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“En política no hay que reír ni llorar, sólo comprender”, Baruch Spinoza. "La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva", José Saramago.
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Nacionales - 07-11-2021 / 10:11
LAS TRATATIVAS CON EL FONDO, PLAZOS Y PERSPECTIVAS

El G-20 da para todo: del día que Macri lloró a la pulseada con el FMI de Alberto en Roma

El G-20 da para todo: del día que Macri lloró a la pulseada con el FMI de Alberto en Roma
La intención del Gobierno --anunciada en la campaña de 2019 y en los discursos inaugurales en el Congreso-- es llegar un acuerdo con el FMI con varios años sin desembolsos, un lapso prolongado de gracia y sin condicionamientos que perjudiquen la (deseada y demorada) recuperación económica.
El expresidente Mauricio Macri levitaba de gozo cuando el G-20 se reunió en Buenos Aires. La ciudad estaba vallada, desierta, la patrullaban fuerzas de seguridad, por aire y tierra. Minga de movilizaciones, marchas, piquetes... cero gentuza en calles y plazas. La velada en el Teatro Colón quedó famosa porque Macri lloró: Lo rodeaba la crema del poder mundial, una élite bien vestida.
 
El PROnóstico anunciaba lluvia de inversiones. El sueño húmedo de los cambiemitas, en un par de sentidos. No diluvió (ni siguiera garuó) y además pasaron cosas. Los gurúes de la tribu y de la City confirmaban las fantasías de Macri. Ahora cuestionan el control de precios porque dicen que es una herramienta que siempre falló. No aplican la misma vara para evaluar los préstamos faraónicos del Fondo Monetario Internacional (FMI), blindajes, megacanjes o como se designaran. Tampoco fueron muy fructíferos. La herencia del macrismo agobia a la Argentina aunque la narrativa hegemónica finja distracción.
 
Roma también fue cercada para el reciente cónclave del G-20, era complicado transitarla. Argentina integra el organismo, el presidente Alberto Fernández participó, pronunció un discurso razonable y enérgico a la vez. Desde la derecha lo ridiculizan, se indignan porque no fue con sus pares a la Fontana de Trevi.
 
Fernández meditó su discurso de tres minutos, lo preparó, presentó bien la posición del Gobierno que incluye debilidad relativa frente a las potencias del planeta. Cuestionó la manera irregular con que se concedió el empréstito (ilegal para las leyes argentinas y para las reglamentaciones del FMI). E insistió en reclamos propios de quien quiere acordar: eliminación de las sobretasas de intereses, ampliación de plazos para pagar. Y eventual futura aplicación de lo que en jerga jurídica se llamaba "cláusula de la nación más favorecida": si las exigencias del Fondo se aligeraran después de firmado un acuerdo, las nuevas reglas deberían extenderse a la Argentina.
 
El documento final del G-20, con las cautelas típicas de la diplomacia internacional, recomendó al Fondo analizar medidas similares. Dentro del acotado marco de lo posible, el mejor pronunciamiento. Alberto parafraseó a su manera el notable apotegma de Néstor Kirchner: "los muertos no pagan". Su exjefe de Gabinete gestiona en una etapa peor que aquella, parece mentira.
 
La intención del Gobierno --anunciada en la campaña de 2019 y en los discursos inaugurales en el Congreso-- es llegar un acuerdo con el FMI con varios años sin desembolsos, un lapso prolongado de gracia y sin condicionamientos que perjudiquen la (deseada y demorada) recuperación económica.
 

 
El expresidente Mauricio Macri levitaba de gozo cuando el G-20 se reunió en Buenos Aires. La ciudad estaba vallada, desierta, la patrullaban fuerzas de seguridad, por aire y tierra. Minga de movilizaciones, marchas, piquetes... cero gentuza en calles y plazas. La velada en el Teatro Colón quedó famosa porque Macri shoró (se recomienda la fonética de Moria Casán para decirlo en voz alta): Lo rodeaba la crema del poder mundial, una élite bien vestida.
 
El PROnóstico anunciaba lluvia de inversiones. El sueño húmedo de los cambiemitas, en un par de sentidos. No diluvió (ni siguiera garuó) y además pasaron cosas.
 
