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“En política no hay que reír ni llorar, sólo comprender”, Baruch Spinoza. "La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva", José Saramago.
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Nacionales - 02-10-2021 / 09:10
PANORAMA EMPRESARIO SEMANAL

El experimento flexibilizador que proponen los opositores para el mercado laboral

El experimento flexibilizador que proponen los opositores para el mercado laboral
Martín Lousteau promueve generalizar el sistema de la “libreta de desempleo”, como lo conocen los albañiles, a toda la economía. Aduce que al abaratar los despidos (la indemnización no la paga el empleador sino el propio empleado mediante un fondo que nutre mensualmente), también se favorecerían las contrataciones. Es la misma lógica que la “mochila austríaca” que propone adaptar a la Argentina el hilandero Teddy Karagozian. O que el “comer y descomer” que proponía acelerar Miguel Ponte, el ex Techint que ocupó la Secretaría de Empleo hasta 2017.
Lo que desde Washington luce inviable políticamente es la flexibilización que proponen los opositores para el mercado laboral. No tanto por la resistencia que puedan ejercer dirigentes sindicales, que en muchos casos ya prestaron su apoyo a reformas "modernizadoras" de contenido similar a la que acaba de presentar Martín Lousteau para eliminar la indemnización por despido y reemplazarla por un fondo de desempleo del estilo del de la UOCRA. Sobre todo porque el salario real ya viene de un ajuste inédito, por lo que esas dirigencias podrían verse sobrepasadas.
 
Lousteau promueve generalizar el sistema de la "libreta de desempleo", como lo conocen los albañiles, a toda la economía. Aduce que al abaratar los despidos (la indemnización no la paga el empleador sino el propio empleado mediante un fondo que nutre mensualmente), también se favorecerían las contrataciones. Es la misma lógica que la "mochila austríaca" que propone adaptar a la Argentina el hilandero Teddy Karagozian. O que el "comer y descomer" que proponía acelerar Miguel Ponte, el ex Techint que ocupó la Secretaría de Empleo hasta 2017.
 
Curiosamente, la pandemia permitió evaluar el funcionamiento de la libreta como si se hubiera hecho un experimento con variables controladas. Fue justo en el sector gasífero, donde hay empresas tercerizadas que tienen empleados bajo ambos regímenes. Los resultados son demoledores. En Cosugas SA, solo durante la pandemia fueron cesanteados 200 operarios bajo convenio de la UOCRA y ninguno de los amparados por el convenio del STIGAS. En Exgadet SA fue 55 a cero. La indemnización disuadió a los patrones del despido de algunos y la libreta empujó a otros a la calle. Y las empresas no quebraron por sostener a los primeros.
 
Hay algo más interesante todavía: a tareas similares, los empleados bajo el sistema de la UOCRA ganan la mitad que sus compañeros bajo el convenio tradicional. Es algo lógico desde la teoría si el empleador puede deshacerse sin costo de cualquier empleado que le reclame un aumento, pero que se corrobora en la práctica en estas dos contratistas donde conviven ambos regímenes. El oficial de apoyo bajo convenio del STIGAS en esas firmas percibirá este mes $104.685 de bolsillo, mientras que el oficial especializado de UOCRA, que hace un trabajo parecido pero en las obras civiles del gas, ganará $51.841.
 

 
El péndulo argentino siembra dudas en Washington
 
La derrota del oficialismo en las PASO, la feroz crisis interna que explotó al día siguiente y el envalentonamiento opositor de los últimos días dibujó un nuevo signo de interrogación en el porvenir que imaginan en Estados Unidos para Argentina. La administración Biden, que tiene en sus manos refinanciar o no la deuda que mantiene al país en un limbo económico insostenible más allá de fin de año, incorporó a sus escenarios posibles el regreso del macrismo al poder en 2023 o incluso antes.
 
Lo que no tienen claro todavía en el Departamento de Estado es si esa eventual aceleración del típico péndulo criollo devolvería al país al rumbo que pretendieron fijarle algunos de esos mismos burócratas en la era Trump o si, en cambio, lo empujaría a una deriva explosiva como la del resto de América latina.
 
