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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 13-09-2021 / 09:09
ELECCIONES PASO 2021

La pandemia electoral

La pandemia electoral
En esta votación, el clima de bronca hizo que muchos jubilados votaran a los que les bajaron 13 por ciento por decreto la jubilación y les quitaron los remedios gratuitos. Y hubo comerciantes que votaron a los que les aumentaron tres mil por ciento los servicios de electricidad y gas y los llevaron al borde del quebranto.
El resultado desfavorable para el Frente de Todos en estas PASO, tan diferente a las cifras de hace tan sólo dos años, implica que una parte de los votos que recibieron ayer los candidatos de la derecha, respaldaron a Alberto Fernández en 2019. Esa parte de la sociedad atribuyó al gobierno los rigores de la pandemia que, además, le hicieron olvidar los rigores de los cuatro años de la gestión horrorosa de Cambiemos durante la presidencia de Mauricio Macri.
 
La intervención más fuerte para provocar un cambio importante en las tendencias del voto ha sido sin duda la pandemia. Aunque el esfuerzo del gobierno para afrontarla logró atenuar sus efectos, los problemas económicos que provocó son atribuidos también a decisiones de la Casa Rosada. La inflación, el cierre de los comercios por las precauciones sanitarias, los impedimentos para traslados y vacaciones, y la caída del salario promovieron un malhumor, un clima de protesta, que se terminó expresando en un voto castigo.
 
Aun cuando percibieran que la situación desastrosa que heredó este gobierno, sumada a la pandemia, hizo muy difícil que se sintiera una mejora y la bronca se enfocó con el que gobierna. La mejora que prometió el Frente de Todos no se pudo verificar en una dimensión suficiente.
 
De alguna manera, el voto se orientó esta vez hacia los que decían que el manejo de la pandemia fue malo. Los que aseguraron que fue la cuarentena más larga del mundo, que las vacunas tienen ideología, que se robaron las vacunas, que en las escuelas no hay contagios, que no llegó la segunda dosis.
 
Sin embargo, si se compara con el resto del mundo, Argentina está entre los países que logró mejor desempeño, incluso comparándola con Estados Unidos y Europa. O sea, hubo muchos votos contra los que mejor manejaron la pandemia. Y se olvidó que el gobierno macrista no terminó los hospitales, que dejó pudrir las vacunas contra el sarampión, que rebajó a secretaría el Ministerio de Salud y que recortó el 25 por ciento el presupuesto de salud.
 
Pero al mismo tiempo la mala situación de la economía que heredó de Macri no dejó colchón ni margen para el agravamiento que le sumó la pandemia. Si la gente estaba mal en ese momento, ahora está peor, desde amplios sectores de la clase media y media alta, hasta la mayoría de los trabajadores. Evidentemente, aunque se reconociera que esa situación no era responsabilidad del gobierno, no hizo la diferencia a ese nivel.
 
Más allá del porcentaje fijo de votos que recibe la derecha, el gobierno tendrá que convencer con medidas concretas que es el único que puede mejorar esta situación de la que no es responsable. En esta votación, el clima de bronca hizo que muchos jubilados votaran a los que les bajaron 13 por ciento por decreto la jubilación y les quitaron los remedios gratuitos. Y hubo comerciantes que votaron a los que les aumentaron tres mil por ciento los servicios de electricidad y gas y los llevaron al borde del quebranto.
 

 
ELECCIONES 2021
 
La pandemia electoral 
 
El resultado desfavorable para el Frente de Todos en estas PASO, tan diferente a las cifras de hace tan sólo dos años, implica un fuerte llamado de atención para el gobierno nacional y para los gobiernos provinciales que han resultado también desfavorecidos. Una parte de los votos que recibieron ayer los candidatos de la derecha, respaldaron a Alberto Fernández en 2019.
 
Aunque es difícil extrapolar los resultados de estas elecciones internas a las de noviembre, la lectura inicial que arrojan estas cifras es que esa parte de la sociedad atribuyó al gobierno los rigores de la pandemia que, además, le hicieron olvidar los rigores de los cuatro años de la gestión horrorosa de Cambiemos durante la presidencia de Mauricio Macri.
 
