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Nacionales - 25-09-2021 / 10:09
HORACIO ROSATTI Y CARLOS ROSENKRANTZ SE VOTARON A SI MISMOS

Corte Suprema macrista, vacía y deslegitimada

Corte Suprema macrista, vacía y deslegitimada
Los cortesanos Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz se votaron a sí mismos para ser presidente y vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Para peor la Corte, el máximo tribunal del país, eligió sus autoridades con dos de sus cinco miembros fuera de la votación. Uno de los que no participó, Ricardo Lorenzetti, alegó que estaba en otro zoom en una actividad privada pero lo cierto es que quiso posponer la definición y al no lograrlo optó por vaciar el cónclave.
Los cortesanos Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz se votaron a sí mismos para ser presidente y vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Para peor la Corte, el máximo tribunal del país, eligió sus autoridades con dos de sus cinco miembros fuera de la votación. Uno de los que no participó, Ricardo Lorenzetti, alegó que estaba en otro zoom en una actividad privada pero lo cierto es que quiso posponer la definición y al no lograrlo optó por vaciar el cónclave.
 
Lo siguió la quinta cortesana, Elena Highton de Nolasco, ya pasada de la edad que marca la Constitución para integrar el tribunal. Si la legitimidad y la idoneidad de la Corte estaban por el piso ahora bajó varios subsuelos.
 
Rosatti presidirá el máximo tribunal del país desde el próximo 1° de octubre hasta el 30 de septiembre de 2024 tal como había anticipado Clarín, uno de sus sponsors principales. Su vice será el actual presidente, Rosenkrantz, también ligado al holding que comanda Héctor Magnetto y que es el gran ganador en toda esta jugada: logró colocar a su segundo titular de la Corte consecutivo.
 
El binomio Rosatti-Rosenkrantz aceptó en su momento incorporarse a la Corte por decreto, violando la Constitución. Fue una idea que Mauricio Macri tomó de Fabián "Pepín" Rodríguez Simón, hoy prófugo y con alerta roja de Interpol. Ambos supremos tienen un buen número de llamadas con el fugado durante el reinado del lawfare macrista. Ni disimulan.
 
La votación fue todo menos prolija. El cordobés Juan Carlos Maqueda, a quien los poroteos previos indicaban como el que podía inclinar la balanza, fue más que eso: fue quien propuso la fórmula Rosatti-Rosenkrantz a la que ambos adhirieron. O sea, se votaron a sí mismos.
 
Y Maqueda, nombrado en la Corte en 2002 por el senador en ejercicio de la presidencia Eduardo Duhalde y que hoy mantiene un vínculo estrecho con Juan Schiaretti, fue clave para la operación. Llegaron así a los tres votos sobre cinco que necesitaban. La elección, sin embargo, se dio sin la participación de Lorenzetti y de Highton de Nolasco, lo que la vació de legitimidad.
 
Lorenzetti, ex presidente de la Corte, difundió un comunicado donde apuntó contra Rosenkrantz. Según Lorenzetti, el actual presidente del tribunal convocó el miércoles a la tarde a un acuerdo extraordinario para el jueves a las 12 para definir las autoridades del cuerpo.
 
¿Se excusarán el nuevo presidente y el vice presidente cuando tengan que intervenir en el caso del Correo, que toca a la familia Macri de quien los nombró por decreto?
 

 
En el acta de la votación de este jueves quedó constancia que una hora y media antes de la reunión, a las 10.34, Lorenzetti comunicó que estaba "imposibilitado" de asistir al zoom de la Corte porque estaba participando de las reuniones de Unidroit (Instituto Internacional para la Unificación del Derecho Privado), del cual forma parte del Consejo de Gobierno.
 
Con este panorama, y de nuevo según el acta de votación, a las 11.15 la jueza Highton de Nolasco pidió que se postergara el acuerdo extraordinario hasta que pudiera participar Lorenzetti. A las 11.49 Rosenkrantz dijo que no hacía falta que participaran todos los miembros de la Corte y que la reunión se hacía igual. Ante esto Highton decidió no participar.
 
Cuesta creer que Rosenkrantz no supiera del compromiso de Lorenzetti y que Lorenzetti no pudiera silenciar un rato su participación en ese instituto y participar del acuerdo del tribunal que le paga el sueldo. Tampoco es irregular que la Corte convoque a acuerdos extraordinarios más allá de su habitual reunión de los martes.
 
Lo evidente es que Rosenkrantz convocó a la reunión a siete días de que le venciera el mandato, cuando supo que tenían conformada la mayoría de tres junto a Rosatti y Maqueda, y que Lorenzetti hizo un último intento para aplazar la definición, no lo logró y jugó a deslegitimar la elección y la nueva presidencia de la Corte.
 
