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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 10-10-2021 / 08:10
OFENSIVA MACRISTA CONTRA LA INDEMNIZACIÓN POR DESPIDO

Despedir barato, la vieja obsesión de la derecha

Despedir barato, la vieja obsesión de la derecha
La iniciativa de sustituir la indemnización por un sucedáneo contradice la garantía constitucional de protección contra el despido arbitrario. Detalle normativo ajeno a la sensibilidad de la derecha. Los popes capitalistas aluden al Primer Mundo aunque ansían pagar salarios tercermundistas. Vienen por los despidos, tras cartón llegarán ataques a otras conquistas laborales.
La Cruzada derechista contra la indemnización por despido suma capítulos adicionales, semana tras semana. La ex diputada Elisa Carrió y el diario "La Nación" apuntalaron los proyectos de ley macristas presentados en el Congreso.
 
"Lilita" se valió de una anécdota casera. Despedir a una empleada particular que había laburado un mes "en blanco" le habría costado un platal. Como Carrió está exenta de repreguntas nadie le pidió precisiones. Hubiera sido imposible.
 
Las indemnizaciones, básicamente, se calculan multiplicando dos factores: el monto del salario y el tiempo de trabajo. No hay modo de llegar a un número exorbitante con las referencias aludidas por Carrió. Las indemnizaciones se agravan cuando median incumplimientos patronales que no existieron. La mentira es evidente. Fin del capítulo.
 
El diario de casi todos los Mitre publicó este sábado el enésimo editorial sobre las indemnizaciones por despido. Con involuntario sentido del humor presenta su reemplazo por un fondo de ahorro obrero como una novedad, una "feliz idea". La idea es vieja como los trapos que defiende la Platea de Doctrina. El menemismo devaluó unos cuantos derechos. La Alianza consumó la regresiva Reforma Laboral, más conocida como "Ley Banelco".
 
El gobierno del presidente Mauricio Macri sostuvo la ofensiva. Su Secretario de Empleo Miguel Ponte naturalizaba la creciente destrucción de empresas y la desprotección de los trabajadores: "es como comer y descomer". El ahora presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA) Daniel Funes de Rioja bancaba las premisas de Ponte, con verbalización menos fétida: "hay que poder contratar y descontratar".
 
La iniciativa de sustituir la indemnización por un sucedáneo contradice la garantía constitucional de protección contra el despido arbitrario. Detalle normativo ajeno a la sensibilidad de la derecha. Los popes capitalistas aluden al Primer Mundo aunque ansían pagar salarios tercermundistas. Vienen por los despidos, tras cartón llegarán ataques a otras conquistas laborales. 
 

 
REVELACIONES DE PANDORA PAPERS, OFENSIVAS DE LA DERECHA
 
Sobre evasores y cruzados anti derechos
 
Argentina se alzó con la medalla de plata en el Mundial de Futsal. Y, según los Pandora Papers, llega al podio en la cantidad de personas con cuentas en paraísos fiscales. Medalla de bronce en el concierto de las naciones, una hazaña considerando la población y el PBI. ¿Cantamos Aleluya? Usted dirá que no. Son récords distintos, uno gratifica mientras el otro desnuda al poder económico. Qué aguafiestas son los lectores bien informados...
 
La minuciosa nota de Raúl Dellatorre publicada el sábado en Página/12 señala que el informe del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) revela el entramado societario que busca ocultar o desviar el destino de los fondos que se fugan de un país. "Este tipo de entramados -puntualiza Dellatorre-- parece ser bastante común entre empresarios y personas argentinas con grandes fortunas".
 
En estos días se dijo y escribió bastante que una cuenta en una guarida fiscal no constituye necesariamente delito. Vale, a condición de decir que casi siempre los fondos que llegan provienen de la llamada "fuga de divisas", usualmente de evasión impositiva. La ilicitud es la regla que puede reconocer contadas excepciones.
 
El informe de un consorcio privado --que tendrá sponsors e intereses propios como puntualizó didácticamente Santiago O'Donnell en otra nota publicada en este diario- debe combinarse con los recibidos por el Estado argentino de la OCDE, organización internacional dedicada a detectar y perseguir el lavado de dinero.
 
La Argentina firmó, en la etapa kirchnerista, un convenio con la OCDE que mandó información cuando al ex presidente Mauricio Macri le quedaban dos años de mandato. Se registraron miles de cuentas off shore de argentinos. Adivine qué pasó, tiene medio minuto... adivinó: el material se cajoneó hasta que asumió el actual Gobierno y tomó cartas en el asunto. La AFIP está pesquisando, intimando, cobrando deudas cuando los infractores quedan contra las cuerdas.
 
