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“Esta gloriosa Revolución Libertadora se hizo para que, en este bendito país, el hijo del barrendero muera barrendero”. Almirante Arturo Rial.
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Nacionales - 07-11-2021 / 10:11
LAS TRATATIVAS CON EL FONDO, PLAZOS Y PERSPECTIVAS

El G-20 da para todo: del día que Macri lloró a la pulseada con el FMI de Alberto en Roma

El G-20 da para todo: del día que Macri lloró a la pulseada con el FMI de Alberto en Roma
La intención del Gobierno --anunciada en la campaña de 2019 y en los discursos inaugurales en el Congreso-- es llegar un acuerdo con el FMI con varios años sin desembolsos, un lapso prolongado de gracia y sin condicionamientos que perjudiquen la (deseada y demorada) recuperación económica.
El expresidente Mauricio Macri levitaba de gozo cuando el G-20 se reunió en Buenos Aires. La ciudad estaba vallada, desierta, la patrullaban fuerzas de seguridad, por aire y tierra. Minga de movilizaciones, marchas, piquetes... cero gentuza en calles y plazas. La velada en el Teatro Colón quedó famosa porque Macri lloró: Lo rodeaba la crema del poder mundial, una élite bien vestida.
 
El PROnóstico anunciaba lluvia de inversiones. El sueño húmedo de los cambiemitas, en un par de sentidos. No diluvió (ni siguiera garuó) y además pasaron cosas. Los gurúes de la tribu y de la City confirmaban las fantasías de Macri. Ahora cuestionan el control de precios porque dicen que es una herramienta que siempre falló. No aplican la misma vara para evaluar los préstamos faraónicos del Fondo Monetario Internacional (FMI), blindajes, megacanjes o como se designaran. Tampoco fueron muy fructíferos. La herencia del macrismo agobia a la Argentina aunque la narrativa hegemónica finja distracción.
 
Roma también fue cercada para el reciente cónclave del G-20, era complicado transitarla. Argentina integra el organismo, el presidente Alberto Fernández participó, pronunció un discurso razonable y enérgico a la vez. Desde la derecha lo ridiculizan, se indignan porque no fue con sus pares a la Fontana de Trevi.
 
Fernández meditó su discurso de tres minutos, lo preparó, presentó bien la posición del Gobierno que incluye debilidad relativa frente a las potencias del planeta. Cuestionó la manera irregular con que se concedió el empréstito (ilegal para las leyes argentinas y para las reglamentaciones del FMI). E insistió en reclamos propios de quien quiere acordar: eliminación de las sobretasas de intereses, ampliación de plazos para pagar. Y eventual futura aplicación de lo que en jerga jurídica se llamaba "cláusula de la nación más favorecida": si las exigencias del Fondo se aligeraran después de firmado un acuerdo, las nuevas reglas deberían extenderse a la Argentina.
 
El documento final del G-20, con las cautelas típicas de la diplomacia internacional, recomendó al Fondo analizar medidas similares. Dentro del acotado marco de lo posible, el mejor pronunciamiento. Alberto parafraseó a su manera el notable apotegma de Néstor Kirchner: "los muertos no pagan". Su exjefe de Gabinete gestiona en una etapa peor que aquella, parece mentira.
 
La intención del Gobierno --anunciada en la campaña de 2019 y en los discursos inaugurales en el Congreso-- es llegar un acuerdo con el FMI con varios años sin desembolsos, un lapso prolongado de gracia y sin condicionamientos que perjudiquen la (deseada y demorada) recuperación económica.
 

 
El expresidente Mauricio Macri levitaba de gozo cuando el G-20 se reunió en Buenos Aires. La ciudad estaba vallada, desierta, la patrullaban fuerzas de seguridad, por aire y tierra. Minga de movilizaciones, marchas, piquetes... cero gentuza en calles y plazas. La velada en el Teatro Colón quedó famosa porque Macri shoró (se recomienda la fonética de Moria Casán para decirlo en voz alta): Lo rodeaba la crema del poder mundial, una élite bien vestida.
 
El PROnóstico anunciaba lluvia de inversiones. El sueño húmedo de los cambiemitas, en un par de sentidos. No diluvió (ni siguiera garuó) y además pasaron cosas.
 
