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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 10-10-2021 / 09:10
ES LA CIFRA QUE ESPERAN EN LA ROSADA SUMANDO LOS TRES ACTOS QUE SE REALIZARÁN POR EL DÍA DE LA LEALTAD

El Gobierno prepara su 17 de octubre con más de medio millón de compañeros

El Gobierno prepara su 17 de octubre con más de medio millón de compañeros
No se trata de dar vuelta la elección sino el autoestima de una fuerza política que desde que logró asumir el poder sólo recibió sopapos, políticos, mediáticos, económicos, sanitarios. Volver a mirar a los ojos al pueblo. Tanto y tan poco.
El vaticinio de Juan Perón parece haberse materializado, apenas con un par de décadas de demora o unas palabras de diferencia, depende cómo se lo mire. Siempre dentro del margen de error, en cualquier caso. La cuestión es que fue el año 2021 y no el siglo veintiuno el que encontró al peronismo ante el dilema: unidos o dominados.
 
A siete días del próximo 17 de octubre, la crisis a cielo abierto que siguió a la derrota en las primarias comienza a hacerse chiquita en el espejo retrovisor y todos los adultos responsables que garantizan la continuidad del Frente de Todos dan muestras manifiestas de haber tomado la misma decisión. Será plata o mierda.
 
El efecto cagazo pegó por igual en todas las tribus y funcionó como pegamento para reparar viejas heridas. Al menos por un rato, atarlas con alambre. Todo, las treguas, los cargos, los equilibrios de poder, viene con la misma fecha de caducidad: el 14 de noviembre. Pero mientras tanto algunas piezas se fueron acomodando.
 
Se puede ver en la CGT, que volverá a unificarse bajo una misma conducción después de un lustro, así como en la presencia de Máximo Kirchner y Wado De Pedro en el estadio de Nueva Chicago para participar del acto que convocaron las organizaciones sociales en respaldo de Alberto Fernández o en el largo almuerzo que compartió el presidente con Cristina el martes pasado.
 
Con la pandemia en remisión, el Frente de Todos se encomienda a su último sostén, su razón de ser: el pueblo argentino. En los actos masivos, en el regreso a las calles, en el color de las multitudes que marchan, tocan bombos, cantan canciones, toman vino o gaseosas, fuman y comen choripán...
 
A la sombra de banderas sostenidas por cañas que se doblan al viento, en las familias que quieren volver a la Plaza, en los militantes que necesitan dejar de sentirse tan solos, allí el gobierno espera encontrar la épica que la realidad le niega en otras partes.
 
No se trata de dar vuelta la elección sino el autoestima de una fuerza política que desde que logró asumir el poder sólo recibió sopapos, políticos, mediáticos, económicos, sanitarios. Volver a mirar a los ojos al pueblo. Tanto y tan poco.
 

 
La reanudación de las relaciones diplomáticas entre los distintos sectores del oficialismo posibilitó, asimismo, el avance con medidas que venían siendo postergadas por la imposibilidad de las partes para llegar a un acuerdo.
 
Hubo nuevos reacomodamientos en el gabinete, como el reemplazo de Paula Español por Roberto Feletti en la secretaría de Comercio Interior, o anuncios importantes como complemento para el salario familiar, decisiones que en el marco de un gobierno de coalición requieren un nivel de coordinación entre los distintos socios que imposible de alcanzar en el estado de ebullición en el que se encontraba sumergido el peronismo después de las primarias.
 
El escenario que asoma es complejo. La oposición mostró esta semana, al negarse a tratar la ley de etiquetado frontal, impulsada por legisladores de todos los bloques, con amplio apoyo de la ciudadanía y con costo económico igual a cero, su estrategia de bloquear el funcionamiento del Congreso.
 
