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“En política no hay que reír ni llorar, sólo comprender”, Baruch Spinoza. "La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva", José Saramago.
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Sociedad e Interés General - 08-10-2021 / 09:10
8 DE OCTUBRE DE 1895, NATALICIO DE PERÓN

Con Juan Perón nace la Nueva Argentina

Con Juan Perón nace la Nueva Argentina
Juan Domingo Perón.
 
La tradición dice que Juan Domingo Perón, el protagonista principal de una gran parte de la historia argentina del siglo XX, nació en una casa de Lobos, provincia de Buenos Aires, el 08 de octubre de 1895. Otras versiones señalan su nacimiento, con el nombre de Juan Sosa, en un humilde rancho de Roque Pérez, dos años antes.
 
Lo cierto es que, con Juan Perón, se dio origen a un movimiento de liberación nacional, centrado en los trabajadores, variante argentina de las revoluciones antiimperialistas que, durante el siglo XX, quebraron la dominación de las naciones opresoras sobre los países semicoloniales y dependientes.
 
Perón condujo un amplio movimiento popular que impulsó el desarrollo económico nacional independiente, redistribuyó la riqueza, concretando importantes obras y trascendentes realizaciones sociales. También fue el protagonista de la lucha y la resistencia obrera y popular contra las políticas conservadoras y neoliberales.
 
Construyó una sociedad reivindicativa, completamente consciente de sus derechos, con pleno empleo y aspiraciones colectivas a una vida cada vez más digna. Además, de una tradición militante de búsqueda política incesante del poder, pero también de prácticas sociales solidarias y desinteresadas.

Reivindicando a Néstor Kirchner

Escribe Blas García 

 
Rescatando las luchas populares 

Las efemérides invitan a la evocación, pero también a la reflexión. Para recordar a Juan Perón desechamos la memoria pasiva, que se agota en el hecho que recuerda, en el pasado irrecuperable, donde las gestas se transforman en efemérides declamativas y sólo convocan a la nostalgia. Necesitamos otra cosa.
 
Por eso rescatamos la memoria activa, la reflexión que busca la esencia movilizadora del pasado para cambiar el presente: Esta es la memoria militante, donde el compromiso y la valentía no se recuerdan ni se declama, sino que se practican.

En este nuevo aniversario del 8 de octubre de 1895, del nacimiento de Juan Domingo Perón, recordamos el origen del peronismo, preservando, exaltando y difundiendo la presencia de quien -además de ser el creador de una doctrina política trascendente y vigente- desempeñó tres veces la Presidencia de la Nación, por la decisión democrática de los argentinos.
 

Breve biografía de Perón
 
La historia oficial dice que Juan Domingo Perón nació en una casa de Lobos, provincia de Buenos Aires, el 8 de octubre de 1895. Otras versiones señalan su nacimiento, como Juan Sosa, en un humilde rancho de Roque Pérez, dos años antes.
 
Su apellido era de origen vasco-francés y su familia paterna había pasado por Cerdeña, de donde llegó a su bisabuelo Tomás Mario Perón, quien se casó con Ann Hughes McKenzie hija de inmigrantes británicos. El primogénito de ambos, abuelo paterno del futuro presidente, Tomás Liberato Perón fue un prestigioso médico y profesor universitario, además de ser designado senador provincial y presidente del Consejo Nacional de Higiene. Se casó con Dominga Dutey de Martirena, con quien tuvo tres hijos: Mario Tomás Perón, estanciero, padre de Juan Domingo; Tomás Hilario Perón, droguero; y Alberto Carlos Perón, militar.
 
Mario Tomás abandonó la carrera de medicina para trasladarse a Lobos donde conoció a Juana Sosa, hija de un albañil y descendiente de españoles y aborígenes. Con ella tuvo, además de Juan Domingo, a Avelino Mario Perón.
 
Juan Domingo asistió a la escuela primaria en Buenos Aires para lo cual debió alejarse de sus padres y hermanos y hospedarse con sus tías paternas. En 1910 ingresó al Colegio Militar y se graduó en 1916, iniciando una carrera profesional que lo llevaría por varios destinos.
 