Los gurúes de la tribu y de la City confirmaban las fantasías de Macri. Ahora cuestionan el control de precios porque dicen que es una herramienta que siempre falló. No aplican la misma vara para evaluar los préstamos faraónicos del Fondo Monetario Internacional (FMI), blindajes, megacanjes o como se designaran. Tampoco fueron muy fructíferos. La herencia del macrismo agobia a la Argentina aunque la narrativa hegemónica finja distracción.
 
Roma también fue cercada para el reciente cónclave del G-20, era complicado transitarla, igual es "La grande bellezza". Argentina integra el organismo, el presidente Alberto Fernández participó, pronunció un discurso razonable y enérgico a la vez. Desde la derecha lo ridiculizan, se indignan porque no fue con sus pares a la Fontana de Trevi.
 
Fernández meditó su discurso de tres minutos, lo preparó, presentó bien la posición del Gobierno que incluye debilidad relativa frente a las potencias del planeta. Cuestionó la manera irregular con que se concedió el empréstito (ilegal para las leyes argentinas y para las reglamentaciones del FMI). E insistió en reclamos propios de quien quiere acordar: eliminación de las sobretasas de intereses, ampliación de plazos para pagar.
 
Y eventual futura aplicación de lo que en jerga jurídica se llamaba "cláusula de la nación más favorecida": si las exigencias del Fondo se aligeraran después de firmado un acuerdo, las nuevas reglas deberían extenderse a la Argentina.
 
El documento final del G-20, con las cautelas típicas de la diplomacia internacional, recomendó al Fondo analizar medidas similares. Dentro del acotado marco de lo posible, el mejor pronunciamiento.
 
AF parafraseó a su manera el notable apotegma del fallecido presidente Néstor Kirchner: "los muertos no pagan". Su exjefe de Gabinete gestiona en una etapa peor que aquella, parece mentira.
 
La intención del Gobierno --anunciada en la campaña de 2019 y en los discursos inaugurales en el Congreso-- es llegar un acuerdo con el FMI con varios años sin desembolsos, un lapso prolongado de gracia y sin condicionamientos que perjudiquen la (deseada y demorada) recuperación económica.
 
La hipótesis oficial es que el Fondo debatirá informalmente las recomendaciones del G-20 antes de fin de año. Y que con optimismo de la voluntad podría concluirse el acuerdo antes de que terminara marzo de 2022. Así lo expresó el ministro de Economía,  Martín Guzmán, en un reportaje publicado ayer en el diario Perfil. La vocera presidencial Gabriela Cerruti dijo algo similar días atrás, sin precisar fechas.
 
Cuando acontezca, si acontece, se solidificará el debate contrafáctico: ¿se demoró demasiado, aun reconociendo el impacto brutal e imprevisible de la pandemia? La derecha autóctona afirma que sí, su ala extrema (Macri) explicó que si hubiera sido reelecto habría cerrado trato en cinco minutos. Otros intérpretes menos fabuladores "conceden" lapsos más largos aunque concuerdan en la idea: se llegó tarde. La dupla Fernández-Guzmán sostiene que las tratativas largas tienen que ver con la defensa de los intereses populares y con lo que impuso la covid-19.
 
En el oficialismo subsisten polémicas larvadas, en el borde del Frente de Todos (FdT) hay quienes todavía miran con cariño la posibilidad de una ruptura, default incluido.
 
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Verano en ciernes: 
  
En la Rosada, Cancillería y el equipo económico subrayan-celebran que la economía se está reactivando. La industria repunta con firmeza. Las vacaciones reflotarán ciudades y hasta provincias. Revivirán sectores productivos hiper castigados por la pandemia. La gastronomía, el turismo, los viajes, la cultura y el espectáculo para nombrar los más evidentes.
 
Los funcionarios alientan esperanzas altas: picos de afluencia, temporadas record. En simultáneo, un retorno de bienestares y diálogos entre artistas y público: oxígeno para los trabajadores de la cultura. Un poco de alegría para la gente común.
 
El escenario económico sería, según esa mirada, el mejor posible en una gestión condenada a convivir con el mal menor.
 
El escenario político, en espejo contrastante, podría ser el más complicado desde que asumió Fernández si se confirman los resultados de las Primarias Abiertas (PASO). La hipótesis más factible para los devaluados encuestadores, para la oposición. Y, en voz más baja, para casi todos los protagonistas del oficialismo que ahorran presagios mientras se empeñan para acortar diferencias donde hubo derrota (casi todos los distritos). 
 
