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Nacionales - 06-09-2021 / 10:09
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

En la previa a las urnas, Macri anticipa una oposición a la venezolana

En la previa a las urnas, Macri anticipa una oposición a la venezolana
"O cambien o se van a ir". La amenaza de Mauricio Macri ante una eventual derrota del oficialismo en las elecciones de medio término, ratificada con el silencio por el resto de la plana mayor de Juntos por el Cambio, volvió a impactar en la línea de flotación del consenso democrático y plantea nuevos desafíos para la sociedad argentina, que después de un lustro miserable necesita estabilidad, tranquilidad y una mejora sustantiva de su calidad de vida, nada de lo cual llegaría de la mano de la interrupción institucional que planteó el jefe de la oposición en una entrevista radial el viernes por la mañana.
"O cambien o se van a ir". La amenaza de Mauricio Macri ante una eventual derrota del oficialismo en las elecciones de medio término, ratificada con el silencio por el resto de la plana mayor de Juntos por el Cambio, volvió a impactar en la línea de flotación del consenso democrático y plantea nuevos desafíos para la sociedad argentina, que después de un lustro miserable necesita estabilidad, tranquilidad y una mejora sustantiva de su calidad de vida, nada de lo cual llegaría de la mano de la interrupción institucional que planteó el jefe de la oposición en una entrevista radial el viernes por la mañana.
 
Su guardia pretoriana salió a defenderlo de la única forma posible ante semejante burrada, aduciendo que había sido malinterpretado. La frase completa, sin embargo, no parece dejar mucho margen para la exégesis: "Si nos encontramos que una mayoría de los argentinos decimos basta, eso va a generar una recuperación de la esperanza. Va a haber como un respirar, un aire nuevo el lunes diciendo bueno, cambien o se van a ir, ¿no? En el tiempo se van a tener que ir porque han perdido el apoyo, es lo que ha pasado en la Argentina, se ha perdido la confianza".
 
Menos lugar a la duda deja un repaso somero por los antecedentes de Macri en lo que respecta a su compromiso con la democracia:
 
-      Como presidente, fue el primero en el planeta en reconocer el gobierno de Michel Temer, que asumió la presidencia de Brasil después de un golpe institucional a Dilma Rousseff. Durante su presidencia se interpretaron los actos culmines el Lava Jato, capítulo local del lawfare, que culminó con la proscripción de Lula y la llegada de Bolsonaro al poder.
 
-      También estuvo a la vanguardia a la hora de dar su respaldo al gobierno de facto de Jeaninne Añez en Bolivia. La evidencia que sale a la luz semana tras semana indica que, además, fue partícipe necesario de ese golpe de Estado. El envío ilegal de armamento y municiones ya está profusamente probado por testimonios y documentos.
 
-      Esta semana, Franco Mizrahi reveló un documento reservado que da cuenta de una reunión secreta entre funcionarios de su gobierno y diplomáticos yanquis en la embajada de Estados Unidos en La Paz, seis meses antes del golpe, donde se planificaron las falsas denuncias de fraude que sirvieron como disparador para la sublevación.
 
-      El domingo pasado, publicó en sus redes sociales un documento del embajador del presidente imaginario de Venezuela, Juan Guaido, ante la OEA, donde vuelve a negar el golpe de Estado boliviano y reclama por la libertad de Áñez. Macri también hizo manifestaciones en el mismo sentido en una entrevista televisiva reciente.
 
-      En julio de 2020, en su primera aparición pública después de dejar la presidencia, dialogando con el hijo poco agraciado de Mario Vargas Llosa, pidió "seguir manteniendo la presión hasta que en el ejército venezolano surja una decisión de terminar" con el gobierno de Nicolás Maduro. Es decir, un golpe de Estado.
 
-      En la misma entrevista, advirtió que el gobierno de Alberto Fernández usó la pandemia como excusa para "avanzar sobre las libertades, afectar la libertad de expresión, el funcionamiento de la justicia y la propiedad privada", por lo que configura "un autoritarismo soft" que "puede devenir en una dictadura como la de Venezuela".
 

 
Si existe algún macrista de cualquier ala, postmacrista, larretista, vidalista, radical nosiglista, radical de los otros, amigo de Manes, lilito, liberal, republicano, consevador democrático, peronista "racional" (de la rama de Miguel Pichetto o de la rama de Joaquín De La Torre), monzoísta o cualquier otro espécimen del campo opositor que no esté de acuerdo con alguno o todos estos conceptos, todavía no ha decidido hacer públicas sus diferencias. Esta conducta antidemocrática de Macri tampoco parece alarmar demasiado a otros candidatos de la derecha, ni al coherente Florencio Randazzo, ni a su madre.
 
