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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 05-09-2021 / 09:09
VOLVÉ, MAURICIO, HORACIO TE PERDONA

Irrumpen en la campaña: Macri exalta la evasión de impuestos, Rocca su reducción

Irrumpen en la campaña: Macri exalta la  evasión de impuestos, Rocca su reducción
Macri excedió límites pero si hay una napa de votantes evasores les indicó una opción. Desoigan los cantos de sirena de Milei, acá estamos nosotros que sabemos cómo hacerlo. Rocca supo ser más sutil, apegado a las reglas institucionales. “La Justicia”, una Sala de la Cámara Federal mejor dicho, lo zafó –descarada y solidaria-- en la causa de los cuadernos. Liviano de equipaje se explayó ante periodistas del palo en la celebración del día de la Industria.
El cierre de listas dejó la impresión de haber coronado una victoria delicada del Jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta. Eutanasia de Mauricio Macri exiliado en la FIFA, preludio de una campaña "catch all" como marcan los manuales para un sistema polarizado. La derecha es nuestra, apuntemos al centro con evidencia científica, tono didáctico, sobreactuando respeto. Repetir, adecuándola, la estrategia de 2015 cuando, a la derecha de Cambiemos, solo quedaba la pared.
 
Los focus groups, las encuestas revelaron otro escenario. Emergieron Javier Milei y José Luis Espert (en ese orden de presencia y por ahí de intención de voto). Las homilías Patricia Bullrich colaban en la barra brava propia. El retorno de Mauricio pareció una necesidad, HRL se avino, el expresidente copó la parada, comenzando el desfile en la cadena de sus diarios, radios y teles militantes.
 
Vidal se sacó las pilchas de Heidi, "Horacio" admitió que Ricardo López Murphy entrara a una interna en Capital. No consiguió cerrar el feudo, la sapiencia de campaña que aplicaron los gobernadores radicales, la mayoría de los peronistas incluyendo al bonaerense Axel Kicillof. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) se distingue para malestar de Larreta.
 
De regreso en Ítaca Macri habla, sin filtro ni autocrítica. Defiende su gestión, una misión imposible ante los votantes no encuadrados. No importa porque el objetivo es retener lo propio, no especialmente avanzar.
 
Guionado como de costumbre, sin repreguntas que lo hagan pensar, Macri a veces se entusiasma, se le suelta la lengua. En un derrape elogia la evasión impositiva. Un delito que empalma con su trayectoria, con las trapisondas desde el llano y la Casa Rosada para zafar de las deudas del Correo. Con la ampliación del blanqueo a su propia familia, mediante un decreto que violó la ley respectiva, conducta que lo caracteriza y sigue impune.
 
Macri excedió límites pero si hay una napa de votantes evasores les indicó una opción. Desoigan los cantos de sirena de Milei, acá estamos nosotros que sabemos cómo hacerlo. Rocca supo ser más sutil, apegado a las reglas institucionales. "La Justicia", una Sala de la Cámara Federal mejor dicho, lo zafó -descarada y solidaria-- en la causa de los cuadernos. Liviano de equipaje se explayó ante periodistas del palo en la celebración del día de la Industria.
 

 
EJEMPLOS PARA REGALAR DE UNA CAMPAÑA FRIVOLIZADA
 
Mauricio Macri y Paolo Rocca irrumpen en la campaña: los leones quieren reinar en la selva
 
Macri exalta la  evasión de impuestos. Paolo Rocca, su reducción. El objetivo es distribuir los costos de la crisis. El CEO de Techint, relación con el kirchnerismo. Su parábola sobre los leones. Cómo arrancaron las campañas de oficialismo y oposición y cómo se reacomodaron. Lo que hay en juego.
 
La viuda de Sandro se queja, reclama con justicia y razón. Se usan imágenes y temas musicales del ídolo en publicidad política, sin su autorización. Los derechos de autor te los debo.
 
Diego Capusotto podría hacer algo parecido, si se nos permite una broma; las campañas imitan su estilo, sus giros, el tono general de su mensaje. Una parodia alocada invade la tele y la radio. Se espiralizan debates irrisorios, sobre audios o videos editados hasta la tergiversación. El neo cartesianismo satura los medios; cualquier cuestión se divide en muchas partes, tantas como sean necesarias para transformarse en una frivolidad o una pelotudez, lisa y llana.
 
La docente discutiendo con el alumno podría llevar a pensar cómo se conversa en el aula, cómo se reconfigura la autoridad, cómo los adolescentes chucean a los profes, cuál debería ser el tono admisible para replicarles, la valoración ética del escrache viral... Todo se subsume en una palabra clave: "adoctrinamiento". Banalizar es la cuestión.
 