Los mecanismos de evasión varían: desde el liso no pago, hasta la subfacturación de ingresos o la sobrefacturación de gastos. Tales maniobras las diseñan grandes estudios jurídicos o contables. La sofisticación convive con métodos ancestrales: ventas clandestinas. La mercadería se lleva por tierra a Brasil o Paraguay tras atravesar el NEA. A veces el contrabando se traslada en barcaza. Se cobra sin dejar rastro. Por eso Paraguay "exporta más soja" que la que produce.
 
El economista Fernando Porta, citado meses atrás en esta columna, enseña que el mercado agroexportador es muy opaco contra la narrativa de las grandes corporaciones "del campo". Se conocen -sigue Porta-- los precios de las transacciones pero no su cantidad. Una parte apreciable del comercio de granos y aceites (desde luego jamás medida) se oculta tras una madeja de facturaciones truchas y ventas no registradas.
 
Las divisas sustraídas al Fisco pueden quedarse en el exterior, configurando fuga, delito consumado.
 
Por lo general los grandes inversores no dejan encanutada su plata, para estar tranquis o hacer un viajecito de vez en cuando. Muchos reciclan fondos mediante el lavado, el reingreso de la guita negra a mercados legales. Otra ingeniería (otro delito penal), amañada por los profesionales expertos. Una fracción interesante de la banca internacional coopera con el lavado: los dineros vuelven a los mercados legales, el mundo de las finanzas muerde su tajada.
 
Personas profanas suelen creer que solo el "crimen organizado" lava dinero. La lectura peca de cándida: empresas de linda fachada también se valen del mecanismo. Todo lo que se devela de Vicentin daría para escribir un libro u organizar seminarios. Vicentin no es única sino la parte saliente de un iceberg. Llegó la hora del revisionismo: no todos somos Vicentin. Los evasores y lavadores constituyen una minoría.
 
El gran empresariado autóctono se queja porque la presión impositiva y los costos laborales lo agobian y ponen en riesgo. Datos matan relato. Las cifras de OCDE, los Panamá y los Pandora Papers comprueban que la clase dominante amarroca un excedente sideral aún en términos comparativos internacionales.
 
Gente linda, insaciable, que va por más.
 
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Despedir barato, la vieja obsesión: 
 
Una observación de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner agrega sustancia a las críticas. Los sueldos de los trabajadores argentinos calculados en dólares eran los más altos de la región en 2015. Macrismo mediante bajaron a pique. El valor real de las indemnizaciones, pues, descendió en consonancia. De todas maneras, enhorabuena, la protección nacional contra el despido supera a la de los países vecinos y hermanos pero va a la baja.
 
La flexibilización puede estimularse con cambios legales. Asimismo opera "de facto", como consecuencia de la situación económica, de las correlaciones de fuerzas, de las condiciones del mercado de trabajo. Va remembranza de Carlos Marx, con perdón de la palabra. El ejército de reserva argentino es cuantioso. Como la gente necesita laburar acepta condiciones crueles, impensables en contextos más felices. La contingencia local empalma con declives globales: la uberización por ejemplo.
 
Una más y no jodemos más, de momento. La reactivación industrial de este año, la de la construcción en especial, se concretó conviviendo con la prohibición de despidos y la doble indemnización. Si se produce y vende, no hay compulsión para despedir y los costos relativos descienden igual.
 
Luego de malversar a Marx pasamos al dudoso poema atribuido a Bertolt Brecht. Vienen por los despidos, tras cartón llegarán ataques a otras conquistas laborales. La malla de protección social que dejó el kirchnerismo se queda corta, es forzoso ampliarla y renovarla con medidas amplias, de corte universal, no abolirla en cuotas.
 
Los popes capitalistas aluden al Primer Mundo aunque ansían pagar salarios tercermundistas. Jamás imitan ejemplos de compromiso social empresario. El archivo recrea escenas memorables y olvidadas. Durante su segunda presidencia Cristina convocó a una reunión con corporaciones patronales y sindicalistas en Río Gallegos. No era muy afecta pero en la ocasión conversó cara a cara.
 
Funes de Rioja desplegó las crónicas quejas. CFK le marcó que las empresas nativas invierten sumas muy mínimas en capacitación del personal, lo exhortó a que las comparara con las vigentes en Alemania. Funes de Rioja no pudo dar una respuesta convincente, había quedado en orsai.
 