Las internas en la Corte Suprema y la mala relación del Poder Ejecutivo con sus cuatro integrantes anuncian nuevos conflictos en el marco de una guerra asordinada que ya lleva casi una década, tiene demasiados frentes abiertos y consecuencias carísimas para la gobernabilidad y la democracia. La economía transita un estrechísimo desfiladero entre la estabilidad macro y la urgencia social. Parece un problema de imposible solución, acaso lo sea.
 
El primer ensayo fue la semana pasada en José C. Paz. Este jueves estuvo el acto en Nueva Chicago. Fueron ensayos pensando en el domingo 17. Ese día, a falta de una, habrá dos convocatorias. Por un lado, la tradicional caravana a Plaza de Mayo, que ya se agita a través de las redes sociales y estará compuesta mayoritariamente de "sueltos". Las grandes columnas del aparato peronista, por su parte, se darán cita en el Mercado Central, donde se llevará a cabo un acto en apoyo a Fernández con la participación de sindicatos, intendentes, organizaciones sociales y políticas. El que trabaja a contrarreloj para garantizar la convocatoria de todos los sectores es el jefe de Gabinete, Juan Manzur.
 
El lunes 18 (para no superponer otra marcha y además porque el domingo es el día de la madre) la CGT realizará su tradicional marcha anual al monumento al Trabajo, en la avenida Paseo Colón. Será la ocasión perfecta para demostrar la potencia que le da en las calles la unidad de la dirigencia, que esta semana acordó finalmente su reunificación debajo de un triunvirato donde estén representados los servicios, la industria y el transporte. Los elegidos para ocupar esos espacios son Héctor Daer (Sanidad), Antonio Caló (UOM) y Pablo Moyano (Camioneros) y aunque la nueva conducción sólo se oficializará el 11 de noviembre es probable que la manifestación culmine con discursos de los tres, sellando la unidad.
 
Entre las tres convocatorias, el gobierno quiere poner en la calle medio millón de personas. Eso sólo será el comienzo. Diez días después se cumple un nuevo aniversario de la muerte de Néstor Kirchner y la campaña también proveerá ocasiones para este tipo de muestras de convocatoria popular, que no siempre se reflejan en las urnas pero sirven para dar aliento a la tropa propia y causar dudas y errores en Juntos por el Cambio.
 
Por Nicolás Lantos
 
Fuente: El Destape
 

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24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 12:03
Mientras la mayor parte de los argentinos dormían, en la madrugada del miércoles 24 de marzo de 1976, me desperté sobresaltado por los golpes en la puerta de mi casa. El "Chueco", un viejo compañero de militancia, me vino a comunicar que las Fuerzas Armadas habían derrocado al gobierno constitucional del peronismo.
 
Me vestí apresuradamente, me cambié el peinado, me afeite los bigotes y salí inmediatamente a alertar a otros compañeros. La primera casa a la que llegué, la de Rodolfo "Rody" Vittar, no existía más. Horas antes un comando paramilitar había llegado para detenerlo, y como no lo encontró, instaló explosivos y voló la vivienda hasta los cimientos.
 
La represión en Córdoba fue muy dura, igual que en muchos otros lugares del país. Este proceso desembocó en una sangrienta y larga noche de males, que dejó como saldo miles desaparecidos, una guerra perdida a manos de Gran Bretaña y un país económicamente quebrado, entre otras cosas.
 
Por eso, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, en este nuevo aniversario del golpe militar genocida, quiero recordar y rendir un recóndito homenaje a tres queridos compañeros y amigos, asesinados ese siniestro 24 de marzo.

Ellos son: Víctor Lorenzo, Concejal en Córdoba Capital por la Juventud Revolucionaria Peronista, quien fuera ejecutado, el día del golpe, de un tiro en la cabeza en la cárcel local; don Luis Carnevale, Senador Nacional por la misma provincia, secuestrado y desaparecido ese mismo día; y el mayor Bernardo Alberte, ex Delegado Personal de Juan Perón, quien fuera arrojado a través de la ventana de su departamento, en un sexto piso, por una patrulla militar, la madrugada del siniestro Golpe de Estado.

