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Sociedad e Interés General - 13-10-2021 / 08:10
MADURA EL 17 DE OCTUBRE DE 1945 (Nota V)

El coronel Perón y su obstinación con la clase trabajadora

El coronel Perón y su obstinación con la clase trabajadora
Eva y Juan Perón. Circa 1945
 
El 13 de octubre de 1945, mientras los brindis se sucedían en Barrio Norte, Juan Perón es recluido en un buque de guerra por orden del Presidente Edelmiro J. Farrel y posteriormente trasladado detenido a la isla Martín García por orden del Ministro de Marina, Vicealmirante Héctor Vernengo Lima, jefe del sector más retrógrado del antiperonismo y apoyado por toda la vieja política, de radicales, conservadores a comunistas, que exigían terminar con la Revolución de 1943 y entregarle el "poder a la Corte Suprema"
 
El tanto, la FOTIA va preparando la declaración, en Tucumán, de la Huelga General, y luego harían lo mismo varios sindicatos de Rosario, exigiendo la libertad del Coronel Perón. Los obreros de la carne de Berisso llaman a movilizarse masivamente.
 
El fenómeno peronista basado en la relación entre el líder y los trabajadores comienza a tener una presencia insoslayable en la historia política de la Argentina.
 
Escribe Blas García
 
Las jornadas de Octubre: Hasta el 18 de octubre, relataremos, día por día, los acontecimientos y eventos más importantes acaecidos en octubre de 1945, y que culminarán en el histórico 17.

 
Gustavo Rearte, fundador y líder de la JP, héroe de la Resistencia Peronista
Blas García

Resumen de lo anterior
 
En la revolución militar del 4 de junio de 1943 había un militar distinto. Los hombres del GOU eran industrialistas. Buscaban el desarrollo de la industria nacional. Perón, no. Su objetivo era la clase obrera, resultado de las migraciones internas, los "cabecitas negras" que llegaban del campo sin cesar a la ciudad.
 
Cuando le preguntaron qué cargo quería en el gobierno contestó: el Departamento de Trabajo ¿Y qué podía hacer desde ahí? Allí Perón consolida una fuerte relación con los trabajadores a través de la política desarrollada por la nueva Secretaría de Trabajo y Previsión.

Pero, su politica le trae la fuerte oposición de los partidos oligárquicos tradicionales de derecha unidos a la izquierda, socialista y comunista, en su contra.
 
El embajador yanqui Braden interviene abiertamente en la política interna argentina a favor del bando antiperonista y en septiembre la Marcha de la Constitución y la Libertad pretende constituirse en la antesala del golpe.
 
El planteo del Gral. Ávalos, en nombre de los militares de Campo de Mayo, provoca la renuncia de Perón a sus tres cargos y es conducido a la isla Martín García, mientras los dirigentes opositores reclaman la entrega del gobierno a la Corte Suprema y el gobierno militar busca una salida honorable a la crisis.

Se viven horas de gran tensión. La CGT se moviliza por un paro general para el 18 de octubre y el gobierno intenta formar nuevo gabinete pero rechaza la posibilidad de entregar el poder a la Corte Suprema.
 

El 15 de octubre el Gral. Ávalos y el Alte. Vernengo Lima comandan la situación


Los partidos, la prensa y los intelectuales, movidos por el imperialismo, apoyaban al embajador yanqui Spruille Braden, quien actuaba públicamente en la vida política argentina, fogoneando la renuncia y detención de Perón.  
  
El 13 de octubre de 1945, mientras los brindis se sucedían en Barrio Norte, el Coronel Perón es recluido en un buque de guerra por orden del Presidente Edelmiro J. Farrel y posteriormente trasladado detenido a la isla Martín García por orden del Ministro de Marina, Vicealmirante Héctor Vernengo Lima, jefe del sector mas retrógrado del antiperonismo y apoyado por toda la vieja política, de conservadores a comunistas, que exigían terminar con la Revolución de 1943 y entregarle el "poder a la Corte Suprema".