Los gurúes de la tribu y de la City confirmaban las fantasías de Macri. Ahora cuestionan el control de precios porque dicen que es una herramienta que siempre falló. No aplican la misma vara para evaluar los préstamos faraónicos del Fondo Monetario Internacional (FMI), blindajes, megacanjes o como se designaran. Tampoco fueron muy fructíferos. La herencia del macrismo agobia a la Argentina aunque la narrativa hegemónica finja distracción.
 
Roma también fue cercada para el reciente cónclave del G-20, era complicado transitarla, igual es "La grande bellezza". Argentina integra el organismo, el presidente Alberto Fernández participó, pronunció un discurso razonable y enérgico a la vez. Desde la derecha lo ridiculizan, se indignan porque no fue con sus pares a la Fontana de Trevi.
 
Fernández meditó su discurso de tres minutos, lo preparó, presentó bien la posición del Gobierno que incluye debilidad relativa frente a las potencias del planeta. Cuestionó la manera irregular con que se concedió el empréstito (ilegal para las leyes argentinas y para las reglamentaciones del FMI). E insistió en reclamos propios de quien quiere acordar: eliminación de las sobretasas de intereses, ampliación de plazos para pagar.
 
Y eventual futura aplicación de lo que en jerga jurídica se llamaba "cláusula de la nación más favorecida": si las exigencias del Fondo se aligeraran después de firmado un acuerdo, las nuevas reglas deberían extenderse a la Argentina.
 
El documento final del G-20, con las cautelas típicas de la diplomacia internacional, recomendó al Fondo analizar medidas similares. Dentro del acotado marco de lo posible, el mejor pronunciamiento.
 
AF parafraseó a su manera el notable apotegma del fallecido presidente Néstor Kirchner: "los muertos no pagan". Su exjefe de Gabinete gestiona en una etapa peor que aquella, parece mentira.
 
La intención del Gobierno --anunciada en la campaña de 2019 y en los discursos inaugurales en el Congreso-- es llegar un acuerdo con el FMI con varios años sin desembolsos, un lapso prolongado de gracia y sin condicionamientos que perjudiquen la (deseada y demorada) recuperación económica.
 
La hipótesis oficial es que el Fondo debatirá informalmente las recomendaciones del G-20 antes de fin de año. Y que con optimismo de la voluntad podría concluirse el acuerdo antes de que terminara marzo de 2022. Así lo expresó el ministro de Economía,  Martín Guzmán, en un reportaje publicado ayer en el diario Perfil. La vocera presidencial Gabriela Cerruti dijo algo similar días atrás, sin precisar fechas.
 
Cuando acontezca, si acontece, se solidificará el debate contrafáctico: ¿se demoró demasiado, aun reconociendo el impacto brutal e imprevisible de la pandemia? La derecha autóctona afirma que sí, su ala extrema (Macri) explicó que si hubiera sido reelecto habría cerrado trato en cinco minutos. Otros intérpretes menos fabuladores "conceden" lapsos más largos aunque concuerdan en la idea: se llegó tarde. La dupla Fernández-Guzmán sostiene que las tratativas largas tienen que ver con la defensa de los intereses populares y con lo que impuso la covid-19.
 
En el oficialismo subsisten polémicas larvadas, en el borde del Frente de Todos (FdT) hay quienes todavía miran con cariño la posibilidad de una ruptura, default incluido.
 
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Verano en ciernes: 
  
En la Rosada, Cancillería y el equipo económico subrayan-celebran que la economía se está reactivando. La industria repunta con firmeza. Las vacaciones reflotarán ciudades y hasta provincias. Revivirán sectores productivos hiper castigados por la pandemia. La gastronomía, el turismo, los viajes, la cultura y el espectáculo para nombrar los más evidentes.
 
Los funcionarios alientan esperanzas altas: picos de afluencia, temporadas record. En simultáneo, un retorno de bienestares y diálogos entre artistas y público: oxígeno para los trabajadores de la cultura. Un poco de alegría para la gente común.
 
El escenario económico sería, según esa mirada, el mejor posible en una gestión condenada a convivir con el mal menor.
 
