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Nacionales - 16-10-2021 / 07:10
NEGOCIACIÓN CON EL FMI

La fórmula del macrismo: endeudarse a lo pavote y que pague Magoya

La fórmula del macrismo: endeudarse a lo pavote y que pague Magoya
“Tendríamos que haber pagado cinco mil millones de dólares este año y 19 mil millones en el 2022 ¿qué hubieran hecho ustedes si estuvieran en el gobierno?”, preguntó Leandro Santoro. “Fácil –respondió María Eugenia Vidal-- tendríamos la confianza de los organismos internacionales y hubiéramos conseguido más crédito”. Endeudarse más, según la candidata de Cambiemos.
"Tendríamos que haber pagado cinco mil millones de dólares este año y 19 mil millones en el 2022 ¿qué hubieran hecho ustedes si estuvieran en el gobierno?", preguntó Leandro Santoro. "Fácil -respondió María Eugenia Vidal-- tendríamos la confianza de los organismos internacionales y hubiéramos conseguido más crédito". Endeudarse más, según la candidata de Cambiemos. La respuesta resbaló por el éter hacia algún agujero negro.
 
Vidal lo soluciona todo fácil: Nos endeudamos más y que pague Magoya a costa de la educación, la salud y la seguridad de los pobres. Así. lo único que queda de esos debates son gestos, como el de Myriam Bregman de negarse a saludar a Javier Milei, o la sonrisa escenográfica de falsa ama de casa de Vidal cuando respondía barrabasadas o afirmaciones falsas sobre sus propuestas para un tema como educación que nunca fue prioridad en los gobiernos del macrismo.
 
Al revés del discurso de falsa sonrisa, el macrismo siempre bajó los presupuestos en educación y salud, no construyó ninguna escuela cuando fue gobernadora y hasta le explotó una por falta de mantenimiento. Y en CABA con Rodríguez Larreta siempre hay déficit de vacantes en las escuelas. "CABA tiene un héroe de la pandemia que se llama Fermán Quirós", afirmó Vidal, cuando Quirós no hubiera podido vacunar a nadie si no fuera por el enorme esfuerzo del gobierno nacional para conseguir las vacunas a pesar de los obstáculos y las críticas permanentes del macrismo.
 
Eso fue el debate estelar de esta semana durante el cual Leandro Santoro, el candidato del Frente de Todos, se mantuvo sobrio y con más consistencia que Vidal. Bregman sobresalió por su gesto con un Milei que está formateado para gritar solo, pero hace agua en un debate. Imposible que el debate haya aclarado algo a los porteños o que haya movido el amperímetro.
 
Un acto de exposición de ideas entre los candidatos --que tiene un fundamento democrático-- está tan intermediado por la lógica mediática que se convierte en un festival guionado donde los contenidos pasan a un lugar muy secundario.
 

 
La respuesta irrisoria (y aterradora) de Vidal sobre la deuda se produjo en una semana cuando el alma le volvió al cuerpo al gobierno después de varios días de caminar al filo de la cornisa. La emboscada que sufrió la titular del FMI, Kristalina Georgieva, a mediados de septiembre, había paralizado toda la actividad del Fondo, incluida la negociación con Argentina.
 
Los medios hegemónicos que en su momento respaldaron al tomador de deuda serial, ahora se apresuraron a anunciar el fracaso de las negociaciones que encabeza el ministro Martín Guzmán. En un momento parecía decidida la suerte de Georgieva, quien era acusada de haber presionado a técnicos del Banco Mundial para favorecer a China en un informe.
 
Los sectores más ortodoxos del neoliberalismo, en el que se enrola la mayoría de los periodistas de economía de los medios hegemónicos locales, no simpatizan con las posiciones más flexibles de la economista búlgara y le armaron una cama, sobre la base de una fake news o noticia falsa. Un estudio de abogados investigó el informe y sugirió que había sido manipulado.
 
