La Opinión Popular
                  15:32  |  Miércoles 22 de Septiembre de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“En política no hay que reír ni llorar, sólo comprender”, Baruch Spinoza. "La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva", José Saramago.
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Entre Ríos - 13-09-2021 / 20:09
PANORAMA POLÍTICO PROVINCIAL

Juntos por Entre Ríos se impuso en la provincia

Juntos por Entre Ríos se impuso en la provincia
El escrutinio provisorio del 96,9 por ciento de las mesas dio ganador a Juntos por Entre Ríos, espacio que al sumar sus tres listas obtuvo el 51,86 por ciento de los votos, mientras que el Frente de todos alcanzó el 29,44 por ciento. La lista que encabezaba el porteño Rogelio Frigerio se impuso en las PASO de Juntos por Entre Ríos con el 64,63 por ciento, seguido por el espacio de Pedro Galimberti, quien alcanzó el 31,66 por ciento y, finalmente, quedó Carlos González con el 3,5 por ciento. El Frente de todos quedó segundo con el 29,45 por ciento.
La única verdad es la realidad. Y lo real es que el escrutinio del 96,9% de las mesas de las PASO dio ganador a Juntos por Entre Ríos, espacio que al sumar sus tres listas obtuvo el 51,86% de los votos, mientras que el Frente de todos alcanzó el 29,44%. Lo primero sería reconocer una dura, por inesperada, derrota. Y hablamos en potencial: nada es concluyente hasta el 14 de noviembre. Lo segundo es pensar con sensatez, no dejarse ganar por el temor o la bronca porque empeora la derrota. Lo tercero es recordar lo que decia José Saramago: "la derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva".

En democracia no se gana siempre. Y sí uno se cae... se tiene que levantar. Pero, frente al revés, hay que comenzar a buscar algunas explicaciones. El manual para las PASO prescribe conformar listas de unidad en los distritos donde se gobierna. El Ejecutivo funciona como un gran ordenador de la política y de las listas, es racional reforzar el poder de los gobernadores. En el llano, en la oposición que siempre fragmenta, las Primarias sirven para dirimir diferencias. Y las internas generan movilización y mayor participación. De hecho la campaña de Juntos por el Cambio fue más intensa que la del Frente de Todos, casi como si se tratara de la elección legislativa de noviembre.

De todos modos, el resultado de las PASO solamente podrá ser tomado como una aproximación a las elecciones de noviembre donde los números pueden cambiar. "Reforzaremos para noviembre, para revertir esos puntos de diferencia", afirmó Gustavo Bordet. El Frente de Todos, que reguló su empuje, ¿pondrá toda la energía en las elecciones de noviembre? ¿Se le pedirá a la militancia que redoble esfuerzos? La principal campaña que puede hacer el oficialismo es gobernar mejor.
 
El elemento más fuerte para provocar un cambio importante en las tendencias del voto ha sido la pandemia, que instaló el malhumor por el proceso traumático que implicó el mayor desastre sanitario de la humanidad de las últimas décadas. A pesar del desempeño notable del Gobierno en la lucha contra la enfermedad -que tarde o temprano será reconocido incluso por sus detractores- toda la sociedad resultó afectada ya sea en la salud, en el trabajo, en la educación o en la vida cotidiana. Las muchas cosas que sí se hicieron, evidentemente, no alcanzaron o no fueron bien explicadas o las dos cosas.

El esfuerzo del Gobierno nacional para afrontar la pandemia logró atenuar sus efectos, pero los problemas económicos que provocó fueron atribuidos a decisiones de la Casa Rosada. Con inflación y caída del salario no se ganan elecciones, el cierre de los comercios por las precauciones sanitarias, los impedimentos para traslados y vacaciones, y otras medidas de cuidado fueron muy antipáticas y promovieron un clima de malhumor, que se expresó en el voto castigo al Gobierno.

Ahora bien, el peronismo ha conocido las horas triunfales con el pueblo resonando en cantos, ha conocido la derrota electoral, ha sufrido golpes militares arteros, persecución y crímenes políticos segando la vida de miles de sus compañeros. Lo que no ha conocido es el deshonor. Si pierden, no nos ponen a llorar ni desconocen la derrota alegando que "hubo fraude" como sí lo hace la derecha de Trump, Bolsonaro, Fujimori y Macri. Lo que hay que hacer es analizar por qué pasó lo que pasó y prepararse mejor para la próxima batalla. El camino no es el ajuste de cuentas histérico sino la reflexión, que tiene que desembocar en más unidad y en más militancia contra el neoliberalismo que quiere volver al gobierno para beneficiar solo a los más ricos.

