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Nacionales - 04-09-2021 / 10:09
CIPAYISMO: EL PRO SE IDENTIFICA CON LAS POLITICAS ULTRANACIONALISTAS DE EE.UU., ISRAEL O GRAN BRETAÑA, PERO NO CON LA DEFENSA DE SU PROPIO PAÍS

Complicidad de Macri con el avance expansionista chileno de su amigo Piñera

Complicidad de Macri con el avance expansionista chileno de su amigo Piñera
En vez de repudiar la actitud de provocación de Piñera, el lamentable primer comunicado de la secretaría de Relaciones Internacionales del PRO, con la firma de Patricia Bullrich y Fulvio Pompeo, fue una advertencia al gobierno argentino de cómo debía reaccionar. Frente a una provocación externa, el PRO optó por la afinidad ideológica neoliberal que lo une a Piñera.
El repudio unilateral del presidente chileno Sebastián Piñera al Acuerdo de Paz de 1984 con Argentina constituyó una actitud expansionista agresiva, más explicable por la historia del país hermano de incumplir los acuerdos, que por la situación electoral desastrosa que deberá afrontar a nivel personal. En Argentina, el PRO de Mauricio Macri fue consecuente con sus posiciones internacionales y emitió un comunicado que fue más una advertencia a la cancillería argentina.
 
Chile tiene diferendos de este tipo con todos sus vecinos. Cuando Bolivia reivindicó su derecho a una salida al mar, la diplomacia chilena respondió que era necesario respetar los tratados vigentes. Los tratados se firman y cumplen de buena fe. Por lo tanto, cuando se incumple uno, todos los demás tratados que involucran al incumplidor quedan en el aire porque se rompe la buena fe de una de las partes. Al incumplir este tratado, los demás que tiene con Perú y Bolivia también se ponen en discusión.
 
Con esos antecedentes, adjudicar el decreto de Piñera a una coyuntura electoral sería subestimar la experiencia histórica de hechos consumados. La reacción argentina, tenía que ser pacífica pero enérgica, como ha sido el comunicado de la Cancillería. El Tratado compromete también a terceras partes que salieron como garantes de su cumplimiento, las que deberían intervenir a partir de la violación del acuerdo.
 
En vez de repudiar la actitud de provocación de Piñera, el lamentable primer comunicado de la secretaría de Relaciones Internacionales del PRO, con la firma de Patricia Bullrich y Fulvio Pompeo, fue una advertencia al gobierno argentino de cómo debía reaccionar. Frente a una provocación externa, el PRO optó por la afinidad ideológica neoliberal que lo une a Piñera.
 
Más allá de ese vínculo, una fuerza que defiende con fanatismo el derecho a la propiedad privada y lo pone por encima incluso que el derecho a la vida, desprecia lo que está relacionado con la propiedad común, en este caso, el territorio nacional. Como si considerase incivilizado el reclamo por estos temas, o propio de alguna derecha demagógica y lo único que importara fueran sus posesiones.
 
Con esos antecedentes, los chistes sobre cambiar las islas por vacunas o la supuesta ironía de afirmar que "las Malvinas no existen, las Falklands son de los kelpers", son expresiones fieles del pensamiento básico de Juntos por el Cambio, representado en el primer comunicado del PRO, que priorizó su amistad con Piñera sobre el interés nacional.
 

 
La transgresión chilena
 
Chile tiene una geografía apretada por la cordillera y, como otros países con territorio restringido, como es Japón, ha tenido una política exterior con tendencia expansionista. En el caso de los diferendos limítrofes con Argentina, el primer tratado mantenía los límites de la época de los virreynatos y el límite chileno no podía pasar al sur del río Bío-Bío.
 
Chile transgredió ese tratado y luego de muchos años de litigios se convino como nuevo parámetro a la línea de las altas cumbres divisorias de aguas. Chile volvió a transgredir estos acuerdos y luego de varias situaciones que incluyeron tiroteos y contiendas fronterizas, y que llevaron a las dictaduras militares de ambos lados al borde de la guerra en 1978.
 
El general Luciano Benjamín Menéndez, que era el más interesado en la guerra porque comandaba el III Cuerpo de Ejército, ya había enviado ataúdes a Mendoza y otras ciudades cercanas a la frontera.
 
Esa situación se zanjó con el tratado de 1984 en el que ambas partes cedieron para llegar a un acuerdo transaccional. En vez de la divisoria de aguas se tomó el meridiano 67 y se estableció soberanía chilena hacia al Oeste y Argentina hacia el Este. Ahora Piñera volvió a transgredir un acuerdo y busca apropiarse la plataforma continental que se prolonga hacia el Este.
 