Remar hasta el domingo próximo inclusive, buscar votantes propios remisos. La misión es persuadirlos, facilitar su traslado a los centros de votación. Aumentar el nivel de participación de modo significativo, por encima de los antecedentes históricos, constituye un instrumento imprescindible... una condición necesaria pero no suficiente.
 
El albertismo no existe como línea interna del FdT. Si la hubiera, su vanguardia sería muy similar a la comitiva que acompañó a AF. Fuera del país, rodeado por los más fieles, Fernández habrá respirado alivio de a ratos. Nunca demasiado porque sabía que cuando regresara --emulando al dinosaurio del microrrelato de Augusto Monterroso-- la realidad todavía estaría acá.
 
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La leyenda del paria, la salvación de Evo: 
  
Para la narrativa hegemónica "Alberto" es un paria del sistema internacional, una figura desdeñada por sus torpezas y complicidad con dictaduras regionales. Sin embargo, en los 99 días de mandato pre pandemia el presidente concretó una gira europea en la que fue recibido por mandatarios de países relevantes.
 
Mantuvo con ellos muchos intercambios ulteriores por Zoom, coloquiales.... un subproducto de la pandemia. La crisis sanitaria detonó consecuencias asombrosas, quizás no muy analizadas por ahora. A casi todos los mandatarios del planeta, en algún momento, la realidad se les escapó de las manos. 
  
Atravesaron contingencias únicas, temores. Las derrotas electorales recayeron sobre, verbigracia, el presidente negacionista de Estados Unidos Donald Trump, tanto como sobre el partido de la sensata y racional canciller alemana Angela Merkel.
 
La catástrofe, la incerteza, fomentaron la necesidad de conversar con "pares" (valgan las comillas). La tragedia y sus impotencias (disímiles pero innegables) los emparentó una temporada. En esos paliques, supone este cronista. Fernández les habrá parecido un interlocutor razonable, informado, hasta cordial.
 
La real politik internacional no cesó por eso, claro. La Argentina es un país endeudado hasta el caracú, el peronismo es materia complicada en ultramar, se conocen la inflación y las peripecias políticas de la coalición gobernante.
 
Oficialistas entusiastas llegaron a decir que la elocuencia de "Alberto" había convencido a sus colegas del G-20. Un exceso de entusiasmo, se sabe que en esos encuentros las decisiones se negocian con antelación y están tomadas cuando se desembarca, pongalé, en Roma. Sí es cierto que el presidente hizo uso de la palabra en sintonía con la tradición nacional-popular, abarcando al peronismo del siglo XXI, el kirchnerismo.
 
Posiblemente el mayor logro de la política exterior de Fernández fue haber salvado la libertad y, tal vez, la vida del ex presidente boliviano Evo Morales antes de llegar a la Casa Rosada. Con entereza contribuyó a la restauración del proceso democrático en el país hermano.
 
Evo estuvo en Argentina para rememorar el aniversario de la Cumbre de Mar del Plata. Lo que nos lleva al tramo evocativo y ojalá didáctico de esta columna.
 
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No al ALCA, sí a la integración: 
  
Kirchner y su par brasileño Lula da Silva desafiaron al presidente de Estados Unidos George W. Bush y a su propuesta de Asociación de Libre Comercio (ALCA). Bush venía a que refrendaran al toque su iniciativa, contaba con el aval de la mayoría de los países de la región.
 
"No al ALCA" fue la bandera. La estrategia abarcaba un ala más radicalizada encarnada por el presidente venezolano Hugo Chávez. Actuaron en sintonía, se dieron maña para conseguir los votos del presidente uruguayo Tabaré Vázquez y del paraguayo Nicanor Duarte Frutos (un dirigente de centro derecha, de "otro palo"). 
 
El Mercosur obtuvo una cláusula asombrosa en la que registraban dos posiciones para un mismo tema, modo creativo de parar al ALCA. Una minoría intensa dominó la reunión.
 
Se consolidaba una etapa única en Sudamérica.
 
La armonía entre Argentina y Brasil configuró un giro histórico que perduró durante años. Los mejores años de la historia regional transcurren cuando confluyen los líderes de países hermanos. Marco Aurelio García, dirigente y cuadro del PT, hilaba estos acercamientos con los de los presidentes Perón y Getulio Vargas o Raúl Alfonsín con José Sarney. Instancias auspiciosas, nunca tan duraderas como las de este siglo, prolongadas por las expresidentas Cristina Fernández de Kirchner y Dilma Rousseff.
 