Con unos cuatro o cinco puntos más de ausentismo que en las legislativas de 2017 (las anteriores de medio término) también resulta difícil dirimir hasta qué punto las explicaciones abarcan a las políticas nacionales, o tienen más influencia las realidades provinciales o la forma como las políticas nacionales han llegado a cada distrito.
 
Las cifras constituyen de todos modos, un llamado de atención para las dos gestiones porque muestran un cambio drástico con respecto a las de hace tan sólo dos años, cuando la diferencia a favor del Frente de Todos fue de ocho puntos. Aunque se presume que en las PASO o en las legislativas, el voto tiende a dispersarse, en este caso, el resultado transforma el mapa de la política que había quedado tras las presidenciales.
 
Si este esquema se confirma para las elecciones de noviembre, el gobierno nacional tendrá muchas dificultades para gobernar con una minoría legislativa, y de alguna manera estará abriéndole la puerta a una nueva gestión de la derecha.
 
La intervención más fuerte para provocar un cambio importante en las tendencias del voto ha sido sin duda la pandemia. Aunque el esfuerzo del gobierno para afrontarla logró atenuar sus efectos, los problemas económicos que provocó son atribuidos también a decisiones de la Casa Rosada.
 
En el tema de salud es, quizás, donde mejor se visualizó la gestión oficial, con la multiplicación de camas, la adquisición de vacunas y el programa de vacunación.
 
Pero la inflación, el cierre de los comercios por las precauciones sanitarias, los impedimentos para traslados y vacaciones, y la caída del salario promovieron un malhumor, un clima de protesta, que se terminó expresando en un voto castigo por izquierda o por derecha.
 
Aun cuando percibieran que la situación desastrosa que heredó este gobierno, sumada a la pandemia, hizo muy difícil que se sintiera una mejora y la bronca se enfocó con el que gobierna. La mejora que prometió el Frente de Todos no se pudo verificar en una dimensión suficiente.
 
De alguna manera, el voto se orientó esta vez hacia los que decían que el manejo de la pandemia fue malo. Los que aseguraron que fue la cuarentena más larga del mundo, que las vacunas tienen ideología, que se robaron las vacunas, que en las escuelas no hay contagios, que no llegó la segunda dosis.
 
Sin embargo, si se compara con el resto del mundo, Argentina está entre los países que logró mejor desempeño, incluso comparándola con Estados Unidos y Europa. O sea, hubo muchos votos contra los que mejor manejaron la pandemia. Y se olvidó que el gobierno macrista no terminó los hospitales, que dejó pudrir las vacunas contra el sarampión, que rebajó a secretaría el Ministerio de Salud y que recortó el 25 por ciento el presupuesto de salud.
 
Pero al mismo tiempo la mala situación de la economía que heredó de Macri no dejó colchón ni margen para el agravamiento que le sumó la pandemia. Si la gente estaba mal en ese momento, ahora está peor, desde amplios sectores de la clase media y media alta, hasta la mayoría de los trabajadores. Evidentemente, aunque se reconociera que esa situación no era responsabilidad del gobierno, no hizo la diferencia a ese nivel.
 
Más allá del porcentaje fijo de votos que recibe la derecha, el gobierno tendrá que convencer con medidas concretas que es el único que puede mejorar esta situación de la que no es responsable. En esta votación, el clima de bronca hizo que muchos jubilados votaran a los que les bajaron 13 por ciento por decreto la jubilación y les quitaron los remedios gratuitos.
 
Hubo comerciantes que votaron a los que les aumentaron tres mil por ciento los servicios de electricidad y gas y los llevaron al borde del quebranto. Y hubo miles de votos a candidatos fantoches de paja como la panelista de Baby Echecopar, Carolina Losada, en Santa Fe, o a un energúmeno de propuestas interplanetarias como Javier Milei.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Pagina12
 

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29-03-2026 / 15:03
La gestión de Javier Milei atraviesa un momento muy complejo, atrapada en una tenaza que combina corrupción sistémica y degradación económica. La narrativa de austeridad se ha quebrado frente a pruebas judiciales contundentes: por un lado, el Caso $LIBRA, donde el peritaje técnico confirma un esquema de promoción de estafas piramidales que involucra directamente al Presidente y a Karina Milei por presuntos cobros millonarios; por otro, el escándalo de Manuel Adorni, cuya utilización de vuelos privados y un crecimiento patrimonial injustificado -que incluye mansiones y gastos de lujo- lo colocan como el nuevo emblema de los privilegios que el Gobierno prometió desterrar.

