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                  03:46  |  Jueves 02 de Diciembre de 2013  |  Entre Ríos
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“En política no hay que reír ni llorar, sólo comprender”, Baruch Spinoza. "La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva", José Saramago.
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Entre Ríos - 16-11-2021 / 10:11
PANORAMA POLÍTICO PROVINCIAL

El porteño Rogelio Frigerio se impuso en Entre Ríos

El porteño Rogelio Frigerio se impuso en Entre Ríos
En Entre Ríos, el FdT no pudo revertir las PASO, la lista que encabezó el porteño Rogelio Frigerio obtuvo el 54,52% de los votos, sobre el 31,64% del Frente de Todos. La diferencia, contundente, fue de 22,88 puntos. JxC obtuvo el porcentaje más alto de las 24 elecciones distritales que tuvieron lugar el domingo pasado. Esa noche, ni Frigerio podía creer los votos que había sacado.
En los comicios del domingo, Juntos por el Cambio (JxC) triunfó en la suma nacional de votos, con una diferencia de alrededor de 8,8 puntos porcentuales respecto del Frente de Todos (FdT). El Frente de Todos celebró el final palo y palo en la Provincia de Buenos Aires, una remontada notable, el dato más destacado del día. Y además, los peronistas "dieron vuelta" las caídas de septiembre en Chaco y en Tierra del Fuego.
 
En Entre Ríos, el FdT no pudo revertir las PASO, la lista que encabezó el porteño Rogelio Frigerio obtuvo el 54,52% de los votos, sobre el 31,64% del Frente de Todos. La diferencia, contundente, fue de 22,88 puntos. JxC obtuvo el porcentaje más alto de las 24 elecciones distritales que tuvieron lugar el domingo pasado. Esa noche, ni Frigerio podía creer los votos que había sacado. Y todos los aspirantes a la gobernación, por el PJ entrerriano, fueron derrotados en sus distritos. Frente a esa realidad, lo primero es reconocer la derrota y luego comenzar a buscar algunas explicaciones.
 
¿Fue adecuada la estrategia electoral del Frente de Todos en Entre Ríos? Por los resultados, no. Juntos por el Cambio marchaba primero en la provincia de cara a los comicios del 14 de noviembre. La estrategia de Frigerio, la defensiva, fue la apropiada. El Frente de Todos, con Enrique Cresto, estaba segundo. Cuando se va detrás no se puede actuar a la defensiva. La estrategia electoral que se debió aplicar, es la desafiante, que es altamente dependiente de las ganas de luchar y de ganar. El mensaje debió destacar los puntos negativos del adversario. Tenía que salir a buscar la pelea, sino jamás revertirá la situación, como terminó ocurriendo.
 
El FdT debió enfocarse en la posición del que va ganando, no en la propia. Enfatizar los aspectos negativos del adversario, más que los aspectos positivos propios. Por ejemplo: en la idea neoliberal planteada de eliminar las indemnizaciones por despido injustificado. Denunciar que vienen por cesantías masivas de trabajadores, y que después llegarán ataques a otras conquistas laborales y sociales del peronismo: el aguinaldo, las vacaciones pagas... De ahí se puede deducir las miradas que tienen sobre el rol del Estado, de los trabajadores, de sus ideas de achicar el estado, privatizar empresas estatales y quitarle derechos a los empleados públicos. 
 
También habría que haber evidenciado claramente el historial de Frigerio. Como ex Ministro de Macri, es corresponsable de un mandato que endeudó al país en más de 120.000 millones de dólares y permitieron la fuga de 90.000 millones de dólares del país, mientras cerraron, sin pandemia, 25.000 empresas Pymes en Argentina. Era necesario señalar todo esto del candidato macrista porteño para que los electores estuvieran plenamente informados y decidieran con responsabilidad. Esto se hizo recién la última semana de campaña y evidentemente no alcanzó.
 