"No al ALCA", lejos de ser una bravuconada, jalonó años de cooperación y paz regional, gobiernos populares de distinto signo, estables como ninguno, indicadores sociales y económicos en ascenso. La comparación respecto de la contra ola de derecha (Macri, Jair Bolsonaro, Lenin Moreno, Janine Añez) potencia la valoración de aquella etapa.
 
Evo esperaba su turno subiéndose al tren del ALBA, acompañando y vivando a Diego Maradona, militando en su patria y por acá. Apena consignar que Kirchner, Chávez y el Diego fallecieron prematuramente, contingencias que impactan en la historia.
 
En 2003 el Departamento de Estado yanqui le hacía llegar a nuestra Cancillería un documento definiendo a Evo Morales como "narco terrorista". Dos sucesivos subsecretarios de Estado, Otto Reich y Roger Noriega, vaticinaban una guerra civil entre pueblos originarios si el líder cocalero llegaba a presidente. Esas visiones delirantes a menudo configuran la política exterior de la Casa Blanca.
 
Evo, aliado de Brasil y Argentina, fue el presidente más estable y relegitimado de su país. Encabezó un ascenso social formidable, sin derramamientos de sangre. El MAS refrendó su popularidad en elecciones tortuosas, con Evo exiliado y proscripto. Casi nada.
 
La alianza estratégica entre Brasil y Argentina no bastó para evitar las secuelas de la crisis económica mundial de 2008-2009. No podía alcanzar... pero funcionó como airbag para amortiguar las consecuencias. 
 
Durante un discurso pronunciado en el Palacio San Martín, Lula ironizó sobre el G-20 de 2009: "todos los mandatarios esperaban que otro dijera qué hacer". En el centro del mundo resolvieron que las personas de a pie pagaran las consecuencias del estropicio y que los bancos aterrizaran con paracaídas de oro (expresión que acuñaron líderes europeos). Se potenció la primacía del sector financiero en el capitalismo global, con costos sociales y económicos que siguen sangrando. La dimensión de esa crisis y sus secuelas mundiales se subestiman u olvidan con excesiva frecuencia.
 
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Desigualdades por doquier: 
  
Fascina volver a escuchar el discurso de Kirchner en Mar del Plata. Valoriza las "verdades relativas", enaltece a los disensos que son "saludables". Habla con calma, luce divertido.
 
La desigualdad que flagelaba al mundo en aquel momento, se acentuó en casi todas las naciones. En relaciones internacionales las asimetrías son la regla, recurrentes los comportamientos de las potencias. El aspirante a embajador estadounidense, Marc Stanley, afirma que "Argentina es un hermoso bus turístico al que no le andan las ruedas". 
 
Sin contexto, la comparación suena leve, hasta simpática. Envuelve presiones gigantescas, rayanas en la falta de respeto. Se suponía que el presidente Joe Biden es demócrata, que insufla aires nuevos. Su emisario desgrana un discurso digno del trumpismo. No cambian, no todo cambia.
 
Con correlaciones de fuerza adversas, los mandatarios de países emergentes necesitan construir poder, día tras día. Kirchner entendió el desafío tempranamente. Pulsear fuerte, arriesgar, afirmarse sobre el territorio propio.
 
En democracia eso se consigue con acompañamiento popular. Ampliando derechos, reconociendo conquistas, mejorando la distribución intra nacional de las riquezas, del poder, del prestigio. Prioridades de todos los tiempos... de ese ayer, del difícil presente, del escarpado bienio que se viene.
 
Por Mario Wainfeld
 
Fuente: pagina12.com.ar
 

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06-12-2021 / 12:12
La interna dentro del renacido radicalismo tomaba calor desde hace tiempo, y tras las elecciones generales se volvió el mismísimo infierno. Finalmente, el grupo de diputados radicales que desafió abiertamente a la cúpula de Juntos por el Cambio anunció formalmente la ruptura en la alianza opositora. Doce legisladores referenciados con Martín Lousteu y Rodrigo De Loredo conformarán su propio bloque dentro de ese mismo espacio pero fuera de la órbita del cordobés Mario Negri.
 