Es una pregunta válida a la luz de los fogonazos que alumbran por momentos el país que imaginan en Juntos. La campaña de Martín Tetaz, por caso, y su reivindicación de la "emisión cero" que se autoimpusieron Nicolás Dujovne y Guido Sandleris durante el último año de Mauricio Macri, luce impracticable fuera del laboratorio ahora que aquella caída violenta en la entrada de capitales se convirtió en una crisis social solo comparable al crac de 2001/2002.
 
¿Podría sostenerse Horacio Rodríguez Larreta en el sillón de Rivadavia si no tuviera a la mano recursos para atender urgencias como la que ayer reprimió en el desalojo de Retiro? ¿Acaso aceptaría el aspirante opositor con más chances de dirigir la orquesta ejecutar esa partitura a la que el propio Macri anticipó que solo le aceleraría el tempo? ¿Qué viabilidad política tendría ese bis sin la red de contención que tejió en su momento Carolina Stanley y con el peronismo enfrente, a la intemperie del poder?
 
La crisis del gas que estalló en todo el hemisferio norte también revivió al fantasma de Juan José Aranguren, tan irritante para el electorado como útil para aquel Frente de Todos que funcionaba tanto mejor por la negativa. Si las tarifas energéticas se rigieran por el esquema que diseñó el exCEO de Shell cuando fue ministro, la disparada del gas mayorista del 250% en Europa y del 100% en Estados Unidos ya habrían tenido un eco fuerte en las facturas de estas pampas.
 
El neuquino Darío Martínez aprovechó para inflar el pecho por el plan Gas.Ar, que permitió al Estado congelar en U$S 3,50 el millón de BTU por los próximos tres años, bien por debajo de los U$S 30 que hoy paga el mundo rico. Es una apuesta que le salió bien, con un precio sostén que lucía caro el año pasado y que ahora parece una ganga. Pero tampoco es un blindaje frente al descalabro que generó en el mundo la combinación del fuerte rebote de la demanda post-pandemia con las magras inversiones en hidrocarburos por el calentamiento global y una serie de eventos inesperados.
 
De hecho, las petroleras argentinas ya empezaron a cuotificar sus entregas de combustible a las estaciones de servicio. Si alguna quiere comprar más gasoil que el mes pasado no le venden.
 
 
De la autocrítica al harakiri
 
El Fondo Monetario no parece especialmente interesado en apurar flexibilizaciones laborales, al menos en los acuerdos stand-by que firmó Kristalina Georgieva desde marzo de 2020. En todos ellos, sin embargo (Egipto, Ucrania, Senegal, Armenia y Honduras), hubo condiciones muy estrictas de ajuste presupuestario y acumulación de reservas.
 
Egipto, por ejemplo, fue forzado a mantener superávit fiscal durante toda la pandemia, mientras el planeta íntegro entraba en déficits históricos para alimentar a sus poblaciones en cuarentena y reforzar sus sistemas de salud. Nada que ver con la generosidad ecologista que adjudicó esta semana a la búlgara el Nobel Joe Stiglitz, padrino académico y político del sobreviviente Martín Guzmán.
 
La timidez fiscal de los primeros anuncios (todavía no suman ni la décima parte del ya famoso punto del PBI que mencionó Cristina Kirchner en su explosiva carta post-PASO) sugiere que las negociaciones secretas de Guzmán con Julie Kozack siguen apuntando a un pacto después del 14 de noviembre, a 10 años, con seis de gracia y la cláusula "pari passu" para estirarlo si se aprueban nuevas líneas que lo permitan.
 
Por lo pronto, justo un mes antes de las elecciones va a haber una foto del equipo económico en pleno en la sede del Fondo en la calle 19. Miguel Pesce también reservó pasaje.
 
¿Sobrevivirá Georgieva al fuego a mansalva que se desató en su contra desde que una auditoría la acusó de haber manipulado un ranking cuando trabajaba en el Banco Mundial? ¿Será una conspiración de los halcones de Washington con los buitres de Wall Street, como claman Stiglitz y Guzmán, o simplemente un límite que le quiere imponer el Tío Sam a la injerencia del Papa Francisco sobre un ente clave como el Fondo?
 