El escenario político, en espejo contrastante, podría ser el más complicado desde que asumió Fernández si se confirman los resultados de las Primarias Abiertas (PASO). La hipótesis más factible para los devaluados encuestadores, para la oposición. Y, en voz más baja, para casi todos los protagonistas del oficialismo que ahorran presagios mientras se empeñan para acortar diferencias donde hubo derrota (casi todos los distritos). 
 
Remar hasta el domingo próximo inclusive, buscar votantes propios remisos. La misión es persuadirlos, facilitar su traslado a los centros de votación. Aumentar el nivel de participación de modo significativo, por encima de los antecedentes históricos, constituye un instrumento imprescindible... una condición necesaria pero no suficiente.
 
El albertismo no existe como línea interna del FdT. Si la hubiera, su vanguardia sería muy similar a la comitiva que acompañó a AF. Fuera del país, rodeado por los más fieles, Fernández habrá respirado alivio de a ratos. Nunca demasiado porque sabía que cuando regresara --emulando al dinosaurio del microrrelato de Augusto Monterroso-- la realidad todavía estaría acá.
 
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La leyenda del paria, la salvación de Evo: 
  
Para la narrativa hegemónica "Alberto" es un paria del sistema internacional, una figura desdeñada por sus torpezas y complicidad con dictaduras regionales. Sin embargo, en los 99 días de mandato pre pandemia el presidente concretó una gira europea en la que fue recibido por mandatarios de países relevantes.
 
Mantuvo con ellos muchos intercambios ulteriores por Zoom, coloquiales.... un subproducto de la pandemia. La crisis sanitaria detonó consecuencias asombrosas, quizás no muy analizadas por ahora. A casi todos los mandatarios del planeta, en algún momento, la realidad se les escapó de las manos. 
  
Atravesaron contingencias únicas, temores. Las derrotas electorales recayeron sobre, verbigracia, el presidente negacionista de Estados Unidos Donald Trump, tanto como sobre el partido de la sensata y racional canciller alemana Angela Merkel.
 
La catástrofe, la incerteza, fomentaron la necesidad de conversar con "pares" (valgan las comillas). La tragedia y sus impotencias (disímiles pero innegables) los emparentó una temporada. En esos paliques, supone este cronista. Fernández les habrá parecido un interlocutor razonable, informado, hasta cordial.
 
La real politik internacional no cesó por eso, claro. La Argentina es un país endeudado hasta el caracú, el peronismo es materia complicada en ultramar, se conocen la inflación y las peripecias políticas de la coalición gobernante.
 
Oficialistas entusiastas llegaron a decir que la elocuencia de "Alberto" había convencido a sus colegas del G-20. Un exceso de entusiasmo, se sabe que en esos encuentros las decisiones se negocian con antelación y están tomadas cuando se desembarca, pongalé, en Roma. Sí es cierto que el presidente hizo uso de la palabra en sintonía con la tradición nacional-popular, abarcando al peronismo del siglo XXI, el kirchnerismo.
 
Posiblemente el mayor logro de la política exterior de Fernández fue haber salvado la libertad y, tal vez, la vida del ex presidente boliviano Evo Morales antes de llegar a la Casa Rosada. Con entereza contribuyó a la restauración del proceso democrático en el país hermano.
 
Evo estuvo en Argentina para rememorar el aniversario de la Cumbre de Mar del Plata. Lo que nos lleva al tramo evocativo y ojalá didáctico de esta columna.
 
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No al ALCA, sí a la integración: 
  
Kirchner y su par brasileño Lula da Silva desafiaron al presidente de Estados Unidos George W. Bush y a su propuesta de Asociación de Libre Comercio (ALCA). Bush venía a que refrendaran al toque su iniciativa, contaba con el aval de la mayoría de los países de la región.
 
"No al ALCA" fue la bandera. La estrategia abarcaba un ala más radicalizada encarnada por el presidente venezolano Hugo Chávez. Actuaron en sintonía, se dieron maña para conseguir los votos del presidente uruguayo Tabaré Vázquez y del paraguayo Nicanor Duarte Frutos (un dirigente de centro derecha, de "otro palo"). 
 