 
El lejano Este
 
La plana mayor de Juntos por el Cambio tampoco se ha manifestado todavía respecto al balazo que recibió el diputado correntino Miguel Arias mientras participaba de un acto de campaña en Tapebicuá, hace diez días. Arias recibió el alta médica este viernes por la tarde y ya se encuentra en su casa, que es lo más importante. En paralelo, están pasando algunas cosas raras en la investigación de los hechos, a cargo del fiscal Facundo Sotelo, que decidió apoyarse en la policía local y dejar de lado a los especialistas de delitos complejos de la Policía Federal que envió a la provincia la ministra Sabina Frederic.
 
Ya el fin de semana pasado, a menos de 48 horas del crimen, Sotelo hizo declaraciones a medios locales manifestando que "los datos preliminares del orificio de entrada llevan a presumir que el disparo fue efectuado a corta distancia, por ende fue proveniente del público presente del predio". Sin embargo el peritaje balístico todavía no está completo porque no fue posible extraer la bala que está alojada junto a una vértebra de Arias y los análisis preliminares con los que cuenta la PFA indican que el disparo se realizó desde una distancia de entre siete y veinticinco metros.
 
En un primer momento, el fiscal apuntó sus sospechas contra Bruno Medina, un militante de la Juventud Peronista que participó del acto. El miércoles 1, la concejal Celeste Ascúa, del Frente de Todos, denunció que la policía provincial y Soteldo apretaron a testigos que estuvieron ese día para que incriminaran a esa persona. Finalmente, gracias a las imágenes que registró un drone, entregadas al Poder Judicial por los organizadores del acto, se pudo comprobar que Medina aparece en otro lugar. Además, ninguno de los asistentes  al acto, unos setenta en total, declaró haber escuchado una detonación ni haber visto nada extraño.
 
No obstante lo cual, el viernes 3 por la tarde Sotelo pidió una serie de medidas que apuntan al entorno de Martín Ascúa, el intendente de la localidad vecina de Paso de los Libres, único bastión peronista en una provincia colonizada por el radicalismo desde la intervención de Oscar Aguad a fines del siglo pasado. Cuando Arias recibió el tiro, Ascúa estaba arriba del escenario, a pocos metros. Lucas Coronado, uno de sus colaboradores más cercanos, fue allanado; le encontraron una solitaria bala del 22, él dice que plantada. La querella no conoce ningún elemento que apunte contra él y teme que quieran plantar "un perejil".

 
Los medios locales, alineados con el gobernador Gustavo Valdés y su jefe político Ricardo Colombi, dieron esa misma noche una serie de fake news sobre la detención de Coronado y allanamientos en el domicilio particular de Ascúa. Además, se secuestraron los celulares de treinta asistentes al acto. Desde el peronismo correntino denuncian que sus teléfonos están pinchados y advierten que el fiscal quiere meter preso, aunque sea por pocos días, a Coronado u otro militante para instalar la hipótesis de violencia en la interna y desviar la investigación de los verdaderos responsables del intento de homicidio.
 
Hasta ahora, Sotelo descartó todas las hipótesis que apuntan en otro sentido. Una mujer declaró haber visto, a la hora del crimen, a un vecino que vive detrás de unas vías, a unos cincuenta metros de donde estaba Arias, con una carabina. A pesar de que lo identificó con nombre y apellido, el fiscal no pidió medidas para investigarlo. Otra línea de investigación descartada por el fiscal apuntaba hacia dos hermanos, de apellido Cano, exagentes de la Prefectura, vinculados a la familia Méndez Ribeiro, una estirpe de radicales que gobierno Tapebicuá desde hace diecisiete años.
 
Algunos testigos vieron un Volkswagen Gol, como el que usan los hermanos Cano, escapando del lugar del acto después de que se produjera el disparo. Además, esa misma noche los dos dieron de baja simultáneamente sus teléfonos celulares. El martes 31 la Policía Federal pidió un allanamiento siguiendo esa pista. Durante 24 horas, ni Sotelo ni su superior, la fiscal Noelia Lena, respondieron las llamadas ni los mensajes de texto. Cuando se volvieron a comunicar, la policía local ya había realizado el procedimiento, con resultado negativo, motivo por el cual el fiscal decidió dejar de investigar.
 