El contenido del acuerdo, obviamente, no será el mismo si el Frente de Todos consigue remontar la derrota de las PASO. Para lograrlo, tanto los heridos de la purga kirchnerista como sus propios ejecutores procuran que cese la autocrítica.
 
"Ya parece un harakiri", dijo uno de ellos a BAE Negocios. En realidad también dependerá de que se active el aparato. En un municipio del Conurbano que solía pagar 1.600 viajes en remís cada día de elección solo se pagaron veinte. Y no porque hubiera un mandato de austeridad como los del Fondo.
 
También falta ver si prospera el Fondo de Resiliencia que se debate en el G-20. Una especie de reciclado de los DEG que repartió Georgieva para la recuperación post-pandemia y que les tocaron a países ricos que no los necesitan, dado que se distribuyeron en función del capital de cada uno en el propio Fondo y no de la población. Argentina y México insisten para que a ese fondo le puedan pedir prestado no solo los países más pobres sino también naciones de ingreso medio.
 
Guzmán y Georgieva se juegan sus pellejos en esa ciénaga. Es el riesgo que suelen enfrentar los emisarios cuando las contrapartes se desconfían y lo que hay en juego es mucho. En algún momento, siempre, un ruido en la línea dispara la pregunta más incómoda entre los que mandan. ¿Y éste al final para quién juega?
 
Por Alejandro Bercovich
 
Fuente: BAE Negocios
 

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17-10-2021 / 11:10
El regreso a cierta normalidad revitalizará los encuentros por el Día de la Madre. La Selección dio alegría a muchos corazones, la presencia del público "cambió el aire". Embelleció las victorias, consagró para siempre a Messi, hizo ídolo al Dibu Martínez, reivindicó al Fideo di María.
 
Las movilizaciones de hoy y de mañana fueron precedidas por idas y vueltas difíciles de explicar y hasta de comprender. En una de esas los cambios atendieron a reclamos de militantes y adherentes, de gente de a pie que quería expresarse. Pudieron incidir divergencias internas, que sobreviven y cuya real magnitud se medirá después de las elecciones.
 
Como fuera, el sistema político argentino es incompleto y hasta inconcebible sin la activa y multicolor movilización popular. La movida callejera protagoniza, influye, a menudo cambia la realidad. Como mínimo, da cuenta de los reclamos, las protestas y las emociones colectivas. Jamás una marcha o un acto expresan a la totalidad pero ésta es menos inteligible sin el termómetro callejero.
 
¿Hace falta decir, lectora o lector, que este reconocimiento-elegía no equivale a endiosar específicamente las movilizaciones antes de que se concreten? Miles o millones de protagonistas le darán sentido, demarcarán rumbos, cantarán o gritarán. Harán camino al andar.
 
Como es regla, las Madres y las Abuelas dieron el primer ejemplo al suspender los actos del 24 de marzo, dos años seguidos. Ahora, la comunidad pugna por recuperar pedacitos de vida, gestos de afecto, abrazos, compañía.
 
Las convocatorias de hoy y mañana reabren una puerta. No es serio predecir qué hay "del otro lado". Seguro que es mejor, más apegado a las tradiciones populares que las restricciones que impuso la pandemia. El resto, el futuro se irá re-construyendo.
 

17-10-2021 / 10:10
El pronóstico indica que este domingo el cielo estará mayormente despejado en todo el territorio argentino, con temperaturas agradables (excepto en las zonas más australes) y sin probabilidad de lluvia. Meteorológicamente hablando será lo que el maestro Osvaldo Soriano inmortalizó en las últimas líneas de su novela No habrá más penas ni olvidos como "un día peronista". El lunes, de acuerdo a las previsiones, va a pasar lo mismo.
 
Se trata de un escenario óptimo para que el peronismo vuelva a la calle después de dos años de pandemia y en medio de una feroz avanzada de la derecha, que en el peor momento económico y social del país en dos décadas pretende imponer una agenda de ajuste ortodoxo, flexibilización laboral y devaluación del poder adquisitivo. No serán, el domingo ni el lunes, manifestaciones de apoyo al gobierno, sino más bien marchas en defensa propia.
 