 
El primer comunicado del PRO fue firmado por Fulvio Pompeo, que  es especialista en cuestiones internacionales y durante la presidencia de Mauricio Macri se desempeñó como secretario de Asuntos Estratégicos, aunque en los corrillos políticos se lo catalogaba como el que establecía los lineamientos de la política exterior en esa etapa.
 
 
La reacción de los radicales
 
La primera reacción del PRO fue ese comunicado, pero por la tarde el bloque de Diputados de la alianza conservadora propuso una declaración de repudio contra el decreto chileno. El tratado de 1984 fue firmado por Raúl Alfonsín, con la reticencia de sectores del peronismo que rechazaban apartarse del principio de línea de las altas cumbres divisorias de aguas.
 
El comunicado inicial del PRO generó malestar en el sector radical que de esa manera aparecía conciliador ante la violación de un Tratado que había sido planteado por ese partido. En cambio, el peronismo en el gobierno salió a defender enérgicamente el Tratado que había impulsado Alfonsín.
 
Esas discordancias hicieron que por la tarde, en el Congreso, Juntos por el Cambio propusiera con claridad el repudio que no constaba en el comunicado del PRO de la mañana y se mostrara dispuesto a una declaración de repudio conjunta con el oficialismo.
 
De todas maneras la idea que parece más extendida en el campo cultural de la alianza es la que se expresó en el comunicado del PRO: "Mientras no nos toquen la propiedad privada, lo demás es cosa de fanáticos o nazionalistas".
 
 
El antecedente de Bullrich y Ajmechet
 
De ese fermento se alimentan las declaraciones burlonas de Patricia Bullrich o de la candidata a diputada por CABA, Sabrina Ajmechet, sobre los reclamos argentinos por Malvinas. Tienen el mismo trasfondo que exilia del mundo inteligente o civilizado a las políticas malvineras o de defensa de la soberanía. Se identifican con países que son ultranacionalistas como Estados Unidos o Israel o la misma Gran Bretaña, pero reniegan cuando se trata de la defensa de su propio país.
 
La política internacional no es de los temas preferidos de la alianza Juntos por el Cambio. Si habría que definir los basamentos de la política exterior que desarrolló el gobierno de Macri, su concepto de base fue la relación con el mundo financiero y, por supuesto, la subordinación incondicional a los Estados Unidos.
 
Esos lineamientos fueron coherentes con las ideas núcleo que flotan en el sentido común hegemónico que ellos instalan y representan. No hubo contradicciones en ese sentido entre esa política y el espíritu ideológico de un sector de la clase media y la clase alta que ven en Miami la máxima expresión de sus aspiraciones.
 
A poco de asumir Mauricio Macri, los viceministros de Relaciones Exteriores de Argentina y Gran Bretaña firmaron la declaración Foradori-Duncan en la que Argentina habilitó a Gran Bretaña la explotación de las riquezas naturales en la plataforma continental malvinera.
 
Esa decisión tendría que haber pasado por el Congreso y tomado la forma de acuerdo o tratado. Pero el desprecio del macrismo a las formas republicanas hizo pasar esa medida estratégica tan importante como una simple declaración para evitar el debate legislativo.
 
 
El boicot al Mercosur, la Unasur y la Celac
  
La política exterior del macrismo boicoteó las iniciativas de integración regional, tanto el Mercosur como Unasur y la Celac al tiempo que congelaba el consenso que se había logrado para respaldar el reclamo argentino por Malvinas.
 
La unidad de todos los países de América Latina y el Caribe para respaldar los derechos argentinos con una perspectiva de erradicación de las últimas formas de colonialismo en la región, fue una verdadera conquista que modificó cualitativamente la puja con Gran Bretaña. El macrismo inmovilizó ese consenso que conmovió a la diplomacia británica al descubrir que la única forma de normalizar sus relaciones con la región era moderando su intransigencia sobre las islas.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 12:03
Mientras la mayor parte de los argentinos dormían, en la madrugada del miércoles 24 de marzo de 1976, me desperté sobresaltado por los golpes en la puerta de mi casa. El "Chueco", un viejo compañero de militancia, me vino a comunicar que las Fuerzas Armadas habían derrocado al gobierno constitucional del peronismo.
 
Me vestí apresuradamente, me cambié el peinado, me afeite los bigotes y salí inmediatamente a alertar a otros compañeros. La primera casa a la que llegué, la de Rodolfo "Rody" Vittar, no existía más. Horas antes un comando paramilitar había llegado para detenerlo, y como no lo encontró, instaló explosivos y voló la vivienda hasta los cimientos.
 
La represión en Córdoba fue muy dura, igual que en muchos otros lugares del país. Este proceso desembocó en una sangrienta y larga noche de males, que dejó como saldo miles desaparecidos, una guerra perdida a manos de Gran Bretaña y un país económicamente quebrado, entre otras cosas.
 