Perón, viudo de Aurelia Eugenia Tizón se casó con Maria Eva Duarte, pocos días después del 17 de octubreEvita colaboró en la gestión de Perón con su política de ayuda social y apoyo a los derechos políticos de la mujer, a la que se concedió por primera vez el derecho al voto.
 
En 1960 se casó con Maria Estela Martínez, conocida como Isabelita. Ella acompañó a Perón como vicepresidente en las elecciones de 1973, donde obtuvieron más del 60% de los votos. Al morir Perón, Isabelita asumió la presidencia, siendo derrocada el 24 de marzo de 1976 por un golpe militar.
 

El peronismo, sus causas

Juan Perón y el peronismo fueron producto de un momento histórico. Las consecuencias económicas y políticas de la Segunda Guerra Mundial, la lucha por su independencia de los pueblos dependientes, colonizados y sometidos y las fuerzas sociales que despertaban en la Argentina, se combinaron con la crisis del modelo económico liberal agro-exportador oligárquico, para crear una encrucijada en la cual el Movimiento Nacional tomará forma bajo la dirección de un Líder, cuyo genio consistía en entender y encarnar lo que el pueblo necesitaba y quería.


La década infame

A mediados de la década del 40, llegaba a su fin la llamada "década infame", signada por el fraude, los negociados y el descrédito de los partidos políticos, durante la cual, a pesar y debido al aislamiento producido por la Segunda Guerra Mundial, se había alentado el crecimiento industrial basado en la sustitución de importaciones. 

En el seno de la sociedad, surgió una poderosa clase trabajadora, como resultado del desarrollo económico y de las migraciones internas del campo a las grandes ciudades.


El Coronel Perón

Con la Revolución de 1943, contra el régimen fraudulento, Perón generó, como Secretario de Trabajo y Bienestar Social, las condiciones para expresar los anhelos del pueblo y darle cohesión y contenido diferenciado a un movimiento de trabajadores. 

Para ello, impulsó el movimiento sindical, promulgó nuevas leyes sociales, reformó las existentes y creó nuevos sindicatos. Alcanzó prestigio y apoyo entre los sectores obreros. Pero, según crecía el poder de Perón, aumentaban sus enemigos entre las Fuerzas Armadas.


El 17 de octubre

El equilibrio de fuerzas dentro del Ejército se quebró desfavorablemente a Perón, éste renunció, fue detenido y la oligarquía se disponía a retomar el control del poder.

Entonces los trabajadores, movilizados por los cuadros militantes sindicales y políticos, abandonaron sus lugares de trabajo el 17 de octubre de 1945, ocuparon la Ciudad-puerto, Capital de la oligarquía y confluyeron a la Plaza de Mayo reclamando y obteniendo su libertad. 

Evita, en las jornadas de octubre de 1945, fue una militante, una agitadora de masas que buscó cambiar el curso de la historia. Cruzó el puente Avellaneda y recorrió las fábricas sublevando obreros.

Ese día hubo un vuelco en la política argentina, la clase trabajadora irrumpió, por primera vez, en las cuestiones de poder, utilizando el medio de lucha de los obreros: la huelga, la paralización de actividades. 

Vinieron a la Plaza de Mayo con sus necesidades y sus sueños, sus cantos y sus bombos para defender la Justicia Social y rescatar al líder preso, porque identificaban su suerte con la de él.

A la noche, desde el balcón de la Casa Rosada, Perón habló para más de 300.000 trabajadores, prometió conducir al pueblo a la victoria y construir una Nación Libre, Justa y Soberana.
Perón asumió la presidencia constitucional el 4 de junio de 1946. La soberanía popular expresada el 24 de febrero le había brindado la mayoría para gobernar.
 
Recién ahí tomó de manera legítima las riendas del Estado. Era una legitimidad nueva, producto de cambios económico-sociales y quiebres partidarios y ahí aplicó su sistema político nacionalista y popular.
 
El nacimiento de Perón y de una Nueva Argentina 

Juan Perón le habla a los muchachos peronistas (Circa 1945).
 