Spoiler: en el próximo párrafo el abogado gerente que comanda una Unión Industrial (innovación gaucha, exótica) será citado de nuevo; está muy vivaracho en estos días. Contrato de lectura: no abandone esta nota; será la última alusión al protagonista.
 
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Etiquetado frontal, el octógono no chilla: 
  
Se levantó por falta de quórum la sesión que podría haber sancionado la ley de Etiquetado Frontal. La casi totalidad de la bancada de Juntos por Cambio pegó el faltazo, lícito aunque cuestionable políticamente.
 
Arguyeron que estaban de acuerdo con la norma pero que querían meter otras leyes o iniciativas embrionarias en debate. La exgobernadora María Eugenia Vidal agregó una explicación sensiblera y falaz: ¿cómo ocuparse del etiquetado cuando hay chicos con hambre? Su fuerza quería debatir la Boleta Única Electoral mientras promueve edificación salvaje en desmedro de espacios verdes para los porteños. No son acciones anti hambre, da la impresión. 
 
El pressing del lobby empresario influyó sobre  los cambiemitas. Funes de Rioja se enfadó: las etiquetas son antidemocráticas porque no informan sino que buscan persuadir. Y agregó, dramático: los octógonos del etiquetado propuesto parecen calaveras. En fin.
 
Llovieron cuestionamientos e información para el lobista atemorizado. Reglas similares rigen en muchos países del planeta, constituyen defensas del consumidor. De nuevo: en la Argentina más faltan que sobran protecciones como esas.
 
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Recuerdos del pasado: 
  
Cristina Fernández de Kirchner acostumbraba comentarle a los empresarios que se la llevaban con pala. Prosperaron, lucraron en general. Argenzuela no existe, es un mito de la derecha.
 
Al mismo tiempo, Néstor Kirchner y Cristina delimitaron el lugar del Estado, lo fortificaron. El fallecido presidente cambió la agenda tradicional de la Casa Rosada. Entraron las Madres y las Abuelas como jamás antes. Dejaron de ser contertulios y consejeros los grandes empresarios, los purpurados de la Iglesia católica entre otros.
 
Kirchner los enfrentó con nombre y apellido en situaciones especiales, memorables. "Señor Coto: yo lo conozco muy bien a usted y sé cómo trabaja sobre los bolsillos de los argentinos (...) no tengo ninguna duda de que ustedes se cartelizan y atentan permanentemente contra los bolsillos de los argentinos". Promovió un boicot ciudadano contra Shell por subir unilateralmente los precios. "No les vamos a comprar ni una lata de aceite".
 
Nadie olvida la invectiva: "¿qué te pasa Clarín? ¿Estás nervioso?"
 
Cristina encabezó el conflicto contra el campo y la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Más allá de aciertos o errores, victorias o tropiezos, el Gobierno tomó partido. Definió campos y pertenencias.
 
El presidente Alberto Fernández se inclinó hacia un estilo consensualista, convocando a Mesas de Diálogo, abriendo puertas. Con resultados insatisfactorios porque los interlocutores VIP respondieron con sus reflejos de siempre.
 
El Consejo Económico Social, una institución novedosa para visibilizar posiciones, un aporte al diálogo con agendas precisas, un escenario para representar posturas divergentes a la población, quedó en agua de borrajas.
 
El veredicto electoral motivó el reconocimiento presidencial: hay que cambiar. Seguramente, piensa este cronista, esa promesa abarca repensar cómo consolidar poder estatal.
 
Las convocatorias a actos masivos arrancaron esta semana en Nueva Chicago con las organizaciones sociales. Se prolongarán el 17 y 18 de octubre.
 
Es difícil saber cómo impactarán actos y marchas en las elecciones por venir. Por una parte, generan mística, galvanizan a la militancia, motivan a implicarse más.
 
Por otro, nadie sabe si consiguen adhesiones entre quienes no votaron al oficialismo en las PASO: ciudadanos no politizados, no convencidos, de otras banderías.
 
En promedio, para empezar, las virtudes comprobadas superan lejos a las dudas por desentrañar. Y la revuelta callejera viene para quedarse no solo hasta noviembre. Las muchedumbres inciden, protagonizan, son parte del poder democrático.
 
Miles de argentinos pondrán el cuerpo para graficar qué piensan sobre los evasores, sobre los que quieren arrasar con conquistas, sobre los que reinciden en programas socio-laborales remanidos. 
 