 
Un punto de partida


Es curiosa la coincidencia de toda la plana mayor de Juntos por el Cambio a la hora de hacer la vista de gorda ante la violencia política y los golpes de Estado, especialmente porque es prácticamente en lo único en lo que parecen estar de acuerdo. Las internas proliferan, sin excepción, en todos los distritos, trazando un mandala de alianzas y traiciones cruzadas entre las múltiples tribus, cada cual con su cacique, que conforman esa galaxia de PyMEs políticas, escritorios giratorios y proyectos unipersonales de poder. No los une el amor sino la ambición, el antiperonismo y la falta de escrúpulos.
 
Los principales referentes opositores de Juntos por el Cambio, paradójicamente, pasarán separados el cierre de campaña antes de las PASO y también el domingo a la noche, cuando se cuenten los votos. Horacio Rodríguez Larreta contaba con aunar a toda la oposición en la ciudad de Buenos Aires, donde juega de local. Los radicales Gerardo Morales, Alfredo Cornejo, Martín Lousteau y Facundo Manes, que se autoperciben presidenciables, creen que asistir sería validar el liderazgo del alcalde porteño, por lo que preparan un festejo por su cuenta, esperando proyectar a un correligionario al 2023.
 
La amenaza destituyente que Macri propone en caso de que la oposición obtenga un triunfo en las elecciones hace una maniobra de pinzas con otra operación en marcha, por si pierden: denunciar fraude. Es la estrategia que probó sin suerte Donald Trump y ahora ensaya Jair Bolsonaro, pedir offside antes de que empiece el partido. Una vez más fue el expresidente el que echó a rodar la bola, en una entrevista a fines de junio: ¿Quién es el nuevo juez electoral en la provincia de Buenos Aires? ¿Es un juez ecuánime o es un juez militante? Es Ramos Padilla, que es un juez militante", dijo.
 
El plan de Macri es ese. Si el peronismo pierde, iniciará el operativo de desgaste para forzar al gobierno a adoptar el plan económico de la derecha o en su defecto correrlo del poder. Si gana y se acerca al quórum propio en ambas cámaras, intentará bloquear el funcionamiento del Congreso desconociendo su legitimidad. Es el camino que tomó la oposición venezolana. Haría bien la dirigencia de derecha argentina en tomar nota de que esa receta sólo los llevó a dos décadas de fracasos y que ahora, finalmente, están retomando el diálogo para normalizar la vida democrática en ese país. 
 
En el Frente de Todos existe un sector que considera prioritario, después de las elecciones, establecer algún tipo de acuerdo con dirigentes opositores dispuestos a tomar distancia de esas posiciones que no solamente erosionan la convivencia democrática sino que, al antagonizar automáticamente con cualquier propuesta del oficialismo, lesionan el trabajo parlamentario y bloquean el avance de leyes en temas clave. Hubo contactos preliminares pero nadie se animará a dar un paso hasta conocer el resultado de los comicios y leer el nuevo mapa que quede plasmado a partir de noviembre.
 
A una semana de ir a las urnas, las encuestas, que suelen converger a medida que se acercan los comicios, hoy muestran escenarios muy dispares, con una sola constante: el alto nivel de desinterés y desencanto social, que se traduce en baja intención de votar y una posible suba del voto en blanco e impugnado. Eso, al menos, se ratificó en las tres elecciones que hubo este año en el país, en Misiones, Salta y Corrientes, siempre con asistencia alrededor del 65% y niveles de voto no positivo de dos cifras. La incertidumbre cunde en ambas campañas, que esperan lo mejor pero se preparan para lo peor.
 
El oficialismo buscará mostrarse unido para contrastar con los tironeos opositores. Cerrarán esta campaña atípica en Mar del Plata y La Plata, dos ciudades que gobierna el PRO pero estuvieron cerca de quedar en manos peronistas en 2019. Intuyen que ahí hay votos frescos que se pueden sumar a la cuenta. Estarán el presidente, la vicepresidenta, los dirigentes de primera línea y todos los candidatos. Los cañones están todos puestos en la provincia de Buenos Aires, donde, según consideran los estrategas del Frente de Todos, se juegan la diferencia que permita un triunfo a nivel nacional.
 