 
Juego de tronos
  
La gran incógnita es si Rosatti logrará reconstruir el poder de la presidencia cortesana. Lorenzetti supo concentrar tanto la agenda como la caja pero a Rosenkrantz sus pares le recortaron prácticamente todo el margen de acción a finales de 2018. Tuvo un efecto positivo: la propia inexperiencia de Rosenkrantz, un abogado del establishment poco habituado a las internas de tribunales, hizo que no pudiera construir una línea de mando con los jueces federales, en especial con Comodoro Py.
 
Es previsible que Rosatti, que sí tuvo roce en la rosca política, busque recuperar ese poder de fuego y que Lorenzetti, con quien mantiene una disputa de años, maniobre para mantener ese vacío de poder en la presidencia de la Corte. Lo curioso es que la acordada que recortó las funciones de Rosenkrantz la digitaron entre Rosatti, Maqueda y Lorenzetti, que en su momento fue bautizada mediáticamente como la "pata peronista" de la Corte.
 
El otro interrogante gira en torno a las mayorías de la Corte para los casos de alto impacto político y económico, desde cuestiones vinculadas a tarifas hasta el caso Correo. ¿Se excusarán el nuevo presidente y vicepresidente cuando tengan que intervenir en el caso que toca a la familia de quien los nombró por decreto?
 
Un tercer punto será la relación con el Gobierno. El ministro de Justicia, Martín Soria, se abstuvo hasta ahora de opinar sobre la interna cortesana, un gesto que buscó disipar cualquier intervención del Gobierno en la elección del nuevo presidente de la Corte. Es claro que Rosenkrantz no era del agrado del Gobierno tanto como que Rosatti no figura entre las preferencias de Alberto Fernández, que lo conoce de su paso como ministro de Justicia durante el gobierno de Néstor Kirchner.
 
 
Nueva mayoría
 
En tribunales hubo diversas lecturas sobre lo sucedido. Por un lado, están quienes consideran que la forma en que se resolvió la votación deslegitima a todos los supremos. Pero también están quienes ven que asoma una "nueva mayoría" para timonear "el gobierno del Poder Judicial".
 
La Corte tiene dos roles. Por un lado, es la última instancia judicial, que revisa lo que realizan las instancias inferiores. Allí, difícilmente Maqueda, Rosatti y Rosenkrantz coincidan con asiduidad, ya que entre los dos primeros y el actual presidente supremo hay diferencias jurídicas de peso. Pero la otra faceta de la Corte es el gobierno de Poder Judicial, el que comparte con el Consejo de la Magistratura. Y ahí sí se observa que emerge una nueva mayoría que permitirá a Rosatti administrar la presidencia del cuerpo.
 
"Ahí está el poder. Es la construcción de poder político dentro del Poder Judicial", indican desde tribunales. Si repiten el consenso que lograron este jueves, la nueva mayoría podrá gestionar el perfil del Poder Judicial que desee, administrará los contratos del sistema, los convenios con otras instituciones y las acordadas de superintendencia, por citar algunos ejemplos nada desdeñables.
 
Por Ari Lijalad y Franco Mizrahi
 
Fuente: El Destape
 

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17-10-2021 / 11:10
El regreso a cierta normalidad revitalizará los encuentros por el Día de la Madre. La Selección dio alegría a muchos corazones, la presencia del público "cambió el aire". Embelleció las victorias, consagró para siempre a Messi, hizo ídolo al Dibu Martínez, reivindicó al Fideo di María.
 
Las movilizaciones de hoy y de mañana fueron precedidas por idas y vueltas difíciles de explicar y hasta de comprender. En una de esas los cambios atendieron a reclamos de militantes y adherentes, de gente de a pie que quería expresarse. Pudieron incidir divergencias internas, que sobreviven y cuya real magnitud se medirá después de las elecciones.
 
Como fuera, el sistema político argentino es incompleto y hasta inconcebible sin la activa y multicolor movilización popular. La movida callejera protagoniza, influye, a menudo cambia la realidad. Como mínimo, da cuenta de los reclamos, las protestas y las emociones colectivas. Jamás una marcha o un acto expresan a la totalidad pero ésta es menos inteligible sin el termómetro callejero.
 
¿Hace falta decir, lectora o lector, que este reconocimiento-elegía no equivale a endiosar específicamente las movilizaciones antes de que se concreten? Miles o millones de protagonistas le darán sentido, demarcarán rumbos, cantarán o gritarán. Harán camino al andar.
 
Como es regla, las Madres y las Abuelas dieron el primer ejemplo al suspender los actos del 24 de marzo, dos años seguidos. Ahora, la comunidad pugna por recuperar pedacitos de vida, gestos de afecto, abrazos, compañía.
 