En ese momento Japón y Estados Unidos parecían decididos a remover a Georgieva. Los gobiernos europeos y los representantes de los países menos desarrollados la respaldaron en bloque, junto con economistas de renombre mundial como Joseph Stiglitz, un referente importante de Guzmán y quien tiene cierta influencia también en los estamentos técnicos del equipo de Joe Biden.
 
Los medios hegemónicos en Argentina leyeron que al salir Georgieva, que había sintonizado en forma positiva con el ministro Guzmán, se caerían las negociaciones por la monstruosa e impagable deuda contraída por el gobierno de Cambiemos.
 
Recordaron que el principal asesor de Janet Yellen, la secretaria del Tesoro, David Lipton, fue el número dos del FMI durante los gobiernos de Barak Obama y Donald Trump y que se alineaba con la línea dura de la ortodoxia. La lectura fue que Lipton operaba contra Georgieva con el respaldo de Yellen. 
 
La agencia Bloomberg se encargó de hacer circular una fake news sobre una supuesta reunión informal de los directores del FMI, en medio de la crisis con Georgieva, y que se había decidido no dar tratamiento preferencial a la deuda argentina. 
 
La falsa versión de Bloomberg fue tomada rápidamente por los medios macristas. Si la negociación se caía, Argentina tendría que haber pagado cerca de cinco mil millones de dólares este año, y cerca de 19 mil millones en 2022, y otro tanto en 2023, como señaló Santoro en el debate.
 
Pero en realidad, cuando el entonces ministro de Finanzas, Luis Caputo, solicitó el préstamo para intervenir en el mercado del dólar, el que se opuso en forma cerrada fue Lipton. Y, según dicen en el Fondo, el crédito se concedió por la intervención directa de Donald Trump que salteó a su funcionario.
 
Pese a los festejos adelantados del macrismo por el inminente fracaso del gobierno de Alberto Fernández, el presidente estadounidense Joe Biden sostuvo que la investigación no tenía pruebas sobre el supuesto favoritismo prochino de Georgieva y le devolvió el respaldo que fue corroborado en bloque por los demás directores. Georgieva salió fortalecida, por lo menos en lo inmediato.
 
Esta semana el Fondo distribuyó sus estimaciones para el 2021 y subió el cálculo del crecimiento del PBI argentino en más de un punto, de 6,4 por ciento, a 7,5. La cifra acercó las cifras del FMI a las del gobierno, que proyectó un crecimiento del 8 por ciento, con lo cual, además recuperaría lo que se perdió en el primer año de la pandemia. El crecimiento de la economía argentina, según el FMI estará por encima del promedio de la región y en general por encima de la mayoría.
 
Desde septiembre hasta esta semana en que fue confirmada Georgieva al frente del FMI, el gobierno tenía frenado también el proyecto de presupuesto, en el que no se contemplan pagos de esta deuda. La oposición insistió en que el gobierno debía presentar el proyecto aunque después tuviera que modificarlo.
 
Los medios macristas, a su vez, anunciaban que el famoso acuerdo con el Fondo por la deuda no estaría hasta el año próximo y se frotaban las manos sabiendo que no hay de dónde sacar 19 mil millones de dólares para pagar la cuota que el gobierno de Cambiemos había acordado en forma irresponsable.
 
Cuando Georgieva fue respaldada por el directorio del Fondo, trascendió que el acuerdo estaría firmado en diciembre. Porque al mismo tiempo se realizó en Washington la reunión del G-20, la mayoría de cuyos países forman parte del directorio del FMI. El documento final de los ministros de finanzas y presidentes de bancos centrales de las principales economías del mundo respaldó propuestas del ministro Guzmán para que el FMI avance en la revisión de las políticas de sobrecargas que aplica el Fondo así como el acuerdo para cobrar un impuesto global a las corporaciones multinacionales.
 