El Dr. Mazza, medico personal de Perón, lo visita en prisión y luego, el lunes 15 de octubre, entrevista al presidente Farrell y le entrega su informe acerca del deterioro de la salud de Perón, "lo cual obliga imprescindible e impostergablemente a un examen clínico y de laboratorio en un ambiente hospitalario".
 
Farell que a esa altura estaba solo como un fantasma asiente, en principio, a la solicitud, pero envía a Mazza para que formule la misma petición ante el ministro de Guerra, Gral. Avalos, jefe del sector nacionalista del Ejército, aunque distanciado de Perón por la presión oligárquica, que buscaban una "salida" mediante una alianza con el radicalismo de Sabattini.
 
El médico sabe que su argumento es un arma poderosa: las Fuerzas Armadas no pueden cargar con la responsabilidad, frente al pueblo, de que Perón enferme gravemente, con peligro de muerte, a causa de su detención, la cual, según los informes oficiales, procura protegerlo ante amenazas contra su vida.
 
Horas después, ya en su consultorio, Mazza es citado por el Alte. Vernengo Lima quien opone reparos a lo que considera demasiada buena voluntad de Farrell. A la Armada le disgusta la posibilidad de flexibilizar el control sobre Perón y además, mantiene dudas acerca de la veracidad de la información médica. El traslado de Perón provoca diversas reuniones y tarda en definirse.

Mientras, el Dr. Juan Álvarez, el Procurador General de la Corte, y autor del libro "las guerras civiles argentinas" continúa parsimoniosamente sus gestiones dirigidas a constituir el nuevo gabinete. Audaz en el pensamiento, era medroso en la acción y recurre a viejos políticos conservadores, entre otros, Alberto Hueyo, Isidoro Ruiz Moreno, Jorge Figueroa Alcorta, Tomás Amadeo y otros típicos personajes de la oligarquía.
 
Por su parte, la embajada norteamericana celebra la detención de Perón: "Perón está fuera del juego políticamente hablando, sin apoyo palpable en el Ejército y muy poco del sector gremial colaboracionista".
  

La obstinación de Perón con la clase obrera

Pero la diplomacia norteamericana se equivoca porque aparece un nuevo actor social. "El 15 de octubre se declara la huelga revolucionaria por tiempo indeterminado en todos los ingenios", recuerda Luís René Villacorta, dirigente de la FOTIA.
 
Los trabajadores tucumanos del azúcar exigen, además, la reunión del Comité Central Confederal de la CGT. Asimismo, en Berisso, al impulso combativo de Cipriano Reyes, los trabajadores de la Carne comienzan a movilizarse y al atardecer recorren las calles de esa localidad a los gritos de ¡Viva Perón y la Secretaría de Trabajo!.
 
"La Época", diario de orientación yrigoyenista, informa la irritación que cunde en la clase trabajadora, bajo el título: "Iniciaron los patrones su ataque a las conquistas sociales". La nota explica que dada la resolución del nuevo Secretario de Trabajo, los empleadores se niegan a abonar el feriado del 12 de octubre y que en algunas fábricas han aparecido carteles, colocados por la patronal en las puertas de acceso, con el siguiente texto: "El 12 de octubre vayan a cobrárselo a Perón". Esta actitud provoca incidentes en varias fábricas.

Se prepara la huelga general
 
La cúpula de la Central Obrera, atemorizada por la presión que viene desde las bases, visita al Gral. Avalos para solicitarle garantías de que las conquistas sociales no serán derogadas. También solicitan audiencia al presidente Farrell, para el día siguiente, a fin de asegurarse que sus reclamos serán escuchados y ante los reclamos del interior convocan al Comité Central Confederal para el martes 16 de octubre, a las 18 horas, en Buenos Aires, organismo al cual proponen se declare una huelga general en todo el país.
 
