si ellos ganan, tenemos la promesa de que harán lo mismo".
 
Para muchos la fórmula era Perón- Balbín. Pero la proscripción hizo que el binomio para las elecciones de marzo de 1973 fuera Cámpora-Solano Lima. Renunciaron el 13 de julio de 1973, se convocó a nuevas elecciones para septiembre resultando ganadora la fórmula Perón-Perón por casi el 62% de los votos contra el 25% de la fórmula radical de Balbín-De la Rúa.
 
Los primeros días de octubre, antes de asumir por tercera vez la presidencia, Perón y Balbín se entrevistaron en Gaspar Campos. Luego en declaraciones a la prensa, Balbín explicó que la reunión estuvo "en el propósito firme de lo que Perón ha prometido, es decir, una política de colaboración total, de participación de toda la ciudadanía, es decir, un modo político tal vez distinto al modo que tuviera anteriormente".
 
El temario, esta vez, entre ambos fue amplio. Desde la escalada violenta hasta el tema universitario, el gabinete y la economía. El diálogo permanecerá abierto, los aislamientos no sirven, comentó Balbín, dando comienzo a un nuevo estilo de hacer política en la Argentina que, lamentablemente, duraría sólo unos pocos meses.
 
 
ÚLTIMO DIALOGO
 
La última vez que se reunieron fue el 8 de junio de 1974 en la Casa Rosada. Hablaron de la privatización de los canales de TV, el paro docente y la suba de precios, entre otros temas. Y en un momento, Perón sorprendió a Balbín: "Todo anda bien doctor, todo anda bien y se cumplen los plazos previstos. Mi mayor preocupación es de acá", dijo con su característica sonrisa amplia señalándose el corazón con el índice.
 
Perón falleció el 1º de julio y con él la posibilidad de una salida pacífica. El país entraría en una pendiente violenta difícil de remontar. Con los años, el proyecto de unidad comenzado por Perón y Balbín fue comparado con el Pacto de la Moncloa español de 1977. Este dio resultado, al primero le faltó tiempo y líderes.
 
Por Pablo S. Otero
 
Fuente: La Prensa

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30-11-2021 / 18:11
 
Como suele suceder con el neoliberalismo en la Argentina, el anuncio vino disfrazado. Se trató de un congelamiento total de los depósitos, pero Domingo Cavallo señaló que se iba a la "bancarización".
 
Fue el inicio del fin de la convertibilidad y golpeó con fuerza al pequeño y mediano ahorrista, así como a jubilados, constituyendo uno de los últimos manotazos de ahogado de una cantidad de medidas puestas en marcha desde fines del 2000, en un momento de fenomenal crisis financiera.
 
El 01 de diciembre de 2001, el entonces ministro de Economía, Cavallo anunciaba una medida que imponía una restricción para el retiro de efectivo de los bancos. Se trataba de lo que pasaría a la posteridad con el tristemente célebre nombre de "Corralito".
 
Esa medida determinó que todos los depósitos en dólares quedaban atrapados dentro del sistema y no podía retirarse en efectivo -con un límite de extracción de 250 pesos por semana-, aunque sí podían realizarse operaciones siempre que el dinero no saliera del sistema financiero, como una compra o una venta vía transferencia que no implicara algún giro de dinero al exterior.
 
El Gobierno recortó así el uso libre de los depósitos bancarios, incluso en el caso de los sueldos. En medio de una corrida bancaria, Cavallo dispuso limitar el retiro de dinero de los bancos. Tenía otras alternativas de menor daño. Eligió la peor.
 
De esta manera, respondió a la crisis desatada por la fuga de depósitos. Dijo que esta medida duraría 90 días. Hoy se cumplen 20 años de esa decisión que marcó el principio del fin de la convertibilidad, del gobierno de la Alianza y del presidente radical Fernando de la Rúa.
 
Por Carlos Morales para La Opinión Popular
 

30-11-2021 / 17:11
30-11-2021 / 07:11
30-11-2021 / 07:11
30-11-2021 / 07:11
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