Sentido nacional de Perón

Perón era un auténtico nacionalista y solía relatar, en sus clases de Conducción Política, que poco antes de asumir la primera presidencia, pasó toda la noche del 5 de junio de 1946 sin dormir, meditando el dilema político que se le presentaba. 

En un papel escribió los puntos que sintetizan su dilema como gobernante: Ser o no ser, enfrentar al imperialismo o traicionar a su pueblo; "esta es la primera incógnita que debo despejar en el gobierno de mi país... yo me decido por mi Pueblo y por mi Patria".

Desde el gobierno, aplicó la doctrina peronista, que fue la resolución del dilema político de esa noche de reflexión insomne: por la patria y por el pueblo.

Uno de sus primeros actos como presidente fue declarar -nada menos- la independencia económica (en Tucumán el 9 de julio de 1946) que significaba la capacidad del país para determinar su economía de acuerdo a las necesidades del pueblo.

Marchando en la dirección de liberar al país de la dependencia al extranjero y recuperar el manejo de la economía, se implementaron: 

- la nacionalización del sistema bancario y de los depósitos, 
- la nacionalización de los seguros y reaseguros, de los ferrocarriles y servicios públicos, 
- la repatriación de la deuda externa, 
- el control del comercio exterior mediante el IAPI, 
- el crecimiento de la flota mercante, 
- la liquidación de los monopolios de transporte, etc.

Su Doctrina fue plasmada en hechos en la obra de gobierno, donde Perón tenia conciencia de que el Estado afirmaba su legitimidad como actor político por las diferencias de clase existentes en cualquier sociedad moderna, ya que las mismas obligan a tener un árbitro para establecer la unidad nacional.
 

Sentido popular de Perón

Perón era un populista en el significado más positivo del término. Valoraba la condición del sujeto popular: "haré lo que el pueblo quiera" decía siempre y lo cumplía.

A lo largo de su vida hay una constante "opción por los pobres", una identificación fraternal con los de más abajo, fueron éstos los peones patagónicos que trató en su niñez, los suboficiales del ejército cuya escuela dirigió en su juventud, o los sindicalistas que lo rodearon en su madurez. 

Por eso, su imagen de "primer trabajador" no era un recurso propagandístico: los trabajadores le creyeron, porque él se puso a su lado.

El pueblo de Perón no eran sólo los obreros. El pueblo de Perón eran todos los que aceptaban ser parte del Movimiento Popular. 

Quedaban excluidos los enemigos del pueblo, los que lo explotan, la oligarquía. Aquí hay otro mensaje muy claro: se puede "ser pueblo" o "estar con el pueblo". No es solamente un problema de clase social, se trata de una opción política.

Junto a Evita, privilegió a los pobres y a los marginados del poder, en especial mujeres y trabajadores. Se estableció el voto de la mujer y que la organización sindical fuese desde entonces un factor de poder perdurable. 

Implementó la Justicia Social que significa la dignificación por el trabajo y la retribución justa. Además, lo extendió al campo de los derechos sociales y del trabajador: 

- a trabajar, 
- a la capacitación, 
- a condiciones dignas de trabajo, 
- a la preservación de la salud, 
- al bienestar y la vivienda, 
- a la seguridad social y la jubilación, 
- a la protección de su familia, 
- al mejoramiento económico y la prosperidad.

Esto dio lugar al mayor pacto de lealtad entre el pueblo argentino y un conductor político.


Vigencia permanente de Perón

Perón predicaba una revolución para transformar el país, unir Latinoamérica y contribuir a cambiar el mundo. Una revolución que necesitaba tiempo, era incruenta y la concebía en el contexto de una evolución universal. 

Había que avanzar si se podía, retroceder en la adversidad, desensillar ante la oscuridad, maniobrar y pactar, hasta con el diablo si es preciso. Pero era una revolución. Y una revolución trascendente. Porque no se trataba de acomodarse al statu quo, sino de un camino para llegar a torcerles el cuello a los enemigos de la Patria. 