Las convocatorias de hoy y mañana reabren una puerta. No es serio predecir qué hay "del otro lado". Seguro que es mejor, más apegado a las tradiciones populares que las restricciones que impuso la pandemia. El resto, el futuro se irá re-construyendo.
 

17-10-2021 / 10:10
El pronóstico indica que este domingo el cielo estará mayormente despejado en todo el territorio argentino, con temperaturas agradables (excepto en las zonas más australes) y sin probabilidad de lluvia. Meteorológicamente hablando será lo que el maestro Osvaldo Soriano inmortalizó en las últimas líneas de su novela No habrá más penas ni olvidos como "un día peronista". El lunes, de acuerdo a las previsiones, va a pasar lo mismo.
 
Se trata de un escenario óptimo para que el peronismo vuelva a la calle después de dos años de pandemia y en medio de una feroz avanzada de la derecha, que en el peor momento económico y social del país en dos décadas pretende imponer una agenda de ajuste ortodoxo, flexibilización laboral y devaluación del poder adquisitivo. No serán, el domingo ni el lunes, manifestaciones de apoyo al gobierno, sino más bien marchas en defensa propia.
 
Decimos "en defensa propia" en dos sentidos. Social, porque un nuevo shock como el que promueve la oposición, después de tres años de recesión y una década de estancamiento y partiendo de un 40 por ciento de pobreza hundiría a la Argentina en una crisis peor que la de comienzos de siglo. Según los números que maneja el gobierno, una devaluación del 20 por ciento del tipo de cambio oficial arrojaría dos millones de personas más a la pobreza.
 
Político, por otro lado, porque todos los dirigentes y militantes peronistas son potenciales víctimas de la persecución que anuncia la derecha si vuelve al poder. Los mecanismos del lawfare siguen intactos. Lo demostró Casación esta semana, dictaminando que Gustavo Hornos es imparcial para juzgar a Mauricio Macri luego de que el propio juez confesara ser su amigo para no explicar las asiduas visitas a Casa Rosada y Olivos.
 
Sigue siendo un misterio la predisposición del empresariado argentino para apostar a una salida consensuada de la crisis a costa de postergar por un tiempo la recomposición de sus márgenes de ganancia. Si sigue primando, en cambio, la postura de insistir en reformas laborales inviables o en la salida del cepo vía devaluación, el gobierno deberá encontrar en las calles llenas de gente este 17 y 18 de octubre el valor para hacer lo que sea necesario.
 

16-10-2021 / 07:10
Que la gestión de Mauricio Macri benefició a las distribuidoras eléctricas privadas Edenor y Edesur se supo siempre. Ahora lo confirmó un informe de la Auditoría General de la Nación (AGN). En una investigación referida a la Revisión Tarifaria Integral, la AGN revela que la gestión cambiemos aprobó "costos operativos mayores a los reales", que impactó en la tarifa final que pagaron los usuarios, y que ello produjo, sin causa, "una mayor rentabilidad para las empresas".
 
Y más: entre el 28 de enero de 2016 y el 1 de febrero de 2018 el Ente Nacional Regulador de la Electricidad no cumplió con su tarea de controlar a las concesionarias de Edenor y Edesur empresas que prestan el servicio en el Área Metropolitana Buenos Aires
 
En su auditoria, la AGN detectó que resultaron "mayores a los costos reales de las distribuidoras, lo que implicó una sobreestimación de los mismos y un mayor reconocimiento a incluir en el Costo Propio de Distribución para el cálculo del cuadro tarifario".
 
Comparando los costos presentados por las empresas con sus Estados Contables, se determinó que "el Enre aprobó costos operativos un 54% superiores para Edenor y un 61% para Edesur". Estas sobreestimaciones representaron montos adicionales para las distribuidoras equivalentes a 2.200 millones de pesos para Edenor y 2.000 millones de pesos para Edesur, solventados por los usuarios en sus tarifas.
 
El relevamiento fue aprobado por los auditores generales María Graciela de la Rosa, Javier Fernández, Juan Ignacio Forlón, Gabriel Mihura Estrada, Miguel Ángel Pichetto y Alejandro Nieva y el titular del organismo Jesús Rodríguez.
 
Tal un pasaje textual del informe "estos sobre costos derivaron en una tarifa final mayor para los usuarios". Y agrega: "La fórmula para determinar las bonificaciones que debía otorgarse a los usuarios por cortes de suministro perjudicaron a los mismos con respecto a la situación previa".
 
La Auditoría también descubrió "desvíos de los planes de inversión comprometidos por parte de las distribuidoras, lo que llevó a que en los primeros dos años del quinquenio persistan los cortes de suministro".
 