Mientras que el sector militar fiel a Perón estaba disperso y totalmente desorientado, el pueblo trabajador, motor de la historia y realizador de los principios de la nacionalidad, comienza a movilizarse, desde abajo y en forma irresistible. Madura el 17 de octubre.
 
 
Escribe: Blas García 
 
Fuentes:
-Norberto Galasso. Perón - Formación, ascenso, caída (1893 - 1955) editorial Colihue.
-Rodolfo Puiggros. Historia Crítica de los Partidos Políticos Argentinos.Editorial: Argumentos.
- Jorge Abelardo Ramos. Revolución y contrarrevolución en la Argentina (Volumen II). Editorial Distal

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El coronel Perón y su obstinación con la clase trabajadora
Juan Perón le habla a los trabajadores.
El coronel Perón y su obstinación con la clase trabajadora
Perón. Circa 1945
17-10-2021 / 10:10
 
El coronel Juan Perón estaba preso. Nada se oponía a la restauración oligárquica y al retorno a la fraudulenta y corrupta Década Infame, interrumpida por la irrupción de la Revolución de Junio de 1943. Pero en ese momento la clase obrera se movilizó y desde ese instante se convertiría en un actor determinante del proceso político nacional.
 
Nadie la conocía aun. Carecía de antecedentes. Venía de abajo, del subsuelo de la Patria, y su marcha fue irresistible. Si había demorado en aparecer, lo cierto es que nadie pudo, desde entonces, olvidarlo jamás.
 
En la madrugada del 17 de octubre de 1945 comenzó una movilización de la clase trabajadora en los barrios populares del oeste de Capital Federal así como de las zonas industriales de sus alrededores.
 
Los obreros no ingresaban a trabajar en las fábricas y talleres e iban recorriendo los establecimientos vecinos, incitando a abandonarlos a quienes se encontraban en ellos, para luego marchar coreando consignas en favor de Juan Perón, por las calles principales hacia el centro de la Capital Federal.
 
Aquel 17 de octubre los trabajadores dejaron sus herramientas, apagaron las máquinas de sus talleres y fabricas, se subieron al tranvía o al ómnibus y se fueron a la Plaza de Mayo. Estaban dispuestos a dar la vida por Perón. Un nuevo ciclo histórico se iniciaba en la Argentina.
 
El 17 de octubre de 1945 marcó un antes y un después en la historia de nuestro país: más de un millón de trabajadores, coparon la Plaza de Mayo para exigir la liberación del que ya entonces consideraban su líder: el coronel Perón, quien desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, había instrumentado numerosas medidas que favorecieron a los obreros, sentando las bases de la movilidad social ascendente y permitiéndoles integrarse a un país que, hasta entonces, no los reconocía.
 
Setenta y cinco años después, recordamos aquella expresión de lealtad mutua: de los trabajadores hacia su líder, pero también de Perón hacia ellos, al visibilizarlos y, una vez en el poder, haber seguido defendiendo sus derechos. Sin arriar nunca las banderas del trabajo, la dignidad y la justicia social.

 
Escribe Blas García

 
17-10-2021 / 10:10
El 17 de Octubre de 1945, Juan Perón fue rescatado de la cárcel por la masiva movilización de la clase trabajadora, exponiendo así la falencia del anciano régimen oligárquico antinacional -rapaz y parasitario- y la caducidad de los viejos partidos políticos seudo democráticos, sobrepasados por el proletariado, que de ahora en más, podía obtener reivindicaciones que ya no se pedían, se reclamaban, porque ya no se confiaba en la buena voluntad de los sectores dominantes sino en la propia fuerza de los trabajadores.
 
