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Nacionales - 15-11-2021 / 10:11
EL DOMINGO SE FESTEJÓ EN EL BÚNKER DEL FRENTE DE TODOS Y NO EN EL DE JUNTOS POR EL CAMBIO

El peronismo celebró una derrota digna que le da una nueva oportunidad

El peronismo celebró una derrota digna que le da una nueva oportunidad
El Frente de Todos repuntó en la provincia de Buenos Aires y mantiene la primera minoría en Diputados, pero perdió el quórum en el Senado y Juntos por el Cambio confirmó el avance logrado en las PASO. Ante los resultados, Alberto Fernández anunció el inicio de la segunda etapa de su gobierno, con una convocatoria a la oposición para consolidar la recuperación económica.
"El miércoles llenemos la Plaza de Mayo y festejemos este triunfo como corresponde", arengó Alberto Fernández, cuando un veloz escrutinio provisorio confirmaba la descontada victoria de Juntos por el Cambio en las elecciones de medio término. Un virtual empate en la provincia de Buenos Aires, donde el peronismo recuperó casi medio millón de votos, y triunfos en otras dos, Chaco y Tierra del Fuego, que en las primarias se habían inclinado por alternativas opositoras, alcanzaron para cambiar la impresión que habían dejado las PASO. Anoche, el Frente de Todos celebraba la derrota y les ahogó a sus adversarios neoliberales la capitalización del éxito electoral.
 
Se trata de un éxito módico, sin dudas, pero en el contexto de pandemia, recesión, sobreendeudamiento y alta inflación, un gobierno asediado en los flancos: político, mediático y financiero, y atravesado por internas no puede darse el lujo de no explotarlo. A la oposición macrista, que se entusiasmaba con fantasías sobre la cadena sucesoria, la liquidaron las expectativas. Un resultado objetivamente bueno puede terminar en una derrota política, o en un empate poco digno. Al finalizar la noche, las pantallas se quedaban con el clima festivo en el bunker peronista que contrastaba con las caras de circunstancia de los panelistas en los programas políticos opositores.
 
El resultado le da al gobierno una nueva oportunidad. La chance de relanzarse sin pasar por otra crisis traumática como la que, en septiembre, siguió a la derrota en las PASO. En un mensaje, Fernández anoche anunció que la primera semana de diciembre enviará al Congreso un proyecto de ley con un plan económico acordado con el Fondo Monetario Internacional que no implique un ajuste y se acerque al superávit a través del crecimiento. "Esta es una decisión política que cuenta con el pleno aval del Frente de Todos", explicó el presidente. La aclaración resultaba pertinente.
 
Alberto también reiteró el llamado a un acuerdo con otros sectores: lo necesitará para avanzar en el nuevo Congreso con legislación clave para el desarrollo económico. No espera que la oposición acepte el convite, al menos en una primera instancia, por eso buscó otros interlocutores: los sindicatos de la CGT reunificada y empresarios de compañías locales y extranjeras aparecen como esos partenaires necesarios para meterle presión a los legisladores que no forman parte del bloque oficialista pero pueden ser la llave que ayude a hacer más efectiva la labor legislativa incluso si Juntos por el Cambio insiste en oponerse sistemáticamente a todo, como hasta ahora.
 
La nueva etapa trae consigo nuevos desafíos: un Congreso empatado, el crecimiento de la ultraderecha y de la izquierda trotskista, el 2023 que aparece en el mapa como próximo, aunque todavía remoto, destino. La urgencia de un acuerdo con el FMI y necesidad impostergable de mejorar la calidad de vida y el poder adquisitivo de los argentinos. Aunque no adquirió la magnitud desestabilizadora que imaginaban algunos opositores, la derrota a nivel nacional por nueve puntos es una señal de alarma que el peronismo no debe ignorar si quiere torcer la historia en las próximas presidenciales. En esa instancia no existen las derrotas dignas. Es ganar o volver a retroceder mil casilleros.
 
La Opinión Popular
 

 
Las elecciones legislativas y la segunda etapa del gobierno de Alberto Fernández
 
Con el escrutinio de las elecciones legislativas con tendencias definidas, el presidente Alberto Fernández anunció el comienzo de un nueva etapa de su gobierno que, todo parece indicar, seguirá siendo lo dura y difícil como la primera. Pero no en la magnitud que presagiaban desde la oposición que, de manera conveniente, continúa olvidando la crisis económica que generaron hundiendo al país.
 
