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El clima en Paraná
“En política no hay que reír ni llorar, sólo comprender”, Baruch Spinoza. "La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva", José Saramago.
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Sociedad e Interés General - 30-08-2021 / 19:08
EL 31 DE AGOSTO DE 1850, FRANCIA CONCLUYÓ CON LA CONFEDERACIÓN ARGENTINA UN TRATADO DE PAZ

La Argentina federal enfrentó a Francia y Gran Bretaña, las potencias de la época

La Argentina federal enfrentó a Francia y Gran Bretaña, las potencias de la época
El Bloqueo anglo-francés al Río de la Plata —también conocido como la Guerra del Paraná— tuvo lugar entre el 2 de agosto de 1845 y el 31 de agosto de 1850.
 
El Bloqueo anglo-francés al Río de la Plata tuvo lugar entre el 2 de agosto de 1845 y el 31 de agosto de 1850. Durante el mismo, las escuadras británica y francesa cerraron al comercio todos los puertos de la Confederación Argentina y los de la República Oriental del Uruguay, con excepción del de Montevideo. Es como si hoy nos atacaran EEUU e Inglaterra.
 
El bloqueo fue justificado por la participación del ejército argentino, dependiente del gobernador federal de la Provincia de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, en la Guerra Grande en Uruguay.
 
Según las fuerzas interventoras, ésta era un ataque directo que perjudicaban los intereses comerciales de Francia y Gran Bretaña en la cuenca del Río de la Plata. En la práctica, importaba mucho más a las potencias agresoras obligar a la Argentina y al Uruguay a reconocer a sus ríos interiores como no sujetos a su soberanía y comerciar libremente a través de estos ríos.
 
La acción militar aglo-francesa no obtuvo la rendición de Rosas, aunque logró sostener al gobierno de Montevideo durante seis años. Finalmente, la intervención fue levantada, por medio del Tratado Arana-Southern y el Tratado Arana-Lepredour.
 
Este hecho histórico marcó el perfil de nación libre, independiente y dispuesta a enfrentar cualquier intento de colonización por cualquier potencia extranjera.
 
La Opinión Popular

 
El 31 de agosto de 1850, Francia concluyó con la Confederación un tratado de paz y amistad. 
 
EL BLOQUEO ANGLO-FRANCES y EL TRATADO DE PAZ DEL 31 DE AGOSTO DE 1850
 
Los combates de San Lorenzo y Punta Quebracho (f) demostraron la voluntad de Rosas de ofrecer resistencia a las potencias extranjeras.
  
Por Federico Gaston Addisi.   
 
La capital de la Banda Oriental, se encontraba sitiada por tierra por las tropas de la Confederación y del General Oribe. Montevideo era defendida por los emigrados argentinos, franceses, españoles, italianos, ingleses. Rosas ordena el bloqueo naval; los extranjeros viendo perjudicados sus intereses comerciales se alistan en la defensa de la ciudad.  
 
Semanas mas tarde, y cuando los sitiados en Montevideo  habían perdido las esperanzas de auxilio internacional, arriba a Bs As la comisión mediadora integrada por el inglés William Ouseley y el francés Deffaudis, a bordo de los primeros buques de guerra a vapor que navegan por el Río de la Plata.
 
Confiados en el respaldo de la flota exigen el retiro de las tropas de la Confederación y el levantamiento del bloqueo. Aseguraban estar autorizados para usar la fuerza si era necesario.
 
Rosas no se conmueve, invoca su carácter de beligerante y la soberanía sobre los ríos interiores; además sostiene la legitimidad del General Oribe como presidente legal del Uruguay.  
 
Ante el ultimátum de los ministros extranjeros, Rosas, inflexible, les mandó extender los pasaportes; es decir, los expulsó de Buenos Aires.  
 
El 2 de agosto, la escuadra anglo-francesa se apoderó de la flota argentina y desembarcó tropas en Montevideo.  Los agresores izan sus pabellones en las embarcaciones nacionales al mando del valiente Brown. 
 
El pretexto con que Inglaterra y Francia pretendieron encubrir su agresión militar fue que la guerra entre Montevideo y Buenos Aires perjudicaba el comercio. En realidad se trataba lisa y llanamente de la conquista por las armas de la cuenca del Plata y de los territorios que bañaban sus ríos.  
 