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Juntos por Entre Ríos se impuso en la provincia

Campaña con alarmante carencia de contenido
 
En medio de una pandemia que abre escenarios desconocidos, comenzó, con las PASO, la maratón electoral de medio término que condicionará los próximos dos años. A nivel nacional, la cruzada transcurrió con duros ataques al adversario pero sin debate real, con una alarmante carencia de contenido y un discurso por momentos infantil, especialmente cuando se intentó apelar a los jóvenes.
 
El insólito spot "con onda" de Facundo Manes, la reivindicación del "garche" de Victoria Tolosa Paz, los diálogos imaginarios de Florencio Randazzo, la tanga negra de Cinthia Fernández en el Congreso, Mauricio Macri confesando que miraba Netflix mientras hundía la economía del país, es todo demasiado bizarro para entusiasmar a alguien.
 
Sin grandes logros para mostrar y con escándalos innecesarios, el Gobierno nacional abandonó las pretensiones que alguna vez tuvo de seducir a los votantes que no se identifican con ninguno de los bandos de la grieta y se concentró en contener al núcleo duro para evitar una derrota electoral que mine el capital político que le queda.
 
Las campañas del oficialismo nacional y Juntos por el Cambio coinciden en su eje central: la crítica a los fracasos del rival. Es que si al actual Gobierno nacional le cuesta mostrar algún logro de gestión, a la coalición opositora le duele cada vez que alguien recuerda los fracasos acumulados de la gestión de Macri.
 
No hubo propuestas ni debate político. La consigna, desde ambas orillas, es evitar que gane el otro como supuesto requisito sine qua non para la construcción de un futuro venturoso para el país, que nadie se detiene a explicar cómo será construido. Desde el FdT razonan que la pandemia les impidió obtener los resultados que ahora sí llegarán y dejan asentado que Macri no necesitó al coronavirus para hacer un gobierno peor que el de Alberto.
 
Ante la escasez de argumentos a su favor, las huestes macristas prefieren no detenerse a defender la gestión del ex presidente de Boca, en cambio se concentraron en marcar los errores personales del Alberto y demonizar al peronismo, porque para ser mejor que un demonio no hace falta ser muy bueno.
 

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Dos modelos en pugna
 
El Frente de Todos recién pudo instalar la dicotomía electoral en los últimos días de la campaña. Antes hubo un recorrido accidentado con la foto en Olivos, la profesora en La Matanza, el "garchar" de Tolosa Paz y demás recortes de la realidad con los que los grandes medios porteños, alineados con la oposición, buscaron ocupar la mayor cantidad de minutos posibles.
 
El protagonismo que tomó Macri y la propuesta de Rodríguez Larreta de eliminar las indemnizaciones por despido dejó expuesto los dos modelos que se enfrentan en las urnas. Uno apuesta al "mercado", y el otro a un Estado presente para proteger a los más postergados. Los denominados "mercados" no son más que los grandes especuladores internacionales, los grandes bancos, los grandes empresarios y los multimillonarios agroexportadores.
 
El modelo nacional-popular, de Juan Perón, constituyó un Estado de Bienestar, con el nivel de empleo más alto de la historia -sólo había un 2% de desocupación entre 1946 y 1952- y la participación de los trabajadores en la riqueza que alcanzaba al 51% del Producto Bruto Interno. Este modelo, a pesar de los ataques, aguantó hasta 1975, con el tercer peronismo. Había un desempleo que era de 3,9% y una pobreza del 3,8% en 1974; pero desde el golpe militar genocida en adelante el desempleo tiene pisos del 7% y la pobreza del 25% y jamás bajó de esas cifras.
 
El otro modelo, el neoliberal, se implantó con Alfredo Martínez de Hoz en el golpe genocida de 1976, se profundizó en la década de los '90 con el menemismo y explotó con Fernando de la Rúa, en la crisis del gobierno de la Alianza en 2001, dejando una pobreza del 66%. Fue una verdadera fábrica de pobres.
 