¿Es posible revertir esta situación para el 2023? Por supuesto que sí. En 2009 el peronismo perdió las legislativas y ganó en 2011, Mauricio Macri ganó en 2017 las de medio término y perdió en 2019 las elecciones presidenciales. En Entre Ríos, Atilio Benedetti ganó por 16 puntos en el 2017 y perdió con Gustavo Bordet por casi 22 puntos en 2019 la gobernación. No hay ninguna duda que en 2023 el peronismo entrerriano será más competitivo cuando se pongan en juego todas las intendencias y la gobernación de Entre Ríos. Solo se necesita un candidato que se anime a pelearlo a Frigerio, si es que este se presenta y no se queda en Buenos Aires, de donde proviene.
 
La Opinión Popular
 

El porteño Rogelio Frigerio se impuso en Entre Ríos 
 
El Frente de Todos tuvo una derrota digna que le da una nueva oportunidad
 
En las elecciones del domingo, Juntos por el Cambio (JxC) triunfó en la suma nacional de votos, con una diferencia de alrededor de 8,8 puntos porcentuales respecto del Frente de Todos (FdT). La coalición opositora se impuso en las tres provincias radicales (Mendoza, Corrientes y Jujuy). El PRO goleó en el bastión porteño. JpC ganó por una diferencia escueta en Buenos Aires. Reeditó diferencias rotundas en Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos. Llegó puntero en los cinco distritos más poblados del país.
 
Los cambiemitas no lograron dos objetivos que habían fantaseado tras la PASO: ser primera minoría en Diputados para sacarle la presidencia del cuerpo al Gobierno nacional. Perdieron una banca preservando bastante, pero no del todo, su buena cosecha de 2017.
 
Superado el último deadline del cronograma electoral, escrutados los votos y cumplidos los rituales de los vencedores y los vencidos ya no habrá motivos para sostener lo que se haya erigido con fines exclusivamente electorales y comenzará un tiempo de transición hacia nuevos escenarios.
 
Después de los resultados de los comicios, el foco de atención de la sociedad estará puesto en el juego de alianzas que se desplegará tanto en el oficialismo como en la oposición, con el surgimiento de nuevos liderazgos y el rearmado de ambas cámaras del Congreso.
 
Pero también las semanas siguientes a la votación servirán para saber si el Ejecutivo convocará o no al diálogo político con que viene anunciando y cuál será la reacción de la alianza antiperonista "Juntos", que seguramente tendrá sus propio reacomodamiento de cara a las elecciones presidenciales de 2023.
 
La principal incógnita en el terreno de la política nacional no pasa por los resultados de las elecciones, anticipados en las PASO, sino por cómo quedará establecido el equilibrio de poderes dentro de la alianza gobernante, que se formó con sectores que depusieron diferencias con tal de impedir la reelección de Mauricio Macri al que todos consideraban nefasto.
 
Por lo pronto, todos miran cuál será la próxima movida de Cristina que, tras la derrota de las PASO, aceleró un cambio de Gabinete. Las diferencias en el seno de la coalición gubernamental continúan pero en Casa Rosada aguardan por la "racionalidad" no sólo de la Vice sino de los principales dirigentes del oficialismo, y la oposición, para no ahondar la crisis que dejó el macrismo y la pandemia.
 

El porteño Rogelio Frigerio se impuso en Entre Ríos 
 
Alberto convocará al diálogo con empresarios y trabajadores
 
Alberto Fernández llegó a la mitad de su primer mandato con algunas certezas. Cree que sin la pandemia, el país ya habría dejado atrás hace rato la crisis, el debate entre modelos económicos estaría saldado y, en las elecciones, la sociedad habría ratificado ese rumbo. Está convencido de que el rumbo que tomó su gobierno es el correcto y cuidar la estabilidad macroeconómica es la medida distributiva más importante porque el costo de cada devaluación recae sobre los más pobres.
 
Piensa que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional está cerca y que el mejor arreglo posible para el país es uno que no ahogue el crecimiento económico. Que no hay margen social ni político para seguir postergando la recuperación del poder adquisitivo de los salarios.
 
Mientras la derecha liberal vaticina por enésima vez la anhelada declinación del peronismo, Alberto está seguro de que el Frente de Todos, la unidad del peronismo y su alianza con Cristina Fernández son la única manera de hacer las cosas, aunque querría encontrar una fórmula que separe la resolución de problemas políticos de la relación personal entre ellos. Sabe que fue elegido para encabezar un gobierno de diálogo y esa será su tarea hasta el último día, aunque no ignora que hay actores políticos, mediáticos y empresariales con los que no podrá tener una relación honesta.
 