El Movimiento Peronista, con sus contradicciones y debilidades, ha sido, y es, la mejor herramienta transformadora de la realidad argentina. 

El peronismo fue uno de los pocos movimientos políticos en el mundo, si no el único, que logró, sin violencia, una transformación de las relaciones de poder: la clase trabajadora y su aliado, el incipiente empresariado nacional, remplazaron en el poder político a los sectores representativos de la oligarquía y las empresas extranjeras británicas. 

¿Se realizó esa revolución? El peronismo significó tal vez más de una revolución, considerando las transformaciones que produjo en diversos ámbitos de la realidad del país. Porque la revolución era lograr la definitiva independencia, la consolidación nacional.

Porque todo proceso de transformación en una sociedad que involucre un cambio de sus estructuras para crear condiciones de mayor justicia social es revolucionario.


La tercera posición 

El primer justicialismo (1945/55) con la "tercera posición", era un modelo para el desarrollo económico independiente, apoyado en la movilización popular y en el sindicalismo organizado, basado en la soberanía popular, la expansión industrial y la redistribución de ingresos a favor de los pobres. La terrible reacción gorila de 1955, dan la medida de la trascendencia revolucionaria del proyecto.

Para cambiar el Estado la Revolución Justicialista se dio su propia Constitución (en 1949), derrotando la resistencia liberal opositora. 

El progreso industrial, el crecimiento del mercado interno, la reorganización de todas las funciones modernas del Estado, produjeron resultados formidables.


Actualización doctrinaria 

En una segunda etapa (1955/73) Perón realizó la "actualización doctrinaria" elaborada en la época de exilio y la resistencia, que se inició con las luchas obreras y populares por el retorno del Líder a la Patria, y culminó con los mensajes que a partir de 1968 hablan del "socialismo nacional". Esta concepción enfatizaba los objetivos de cambio social para la liberación nacional y la movilización revolucionaria para alcanzar el poder.


Modelo Argentino

La última formulación doctrinaria (1973/74) se sintetiza en un testamento político que Perón llamó Modelo Argentino -que resume su experiencia de gobernante y conductor- y en el mensaje a la Asamblea Legislativa del 1° de mayo de 1974. 

Estos textos, ratificados con hechos políticos inequívocos -el pacto social, la ley de contrato de trabajo y la convocatoria a la unidad nacional- dan el marco para el Proyecto Nacional, que incorpora una categórica afirmación de las instituciones democráticas, el pluralismo y el régimen de partidos, superando resabios autoritarios de algunos viejos peronistas.


La muerte de Perón

La muerte del único estadista que tuviera nuestro país en el siglo veinte cambió la historia. Su ausencia hizo posible la larga noche de males que significó la dictadura militar. Con Perón todo era posible, pero murió, y ya nada tuvo retorno. 

Con Perón se fueron 30 años de historia, jalonada por triunfos y derrotas que hoy constituyen la experiencia política y social más importante de la clase obrera y el pueblo argentino.

La muerte de Perón desequilibró la arena política, creando un vacío de conducción que sería ocupado por la oligarquía ganadera y el gran capital trasnacional e imperialista.
La correcta dimensión histórica de Perón y el peronismo la mide el Proceso Militar de 1976, que buscó terminar con el justicialismo. El Proceso agredió la estructura socio-económica del Estado de Bienestar en la Argentina peronista y la conciencia vigorosa de las militancias políticas que se forjaron luchando en nombre de Perón. El Proceso busco desperonizar la Argentina. No sería tan malo el peronismo si merecía tal enemigo.
 
 

 
Recuperar la memoria: El legado político de Perón 

En un momento el peronismo advirtió que Perón muerto ya no servía para ganar elecciones y dejó de invocarlo. Ahora, además, se olvida de hablar de los pobres; los sumergidos ya no son su tema dominante. Hay que recuperar la memoria histórica como herramienta para luchar por la justicia social.
 
La vigencia del peronismo está dada por la transformación que operó en la sociedad argentina. Una gran parte del pueblo argentino es peronista por lo que Eva y Juan Perón pensaron, dijeron e hicieron en nuestra Patria. Para continuar su tarea debemos difundir cada uno de sus aportes, sin actitudes complacientes frente al olvido que la dirigencia hace de las banderas permanentes del Movimiento. 