Las campañas como espacio integral desaparecen. Las recorridas no se registran, a candidatos les cuesta un Perú acrecentar el conocimiento público.  La lógica panelista derrota a la política por goleada.
 
Una fracción relevante de la dirigencia se presta o se pone a la cabeza, a veces por conveniencia, a veces engolosinada por llegar a trending topic. Unos minutos de fama, muy poquitos, eh: Andy Warhol lo registró décadas atrás.
 
Para quien es poco junado o minoría llamar la atención puede ser negocio. El exministro Florencio Randazzo concibe un rapapolvo de una imitadora de Cristina Kirchner (¿o de Graciela Borges?) con puteadas incluidas. En spot encadenado, la mamá (de Florencio) reivindica su derecho a insultar ella también.
 
Sergio Berni (que no es candidato pero spotea lo mismo) conversa con su mamá mientras labura, infatigable. Se burla de Randazzo, de "la leona" (itinerante) María Eugenia Vidal. Siempre reserva un párrafo para su colega nacional, la ministra de Seguridad Sabina Fredric.
 
La exgobernadora Vidal se encoleriza contra Fredric, Victoria Tolosa Paz y Berni. Ninguna protagonista deja pasar una oportunidad de un sketch sobre el volátil tema del día.
 
Los creativos se empeñan, el humor se insinúa. Pero, ojo al piojo, cualquier toque de ironía adversaria se descalifica de volea. La solemnidad, la moralina, marcan el ritmo. Clamor de inquisidores, por doquier. ¿Cómo referirse a "garchar" cuando hay tanta pobreza? Inadmisible la comparación con Suiza mientras sigue el flagelo del narcotráfico. Cancelación berreta, al rojo vivo.
 
Cambia, todo cambia. En 2015, hace poco, el macrismo amagó haber descubierto otro arte de campaña que supuestamente sintonizaba con deseos de "la gente". Descontracturar hasta que aclare. Música, a bailar en el escenario mi amor, candidatos desafinando sin ruborizarse, suelta de globos. Se calculaba que la sociedad se había cansado de la intensidad kirchnerista. El individualismo venía de la mano con buena onda y la vida bella.
 
La resultante a una semana de las Primarias Abiertas (PASO) tornó inaudibles los discursos políticos. Las dos grandes coaliciones se abroquelaron en un relato identitario. "Núcleo duro" lo llaman ahora, transijamos con la expresión para hacernos comprender. Casi nadie "centrea" en las propuestas.
 
Las novedades más estridentes se anclan en la derecha. ¿Llegó Vox a la Argentina? ¿Llegó para quedarse?
 
El domingo próximo, en la votación intermedia, algunos enigmas empezarán a descifrarse. Dos mensajes le pusieron contenido a semana que hoy termina. El expresidente Mauricio Macri propugnó que hay que evadir impuestos para prosperar. El CEO y dueño de Techint Paolo Rocca, propuso, entre varias iniciativas, que debe bajarse la presión fiscal para la industria... que, cáspita, crece bien con esta presión fiscal, en infectadura y bajo el régimen populista.
 
Spoiling del resto de la columna: las dos iniciativas concuerdan, autorretratan a Juntos por el Cambio (JpC), ayudan a definir qué se pone en el juego en las elecciones.
 
***
 
Paolo, el león ambicioso: 
 
La Unión Industrial Argentina (UIA) festejó el día y las circunstancias actuales, relativizando el sonoro faltazo del presidente Alberto Fernández o de algún ministro. La actividad del sector crece, ya superó los indicadores de 2019. La UIA no lo confiesa pero la recuperación se produjo mediando prohibición de despidos, paritarias que se reabren. Las medidas de protección no fueron escollo.
 
Rocca integra otra corporación patronal, la máxima. La Asociación Empresaria Argentina (AEA) congrega a Techint, al Grupo Clarín, a otros grandes jugadores. Se apersonó al ágape de la UIA para emitir señales, dialogó con los medios. De nuevo, propuso medidas lícitas, aunque discutibles: fue más moderado y sistémico que Macri. Acuerdo pronto con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Poner coto al crecimiento del empleo público. Basta de "planes", ese lugar común que empobrece discusiones y diagnósticos. Y, desde luego, disminuir la presión impositiva una de las causas que impide el desarrollo nacional.
 
En otras temporadas la monserga de los CEOS apuntaba a los altos salarios como escollo para la competitividad. Hoy en día, son ínfimos respecto de los estándares nacionales históricos o en la comparación internacional. Rocca retorna al caballito de batalla fiscal. Insinúa diseñar quién pagará el costo de la crisis sanitaria-económica. Su programa no  es nuevo, amerita un repaso veloz acerca su relación con los expresidentes Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner.
 
