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“En política no hay que reír ni llorar, sólo comprender”, Baruch Spinoza. "La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva", José Saramago.
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Nacionales - 24-10-2021 / 08:10
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

La batalla por los precios: una bisagra que trasciende el efecto electoral

La batalla por los precios: una bisagra que trasciende el efecto electoral
La batalla por los precios marcará el tono de los próximos meses, entre una oposición que apuesta por el estallido social y un peronismo que necesita fortalecerse en el conflicto para no devaluar su capital político.
La Argentina se encuentra en una disyuntiva. Los próximos meses pueden ser una bisagra. Aunque la situación económica ya es mejor que en febrero del 2020, antes de la pandemia, la puja distributiva, la falta de dólares y el peso de los años de carencias configuran un escenario de inestabilidad sobre el que opera, ya sin sutilezas, la oposición.
 
Si consigue superarlo sin demasiadas turbulencias, hay por delante dos años de crecimiento durante los que el gobierno puede sentar las bases para un largo camino de reconstrucción nacional. Si en cambio no puede sortear las trampas de la urgencia social, el endeudamiento excesivo y la restricción del sector externo, el país volverá a caer en el mismo ciclo de siempre de crisis recurrentes, sólo que esta vez, como nunca antes, será durante un gobierno peronista. 
 

 
"Si mañana es como ayer otra vez, lo que fue hermoso será horrible después. No es sólo una cuestión de elecciones".
 
Para buena parte del Frente de Todos, aquella que siempre mantuvo los pies en el plato en todos los gobiernos kirchneristas, lo que está en juego es el capital político acumulado durante doce años por haber sabido evitar, justamente, esta clase de estallidos.
 
Por eso el gobierno ya piensa en el 15 de noviembre. No porque el resultado electoral no importe sino porque, según los cálculos que llevan en el comando de campaña, ahora conducido por Juan Manzur, ningún resultado, en el margen de lo esperable tras las PASO, modificará sustancialmente la dinámica parlamentaria.
 
Sí se buscará recortar distancias y ganar territorios que en septiembre se perdieron para mostrar una recuperación de la iniciativa política de cara a la verdadera batalla, que empieza un día después de la elección.
 
Los precios en la góndola del supermercado es el teatro de operaciones donde se desarrolla la escaramuza y la gran perdedora, si el gobierno no logra frenar la embestida, será la sociedad argentina, que seguirá cayendo en la espiral descendente que recorre desde 2015.
 
Con once millones de personas comiendo en comedores y veinte debajo de la línea de la pobreza, cuando el sacrificio necesario para dejar atrás una crisis recae otra vez sobre los mismos, su resultado será demasiado similar a la crisis que se buscaba dejar atrás.
 
La oposición iza la bandera de la lucha contra la inflación pero una nueva devaluación abrupta, como proponen de forma unánime los economistas de Juntos por el Cambio y los conservadores que se autoperciben como liberales, sólo puede traducirse en más inflación y más miseria: dos millones de nuevos pobres en seis meses si el dólar oficial se va a 120, cuatro millones y medio si vuela a 150, según la consultora Analytica. La historia reciente nos enseñó que eso ni siquiera garantiza, a cambio, una estabilización de la economía.
 
El acuerdo para congelar los precios de 1400 productos hasta fin de año tampoco es, desde ya, la solución a un problema crónico de este país, pero sí un freno de mano destinado a poner fin a una escalada de precios sin justificación aparente que comenzó a finales de septiembre y se agudizó en los primeros días de octubre.
 
La primera semana de este mes arrojó un aumento vertiginoso, con la marca de 1,6 por ciento de inflación en sólo siete días. Era necesaria una reacción enérgica para torcer el rumbo, que conducía directo al abismo.
 
Los economistas opositores apuntan a la emisión, el déficit y el corrimiento de la cotización de los dólares paralelos como únicas explicaciones para los aumentos. Sin embargo, la realidad tiene la pésima costumbre de no adaptarse a esos argumentos, que ya se probaron equivocados varias veces.
 