El Mercosur obtuvo una cláusula asombrosa en la que registraban dos posiciones para un mismo tema, modo creativo de parar al ALCA. Una minoría intensa dominó la reunión.
 
Se consolidaba una etapa única en Sudamérica.
 
La armonía entre Argentina y Brasil configuró un giro histórico que perduró durante años. Los mejores años de la historia regional transcurren cuando confluyen los líderes de países hermanos. Marco Aurelio García, dirigente y cuadro del PT, hilaba estos acercamientos con los de los presidentes Perón y Getulio Vargas o Raúl Alfonsín con José Sarney. Instancias auspiciosas, nunca tan duraderas como las de este siglo, prolongadas por las expresidentas Cristina Fernández de Kirchner y Dilma Rousseff.
 
"No al ALCA", lejos de ser una bravuconada, jalonó años de cooperación y paz regional, gobiernos populares de distinto signo, estables como ninguno, indicadores sociales y económicos en ascenso. La comparación respecto de la contra ola de derecha (Macri, Jair Bolsonaro, Lenin Moreno, Janine Añez) potencia la valoración de aquella etapa.
 
Evo esperaba su turno subiéndose al tren del ALBA, acompañando y vivando a Diego Maradona, militando en su patria y por acá. Apena consignar que Kirchner, Chávez y el Diego fallecieron prematuramente, contingencias que impactan en la historia.
 
En 2003 el Departamento de Estado yanqui le hacía llegar a nuestra Cancillería un documento definiendo a Evo Morales como "narco terrorista". Dos sucesivos subsecretarios de Estado, Otto Reich y Roger Noriega, vaticinaban una guerra civil entre pueblos originarios si el líder cocalero llegaba a presidente. Esas visiones delirantes a menudo configuran la política exterior de la Casa Blanca.
 
Evo, aliado de Brasil y Argentina, fue el presidente más estable y relegitimado de su país. Encabezó un ascenso social formidable, sin derramamientos de sangre. El MAS refrendó su popularidad en elecciones tortuosas, con Evo exiliado y proscripto. Casi nada.
 
La alianza estratégica entre Brasil y Argentina no bastó para evitar las secuelas de la crisis económica mundial de 2008-2009. No podía alcanzar... pero funcionó como airbag para amortiguar las consecuencias. 
 
Durante un discurso pronunciado en el Palacio San Martín, Lula ironizó sobre el G-20 de 2009: "todos los mandatarios esperaban que otro dijera qué hacer". En el centro del mundo resolvieron que las personas de a pie pagaran las consecuencias del estropicio y que los bancos aterrizaran con paracaídas de oro (expresión que acuñaron líderes europeos). Se potenció la primacía del sector financiero en el capitalismo global, con costos sociales y económicos que siguen sangrando. La dimensión de esa crisis y sus secuelas mundiales se subestiman u olvidan con excesiva frecuencia.
 
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Desigualdades por doquier: 
  
Fascina volver a escuchar el discurso de Kirchner en Mar del Plata. Valoriza las "verdades relativas", enaltece a los disensos que son "saludables". Habla con calma, luce divertido.
 
La desigualdad que flagelaba al mundo en aquel momento, se acentuó en casi todas las naciones. En relaciones internacionales las asimetrías son la regla, recurrentes los comportamientos de las potencias. El aspirante a embajador estadounidense, Marc Stanley, afirma que "Argentina es un hermoso bus turístico al que no le andan las ruedas". 
 
Sin contexto, la comparación suena leve, hasta simpática. Envuelve presiones gigantescas, rayanas en la falta de respeto. Se suponía que el presidente Joe Biden es demócrata, que insufla aires nuevos. Su emisario desgrana un discurso digno del trumpismo. No cambian, no todo cambia.
 
Con correlaciones de fuerza adversas, los mandatarios de países emergentes necesitan construir poder, día tras día. Kirchner entendió el desafío tempranamente. Pulsear fuerte, arriesgar, afirmarse sobre el territorio propio.
 
En democracia eso se consigue con acompañamiento popular. Ampliando derechos, reconociendo conquistas, mejorando la distribución intra nacional de las riquezas, del poder, del prestigio. Prioridades de todos los tiempos... de ese ayer, del difícil presente, del escarpado bienio que se viene.
 