Pase lo que pase en las urnas, el presidente ya tiene planeado sus próximos pasos. El lunes, desde la Casa Rosada, dará un discurso, que prepara desde hace varios días, para hacer un balance de los dos años que pasaron y marcar el rumbo de los dos años que vendrán.
 
Será, también, el puntapié inicial de una nueva convocatoria a un acuerdo nacional, que se vería plasmada, esta misma semana, en una reunión encabezada por Fernández de la que participen empresarios, dirigentes sindicales y de organizaciones sociales, en representación de los trabajadores formales e informales, y gobernadores.
 
La presencia de opositores sería bienvenida pero no está en los planes: el éxito de la iniciativa no debe quedar atado a la voluntad de la conducción de Juntos por el Cambio.
 
Si bien Sergio Massa fue el primero que planteó la necesidad de convocar a un diálogo social, tanto Alberto como Cristina lo consideran relevante a fin de poder cerrar el acuerdo con el FMI dentro del primer trimestre de 2022. La brutal deuda contraída por Macri es un gigantesco problema en torno del cual se ordenan, o se desordenan, las demás variables económicas y sociales.
 
Argentina tiene vencimientos por 19 mil millones en marzo próximo con el organismo multilateral, por lo que una renovación de plazos y punitivos surge primordial dado que un eventual pago vaciaría las arcas del Banco Central. Pese a los reparos que pusieron dirigentes como Horacio Rodríguez Larreta o Emilio Monzó, en Casa Rosada saben que una vez que "baje la espuma electoral", los encuentros y las charlas surgirían sin demasiados escollos.
 
El Congreso, con todo, parecería ser el ámbito natural para el debate de temas institucionales. En diciembre se descongelará la actividad parlamentaria y el oficialismo no sólo apuesta a discutir el Presupuesto que envió el ministro Martín Guzmán (Economía), que se descuenta tendrá cambios por los reparos que puso el ala K, sino otros proyectos que giraría el Ejecutivo en las próximas semanas y buscarían ser "consensuados" con la oposición.
 
Por ello, las miradas también se posarán sobre el Presidente, al que gobernadores, intendentes del Gran Buenos Aires y sindicalistas le piden que dé un paso al frente para fijar un rumbo de Gobierno más vinculado a las bases del peronismo clásico.
 
Dos días después de los comicios, la sede del PJ de la calle Matheu será escenario, desde las 18 horas, de una jornada para intentar introducir otra agenda en el oficialismo, más vinculada producción y el trabajo y el desarrollo de ciencia y tecnología: "Aportes al modelo de las Capacidades Nacionales para la Nueva Argentina", se titula.
 
Pero la mayor expectativa estará en cuál será el mensaje del presidente Fernández en el acto por el Día de la Militancia del próximo miércoles en la plaza de Mayo, tempranamente convocado por la CGT como un escudo ante una eventual arremetida del kirchnerismo pero, sobre todo, como un gesto de poder de la central obrera unificada que quiere disputar un "espacio de decisión" dentro del oficialismo.
 
El jueves 11, Daer y Carlos Acuña fueron reelectos como co-secretarios generales de la CGT, a quienes se sumó Pablo Moyano, en reemplazo del renunciante Juan Carlos Schmid. Los discursos de la unidad proclamaron el rechazo al recorte de derechos laborales y sociales que en forma explícita anuncia la oposición macrista, si tuviera el poder para imponerlo.
 

El porteño Rogelio Frigerio se impuso en Entre Ríos 
 
La oposición observa el devenir del gobierno
 
La oposición, asimismo, observa el devenir del gobierno y antes de sentarse a negociar "reclama" un acuerdo previo del propio oficialismo. Los resultados definirán si Rodríguez Larreta, el "gran elector" tanto en CABA como en Provincia -con las designaciones como candidatos de María Eugenia Vidal y Diego Santilli, respectivamente- resulta fortalecido. Se sabe que cultiva una vieja amistad con Massa y, más allá del eventual endurecimiento de su discurso en plena campaña, es proclive al diálogo institucional.
 
