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Internacionales - 20-10-2021 / 08:10
INAUGURÓ UN PERÍODO DE MODERNIZACIÓN DEL ESTADO EN BENEFICIO DE LAS MAYORÍAS POPULARES

La Revolución del 20 de octubre de 1944 en Guatemala

La Revolución del 20 de octubre de 1944 en Guatemala
De izquierda a derecha: capitán Jacobo Árbenz Guzmán, ciudadano Jorge Toriello Garrido y mayor Francisco Javier Arana.
 
La Revolución de Guatemala de 1944, conocida también como Revolución de Octubre, fue un movimiento cívico-militar ocurrido en Guatemala el 20 de octubre de 1944, efectuado por militares, estudiantes y trabajadores, que derrocó al Gobierno de facto del general Federico Ponce Vaides, dio lugar a las primeras elecciones libres en ese país, e inauguró un período de diez años de modernización del Estado en beneficio de las mayorías de clase trabajadora.
 
La historiografía posterior ha denominado a dicho período como los «Diez años de primavera» o la «Edad de oro» de Guatemala, y actualmente el 20 de octubre es una fiesta nacional en ese país centroamericano, conmemorada como el Día de la Revolución de 1944.
 
El proceso terminó cuando el gobierno de Jacobo Árbenz fue derrocado, el 18 de junio de 1954, por un golpe de Estado orquestado por la CIA de los Estados Unidos, que lo sustituyó por una junta de gobierno militar pro yanqui.
 
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Tras la serie de descontentos de la población guatemalteca con el gobierno de Jorge Ubico, este se vio obligado a renunciar el 1 de julio de 1944, dejando en su lugar a un triunvirato militar conformado por los generales Eduardo Villagrán Ariza, Buenaventura Pineda y Federico Ponce Vaides.
 
El triunvirato debía convocar a elecciones, lo cual aprovecharon los activistas civiles que se habían movilizado para derrocar el Gobierno de Ubico para exigir a la Asamblea que se designara como presidente interino al Dr. Carlos Federico Mora, reconocido profesional universitario.
 
Al momento de que los diputados estaban discutiendo el tema, irrumpieron en el recinto legislativo un contingente de soldados al mando del coronel Alfredo Castañeda y una compañía de cadetes de la Escuela Politécnica al mando del capitán Jacobo Árbenz Guzmán y ordenaron a todos los presentes nombrar a Federico Ponce como presidente y luego desalojar el hemiciclo parlamentario, los diputados por la presión de los militares, nombraron en sesión cerrada a Ponce como presidente, el 4 de julio de 1944.
 
A los pocos días de haber llegado al poder, Ponce obligó a los indígenas que vivían en la capital del país a desfilar con garrotes para intimidar a la población civil. Árbenz Guzmán, al darse cuenta de las intenciones de Ponce, pidió su baja inmediata como militar y se dedicó junto a su amigo Jorge Toriello Garrido a conspirar contra el Gobierno de Ponce.
 
Este acontecimiento causó nuevamente consternación en el pueblo guatemalteco. Árbenz junto a su amigo Jorge Toriello contactaron al mayor Francisco Javier Arana, quién puso a su disposición unos tanques de combate.
 
Entre la medianoche del 19 y el mediodía del 20 de octubre, universitarios, empresarios, militares y trabajadores derrocaron al Gobierno de Ponce Vaides. Los cabecillas de la revolución le pidieron su renuncia por teléfono y, en ese mismo instante, se formó la junta militar de gobierno, integrada por Jacobo Árbenz, Jorge Toriello y Francisco Javier Arana.
 
Fuente: Wikipedia 

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12-04-2026 / 19:04
La estrepitosa caída de Viktor Orbán en Hungría no es solo un traspié electoral en el Viejo Continente; es el colapso del espejo donde Javier Milei proyectaba su fantasía de un régimen de excepción y ajuste perpetuo. Al quedarse sin su principal bastión en Europa, el proyecto libertario en Argentina tiene un traspié geopolítico, desnudando que la mística de las "fuerzas del cielo" carece de sustento cuando la realidad del bolsillo y el hartazgo social desintegran el marketing del odio.

 
El desmoronamiento del régimen de Orbán se tradujo en cifras que marcaron un giro copernicano en la política húngara: el partido opositor Tisza, liderado por Péter Magyar, alcanzó un contundente 46% de los votos, superando por más de diez puntos al oficialista Fidesz, que se hundió en un 35%, su peor desempeño en casi dos décadas. Esta brecha de 11 puntos no solo despojó a Orbán de su mayoría especial en el Parlamento, sino que sepultó la imagen de invencibilidad del modelo conservador, demostrando que el descontento social acumulado fue capaz de perforar un aparato estatal diseñado para la perpetuidad.


 
Este quiebre del eje derechista internacional funciona como una sentencia anticipada para quienes pretenden gobernar contra las mayorías: la derrota de Orbán demuestra que no hay blindaje mediático ni persecución política que logre frenar la voluntad popular cuando el autoritarismo se convierte en hambre. En la Casa Rosada, el impacto se siente. Orbán es uno de los principales referentes ideologicos de las nuevas derechas del siglo XXI, uno de los primeros y mas acabados exponentes. El miedo a que el "efecto Budapest" cruce el Atlántico y se expanda a latinoamerica ha dejado de ser una especulación de la oposición para transformarse en el fantasma que hoy recorre los pasillos de un gobierno que empieza a oler su propio fin de ciclo.

03-03-2026 / 18:03
03-03-2026 / 18:03
02-03-2026 / 19:03
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