En el gobierno sostienen, en cambio, que esa aceleración sólo puede explicarse a partir de la recomposición de márgenes de ganancia de empresas que concentran buena parte del mercado, por descarte de todas las otras hipótesis.
 
Entre septiembre de 2020 y septiembre de 2021, la cantidad de dinero circulante aumentó un 29 por ciento. La base monetaria (circulante más encajes bancarios) aumentó el 27 por ciento en el mismo período. El tipo de cambio oficial subió un 30 por ciento y el contado con liqui, que usan las empresas para acceder al mercado paralelo, un 20 por ciento. La nafta súper aumentó un 46 por ciento y la energía eléctrica para industrias un 49 por ciento. Todo por debajo del 52,5 por ciento de inflación interanual.
 
En tanto que las medidas anunciadas después de las PASO (expansión del REPRO, obras públicas, aumento del salario mínimo, jubilaciones anticipadas, los programas Registradas y Mi Pieza, la ayuda social extra a municipios, la suba del mínimo de Ganancias y la amnistía fiscal) significan menos de 80 mil millones de pesos, apenas un 0,2 por ciento del PBI. Algunas ya estaban contempladas en el presupuesto. En comparación, el paquete que tomó Mauricio Macri en agosto del 2019 comprometió más de 2 puntos del PBI, diez veces más.
 
Con esos datos en la mano, el flamante secretario de Comercio mantuvo reuniones con todos los eslabones de la cadena para avanzar con un congelamiento de precios que frenara una dinámica peligrosa para casi todos y sirva para ganar tiempo hasta articular una respuesta más duradera al desbalance de salarios, precios y tarifas que hay en el país. Sólo los grandes holdings, con capital dolarizado y espalda para resistir (y tal vez ganar) si llega otra crisis, se opusieron a la iniciativa.
 
Tal como reveló esta semana El Destape, las principales empresas alimenticias del país, que concentran la mayor parte del mercado y ponen objeciones a la política de congelamiento de precios, tuvieron ganancias extraordinarias este año. De acuerdo a información oficial de la Bolsa de Valores, Arcor tuvo un saldo positivo de más de 9 mil millones de pesos en el primer semestre. En 2020 había ganado menos de la mitad de esa cifra y en 2019, sin pandemia y con Macri, tuvo pérdidas por 2 mil millones.
 
Molinos Río de la Plata, en tanto, que también venía de un rojo financiero durante el macrismo, registró en los primeros seis meses de este año ganancias por casi mil millones, lo mismo que en todo el año pasado. Mientras que Ledesma, con una participación superior al 80 por ciento en el mercado del azúcar, declaró ganancias por más de cinco mil millones de pesos en cinco meses de 2021, quintuplicando el resultado para igual período del 2020. Está claro que tienen margen para afrontar las medidas que dispuso el gobierno.
 
De la misma forma, con un uso de la capacidad instalada al 62 por ciento (muy por encima, por cierto, del piso que dejó el gobierno anterior) cualquier aumento de la demanda debería poder ser cubierto con más producción, generando, en un solo movimiento virtuoso, nuevos puestos de trabajo y mayores ganancias para los empresarios.
 
La única explicación posible de un eventual desabastecimiento de productos de la canasta básica, como el que vaticinaron empresarios y dirigentes políticos opositores, es la especulación.
 
Esta semana, en plena campaña, la mayoría de los medios y toda la oposición defendieron sistemáticamente el derecho de esas empresas a aumentar sus ganancias por sobre una sociedad en la que cuatro de cada diez son pobres, como si se tratara de mero sentido común. "El control de precios ya se intentó muchas veces y siempre fracasó", repiten, antes de proponer otras recetas que se intentaron muchas veces y siempre fracasaron, como la baja de impuestos y contribuciones patronales y la flexibilización laboral.
 
La deshonestidad intelectual es doble, porque la historia argentina reciente muestra que el control de algunos precios, en el marco de un programa más amplio, puede servir como puntapié para desacelerar fuertemente la suba de precios.
 