El resultado de esta elección legislativa es más bien agridulce donde le otorga, por un lado, la posibilidad al gobierno nacional de mantener la condición de primera minoría en ambas Cámaras del Congreso de la Nación, aunque perdió el quórum propio en el Senado. A nivel de la provincia de Buenos Aires, el Frente de Todos remontó de manera vertiginosa la derrota en las PASO y, al cierre de esta edición, Victoria Tolosa Paz estaba a solo 1,3 por ciento de alcanzar a Juntos por el Cambio.
 
Más allá de lo que resulte al final del conteo, lo cierto es que Axel Kicillof ahora tiene mayoría en el Senado provincia facilitándole la gestión de gobierno. La otra alegría para el oficialismo llegó desde el Chacho donde el gobernador Jorge Capitanich impuso a sus candidatos y dejó atrás la derrota de septiembre.
 
En Tucumán, tierra del jefe de Gabinete Juan Manzur, el peronismo ganó aunque por menor diferencia a las obtenidas en las primarias. El dato que ensombrece la jornada electoral es el desembarco de la ultraderecha en el Congreso. El partido de Javier Milei obtuvo el 17 por ciento de los votos porteños y junto a José Luis Espert, tendrán un bloque de 5 diputados.
 
"Si queremos resolver estos desafíos a los que nos enfrentamos, necesitamos que las grandes mayorías generen consensos", avisó el Presidente en un discurso grabado poco después de que el ministro del Interior, Eduardo "Wado" de Pedro anunciara los primeros datos del escrutinio provisorio.
 
Fue la primera pista que dio Fernández de cómo planea caminar la segunda parte de su mandato donde aspira a conciliar una agenda legislativa con la oposición y que el Presidente espera que sea "responsable y abierta al diálogo", es decir "una oposición patriótica".
 
Mauricio Macri, el principal opositor, comenzó la jornada electoral alejado de ese perfil de oposición patriótica al declarar que se estaba ya viviendo el "comienzo de un período de transición" como dando por finalizado el gobierno del Frente de Todos. Con el escrutinio encaminado, Horacio Rodríguez Larreta dijo a sus seguidores que "con la grieta no vamos a solucionar los problemas del país" y afirmó que "no es una noche de festejo, pero si una noche de esperanza".
 
Poco después, María Eugenia Vidal dijo que "millones de argentinos en todo el país dijeron basta y derrotaron a la tristeza, la frustración, al enojo". Atrás, Macri solo miraba y escuchaba. Poco después, dirá que el llamado al diálogo de Alberto Fernández le sonó "algo oportunista".
 
Debe haber más de una razón por la que Larreta dijo que no era una noche de festejos. Es posible que una de ella son los legisladores porteños que perdió a manos de Milei y lo alejó de los dos tercios de la Legislatura con que soñaba contar. El ultraderechista incluso le quitó dos posibles bancas que podría haber sumado para el bloque de diputados nacionales.
 
En Juntos por el Cambio aspiraban a desplazar de la conducción de la Cámara de Diputados a Sergio Massa. Para eso debían convertirse en la primera minoría. Hicieron el esfuerzo pero no les alcanzó. Y es que el oficialismo también hizo su tarea, con los gobernadores e intendentes más comprometidos, más metidos en el territorio se logró dar vuelta malas experiencias en septiembre como la de Chaco.
 
Un resultado que justificó la alegría de Massa durante su discurso en el búnker del FdT: "Quiero contarte Presidente (Alberto Fernández) que gracias al voto de millones de argentinos desde el 10 de diciembre el Frente de Todos sigue siendo la primera minoría en la Cámara de Diputados, con 119 diputados, 3 más".
 
El entusiasmo de Massa se entiende y tal vez contagió a Alberto Fernández que, a diferencia de su discurso con tono institucional había emitido una hora antes, ahora en el bunker oficialista agradeció la remontada: "Quiero darle las gracias a todas y todos los militantes que hicieron un esfuerzo inconmensurable para llegar a la casa de cada vecino y vecina. Por eso les pido que el próximo miércoles que recordamos el día de las militancias llenemos la Plaza de Mayo y celebremos este triunfo como corresponde".
 