Decimos "en defensa propia" en dos sentidos. Social, porque un nuevo shock como el que promueve la oposición, después de tres años de recesión y una década de estancamiento y partiendo de un 40 por ciento de pobreza hundiría a la Argentina en una crisis peor que la de comienzos de siglo. Según los números que maneja el gobierno, una devaluación del 20 por ciento del tipo de cambio oficial arrojaría dos millones de personas más a la pobreza.
 
Político, por otro lado, porque todos los dirigentes y militantes peronistas son potenciales víctimas de la persecución que anuncia la derecha si vuelve al poder. Los mecanismos del lawfare siguen intactos. Lo demostró Casación esta semana, dictaminando que Gustavo Hornos es imparcial para juzgar a Mauricio Macri luego de que el propio juez confesara ser su amigo para no explicar las asiduas visitas a Casa Rosada y Olivos.
 
Sigue siendo un misterio la predisposición del empresariado argentino para apostar a una salida consensuada de la crisis a costa de postergar por un tiempo la recomposición de sus márgenes de ganancia. Si sigue primando, en cambio, la postura de insistir en reformas laborales inviables o en la salida del cepo vía devaluación, el gobierno deberá encontrar en las calles llenas de gente este 17 y 18 de octubre el valor para hacer lo que sea necesario.
 

16-10-2021 / 07:10
Que la gestión de Mauricio Macri benefició a las distribuidoras eléctricas privadas Edenor y Edesur se supo siempre. Ahora lo confirmó un informe de la Auditoría General de la Nación (AGN). En una investigación referida a la Revisión Tarifaria Integral, la AGN revela que la gestión cambiemos aprobó "costos operativos mayores a los reales", que impactó en la tarifa final que pagaron los usuarios, y que ello produjo, sin causa, "una mayor rentabilidad para las empresas".
 
Y más: entre el 28 de enero de 2016 y el 1 de febrero de 2018 el Ente Nacional Regulador de la Electricidad no cumplió con su tarea de controlar a las concesionarias de Edenor y Edesur empresas que prestan el servicio en el Área Metropolitana Buenos Aires
 
En su auditoria, la AGN detectó que resultaron "mayores a los costos reales de las distribuidoras, lo que implicó una sobreestimación de los mismos y un mayor reconocimiento a incluir en el Costo Propio de Distribución para el cálculo del cuadro tarifario".
 
Comparando los costos presentados por las empresas con sus Estados Contables, se determinó que "el Enre aprobó costos operativos un 54% superiores para Edenor y un 61% para Edesur". Estas sobreestimaciones representaron montos adicionales para las distribuidoras equivalentes a 2.200 millones de pesos para Edenor y 2.000 millones de pesos para Edesur, solventados por los usuarios en sus tarifas.
 
El relevamiento fue aprobado por los auditores generales María Graciela de la Rosa, Javier Fernández, Juan Ignacio Forlón, Gabriel Mihura Estrada, Miguel Ángel Pichetto y Alejandro Nieva y el titular del organismo Jesús Rodríguez.
 
Tal un pasaje textual del informe "estos sobre costos derivaron en una tarifa final mayor para los usuarios". Y agrega: "La fórmula para determinar las bonificaciones que debía otorgarse a los usuarios por cortes de suministro perjudicaron a los mismos con respecto a la situación previa".
 
La Auditoría también descubrió "desvíos de los planes de inversión comprometidos por parte de las distribuidoras, lo que llevó a que en los primeros dos años del quinquenio persistan los cortes de suministro".
 
Conclusión: "La Revisión Tarifaria Integral benefició a las distribuidoras en detrimento de los usuarios ya que se aprobaron costos operativos mayores a los reales, lo que impactó en la tarifa final que pagaron los usuarios y en una mayor rentabilidad para las empresas".
 
La Opinión Popular
 

16-10-2021 / 07:10
"Tendríamos que haber pagado cinco mil millones de dólares este año y 19 mil millones en el 2022 ¿qué hubieran hecho ustedes si estuvieran en el gobierno?", preguntó Leandro Santoro. "Fácil -respondió María Eugenia Vidal-- tendríamos la confianza de los organismos internacionales y hubiéramos conseguido más crédito". Endeudarse más, según la candidata de Cambiemos. La respuesta resbaló por el éter hacia algún agujero negro.
 