Pretendían dominar la Banda Oriental y establecer allí sus bases de operaciones comerciales (también militares) sobre los ríos internos.  
 
En este sentido, la política americanista de Rosas en defensa de la independencia de Uruguay y el reconocimiento de Oribe como su autoridad, como así también su poder real sobre el interior de la Confederación eran un obstáculo para los intereses de los agresores. Rosas declaró piratas a los barcos de las potencias agresoras.  
 
La Confederación se encontraba jaqueada por potencias europeas y además, por todos sus vecinos, interesados en ensanchar sus fronteras.  
 
En tanto, los unitarios cometían actos de alta traición a la patria;  Sarmiento incitaba a Chile a apoderarse del estrecho de Magallanes; Florencio Varela proponía la independencia de la Mesopotamia; y Echeverría alentaba a los invasores.  
 
En cambio, el pueblo acompañaba a Rosas, pero también lo hacían los padres de la patria. San Martín le ofrecía sus  servicios y le obsequiaba su sable; Brown aceptaba la conducción de la escuadra; Manuel Moreno representaba a la Confederación en Inglaterra y Tomás Guido hacía lo propio en Río de Janeiro. 
 
La Sala de Representantes aprobó la conducta de Rosas en vibrantes discursos patrióticos: -La guerra es una gran calamidad pero sus estragos son preferibles a la ignominia. No hay causa más poderosa ni más justa que el honor de una nación. 
 
En septiembre de 1845 los invasores bombardearon, tomaron y saquearon Colonia del Sacramento y ocuparon Martín García.  
 
Allí se  destacó Garibaldi, quien luego atacó a lo largo del río Uruguay las ciudades de Gualeguaychú, Concordia, Paysandú y Salto, saqueando todo lo que encontraba a su paso.  
 
El 18 de septiembre se declaró oficialmente el bloqueo de los puertos argentinos y a fines de ese mes fue ocupado el puerto uruguayo de Maldonado, para atacar por la espalda a Oribe.  
 
Casi simultáneamente se conocía la noticia que se preparaba un convoy para remontar el Paraná hasta Corrientes y Paraguay custodiado por buques de guerra en demostración de no existir soberanía argentina sobre el río.  
 
El 20 de noviembre de 1845 tuvo lugar la batalla de La Vuelta de Obligado.  
 
El río Paraná, después de tomar dirección norte-sur, dobla hacia el S:E y es este lugar al que se conoce como Vuelta de Obligado.  
 
Era un lugar de paso forzoso para las escuadras enemigas que querían llegar al Paraguay.  
 
En ese lugar entraron en posición las baterías de artillería del General Lucio Mansilla, para aumentar la  eficacia de los fuegos de posición se procuró la detención del avance de las naves enemigas cruzando tres gruesas cadenas ancladas sobre la posición y atadas en el otro extremo próximo a la orilla izquierda del río.  
 
La disparidad de fuerzas era abrumadoramente desfavorable.  
 
La flota enemiga se componía de 11 buques con 99 cañones, entre ellos tres vapores, seguidos por una flota de cien buques mercantes cargados de productos.  
 
La escuadra anglo-francesa desafiaba abiertamente a Rosas pero sobre todo, ofendía nuestra soberanía nacional
 
Así lo entendían los combatientes de Obligado que al mando de Mansilla y antes de iniciar la batalla proclamó: 
 
"¡Milicianos del departamento del Norte   ! 
 
¡Valientes soldados federales, defensores denodados de la Independencia de la República y de la América !   
 
¡Los insignificantes restos de los salvajes unitarios que han podido salvar de la persecución de los victoriosos ejércitos de la Confederación y orientales libres, en las memorables batallas de Arroyo Grande; India Muerta y otras; que pudieron asilarse en las murallas de la desgraciada ciudad de Montevideo, vienen hoy sostenidos por los codiciosos marinos de Francia e Inglaterra, navegando las aguas del  gran Paraná, sobre cuya costa estamos para privar su navegación bajo de otra bandera que no sea la nacional  ! 
 
¡Vedlos, camaradas, allí los tenéis  !... 
 
