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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 10-09-2021 / 10:09
PANORAMA EMPRESARIO SEMANAL

El gran malentendido y las expectativas módicas

El gran malentendido y las expectativas módicas
Los más poderosos hombres de negocios del país palpitan las PASO con una mezcla de desdén y perplejidad, conscientes de que -salvo un batacazo imprevisto- influirán poco sobre el rumbo de una economía maltrecha pero con chances de recuperarse rápido.
Los más poderosos hombres de negocios del país palpitan las PASO con una mezcla de desdén y perplejidad, conscientes de que -salvo un batacazo imprevisto- influirán poco sobre el rumbo de una economía maltrecha pero con chances de recuperarse rápido.
 
Si pudieran adelantar el tiempo, irían directo a la segunda mitad de noviembre para ver qué condiciones consigue imponer el Fondo Monetario en la renegociación de la deuda que dejó como herencia Mauricio Macri.
 
El micromundo de la política, en cambio, se prepara para unos comicios donde los combates más encarnizados son los internos. Y no solo en la oposición, que define sus candidaturas de noviembre entre las alternativas que compiten el domingo, sino también en el oficialismo, donde las listas únicas esconden una batalla campal por el timón durante la segunda mitad del mandato.
 
Los inversores extranjeros desconfían de las encuestas pero a la vez se tientan con un país regalado. Todos quieren entrar en el punto más bajo de la curva de precios y por eso muchos se subieron al raid alcista del último mes y medio, lapso durante el cual el índice S&P Merval trepó un 20%. Desde mayo, las acciones ya acumulan una suba del 50%, más del doble que la inflación. Pero todavía están, en términos reales, entre 30 y 50% por debajo de lo que valían antes de las PASO de 2019.
 
Aquella vez, la política tendió una trampa caza bobos que todavía tiene escaldados a los dueños del capital. Una encuesta del economista Luciano Cohan para la consultora Elypsis que daba ganador a Macri con el 38% y asignaba un 37% al binomio de los Fernández disparó un tsunami de compras de bonos y acciones el viernes previo a la elección, que potenció el lunes siguiente el desplome de los activos y la devaluación del peso ante el resultado contrario.
 
El yerro fue tan brutal que destacó incluso en la confusión general de los encuestadores: al final fue 47% a 32% a favor del Frente de Todos.
 

 
Esa historia terminó de cerrarse recién meses más tarde, cuando empezó la pandemia. Cohan, subsecretario de Programación Macroeconómica del Ministerio de Hacienda, ya había avisado aquel agosto que abandonaría la consultora fundada por Eduardo Levy Yeyati, asesor de varios ministerios durante el macrismo y hoy decano de la Escuela de Gobierno de la Universidad Di Tella.
 
El mismo día que se publicó la encuesta, Levy Yeyati intuyó una traición por cómo había impactado el sondeo en el mercado: si Cohan la pegaba, se llevaba la gloria a su nueva consultora, y si fallaba, la que quedaba manchada era Elypsis.
 
Al final ocurrió lo segundo. Pero la mancha fue tan grande que Cohan debió huir de Elypsis un mes antes de lo previsto y no se llevó ningún cliente. Y Levy Yeyati terminó por cerrar. Con la excusa del ASPO, echó a los cinco economistas que todavía colaboraban con él y rescindió el alquiler del PH en la calle Miñones que había ocupado durante años.
 
 
Te amo te odio dame más
  
La paradoja ahora es que, como quedó en suspenso la negociación con el Fondo, nadie tiene muy claro cómo impactará un eventual revés para el oficialismo sobre el precio de los activos. El raíd alcista de estas semanas no respondió a las encuestas que anticiparon ese resultado adverso (otra vez, de dudosa metodología) sino a la certeza de que el Gobierno firmará, de uno u otro modo, el pacto con el Fondo que le marcará la cancha en la segunda parte del mandato.
 
A esa paradoja se le suma el malentendido histórico entre el establishment y el kirchnerismo, que Cristina Fernández no consiguió y quizá nunca consiga obturar, por prejuicios mutuos muy enraizados. Un desencuentro que Máximo Kirchner y Wado de Pedro se propusieron superar aquella noche, ya en pandemia, en la que fueron a cenar a la casa del difunto Jorge Brito de la mano de Sergio Massa.
 