Ese día resurge la Argentina profunda, el subsuelo de la Patria sublevado, y reaparece para continuar escribiendo la historia de las masas populares, una secuencia que va desde las lanzas primero -con las montoneras federales del interior-, el voto después -con el radicalismo yrigoyenista- y por último los sindicatos obreros -con el peronismo-. Tres momentos en los que el Pueblo lucha para realizarse con el federalismo, la soberanía política y la democracia social.
 
Como consecuencia de la actuación revolucionaria de las masas populares el 17 de octubre de 1945, el justicialismo llega al poder y produce transformaciones en todos los ámbitos de la realidad del país. La Revolución Nacional, de Eva y Juan Perón, rompió con el modelo semicolonial dependiente, logrando la independencia económica, la justicia social y permitiendo importantes conquistas a los sectores populares. Una Nueva Argentina con el Pueblo de protagonista.

La terrible reacción gorila de la vieja Argentina oligárquica y autoritaria, en el golpe de septiembre de 1955, dan la medida de la trascendencia revolucionaria del peronismo. Cómo los movimientos nacionales antecesores: el federalismo de Rosas y el radicalismo de Yrigoyen; solo se alcanzaron conquistas transitorias y fueron derrotados por la estructura de la injusticia y la dependencia. Revolución y contrarrevolución.
 
A partir de 1955, la exclusión política del peronismo produjo un proceso de Resistencia que ampliaría su perfil. Aglutinó, representó y canalizó a todas las rebeldías y críticas contra el sistema económico, social y político, crecientemente ineficaz y en el cual era el único actor apartado. En esta lucha, el peronismo constituyó el agrupamiento de las fuerzas populares y proletarias, mientras que el régimen militar se identificaba con los intereses de la oligarquía, la burguesía entreguista y los partidos liberales.
 
Todos estos esfuerzos son partes de un mismo combate, en la que todavía no se han alcanzado triunfos definitivos. Corsi e ricorsi, la Patria aparece como un proyecto inacabado que debemos realizarlo plenamente hoy cuando el capitalismo globalizado pretende desembarazarse de las limitaciones que, a lo largo del siglo XX, le impusieran los Estados Nacionales y los movimientos sociales encabezados por la clase trabajadora, para aplicar sus políticas neoliberales de injusticia social.
 
Las medidas económicas del macrismo están inspiradas en el neoliberalismo, que fue establecido durante la Revolución Fusiladora (1955), continuadas por las armas en la dictadura de Jorge Rafael Videla (1976-1983) y por los votos en el gobierno de Carlos Menem (1989-1999). Este tipo de recetas reaccionarias, que aumentan la injusticia quitando derechos sociales y agrandan la dependencia con el fuerte endeudamiento, siempre fracasaron, provocando resistencias populares y revueltas sociales. 
 
Por eso, como integrantes del Movimiento Nacional y Popular que cambió la historia política argentina, volvemos a levantar, como en 1945, el cuestionamiento del sistema neoliberal económico y social injusto y la necesidad de dar pelea para cambiarlo. Con el peronismo, retornaremos a ser una Nación independiente, y si nos sacamos la dependencia del capital financiero volveremos al desarrollo económico. Caso contrario, podría retornar el neoliberalismo apátrida y seguiremos hundiéndonos en la pobreza. 
 
Escribe: Blas García 

 

17-10-2021 / 10:10
16-10-2021 / 06:10
 
Juan Perón había surgido a la vida política dos años antes, desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, y había dignificado al obrero otorgando derechos vulnerados desde siempre. Unidos en el odio a Perón y defendiendo sus intereses, el frente oligárquico logra aislarlo, despojarlo de todos su cargos forzando su renuncia y recluirlo en la isla de Martín García. Parecía que una vez más en nuestra historia, los que más tenían, los que hacían las  leyes, los que vivían del trabajo ajeno, imponían su voluntad omnipotente.
 