A partir del 10 de diciembre la Cámara baja mostrará un bloque del Frente de Todos con 119 votos y a Juntos por el Cambio con 116. El quórum requiere de 129 almas sentadas y eso obligará al oficialismo a negociar aún más los proyectos de ley.
 
Si bien ya lo venía haciendo, ahora será un tanto más complicado porque la ultraderecha jugará a radicalizar a Juntos por el Cambio algo que, de alguna manera, ya lo vino logrando. Entre Milei y José Luis Espert suman cinco diputados que le harán valer su peso en oro al macrismo al momento que precise de sus votos en una sesión.
 
En el Senado la situación no será muy diferente pero se siente un poco más. El Frente de Todos caerá de 41 a 35 senadores. Así el gobierno perderá la tranquilidad de contar con el control de esta Cámara y ahora le faltarán dos votos para el quórum, una condición que gozaban desde hace 38 años. El macrismo contará desde diciembre con 31 senadores, los suficientes para obligar a José Mayans, el jefe del bloque del FdT, a sentarse con más paciencia a negociar las sesiones.
 
 
Provincia de Buenos Aires
  
Cuatro de cada diez votos del país provienen de la provincia que gobierna Axel Kicillof. En septiembre, el Frente de Todos había sufrido una derrota inesperada donde JxC le sacó una diferencia de casi cinco puntos. Ahora esa diferencia se reduce a la mínima expresión, 1,3 por ciento. Ese puede ser otro de los motivos por lo que Larreta consideró que no era una noche de festejos. Por el contrario, fue la razón de la alegría de Kicillof y también la de intendentes como Mayra Mendoza de Quilmes que recuperaron sus distritos de las derrotas de las PASO.
 
El otro municipio "recuperado" es el de San Martín, tierra del ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis. Es más, la mejora en el resultado legislativo le permitirá a Kicillof tomar el control del Senado provincial y, de esta manera, avanzar en reformas que necesitaba para poder gobernar con más tranquilidad.
 
 
La izquierda
  
El Frente de Izquierda de los Trabajadores-Unidad se convirtió en tercera fuerza nacional. No es un dato menor. Entre los cuatro diputados nacionales conseguidos se encuentra Alejandro Vilca, un trabajador que logró colarse entre Cambia Jujuy, la versión macrista de esa provincia que representa Gerardo Morales y el Frente de Todos.
 
Al final del recuento provisorio, en esa provincia norteña cada partido se quedaba con una de las tres bancas en juego. En tanto, por la Ciudad de Buenos Aires regresa al Congreso Myriam Bregman que, junto a Vilca, Nicolás del Caño y Romina del Plá formarán el bloque de izquierda.
 
 
La ultraderecha
  
Milei y Espert se reivindican libertarios o liberales. Sin embargo, sus discursos son la representación más clara y precisa de la ultraderecha. Jugando por los márgenes de la democracia y valiéndose del malhumor social, avanzaron sobre el universo de electores de Juntos por el Cambio. Está claro que sus votos llegan, en su gran mayoría, desde el macrismo al que cuestionan por "tibio". Milei y Espert juntan entre sí unos cinco diputados. No está claro si funcionarán como un solo bloque o interbloque.
 
Es más probable que sea esta última opción porque les da más beneficios en cuanto a participación en comisiones y, sobre todo, en la cantidad de empleados que puedan tener en sus respectivos bloques. Triquiñuelas de la "casta" que suelen despreciar.
 
El arribo de la ultraderecha al Congreso no garantiza que tenga una conducta "patriótica" como reclama el Presidente y tal vez como lo necesita el país en estos momentos en que se comienza a salir de la pandemia, la del covid-19, y se pretende superar la del macrismo.
 
Por Felipe Yapur
Por Nicolás Lantos
 
Fuentes: Página12 y El Destape
 

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28-03-2026 / 07:03
La historia, caprichosa pero justa, suele poner las cosas en su lugar. El reciente fallo de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, que rechaza de plano la demanda de los fondos buitres contra la República Argentina por la recuperación de YPF, no es solo un alivio para las cuentas públicas; es la partida de nacimiento de una verdad que el relato libertario intentó asfixiar: la soberanía nacional no fue un error, sino el acierto estratégico más importante del siglo XXI.