Hay muertes, que por ser las primeras, son todo un símbolo. Los militares asesinos los eligieron primero porque eran peronistas. Y no se lo perdonaron. Pero, a pesar de las cárceles y los fusilamientos, de los compañeros muertos y los desaparecidos, nunca fuimos vencidos. Continuamos invariablemente las luchas que emprendieron Eva y Juan Perón.

Compañeros Víctor Lorenzo, Luis Carnevale y Bernardo Alberte, Presentes. Hasta la victoria, siempre.

Por Blas García para La Opinión Popular 

24-03-2026 / 12:03
El 24 de marzo de 1976 una sublevación cívico-militar derrocó a la presidenta constitucional, María Estela Martínez, instalando una dictadura de tipo permanente autodenominada "Proceso de Reorganización Nacional", gobernada por una Junta Militar integrada por tres jerarcas militares, uno por cada fuerza. La junta designó como presidente de facto a Jorge Rafael Videla.
 
El gobierno militar suprimió los derechos civiles de los ciudadanos y las libertades públicas, anuló las garantías constitucionales, suspendió la actividad política, vedó los derechos de los trabajadores, intervino los sindicatos y la CGT, prohibió las huelgas, disolvió el Congreso y los partidos políticos, y destituyó la Corte Suprema de Justicia.

 
La dictadura impuso el terrorismo de Estado como método sistemático, un régimen de represión ilegal, violencia indiscriminada, persecuciones, tortura sistematizada y desaparición forzada de personas, en el que se violaron masivamente los derechos humanos y se produjeron, en un verdadero genocidio, decenas de miles de desaparecidos.

 
Pero la dictadura no se instaló sólo para torturar y matar gente, sino para posibilitar una transferencia masiva de riquezas hacia los núcleos más concentrados de la economía, quienes se apropiaron además de buena parte de los negocios públicos. Durante el proceso militar, por ejemplo, el grupo Macri pasó de tener 7 a 47 empresas, mostrando que el golpe no fue solo accionar de fuerzas represivas. Y los empresarios que mandaban en 1976, siguen mandando.

 
Para imponer un régimen alejado de los intereses nacionales y populares, el golpe militar fue ejecutado en contra del Pueblo y del peronismo en su conjunto, institucional, política e individualmente. Pensado en función del molde agro exportador de fines del siglo XIX que, dados los cambios internacionales, derivó en el programa pro financiero y desindustrializador, el modelo neoliberal. Hoy Javier Milei y Victoria Villaruel expresan muchos de esos ideales de Videla y Martínez de Hoz, pero también de los grandes empresarios, eternos dueños del país.

 
El Terrorismo de Estado produjo miles de desaparecidos. Hubo 30.000 luchadores sociales barridos por la represión, de todos los sectores políticos populares y revolucionarios. La inmensa mayoría de las víctimas fueron jóvenes, la inmensa mayoría fueron cuadros y militantes de la clase trabajadora, la inmensa mayoría fueron peronistas.


El Proceso puso fin al "Estado de Bienestar" fundado por Juan Perón y al Proyecto Nacional y Popular concebido por el justicialismo desde la década del 40, dejando en lamentable estado la convivencia democrática, la economía, la sociedad y las instituciones, abriendo profundas grietas que recién después de más de cuatro décadas empiezan a ser curadas.


A 50 años de aquel infausto 24 de marzo, en el contexto de un gobierno anarco capitalista que niega, justifica o exalta los crímenes cometidos por las fuerzas represivas, convocamos a mantener viva la memoria del Pueblo en apoyo a la continuidad de la búsqueda de memoria, verdad y justicia por los crímenes de lesa humanidad cometidos y en defensa de los Derechos Constitucionales, los Derechos Humanos y las Libertades individuales de ayer, de hoy y de siempre.


Carlos Morales para La Opinión Popular 

23-03-2026 / 10:03
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