Perón señaló que su heredero final era el Pueblo. Pero no un pueblo desorganizado, sino un pueblo organizado. Y para que un pueblo este organizado debe estar adoctrinado, ó sea: llevar en su cabeza y en su corazón, la unidad de una doctrina nacional que sirva para construir su destino histórico.

Así, Perón nos legó toda una concepción ideológica y doctrinaria, donde se destacan: 
- el Justicialismo como filosofía de vida humanista y cristiana, 
- la Tercera Posición como principio ideológico, 
- el Proyecto Nacional como propuesta política y 
- el Movimiento Peronista como organización imprescindible en la lucha por la transformación nacional. 

También nos lego el fervor militante, el sentido de la Patria como proyecto de liberación, la solidaridad para luchar por una sociedad mas justa, la lealtad a nuestro destino latinoamericano.
 
Por eso, la muerte de Perón no dio fin al peronismo y lo que él sigue representando. Porque los grandes conductores nunca mueren, la Causa Nacional los inmortaliza. Y se continúan en la acción de los pueblos que saben comprender su legado político y están dispuestos a cumplir con el compromiso irrenunciable de llevarlo hasta la victoria final.
 
Escribe Blas García 

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Con Juan Perón nace la Nueva Argentina
Eva y Juan Perón.
Con Juan Perón nace la Nueva Argentina
Juan Perón.
17-10-2021 / 10:10
 
El coronel Juan Perón estaba preso. Nada se oponía a la restauración oligárquica y al retorno a la fraudulenta y corrupta Década Infame, interrumpida por la irrupción de la Revolución de Junio de 1943. Pero en ese momento la clase obrera se movilizó y desde ese instante se convertiría en un actor determinante del proceso político nacional.
 
Nadie la conocía aun. Carecía de antecedentes. Venía de abajo, del subsuelo de la Patria, y su marcha fue irresistible. Si había demorado en aparecer, lo cierto es que nadie pudo, desde entonces, olvidarlo jamás.
 
En la madrugada del 17 de octubre de 1945 comenzó una movilización de la clase trabajadora en los barrios populares del oeste de Capital Federal así como de las zonas industriales de sus alrededores.
 
Los obreros no ingresaban a trabajar en las fábricas y talleres e iban recorriendo los establecimientos vecinos, incitando a abandonarlos a quienes se encontraban en ellos, para luego marchar coreando consignas en favor de Juan Perón, por las calles principales hacia el centro de la Capital Federal.
 
Aquel 17 de octubre los trabajadores dejaron sus herramientas, apagaron las máquinas de sus talleres y fabricas, se subieron al tranvía o al ómnibus y se fueron a la Plaza de Mayo. Estaban dispuestos a dar la vida por Perón. Un nuevo ciclo histórico se iniciaba en la Argentina.
 
El 17 de octubre de 1945 marcó un antes y un después en la historia de nuestro país: más de un millón de trabajadores, coparon la Plaza de Mayo para exigir la liberación del que ya entonces consideraban su líder: el coronel Perón, quien desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, había instrumentado numerosas medidas que favorecieron a los obreros, sentando las bases de la movilidad social ascendente y permitiéndoles integrarse a un país que, hasta entonces, no los reconocía.
 
Setenta y cinco años después, recordamos aquella expresión de lealtad mutua: de los trabajadores hacia su líder, pero también de Perón hacia ellos, al visibilizarlos y, una vez en el poder, haber seguido defendiendo sus derechos. Sin arriar nunca las banderas del trabajo, la dignidad y la justicia social.

 
Escribe Blas García

 
17-10-2021 / 10:10
El 17 de Octubre de 1945, Juan Perón fue rescatado de la cárcel por la masiva movilización de la clase trabajadora, exponiendo así la falencia del anciano régimen oligárquico antinacional -rapaz y parasitario- y la caducidad de los viejos partidos políticos seudo democráticos, sobrepasados por el proletariado, que de ahora en más, podía obtener reivindicaciones que ya no se pedían, se reclamaban, porque ya no se confiaba en la buena voluntad de los sectores dominantes sino en la propia fuerza de los trabajadores.
 