Pero los trabajadores argentinos reaccionan y en la mañana del lunes 16 de octubre de 1945, los dirigentes de la CGT se entrevistan con presidente Edelmiro J. Farrell, al cual le trasmite su preocupación por la situación del coronel Perón, así como que algunos gremios han empezado a salir a la calle reclamando por su libertad. También le expresan la preocupación reinante en la clase trabajadora ante las versiones de los diarios acerca del nuevo gabinete que estaría integrado por hombres de la oligarquía y del conservadorismo.
 
Por su parte, la Unión Obrera Local- expresión sindical del Partido Comunista-sostiene que "desautoriza las versiones a favor de una huelga inminente lanzadas por un grupo afecto al gobierno desplazado y por elementos nazis que pretenden obstruir el camino de las elecciones libres".
 
A su vez, el Partido Socialista denuncia "la maniobra encaminada a confundir la opinión de los trabajadores y crear factores de perturbación y anarquía...tentativa de los dirigentes entregados a la dictadura implantada por el ex secretario de Trabajo y Previsión".
 
Los partidos de "izquierda" de la oligarquía, más que confundidos, no saben de donde sale esa "chusma" peroniana, como la denominan despectivamente, que nada tiene que ver con el modelo de obrero de sus libros y manuales, pulcro y atildado, con el que están acostumbrados a tratar.
 
A la tarde se conoce la decisión de la Central Obrera: por 16 votos contra 11, "la CGT, en defensa de las conquistas obtenidas y las por obtener y considerando que éstas se hallan en peligro ante la toma del poder por las fuerzas del capital y la oligarquía, declara un Paro General en todo el país por el término de 24 horas, que se hará efectivo el día jueves 18 de octubre, a partir de la cero hora".
 
Comienza así, el devenir histórico por el cual los trabajadores argentinos se introducen por primera vez y para siempre en la escena política nacional, para terminar con la semicolonia pastoril y construir una nación moderna e independiente, y lo hacen con un movimiento popular que tiene como eje al proletariado. En nuestro país nada volvería a ser igual.
 
Escribe Blas García

 

16-10-2021 / 06:10
 
El 16 de octubre de 1798, en Buenos Aires, Virreinato del Río de la Plata, nace Martiniano Chilavert. Fue un militar argentino de destacada participación en la guerra del Brasil y en las guerras civiles entre federales y unitarios. En su última etapa de exilio, al enterarse de la batalla de Vuelta de Obligado (en que una flota anglofrancesa ataca el territorio argentino), aunque opositor político decidido a Juan Manuel de Rosas, en abril de 1846 le ofreció sus servicios. En esto, Chilavert compartía las ideas del general José de San Martín.
 
En el conflicto que enfrentó a Rosas con Justo José de Urquiza y el esclavista Imperio del Brasil, dirigió todas las fuerzas de artillería de la Confederación en la batalla de Caseros, haciendo fuego contra el grueso de las tropas brasileñas hasta agotar la munición. Como se le terminaron las balas, mandó recoger los proyectiles del enemigo que estaban desparramados alrededor suyo y disparó con éstos. Y cuando no hubo nada más que disparar, finalmente la infantería brasileña pudo avanzar y así terminó la batalla.
 
Habiendo tenido ocasión de escapar, permaneció sin embargo fumando tranquilamente al pie del cañón hasta que lo llevaron frente a Urquiza. Allí contestó las insolentes provocaciones del entrerriano y este ordenó su fusilamiento por la espalda (castigo usualmente aplicado a los traidores), pero cuando lo llevaron al sitio de fusilamiento, el 4 de febrero de 1852, Chilavert, tras derribar a quienes lo arrastraban, exigió ser fusilado de frente y a cara descubierta. Se defendió a golpes, pero fue ultimado a bayonetazos y golpes de culata. Su cadáver permaneció insepulto varios días.
 
A los pocos días, Urquiza ordenó el fusilamiento del regimiento completo de Aquino, desde oficiales hasta el último soldado y los colgó de los árboles de Palermo.
 
La Opinión Popular

 
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