Por Mario Wainfeld
 
Fuente: pagina12.com.ar
 

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06-01-2026 / 12:01
Efecto motosierra. Denuncian que el Ejecutivo despidió a los especialistas que coordinan el plan a nivel nacional. Unos 7.000 bebés nacen con malformaciones cardíacas cada año. El cruel gobierno anarco capitalista de Javier "el Loco" Milei vació el Programa de Cardiopatías Congénitas y miles de niños luchan por sus vidas. En 2023, el desquiciado Milei había votado en contra de la ley.
 
Un repentino recorte en el Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas (PNCC) encendió las alarmas en el sector de salud en toda la Argentina. Sin aviso previo, el Gobierno de Milei instrumentó un fuerte ajuste sobre el plan, que cada año asiste a unos 7.000 bebés que nacen con malformaciones en el corazón, y despidió al equipo de especialistas que coordina el proyecto en el país. Médicos advierten por la "situación crítica" en el área.
 
En los últimos días, el Gobierno libertario ordenó el desmantelamiento del PNCC a través de una medida imprevista como parte de los recortes en la órbita del Ministerio de Salud. El Programa fue creado en 2008 y ayudó a reducir drásticamente la mortalidad por causas de cardiopatías congénitas, según informó la Federación Argentina de Cardiología (FAC) luego de que se diera a conocer la resolución.
 
En concreto, Milei autorizó la desvinculación de los profesionales especializados que conducen el plan a nivel nacional. En un comunicado publicado por la Asociación Argentina de Salud Pública, médicos y personal de salud denunciaron que "se procedió al despido de integrantes fundamentales para el sostén de las actividades" del área, lo que "desencadenó la dimisión del resto del equipo coordinador".
 
Dada esa situación, el PNCC quedó diezmado y ahora crece la preocupación por el futuro del Programa que ayuda a tratar tanto a niños como a adultos en todo el país. Cabe destacar que, en 2023, cuando todavía era diputado, Milei votó en contra de la Ley de Cardiopatías Congénitas ya que "implicaba más presencia del Estado" y "más gastos", y, principalmente, el proyecto "interfería en la vida de los individuos". Una ridiculez.
 
Organizaciones científicas, asociaciones médicas y organizaciones de familias se encuentran promoviendo acciones de divulgación y plan de lucha para revertir esta inhumana decisión del miserable Gobierno de Milei que una vez más afecta a los más débiles.
 
La Opinión Popular
 

05-01-2026 / 11:01
El Congreso de Estados Unidos planteó reparos al swap de 20 mil millones de dólares que la administración de Donald Trump le otorgó al gobierno argentino. Los congresistas estadounidenses advirtieron que la gestión de Javier Milei aún no puede garantizar la sostenibilidad de sus reformas, el pago de la deuda a tiempo ni la relevancia como socio comercial.
 
Estos planteos fueron plasmados por el Servicio de Investigación del Congreso (CRS) estadounidense en un informe. El mismo se centró en la asistencia financiera del gobierno de Estados Unidos a Argentina, y expone que el principal obstáculo para la política económica argentina es la limitada disponibilidad de divisas.
 
En este sentido, el documento destacó que el swap se implementó en un contexto de presión sobre el valor del peso y creciente oposición en el Congreso argentino. Además, advirtió que dicho instrumento financiero es la principal fuente de divisas de Argentina, ya que el país "no cuenta con un superávit comercial sólido".
 
Dicho esto, el análisis alertó que "con el peso cerca del techo de la banda y pagos de deuda en aumento para los próximos tres años, el Gobierno podría enfrentar nuevos obstáculos para profundizar las reformas".
 
Asimismo, proyectó que "si el Gobierno queda sin fondos suficientes para los pagos de deuda y para sostener la política cambiaria, podría enfrentar decisiones difíciles, como un décimo default o permitir una mayor flexibilidad en el valor del peso".
 
En ese escenario, señaló que "el gobierno podría buscar apoyo adicional de Estados Unidos, el FMI (Fondo Monetario Internacional) u otros organismos", al remarcar que "las perspectivas de obtener ese apoyo no son claras, dadas las dudas sobre la disposición del FMI para ampliar la asistencia, considerando su alta exposición a Argentina en comparación con otros países miembros".
 