Ese día resurge la Argentina profunda, el subsuelo de la Patria sublevado, y reaparece para continuar escribiendo la historia de las masas populares, una secuencia que va desde las lanzas primero -con las montoneras federales del interior-, el voto después -con el radicalismo yrigoyenista- y por último los sindicatos obreros -con el peronismo-. Tres momentos en los que el Pueblo lucha para realizarse con el federalismo, la soberanía política y la democracia social.
 
Como consecuencia de la actuación revolucionaria de las masas populares el 17 de octubre de 1945, el justicialismo llega al poder y produce transformaciones en todos los ámbitos de la realidad del país. La Revolución Nacional, de Eva y Juan Perón, rompió con el modelo semicolonial dependiente, logrando la independencia económica, la justicia social y permitiendo importantes conquistas a los sectores populares. Una Nueva Argentina con el Pueblo de protagonista.

La terrible reacción gorila de la vieja Argentina oligárquica y autoritaria, en el golpe de septiembre de 1955, dan la medida de la trascendencia revolucionaria del peronismo. Cómo los movimientos nacionales antecesores: el federalismo de Rosas y el radicalismo de Yrigoyen; solo se alcanzaron conquistas transitorias y fueron derrotados por la estructura de la injusticia y la dependencia. Revolución y contrarrevolución.
 
A partir de 1955, la exclusión política del peronismo produjo un proceso de Resistencia que ampliaría su perfil. Aglutinó, representó y canalizó a todas las rebeldías y críticas contra el sistema económico, social y político, crecientemente ineficaz y en el cual era el único actor apartado. En esta lucha, el peronismo constituyó el agrupamiento de las fuerzas populares y proletarias, mientras que el régimen militar se identificaba con los intereses de la oligarquía, la burguesía entreguista y los partidos liberales.
 
Todos estos esfuerzos son partes de un mismo combate, en la que todavía no se han alcanzado triunfos definitivos. Corsi e ricorsi, la Patria aparece como un proyecto inacabado que debemos realizarlo plenamente hoy cuando el capitalismo globalizado pretende desembarazarse de las limitaciones que, a lo largo del siglo XX, le impusieran los Estados Nacionales y los movimientos sociales encabezados por la clase trabajadora, para aplicar sus políticas neoliberales de injusticia social.
 
Las medidas económicas del macrismo están inspiradas en el neoliberalismo, que fue establecido durante la Revolución Fusiladora (1955), continuadas por las armas en la dictadura de Jorge Rafael Videla (1976-1983) y por los votos en el gobierno de Carlos Menem (1989-1999). Este tipo de recetas reaccionarias, que aumentan la injusticia quitando derechos sociales y agrandan la dependencia con el fuerte endeudamiento, siempre fracasaron, provocando resistencias populares y revueltas sociales. 
 
Por eso, como integrantes del Movimiento Nacional y Popular que cambió la historia política argentina, volvemos a levantar, como en 1945, el cuestionamiento del sistema neoliberal económico y social injusto y la necesidad de dar pelea para cambiarlo. Con el peronismo, retornaremos a ser una Nación independiente, y si nos sacamos la dependencia del capital financiero volveremos al desarrollo económico. Caso contrario, podría retornar el neoliberalismo apátrida y seguiremos hundiéndonos en la pobreza. 
 
Escribe: Blas García 

 

17-10-2021 / 10:10
16-10-2021 / 06:10
 
Juan Perón había surgido a la vida política dos años antes, desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, y había dignificado al obrero otorgando derechos vulnerados desde siempre. Unidos en el odio a Perón y defendiendo sus intereses, el frente oligárquico logra aislarlo, despojarlo de todos su cargos forzando su renuncia y recluirlo en la isla de Martín García. Parecía que una vez más en nuestra historia, los que más tenían, los que hacían las  leyes, los que vivían del trabajo ajeno, imponían su voluntad omnipotente.
 
