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Nacionales - 04-09-2021 / 10:09
CIPAYISMO: EL PRO SE IDENTIFICA CON LAS POLITICAS ULTRANACIONALISTAS DE EE.UU., ISRAEL O GRAN BRETAÑA, PERO NO CON LA DEFENSA DE SU PROPIO PAÍS

Complicidad de Macri con el avance expansionista chileno de su amigo Piñera

Complicidad de Macri con el avance expansionista chileno de su amigo Piñera
En vez de repudiar la actitud de provocación de Piñera, el lamentable primer comunicado de la secretaría de Relaciones Internacionales del PRO, con la firma de Patricia Bullrich y Fulvio Pompeo, fue una advertencia al gobierno argentino de cómo debía reaccionar. Frente a una provocación externa, el PRO optó por la afinidad ideológica neoliberal que lo une a Piñera.
El repudio unilateral del presidente chileno Sebastián Piñera al Acuerdo de Paz de 1984 con Argentina constituyó una actitud expansionista agresiva, más explicable por la historia del país hermano de incumplir los acuerdos, que por la situación electoral desastrosa que deberá afrontar a nivel personal. En Argentina, el PRO de Mauricio Macri fue consecuente con sus posiciones internacionales y emitió un comunicado que fue más una advertencia a la cancillería argentina.
 
Chile tiene diferendos de este tipo con todos sus vecinos. Cuando Bolivia reivindicó su derecho a una salida al mar, la diplomacia chilena respondió que era necesario respetar los tratados vigentes. Los tratados se firman y cumplen de buena fe. Por lo tanto, cuando se incumple uno, todos los demás tratados que involucran al incumplidor quedan en el aire porque se rompe la buena fe de una de las partes. Al incumplir este tratado, los demás que tiene con Perú y Bolivia también se ponen en discusión.
 
Con esos antecedentes, adjudicar el decreto de Piñera a una coyuntura electoral sería subestimar la experiencia histórica de hechos consumados. La reacción argentina, tenía que ser pacífica pero enérgica, como ha sido el comunicado de la Cancillería. El Tratado compromete también a terceras partes que salieron como garantes de su cumplimiento, las que deberían intervenir a partir de la violación del acuerdo.
 
En vez de repudiar la actitud de provocación de Piñera, el lamentable primer comunicado de la secretaría de Relaciones Internacionales del PRO, con la firma de Patricia Bullrich y Fulvio Pompeo, fue una advertencia al gobierno argentino de cómo debía reaccionar. Frente a una provocación externa, el PRO optó por la afinidad ideológica neoliberal que lo une a Piñera.
 
Más allá de ese vínculo, una fuerza que defiende con fanatismo el derecho a la propiedad privada y lo pone por encima incluso que el derecho a la vida, desprecia lo que está relacionado con la propiedad común, en este caso, el territorio nacional. Como si considerase incivilizado el reclamo por estos temas, o propio de alguna derecha demagógica y lo único que importara fueran sus posesiones.
 
Con esos antecedentes, los chistes sobre cambiar las islas por vacunas o la supuesta ironía de afirmar que "las Malvinas no existen, las Falklands son de los kelpers", son expresiones fieles del pensamiento básico de Juntos por el Cambio, representado en el primer comunicado del PRO, que priorizó su amistad con Piñera sobre el interés nacional.
 

 
La transgresión chilena
 
Chile tiene una geografía apretada por la cordillera y, como otros países con territorio restringido, como es Japón, ha tenido una política exterior con tendencia expansionista. En el caso de los diferendos limítrofes con Argentina, el primer tratado mantenía los límites de la época de los virreynatos y el límite chileno no podía pasar al sur del río Bío-Bío.
 
Chile transgredió ese tratado y luego de muchos años de litigios se convino como nuevo parámetro a la línea de las altas cumbres divisorias de aguas. Chile volvió a transgredir estos acuerdos y luego de varias situaciones que incluyeron tiroteos y contiendas fronterizas, y que llevaron a las dictaduras militares de ambos lados al borde de la guerra en 1978.
 