Como dirigente del PRO, deberá pujar por el liderazgo de ese espacio con Patricia Bullrich y Mauricio Macri, los "halcones" que tendrían "proyectos propios" de cara a la construcción política que decantará en 2023. "A partir del lunes la oposición se atomizará", disparó un dirigente social alineado al oficialismo. En el amplio tablero de Juntos descartan que comenzará una batalla para intentar dar un perfil definitivo a la coalición.
 
La UCR ya avisó que buscará protagonizar el devenir del armado opositor y no se contentará con ser un mero espectador del posicionamiento de las espadas del PRO. Si bien el que picó en punta fue Facundo Manes, que jugó a la par de Santilli en las recorridas de campaña por varias ciudades bonaerenses, también busca su lugar el senador Martín Lousteau, con agenda proselitista por el interior, y el gobernador jujeño Gerardo Morales. Este último hasta podría presidir el centenario partido desde diciembre.
 
La otra mirada a considerar es si Juntos logrará la primera minoría en Diputados. Aunque no lo logre, se estima que el bloque conducido por Máximo Kirchner no tendrá tanta comodidad para lograr el quórum que dan 129 bancas ocupadas. El 10 de diciembre no sólo habrá incorporaciones a la cámara baja sino probables cambios en las jefaturas: el cordobés radical Mario Negri podría dejar la titularidad del interbloque, al que sumarán espacios como el conducido por Monzó.
 
Si el oficialismo podría tener el desafío de conseguir quórum, la principal coalición opositora tendrá el reto de sentar las bases para lograr una ulterior representación política del "70 por ciento", el catalizador que Larreta estimó necesario para la implementación de reformas neoliberales en lo laboral, tributario y en seguridad -un tema que le explotó al gobierno en el último tramo de campaña-, fundamentales para el futuro desarrollo de la Argentina.
 

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Derrota provincial del FdT
 
El castigo a la gestión de Alberto Fernández, que no consiguió cubrir las expectativas que había generado en buena parte del electorado entrerriano, aparece como el principal motor del voto a la lista del porteño Rogelio Frigerio, cuyo sello partidario PRO está más sólidamente identificado como oposición al Frente de Todos que el resto de los participantes en la alianza electoral.
 
El principal motivo que impulsa al voto peronista es la aprobación a la gestión provincial encabezada por el gobernador Gustavo Bordet y a la de muchos intendentes, principalmente el paranaense Adán Bahl, a quien le bastaron menos de dos años para cambiarle la cara a la ciudad.
 
En las PASO de Entre Ríos, Juntos por el Cambio tuvo contiendas en la mayoría de sus distritos; y especialmente bravas en las ciudades más pobladas -y por ende con más votos en juego-. Le fue muy bien y se vio beneficiada en los cómputos finales. Algo que no pasó en el Frente de Todos entrerriano, donde la falta de interna fructificó en un debilitamiento en el plano electoral.
 
La lucha contra pandemia fue un argumento central en las PASO del 12 de septiembre. Fue un escudo para el oficialismo, pero fue una espada para la oposición que siempre que pudo trató de sabotear las políticas sanitarias. Pasado la interna electoral, Juntos por el Cambio centró su discurso en otras cuestiones como la inflación y los yerros del rival. En cambio, desde el Frente de Todos solo se preocuparon en destacar que la pandemia había sido un chaleco de plomo para todos los oficialismos del mundo.
 
La oposición llegó al 14 de noviembre envalentonada por las PASO, pero no puede evitar caminar sobre arenas movedizas de su heterogeneidad que van a profundizar las grietas que a duras penas consiguieron disimular hasta el final de la campaña. Ese resultado volverá a poner en el tapete la discusión que asomó en un sector del radicalismo cuando Frigerio porfiaba por incorporar a los menemistas: Emilio Martínez Garbino, Mario Moine, Luis Leissa y Augusto Alasino, como "pata peronista" en la estructura del frente opositor.
 