Al mismo tiempo, el informe sostuvo que "también existen dudas sobre la importancia de Argentina como socio comercial para Estados Unidos, ya que sus crisis previas no han tenido efectos de contagio significativos para la economía estadounidense ni global".
 
El CRS repasó la "larga historia de turbulencia económica" argentina y lo calificó como un país con una alta dependencia del FMI e historial de defaults. Asimismo, si bien destacó las reformas implementadas por la gestión de Milei, señaló que se vienen dando resultados ambiguos.
 
El escrito también exhibe las críticas de algunos congresistas estadounidenses sobre el swap. Los mismos señalan que desfavorece a los exportadores estadounidenses que compiten con Argentina, que utiliza dinero de los contribuyentes para financiar a un país con un historial de incumplimiento de pagos, y que podría ejercer una influencia indebida en las elecciones democráticas extranjeras o beneficiar a inversores privados.
 
El CRS concluye que el futuro de la estabilidad económica y el pago de la deuda argentina sigue envuelto en un manto de "duda", y aún está por verse hasta qué punto el Congreso estadounidense apoyará las medidas de asistencia económica de Trump.
 
La Opinión Popular
 

04-01-2026 / 17:01
La doctrina "Donroe" (Donald + Monroe) arrasa con la prevención que tuvo hasta George W. Bush para no ser confundido con la ilegalidad de los setenta en América Latina. Al amigo narco de Honduras, todo; al dictador "comunista" de Venezuela, ni justicia. Sin épica, ni coherencia, ni discurso; prima la violencia de los hechos. Milei se recluye en el papel que se asignó: rabia y goce.
 
Aunque Trump gaste algunas palabras sin convicción, no promete la victoria de la libertad frente al totalitarismo como en la Guerra Fría, ni la primacía de la razón en el choque de civilizaciones desatado tras la caída del Muro de Berlín. Vocifera la guerra contra el comunismo, un enemigo casi inexistente. En rigor, el magnate no dedica mucha energía al engaño: quiere asegurar(se) negocios.
 
Ayer se cumplió un mes del indulto de Trump a Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras, condenado por narcotráfico a 45 años de prisión por un tribunal federal de Nueva York. Testimonios tomados en cuenta por el jurado indican que Hernández recibió al menos USD 1 millón del Chapo Guzmán y que se vanagloriaba de "meter la droga a los gringos en sus narices".
 
El fallo del jurado fue unánime, pero, como Hernández es derechista y su delegado en la elección reciente de Honduras, Nasry Asfura, promete seguir la agenda ultra, Trump lo dejó en libertad. Maduro será trasladado a Nueva York para ser juzgado por narcotráfico en los próximos días. Probablemente le tocará el mismo tribunal que juzgó a Hernández, pero éste lo mirará desde alguna finca de lujo entre Florida o Tegucigalpa.
 
Tampoco hay que prestar atención a los versículos sobre el amor por la democracia y contra los crímenes de lesa humanidad. Ello no está en la agenda real de Trump ni de Milei. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, tiene pedido de captura de la Corte Penal Internacional por sus supuestos crímenes de lesa humanidad, mientras Israel como Estado es juzgado por genocidio en la Corte Internacional de Justicia.
 
Son procesos que se rigen por el derecho internacional, con acusaciones, testigos, expertos y defensas garantizados por la ley. El presidente estadounidense no sólo desconoce esos procesos, sino que activa sanciones abusivas contra investigadores, jueces y fiscales que los llevan a cabo.
 
Maduro se transformó en un dictador y está acusado de delitos contra la humanidad, pero nadie puede sospechar que un mandatario, Trump, que dispara misiles contra barcazas y coquetea con supremacistas de su país tiene alguna intención real de combatir el narcotráfico ni los abusos de los derechos humanos. Qué decir de Milei, gozador patológico con los apaleamientos a jubilados y familiares de discapacitados, y negacionista del terrorismo de Estado.
 