Sin embargo, el factor que transforma estos escándalos en un veneno letal para el oficialismo es el contexto de asfixia social. La paciencia popular, que hasta hace poco funcionaba como un cheque en blanco, se está agotando ante una realidad incontrastable marcada por la pobreza récord Con indicadores que ya superan el 55%, el ajuste ha dejado de caer sobre la política para ensañarse con la clase media y los sectores vulnerables; la inflación persistente, la cual, a pesar del discurso oficial, el costo de vida -especialmente en alimentos y servicios públicos- sigue demoliendo el poder adquisitivo de los salarios. A esto se le suma la crisis de expectativas: El contraste entre el "no hay plata" para comedores escolares y el despliegue de recursos en el entorno de Adorni ha roto el vínculo de confianza con su base electoral.


En definitiva, la caída en las encuestas no es solo producto de los tribunales; es el resultado de un modelo que pide sacrificios extremos a la población mientras sus máximos referentes se ven cercados por causas de corrupción que huelen a vieja política. La "libertad" parece haberse convertido, para el círculo íntimo del poder, en la libertad de gozar de privilegios mientras el resto del país cae en la indigencia.


De la redacción de La Opinión Popular

28-03-2026 / 07:03
La historia, caprichosa pero justa, suele poner las cosas en su lugar. El reciente fallo de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, que rechaza de plano la demanda de los fondos buitres contra la República Argentina por la recuperación de YPF, no es solo un alivio para las cuentas públicas; es la partida de nacimiento de una verdad que el relato libertario intentó asfixiar: la soberanía nacional no fue un error, sino el acierto estratégico más importante del siglo XXI.


Este veredicto no constituye únicamente una victoria jurídica, sino que representa una reivindicación política total para Axel Kicillof. En 2012, el entonces ministro de Economía comprendió que un país sin el control de su propia energía es un país sin destino. El tiempo, ese juez implacable, terminó por darle la razón: hoy, Vaca Muerta no es una entelequia, sino una realidad que bate récords de producción y sostiene el andamiaje de una Argentina que, de otro modo, estaría de rodillas.

 
En este escenario, es imperativo apelar a la memoria y desenmascarar el cinismo. El hoy presidente no fue un observador neutral en esta disputa; fue un militante activo y un lobbista desfachatado del bando buitre. Javier Milei, el mismo hombre que ahora intenta "caranchear" miserablemente un triunfo judicial ajeno, construyó su carrera mediática descalificando sistemáticamente la recuperación de YPF como un "robo" y un "atropello a la propiedad privada". Su alineamiento con el capital especulativo fue tan obsceno que llegó a proponer la creación de un humillante "Impuesto Kicillof": una tasa destinada a esquilmar al pueblo argentino para pagarle a los fondos buitres una deuda que, hoy lo sabemos, era ilegítima. Como bien señaló el gobernador bonaerense ante la contundencia del fallo: "Es lamentable que el presidente de la Nación haya defendido a los fondos buitres en lugar de defender los intereses del país".

 
La contundencia de la sentencia dictada en Nueva York se traduce en una victoria multidimensional. En el plano fiscal, la Argentina logra un alivio monumental al evitar el desembolso de una cifra astronómica fabricada por la voracidad especuladora. En lo estratégico, el fallo ratifica la legalidad internacional de la expropiación, blindando la soberanía sobre nuestros recursos naturales. Finalmente, en el terreno político, el veredicto desmantela el relato de la "mala praxis" esgrimido por Milei, validando la solvencia técnica y el coraje de una defensa que priorizó el patrimonio nacional por sobre los dictados de los mercados financieros internacionales.


De la redacción de La Opinión Popular
27-03-2026 / 19:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
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