Se reabren escenografías fundamentales de la política argentina. La pandemia vació las calles y las plazas, desalentó movilizaciones, debilitando (por motivos solidarios, por cuidado) la participación popular.  Su regreso es una buena nueva, una herramienta valiosa para reconstruir y relanzar al Gobierno.
  
Por Mario Wainfeld
 
Fuente: pagina12.com.ar
 

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05-02-2026 / 11:02
Sacar un adelanto de sueldo con el banco, tarjetear, tomar un préstamo se volvieron cosas habituales bajo el desastroso gobierno de Javier Milei. No poder pagar toda la tarjeta, refinanciar con intereses elevados o no pagar la cuota del préstamo genera mora y eso está aumentando mes a mes. El endeudamiento de los hogares argentinos entró en una zona crítica. Los últimos datos del Banco Central, analizados por el Instituto Argentina Grande, muestran un salto alarmante en la morosidad: el 11 por ciento de los créditos personales y el 9,2 por ciento de las tarjetas de crédito registran irregularidades en los pagos. Hace apenas 2 años, a fines de 2023, esos números eran muy distintos: 4,2 por ciento en préstamos personales y 1,7 por ciento en tarjetas.
 
Se trata de los niveles más altos desde que el organismo tiene registros, es decir, desde 2010. El fenómeno refleja una realidad concreta: los ingresos ya no alcanzan para cubrir gastos cotidianos como alimentos, tarifas o medicina privada. Frente a ese escenario, el desahorro y el endeudamiento dejaron de ser excepciones y pasaron a formar parte de la rutina de millones de familias. Cada vez más hogares recurren al pago mínimo de la tarjeta de crédito como estrategia para estirar el ingreso mensual. Esa práctica, que puede dar aire en el corto plazo, termina convirtiéndose en una trampa por las altas tasas de interés, que aceleran el deterioro de la capacidad de pago.
 
El problema no se limita al consumo diario. También crece la morosidad en los préstamos prendarios, generalmente destinados a la compra de autos, motos o maquinaria. En noviembre de 2025 alcanzó el 5,2 por ciento, cuando 2 años antes era del 2,7. Esto evidencia que el estrés financiero ya impacta en decisiones de mayor plazo y compromete el patrimonio familiar. El deterioro de estos indicadores expone un cuadro social cada vez más frágil. El crédito dejó de ser una herramienta para mejorar la calidad de vida y pasó a convertirse en un recurso de supervivencia que oculta la pérdida del poder adquisitivo.
 
Para muchas familias, especialmente jóvenes sin ingresos formales, el financiamiento no proviene de los bancos sino de cadenas comerciales, prestadores directos y, cada vez más, billeteras virtuales y fintech, que ofrecen créditos rápidos y de acceso inmediato. En ese terreno, la situación también es preocupante. La morosidad en compras de electrodomésticos alcanzó el 27 por ciento en julio de 2025, el valor más alto en más de 4 años. En el caso de los préstamos otorgados por fintech, el 18 por ciento presentaba incumplimientos en julio, pero estimaciones privadas indican que esa cifra ya ronda el 21 por ciento.
 
Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares confirman el deterioro de las economías domésticas. En el segundo trimestre de 2025, el 48 por ciento de los hogares no logró cubrir sus gastos y debió recurrir a ahorros, venta de bienes o endeudamiento, tanto formal como informal. La clase media aparece como uno de los sectores más afectados: el 53 por ciento de sus hogares no logra llegar a fin de mes. Según datos del Indec publicados este viernes, el 60% de los asalariados gana menos de $950.000 en el tercer trimestre del año. Es decir, que la mayoría de los trabajadores viven con ingresos por debajo de la canasta de consumos mínimos que realiza la Junta Interna de ATE Indec (el promedio del tercer trimestre del año fue $1.941.853). Esta canasta no es un ideal ni un óptimo, pero se acerca a lo que se necesita para llegar a fin de mes.
 
Mientras el Gobierno libertario insiste en mentir con indicadores de estabilidad y crecimiento, la realidad que se vive puertas adentro de los hogares argentinos es otra: deuda creciente, ingresos que no alcanzan y una morosidad que ya funciona como termómetro del deterioro económico y social. Los hogares están endeudados porque los ingresos no alcanzan. Es urgente un aumento de emergencia de salarios, jubilaciones y programas sociales.
 
La Opinión Popular
 

04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
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