La apuesta del gobierno es que las PASO marquen un punto de partida. Hay quienes son optimistas y otros pesimistas respecto al resultado del domingo que viene, pero todos están convencidos de que en noviembre la gente irá a votar en una situación económica sensiblemente mejor y que por eso la performance del oficialismo será mejor que en las primarias, algo que no sucede desde 2011. Si se cumplen esos pronósticos, la primera parte de la maliciosa profecía de Macri no se habrá cumplido. Eso no significa, por supuesto, que los peligros para la democracia argentina vayan a esfumarse al día siguiente.
 

Por Nicolas Lantos
 
Fuente: El Destape
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05-02-2026 / 11:02
Sacar un adelanto de sueldo con el banco, tarjetear, tomar un préstamo se volvieron cosas habituales bajo el desastroso gobierno de Javier Milei. No poder pagar toda la tarjeta, refinanciar con intereses elevados o no pagar la cuota del préstamo genera mora y eso está aumentando mes a mes. El endeudamiento de los hogares argentinos entró en una zona crítica. Los últimos datos del Banco Central, analizados por el Instituto Argentina Grande, muestran un salto alarmante en la morosidad: el 11 por ciento de los créditos personales y el 9,2 por ciento de las tarjetas de crédito registran irregularidades en los pagos. Hace apenas 2 años, a fines de 2023, esos números eran muy distintos: 4,2 por ciento en préstamos personales y 1,7 por ciento en tarjetas.
 
Se trata de los niveles más altos desde que el organismo tiene registros, es decir, desde 2010. El fenómeno refleja una realidad concreta: los ingresos ya no alcanzan para cubrir gastos cotidianos como alimentos, tarifas o medicina privada. Frente a ese escenario, el desahorro y el endeudamiento dejaron de ser excepciones y pasaron a formar parte de la rutina de millones de familias. Cada vez más hogares recurren al pago mínimo de la tarjeta de crédito como estrategia para estirar el ingreso mensual. Esa práctica, que puede dar aire en el corto plazo, termina convirtiéndose en una trampa por las altas tasas de interés, que aceleran el deterioro de la capacidad de pago.
 
El problema no se limita al consumo diario. También crece la morosidad en los préstamos prendarios, generalmente destinados a la compra de autos, motos o maquinaria. En noviembre de 2025 alcanzó el 5,2 por ciento, cuando 2 años antes era del 2,7. Esto evidencia que el estrés financiero ya impacta en decisiones de mayor plazo y compromete el patrimonio familiar. El deterioro de estos indicadores expone un cuadro social cada vez más frágil. El crédito dejó de ser una herramienta para mejorar la calidad de vida y pasó a convertirse en un recurso de supervivencia que oculta la pérdida del poder adquisitivo.
 
Para muchas familias, especialmente jóvenes sin ingresos formales, el financiamiento no proviene de los bancos sino de cadenas comerciales, prestadores directos y, cada vez más, billeteras virtuales y fintech, que ofrecen créditos rápidos y de acceso inmediato. En ese terreno, la situación también es preocupante. La morosidad en compras de electrodomésticos alcanzó el 27 por ciento en julio de 2025, el valor más alto en más de 4 años. En el caso de los préstamos otorgados por fintech, el 18 por ciento presentaba incumplimientos en julio, pero estimaciones privadas indican que esa cifra ya ronda el 21 por ciento.
 
Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares confirman el deterioro de las economías domésticas. En el segundo trimestre de 2025, el 48 por ciento de los hogares no logró cubrir sus gastos y debió recurrir a ahorros, venta de bienes o endeudamiento, tanto formal como informal. La clase media aparece como uno de los sectores más afectados: el 53 por ciento de sus hogares no logra llegar a fin de mes. Según datos del Indec publicados este viernes, el 60% de los asalariados gana menos de $950.000 en el tercer trimestre del año. Es decir, que la mayoría de los trabajadores viven con ingresos por debajo de la canasta de consumos mínimos que realiza la Junta Interna de ATE Indec (el promedio del tercer trimestre del año fue $1.941.853). Esta canasta no es un ideal ni un óptimo, pero se acerca a lo que se necesita para llegar a fin de mes.
 
Mientras el Gobierno libertario insiste en mentir con indicadores de estabilidad y crecimiento, la realidad que se vive puertas adentro de los hogares argentinos es otra: deuda creciente, ingresos que no alcanzan y una morosidad que ya funciona como termómetro del deterioro económico y social. Los hogares están endeudados porque los ingresos no alcanzan. Es urgente un aumento de emergencia de salarios, jubilaciones y programas sociales.
 
La Opinión Popular
 

04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
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