Fue con el programa de Precios Cuidados, que implementaron Axel Kicillof y Augusto Costa y que permitió bajar la inflación de 38,5 por ciento en 2014 (la más alta de los doce años kirchneristas) a menos del 25 por ciento el año siguiente, antes de que la devaluación que dispuso Macri volviera a dispararla.
 
Precios Cuidados fue tan exitoso que el gobierno de Cambiemos lo mantuvo durante sus cuatro años de mandato, aunque sin conseguir aplacar la inflación. A medida que las segundas marcas reemplazaron a las primeras y se redujo la cantidad de productos incluídos en el programa, se fue transformando en un cascarón vacío. Queda claro que si no se la acompaña con un abordaje integral, la política pierde efecto rápidamente y muchas veces puede resultar contraproducente.
 
Haría bien el gobierno en tomar nota: no debe enamorarse de la herramienta ni del conflicto. Cometería un error si creyera que la demanda es más confrontación. No; lo que la sociedad pide, lo que necesita después de tantos años de privaciones, es que el sueldo vuelva a alcanzar. Como sea. Agotadas las instancias de diálogo se debe proceder por otras vías, más costosas, pero el titánico esfuerzo de esa batalla, cuyo resultado tendrá implicancias hondas en el futuro del país, sólo será reconocido si el peronismo emerge como ganador.
 
Por Nicolás Lantos
 
Fuente: El Destape
 

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01-12-2021 / 11:12
La presidenta del PRO, Patricia Bullrich, dio otro inesperado giro político al pasar de denunciar la "infectadura" de Alberto Fernández a exigirle al gobierno que imponga vacunación obligatoria y use información confidencial para salir a buscar casa por casa a los no vacunados.
 
¿Cómo, Patricia? ¿Y las libertades? ¿Las vacunas no eran veneno? ¿Obligar a la población a vacunarse? ¿Salir a cazar a los no vacunados y vacunarlos de prepo? La presidenta del PRO fue durante la pandemia una de las voces más gurkas contra las medidas sanitarias y encabezó varias marchas que reclamaron al gobierno que respete la "libertad" de los ciudadanos.
 
Pero ahora cambió radicalmente y quiere que el gobierno utilice la información confidencial que tiene el Estado sobre los ciudadanos para ir a buscarlos y vacunarlos de prepo, al tiempo que el principal dirigente de su espacio, Gerardo Milman, anticipó que presentará un proyecto de ley de vacuna obligatoria. ¿Y las libertades, Patri? Son las permanentes contradicciones de Bullrich.
 
Bullrich volvió a quedar atrapada en su verborragia y propuso una barbaridad: "En la campaña electoral fueron a los padrones a mirar quién no había votado y los fueron a buscar casa por casa. Lo hicieron en muchos distritos. ¿No pueden ir a buscar casa por casa a buscar a la gente que no se vacunó?".
 
"Si todos tenemos acá (en el teléfono) cuándo nos dieron las dosis, quién se la dio, quién no se la dio... ¿Por qué no hacen una campaña masiva de ir a buscar a todas y cada una de las personas que no se vacunaron?", continuó la presidenta del PRO.
 
Al mismo tiempo, el diputado electo Milman, mano derecha de Patricia, adelantó que apenas asuma promoverá un proyecto de ley "para terminar con la pandemia convirtiendo en obligatoria en el plan de vacunación la vacuna contra el Covid".
 
Las afirmaciones de Bullrich y Milman generaron una durísima reacción especialmente entre los "libertarios", que los cruzaron duramente. Javier Milei compartió varios mensajes, mientras que José Luis Espert directamente trató de "fascista impresentable" a la polémica presidenta del PRO.
 
La Opinión Popular
 

01-12-2021 / 10:12
Rupturismo o acuerdo por negociación, las dos puertas que abrió el radicalismo en la Cámara de Diputados. El culebrón escribirá su capítulo final el próximo lunes en una reunión de bloque que definirá si la UCR será representada por dos bandos o si, discusión de cargos de por medio, mantendrá la unidad que, algunos esperan, siga comandada por Mario Negri.
 