Vidal lo soluciona todo fácil: Nos endeudamos más y que pague Magoya a costa de la educación, la salud y la seguridad de los pobres. Así. lo único que queda de esos debates son gestos, como el de Myriam Bregman de negarse a saludar a Javier Milei, o la sonrisa escenográfica de falsa ama de casa de Vidal cuando respondía barrabasadas o afirmaciones falsas sobre sus propuestas para un tema como educación que nunca fue prioridad en los gobiernos del macrismo.
 
Al revés del discurso de falsa sonrisa, el macrismo siempre bajó los presupuestos en educación y salud, no construyó ninguna escuela cuando fue gobernadora y hasta le explotó una por falta de mantenimiento. Y en CABA con Rodríguez Larreta siempre hay déficit de vacantes en las escuelas. "CABA tiene un héroe de la pandemia que se llama Fermán Quirós", afirmó Vidal, cuando Quirós no hubiera podido vacunar a nadie si no fuera por el enorme esfuerzo del gobierno nacional para conseguir las vacunas a pesar de los obstáculos y las críticas permanentes del macrismo.
 
Eso fue el debate estelar de esta semana durante el cual Leandro Santoro, el candidato del Frente de Todos, se mantuvo sobrio y con más consistencia que Vidal. Bregman sobresalió por su gesto con un Milei que está formateado para gritar solo, pero hace agua en un debate. Imposible que el debate haya aclarado algo a los porteños o que haya movido el amperímetro.
 
Un acto de exposición de ideas entre los candidatos --que tiene un fundamento democrático-- está tan intermediado por la lógica mediática que se convierte en un festival guionado donde los contenidos pasan a un lugar muy secundario.
 

15-10-2021 / 10:10
Superada la etapa "fiscalista" a la que el kirchnerismo adjudica la derrota en las PASO, y luego de los anuncios que volcarán casi medio punto del PBI a los bolsillos de la clase media y baja, lo que determinará ahora el carácter progresivo o regresivo del rebote post-pandemia es el éxito que tenga el Gobierno en el combate contra la inflación.
 
Si sigue como en septiembre, de vuelta arriba del 50% interanual, se va a hacer realidad el peor vaticinio de Cristina Fernández en aquel discurso platense de fines del año pasado: que el crecimiento "se lo queden tres o cuatro vivos nada más". Para evitarlo, la vicepresidenta dijo aquella vez que había que "alinear salarios y jubilaciones, obviamente, precios, sobre todo los de los alimentos y tarifas". Por ahora no lo logró.
 
Es la misión que le encomendaron al flamante secretario de Comercio, Roberto Feletti, quien ayer avisó a supermercadistas que el mecanismo de seguimiento va a cambiar respecto del que llevaba adelante Paula Español.
 
La guardiana eyectada no pudo resistir la presión del 3,5% de inflación de septiembre, por encima de los peores pronósticos. En las últimas semanas venía hablando pestes de su jefe en los papeles, Matías Kulfas, quien de todos modos tampoco festejó su desplazamiento porque con su sucesor aterrizó la exministra Débora Giorgi, con quien nunca congenió.
 
La negociación con el FMI, donde se juega el futuro inmediato del país, la llevará adelante durante los próximos tres meses ese oficialismo lastimado en su legitimidad, urgido por los vencimientos, presionado por el empresariado y sin unanimidad respecto de qué es aceptable socialmente firmar.
 
Todo va a acelerar después de las elecciones de noviembre. Pero si lo que se firma es lo que está en los borradores, en 2026 va a haber vencimientos por más de la mitad de las reservas brutas del Banco Central.
 
Es algo que el Guzmán académico difícilmente podría definir como sostenible. Hasta ese momento, sin embargo, un sector del establishment coincide con parte del oficialismo y parte de la oposición en que puede recrearse un modelo de alto crecimiento con inversión alta y salarios modestos. Parecido al de Néstor Kirchner. El obstáculo es que hay mucho menos para repartir. Y una deuda mucho más cuantiosa.
 

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