Por eso, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, en este nuevo aniversario del golpe militar genocida, quiero recordar y rendir un recóndito homenaje a tres queridos compañeros y amigos, asesinados ese siniestro 24 de marzo.

Ellos son: Víctor Lorenzo, Concejal en Córdoba Capital por la Juventud Revolucionaria Peronista, quien fuera ejecutado, el día del golpe, de un tiro en la cabeza en la cárcel local; don Luis Carnevale, Senador Nacional por la misma provincia, secuestrado y desaparecido ese mismo día; y el mayor Bernardo Alberte, ex Delegado Personal de Juan Perón, quien fuera arrojado a través de la ventana de su departamento, en un sexto piso, por una patrulla militar, la madrugada del siniestro Golpe de Estado.

Hay muertes, que por ser las primeras, son todo un símbolo. Los militares asesinos los eligieron primero porque eran peronistas. Y no se lo perdonaron. Pero, a pesar de las cárceles y los fusilamientos, de los compañeros muertos y los desaparecidos, nunca fuimos vencidos. Continuamos invariablemente las luchas que emprendieron Eva y Juan Perón.

Compañeros Víctor Lorenzo, Luis Carnevale y Bernardo Alberte, Presentes. Hasta la victoria, siempre.

Por Blas García para La Opinión Popular 

24-03-2026 / 12:03
El 24 de marzo de 1976 una sublevación cívico-militar derrocó a la presidenta constitucional, María Estela Martínez, instalando una dictadura de tipo permanente autodenominada "Proceso de Reorganización Nacional", gobernada por una Junta Militar integrada por tres jerarcas militares, uno por cada fuerza. La junta designó como presidente de facto a Jorge Rafael Videla.
 
El gobierno militar suprimió los derechos civiles de los ciudadanos y las libertades públicas, anuló las garantías constitucionales, suspendió la actividad política, vedó los derechos de los trabajadores, intervino los sindicatos y la CGT, prohibió las huelgas, disolvió el Congreso y los partidos políticos, y destituyó la Corte Suprema de Justicia.

 
La dictadura impuso el terrorismo de Estado como método sistemático, un régimen de represión ilegal, violencia indiscriminada, persecuciones, tortura sistematizada y desaparición forzada de personas, en el que se violaron masivamente los derechos humanos y se produjeron, en un verdadero genocidio, decenas de miles de desaparecidos.

 
Pero la dictadura no se instaló sólo para torturar y matar gente, sino para posibilitar una transferencia masiva de riquezas hacia los núcleos más concentrados de la economía, quienes se apropiaron además de buena parte de los negocios públicos. Durante el proceso militar, por ejemplo, el grupo Macri pasó de tener 7 a 47 empresas, mostrando que el golpe no fue solo accionar de fuerzas represivas. Y los empresarios que mandaban en 1976, siguen mandando.

 
Para imponer un régimen alejado de los intereses nacionales y populares, el golpe militar fue ejecutado en contra del Pueblo y del peronismo en su conjunto, institucional, política e individualmente. Pensado en función del molde agro exportador de fines del siglo XIX que, dados los cambios internacionales, derivó en el programa pro financiero y desindustrializador, el modelo neoliberal. Hoy Javier Milei y Victoria Villaruel expresan muchos de esos ideales de Videla y Martínez de Hoz, pero también de los grandes empresarios, eternos dueños del país.

 
El Terrorismo de Estado produjo miles de desaparecidos. Hubo 30.000 luchadores sociales barridos por la represión, de todos los sectores políticos populares y revolucionarios. La inmensa mayoría de las víctimas fueron jóvenes, la inmensa mayoría fueron cuadros y militantes de la clase trabajadora, la inmensa mayoría fueron peronistas.


El Proceso puso fin al "Estado de Bienestar" fundado por Juan Perón y al Proyecto Nacional y Popular concebido por el justicialismo desde la década del 40, dejando en lamentable estado la convivencia democrática, la economía, la sociedad y las instituciones, abriendo profundas grietas que recién después de más de cuatro décadas empiezan a ser curadas.


A 50 años de aquel infausto 24 de marzo, en el contexto de un gobierno anarco capitalista que niega, justifica o exalta los crímenes cometidos por las fuerzas represivas, convocamos a mantener viva la memoria del Pueblo en apoyo a la continuidad de la búsqueda de memoria, verdad y justicia por los crímenes de lesa humanidad cometidos y en defensa de los Derechos Constitucionales, los Derechos Humanos y las Libertades individuales de ayer, de hoy y de siempre.


Carlos Morales para La Opinión Popular 

23-03-2026 / 10:03
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