Con el pedido de cambio de jefatura por un lado y la ratificación de la voluntad mayoritaria por el otro, el sector referenciado en Martín Lousteau y el encolumnado detrás del cordobés terminaron de inaugurar la interna por la presidencia del partido a nivel nacional que, también, podría tener su broche de oro en diciembre.
 
Durante la mañana del martes, Negri publicó una serie de tuits en los que planteó la necesidad de dejar de lado las tensiones y construir una UCR unida y fuerte. La jugada, lejos de ser una proclama, buscó anticipar una movida planificada por sus contrincantes con Emiliano Yacobitti a la cabeza, nombre que sonó para sucederlo al frente del bloque.
 
Minutos más tarde, efectivamente, quince diputados firmaron un comunicado en el que pidieron "cambiar para ganar" y para reflejar el resultado de una elección que, en Córdoba, lo tuvo a Negri como gran perdedor. Según informaron desde el sector referenciado en Lousteau, los legisladores no están dispuestos a "bancar" una cuarta reelección del histórico radical que perdió las PASO por 250 mil votos.
 
La actual conducción esperó una ruptura que no llegó el martes y que, en caso de fracasar las negociaciones, podría darse el lunes próximo. Desde el sector retador dejaron trascender que no habría un quiebre y la jugada se interpretó como parte de un tire y afloje por cargos, lugares en las comisiones y vocerías.
 
En principio, ese espacio de concesiones llegaría recién el jueves, una cita compartida. Si no llegaran a acordar, cada uno podría seguir por su lado y la pelea girará en torno a quién fue el causante de la fisura. Si fue Negri por no correrse del cargo o si fue el lousteauismo por no respetar el llamado a la unidad.
 
Los dichos de Elisa Carrió el sábado terminaron de encender una mecha corta. Por otro lado, el acercamiento de Lousteau a un Horacio Rodríguez Larreta que le dio más espacios de poder dentro del Gabinete porteño producto de la coalición de gobierno que supieron construir. Esa relación generó tensiones dentro la UCR porque algunos temieron una intervención de facto por parte del PRO. Finalmente, el anticipo de la elección del presidente del Comité Nacional que, por ahora, sería el 20 de diciembre.
 
Estas idas y vueltas fueron observadas desde el macrismo. Hace sólo una semana, Patricia Bullrich quiso correr a Cristian Ritondo pero perdió en la votación interna. Globalmente, a Juntos por el Cambio la disputa no le significará pérdidas pero una ruptura radical podría fortalecer a un PRO que perdió dos diputados en las últimas horas. Sebastián García de Luca y Domingo Amaya se irán a un nuevo espacio conformado por Margarita Stolbizer y Emilio Monzó, siempre dentro de la alianza.
 
La Opinión Popular
 

30-11-2021 / 09:11
Si algo le faltaba a Juntos es que aparezca Elisa Carrió. Y lo que hizo Lilita es meterse en una pelea entre radicales, para respaldar a su amigo Mario Negri y de paso, sacarse el gusto de emprenderla contra uno de sus eternos enemigos: el Coti Nosiglia. Carrió festejó los 20 años de su partido y dejó mensajes. "Sepan lo que eligen en la presidencia de los bloques. Yo no me fui de un partido que tenía corruptos para venir a hablar con los hijos privilegiados de esos corruptos, que manejaron Medicina o la Franja de Ciencias Económicas con la mayor corrupción que se conoce en la historia", sentenció brutalmente frente a los absortos concurrentes.
 
La frase fue contundente, pero en lo que todos entendieron fue dirigido a Lousteau espetó también: "No se puede ser amigo de Coti toda la vida". La líder de la Coalición Cívica ya había adelantado en la semana que no era indefectible que siguiese en Juntos y que esto dependía de ciertas condiciones. "Claro su partido está ordenado, son cinco y todos siguen la dictadura de Carrió, ahora viene a meterse al radicalismo de donde se fue, quiere manipular la interna y apuesta en base a sus amistades, porque Lila piensa en ella y su grupo de amigos, esos son los buenos, los demás son los malos", dice un dirigente radical.
 