El anuncio formal lo hizo Emiliano Yacobitti en las redes sociales y lo "vendió" como parte de una decisión de carácter "renovador" dentro del radicalismo, por parte de UCR-Evolución, el sector que lidera Losteau. Según el comunicado, el nuevo bloque será presidido por De Loredo y estará integrado por Yacobitti, Martín Tetáz, las porteñas Carla Carrizo y Dolores Martínez, la cordobesa Gabriela Brouwer de Koning, la santafesina Victoria Tejeda, el neuquino Pablo Cervi, el puntano Alejandro Cacace, la bonaerense Danya Tavela, la entrerriana Marcela Antola y el pampeano Martín Berhongaray.
 
El texto publicado por el nuevo bloque que de "renovador" tiene la presencia del radicalismo en la alianza de la derecha conservadora y abre un nuevo capítulo en la feroz disputa dentro del partido centenario que responde al macrismo. No solo parte en dos a la bancada de la UCR en la Cámara baja sino que promete réplicas en el Senado, donde Losteau conduce con el operador Enrique "Coti" Nosiglia en bambalinas.
 
"Más de una decena de diputados de distintas provincias hemos tomado esa decisión porque no estamos de acuerdo con que se repitan las mismas vocerías que vienen expresándose en nombre del partido desde hace décadas", dice el texto que expresa algunos de los argumentos de la separación. El quiebre comenzó cuando Yacobitti intentó desplazar a Negri, a quien derrotó en la interna cordobesa de Juntos por el Cambio. Negri sumó apoyos y recogió casi una 30 de los 45 diputados radicales para ratificar su continuidad.
 
El texto de los "renovadores" habla de la necesidad de un quiebre necesario tras las últimas elecciones legislativas. Esos comicios, dicen, fueron "un llamado de atención para toda la clase dirigente", pero particularmente para "las nuevas incorporaciones" integradas por "caras nuevas e ideas nuevas que oxigenen las alternativas". Y no conformes con ello, también hablaron de una pretensión por expandir este nuevo espacio: "Hemos buscado persuadir hasta el último instante a los diputados, en defensa del presente y del futuro de nuestro partido".
 
Luego, criticaron a la conducción del bloque que desde hace años está en manos del cordobés Negri: "Debemos terminar con la distribución de cargos basada en las relaciones personales y las internas partidarias y ser consecuentes con el pensamiento de los ciudadanos. Juntos por el Cambio debe mantenerse unido y creciendo".
 
"Se crece designando como autoridades a los que eligió la gente mayoritariamente. Se crece siendo cada vez más federal", desafiaron y sostuvieron que por ese motivo se eligió al también cordobés De Loredo, como presidente del bloque. La elección tuvo que ver con su capital político tras haber realizado "una histórica elección en uno de los distritos más grandes e importantes del país como es la provincia de Córdoba".
 
La Opinión Popular
 

06-12-2021 / 11:12
Como lo habían adelantado todos los especialistas y la misma ministra de Salud, Carla Vizzotti, el primer contagiado de Covid-19 con la variante Ómicron fue confirmado en la Argentina. Se trata de una persona de 38 años, residente de la provincia de San Luis, que asistió a un evento laboral en Sudáfrica, regresando al país el día 30 de noviembre. El viajero presentó esquema completo de vacunación y antecedente de COVID-19 en marzo 2021.
 
El viajero se realizó test de PCR previo al viaje de regreso a la Argentina (adonde arribó vía Estados Unidos) según los protocolos establecidos, con resultado negativo. Se realizó también a su llegada al país un test de antígenos para SARS-CoV-2 en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, con resultado negativo.
 
Se trasladó desde el aeropuerto a su domicilio en la provincia de San Luis en un auto de alquiler con chofer. Desde su arribo se encuentra cumpliendo aislamiento. El día 2 de diciembre el viajero tomó conocimiento de que personas con las cuales estuvo en contacto en el evento laboral en Sudáfrica fueron diagnosticados como casos de COVID-19 positivo, motivo por el cual consultó al sistema de salud de su localidad, a pesar de encontrarse asintomático.
 