Considerad el tamaño insulto que vienen haciendo a la soberanía de nuestra patria, al navegar las aguas de un río que corre por el territorio de nuestra República, sin más título que la fuerza con que se creen poderosos.   
 
¡¡Pero se engañan esos miserables: aquí no lo serán!!... 
¿No es verdad camaradas?   
¡Vamos a probarlo  !...Suena el cañón !   
¡Ya no hay paz con la Francia ni con Inglaterra!! 
¡¡Mueran los enemigos!!...  
 
Tremóle en el río Paraná y en sus costas el pabellón azul y blanco, y muramos todos antes que verlo bajar de donde flamea.   
 
Sea ésta vuestra resolución, a ejemplo del heroico y gran porteño, nuestro querido gobernador brigadier Don Juan Manuel de Rosas, y para llenarla contad con ver en donde sea mayor el peligro a vuestro jefe y compañero el General Lucio Mansilla.   
 
¡Viva la Patria! ¡Viva la Federación!   
¡Viva su heroico defensor Don Juan Manuel de Rosas!   
¡Mueran los salvajes unitarios y sus viles aliados anglo-franceses!  
 
Mansilla con escasos elementos contuvo desde las  diez de la mañana del 20 de noviembre hasta las cinco de la tarde a la flota invasora provocándole 150 muertos y 4 buques fuera de combate.  
 
La escuadra atacante quedó más de 7 días inmovilizada por las reparaciones que tuvo que encarar y la atención de sus bajas de personal.  
 
Por nuestra parte tuvimos 650 hombres fuera de combate, resultando herido el General Mansilla.  
 
Los combates de San Lorenzo y Punta Quebracho demostraron también la voluntad de Rosas de ofrecer resistencia  y las potencias extranjeras no pudieron, en definitiva vender sus mercaderías a las empobrecidas provincias litoraleñas.  
 
En tierra el ejército federal triunfó sobre las huestes unitarias.  
 
En 1846 el gobierno inglés comprendió que la política intervencionista seguida había provocado un desastre comercial al disminuir drásticamente las importaciones de productos de ese país.  
 
Para el año 1848 en Europa se dio un movimiento liberal con tendencias extremas, que provocaron que el ministro británico Southern y el almirante francés Lepredour que se encontraban en el plata fueran nombrados encargados de ajustar con Buenos Aires una paz justa.   
 
Por fin, Gran Bretaña firmó con Rosas el tratado del 24 de noviembre de 1849 por el cual Gran Bretaña se vió obligada a evacuar la isla Martín García,  reconocer la soberanía argentina sobre los ríos interiores, los derechos de Oribe para ocupar la presidencia del Uruguay, devolver los barcos argentinos y saludar en desagravio el pabellón nacional con 21 cañonazos.  
 
Con respecto a Francia se convino que la Argentina retiraría las tropas de la Banda Oriental cuando Francia quitase a las guarniciones militares de Montevideo, abandone su posición hostil y celebre un tratado de paz. Lepredour debió ceder después de meses de negociar ante las exigencias de Rosas.  
 
El 31 de agosto de 1850, Francia concluyó con la Confederación un tratado de paz y amistad que debía ratificarse en su país.  
 
Rosas exigió que se formule el desagravio al pabellón nacional con 21 cañonazos en forma inmediata a lo que Leprodour accedió.  
 
Los respectivos tratados de paz marcaron el triunfo de una altiva y firme postura nacional llevada adelante con férrea voluntad por el Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas.   
 
FGA/ 
 
BIBLIOGRAFIA: José María Rosa. Historia Argentina. Tomo V. Ed. Oriente. Francisco Hipólito Uzal. Obligado la batalla de la soberanía. Ed. Moharra. Carlos Ibarguren. Juan Manuel de Rosas. Ed. Theoría.
 