La vuelta del modelo nacional-popular con Néstor Kirchner en 2003 permitió el crecimiento económico; el desarrollo de la industria argentina y la reducción de la tasa del desempleo. Las mejoras salariales en la mayoría de las actividades, que superaron la inflación, bajaron la pobreza al 25%.
 
Más allá de la promesas hechas en 2015, Macri aplicó el modelo neoliberal que produjo la caída del poder adquisitivo de trabajadores y jubilados, dejando una pobreza del 39%. Sin pandemia alguna. Con la pandemia, esta cifra se elevó al 42%
 
Como lo señaló Alberto, "ellos (la oposición) creen mucho más en el mercado que en el Estado presente. Nosotros creemos que el Estado debe estar al lado de los más postergados, porque si no, no hay forma de equilibrar la balanza: algunos pocos ganan mucho y algunos muchos pierden mucho".
 
Para el peronismo, el Estado tiene que jugar un rol protagónico en la economía y más aún en los tiempos que corren. El mundo continúa recuperándose de los estragos que produjo la pandemia y el accionar del Estado es crucial.
 

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PASO en pandemia: fuerte llamado de alerta al oficialismo
 
El domingo 12 de septiembre se votó con normalidad y un nivel aceptable de participación considerando las circunstancias sanitarias. Se cumplieron los protocolos de cuidado, la ciudadanía se adaptó a demoras e incomodidades. Fue una jornada serena, sin incidentes. El resultado se empezó a conocer a las 21.30 con escrutinios avanzados, en soportes accesibles y fáciles para leer. El sistema electoral funcionó muy bien. Los resultados sorprendieron, dejaron pagando predicciones y provocaron un papelón de las bocas de urna.
 
Juntos por el Cambio (JpC) fue la coalición vencedora por alrededor de cinco puntos en el total nacional, incluida la decisiva provincia de Buenos Aires. Las PASO en pandemia fueron un fuerte llamado de atención y alarma para el oficialismo.
 
El resultado desfavorable para el Frente de Todos en las PASO, tan diferente a las cifras de hace tan sólo dos años, implica que una parte de los votos que recibieron ayer los candidatos de la derecha, respaldaron a Alberto Fernández en 2019. Esa parte de la sociedad atribuyó al gobierno los rigores de la pandemia que, además, le hicieron olvidar los rigores de los cuatro años de la gestión horrorosa de Cambiemos durante la presidencia de Macri.
 
Aun cuando percibieran que la situación desastrosa que heredó este gobierno, sumada a la pandemia, hizo muy difícil que se sintiera una mejora y la bronca se enfocó con el que gobierna. La mejora que prometió el Frente de Todos no se pudo verificar en una dimensión suficiente.
 
De alguna manera, el voto se orientó esta vez hacia los que decían que el manejo de la pandemia fue malo. Los que aseguraron que fue la cuarentena más larga del mundo, que las vacunas tienen ideología, que se robaron las vacunas, que en las escuelas no hay contagios, que no llegó la segunda dosis.
 
Sin embargo, si se compara con el resto del mundo, Argentina está entre los países que logró mejor desempeño, incluso comparándola con Estados Unidos y Europa. O sea, hubo muchos votos contra los que manejaron bien la pandemia. Y se olvidó que el gobierno macrista no terminó los hospitales, que dejó pudrir las vacunas contra el sarampión, que rebajó a secretaría el Ministerio de Salud y que recortó el 25 por ciento el presupuesto de salud.
 
Pero al mismo tiempo, la mala situación de la economía que heredó de Macri, no dejó margen para el agravamiento que le sumó la pandemia. Si la gente estaba mal en ese momento, ahora está peor, desde amplios sectores de la clase media y media alta, hasta la mayoría de los trabajadores. Evidentemente, aunque se reconociera que esa situación no era responsabilidad del gobierno, no hizo la diferencia a ese nivel.
 
Más allá del porcentaje fijo de votos que recibe la derecha, el gobierno tendrá que convencer con medidas concretas que es el único que puede mejorar esta situación de la que no es responsable. En esta votación, el clima de bronca hizo que muchos jubilados votaran a los que les bajaron 13 por ciento por decreto la jubilación y les quitaron los remedios gratuitos. Y hubo comerciantes que votaron a los que les aumentaron tres mil por ciento los servicios de electricidad y gas y los llevaron al borde del quebranto.
 