Pero los trabajadores argentinos reaccionan y en la mañana del lunes 16 de octubre de 1945, los dirigentes de la CGT se entrevistan con presidente Edelmiro J. Farrell, al cual le trasmite su preocupación por la situación del coronel Perón, así como que algunos gremios han empezado a salir a la calle reclamando por su libertad. También le expresan la preocupación reinante en la clase trabajadora ante las versiones de los diarios acerca del nuevo gabinete que estaría integrado por hombres de la oligarquía y del conservadorismo.
 
Por su parte, la Unión Obrera Local- expresión sindical del Partido Comunista-sostiene que "desautoriza las versiones a favor de una huelga inminente lanzadas por un grupo afecto al gobierno desplazado y por elementos nazis que pretenden obstruir el camino de las elecciones libres".
 
A su vez, el Partido Socialista denuncia "la maniobra encaminada a confundir la opinión de los trabajadores y crear factores de perturbación y anarquía...tentativa de los dirigentes entregados a la dictadura implantada por el ex secretario de Trabajo y Previsión".
 
Los partidos de "izquierda" de la oligarquía, más que confundidos, no saben de donde sale esa "chusma" peroniana, como la denominan despectivamente, que nada tiene que ver con el modelo de obrero de sus libros y manuales, pulcro y atildado, con el que están acostumbrados a tratar.
 
A la tarde se conoce la decisión de la Central Obrera: por 16 votos contra 11, "la CGT, en defensa de las conquistas obtenidas y las por obtener y considerando que éstas se hallan en peligro ante la toma del poder por las fuerzas del capital y la oligarquía, declara un Paro General en todo el país por el término de 24 horas, que se hará efectivo el día jueves 18 de octubre, a partir de la cero hora".
 
Comienza así, el devenir histórico por el cual los trabajadores argentinos se introducen por primera vez y para siempre en la escena política nacional, para terminar con la semicolonia pastoril y construir una nación moderna e independiente, y lo hacen con un movimiento popular que tiene como eje al proletariado. En nuestro país nada volvería a ser igual.
 
Escribe Blas García

 

16-10-2021 / 06:10
 
El 16 de octubre de 1798, en Buenos Aires, Virreinato del Río de la Plata, nace Martiniano Chilavert. Fue un militar argentino de destacada participación en la guerra del Brasil y en las guerras civiles entre federales y unitarios. En su última etapa de exilio, al enterarse de la batalla de Vuelta de Obligado (en que una flota anglofrancesa ataca el territorio argentino), aunque opositor político decidido a Juan Manuel de Rosas, en abril de 1846 le ofreció sus servicios. En esto, Chilavert compartía las ideas del general José de San Martín.
 
En el conflicto que enfrentó a Rosas con Justo José de Urquiza y el esclavista Imperio del Brasil, dirigió todas las fuerzas de artillería de la Confederación en la batalla de Caseros, haciendo fuego contra el grueso de las tropas brasileñas hasta agotar la munición. Como se le terminaron las balas, mandó recoger los proyectiles del enemigo que estaban desparramados alrededor suyo y disparó con éstos. Y cuando no hubo nada más que disparar, finalmente la infantería brasileña pudo avanzar y así terminó la batalla.
 
Habiendo tenido ocasión de escapar, permaneció sin embargo fumando tranquilamente al pie del cañón hasta que lo llevaron frente a Urquiza. Allí contestó las insolentes provocaciones del entrerriano y este ordenó su fusilamiento por la espalda (castigo usualmente aplicado a los traidores), pero cuando lo llevaron al sitio de fusilamiento, el 4 de febrero de 1852, Chilavert, tras derribar a quienes lo arrastraban, exigió ser fusilado de frente y a cara descubierta. Se defendió a golpes, pero fue ultimado a bayonetazos y golpes de culata. Su cadáver permaneció insepulto varios días.
 
A los pocos días, Urquiza ordenó el fusilamiento del regimiento completo de Aquino, desde oficiales hasta el último soldado y los colgó de los árboles de Palermo.
 
La Opinión Popular

 
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