Esto es algo que su referente nacional, Horacio Rodríguez Larreta, viene promocionando. Este tema del porteño Frigerio es sin duda el corolario de su trabajo político, pero también de las impericias de dirigentes radicales entrerrianos que dejaron que se les escape la tortuga.
 

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Adelante radicales
 
Lo inevitable, al margen de los resultados, es que la UCR entrerriana deba subirse al movimiento nacional de los correligionarios que no quieren seguir siendo furgón de cola del macrismo, e incorporarse a ese proceso de recuperación del orgullo radical para convertirse en principal accionista de la sociedad Juntos por el Cambio, no más un actor de reparto. Ya pagaron el derecho de piso durante seis años.
 
El resurgimiento de la UCR en Buenos Aires de la mano de Facundo Manes o la intención del jujeño Gerardo Morales de pelear por la presidencia de la Nación va en esa línea. En la provincia, el partido está desmovilizado, sin reuniones partidarias, sin convenciones, sin acción. Quieto, en un impasse. Sin embargo, los coletazos nacionales obligarán a que en poco tiempo, no más allá del año que viene, la UCR active sus fuerzas dormidas y dispersas.
 
¿Quiénes se enfrentarían? Eventualmente los que ya lo hicieron en las primarias: los intendentes radicales versus los macristas; la sociedad de Pedro Galimberti y Darío Schneider versus Frigerio. Es lo que se vislumbra. Para los jefes municipales es la posibilidad de consolidar el espacio ganado a fuerza de marginar a la vieja guardia radical; y para los antiguos militantes radicales es una ocasión para recuperar la ascendencia perdida. La normalización de la UCR es, más allá de una necesidad, un objetivo político.
 
Puede haber acuerdos para evitar un proceso electoral desgastante, para que no haya perdedores y que parezca que sólo hay victoriosos. Si los pactos no aparecen, hay factibles diablillos extraños que pueden meter la cola en esa eventual interna.
 
La UCR entrerriana está condenada a ponerse de pie en el marco de la presión que ejercerá el proceso de resurgimiento del radicalismo con miras al 2023, así también se verá sometida a presiones, tironeos e influencias externas. La UCR lo necesitará para dentro de dos años si emerge fortalecida del trámite de renovación interna.
 

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Unidos por el temor a lo que pueda venir
 
La necesaria unidad del oficialismo, será más que nada la consecuencia del temor del peronismo a un futuro que puede presentarse sombrío. Se han vuelto a asociar para soportar mejor lo que temen que sobrevendrá a causa del resultado de la votación nacional: los efectos políticos negativos por la ratificación de la derrota en las primarias.
 
La victoria opositora pone a Juntos por el Cambio en mejor posición de cara al 2023, porque debilita al oficialismo y expondrá sus contradicciones internas en medio de una complicada gestión gubernamental.
 
En la oposición hablan de un nuevo tiempo. Del retorno. El optimismo de su dirigencia se sostiene, además, en el pesimismo que se percibe en el oficialismo. En ese clima, en el peronismo entrerriano los que tienen responsabilidades de conducción no quieren que los efectos colaterales de una eventual derrota nacional alienten aun más las esperanzas de los opositores locales, más allá de las internas que tienen.
 
En el PJ provincial saben que hoy se juega parte de su futuro por un escenario nacional que se le presenta adverso con miras a los comicios de renovación de autoridades de 2023. Es necesario mantener los votos que se sacaron, que no se les fuguen, para instar a la tropa a que salga nuevamente a conseguirlos, por el futuro del PJ en el plano provincial. Necesita que esos votos se mantengan para precisar y subrayar que si hoy todos no trabajan por todos, lo que estará en peligro será la continuidad del PJ en el poder en un par de años. Eso realmente debe asustar a los peronistas.
 
Al aliento que puedan conseguir los opositores con una victoria en el plano nacional para arrancar con bríos la carrera local hacia la gobernación, el oficialismo debería contrarrestarlo con una gestión  que precisamente los desaliente. Contundente, mostrándoles que les será difícil destronar al PJ en la provincia. En ese trámite, Bordet es el que está más obligado y condicionado, porque parte de sus adhesiones fueron para convertirlo en conductor del peronismo provincial, no para que los abandonase jubilándose de la política.
 
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