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Las internas en las PASO
 
Dentro de las internas opositoras se consolidó Rodríguez Larreta. Había desplazado a Macri del armado de listas. Consiguió que sus candidatos María Eugenia Vidal y Diego Santilli batieran a sus rivales internos en la CABA y en Buenos Aires. Sus mudanzas salieron bien. Santilli batió a Victoria Tolosa Paz. Fue el mayor batacazo en la jornada.
 
Ganar fomenta adhesiones, la victoria atrae. La principal alianza opositora puede alardear de ser la abanderada del "voto útil anti K". Pero nadie gana en las vísperas. A dos años vista es ridículo hacer presagios en la Argentina. Está fresco y es aleccionador lo sucedido entre la victoria macrista en 2017 y las presidenciales que ganó Alberto en 2019.
 
Planteadas esas salvedades cabe señalar que JxC quedó en pole position para hacer una buena elección en noviembre, conservar o ampliar sus bancas en Diputados, mejorar su dotación en el Senado. Y que Rodríguez Larreta avanzó dos casilleros en su ambición de ser presidenciable en 2023.
 
El PRO se impuso a la UCR en las primarias más relevantes que los enfrentaron: CABA y Buenos Aires. El radical Mario Negri cayó ante Luis Juez en Córdoba. Los boinas blancas quedaron segundones de nuevo frente al envión de Larreta. Pueden festejar por la alianza, pero ayer se achicaron sus perspectivas de liderarla.
 
El oficialismo y la alianza opositora eligieron tácticas idénticas: polarizar. En principio, si ambos contendientes optan por lo mismo, por lo menos uno se equivoca. Hasta ahora, se equivocó el Gobierno que se enfocó obsesivamente en Macri. Su principal oposición se fortificó, se rehízo en el lapso de dos años después de haber devastado al país. Muchos de a pie se embarcaron en la opción.
 
Alberto obró como debe hacer un jefe político en derrota. Se puso al frente, dio la cara, reconoció que el resultado revela errores, que algo debe corregirse, que la voz de la gente común tiene que ser escuchada. Cuidó a sus candidatos a quienes ahorró el dolor de exponerse. Son momentos tremendos de la política, el presidente se los puso al hombro. No es bastante para revertir el resultado, pero era lo debido.
 
Las elecciones, como regla, las ganan o las pierden los gobiernos. Los oficialismos cuentan con las realizaciones como recurso para legitimarse o como espada de Damocles. Un pronunciamiento tan extendido pone en cuestión al elenco de Gobierno, a los funcionarios que no funcionan, a los traspiés presidenciales en los meses recientes, a los resultados contra la inflación.
 
El pronunciamiento en las urnas exige rectificaciones, mejoras, realizaciones, autocrítica en la acción. El Gobierno debe relanzar la gestión para mejorar la vida de los argentinos. Y ojalá eso le sirva para salir mejor parado en las elecciones generales. En cualquier caso, es lo que precisan y demandaron millones de ciudadanos que ayer participaron en paz y con respeto.
 

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Juntos por Entre Ríos se impuso en la provincia
 
El escrutinio provisorio del 96,9 por ciento de las mesas dio ganador a Juntos por Entre Ríos, espacio que al sumar sus tres listas obtuvo el 51,86 por ciento de los votos, mientras que el Frente de todos alcanzó el 29,44 por ciento. La lista que encabezaba el porteño Rogelio Frigerio se impuso en las PASO de Juntos por Entre Ríos con el 64,63 por ciento, seguido por el espacio de Pedro Galimberti, quien alcanzó el 31,66 por ciento y, finalmente, quedó Carlos González con el 3,5 por ciento.
 
El Frente de todos quedó segundo con el 29,45 por ciento. El tercer lugar fue para el Partido Conservador Popular con el 4,19, mientras que el cuarto fue para el Partido Socialista con el 3,61. La Nueva Izquierda, por su parte, quedó quinta con el 3,52 por ciento, el Partido FE sexta con el 3,34 por ciento y, en el último lugar, el Movimiento al socialismo con el 1,70 por ciento.