El general Luciano Benjamín Menéndez, que era el más interesado en la guerra porque comandaba el III Cuerpo de Ejército, ya había enviado ataúdes a Mendoza y otras ciudades cercanas a la frontera.
 
Esa situación se zanjó con el tratado de 1984 en el que ambas partes cedieron para llegar a un acuerdo transaccional. En vez de la divisoria de aguas se tomó el meridiano 67 y se estableció soberanía chilena hacia al Oeste y Argentina hacia el Este. Ahora Piñera volvió a transgredir un acuerdo y busca apropiarse la plataforma continental que se prolonga hacia el Este.
 
 
El primer comunicado del PRO fue firmado por Fulvio Pompeo, que  es especialista en cuestiones internacionales y durante la presidencia de Mauricio Macri se desempeñó como secretario de Asuntos Estratégicos, aunque en los corrillos políticos se lo catalogaba como el que establecía los lineamientos de la política exterior en esa etapa.
 
 
La reacción de los radicales
 
La primera reacción del PRO fue ese comunicado, pero por la tarde el bloque de Diputados de la alianza conservadora propuso una declaración de repudio contra el decreto chileno. El tratado de 1984 fue firmado por Raúl Alfonsín, con la reticencia de sectores del peronismo que rechazaban apartarse del principio de línea de las altas cumbres divisorias de aguas.
 
El comunicado inicial del PRO generó malestar en el sector radical que de esa manera aparecía conciliador ante la violación de un Tratado que había sido planteado por ese partido. En cambio, el peronismo en el gobierno salió a defender enérgicamente el Tratado que había impulsado Alfonsín.
 
Esas discordancias hicieron que por la tarde, en el Congreso, Juntos por el Cambio propusiera con claridad el repudio que no constaba en el comunicado del PRO de la mañana y se mostrara dispuesto a una declaración de repudio conjunta con el oficialismo.
 
De todas maneras la idea que parece más extendida en el campo cultural de la alianza es la que se expresó en el comunicado del PRO: "Mientras no nos toquen la propiedad privada, lo demás es cosa de fanáticos o nazionalistas".
 
 
El antecedente de Bullrich y Ajmechet
 
De ese fermento se alimentan las declaraciones burlonas de Patricia Bullrich o de la candidata a diputada por CABA, Sabrina Ajmechet, sobre los reclamos argentinos por Malvinas. Tienen el mismo trasfondo que exilia del mundo inteligente o civilizado a las políticas malvineras o de defensa de la soberanía. Se identifican con países que son ultranacionalistas como Estados Unidos o Israel o la misma Gran Bretaña, pero reniegan cuando se trata de la defensa de su propio país.
 
La política internacional no es de los temas preferidos de la alianza Juntos por el Cambio. Si habría que definir los basamentos de la política exterior que desarrolló el gobierno de Macri, su concepto de base fue la relación con el mundo financiero y, por supuesto, la subordinación incondicional a los Estados Unidos.
 
Esos lineamientos fueron coherentes con las ideas núcleo que flotan en el sentido común hegemónico que ellos instalan y representan. No hubo contradicciones en ese sentido entre esa política y el espíritu ideológico de un sector de la clase media y la clase alta que ven en Miami la máxima expresión de sus aspiraciones.
 
A poco de asumir Mauricio Macri, los viceministros de Relaciones Exteriores de Argentina y Gran Bretaña firmaron la declaración Foradori-Duncan en la que Argentina habilitó a Gran Bretaña la explotación de las riquezas naturales en la plataforma continental malvinera.
 
Esa decisión tendría que haber pasado por el Congreso y tomado la forma de acuerdo o tratado. Pero el desprecio del macrismo a las formas republicanas hizo pasar esa medida estratégica tan importante como una simple declaración para evitar el debate legislativo.
 
 
El boicot al Mercosur, la Unasur y la Celac
  
La política exterior del macrismo boicoteó las iniciativas de integración regional, tanto el Mercosur como Unasur y la Celac al tiempo que congelaba el consenso que se había logrado para respaldar el reclamo argentino por Malvinas.
 