Se le realizó un nuevo test diagnóstico de Antígenos y PCR arrojando ambos resultados positivos. Ante esta situación, las autoridades provinciales informaron a la autoridad sanitaria nacional, enviaron la muestra para su secuenciación genómica en el Laboratorio Nacional de Referencia y estudiaron en el Laboratorio de Salud Pública de la provincia de San Luis la muestra para la detección de mutaciones características por PCR como tamizaje, obteniendo su muestra el día de hoy, 5 de diciembre, resultados compatibles con variantes Ómicron o Alpha.
 
Desde el arribo a su localidad de origen se encuentra cumpliendo aislamiento. Presenta cuatro contactos estrechos, que se encuentran también cumpliendo aislamiento en otro domicilio, no presentan síntomas y fueron estudiados por PCR resultando hasta el momento negativos. Todos serán testeados nuevamente al finalizar el aislamiento.
 
La Opinión Popular
 

05-12-2021 / 09:12
La misión a Washington conformada por funcionarios técnicos del ministerio de Economía y del Banco Central comenzará esta semana a dar los trazos finos del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.
 
En la hoja de ruta que anotaron en lápiz los negociadores del gobierno argentino, siempre susceptible a cambios, la recta final comenzará horas antes de Navidad, cuando el directorio del FMI dé a conocer su evaluación técnica del programa que acordó e incumplió Mauricio Macri.
 
Para los primeros días de enero podría estar listo un borrador o una carta de intención que dé a conocer los lineamientos generales del entendimiento de cara a las últimas negociaciones. La firma de un nuevo programa podría esperar hasta febrero o incluso a comienzos de marzo.
 
Es una gestión de alta complejidad que todavía no tiene garantías de éxito. La propuesta que lleva adelante el ministro de Economía Martín Guzmán es inédita: no existen antecedentes de que el FMI haya aceptado un programa con las características que propone la Argentina.
 
Según fueron conociendo en los últimos días empresarios, sindicalistas y dirigentes políticos y sociales que se interiorizaron en los términos de la negociación, desde Washington existe, en principio, buena predisposición para llegar a un acuerdo que no implique un ajuste del gasto público con consecuencias recesivas para la actividad económica, ni una devaluación abrupta que alimente la inflación, ni reformas regresivas en las leyes laborales y previsionales.
 
El camino que pone sobre la mesa Guzmán, y que se conocerá en detalle esta semana cuando ingrese al Congreso el proyecto del plan económico plurianual que acompaña la negociación con el Fondo, prevé un sendero hacia el equilibrio fiscal de cuatro años en forma gradual, además de un período idéntico de gracia antes de tener que hacer los primeros desembolsos en 2026.
 
El acuerdo contempla los 44 millones de dólares que recibió Macri, lo que significa que el país volverá a disponer de los recursos que haya desembolsado para saldar cuotas que vencieran antes de la firma. También incluye una cláusula de país más favorecido, que implica que cualquier beneficio que en el futuro reciba otro acreedor o grupo de acreedores podrá ser adoptado por sin pagar ninguna penalidad.
 

05-12-2021 / 08:12
Respecto de la oposición, casi todos los consultores están de acuerdo: tiene un importante caudal que tiende a no bajar del 40 por ciento; pero no creció en estas elecciones, se dinamizó con un nuevo papel del radicalismo, pero arrastra una interna de difícil pronóstico, con un problema llamado Mauricio Macri. Juntos por el Cambio expresó, a las pocas horas de haber ganado, una disputa de fracciones internas que muestran diferencias políticas y lucha de individualidades. El conflicto sufrió un escalamiento que desnudó una unidad endeble. Si Juntos no logra administrar sus diferencias pondrá en peligro lo que los coloca en la probabilidad de triunfo: la unidad.
 
La oposición ha demostrado que tiene un 40 por ciento de electores. Los tuvo en 2017, en 2019, en 2021. Se ha fortalecido y ha generado la emergencia de nuevos dirigentes en muchas provincias. Hay claramente tres líneas que no necesariamente son convergentes en su oferta al electorado. Los halcones, los radicales y las palomas del Pro con Larreta a la cabeza. Y tiene el problema Macri. En tanto el expresidente y quienes se definan como halcones tomen protagonismo y hegemonismo, les será muy difícil crecer.
 
El principal espacio opositor, inicia la carrera presidencial con un triunfo nacional de casi ocho puntos. Es una base muy importante pero no suficiente para garantizar la presidencial 2023. Internamente las distintas alas del PRO no están encolumnadas en un sólo liderazgo. Además, la UCR presenta varios dirigentes bien posicionados a nivel nacional que, si se unifican en un candidato, pueden presentar una primaria competitiva al candidato del PRO.
 