Fuente: Nac & Pop

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La Argentina federal enfrentó a Francia y Gran Bretaña, las potencias de la época
Juan Manuel de Rosas, defensor de la soberanía nacional contra el colonialismo inglés y francés.
La Argentina federal enfrentó a Francia y Gran Bretaña, las potencias de la época
La batalla de Vuelta de Obligado adorna el reverso de los billetes de 20 pesos y es un símbolo histórico de la defensa de la soberanía nacional. Ese 20 de noviembre de 1845 poco más de dos mil combatientes argentinos enfrentaron 11 buques de la armada anglo-francesa, la más poderosa del mundo, que se mandó por el Paraná.
22-09-2021 / 09:09
 
El 22 de septiembre de 1974 fallece, en la ciudad de Mar del Plata, Juan José Hernández Arregui. Filósofo, intelectual y ensayista, fue un escritor argentino que a partir de 1955, cuando el peronismo es expulsado del poder por antimperialista, inició una importante producción destinada a revisar "el pensamiento nacional" que lo colocó como uno de los referentes principales de la corriente nacionalista de izquierda y la izquierda peronista.

La corriente nacionalista de izquierda, denominada también izquierda nacional o marxismo nacional, surgió en la Argentina a mediados del siglo XX. Sus fundadores replantearon la interpretación de la historia y la cultura nacional con una perspectiva revolucionaria, latinoamericanista y socialista, cuestionando la visión liberal eurocéntrica predominante y su influencia en la izquierda tradicional.

De la confluencia de dos tradiciones ideológicas diferentes, el nacionalismo y el marxismo, se gesta el nacionalismo de izquierda, que se inserta en el cauce más amplio de una corriente nacional y popular peronista. Hernández Arregui es considerado el ideólogo de "Peronismo Revolucionario".

Hernández Arregui, a quien tuve la suerte de conocerlo y tratarlo, fue un intelectual fuertemente comprometido con la política. Sus principales obras: Imperialismo y cultura (1957) La formación de la Conciencia Nacional (1960) ¿Qué es el ser nacional? (1963) Nacionalismo y liberación (1969) Peronismo y socialismo (1972), han formado generaciones enteras de militantes políticos.
 
Escribe: Blas García



22-09-2021 / 09:09
 
A principios de los setenta se acentuó el reclamo popular por el regreso a la Patria de Juan Domingo Perón. El general Alejandro Lanusse había tomado el poder en marzo de 1971 mediante un golpe palaciego dentro del régimen militar surgido en 1966, y decidió restaurar la democracia institucional en 1973.
 
El 22 de septiembre de 1972, en una maniobra fraudulenta, el destituido presidente Perón es excluido, por tercera vez desde 1955, de las elecciones presidenciales. Perón, desde el exilio en España, tomó la decisión de nombrar un candidato a presidente por el peronismo cuya misión sería eliminar la proscripción por la que él no podía presentarse, para que Perón pudiera retornar al país y -tras la necesaria renuncia del presidente peronista que se descontaba que sería elegido- se llamara a elecciones y triunfara Perón.
 
Perón se decidió por Héctor J. Cámpora y el 11 de marzo de 1973, Argentina tuvo elecciones generales. Cámpora, con el apoyo de Perón en el exilio, gana las elecciones con el 49,5% de los votos; el líder radical, Ricardo Balbín, había salido segundo con un 21,3%, y, como el FreJuLi no había obtenido más del 50% de los votos tenía que realizarse un ballotage entre la primera y segunda fuerza.
 
Sin embargo, Balbín reconoció la victoria de Cámpora y renunció al ballotage. El delegado de Perón asumió el 25 de mayo de 1973, dándose así por finalizado el período dictatorial de la autoproclamada Revolución Argentina.
 
Carlos Morales para La Opinión Popular

 
22-09-2021 / 09:09
 
El 22 de septiembre de 1866, en Paraguay -en el marco de la invasión de este país por parte de la Triple Alianza (Argentina, Brasil y Uruguay)- se libra la batalla de Curupaytí donde, en una verdadera masacre,  mueren alrededor de 9.000 argentinos y menos de 100 paraguayos.
 
La batalla tuvo inicio con el bombardeo de la flota brasileña a las fortificaciones paraguayas, seguido del avance terrestre del ejército aliado. Pero las pésimas condiciones del terreno dificultaron el ataque aliado, lo que resultó más fácil a los paraguayos defender sus posiciones. El desenlace de este enfrentamiento fue favorable al ejército paraguayo, y fue su mayor victoria en esa guerra.
 