El Presidente y los suyos entraron en éxtasis ayer por la mañana. Agustín Romo, presidente del bloque de La Libertad Avanza (LLA) en la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires y uno de los fieles de mayor peso de gurú Santiago Caputo, se sintió poseído por un protagonismo hollywoodense para explicar la razón real del ataque de Trump a Venezuela.
 
"Why? Because we fucking can. And if we can, we do" ("¿Por qué? Porque podemos, carajo. Y si podemos, lo hacemos"). Su segundo mensaje fue contra Axel Kicillof. "Sos un zurdo hijo de puta que defiende dictadores, asesinos y narcotraficantes. No metas a los bonaerenses en tu mierda, forro", posteó el jefe de la oposición de la principal provincia argentina ante la condena del gobernador de Buenos Aires a la intervención armada yanqui.
 
No se trató de un arrebato circunscripto a un integrista católico enardecido como Romo. Pablo Quirno, veterano del JP Morgan, ahora ocupa el cargo de canciller. También se dirigió a Kicillof a través de un reposteo. "Ya que les gusta tanto el derecho, empezá por cerrar bien el orto, enano comunista". La brutalidad de la época avergüenza, pero la historia demostró que no concluye en sus destellos más revulsivos.
 

02-01-2026 / 10:01
El 26 de abril de 1933, en Alemania, Hermann Göring establece la policía secreta nazi Gestapo. Fue la policía secreta oficial de la Alemania nazi. En los juicios de Núremberg, la Gestapo fue considerada una organización criminal. La función de la Gestapo era la de investigar y combatir todas las tendencias peligrosas para el Gobierno. Tenía autoridad para investigar los casos de traición, espionaje y sabotaje, además de los casos de ataques al Partido oficial y al Gobierno.

La norma de 1936 que regulaba su actuación le otorgó carta blanca y la situó por encima de la ley al excluirla de cualquier forma de control judicial. El poder de la Gestapo que más le permitía abusar era la Schutzhaft o custodia preventiva, un eufemismo para designar los encarcelamientos sin procedimientos legales, típicamente en campos de concentración. La persona encarcelada incluso tenía que firmar su propio Schutzhaftbefehl (documento donde declaraba su deseo de ser encarcelada). Esto se lograba sometiéndola a tortura.

El demente argentino que nos preside, copiando al demente alemán que perdió la Segunda Guerra Mundial, creó su propia Gestapo, una SIDE que puede detener, desde este viernes, a cualquier ciudadano en base a una reforma del sistema nacional de inteligencia impuesta por la vía unilateral e inconstitucional del decreto de necesidad y urgencia (DNU). 
Además, a la SIDE se la ha sumado un cuantioso presupuesto de gastos reservados, sin rendición de cuentas, para sobornar, legisladores, jueces y periodistas.


Tal vez por las dificultades que el Gobierno vislumbra en el futuro cercano, acaso por los efectos políticos y sociales que podría tener un brutal ajuste que no puede dejar de replicarse, posiblemente por su creciente tendencia a la política de hecho y el autoritarismo o por una combinación de todos esos factores, el Gobierno arranca el año con el DNU 941/2025, publicado este viernes en el Boletín Oficial.

Es nefasto que una reforma sobre una materia tan delicada y de contenido tan controvertido haya trascendido primero, durante el feriado de Año Nuevo, en medios y círculos políticos, y su articulado circuló ampliamente en las redes sociales. ¿Pero cómo no habría de ser así cuando en la Argentina gobernada por la extrema derecha los servicios de inteligencia contarán con autoridad para arrestar gente en contextos diversos, potestad que evoca las vigentes en la última dictadura?

Milei esperó a que se terminaran las sesiones extraordinarias del Congreso para firmar un DNU que produce una reforma total del sistema de inteligencia. La recientemente resucitada Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) incrementará su poder y su opacidad. Todas las actividades de la central de espías pasarán a ser "encubiertas".
 
Los agentes podrán aprehender personas y el Señor Cinco podrá convocar a las Fuerzas Armadas para que hagan tareas de inteligencia interior. Fuerza Patria, el socialismo, la Coalición Cívica y el FIT coinciden en señalar que el espionaje político estará a la orden del día. "Es una reforma muy regresiva y peligrosa", denunció Paula Litvachky, directora del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).
 