No queremos caer en los que tienen la respuesta inmediata a los problemas y que, con el diario del lunes, dicen que hubieran hecho esto o lo otro. Pero queremos empezar a aportar algunas ideas.  A la luz de los resultados, es evidente que en el oficialismo pudo existir un error de diseño electoral. Ya hay voces que sostienen que, ante una utilización de Juntos de las PASO con varias listas, el oficialismo debió dejar o impulsar que compitan varias listas peronistas en las provincias, una interna hubiera motivado a la militancia y generado exceptivas, haciendo crecer la torta de votos del PJ en las PASO. Eso fue la alquimia la interna Frigerio - Galimberti.
 
Voces críticas sostienen que la contracara de la moneda de las listas de unidad es desde Buenos Aires se imponen nombres que solo pueden existir en listas sabanas o escenarios despejados de internas. En CABA, a Vidal le sumó votos López Murphy y la colectora apadrinada por el actor radical Brandoni. En provincia de Buenos Aires, la elección de Facundo Manes terminó siendo la que le permitió a Santilli decir que le ganó al peronismo.
 
Lo mismo se puede decir en Entre Ríos, donde un peso pesado del PRO, Frigerio, sumó a un ex candidato a gobernador, Atilio Benedetti, para enfrentar a los dos intendentes de la UCR, Galimberti y Schneider. Claramente fue un inteligente uso de las PASO, una más fina lectura política y electoral, la que contribuyó a la victoria de Juntos en estas primarias.
 
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Bordet: Podemos ganar las elecciones en noviembre
 
Antes de las 22 horas del domingo, el gobernador Gustavo Bordet y el principal candidato del Frente de Todos para competir en las PASO, Enrique Cresto, reconocieron que "la tendencia" en los resultados, ubican al espacio que integran por debajo de la nómina que encabeza el principal candidato de la oposición, el porteño Rogelio Frigerio.
 
Frente a la derrota, Bordet puso la cara y comenzó a elaborar una explicación. Recordó que se trató de una "competencia de frentes políticos" y en esa contienda "nuestro frente no tenía oposición porque logramos la unidad". En la oposición hubo internas y eso genera movilización. De hecho la campaña de Juntos por el Cambio fue más intensa que la del Frente de Todos, casi como si se tratara de la elección legislativa de noviembre.
 
De todos modos el resultado de las PASO solamente podrá ser tomado como una aproximación a las elecciones de noviembre donde los números pueden cambiar. "Pero reforzaremos para noviembre, para revertir los puntos de diferencia", afirmó el gobernador. el Frente de Todos, que reguló su empuje, ¿pondrá toda la energía en las elecciones de noviembre?
 
"Teniendo en cuenta que estamos en pandemia y que fue difícil para todos los oficialismos en el mundo. Pero hay que salir a escuchar la gente", manifestó. "Podemos ganar las elecciones en noviembre. No está nada definido, nada dicho, sólo son  internas", completó. Nada es definitivo hasta el escrutinio final, el 14 de noviembre, dentro de dos meses.

 
Para los macristas el objetivo es retener los votos conseguidos e ir por más. Para el Frente de Todos achicar la diferencia de votos y acrecentar su performance. Voto por voto, de a uno. Empatar, como propósito ambicioso. Sino reducir daños y distancia. Parece una tarea imponente porque lo es. El mecanismo PASO - elecciones generales "de veras" lo hace posible más no sencillo. Hay precedentes de resultados "dados vuelta" en numerosas provincias.
 
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Arrastrando la herencia de la peste macrista y la pandemia de covid, el fracaso oficialista estaba entre las posibilidades de una elección de medio término. Pero las elecciones PASO generaron una explosión en el Frente de Todos, aunque la magnitud de los daños podrá medirse recién el 14 de noviembre. Si se reitera la catástrofe, el Gobierno tendría minoría en ambas cámaras, en un Congreso muy dividido con una oposición salvaje, lo que llevaría a la ingobernabilidad. Como contrapartida, el peronismo podría perder su reconocida capacidad para evitar el estallido social.
 
El voto expresó un castigo: su motivo principal conjuga la situación económica, la inflación, el desempleo, las complicaciones para llegar a fin de mes. Juntos por el Cambio tuvo la suerte que los pésimos índices económicos que dejó la gestión de Mauricio Macri quedaran relativizados comparativamente por los efectos de la pandemia, lo que le permitió el milagro mantener su caudal electoral.
 