Cuando los soldados aliados estuvieron a tiro, se ordenó disparar a la artillería paraguaya que estaba casi intacta y que causó enormes bajas a las tropas enemigas que avanzaban en formaciones muy densas y con mucho esfuerzo y lentitud debido a la zona lodosa.
 
Estas fuerzas, al superar la zona batida por la artillería debían pasar por zanjas cubiertas con espinas y estacas para llegar al campo de tiro de la infantería paraguaya atrincherada en sus posiciones. Los soldados aliados no pudieron acercarse a las trincheras enemigas, y los pocos que lograron hacerlo fueron literalmente fusilados.
 
El desastre de Curupaytí, que constituye un cabal ejemplo del fracaso de un ataque frontal sin reconocimiento previo contra una posición prácticamente inexpugnable, paralizó las operaciones de los aliados durante diez meses, terminó de hundir el ya mermado prestigio del entonces presidente argentino Bartolomé Mitre como generalísimo y reavivó especialmente en Argentina el rechazo popular a la guerra, lo cual devino en una serie de levantamientos en las provincias que hicieron forzoso retirar tropas del frente.
 
La Opinión Popular



21-09-2021 / 09:09
20-09-2021 / 10:09
 
El 16 de septiembre de 1955 se produce el golpe militar oligárquico contra el gobierno constitucional de Juan Perón. El 20 de septiembre, Eduardo Lonardi asume la presidencia de la República con una famosa frase que luego fue desvirtuada por la realidad de los hechos: "Ni vencedores, ni vencidos".
 
Pese al eslogan de Lonardi, apenas derrocado Perón, no hubo misericordia con los peronistas y se desató una ola de odio que golpeó a los sectores mayoritarios de la sociedad. No controlaron al sector más violentamente antiperonista y se produjo una secuela sin precedentes de despidos por causas políticas o gremiales.
 
Encarcelaron a todos los diputados, senadores, ministros, intendentes y gobernadores peronistas de todo el país. Fusilaron al secretario general de la CGT de Azul, Manuel Chaves. Saquearon las casas de funcionarios peronistas como Ramón Carrillo, Raúl Apold, Ángel Borlenghi, Oscar Nicolini y Franklin Lucero, entre otros.
 
Aun así, el primer presidente de facto fue visto como demasiado débil: lo sustituyó Pedro Eugenio Aramburu con su siniestro decreto 4.161, que prohibió nombrar a Perón. Lo trataban de "tirano prófugo" y "tirano sonriente"... Con la llegada del gorila Aramburu se intensificó la venganza de los vencedores. El peronismo pasó a estar prohibido y el Movimiento se encontraba desorganizado. Se produce el desbande general de los viejos dirigentes; muy pocos permanecerán en sus puestos de lucha.
 
Los "comandos civiles" atacan los sindicatos obreros y los ocupan a punta de pistola. Se interviene la CGT, se asaltan las Unidades Básicas y se encarcela a sus dirigentes más representativos. Fusilaron militantes peronistas en oscuro basurales. Pero la Resistencia surgió rápida y espontánea en las bases populares indignadas por el derrocamiento de Perón, aunque sus dirigentes estaban presos, ocultos o exiliados.
 
Las bases peronistas no esperaron nada porque no podían esperar. Se largaron a pelear por su cuenta y protagonizaron una de las luchas más puras de la historia política de nuestra Patria, la lucha obrera y popular clandestina por el retorno del Líder. La realizaron al margen de todas las conducciones formales, políticas y gremiales, del PJ y la CGT que estaban intervenidos, y la hicieron desde el seno mismo del Pueblo, porque estaban dispuestos a no rendirse, a no doblegarse, a seguir luchando.
 
Se llenaron todas las cárceles del país con los que resistían a la dictadura militar, con los que exigían la vuelta al sistema constitucional, el retorno de Perón a la Patria y al poder y la restauración de las conquistas sociales obtenidas por la clase trabajadora durante el gobierno justicialista.
 
La campaña de desperonización de los gorilas vencedores no dio el resultado que esperaban y, por el contrario, se inició en el país la Resistencia Peronista, que duraría casi 18 años, hasta el 25 de mayo de 1973.


El retorno del Líder del exilio y la proscripción 
Escribe: Blas García 

 

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