Los grandes capitalistas autóctonos están acostumbrados a que el Estado les saque las papas del fuego en épocas de incendio. La estatización de las deudas privadas durante la dictadura, la pesificación asimétrica en el mandato del presidente Eduardo Duhalde. Kirchner timoneó la recuperación ulterior a la crisis de 2001. La marea subió, todo flotaba. Los empresarios se la llevaban con pala, acertó Cristina.
 
Por unos cuantos años no confrontaron con los gobiernos kirchneristas. La pax relativa terminó cuando advino la crisis mundial de 2008-2009. Era el momento de determinar cómo se socializaban las pérdidas.
 
En aquel entonces Rocca acuñó una suerte de parábola sobre el poder de Kirchner. Decía que el expresidente reinó en una selva que acababa de atravesar una catástrofe. Las fieras no eran tales, estaban débiles, subalimentadas, sin dientes. Kirchner las domesticó sin mayor esfuerzo y así comandó el país, con éxito. Tanto que las fieras recuperaron el peso, la fuerza, las garras. En 2008-2009 sonaba la hora de barajar y dar de nuevo. Los reyes de la selva regresaban.
 
En aquella etapa, Cristina los había chuceado para que armaran un partido político y se presentaran a elecciones. Las plegarias fueron atendidas, la derecha nativa organizó un partido de clase. Llegó a la Casa Rosada, configuró un Estado gestionado por los dueños del poder económico.
 
Juntos por el Cambio compite con el Frente de Todos que, aún con tropiezos, conserva la unidad del peronismo, de partidos aliados, de la CGT, de las CTA, de la mayoría de las organizaciones sociales. Dos proyectos, se describe. Dos coaliciones sociales, nítidas en su diferenciación a pesar de imperfecciones y de ausencias. Eso se juega el domingo que viene y el 14 de noviembre.
 
Como en otras circunstancias, los leones se guarecieron de la tormenta del mundo en 2020 aceptando ayudas generosas del gobierno de Alberto Fernández. La tregua fue breve, parece que los dientes y las garras crecieron pronto, ahora van por más.
 
***
 
Las PASO y lo que vendrá: 
  
El oficialismo también desplazó discurso desde el arranque de la campaña. Su objetivo era iluminar un futuro cercano, mejor. Las consignas "la vida que queremos" o "vamos a salir" explican bien la idea. Había que redondearlas con promesas creíbles atentas a los padeceres que causó la pandemia.
 
La vacunación, el paulatino alivio o cese de las restricciones, la recuperación económica (tan heterogénea cuan innegable) son sus pilares. La propuesta se enmarañó en el laberinto mediático, previsiblemente dominado por la oposición. La superficialidad de la campaña despolitiza, favorece a la derecha.
 
La revelación del cumpleaños en Olivos, una conducta reprobable que afecta al propio presidente, agravó el cuadro. El impacto en la intención de voto es dudoso, impredecible, acaso indeterminable. El impacto en la campaña resultó notorio. El Gobierno y Alberto Fernández mismo pasaron a la defensiva.
 
La respuesta del Frente de Todos, por motivos diversos, tuvo alguna simetría con la de Juntos por el Cambio: afincarse en la identidad peronista, garantizar el voto propio. Táctica sensata pero insuficiente para reconvocar a quienes legitimaron el contrato electoral propuesto por Alberto hace dos años. Una mayoría del 48 por ciento en la Argentina es policlasista en lo social y multicolor en lo político.
 
En días recientes el discurso oficial retomó la interpelación a sectores medios. Le quedan tres meses para la instancia decisiva, será necesario que la reactivación llegue a más bolsillos, que la mejora en la calidad de vida se expanda. Y que la gente común entienda que la polarización no es un mito sino una disyuntiva crucial. 
 
La agresividad de los debates podrá ser excesiva, el ensimismamiento de muchos dirigentes una trampa para lo que representan... pero la disyuntiva existe. Entre una coalición nacional popular y otra encabezada por las clases dominantes que nada olvidaron y nada aprendieron en el llano. La soberbia de Macri y Rocca lo comprueban y remarcan.
 
Las elecciones de medio término, sobre todo en Diputados, alientan el crecimiento de terceras fuerzas. En esta ocasión, se intuye, las más favorecidas se afincan a la derecha del espectro político. Todo un dato para evaluar cuánto se juega en el cuarto oscuro. Dos coaliciones compiten en contexto hostil y en un mundo en el que irrumpen y triunfan emergentes de derecha ultra como Jair Bolsonaro o Donald Trump. El macrismo integra esa troupe, sus nuevos contendores meten pavor.
 
Queda una semana para las PASO que se dirimen en 24 provincias aunque el enfoque predominante se concentra demasiado en Buenos Aires y en la CABA.
 
Por Mario Wainfeld
 
Fuente: pagina12.com.ar
 

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04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
La Opinión Popular
 

31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

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