Este veredicto no constituye únicamente una victoria jurídica, sino que representa una reivindicación política total para Axel Kicillof. En 2012, el entonces ministro de Economía comprendió que un país sin el control de su propia energía es un país sin destino. El tiempo, ese juez implacable, terminó por darle la razón: hoy, Vaca Muerta no es una entelequia, sino una realidad que bate récords de producción y sostiene el andamiaje de una Argentina que, de otro modo, estaría de rodillas.

 
En este escenario, es imperativo apelar a la memoria y desenmascarar el cinismo. El hoy presidente no fue un observador neutral en esta disputa; fue un militante activo y un lobbista desfachatado del bando buitre. Javier Milei, el mismo hombre que ahora intenta "caranchear" miserablemente un triunfo judicial ajeno, construyó su carrera mediática descalificando sistemáticamente la recuperación de YPF como un "robo" y un "atropello a la propiedad privada". Su alineamiento con el capital especulativo fue tan obsceno que llegó a proponer la creación de un humillante "Impuesto Kicillof": una tasa destinada a esquilmar al pueblo argentino para pagarle a los fondos buitres una deuda que, hoy lo sabemos, era ilegítima. Como bien señaló el gobernador bonaerense ante la contundencia del fallo: "Es lamentable que el presidente de la Nación haya defendido a los fondos buitres en lugar de defender los intereses del país".

 
La contundencia de la sentencia dictada en Nueva York se traduce en una victoria multidimensional. En el plano fiscal, la Argentina logra un alivio monumental al evitar el desembolso de una cifra astronómica fabricada por la voracidad especuladora. En lo estratégico, el fallo ratifica la legalidad internacional de la expropiación, blindando la soberanía sobre nuestros recursos naturales. Finalmente, en el terreno político, el veredicto desmantela el relato de la "mala praxis" esgrimido por Milei, validando la solvencia técnica y el coraje de una defensa que priorizó el patrimonio nacional por sobre los dictados de los mercados financieros internacionales.


De la redacción de La Opinión Popular
27-03-2026 / 19:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 12:03
Mientras la mayor parte de los argentinos dormían, en la madrugada del miércoles 24 de marzo de 1976, me desperté sobresaltado por los golpes en la puerta de mi casa. El "Chueco", un viejo compañero de militancia, me vino a comunicar que las Fuerzas Armadas habían derrocado al gobierno constitucional del peronismo.
 
Me vestí apresuradamente, me cambié el peinado, me afeite los bigotes y salí inmediatamente a alertar a otros compañeros. La primera casa a la que llegué, la de Rodolfo "Rody" Vittar, no existía más. Horas antes un comando paramilitar había llegado para detenerlo, y como no lo encontró, instaló explosivos y voló la vivienda hasta los cimientos.
 
La represión en Córdoba fue muy dura, igual que en muchos otros lugares del país. Este proceso desembocó en una sangrienta y larga noche de males, que dejó como saldo miles desaparecidos, una guerra perdida a manos de Gran Bretaña y un país económicamente quebrado, entre otras cosas.
 
Por eso, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, en este nuevo aniversario del golpe militar genocida, quiero recordar y rendir un recóndito homenaje a tres queridos compañeros y amigos, asesinados ese siniestro 24 de marzo.

Ellos son: Víctor Lorenzo, Concejal en Córdoba Capital por la Juventud Revolucionaria Peronista, quien fuera ejecutado, el día del golpe, de un tiro en la cabeza en la cárcel local; don Luis Carnevale, Senador Nacional por la misma provincia, secuestrado y desaparecido ese mismo día; y el mayor Bernardo Alberte, ex Delegado Personal de Juan Perón, quien fuera arrojado a través de la ventana de su departamento, en un sexto piso, por una patrulla militar, la madrugada del siniestro Golpe de Estado.

Hay muertes, que por ser las primeras, son todo un símbolo. Los militares asesinos los eligieron primero porque eran peronistas. Y no se lo perdonaron. Pero, a pesar de las cárceles y los fusilamientos, de los compañeros muertos y los desaparecidos, nunca fuimos vencidos. Continuamos invariablemente las luchas que emprendieron Eva y Juan Perón.

Compañeros Víctor Lorenzo, Luis Carnevale y Bernardo Alberte, Presentes. Hasta la victoria, siempre.

Por Blas García para La Opinión Popular 

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