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Internacionales - 08-10-2021 / 09:10
8 DE OCTUBRE DE 1851

Concluye la Guerra Grande de Uruguay

Concluye la Guerra Grande de Uruguay
La Guerra Grande, un conflicto que duró casi 12 años e involucró a las facciones políticas uruguayas blancos (liderados por Manuel Oribe) y colorados (liderados por Fructuoso Rivera).
 
Las causas del conflicto fueron las desinteligencias, en el Uruguay, entre los líderes del Partido Blanco y el Partido Colorado y pretensiones por parte del Imperio francés, del Imperio británico y de los cipayos unitarios argentinos para derrocar al gobierno federal de Juan Manuel de Rosas en Argentina.
 
El 08 de octubre de 1851, en el Río de la Plata, se da por terminada la Guerra Grande, un conflicto que duró casi 12 años e involucró a las facciones políticas uruguayas blancos (liderados por Manuel Oribe) y colorados (liderados por Fructuoso Rivera).
 
También contó con la intervención de las facciones políticas de Argentina, los federales liderados por Juan Manuel de Rosas en apoyo a los blancos uruguayos, y los unitarios en apoyo a los colorados, además de la participación del Imperio del Brasil, Gran Bretaña y Francia, así como fuerzas mercenarias españolas e italianas (de Giuseppe Garibaldi). Finalizado el conflicto en el Uruguay, la coalición que armó Justo José de Urquiza con brasileños, uruguayos colorados y unitarios argentinos, atacó directamente a Rosas.
 
La Opinión Popular

 
Guerra Grande es el nombre que contemporáneos de los hechos e historiadores posteriores han dado al conflicto que se produjo en el área del Río de la Plata entre el 10 de marzo de 1839 y el 8 de octubre de 1851. Los beligerantes fueron los blancos del Uruguay, encabezados por Manuel Oribe, aliados de los federales argentinos, liderados entonces por Juan Manuel de Rosas, enfrentados a los colorados, aliados de los unitarios argentinos.
 
El conflicto trascendió ampliamente la colectividad propia de las repúblicas platenses y contó con la intervención, diplomática y militar, del Imperio del Brasil, Francia y Gran Bretaña, además de la participación de fuerzas extranjeras (italianos de Giuseppe Garibaldi, españoles, franceses) algunos de los cuales actuaron en condición de mercenarios.
 
Al finalizar la guerra, se firmó la paz el 8 de octubre, en la cual se acordaba que ningún partido había triunfado, y se estableció el lema "ni vencidos, ni vencedores".
 
El Uruguay había quedado virtualmente en ruinas: se había producido un descenso en la población (muchos uruguayos se vieron forzados a buscar refugio en Argentina, aún cuando los "blancos" también eran mal vistos por los "unitarios" que con ayuda de los brasileños y "colorados" habían triunfado en Argentina tras la batalla de Caseros), y en los sectores más populares se había acentuado la pobreza. El 80% de la población permanecía en el analfabetismo.
 
Por otra parte, en materia económica, la ganadería estaba hundida, al igual que la industria saladeril. El Estado debió hacer frente a grandes deudas contraídas con Brasil, Francia e Inglaterra.
 
Tuvieron lógicamente consecuencias nefastas para el país; más con la intervención de Brasil en la resolución del conflicto, firmándose varios tratados que favorecían el comercio y economía brasileras en perjuicio de la uruguaya. Se vio comprometida la soberanía del país; aduanas y tierras extranjerizadas; la tierra desvalorizada, la ganadería y los saladeros en ruina.
 
Fuente: Wikipedia

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12-04-2026 / 19:04
La estrepitosa caída de Viktor Orbán en Hungría no es solo un traspié electoral en el Viejo Continente; es el colapso del espejo donde Javier Milei proyectaba su fantasía de un régimen de excepción y ajuste perpetuo. Al quedarse sin su principal bastión en Europa, el proyecto libertario en Argentina tiene un traspié geopolítico, desnudando que la mística de las "fuerzas del cielo" carece de sustento cuando la realidad del bolsillo y el hartazgo social desintegran el marketing del odio.

 
El desmoronamiento del régimen de Orbán se tradujo en cifras que marcaron un giro copernicano en la política húngara: el partido opositor Tisza, liderado por Péter Magyar, alcanzó un contundente 46% de los votos, superando por más de diez puntos al oficialista Fidesz, que se hundió en un 35%, su peor desempeño en casi dos décadas. Esta brecha de 11 puntos no solo despojó a Orbán de su mayoría especial en el Parlamento, sino que sepultó la imagen de invencibilidad del modelo conservador, demostrando que el descontento social acumulado fue capaz de perforar un aparato estatal diseñado para la perpetuidad.


 
Este quiebre del eje derechista internacional funciona como una sentencia anticipada para quienes pretenden gobernar contra las mayorías: la derrota de Orbán demuestra que no hay blindaje mediático ni persecución política que logre frenar la voluntad popular cuando el autoritarismo se convierte en hambre. En la Casa Rosada, el impacto se siente. Orbán es uno de los principales referentes ideologicos de las nuevas derechas del siglo XXI, uno de los primeros y mas acabados exponentes. El miedo a que el "efecto Budapest" cruce el Atlántico y se expanda a latinoamerica ha dejado de ser una especulación de la oposición para transformarse en el fantasma que hoy recorre los pasillos de un gobierno que empieza a oler su propio fin de ciclo.

03-03-2026 / 18:03
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02-03-2026 / 19:03
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