La unidad de todos los países de América Latina y el Caribe para respaldar los derechos argentinos con una perspectiva de erradicación de las últimas formas de colonialismo en la región, fue una verdadera conquista que modificó cualitativamente la puja con Gran Bretaña. El macrismo inmovilizó ese consenso que conmovió a la diplomacia británica al descubrir que la única forma de normalizar sus relaciones con la región era moderando su intransigencia sobre las islas.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
La Opinión Popular
 

31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

30-01-2026 / 09:01
Se ve que Javier "Nerón" Milei suelta la mosca solamente a las piñas: fondos tardíos para el sur que ya se chamuscó como chorizo en la parrilla. Con incendios forestales activos en distintas zonas de la Patagonia y tras reiterados reclamos de gobernadores y dirigentes opositores, el irresponsable Milei, que al igual que el emperador Nerón se dedicó a cantar mientras se incendiaba su país, finalmente destrabó fondos para el sistema de Bomberos Voluntarios y confirmó que declarará la Emergencia Ígnea mediante un DNU. 50 días y 230 mil hectáreas quemadas después.
 
Desde los primeros días de enero la Patagonia arde por los incendios forestales; después de que el fuego arrasara -hasta ahora- más de 230 mil hectáreas; después de la pérdida irrecuperable en parques nacionales, que son patrimonio de la humanidad, y con la población en serio riesgo de perder lo poco que les queda, Milei evaluó hacer algo. La decisión llega luego de semanas marcadas por cuestionamientos sobre la ausencia total en la respuesta estatal nacional frente a una crisis ambiental que ya afectó miles de hectáreas, provocó evacuaciones y generó pérdidas materiales y económicas en distintas localidades del sur argentino.
 
La medida quedó formalizada a través de la resolución 91/2026 publicada en el Boletín Oficial y firmada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, que autoriza un desembolso de 100.810.319.998 pesos destinados a organizaciones de bomberos voluntarios en todo el país. A ello se suman transferencias por 7.754.639.995 pesos para entidades provinciales de segundo grado y un monto equivalente para programas de capacitación y fortalecimiento operativo.
 
Los recursos estarán dirigidos a la compra de equipamiento, vehículos, herramientas, vestimenta ignífuga, insumos técnicos y materiales necesarios para enfrentar incendios forestales, una demanda histórica de los cuarteles voluntarios que, en muchos casos, operan con equipamiento limitado y dependen de aportes locales para sostener su funcionamiento cotidiano.
 
En paralelo, el Gobierno libertario confirmó que declarará la Emergencia Ígnea a través de un DNU, evitando así el paso por el Congreso. El argumento oficial sostiene que se trata de un mecanismo para acelerar la asistencia y evitar demoras administrativas, aunque desde distintos sectores políticos remarcaron que la declaración fue exigida por los gobernadores patagónicos días atrás y que el Ejecutivo resistía avanzar en esa dirección hasta que el costo político se volvió evidente e insostenible.
 
La tensión se profundizó cuando mandatarios provinciales del sur reclamaron públicamente una ley específica contra incendios mientras el anarco capitalista participaba de actividades de fiesta y joda en Mar del Plata, situación que fue interpretada por la oposición como una señal de desconexión total frente a la emergencia. Recién después de esa presión se anunció el plan denominado oficialmente "histórica lucha contra el fuego", que incluye la ampliación presupuestaria y la activación de herramientas administrativas para coordinar recursos federales. Esos recursos, sin embargo, no son suficientes y llegan tarde. El daño causado, según argumentan distintas agrupaciones ambientales y los propios pobladores, ya es irreparable.
 
El episodio vuelve a abrir el debate sobre la capacidad de reacción de Milei frente a emergencias ambientales y el rol del Estado en la prevención y combate de incendios forestales, especialmente en regiones donde cada temporada seca incrementa el riesgo de desastres. Para los bomberos y brigadistas, el financiamiento llega en un momento crítico y permitirá mejorar condiciones operativas, aunque queda la discusión política sobre por qué la respuesta oficial demoró tanto mientras el fuego avanzaba.
 
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