Una cena en la que también estuvieron el financista polirrubro Marcelo Mindlin y el contratista Hugo Dragonetti, hoy dos de los más activos entre los optimistas, aun cuando Mindlin le vendió Edenor a José Luis Manzano, Daniel Vila y Mauricio Filiberti.
 
La pregunta en esos círculos es una sola y no remite a 2019 sino a 2002. ¿Está para entrar? ¿Está para arrancar algo nuevo y aprovechar el rebote? Todo luce tan incierto que hay tantas respuestas como tomadores de decisiones. Y ahí entra a tallar el rechazo epidérmico del empresariado a Cristina, que parecía haberse disuelto en el Frente de Todos pero que los tropiezos albertistas de estos dos años reavivaron.
 
Uno de los puentes rotos es el de la Unión Industrial, donde Daniel Funes de Rioja empieza a sentirse entrampado por Techint, que lo aupó a la presidencia pero lo empujó a la vez a una guerra sin cuartel que no responde a lógicas de negocios sino estrictamente político-partidarias. A ese holding apuntó Axel Kicillof cuando dijo, el día de la industria, que "a veces los empresarios que uno ve en la televisión hablando de la situación económica, que dicen que representan a la industria nacional, no son empresarios ni nacionales".
 
A Funes de Rioja le preocupa que la institución pierda su razón de ser, porque cámaras sectoriales como la automotriz, la textil y la metalúrgica son recibidas cotidianamente por funcionarios de todos los niveles para gestiones puntuales que, a diferencia de las de la central fabril, fructifican rápido. Algunas empresas empiezan a replantearse si vale la pena pagar la cuota mensual de 200 mil pesos para sostenerla.
 
 
Sopa de letras
  
El interrogante también es válido porque el Presupuesto 2022 no augura un futuro inmediato venturoso. A las proyecciones que publicó en exclusiva esta columna la semana pasada y que serán ratificadas el martes, cuando se conozca el proyecto oficial (34% de inflación y dólar oficial a $135), esta semana se sumó la del crecimiento del PBI.
 
Según pudo confirmar BAE Negocios en las más altas fuentes del equipo económico, el texto prevé una mejora de apenas el 3,5%, menos de la mitad de lo que se recuperará este año y todavía sin conseguir volver al nivel de 2018. Algo también lógico si se da por hecho que habrá más ajuste de la mano del Fondo.
 
La proyección conservadora de Martín Guzmán, aun cuando está por encima de las expectativas del mercado (2,5%, según el REM del Banco Central), llama la atención por su contraste con lo que proyectan otros actores del Frente.
 
Sergio Massa les dijo a varios de los empresarios que lo frecuentan que el año que viene la economía va a crecer otro 9%, por encima del 8% que Guzmán prevé para 2021. "Incluso podríamos crecer 10%, pero me dejo un margen de un punto para las cagadas que podamos hacer nosotros", bromeó con uno de ellos.
 
El jefe de Diputados se muestra muy optimista y siempre cerca de Máximo Kirchner, con quien se cruzan chistes en público pero también en privado.
 
El "tajaí" que le dedicó anteayer risueño el hijo de la vicepresidenta tiene un antecedente inmediato: el mes pasado, después del acto en el estadio único de La Plata que compartieron casi los mismos protagonistas, Massa grabó un audio en un reducido grupo de Whatsapp que comparte con Axel Kicillof, De Pedro, Leopoldo Moreau, Carlos Bianco, "Rodra" Rodríguez y el propio Máximo.
 
Era el primer verso de la letra que entonaban los camporistas en 2014, después de la ruptura del Frente Renovador con el Frente para la Victoria: "No pasa nada / si todos los traidores se van con Massa / siempre te sigo / somos los soldados del Pingüino".
 
Massa, justamente, trajo de Washington los últimos avances con el Fondo. Pero, de vuelta, los plazos no están claros: Cristina no quiere hablar del tema hasta después del 14 de noviembre, el Congreso tiene que aprobar las negociaciones y la capital estadounidense se cierra por Navidad la tercera semana de diciembre.
 