Más allá de los indudables méritos del gobierno de Alberto Fernández, que evitó, en las peores condiciones, la implosión sanitaria y social, lo que quedó en primer lugar fue el grado de destrucción medido en el número de negocios cerrados, de personas desocupadas, de restricciones para reducir la pandemia, del número de muertos. Hay una sociedad muy lastimada por la situación económica, por convivir más de un año y medio con el miedo, la enfermedad, las muertes en soledad, el encierro. Un costo cargado con mayor o menor justicia a los oficialismos. Un recuento de lo sucedido en América Latina lo demuestra. La pandemia se llevó puesto los oficialismos.
 
Lo más notable fue que el macrismo sólo mantuvo los mismos votos fidelizados que hace dos años, tras una pandemia y una crisis económica sin precedentes. A nivel nacional, conservó los votos obtenidos en los comicios nacionales del 2019, mientras el oficialismo perdió 15 puntos. Es que la abstención y el voto en blanco se alimentaron centralmente de los sufragios que perdió el oficialismo mientras que el macrismo sacó los mismos votos, o un poco menos, que en la anterior elección. Esta vez les alcanzó para ganar por el récord de ausentismo, votos en blanco o anulados.
 
El peronismo perdió volumen de votos pero el macrismo no creció. Lo más doloroso para el oficialismo está en que la participación fue muy baja en zonas populares que acompañan históricamente al peronismo. La ausencia de esos votantes propios es un mensaje contra la gestión oficial, que no los contuvo como esperaban de las consecuencias sociales y económicas de la pandemia. Y para no votar a Juntos hubo miles de personas que se quedaron en sus casas, la mayoría en barrios populares. Fue la manera que encontraron de expresar su descontento, sin interesarles que ayudaban a los candidatos opositores, porque la baja participación levantó los porcentajes de los ganadores.
 
En Entre Ríos participó el 72,3% del padrón, 2.3% para votar en blanco y 3,8% de votos nulos; con el 67,48% de votos positivos. Es decir, hubo un 32,52% que no votó por ninguna opción válida. La bronca no se pintó de amarillo sino de ausencia. En ese 32,52% está la esperanza del oficialismo de revertir la situación o por lo menos reducir la distancia en votos con un trabajo territorial intenso, estudiado y militante. Al Gobierno le cabe hacerse entender mejor en campaña, acercarse más a la gente, escuchar. Y demostrar, en un lapso muy corto, que comprendió, que reencauza el rumbo, que hay voluntad e inteligencia para enfocar nuevas políticas consistentes con los reclamos populares. Solo así habrá posibilidades de revertir los resultados el 14 de noviembre. ¿Es difícil? Sí, pero no imposible.
 
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19-09-2021 / 11:09
 
El presidente Alberto Fernández llegó, este sábado, a la provincia de La Rioja, donde fue recibido por el gobernador local Ricardo Quintela y el jefe de Gabinete, Juan Manzur. El mandatario comparte una reunión de trabajo con gobernadores de todo el país.
 
Integran la comitiva junto al jefe de Estado, los ministros Eduardo De Pedro (Interior), Gabriel Katopodis (Obras Públicas), Juan Zabaleta (Desarrollo Social) y Jaime Perzyck (Educación); el secretario General de la Presidencia, Julio Vitobello; el jefe de asesores presidenciales, Juan Manuel Olmos y el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Sergio Massa.
 
Están presentes los gobernadores Sergio Uñac (San Juan), Jorge Capitanich (Chaco), Raúl Jalil (Catamarca), Alberto Rodríguez Saá (San Luis), Sergio Ziliotto (La Pampa), Gildo Insfrán (Formosa), Gerardo Zamora (Santiago del Estero) y Mariano Arcioni (Chubut). De forma virtual, participan los gobernadores Axel Kicillof (Buenos Aires), Alicia Kirchner (Santa Cruz), Gustavo Bordet (Entre Ríos), Omar Perotti (Santa Fe) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego).

 
Bordet remarcó la necesidad de "fortalecer la unidad" en el FDT. Lo dijo después de los cambios que realizó el Presidente en su gabinete, los que fueron reclamados por la Vicepresidenta, Cristina Fernández.
 
"Fortalecer la unidad del @frentedetodos es el primer paso para enfrentar los desafíos que tenemos. Estamos convencidos que el camino es apostar a la industria, a nuestras pymes y a nuestros productores. Vamos a redoblar el esfuerzo para cumplir con lo que nuestro pueblo necesita", destacó Bordet en las redes.
 
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