De aplicarse, el impuesto de sobrecarga que le correspondería a Argentina sería de 900 millones de dólares más por año. El impuesto a las multinacionales apunta a terminar con la evasión fiscal de estas corporaciones.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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02-04-2026 / 18:04
02-04-2026 / 18:04
01-04-2026 / 14:04
La Argentina de Javier Milei ha ingresado en una fase peligrosa: la de la construcción de una realidad paralela. Mientras las persianas de las pymes se bajan definitivamente, los comedores populares se desbordan y el consumo de leche cae a niveles históricos, el Gobierno nacional ha decidido que la mejor manera de combatir la pobreza no es con políticas públicas, sino con un lápiz y una goma de borrar en las oficinas del INDEC.


El reciente anuncio que sitúa la pobreza en un 28,2% para el segundo semestre de 2025 no es solo una provocación; es un insulto a la inteligencia de un pueblo que sobrevive en el ajuste más brutal de la historia argentina moderna. Estamos ante el "milagro estadístico" de un gobierno que pretende hacernos creer que, en medio de una recesión galopante y salarios de miseria, la pobreza ha retrocedido por arte de magia.



Javier Milei ha decidido abrazar el dogma por encima de la vida. Su gestión se ha convertido en una maquinaria de propaganda que utiliza la macroeconomía financiera para ocultar la microeconomía de la heladera vacía. Festejar un 28,2% de pobreza en un contexto de desguace del Estado, entrega de la soberanía y destrucción del mercado interno no es solo cinismo; es una declaración de guerra contra la realidad.



El Gobierno podrá seguir "dibujando" números y publicando gráficos en redes sociales, pero la calle tiene su propia estadística. Y en esa estadística, la que se mide en el boleto de colectivo, en el alquiler impagable y en el plato de comida que falta, el modelo de Milei solo ha demostrado ser un éxito en una sola cosa: en producir una miseria estructural que ningún comunicado oficial podrá ocultar por mucho tiempo. El despertar de este sueño estadístico será, lamentablemente, una pesadilla social de la que nos costará años recuperarnos.


De la redacción de La Opinión Popular

31-03-2026 / 16:03
29-03-2026 / 15:03
La gestión de Javier Milei atraviesa un momento muy complejo, atrapada en una tenaza que combina corrupción sistémica y degradación económica. La narrativa de austeridad se ha quebrado frente a pruebas judiciales contundentes: por un lado, el Caso $LIBRA, donde el peritaje técnico confirma un esquema de promoción de estafas piramidales que involucra directamente al Presidente y a Karina Milei por presuntos cobros millonarios; por otro, el escándalo de Manuel Adorni, cuya utilización de vuelos privados y un crecimiento patrimonial injustificado -que incluye mansiones y gastos de lujo- lo colocan como el nuevo emblema de los privilegios que el Gobierno prometió desterrar.

Sin embargo, el factor que transforma estos escándalos en un veneno letal para el oficialismo es el contexto de asfixia social. La paciencia popular, que hasta hace poco funcionaba como un cheque en blanco, se está agotando ante una realidad incontrastable marcada por la pobreza récord Con indicadores que ya superan el 55%, el ajuste ha dejado de caer sobre la política para ensañarse con la clase media y los sectores vulnerables; la inflación persistente, la cual, a pesar del discurso oficial, el costo de vida -especialmente en alimentos y servicios públicos- sigue demoliendo el poder adquisitivo de los salarios. A esto se le suma la crisis de expectativas: El contraste entre el "no hay plata" para comedores escolares y el despliegue de recursos en el entorno de Adorni ha roto el vínculo de confianza con su base electoral.


En definitiva, la caída en las encuestas no es solo producto de los tribunales; es el resultado de un modelo que pide sacrificios extremos a la población mientras sus máximos referentes se ven cercados por causas de corrupción que huelen a vieja política. La "libertad" parece haberse convertido, para el círculo íntimo del poder, en la libertad de gozar de privilegios mientras el resto del país cae en la indigencia.


De la redacción de La Opinión Popular

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