Incluso dentro del PRO no ven bien la amenaza de Carrió: "No podés meterte en la interna de otro partido y condicionar tu permanencia en la alianza en base a esa interna, es un apriete en términos que no nos conviene manejar. ¿Y si Yaco le dobla al brazo a Negri y se queda con el bloque, qué? ¿Se va? Y si se va, ¿nos saca votos? Carrió no tiene votos, tiene poder de daño es el único motivo por el que se la mantuvo adentro todo este tiempo", dice un dirigente amarillo.
 
En su alocución de aniversario, tampoco se privó de agarrársela con funcionarios larretistas, especialmente con quien el jefe de Gobierno puso como responsable de la campaña: Fernando Starface. "No la cuidó a María Eugenia (Vidal) en la campaña, la forzó demasiado, le armaba seis eventos por día, la desgastó sin orden, innecesariamente", le dedicó a uno de los alfiles de Horacio Rodríguez Larreta.
 
Carrió va a ser protagonista de esta etapa de definiciones por venir. No por su potencia electoral, tampoco por sus dotes estratégicas ni la capacidad de gestión, sino por el miedo que genera que se desmarque, que se salga de Juntos y empiece a tirar desde afuera. "Es un buscapié, nunca sabes para donde va hasta que te golpea, es muy peligrosa", graficó otro hombre del PRO que preferiría que la líder de la Coalición, ni siquiera note su presencia.
 
La batalla será dura, ahora con un condimento externo que intenta condicionar las decisiones de otros partidos dentro de la alianza. Los radicales no se meten en el PRO. Los amarillos no intervienen en las decisiones de la UCR. Lilita, está en todos lados con su código de conducta propio.
 
La Opinión Popular
 

29-11-2021 / 10:11
"Cepo a los viajes al exterior". "Venganza contra la clase media". "El camino a Venezuela y a la Unión Soviética". "Gobierno de inútiles". Estas definiciones, proferidas por periodistas, economistas, y políticos de la oposición, fueron utilizadas para referirse a la reciente circular A-7407 del Banco Central, que impidió el financiamiento subsidiado en cuotas en pesos de pasajes y hotelería en el exterior.
 
En ningún caso se mencionó que no existe ninguna restricción para la compra de pasajes y salidas al exterior, pero por sobre todo, que así como se apuntó a restringir la demanda de turismo emisivo, que en años normales llegó a implicar una erogación de 9.000 millones de dólares anuales para el país, se buscó ampliar la demanda de bienes de capital para fortalecer la industria y el empleo, dos elementos que inciden de forma mucho más decisiva en el bienestar de la población.
 
Sucede que paralelamente a la restricción para los viajes, el mismo Banco Central anunció mayores créditos y flexibilidades para importar bienes de capital, es decir las maquinas utilizadas para la producción industrial, por hasta un millón de dólares y con adelantos de hasta 270 días para poder abonar este tipo de maquinarias.
 
Se trató, en definitiva, de una medida que apunta a utilizar los escasos dólares con los que cuenta el país para generar más industria y trabajo en lugar de turismo al exterior, una actividad altamente positiva en lo social y cultural, pero reducida a un mínimo de la población, y que poco aporta al desarrollo del país.
 
A diferencia de la industria nacional, que posibilita la creación de empleos y de contar con más dólares, sea tanto por la exportación de los productos fabricados por esas industrias nacionales como también por la posibilidad de que esa misma producción nacional sustituya importaciones.
 
Con la restricción externa estructural, la fuga de divisas durante el macrismo, la necesidad de industrialización, y la brutal deuda con el FMI, no hay espacio para financiar el turismo emisivo, más allá del mentiroso relato opositor.
 

29-11-2021 / 10:11
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