¿Llegará a tiempo el pacto para evitar el segundo vencimiento de U$S 1.900 millones que opera ese mes? ¿Habrá pacto? Todo indica que sí, pero el plazo puede estirarse. Mientras siga abierta esa incógnita, hasta las expectativas módicas de Guzmán serán exageradas para los inversores. La mayoría insiste con que el miedo le seguirá ganando a la codicia.
 
Y sin embargo, ahí está la tentación. ¡Qué barato que está todo! Para el que tiene dólares, claro. Especialmente si se los compró a $45, antes de las últimas PASO.
 
Por Alejandro Bercovich
 
Fuente: BAE Negocios
 

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03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
La Opinión Popular
 

31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

30-01-2026 / 09:01
Se ve que Javier "Nerón" Milei suelta la mosca solamente a las piñas: fondos tardíos para el sur que ya se chamuscó como chorizo en la parrilla. Con incendios forestales activos en distintas zonas de la Patagonia y tras reiterados reclamos de gobernadores y dirigentes opositores, el irresponsable Milei, que al igual que el emperador Nerón se dedicó a cantar mientras se incendiaba su país, finalmente destrabó fondos para el sistema de Bomberos Voluntarios y confirmó que declarará la Emergencia Ígnea mediante un DNU. 50 días y 230 mil hectáreas quemadas después.
 
Desde los primeros días de enero la Patagonia arde por los incendios forestales; después de que el fuego arrasara -hasta ahora- más de 230 mil hectáreas; después de la pérdida irrecuperable en parques nacionales, que son patrimonio de la humanidad, y con la población en serio riesgo de perder lo poco que les queda, Milei evaluó hacer algo. La decisión llega luego de semanas marcadas por cuestionamientos sobre la ausencia total en la respuesta estatal nacional frente a una crisis ambiental que ya afectó miles de hectáreas, provocó evacuaciones y generó pérdidas materiales y económicas en distintas localidades del sur argentino.
 
La medida quedó formalizada a través de la resolución 91/2026 publicada en el Boletín Oficial y firmada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, que autoriza un desembolso de 100.810.319.998 pesos destinados a organizaciones de bomberos voluntarios en todo el país. A ello se suman transferencias por 7.754.639.995 pesos para entidades provinciales de segundo grado y un monto equivalente para programas de capacitación y fortalecimiento operativo.
 
Los recursos estarán dirigidos a la compra de equipamiento, vehículos, herramientas, vestimenta ignífuga, insumos técnicos y materiales necesarios para enfrentar incendios forestales, una demanda histórica de los cuarteles voluntarios que, en muchos casos, operan con equipamiento limitado y dependen de aportes locales para sostener su funcionamiento cotidiano.
 
En paralelo, el Gobierno libertario confirmó que declarará la Emergencia Ígnea a través de un DNU, evitando así el paso por el Congreso. El argumento oficial sostiene que se trata de un mecanismo para acelerar la asistencia y evitar demoras administrativas, aunque desde distintos sectores políticos remarcaron que la declaración fue exigida por los gobernadores patagónicos días atrás y que el Ejecutivo resistía avanzar en esa dirección hasta que el costo político se volvió evidente e insostenible.
 
La tensión se profundizó cuando mandatarios provinciales del sur reclamaron públicamente una ley específica contra incendios mientras el anarco capitalista participaba de actividades de fiesta y joda en Mar del Plata, situación que fue interpretada por la oposición como una señal de desconexión total frente a la emergencia. Recién después de esa presión se anunció el plan denominado oficialmente "histórica lucha contra el fuego", que incluye la ampliación presupuestaria y la activación de herramientas administrativas para coordinar recursos federales. Esos recursos, sin embargo, no son suficientes y llegan tarde. El daño causado, según argumentan distintas agrupaciones ambientales y los propios pobladores, ya es irreparable.
 
El episodio vuelve a abrir el debate sobre la capacidad de reacción de Milei frente a emergencias ambientales y el rol del Estado en la prevención y combate de incendios forestales, especialmente en regiones donde cada temporada seca incrementa el riesgo de desastres. Para los bomberos y brigadistas, el financiamiento llega en un momento crítico y permitirá mejorar condiciones operativas, aunque queda la discusión política sobre por qué la respuesta oficial demoró tanto mientras el fuego avanzaba.
 
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