Hay cinco puntos especialmente graves: la posibilidad de detener sin orden judicial; que las Fuerzas Armadas y las fuerzas de seguridad van a poder hacer tareas de inteligencia interior cuando la SIDE lo requiera; que los militares van a negociar el presupuesto y los recursos con el jefe de la SIDE; la eliminación de la DNIEM, que profundiza la politización de la defensa militar; y la contrainteligencia que investigará las fugas de información, en lo que será una maniobra para perseguir al periodismo crítico.
 
La Opinión Popular
 

 

01-01-2026 / 21:01
Primero, el gobierno para los ricos de Javier Milei arremete contra el poder adquisitivo de sectores medios pisando salarios, destruyendo empleos de calidad y con políticas que alteran los precios relativos en detrimento de la demanda a través la liberalización brusca de precios en rubros de gastos insustituibles que aumentan considerablemente más que la medición oficial de inflación (como en salud, tarifas de servicios públicos, combustibles y alquileres).
 
De esa forma, consiguieron neutralizar el boom del consumo en rubros distintivos del paisaje urbano nacional, como en este caso del sector gastronómico, asimilando progresivamente el perfil local de consumo al común de las ciudades latinoamericanas que carecen de sectores de ingresos medios nutridos.
 
Sus sociedades son mucho menos integradas, es habitual la existencia de circuitos exclusivos para la clase alta y otros para la clase baja y casi no hay espacios comunes, como los que están depredándose hoy en Argentina. Liquidados estos negocios por el derrumbe de las ventas, las propiedades pueden ser compradas con menor dificultad. Es un primer obstáculo eliminado en favor del negocio inmobiliario.
 
Un segundo paso necesario para alcanzar los objetivos del gobierno de Milei es exhibir un desconocimiento absoluto del problema distributivo negando terminantemente sus efectos e inclusive, para intentar validar su relato, manipulando las estadísticas oficiales. Desde el oficialismo, repiten hasta el hartazgo que el consumo no cae y atacan a todo aquel que lo insinúe. Ricardo Darín puede dar fe.
 
Los medios de comunicación más influyentes tampoco hacen eco del drama de la gran mayoría de los comercios. No sólo de gastronomía. Es muy difícil encontrar un rubro en los dos últimos años, no vinculado al negocio financiero, de extracción de recursos naturales o de energía, que hoy se salve de la depresión.
 
Con un estilo más sofisticado que el de Guillermo Moreno, mejor tecnología y blindaje mediático operan sobre el Indec. Lo principal no radica en una medición subestimada de la inflación que, por caso, entre noviembre de 2023 y el mismo mes de 2025 arrojó 18,5 puntos porcentuales menos de aumentos de precios que el IPC de la Ciudad de Buenos Aires. Ahí no está el grueso del ocultamiento del deterioro de los ingresos.
 
El gobierno se concentra en aplicar cambios metodológicos en áreas de impacto en los grandes números de la economía, pero donde, al mismo tiempo, existen dificultades de medición rigurosa. De esa forma, evitan que surjan estudios frecuentes y consistentes que puedan contradecirlos de forma contundente.
 
Sin embargo, los cambios metodológicos en el cálculo de la evolución de los salarios de los trabajadores informales derivan en resultados grotescos. Esconden el drama social de disminución del consumo e inciden de forma determinante en una virtual disminución de la pobreza.
 
Según los datos oficiales, la informalidad laboral alcanzó el 43,3% en el tercer trimestre de 2025. No obstante, en base a la medición salarial del Indec, el crecimiento de la informalidad debería entenderse como algo natural y que inclusive debería haber sido considerablemente mayor (en el cuarto trimestre de 2023 era de 41,4%).
 
Esos trabajadores, según las mediciones oficiales, a lo largo de los dos últimos años consiguieron vencer por goleada a la inflación y lograron también aumentos salariales muy superiores a los obtenidos por los trabajadores registrados, tanto del sector público como del privado. Todo eso a pesar de haber tenido que soportar una crisis que incluyó en diciembre de 2023 la segunda mayor devaluación en 35 años y picos históricos de inflación.
 

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