La recuperación del espacio radical incorpora otra dinámica al espacio. A excepción de CABA, el resto de las provincias que gobiernan es a través de dirigentes radicales. Esta nueva situación de JxC, por un lado los dinamiza y amplia su espectro, pero por otro lado tensiona y desgasta frente a la opinión pública.
 
Sumida en sus internas y sin un liderazgo claro, la oposición parece no tener en cuenta, o ser indiferente, al hecho de que en las elecciones legislativas apenas conservó su caudal, que si bien representa un piso alto muestra que terceras fuerzas podrían complicar sus chances de cara a 2023.
 
La oposición está atravesada por dos tensiones. Primero, la competencia por la sucesión del liderazgo de Macri. Segundo, por las diferencias ideológicas que la atraviesan, especialmente alrededor de la mirada sobre la experiencia de gobierno 2015-2019. Hay sectores que plantean que el error fue no haber sido más duros en la aplicación de un programa de reformas estructurales. Otros piensan que las dificultades pasaron por no haber ampliado la coalición de gobierno, y que se deben buscar consensos con otros actores del sistema político para llevar adelante un programa exitoso de gobierno. Es posible que la coalición se termine reconfigurando si no logra procesar estas tensiones.
 
En síntesis no todo es color de rosa en la oposición. 
 

04-12-2021 / 10:12
El 10 de diciembre es una fecha de múltiples festejos. En 1983 asumió la presidencia Raúl Alfonsín y por eso es el día de la Democracia. También es el día de los Derechos Humanos y en 2003 el entonces presidente Néstor Kirchner instituyó la entrega del premio anual Azucena Villaflor, quien fuera la fundadora de Madres de Plaza de Mayo y desparecida por la dictadura, con el objetivo reconocer a ciudadanos o entidades destacados por su trayectoria cívica en defensa de los derechos humanos. Paradójicamente, esos premios no se entregaron durante el gobierno de Mauricio Macri.
 
Ayer, el presidente Alberto Fernández confirmó un gran acto en Plaza de Mayo para el 10 de diciembre, día de los Derechos Humanos y día en el que se cumplirán 38 años del retorno de la democracia en la Argentina, luego de la dictadura cívico-militar de 1976. Estará acompañado por la vicepresidenta, Cristina Fernández, y también por el ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva.
 
Está previsto que los tres hablen, pero en la Rosada advierten que no se tratará de un acto partidario, sino de un festival cultural con bandas musicales y dirigido a todo el pueblo. Antes, el Gobierno entregará en el Museo del Bicentenario los premios Azucena Villaflor a la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, a la Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Taty Almeida, al exsenador y defensor de los Derechos Humanos, Hipólito Solari Yrigoyen, y al cineasta Pablo Torellio.
 
Ese día también se cumplen dos años de la asunción de la fórmula Fernández- Fernández. El Presidente explicó que la presencia de Lula tiene que ver con su vínculo personal. Fernández tiene una amistad de años con Da Silva. Incluso fue a visitarlo cuando estaba detenido en Curitiba, el 4 de julio de 2019. Lula se encontraba cumpliendo la cuestionada sentencia del juez Sergio Moro, por la que estuvo preso injustamente 580 días.
 
También formó parte del comité internacional para su liberación, en el que estaban, entre otros, Cristina, el premio nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel y el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa. El 5 de julio de este año, Lula había resaltado que se encontraba conmovido por el apoyo que recibió de Alberto y de Cristina mientras estuvo detenido y anticipó que "quiero visitar la Argentina este año y agradecerle al pueblo".
 
La posibilidad finalmente se dará el próximo viernes, cuando también se cumplan dos años de la asunción del gobierno del Frente de Todos y de la masiva multitud que se congregó en aquella ocasión en Plaza de Mayo. Esta vez, aclaran, se tratará de "un festival ciudadano", la concentración no será un acto partidario.
 
El último acto importante, y el primero después de la pandemia, que se hizo en la histórica plaza fue el que se llevó adelante para celebrar el Día de la Militancia el 17 de noviembre. Esa concentración significó para el Presidente un respaldo importante de los movimientos sociales, políticos, sindicales, de intendentes y gobernadores.
 
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