Conclusión: "La Revisión Tarifaria Integral benefició a las distribuidoras en detrimento de los usuarios ya que se aprobaron costos operativos mayores a los reales, lo que impactó en la tarifa final que pagaron los usuarios y en una mayor rentabilidad para las empresas".
 
La Opinión Popular
 

16-10-2021 / 07:10
"Tendríamos que haber pagado cinco mil millones de dólares este año y 19 mil millones en el 2022 ¿qué hubieran hecho ustedes si estuvieran en el gobierno?", preguntó Leandro Santoro. "Fácil -respondió María Eugenia Vidal-- tendríamos la confianza de los organismos internacionales y hubiéramos conseguido más crédito". Endeudarse más, según la candidata de Cambiemos. La respuesta resbaló por el éter hacia algún agujero negro.
 
Vidal lo soluciona todo fácil: Nos endeudamos más y que pague Magoya a costa de la educación, la salud y la seguridad de los pobres. Así. lo único que queda de esos debates son gestos, como el de Myriam Bregman de negarse a saludar a Javier Milei, o la sonrisa escenográfica de falsa ama de casa de Vidal cuando respondía barrabasadas o afirmaciones falsas sobre sus propuestas para un tema como educación que nunca fue prioridad en los gobiernos del macrismo.
 
Al revés del discurso de falsa sonrisa, el macrismo siempre bajó los presupuestos en educación y salud, no construyó ninguna escuela cuando fue gobernadora y hasta le explotó una por falta de mantenimiento. Y en CABA con Rodríguez Larreta siempre hay déficit de vacantes en las escuelas. "CABA tiene un héroe de la pandemia que se llama Fermán Quirós", afirmó Vidal, cuando Quirós no hubiera podido vacunar a nadie si no fuera por el enorme esfuerzo del gobierno nacional para conseguir las vacunas a pesar de los obstáculos y las críticas permanentes del macrismo.
 
Eso fue el debate estelar de esta semana durante el cual Leandro Santoro, el candidato del Frente de Todos, se mantuvo sobrio y con más consistencia que Vidal. Bregman sobresalió por su gesto con un Milei que está formateado para gritar solo, pero hace agua en un debate. Imposible que el debate haya aclarado algo a los porteños o que haya movido el amperímetro.
 
Un acto de exposición de ideas entre los candidatos --que tiene un fundamento democrático-- está tan intermediado por la lógica mediática que se convierte en un festival guionado donde los contenidos pasan a un lugar muy secundario.
 

15-10-2021 / 10:10
Superada la etapa "fiscalista" a la que el kirchnerismo adjudica la derrota en las PASO, y luego de los anuncios que volcarán casi medio punto del PBI a los bolsillos de la clase media y baja, lo que determinará ahora el carácter progresivo o regresivo del rebote post-pandemia es el éxito que tenga el Gobierno en el combate contra la inflación.
 
Si sigue como en septiembre, de vuelta arriba del 50% interanual, se va a hacer realidad el peor vaticinio de Cristina Fernández en aquel discurso platense de fines del año pasado: que el crecimiento "se lo queden tres o cuatro vivos nada más". Para evitarlo, la vicepresidenta dijo aquella vez que había que "alinear salarios y jubilaciones, obviamente, precios, sobre todo los de los alimentos y tarifas". Por ahora no lo logró.
 
Es la misión que le encomendaron al flamante secretario de Comercio, Roberto Feletti, quien ayer avisó a supermercadistas que el mecanismo de seguimiento va a cambiar respecto del que llevaba adelante Paula Español.
 
La guardiana eyectada no pudo resistir la presión del 3,5% de inflación de septiembre, por encima de los peores pronósticos. En las últimas semanas venía hablando pestes de su jefe en los papeles, Matías Kulfas, quien de todos modos tampoco festejó su desplazamiento porque con su sucesor aterrizó la exministra Débora Giorgi, con quien nunca congenió.
 
La negociación con el FMI, donde se juega el futuro inmediato del país, la llevará adelante durante los próximos tres meses ese oficialismo lastimado en su legitimidad, urgido por los vencimientos, presionado por el empresariado y sin unanimidad respecto de qué es aceptable socialmente firmar.
 
Todo va a acelerar después de las elecciones de noviembre. Pero si lo que se firma es lo que está en los borradores, en 2026 va a haber vencimientos por más de la mitad de las reservas brutas del Banco Central.
 
Es algo que el Guzmán académico difícilmente podría definir como sostenible. Hasta ese momento, sin embargo, un sector del establishment coincide con parte del oficialismo y parte de la oposición en que puede recrearse un modelo de alto crecimiento con inversión alta y salarios modestos. Parecido al de Néstor Kirchner. El obstáculo es que hay mucho menos para repartir. Y una deuda mucho más cuantiosa.
 

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